39. Secretos al descubierto

Tras aquel incidente con ese misterioso brujo, Zelda no tardó en recobrar la consciencia. Fue un duro golpe para ella que, al despertar, no encontrara la Trifuerza en su mano derecha.

Por lo menos, Link se alegraba de que no hubiera sido nada grave y tras comprobar su estado una vez más, decidieron retornar a Ordon lo antes posible. Ella le ordenó que no revelase nada de lo sucedido a nadie, sobretodo a Auru, dado que no quería preocuparlos. A Link le costó acatar tal decisión, pero lo mejor era no alarmar a nadie e investigar por su cuenta, por el momento.

Como estaba previsto, Zelda se marchó a la Ciudadela de Hyrule sin que nadie se enterase de lo ocurrido y Link permaneció en Ordon, quien se dedicó a buscar pistas del paradero o la identidad de su agresor.

Y así transcurrió algo más de dos semanas, sin que lograse encontrar nada. Estaba preocupado por la situación y decidió ir a visitar a Zelda para informarla de sus nulos avances y buscar más pistas en la capital. Y de paso, también para verla, puesto que a pesar de la decisión que había tomado, la echaba en falta. Todavía no había asimilado del todo aquella ruptura, además de que en algún momento tendría que contarle la verdad sobre su separación.

Llegó con Epona a la ciudad un día después de haber salido de Ordon. Sus calles parecían relativamente normales, no había habido ningún cambio desde su partida hasta que volvió, aunque seguramente el día que regresó la princesa Zelda habría habido mucho movimiento.

Pero esa imagen cotidiana de la calle no la reflejaba el Castillo de Hyrule, que una vez le permitieron el paso los guardias, notó una atmósfera vacía y triste. No se encontró con muchos criados o guardias mientras caminaba por los pasillos, lo cual le pareció aún más extraño.

Afortunadamente, logró encontrarse con Anabel, a quién hacía tiempo que no veía.

-¡Qué sorpresa! ¡Cuánto tiempo, Link!-exclamó alegre la joven sirvienta-¡Te eché de menos cuando Su Majestad regresó sola al castillo! ¿Dónde has estado?

-Bueno, tras un viaje tan largo, decidí pasar unos días en mi aldea…-contestó incómodo-Por cierto, quisiera preguntarte algo… ¿Por qué está tan vacío todo esto?

-¿Es que no lo sabes?-le preguntó algo sorprendida, como si tuviera que saberlo-Hoy es un día de luto, lleva siendo así desde hace años. A muchos se nos otorga el día libre por eso mismo, por lo que apenas queda el servicio mínimo que atiende al castillo.

-¿Un día de luto? ¿Y eso a qué es debido?

-¿En verdad no lo sabes, Link?-le volvió a preguntar, esta vez más decepcionada-Hoy, hará ya catorce años que el rey Daltus IX murió. Siempre se ha recordado su muerte de esta manera en el castillo, así como la de otros que iban con él cuando todo aquello ocurrió.

-Oh, lo lamento mucho…-mostró su pesar por educación y respecto al antiguo rey-¡Espera! ¿Catorce años? Pero si la Princesa tiene actualmente veintidós, eso significa…

-Sí, en nuestra soberana cayó el peso de toda una nación a la corta edad de ocho años.-admitió tristemente-Ella, tradicionalmente, pasa este día en sus aposentos o visitando la tumba de su padre. Aunque, este año…

-¿Qué? ¿Le pasa algo a la Princesa?-le preguntó preocupado.

-Pues la verdad es que sí…-miró fijamente a Link-¿Ocurrió algo grave durante vuestro viaje?

-Uhm…-no sabía qué decirle-Pasaron muchas cosas, pero mientras regresábamos no noté nada raro en ella.

-¿Ah, sí? Pues desde que regresó, ha tenido un comportamiento fuera de lo común. Parecía estar estresada y preocupada por algo, cosa que no suele mostrar con tanta intensidad. Y lo más extraño…-bajó la mirada, como si le preocupara muchísimo aquello.

-¿Por qué actúas de esa manera? ¿Qué le ocurre?-aquella actitud sólo conseguía ponerle nervioso.

-Es común que Su Majestad acompañe las comidas con una copa de vino o de alguna bebida selecta que guardamos en la bodega. Sin embargo…-temía contarle aquello-No se lo he dicho a nadie aún… ¡Es más! ¡Fue una petición que me hizo en el más absoluto secretismo! ¡Por favor! ¡No le digas esto a nadie!

-¡¿Quieres decirme de una vez qué es lo que ocurre?!-se impacientó, sus palabras sólo lograban impacientarlo.

-Pocos días después de su llegada, me hizo una extraña petición…-intentaba serenarse antes de continuar-Me empezó a pedir que le sirviera copas de bebidas de muy alta graduación, sobretodo durante las cenas, antes de retirarse a descansar. Tuve que ir a comprarlas a la ciudad, pues en el castillo no tenemos nada de eso. Y si antes apenas se servía como mucho una copa durante las comidas, empezó también a tomarse varias, sabiendo que lo que estaba tomando era demasiado fuerte como para excederse.

-Estás diciéndome…-era incapaz de creérselo-¡No! ¡Eso es imposible! ¡Nunca haría algo así!

-Eso también lo pensaba yo, hasta que ocurrió.-suspiró decaída-Es más, hoy, como es costumbre en este día, ha preferido guardar ayuno. ¿Pero sabes lo único que me ha pedido para pasar el resto del día guardando luto? Una botella de lo más fuerte que pude encontrar en una destilería conocida en la ciudad.

-Esto ya me parece demasiado…-pronunció molesto-¿Dónde se encuentra ahora?

-Debe estar en sus aposentos, no ha salido de ahí en todo el día. Y por favor…-le pidió casi en una súplica-Creo que eres el único que puede descubrir lo que ha originado su extraño comportamiento de estos días…seguro que te hará caso y dejará ese vicio recién adquirido.

-Eso espero…-él era el primer sorprendido, no sabía cómo reaccionaría-¿Y nadie más se ha dado cuenta de lo que está ocurriendo?

-No, o eso espero. Siempre ha sabido aparentar bastante bien. Yo, a pesar de lo que te estoy contando, nunca la he visto ebria ni ha mostrado signos de ello. Debe de tener una tolerancia al alcohol envidiable, quizás por eso me pidiese bebidas fuertes.

No necesitó que le contase más, tenía que verla él mismo. Mientras caminaba hacia su habitación, le daba mil vueltas a lo que podría estar sucediéndole a ella para que hubiese optado por una vía de escape así. No lo entendía y mucho menos le veía sentido a todo eso, ya que siempre la había considerado una mujer con una fortaleza inquebrantable.

Cuando llegó a su puerta, esperó un poco antes de tocar, mentalizándose para lo que estaba a punto de contemplar. Golpeó la puerta levemente, esperando que le oyese. Sin embargo, no reaccionó, por lo que esa vez golpeó con más fuerza. Entonces la oyó, aunque no parecía nada feliz con que llamasen.

-¿Acaso no sabe qué día estoy? ¡Hoy no recibo a nadie, así que márchese!-ordenó molesta, intimidando al joven.

Sin atreverse a hablar, volvió a insistir varias veces, hasta que consiguió colmar la paciencia de Zelda y ésta le abrió por fin.

-¡¿No acabo de decir qué…?!-en ese momento, se percató de que era él, aunque tampoco parecía contenta por verle-¿Pero qué…? ¿Qué estás haciendo aquí?

-Vine para verte y también contarte que no he encontrado pistas sobre quién nos atacó en las ruinas del Templo del Tiempo…-le explicó como introducción, tratando de suavizar la situación.

-Pues si no has encontrado nada, en vez de molestarme, podrías haberte quedado en Ordon o seguir investigando en la ciudad.-le contestó de mala gana, algo que le sorprendió muchísimo.

-¿Molestarte?-preguntó indignado-¿Es que acaso no te alegra verme?

-Francamente, no.-contestó tajante-Es más, siéndote sincera, eres una de las personas a las que menos deseaba ver en este día.

-¿En este día?-entonces, recordó a lo que se refería-Oh, claro…lamento que hoy sea el aniversario de la muerte de tu padre. Seguramente para ti sea…

-¡Ya, ya!-le interrumpió, no parecía querer escucharle-No trates de hacerme creer que realmente sientes algo, cuando ni siquiera te enteraste en su momento de aquello. No hay cosa que más odie que la hipocresía y la falsedad con tal de quedar bien.

-¡¿Quieres relajarte?! ¡Te estás comportando conmigo de una forma que no me gusta nada!-se quejó, todo eso empezaba a mosquearle.

-¡Pues lárgate! ¡Yo no te he pedido que te quedes!-exclamó como algo obvio-Es más, me alegrarías el día si te fueras.

-¡Esto es demasiado!-aquello lo sacó de sus casillas-¡¿Se puede saber qué te pasa?! ¡Nunca me has tratado así! ¿Por qué ahora ese cambio tan drástico?

-A mí no me pasa nada y tampoco tengo nada que contarte.-le respondió con extrema frialdad, mientras cerraba lentamente la puerta-Y ahora, si me disculpas, déjame sola.

-¡De eso ni hablar!-se interpuso entre ella y la puerta-¡Déjame pasar! ¡Tenemos que hablar!

-¡Ya te he dicho que no tenemos nada de qué hablar!-le gritó furiosa, tratando de expulsarlo-¡Vete si no quieres que llame a los guardias!

-¡Pues ya puedes llamar a todo un regimiento! ¡Porque no me voy a ir!-insistió, forcejeando con ella para entrar.

-¿Ah, no?-le miró fríamente-¿Es que ya te has cansado de Ilia y vuelves a mí como un perro abandonado?

-¿Qué?-aquella pregunta lo desconcertó-¿A qué te refieres?

Ella cesó en su empeño de impedirle el paso, dejando que entrara, molesta y murmurando palabras que él no entendió. Cerró la puerta, sabiendo que les quedaba una larga charla por delante. Observó un poco la habitación y confirmó lo relatado por Anabel. Allí, sobre una de las mesas de noche, se encontraba aquella botella de alcohol.

-¿Vas a decirme de una vez a qué vino eso?-le preguntó impaciente, todavía mirando la dichosa botella.

-Como si tú no lo supieras…-habló cansada, carecía de humor para mantener esa clase de conversaciones-Os oí hablar a Auru y a ti, cuando llegamos a Kakariko. Seguí a Auru cuando escuché sus pasos tras los tuyos, en el hotel dónde nos hospedábamos. Me pareció extraño, ya que era plena noche, y por eso os seguí. Lo que no me imaginé fue lo que más tarde escucharía salir de tu boca…

XOXOXOXOXOXOXO

"Durante la conversación entre Auru y Link…

[…]

-Uhm…-no sabía qué pensar-¿Pero sabrás mejor que nadie que esto no durará eternamente, cierto?

-Lo sé, aunque me sorprende que te martirices ahora con eso. Pensaba que eras la clase de joven que en estas circunstancias, no se podría a pensar en el futuro.

-¡Pues ya ves! ¡Me parece que soy más sensato de lo que crees!-difirió molesto-Ahora si ya has terminado de expresar tu opinión al respecto, me iré a mi habitación para tratar de dormir un poco.

-¡Espera, chico!-le agarró del hombro-¿Por qué pareces estar tan enojado así de repente?

-Porque parece ser que hasta tú me consideras sólo una distracción para ella…-le aparató la mano con desprecio-¿Me crees tan ingenuo? Yo no soy como ella, que puede vivir aparentando todo el tiempo e incluso mostrarse indiferente al respecto. Ya tuve bastante con los sermones de Richard y de mi abuelo, para que ahora tú y Zelda os lo toméis con tanta gracia y frialdad respectivamente, que me da asco…

-Vaya, veo que no estás nada a gusto con tu situación…-habló tornándose realmente seria su actitud-Siento haberte molestado, no era mi intención. Ahora me cuestiono si realmente fue bueno que vosotros dos mostrarais abiertamente vuestros sentimientos al otro.

-¿Y eso a qué se debe?-le preguntó sin muchas ganas, cansado de escucharle.

-Porque no conocía esa faceta tuya, la de alguien tan caprichoso y que fácilmente se molesta por la realidad que se le presenta por delante.-expresó verdaderamente decepcionado-Si vas a mantener esos resentimientos hacia ella por algo de lo que sabes perfectamente que no tiene la culpa, será mejor que termines con esto cuanto antes. Así no podrás quejarte más tarde de que fueron otros quienes te alejaron de su lado."

XOXOXOXOXOXOXO

-¿Así que yo, o más bien, mi "frialdad" te da asco?-le preguntó molesta-¿Ese fue el motivo por el cual me propusiste quedarte en Ordon? ¿Porque no me soportabas?

Link se quedó en silencio, no tenía palabras para excusarse. Sabía que se lo tendría que haber dicho desde el principio, pero había sido un cobarde y ella misma lo había descubierto. Estaba completamente arrinconado y avergonzado.

-En un primer momento, tras escuchar aquello, preferí no sacar conclusiones.-continuó ella-Sin embargo, cuando nos encontrábamos en Ordon y pretendía darte las buenas noches con un beso de despedida, a propósito, porque sabes perfectamente que esa clase de afectos no son propios de mí y supuestamente a ti te agradaban, únicamente para confirmar mis sospechas…tú reaccionaste de una manera que jamás me hubiera esperado, casi me rechazaste. Aquella acción me lo dejó bien claro, pero tampoco iba a suplicarte nada. Tú habías tomado tu decisión, así que lo dejé estar.

-Entonces…-se atrevió a hablar, acercándose a la botella-¿El problema era nuestra ruptura?

-¿Problema? ¡En absoluto!-difirió ella-E so hubiera sido si lo ocurrido no estuviera predestinado, en algún momento teníamos que separarnos. Lo único chocante para mí fue que tú decidiste irte, a pesar de mis muchos intentos para alejarte de mí. Sólo fue un duro golpe para mi orgullo y también aprendí una sabia verdad, por lo que nuestra separación no se puede considerar un problema. Tengo otras cosas mucho más importantes de las que preocuparme…

Aunque ella no lo admitiese, él notaba que se sentía dolida. Sin embargo, le llamó la atención cuando le dijo que tenía otras preocupaciones, por lo que supuso que la razón por la que empezó a beber fue debido a estrés originado por todas esas causas.

-Así que por eso has estado bebiendo…-cogió la botella, viendo que estaba medio vacía-¿Apenas ha transcurrido medio día y esto, con lo potente que es, ya está por la mitad?

-¿Quién te ha dicho esa mentira? ¿Ha sido Anabel, verdad?-reaccionó enfadada-Me parece que voy a tener que tomar serias medidas con esa muchacha, no puedo consentir que vaya contando esas cosas de mí por ahí.

-Ella sólo me lo ha contado a mí y tampoco ha mentido. Lo que tengo aquí es prueba de ello…-la defendió enseñándole la botella-Te creía mejor que esto, Zelda. No sé qué te ha podido ocurrir para que te hayas rebajado a este nivel.

-¡Tú no me vengas con esas! ¡¿Entiendes?!-le gritó nuevamente furiosa-¡Soy la Princesa de Hyrule y haré lo que me plazca! Además, no podríamos mantener esta conversación si realmente estuviera ebria. ¿No crees?

Si bien ella toleraba bastante el alcohol, él si era capaz de notar ciertos síntomas de embriaguez, aunque ella se negase a aceptarlo.

-También desarrollé hace tiempo una fuerte resistencia al alcohol, cuando me disfracé de hombre para rescatarte y acabé metiéndome en una extraña competición de bebedores, sin quererlo.-siguió hablando, como si no le importara en absoluto-¡Ja! ¡Haría falta una ingente cantidad de alcohol en mi sangre para que acabara como aquella noche!

-Eso nunca me lo habías contado…-le sorprendió bastante aquello, pero entendió que lo habría hecho para sobrevivir entre los rufianes que frecuentaban las peleas ilegales-¡¿Pero por qué me sorprendo?! ¡Soy incapaz de imaginarme cuántas cosas me ocultas!

-Es muy fácil decirlo cuando en uno no recae el peso de toda una nación, además de los propios problemas personales.-se excusó ella-Tú lo has tenido muy fácil desde que eras niño. Es más, podría asegurar que la única época verdaderamente convulsa que has tenido y de la cual te acuerdes, fue a partir de la invasión del Crepúsculo. Y pensándolo detenidamente, creo que sé el motivo…yo.

Esas palabras sorprendieron a Link, por el hecho de que ella misma parecía considerarse la culpable de sus problemas desde entonces. En parte tenía cierta razón, pero no hasta el punto que parecía atribuírselo.

-¡Siempre he tenido esa extraña cualidad! ¡Atraer problemas!-siguió hablando en alto, pero para ella misma-No sé si por mi debilidad, insensatez o vete a saber qué… ¡Pero siempre han acabado ocurriendo desgracias por mi culpa! Mi madre murió al darme a luz, mis travesuras infantiles acabaron dándole dolor de cabeza a más de uno, lo que pasó durante la invasión de Zant, lo que vino antes y después de aquello, lo ocurrido hace catorce años…

Ella comenzó a pasear por la habitación, nerviosa, murmurando infinidad de cosas, como si estuviese a punto de darle un ataque de ansiedad. Link no sabía cómo reaccionar, nunca la había visto así. Dejó que pasaran unos minutos y finalmente, ella se sentó en la cama, en el lado contrario de donde él se encontraba.

-Yo ya no puedo más…-se lamentó, tapándose el rostro con las manos-No, no puedo. He llegado a mi límite…

-¿Zelda?-se sentó a su lado, ahora sí que estaba realmente preocupado-¿Qué te ocurre?

-Llevo años aguantando, pero ya no puedo más…-continuó igual-Jamás podré dirigir el reino como lo hicieron mi padre o mis ancestros, ni tampoco manejar mis propios asuntos. Todo porque sigo obsesionada con lo que pasó aquel día, pensando erróneamente que lo olvidaría con el tiempo. Y sin embargo, he tenido que volver a verle para darme cuenta que en el fondo, aún sigo siendo una niña…

-Zelda, por favor…-estaba desesperado-Cuéntame lo que te pasa, me estás asustando.

Ella dejó de lamentarse, sólo para quedarse en silencio unos largos e interminables minutos.

-Link…-habló entristecida-Tendría que haberte contado muchas cosas que te influían también a ti hace mucho tiempo, pero como pensaba que era únicamente responsabilidad mía, no lo hice.

En ese momento, a la mente del joven vinieron unas palabras de Wolf Link, durante una conversación con ella.

XOXOXOXOXOXOXO

"Por eso pareces guardar tantos secretos, no sólo los que se refieren a tu intimidad, que es obvio que no quieras revelarlos; pero aquellos que afectan a otras personas además de a ti, poniéndolas incluso en peligro, sólo demuestra tu cobardía y tu deseo de mostrar una imagen de ti que no es cierta."

XOXOXOXOXOXOXO

-¿A qué refieres?-su petición entremezclaba ansias y miedo por saber la verdad.

-Resumiendo, podría decirse que…-le costaba mucho confesárselo-He sido cómplice en todo lo que nos ha ocurrido.

-¿Qué quieres decir?-cada vez temía más una respuesta.

-¿No tienes idea de quién nos atacó, cierto?-le dolía revelárselo-Pues…yo sí.

-¡¿Qué?!-no comprendía nada-¡¿Entonces por qué no dijiste nada?! ¡¿Por qué has querido ocultármelo y también al resto de personas que deberían encargarse de rufianes así?!

-Porque no es algo nuevo…-suspiró-Llevó encubriéndole prácticamente desde el ataque de aquella ave monstruosa que devastó el Palacio Zora. O puede que incluso antes, cuando Los Seguidores intentaron saquear el Tesoro Real. No, desde mucho antes…han sido demasiados años callándome.

-Zelda…-estaba aterrado-¿Qué está pasando aquí?

-Quién nos arrebató a cada uno la Trifuerza; quién desde sus inicios es el líder de Los Seguidores y nos ha causado tantos problemas; entre otras muchas cosas…-respiró profundamente, antes de contárselo-Su nombre es Nagahim, y en el pasado, fue el Consejero Real de mi padre y también uno de mis mentores cuando era niña.

-Pero…-no entendía nada-Jamás he oído hablar de él, lo único es que he podido escuchar es que dicho consejero fue un gran amigo de tu padre que le ayudó cuando se encontraba en el ejército.

-Así es, pero el motivo por el cual no has oído su nombre es que…-se lamentaba al recordar-Todos le dábamos por muerto, incluida yo. Sin embargo, hace tiempo reapareció y se me dio a conocer como el líder de esa maldita banda de criminales.

-¿Y por qué no has hecho nada? Se supone que nadie hasta ahora sabía de su identidad, pero me estás contando que tú lo sabías desde hace tiempo…-estaba decepcionado, no comprendía las razones que la habían obligado a guardar silencio.

-Por varios motivos, que acabaron por convertirse en una trampa por la cual me ha estado chantajeando hasta el punto en el que me he visto incapaz de hacer nada.

Antes de que él fuera capaz decir nada, ella se aproximó a un cajón en su mesa de noche que estaba cerrado con llave. Lo abrió y de ahí sacó unos papeles que organizó, y luego volvió a sentarse junto a Link.

-Desde el ataque de aquel monstruo al Palacio Zora, comenzó a enviarme una serie de cartas que llegaban a mis manos de diversos modos, haciendo que nadie además de mí se enterara de su existencia.

Al momento, volvió a venirle un recuerdo de Wolf Link relacionado con ello…

XOXOXOXOXOXOXO

"-Y exactamente…-se mostraba cautelosa- ¿Qué es lo que más te inquieta de mí?

-La información de la que dispongo no es muy clara o exacta, pero podría resumirlo todo en una sólo palabra…-se acercó a ella- ¡Cartas!"

XOXOXOXOXOXOXO

-Así estas son las famosas cartas de las que habló Wolf Link…-comentó en alto, sin darse cuenta de que ella le estaba oyendo.

-¿Cómo?-preguntó sorprendida-¿Entonces recuerdas aquella conversación?

-Bueno…-ya no había escapatoria, tenía que decírselo-Te mentí cuando te dije que no me acordaba demasiado de mis vivencias como lobo, en realidad me acuerdo con detalle de todo. Siento habértelo ocultado.

-No importa, yo me he guardado peores cosas, así que no te preocupes…-le perdonó, no estaba en posición de recriminarle nada-Toma, aquí tienes la primera carta que me envió.

XOXOXOXOXOXOXO

"Saludos, princesa Zelda:

¿Cómo se encuentra, majestad? Sí, se preguntará quién soy y con qué derecho le escribo una carta tan informal como ésta a vuestra persona.

Pues bien, no debe preguntárselo mucho, pues considero que a estas alturas todavía sigue dándole vueltas al monstruo que os atacó y destrozó el palacio de los Zoras durante la pasada coronación de su nuevo rey. ¿Va entendiendo a lo que me refiero?

Resulta que no estoy nada contento con lo que le han hecho a Kranos, mi majestuoso Helmaroc. Lo han dejado tuerto, además de las múltiples heridas con las que regresó. ¿Cómo habéis podido ser tan cruel? ¿Acaso no le teníais cierto afecto a esa ave cuando eráis niña?

Aunque es normal, hace años que no os veíais y vuestro reencuentro no fue acertado. ¡Pero tan sólo quería traeros junto a mí! Tal vez vos no os acordéis de quien os escribe, pero yo sí os he mantenido en mi memoria y os he echado de menos… ¿Habéis descubierto ya quién soy? Si no, no importa, con el tiempo aceptaréis la verdad y entonces volveremos a vernos.

Pero de momento, quiero una compensación por lo que le hicisteis a mi compañero.

Entenderéis que no todo el mundo es tan afortunado como vos, que no pasáis penurias económicas y tiene todo un reino a su alcance. ¿Habéis notado que últimamente ha habido numerosos atracos, principalmente, en la frontera oeste? ¡Uno tiene que hacer lo que sea para sobrevivir! ¡No me lo eche en cara! Si sólo fuéramos yo y mi banda, apenas se notaría. Pero siempre hay buitres que van a por nuestros restos y ello supone romper el equilibrio entre depredador y presa, o en este caso, entre saqueador y comerciante.

A lo que quería llegar es que estoy dispuesto a cerrar la "temporada de caza" para mis muchachos. Eso sólo, sí, como es de entender, usted nos proporciona generosamente una cantidad aceptable con la que podamos subsistir.

En usted radica tal decisión, pero si la incumple, sufrirá las consecuencias.

Atentamente, un humilde admirador suyo."

XOXOXOXOXOXOXO

-¿Kranos? ¿Así es como se llamaba ese monstruo?-la miró desconsolado-¿Ya lo habías visto antes?

-Sí, era y sigue siendo propiedad de Nagahim. Yo descubrí que poseía una bestia así cuando era todavía mentor mío, pero jamás se lo conté a nadie en aquel entonces, porque me lo pidió y mi inocencia infantil le hizo caso.

Link se preguntaba entonces porque no le dijo nada a Ralis o a los cuerpos de seguridad para que fueran tras él, pero todavía tenía que comprender más de aquella historia y no iba a sacar conclusiones tan aceleradamente.

-¿Y qué pasó después? ¿Obedeciste a su petición?

-En absoluto, en aquel momento negaba a creer que fuese quién finalmente mostró ser, así que únicamente reforcé la seguridad en la frontera del Cañón Kakariko. Sin embargo, no sólo no disminuyó la criminalidad, sino que aumentó. Aquello me ocasionó más problemas de los que ya tenía.

Sí, recordaba que los mandatarios de otras naciones le habían amenazado con cortar sus rutas comerciales con Hyrule, la noche que la espió a ella y a Valenzuela durante el Festival Anual de Hyrule. Y eso le recordaba también al miembro de Los Seguidores que capturaron y asesinaron posteriormente ese mismo día.

Precisamente, la segunda carta fue escrita tras ese incidente.

XOXOXOXOXOXOXO

"Saludos, soberana de Hyrule:

¿Cómo os ha ido últimamente? A mí bien, desde que vos me quitasteis de encima la pesada carga de un traidor que se encontraba entre mis filas. Pero me parece extraño que no haya tenido noticias de él desde entonces ni tampoco vuestro reino se haya enterado de que habéis capturado a un criminal tan buscado como Marlaska… ¿Ha ocurrido algo?

¡Seguro que ese cobarde se suicidó antes de que pudierais sacarle información! ¿Qué mala suerte, verdad? Encontrarse degollado a una fuente de información así…

¡Pero no se estrese! Por algo me he dignado a escribirle y mis motivos son únicamente para aconsejarla. Sinceramente, debería contratar soldados que realmente valgan para algo y no un puñado de holgazanes e inútiles que no saben ni cómo manejar una espada. Aunque entiendo que no ha tenido mucho tiempo para encontrar hombres que reemplazaran a los que perdió durante la Invasión del Crepúsculo, pero sería preferible que vuestra seguridad no estuviera en manos de unos incompetentes.

Por otro lado, también he tenido noticias de un joven que parece mucho mejor guerrero que la mayoría de los que os sirven. Creo que es vuestro escolta, si no me equivoco. Sé que ha estado con vos desde hace mucho e incluso le plantó cara a Valtimore cuando trataba de robar el Anillo Real que tenéis en vuestro poder. No me lo recriminéis, en aquel momento pasábamos por una situación económica muy precaria y estábamos endeudados hasta el cuello.

Mas volviendo a lo que nos atañe, sólo pronunciaré estas palabras: será mejor que los dos tengáis cuidado, no es conveniente que ninguno ande solo por este mundo lleno de peligros.

Atentamente, ese hombre al que todavía negáis aceptar.

P.D: aún sigo esperando una compensación, no sólo por Kranos, sino porque hayáis querido encontrarnos al aumentar el número de hombres en la frontera. Si a usted o a un allegado suyo le ocurre algo, será culpa vuestra por no haberme escuchado."

XOXOXOXOXOXOXO

-¿Recuerdas a aquel hombre que nos atacó durante el Festival Anual de Hyrule? Pues…no te conté toda la verdad sobre lo pasó con él.

-Ya lo sé…-él también tendría que revelarle muchas cosas-Aquella noche os espié a Valenzuela y a ti, enterándome de todo.

-Vaya…-una mezcla de emociones brotó al oí eso-Me imagino entonces que la imagen que mostré de mí cuando me enfadé con Valenzuela debió resultarte impactante. Quizás por eso empezaste a comportarte distante conmigo hasta que lo aclaramos durante tu cumpleaños.

Después de cruzarse algunas palabras más, ella le entregó otra carta.

XOXOXOXOXOXOXO

"Saludos, futura reina:

Finalmente, ocurrió la tragedia. Y no dirá que no se lo advertí.

Secuestrar a ese muchacho y arrebatarle el poder que le concedieron las Diosas al nacer fue, en mi más humilde opinión, demasiado fácil. Encima iba desarmado, lo cual les facilitó mucho las cosas a mis hombres.

Lo más curioso de ese chaval, es que su cuerpo reaccionó de una manera extraña a mi energía mágica. Creo que ha podido comprobar en persona lo que le estoy contando.

Y no me sorprende que hayáis logrado liberar del encantamiento de control mental que le impuse al lobo que hasta hace poco era un muchacho, siempre fuisteis una gran hechicera. Mas permítame decirle que aún posee graves carencias con respecto a mí, pero tampoco habréis tenido un excelente maestro como antaño que os guiase en el dominio de la magia.

En fin, a lo que quería llegar es que esto sólo ha sido una pequeña muestra de lo que soy capaz de hacer si volvéis a ignorar mis peticiones. Será mejor que a partir de ahora empecemos a entendernos mejor, porque de no ser así, mi próximo objetivo sería entonces una "pieza de caza mayor".

¿Comprendéis lo que os digo? Más os vale cubriros las espaldas, porque mi paciencia está empezando a llegar a unos límites. Quiero empezar a ver realizados ciertos favores a nuestro beneficio o su equivalente en dinero, me da igual cuál de las dos opciones le parezca más favorable.

Y no se preocupe, no hace falta que acordemos una reunión. Si en algún momento acepta mis condiciones, estaré enterado y yo mismo le proporcionaré los medios necesarios para hacerme llegar lo que usted decida darme.

Atentamente, un sujeto que empieza a perder la paciencia con usted."

XOXOXOXOXOXOXO

-Esta carta la recibí poco después de que te transformaras en lobo, dándome a entender de que eso era sólo el principio.

-¿Acabaste cediendo por entonces a ese chantaje?

-Yo seguía en mis trece, no dejaría que un rufián como él se saliera con la suya. Seguí investigando su paradero por mi parte, pero jamás logré encontrar a su banda.

-¿Y por qué no les dijiste claramente a tus hombres a quién buscar?

-Ya te dije…-todavía no podía explicárselo-Que todos creían que él había muerto hacía años, además de que tenía otros motivos…

Sin decirle nada más, le entregó la cuarta carta que había recibido.

XOXOXOXOXOXOXO

"Saludos, mandataria hyruliana:

Habéis colmado mi paciencia, preparaos para todo lo que os pueda pasar. Seguís desoyendo mis advertencias e intentando en vano obstaculizar mis actividades.

Realmente, mi propósito es uno más grande que simplemente obtener dinero o favores de una noble como vos, pero lo he pospuesto porque me parecen entretenidas las cartas que os escribo y las reacciones que parecéis tener después de que os las envíe.

Pero estoy empezando a cansarme de vuestra testarudez. Y como veo que las amenazas directas hacia vuestra persona o incluso a la economía y la seguridad de vuestros súbditos no os importan en absoluto, he empezado a comprender que tal vez haya sido muy blando en determinado aspecto…

Sólo lo cuento como una curiosidad, pero me resulta curioso ver por las calles a ese chucho pulgoso, sin que nadie se alarme por su condición…quizás sea por ese ridículo collar que le habéis puesto, de color verde, al igual que las antiguas ropas del muchacho.

Seré directo, es probable que sufra algún altercado muy cerca de usted. Y si ese animal se entromete en el camino de alguno de mis hombres, tenga por seguro que no saldrá con vida.

Así que tiene dos opciones: seguir como ha hecho hasta ahora, sabiendo que ello podría perjudicarla no sólo a usted; o podría empezar a mimarme un poco.

¡Ja, ja, ja! ¡O podría ser lo suficientemente noble como para proteger al chico y cargar de una puñetera vez con toda la culpa que os corresponde! La decisión es vuestra.

Atentamente, alguien que lleva observándola demasiado, sin actuar en consecuencia."

XOXOXOXOXOXOXO

-¿Recuerdas cuando te expulsé del castillo, porque te dije que los Ministros me habían obligado a ello debido a lo que le hiciste a Facade? Pues…tampoco fue así.

-¿No era cierto que los Ministros te obligaron a ello?-preguntó confundido.

-Eso si era cierto, pero no estaba dispuesta a hacerles caso.-admitió sincera-Sin embargo, a raíz de esa carta, sabiendo que muy probablemente mi seguridad estaba en grave peligro y que tú no dudarías en protegerme…decidí alejarte de mí.

-Entonces…-estaba anonadado-¿Lo hiciste para protegerme?

-Sí…-suspiró-Enseguida reforcé la seguridad en el castillo, informándole a Valenzuela de que tenía sospechas sobre las futuras acciones de Los Seguidores, pero sin revelarle mis fuentes o los motivos de mis sospechas. Él, al igual que yo, trató el tema con la máxima discreción posible, intentando no alarmar a nadie en el castillo. Sin embargo, ello no impidió que lograsen colarse en el castillo, causando gran alarma, varios heridos, una baja entre los guardias y que me envenenasen.

Él seguía sin creerse que aún en esas condiciones, no le dijese nada a nadie. Si había desobedecido hasta entonces las peticiones de aquel malnacido… ¿Por qué sí guardó silencio?

-Cuando me recuperé de aquello, mi mayor prioridad fue buscarte.-continuó, refiriéndose a cuando se entregó para salvarla-Estaba desesperaba, porque no encontraba rastro alguno de tu paradero. Paradójicamente, la persona que había causado todo aquello, me dio la pista para encontrarte en su siguiente carta.

XOXOXOXOXOXOXO

"Saludos, Su Majestad:

Me alegro de que hayáis sobrevivido, en parte me habría sentido un poco triste si hubierais abandonado este mundo sin antes vernos de nuevo. Pero claro, no fue usted sola quién obró tal milagro… ¿No?

Sé que vuestro fiel siervo lobuno encontró un antídoto para el mal que os corroía por dentro, pero desde hace algún tiempo ninguno de mis hombres lo ha visto por la ciudad. ¿Ha ocurrido algo?

Seamos sinceros, sé que usted ha estado buscándolo sin descanso desde que tan noblemente le salvó la vida. Pues…yo sé dónde se encuentra.

Pero no me dé las gracias, lo cierto es que en el lugar en el que se encuentra están reunidos ciertos individuos con los que quiero ajustar cuentas. Entre ellos, el capitán de la Guardia de Kakariko, Kurtis Stryker, un maldito corrupto como usted podrá comprobar si colabora conmigo. Y creo que la justicia de su reino se podría hacer cargo perfectamente de ellos, además de que en cierto modo, le otorgaría cierto prestigio.

¿Que por qué me muestro tan generoso? Pues porque me pilla de buen humor, además de que me da algo de lástima lo que le están haciendo a ese chucho… ¡Je, je, je! ¡Tendría usted que verlo!

Eso sí, esta información no le saldrá gratis. Si la desea, deberá ir alguien de su confianza a buscarla a la taberna "Ojo de Makiavelo"… ¡O usted misma, si lo desea! La cuestión es que allí le estará esperando un hombre, que siempre estará de pie y bebiendo en la barra, con un distintivo tatuaje en el brazo izquierdo. Dígale la siguiente contraseña: "Marlaska ya no nos sigue". Y junto a la contraseña, entréguele más treinta mil rupias en una bolsa, disimuladamente. Cuánto más ponga por encima de esa cantidad, más contento me pondré. Él se irá. Y entonces, cerca de dónde se encuentre, oirá hablar a unos hombres sobre la localización de quién usted ha estado buscando.

¿Es un buen trato, no le parece? Pero esta vez, no se demore en decidirse o se atreva a ignorarme. Esta vez no seré yo quien ponga en riesgo la vida de su querido licántropo, sino otros, créame, más rastreros que yo.

Atentamente, un buen samaritano."

XOXOXOXOXOXOXO

-¿Entonces fue así como lograste encontrarme?-preguntó aún impactado por la carta.

-Te dije que oí a unos hombres en una taberna hablar de ti, pero nunca te dije cómo llegué hasta allí. Fui con aquella apariencia masculina para evitarme mayores problemas por ser mujer, e incluso así iba preparada para todo lo que pudiera pasar. Sorprendentemente, cumplieron su parte del trato y gracias a ellos logré encontrarte.

Para su sorpresa, notó en ella, mientras observaba la siguiente carta, un cierto recelo a entregársela. Como si quisiera ocultarle algo realmente duro.

-Te advierto que la siguiente contiene información que te impactará, pero te ruego que la leas manteniendo la calma.-se la entregó con dificultad-La recibí poco después de rescatarte, cuando aún seguías en coma.

Aquella petición le preocupó un poco, pero a esas alturas, se esperaba de todo. O eso creía…

XOXOXOXOXOXOXO

"Saludos, joven monarca:

Veo que por una vez, me hicisteis caso. Estaría bien que a partir de ahora empezáramos a colaborar más a menudo.

Por cierto… ¿Cómo se encuentra el chico? No sé si mi vista me jugó una mala pasada, pero creí ver que ese lobo había vuelto a ser un muchacho. ¿Será verdad? ¡Tendría que verlo por mí mismo!

Y hablando del muchacho… ¡Cuánto ha crecido! Todavía recuerdo que él era apenas un bebé de unos pocos días, cuando me encontré a sus padres deambulando por los bosques de la provincia de Latoan. No sé qué harían ahí, pero en ese momento me dio igual. Su padre y yo no nos llevábamos especialmente bien, pero no pude evitar la tentación de saludar al recién nacido. Por respeto, más que nada. Sin embargo, en cuanto vi la marca que tenía en su pequeña mano izquierda…la tentación de poder vino a mí. Vos teníais otro fragmento de la Trifuerza, pero por sí sólo no bastaba para lo que yo ansiaba conseguir.

Fue entonces cuando les pedí amablemente a sus padres que me dejaran un rato a solas con su hijo, con la esperanza de simplemente arrebatarle la Trifuerza y después devolvérselo. Sin embargo, su padre pareció descubrir mis intenciones y entonces se me encaró. Lo cierto es que desde hacía tiempo le tenía ganas a ese caballerucho y simplemente…lo maté. Gracias a la fuerza de mi leal Kranos, quien no tardó en acudir a mi llamado, y a mis poderes mágicos, conseguí reducirle, no sin, debo admitirlo, algo de esfuerzo.

Después fui a por su madre, a la que sinceramente me dio pena asesinar, era una gran mujer. Murió como habría hecho una buena madre: protegiendo a su hijo.

Cogí entonces el canasto donde se encontraba el niño y me lo llevé de allí. No me alejé mucho volando sobre Kranos, pues notaba que el tiempo iba a comenzar a ser inestable, por lo que aterricé cerca de un río cercano. Así me dispuse a realizar un ritual lo antes posible para extraerle ese poder al chico.

Sin embargo, antes de poder hacer nada…una intensa luz me cegó y dejé caer el canasto donde iba el bebé. Cuando pude recobrar la visión, ya no estaba. Busqué por todos lados y me di cuenta que lo más probable es que hubiera caído al río, lo cual significaba que habría muerto. Me lamenté enfurecido por mi mala suerte, se me había escapado una gran oportunidad de las manos. Pero me repuse y continué con mi vida normalmente, como si nada de eso hubiera pasado.

¿Ahora entiende todo lo que os ha ocurrido a usted y al muchacho? Aquel símbolo con el cual nacisteis es una maldición que echaron las Diosas sobre vosotros, no una bendición como muchos afirman. Aunque debo admitir que el hecho de que el muchacho sobreviviese fue un milagro, quizás esté en parte equivocado. No sé si será por la sangre de los RedLine o los Gallagher, pero ese muchacho heredó la poca suerte que le quedó de sus padres.

¡Ah, antes de que se me olvide! Sepa que sus esfuerzos no cayeron en saco roto, desde que hizo el trabajo sucio por mí, han descendido los atracos y el número de delincuentes en la frontera.

¿Ve lo que ha tardado en darse cuenta de que debió haberme hecho caso desde el principio? Espero que siga así, aunque por un tiempo no tendrá noticias mías. Ya sabe, la vida de un fugitivo a veces es un tanto nómada. Ojalá usted tuviera la oportunidad de viajar a otros reinos más a menudo…

Atentamente, su confidente anónimo."

XOXOXOXOXOXOXO

Link se mantuvo en silencio tras terminar de leer la carta, con la mirada ensombrecida y puesta sobre el papel. Ella comprendía que aquello debía ser muy duro para él, por lo que también guardó silencio.

-Así que…-pronunció arrugando el papel-¡Él fue quién asesinó a mis padres!

-A mí también me resultó impactante, porque coincidía a la perfección con lo que me contó tu familia adoptiva en Ordon.

-Y con lo que mi abuelo también me contó…-habló enfurecido, arrugando más la hoja-Entonces, aquella pesadilla que solía tener de pequeño…

XOXOXOXOXOXOXO

"Se encontraba inmerso en un mundo extraño y tétrico. Oía voces, pero no sabía cómo, creía haberlas escuchado antes. Miró a su alrededor, y se encontró unas siluetas oscuras en el suelo, parecían tener forma humanoide. Otra silueta sombría apareció, pero esta vez presentaba un aspecto más grande y terrorífico. Él se asustó, no tenía nada con qué hacerle frente, se encontraba indefenso. Y esa sombra se acercaba poco a poco, amenazante. De repente, oyó el llanto de un niño pequeño y una luz cegadora de inmenso poder alejó aquel ser y lo envolvió todo..."

XOXOXOXOXOXOXO

-¡Era un recuerdo de lo que había sucedido!-gritó enfurecido, haciendo una bola el papel y tirándolo al suelo-¡Por eso cuando lo vi aquellas veces sentí un miedo indescriptible! ¡Todo por culpa de un maldito trauma infantil!

-Perdóname por no haberte contado esto antes…-se disculpó Zelda, arrepentida-Temía que pudieras actuar impulsivamente si conocías esto, además de que en aquel entonces todavía no conocía a tu familia biológica. Y después pasó todo lo de la Isla Koholint y eso…

-De acuerdo, lo comprendo…-trató de serenarse-¿Y también fue gracias a él por lo que descubriste mis orígenes? Lo digo por las referencias que hace a los RedLine y a los Gallagher.

-En parte, pero la pista definitiva fue aquel medallón, que días más tarde llegó a mis manos tras una larga restauración.

-Ah, bueno…-no sabía qué más decir-No veo que haya más cartas… ¿Es que a partir de ahí ya no te envió más? Aunque tampoco es que pudiera hacerlo, porque después pasó lo de la Isla Koholint. Que si mal no recuerdo, también fue obra de Los Seguidores.

-Pues…-él no había acertado en sus deducciones-No es del todo cierto.

-¿Cómo?-quedó nuevamente impactado-¿Cuándo y dónde logró mandártelas?

-Después de esta que acabas de leer, le siguieron otras dos. Tuve que destruirlas tras leerlas, pues no podía conservarlas debido a los lugares donde me encontraba. Aun así, lo que ponía en ellas está grabado a fuego en mi memoria. La primera la recibí durante nuestra estancia en Sakado…

XOXOXOXOXOXOXO

"Saludos, gobernadora de las colonias:

¡Veo que hizo caso a mi consejo de salir del reino más a menudo! ¡Me alegro! Y también he podido comprobar con mis propios ojos que ese muchacho vuelve a ser el de siempre y que además se ha recuperado favorablemente de las graves heridas que le infringieron.

Me hace entender que va progresando en sus habilidades, por lo que veo. Eso la hace más interesante y estoy ansioso por que podamos medir nuestras fuerzas en un duelo. Pero eso será algún día, puesto que he oído que estará ocupada visitando la Isla Koholint.

También me he enterado de que sufrió un retraso en la salida de su barco debido a unos maleantes aún sin identificar, aunque muchos apuntan a un grupo de independentistas radicales.

¡Independentistas! ¡Cuánto los odio, al igual que seguramente usted! Todos esos hombres siempre desean causar la desunión entre sus gentes, porque según ellos se sienten diferentes al gobierno central. Para mí son únicamente unos palurdos que en el fondo sólo ansían poder. Lo peor es que a veces logran su objetivo, causando una guerra civil que lo devasta todo. Ojalá sólo buscásemos lo contrario: la unión entre todas las naciones. Así, quizás no surgirían personajes tan mezquinos como yo…

¿Qué? ¿Le sorprende que alguien como yo hable así? Pues créame, tengo principios e ideales en mente. Que mis métodos sean cuestionables, es otro asunto.

¡En fin, le deseo buena suerte para su viaje! Pero tenga cuidado, últimamente ha habido varios avistamientos de piratas por la zona.

Atentamente, una persona que comparte sus ideales."

XOXOXOXOXOXOXO

-Lo tenía todo planeado desde el principio…-soltó en un suspiro, maldiciéndose por lo que posteriormente pasó.

-Sí, aquellas referencias a que hiciera un viaje y que luego se cumplieran, me hizo sospechar por su última recomendación acerca de los piratas.-comentó ella-Y por eso…

-¿Qué?

-¿Recuerdas la última noche antes de que zarpáramos? Traté de que acabáramos mal aquella conversación intencionadamente para asegurarme de que decidieses quedarte con Smith, porque temía que realmente sus predicciones se cumplieran y pudieras verte afectado.

-¿Así que trataste nuevamente de protegerme?-le preguntó algo decepcionado-Pero podrías habérmelo dicho. Me estoy dando cuenta de que mucho de lo que ha pasado podría haberse evitado si…

-¡Ya lo sé! ¡No necesito que me lo recuerdes!-reaccionó encolerizada.

-Tranquilízate, Zelda. Yo sólo…-no había escogido las palabras adecuadas y ahora se lamentaba de ello.

-No importa, déjalo…-rehusó a escucharle, permaneciendo en silencio unos eternos minutos.

-Eh…-quería romper la tensión creada como fuera-¿Y la segunda y al parecer última carta?

-Cuando la recibí…-se atrevió a hablar-Estábamos en Ordon.

-¡¿En Ordon?!

XOXOXOXOXOXOXO

"Saludos, dueña de las tierras de Hyrule:

Ha pasado mucho tiempo desde la última carta que os escribí. Quizás porque según he oído, fuisteis retenida por el corrupto rey de la Isla Koholint. Menos mal que todo se solucionó finalmente…

Pero iré al grano, es asunto que os atañe es el siguiente. Sé que vuestro protector aún no se ha liberado del todo de la maldición que impuse sobre él, así que haremos nuevamente un trato…vosotros me conducís a la legendaria Espada Maestra y os la quedáis, mientras yo me apropio de un poder maligno encerrado dentro de dicha espada.

Y no me tomé tantas molestias en atraeros a esa maltrecha aldea para que os dignéis a rechazar mi oferta. Por eso, también me aseguré de que mis hombres rodearan en secreto el pueblo y se encuentran listos para destruirlo en cualquier momento. No podréis hacer nada contra ellos, son demasiados… ¿Acaso quiere que vuelva a ocurrirles lo mismo de hace diecisiete años?

No lo creo, porque usted sabe lo que conviene a todos. Esperaré impaciente a que vaya a por la Espada Maestra. Pero no se demore en exceso, ya sabe que mi paciencia tiene un límite…

Atentamente, un negociador exigente."

XOXOXOXOXOXOXO

-Y justo cuando terminé de leerla y decidí quemarla en una lámpara cercana, apareciste tú y te conté lo de que debíamos ir a buscar la Espada Maestra.

-Por eso estabas tan ensimismada observando la llama de la lámpara y parecías tener prisa por ir en busca de la Espada Maestra…-comprendió al momento-¡Esos malnacidos! ¡Y pensar que nos tenían completamente rodeados!

-Bueno, finalmente, nadie resultó dañado…-comentó sin ánimo-Él consiguió lo que quería y dejó a vuestra aldea en paz.

-¡¿Pero por qué lo dices como si fuera algo bueno?!-se indignó con ella, no entendía esa repentina sumisión-¡Y sí hubo un herido! ¡Tú! ¡Pero parece que hasta eso te da igual!

-Lo que me ocurrió no fue nada…-insistió ella-Bueno, ya te he contado lo que te atajaba. Así que vete y déjame tranquila de una vez.

-¡De eso ni hablar! ¡Todavía te quedan muchas cosas que contarme!-rehusó él-¿Qué relación tienes con él para qué le hayas dejado hacer lo que ha hecho?

-Ya te dije que fue el Consejero Real de mi padre y también mentor mío.-contestó con desgana-¿Qué más quieres?

-¿Y acaso eso es motivo para haberle encubierto?-seguía sin creérselo-Espera…si era uno de tus mentores y también fue el Consejero Real de la época, seguramente Auru podrá contarme más cosas de él.

Aquello era una advertencia clara a Zelda, sobre que si ella no le decía nada, sacaría información de otro sitio. Él se disponía salir de la habitación, cuando sucedió algo jamás hubiera esperado…

Cayó de rodillas al suelo, dolorido, a causa de una de las Bolas de Energía de Zelda. Se giró hacía ella, completamente horrorizado ante lo que había hecho, sin entender lo que la había llevado a ello.

-Si tu intención entonces es abandonar este cuarto para contar por ahí, y sobretodo a Auru, lo que te he revelado…-le habló con frialdad, mientras se servía una copa y bebía como si intentara olvidar lo que acababa de hacer-Me temo que tendré que retenerte aquí por la fuerza, hasta que cambies de opinión.

-Zelda…-pronunció mientras lograba reincorporarse-¿Por qué lo has hecho?

-Porque no me has dejado otra opción…-respondió sin inmutarse, mientras se servía otra copa-Descansa sobre la cama, debe dolerte bastante.

Él no tuvo más remedio que hacerle caso, por miedo a que volviera a reaccionar violentamente. Estuvo esperando a que ella le dijera algo, una mísera palabra de disculpa. Pero no lo hizo, ella siguió bebiendo.

-Para, por favor…-le suplicó desesperado-La Zelda que conozco no haría lo que me acaba de hacer ahora…

-El problema es que no me conoces en absoluto.-le contestó finalmente-Tal sólo has visto lo que yo he querido. No sabes nada de mí…

-¡Eso no es cierto!-rechazó tajante-¡Pero sí reconozco que no sé mucho sobre tu pasado! ¡Pero podrías contármelo ahora mismo!

-¡Calla!-le ordenó furiosa, apurándose por servirse otro vaso-El pasado ha de quedar atrás y tratar de olvidarlo, nada más…

-¡Eso es mentira! ¡Lo que debemos hacer es enfrentarlo!-insistió él-¡Si huyes de él, te perseguirá hasta el fin de tus días!

-No necesito que mi pasado me persiga…-lo ignoró, jugando con el alcohol antes de tomárselo-Ya es suficiente con que lo haga Nagahim.

-¡¿Pero por qué tienes esa obsesión tan desmesurada con ese hombre y tu pasado?!-no podía aguantarlo más, tenía que sacárselo-¡¿Qué te hizo él para que le tengas tanto miedo y seas incapaz de actuar?! ¡¿Y qué tiene que ver todo esto con Auru?!

-¡Cállate, por favor! ¡Cállate!-le ordenó dolida, bebiendo aún más-¡No quiero recordar lo que ocurrió!

-¡Ya basta, Zelda! ¡No pienso consentir que sigas así!-le dijo mientras forcejeaba con ella para arrebatarle la botella de alcohol.

Debido a la lucha que mantuvieron, al final dicho recipiente cayó al suelo y se rompió en mil pedazos. Zelda se quedó inmóvil, había perdido el único consuelo que tenía en esos momentos en sus manos. Después de un tiempo se levantó, rechazando la ayuda que le ofreció Link al ver que los efectos del alcohol le dificultaron en un principio andar. Caminó un rato por la habitación, nerviosa, para sentarse después nuevamente en la cama en el lado opuesto a dónde se encontraba Link. A él no le costó nada volver a sentarse a su lado, pero prefirió guardar distancias con ella por precaución.

-Todo ocurrió hoy hará catorce años…-confesó finalmente-Aunque se venía fraguando desde días antes.

XOXOXOXOXOXOXOXO

"Días antes de lo que ocurriría, mi padre se había enfadado mucho conmigo a causa de una de mis travesuras, castigándome en mi habitación. Tenía ochos años cuando aquello y en aquel momento recuerdo que también estaba muy enojada con mi padre.

Ese día nadie me había visitado, todos estaban de acuerdo con la decisión de mi padre. Salvo Nagahim, al cual nunca le molestaban mis acciones mientras no le afectasen.

-Esta vez has conseguido enfurecer a tu padre…-vaciló él-¿Eh, pequeña Zelda?

-¡No es justo! ¡Sólo fue un accidente!-me quejé yo-¡Esta vez de verdad que no hice nada a propósito! ¡Fue sólo mala suerte! ¿Tú me crees, verdad Nagahim?

-¡Por supuesto! ¡Tu padre a veces se excede sin motivo!-me apoyó como solía hacer-Me parece injusto que haya pagado sobre ti el mal humor que lleva teniendo desde que salió ayer de la reunión de ministros.

-¡Y a mí! ¡Debería tranquilizarse y pegarse uno de esos atracones que lo ponen tan contento!

-Uhm…-en aquel momento, no supe lo que estaría pensando-¿Sabes lo que le vendría verdaderamente bien a tu padre? ¡Unas vacaciones en el Dominio Zora! ¡Es un lugar estupendo para relajarse!

-¡Puaj! ¡¿La Región de los Zoras?! ¡Pero si huelen a pescado y hay mucha agua! ¡Y sabes que no sé nadar!

-Pero estas vacaciones son para el rey, no para ti. A él sí que le gusta ir a bañarse allí y el camino hacia allí ofrece buenas vistas que admirar.

-Ya, claro…-yo no estaba tan a gusto con su elección, pero pensé que sería lo mejor-¿Y cómo le convenceremos para que vaya?

-¡Ja, ja, ja! ¡Eso será tarea tuya! ¡No puedes decirle que ha sido idea mía!

-¿Eh? ¿Por qué?-pregunté confusa.

-Digamos que tu padre, y también Auru y Pamila, han estado últimamente un poco molestos conmigo. Pero contigo se les va el enfado muy pronto, además de que tienes grandes dotes para convencer a la gente de que hagan lo que tú quieres.

-¡Pero si eso lo aprendí de ti!

-¡Ja, ja, ja! ¿Lo ves? Además, quiero prepararle una sorpresa a tu padre para cuando lleguéis al Dominio Zora. Por eso, no debe enterarse de que la idea ha sido mía.

-¿Una sorpresa?-estaba muy intrigada por aquello-¿Qué clase de sorpresa?

-Pues…-en aquel momento, no me percaté de lo sombría de su respuesta-Una sorpresa que estará para morirse…

-¡¿En serio?!-exclamé erróneamente entusiasmada-¡¿Tan divertida va a ser?!

-Sí, por supuesto…-no me daba cuenta de que algo iba mal-¡Pero recuerda! Será nuestro secreto…

-¡Trato hecho!"

XOXOXOXOXOXOXO

-Si hubiera sabido lo que sucedería después, jamás habría aceptado ayudarle…-se lamentó con la mirada perdida en algún lugar.

-Eh…-no sabía si preguntar su duda en aquel momento-¿Quién era esa tal Pamila?

-Era mi protectora y además mentora mía. Yo la llamaba cariñosamente "Pami" y como curiosidad te diré que era descendiente lejana de los desparecidos Sheikah. Junto con Nagahim, me enseñaba el arte de la magia, entre otras cosas.-le contestó simplemente-Y también era la esposa de Auru.

-¿Auru estuvo casado alguna vez?-preguntó sorprendido, apartándose del principal tema por un instante.

-Eso es lo de menos. Lo importante es lo que…-le temblaba la voz-Lo que vino después…

XOXOXOXOXOXOXO

"Como habíamos acordado Nagahim y yo, convencí a mi padre para que viniéramos a pasar unos días en el Dominio Zora. También venían con nosotros Pamila y Auru, además de una pequeña escolta. Yo estaba emocionada con aquello, deseando llegar para ver qué tenía preparado Nagahim.

-Todavía no entiendo qué ganas tenías de ir a ese lugar, cuando sabemos que detestas el agua al no saber nadar.-me dijo mi padre, todavía sorprendido con mi petición.

-¡Porque me apetecía y punto!-respondí sin más-¡Y sé que a ti te gusta mucho ir allí! ¡Por eso te lo pedí!

-¿Lo hiciste por mí?-preguntó burlón e irónico-¿Y desde cuándo me pides que hagamos un viaje para que yo me divierta?

-¡Es que has estado muy gruñón, papá!-me excuse rápidamente-¡Quería que te relajaras!

-Es cierto, majestad.-asintió Pamila-Últimamente ha estado usted muy estresado. La idea que ha tenido su hija parece haber sido la acertada.

-Quién me tiene estresado es ese Nagahim…-murmuró molesto.

-Lo sabemos, pero no se preocupe.-habló ahora Auru-Pronto todo esto se resolverá y veremos qué medidas tomaremos si al final resulta ser un…

Él dijo aquella palabra por lo bajo, pero la entendí claramente: traidor. No sabía a qué se referían en aquel momento y no le di importancia. Era una niña, tampoco comprendía en su totalidad el complejo significado de la palabra "traidor".

Pero no tardé demasiado en descubrirlo…

De repente, la diligencia en la que íbamos frenó, algo que nos sorprendió a todos.

-¿Qué está ocurriendo? ¿Por qué nos hemos parado?-le preguntó mi padre por la ventanilla a uno de los soldados.

-Mi señor…-parecía preocupado-Es Nagahim. Ha aparecido de pronto y ello nos ha obligado a frenar.

-¿Nagahim?-notaba tenso a mi padre-¿Qué hace solo en medio de la pradera?

-Majestad, esto no me da buena espina.-habló Auru, igual de nervioso-No sabemos que podrá tener en mente ese hombre…tenemos que estar preparados para lo que pueda suceder.

Mi padre y Pamilia bajaron del carruaje, mientras Auru se quedó conmigo y no me permitió bajar para ver lo que estaba ocurriendo. Mas hice un esfuerzo para escucharles desde donde me encontraba.

-¿Se puede saber qué haces aquí, Nagahim?-preguntó mi padre, francamente molesto.

-¡Nada, alteza!-vaciló él-Tan sólo paseaba por la bellas llanuras que se extienden por su reino…

-¡Mentís como un cosaco! ¡Mostrad más respeto al Rey cuando os hace una pregunta!-difirió Pamilia-¿Vais a decirnos de una vez qué andáis haciendo?

-Ya que insistís…-él seguía con su tono irónico y sombrío-Estoy aquí para presenciar un funeral.

-¿Cómo?-aquella respuesta no le gustó nada a mi padre-¿Cómo se puede celebrar un acto así en un lugar tan apartado como este?

-Dígamelo a mí, surgió así, de repente…-todo lo que decía comenzaba a asustarme, a pesar de que no podía oírle bien.

-¿Y se puede saberse quién más va a reunirse aquí para una ceremonia así?-preguntó algo nerviosa Pamilia.

-Eso no importa, porque…ya estamos todos…-volvió a contestar, haciendo que todos se pusiesen en guardia.

-¡Déjate de tonterías, Nagahim!-habló furioso mi padre, mientras oía como desenvainaba su espada-¡¿En qué estás pensando?!

En aquel momento dejé de atender a la conversación que mantenían, para pedirle a Auru que me dejase bajar del vehículo.

-¡Auru! ¡Por favor! ¡Quiero ver lo que está pasando!-le pedía insistentemente.

-¡Ni hablar! ¡Es muy peligroso! ¡Debes quedarte aquí!-me ordenó tajantemente, mientras él no dejaba de observar por la ventana lo que pasaba.

-¡¿Por qué?!-me quejé-¡Ahí fuera sólo está Nagahim!

-¡Ag! ¡Tú no lo entiendes! ¡Sólo eres una niña!-se excusó rápidamente, poniéndose más nervioso-¡Será mejor que te calles y simplemente obedezcas! La situación no está para…

De pronto, oímos tras una leve explosión, el espantoso grito de dolor de uno de los soldados. Aquello me paralizó y me abracé fuertemente a Auru. Él se mantenía firme en su decisión de no bajarnos del carromato, pero cambió de opinión cuando de nuevo sentimos aquella explosión, que sacudió nuestro vehículo. De igual modo, escuchamos el lamento del conductor y los agudos quejidos de los caballos que tiraban de nuestra carroza.

-¡Zelda, salgamos de aquí! ¡Este lugar ya no es seguro! ¡Nos está atacando!-me ordenó tirándome del brazo, huyendo de ahí como podíamos.

Mientras corríamos y buscábamos un lugar donde escondernos, me percaté de la cruenta batalla que mantenían mi padre, Pamilia y los soldados que nos acompañaban contra nada menos que…Nagahim. También pude ver en la distancia los cadáveres del soldado, el cochero y los caballos asesinados por su magia.

Yo no comprendía nada de lo que estaba pasando y tenía mucho miedo. Pero en un momento dado, me zafé del agarre de Auru y quedé inmóvil. No quería salir huyendo así sin más, quería saber por qué Nagahim estaba haciendo aquello. Y tampoco quería dejar atrás a mi padre y a Pamila.

-¡¿Se puede saber qué haces?! ¡Corre! ¡No puedo permitir que ese traidor te haga daño!-me exigió apurado, sin quitar su vista de lo que dejaba atrás.

-¡¿Y papá?! ¡¿Y Pami?! ¿Qué pasa con ellos?-pregunté aterrada-¿Por qué Nagahim está haciendo esto? ¿Qué es lo que pasa?

-¡No tenemos tiempo para eso! ¡Yo tampoco entiendo bien lo que está pasando!-me explicó rápidamente, agarrándome nuevamente la mano-¡Y aunque no me perdone dejarles atrás, mi principal deber es protegerte!

-¡No! ¡Es mi padre! ¡¿Sabes?!-me negué a seguirle-¡Y Pami también es muy importante para mí! ¡No pienso dejarles! ¡Tú sólo eres un cobarde!

-¡¿Te crees que a mí me resulta fácil huir así?!-me confesó con lágrimas en los ojos-¡Pero no tenemos otra opción! ¡Yo no soy tan fuerte como mi mujer! ¡No podré protegerte si nos alcanza!

-¡Pues hablemos con Nagahim! ¡Algo no puede estar bien!-intenté convencerle sin éxito, ya que todavía seguía creyendo en ese hombre a pesar de las circunstancias.

-¡¿Es que todavía no lo entiendes, niña?!-me gritó furioso-¡Ese hombre trata de matarnos! ¡¿O es que no lo ves?! ¡Nos ha estado engañando todo este tiempo!

-¡Eso es imposible! ¡No te creo!-mi fe en Nagahim era hasta el momento, ciega-¡Iré a pararle los pies! ¡Seguro que a mí me escuchará!

-¡¿Pero qué haces?! ¡Vuelve aquí!-me ordenó desesperado, mientras yo me alejaba de él sin atender a sus palabras.

Para cuando me acercaba a ellos, Nagahim se había desecho fácilmente de los soldados que nos acompañaban. Ya sólo quedaban en pie mi padre y Pamila.

-Anda… ¿Pero mira a quién tenemos aquí?-expresó burlonamente Nagahim, mirándome mientras combatía contra mi padre-Parece que tu hija tiene más agallas que ese viejo cobarde que trataba de huir con ella.

-¿Zelda?-mi padre se giró hacia mí, dejando a un lado la pelea con Nagahim-¡¿Qué estás haciendo?! ¡Aléjate de aquí inmediatamente!

-¡No! ¡No pienso hacerlo!-me negué asustada, aferrándome a él-¿Por qué estáis peleando?

-¡Este no es asunto para una niña como tú! ¡Sólo huye! ¡Márchate con Auru!-me ordenó nervioso, no tenía tiempo para discutir conmigo-Tienes que…

-¡Majestad! ¡Cuidado! ¡No descuide a su oponente ni un…!-oí a Pamila avisar a mi padre, pero fue demasiado tarde.

Debido al descuido que había cometido mi padre al prestarme atención a mí en vez de a Nagahim, éste aprovechó para terminarle. No necesito recurrir a su magia para ello, tan sólo atravesó su pecho con una espada que portaba y con la que había estado luchando contra mi padre, cogida a uno de los soldados caídos.

Nunca…jamás podré de quitarme de la cabeza esa imagen, la de mi padre desplomándose sobre la hierba, atravesado por aquella espada. Lo impactante del momento hizo que no comprendiese hasta el último momento lo que significaba, intentando ayudar a mi padre a reponerse, en vano.

-¿Papá?-pregunté paralizada por la impresión-¿Por qué no dejas de sangrar?

-Zelda…-consiguió pronunciar a duras penas-Quítame el anillo…

-¿Este?-era el único que portaba-¿Por qué?

-Es un tesoro de nuestra familia, el Anillo Real del Rey…-me explicó en un suspiro-Quédatelo…ahora es tuyo. Será un recuerdo mío… ¿Lo conservarás bien?

-¡¿Qué estás diciendo?!-estaba al borde de las lágrimas-¡¿Por qué dices esas cosas?!

-Huye… ¡Cof, cof!-tosió sangre, manchándome el rostro-No…dejes…que haga lo mismo…contigo…

Y en ese preciso instante, exhaló su último aliento. No se movía…no respiraba…

Intenté hacer lo que pude para despertarle, creyendo que era sólo un desmayo…pero no resultó. Yo me derrumbé y abracé el cuerpo inerte de mi padre como si fuera mi propia vida, llorando desconsoladamente. Aquella era mi primera experiencia cercana a la muerte y era incapaz de reaccionar.

Tal que así, que no me daba cuenta de que Nagahim nos había estado escuchando todo ese tiempo…

-Cuánto lamento lo de tu padre…-lo escuché muy cercano a mí oído-Pero no te preocupes…pronto estarás con él.

-¡Maldito! ¡Dejad en paz a la Princesa!-Pamilia cargó contra él, dispuesta a cobrar venganza por lo de mi padre.

Pude notar que se apartó de mí al instante, para terminar la lucha contra Pamila. Yo seguía aferrada a lo que quedaba de mi difunto padre, sin parar de llorar en ningún momento. En algún momento llegó Auru para llevarme con él, pero me negué y únicamente fortalecí mi agarre.

-¡Vámonos, por favor!-me suplicaba dolido y apurado, intentando que me soltara-Entiendo lo que te ocurre… ¡Pero ahora no es el momento! ¡Ya llorarás su pérdida en otro momento!

-No…no me apartaré de él…-conseguí decirle entre sollozos-Me quedo…

-¡¿Y de qué habrá servido entonces el sacrificio de tu padre?! ¡¿Eh?!-me recordó furioso-¡Ahora tú deberás guiar a nuestro reino! ¡Todos te necesitan! ¡Serás su nueva reina!

-¡No quiero!-me negué caprichosamente-¡El rey es mi padre! ¡No yo!

-¡Pero el Rey ha muerto! ¡¿Es que no lo entiendes?!-en aquel momento, era incapaz de interiorizar aquel concepto-¡Se ha ido! ¡Y nosotros tenemos que escapar si no queremos acabar como él!

Mientras él insistía conmigo en marcharnos, Nagahim logró finalmente derrotar a Pamilia, haciendo que Auru gritara de horror al ver cómo asesinaba a su mujer.

-¡Pamila! ¡Nooooo!-gritó llorando, haciendo que saliese de mi trance y prestara atención a aquella trágica escena-¡No, no, no! ¡¿Por qué?! ¡¿Diosas, por qué nos habéis abandonado?! ¡Esto no puede estar pasando! ¡El Rey y ella han muerto!

El cuerpo de Pamila yacía en el suelo, muerta tras una larga pelea y un poderoso hechizo que impactó de lleno contra ella.

En aquellos momentos experimenté el auténtico horror, viendo como uno a uno, mis seres queridos iban pereciendo. Ya sólo me quedaba a Auru, quien, en un acopio de fuerzas y valor suficientes, desvaino su espada y se puso frente a mí, plantándole cara a Nagahim. Él temblaba y de sus ojos brotaban lágrimas de dolor, pero incluso así hizo su mejor esfuerzo para protegerme.

-Das penas, Auru…-pronunció en un tono provocativo, mientras se acercaba a nosotros-¡Das mucha pena!

-Ba… ¡Bastardo! ¡¿Cómo pudiste…?!-exhaló Auru sin dejar de amenazarle con su espada-¡¿Por qué has hecho todo esto?! ¡¿Era realmente necesario?! ¡¿Y más hacerlo de esta manera?!

-¡¿Qué quieres que te diga?! ¡Surgió así!-se burló en sus narices-Sinceramente, podríamos haber evitado todo esto, si no hubierais metido las narices en donde no os llamaban…

-¡No me vengas con esas! ¡Tú sólo eres un maldito traidor!-le recriminó él-¡Y un asesino! ¡Has acabado con la vida del Rey y de varios más! ¡Lo que has hecho es imperdonable!

-¿Y quién me va a castigar? ¿Tú?-dijo irónico-¡Pero si estás temblando como un flan y apenas puedes mantenerte en pie de las emociones que sientes por haber perdido a tu mujer!

Aquello encolerizó a Auru y fue a por él, pero se libró de él fácilmente con conjuro. Malherido, apenas pudo reponerse de aquel golpe y quedó tendido en el suelo, semiinconsciente y bajo su merced.

-Ya es hora de que acabemos con esto, viejo…-levantó su espada, a punto de darle el golpe de gracia.

-¡Detente, por favor!-le supliqué entre lágrimas-¡No lo mates a él también! Snif…por favor…

Él bajó el arma y se la guardó, acercándose a mí lentamente, con una expresión de seriedad y frialdad en el rostro.

-¿Por qué…?-no podía controlar mis sollozos-¿Por qué lo has hecho? ¿No decías que le tenías una sorpresa a mi padre? No me gustan esta clase de sorpresas…

-Mis motivos no puede comprenderlos una niña como tú.-me contestó simplemente-¿Sabes? Tuviste la oportunidad, quizás, de salvaros tú y ese viejo inútil. Pero no, fuiste lo suficientemente estúpida para darte la vuelta, creyendo que lograrías cambiar algo de lo que estaba pasando. Y aunque tu padre ya estaba sentenciado, fue culpa tuya que se despistara y yo pudiera asestarle aquella estocada mortal.

-¿Qué…qué quieres decir?-lo que me había dicho me horrorizó, haciendo que me paralizara completamente.

-Digo que has sido en parte culpable de lo que ha ocurrido.-volvió a contestarme sin mayores explicaciones-Es más, si no hubieras convencido a tu padre para que viniera hasta aquí, nada de esto hubiera pasado…-en ese momento, su tono cambió-¡Siempre fuiste fácilmente manipulable, pequeña! ¡Y en este mundo, los ingenuos acaban pagándolo! ¡A veces con sus vidas o las de otros! ¡Pero tardaste en aprender la lección! ¡Nunca debes confiar en nadie! ¡Ni en tu propia sombra! ¡Ja, ja, ja! ¡Espero que para la próxima vida lo hayas comprendido!

Sus palabras me hirieron en lo más profundo de corazón, haciendo que rompiese a llorar con mayor vehemencia. Sentía que todo aquello era culpa mía después de todo, comprendiendo entonces el gran mal que había hecho. Lloraba y lloraba, como la pequeña niña que era, sin nadie que pudiese consolarme.

Fue entonces cuando su gélida mano se posó sobre mi hombro, haciendo que instantáneamente parase debido al terror que sentía. Las lágrimas que ahora brotaban de mí eran de pavor, porque imaginaba que yo sería la siguiente…

-Adiós, Zelda…-se despidió de mí mientras conjuraba un hechizo que sería a quemarropa, y por tanto, letal.

Yo me hice una bola, gritando histérica por el miedo y suplicando por mi vida. Y en ese instante, sucedió algo…

Todo se iluminó, cegándome y sintiendo que me debilitaba más y más a cada momento. No sabía lo que estaba pasando, pero lo último que recuerdo fue el grito desgarrador de Nagahim antes de quedarme inconsciente…"

XOXOXOXOXOXOXO

Link no habló una vez ella terminó su relato. Las emociones que recorrían el cuerpo del muchacho eran indescriptibles, era incapaz de reaccionar. Sólo con imaginarse aquello se horrorizaba, y si pensaba en la edad que tenía Zelda por entonces, hacía que su estómago se revolviese.

Ella por su parte, no dijo nada. Trataba de mantener la mente en blanco y no recordar más de esa traumática experiencia. Pero entonces, Link la sacó de su trance.

-Zelda…yo…-no tenía palabras para explicarse-No sé cómo…

-Por favor, no digas nada…-le pidió en un suspiro-Y ya que estamos, puedo contarte lo que sucedió después…

XOXOXOXOXOXOXO

"Me desperté en medio del bullicio, viéndome rodeada de mucha gente. En aquel momento no me di cuenta que me encontraba descansando en la cama de mi dormitorio, pero tenía tanto miedo por encontrarme con tanta gente desconocida y después de todo lo que había pasado, que salí huyendo de la habitación.

Recorrí los pasillos del castillo, aún sin percatarme de donde me encontraba. Tras de mí iban guardias, médicos y criados, preocupados por mi repentina acción. Yo buscaba y preguntaba insistentemente por mi padre, Pamila y Auru. Pero no lograba encontrarles y eso me ponía aún más nerviosa.

Finalmente, lograron cogerme y trataron de calmarme. Yo me resistí, preguntándoles entonces dónde se encontraban las personas que tanto quería.

Para los dos primeros, no hubo respuesta…

Pero para mi sorpresa, una enfermera me acompañó al cuarto de Auru, donde llamó a su puerta y éste le permitió entrar. Y me dejó a solas con él.

Él estaba recuperándose de las heridas que le había causado Nagahim, viéndole con vendajes por varias partes de su cuerpo y con dificultades para mantenerse de pie como estaba, observando a través de una ventana, dándome la espalda. Seguramente se encontraría no sólo dolorido por esas heridas, sino por la gran pérdida que ambos habíamos sufrido.

Buscando su consuelo, me abracé a él, llorando. Estaba triste por lo ocurrido y al mismo tiempo feliz de que él estuviera bien. Sin embargo, él no parecía querer apaciguar mi dolor.

-¿Auru?-pregunté con voz débil, notando que me rechazaba.

Él no me habló, se limitó a seguir dándome la espalda. Yo no entendí su reacción, pero decidí entonces preguntarle cómo habíamos acabado en el castillo.

-Nos encontraron unos viajeros hyrulianos a caballo, que nos recogieron y nos trajeron hasta aquí…-contestó sin muchos ánimos, parecía no querer hablarme.

-¿Y…?-me atreví a preguntar sobre lo que había pasado con Nagahim, pero ni siquiera me dejó acabar mi pregunta.

-Está muerto.-me contestó mordazmente-El poder de la Trifuerza que posees te protegió y destruyó su cuerpo. Lo poco que quedó de él fueron sus harapos destrozados y quemados…

-¿Entonces…?-miré mis manos, aterrorizada-¿Yo lo maté?

Él no me contestó, dándome a entender que sí. Mi temprana concepción de la muerte rondaba por mi cabeza en esos momentos, entre la diferencia de ser la víctima y el asesino. Estuve a punto de vivir la primera y parecía haber experimentado la segunda.

No tuve mucho tiempo para reflexionar sobre aquello, porque de pronto él estalló…

-¡¿No te habíamos dicho desde hacía algún tiempo que no confiarás más en Nagahim?!-me gritó enfurecido de repente, intimidándome-¡Y no trates de parecer que no entiendes a lo que me refiero! ¡Porque pude escuchar a duras penas lo que él te dijo!

-Pe-pero yo…-estaba asustada y las lágrimas comenzaban a brotar de mis ojos.

-¡No tienes excusa! ¡Deberías habernos dicho el verdadero motivo por el que querías ir al Dominio Zora!-ni siquiera me dejó defenderme-¡Nagahim te utilizó! ¡Y por tu desobediencia y niñerías has causado una catástrofe! ¡El reino entero está colapsado! ¡No sabemos qué será de todos nosotros de ahora en adelante! ¡Y todo porque siempre le tuviste más aprecio a ese traidor que consentía todos tus caprichos que a quienes realmente trataban de educarte y protegerte!

Yo salí corriendo de allí, no podía seguir escuchándole. Ya no me quedaba duda: había sido, en gran parte, culpable de lo sucedido. Aunque en aquel momento no entendía que cuando sufrimos por algo así, buscamos culpables por todas partes, lo que sí sabía es que él tenía gran parte de razón.

Busqué un lugar aislado en el castillo y allí me refugié, llorando a mares. Estuve así horas, hasta que lograron encontrarme y me llevaron a mi habitación para descansar.

En aquel momento, pensaba que todo mi mundo se había venido abajo. Hasta que unos días más tarde, Auru tomó una repentina decisión…

-¡No, no! ¡Por favor! ¡No te vayas, Auru! ¡No me dejes!-le suplicaba desesperada agarrándome de sus ropas y tirando de él, intentando impedir que se marchara.

-Lo siento…-él se zafó de mi agarre-Después de lo que ha pasado…ya no puedo seguir en el castillo…

-¡¿Por qué?! ¡No, Auru!-le pedía llorando-¡Todos se han ido y sólo me quedas tú! ¡No puedes dejarme! ¡Quiero ir contigo!

-Perdóname…-se despidió con la mano, entregándome a un guardia-Adiós…

-¡Espera! ¡Vuelve!-intentaba liberarme del guardia, viendo cómo salía del castillo, pero fue inútil-¡Por favor, regresa! ¡Auruuuu!"

XOXOXOXOXOXOXO

-Nunca volví a verlo…-suspiró-Bueno, hasta que regresamos a la Ciudadela de Hyrule tras nuestro periplo desde el Desierto Gerudo, cuando nos despedimos de Midna. Aunque no lo mostrase abiertamente, sentí una inmensa alegría al verle después de tanto tiempo. Parecía haberlo olvidado todo o por lo menos, lo aparentaba. Mi faceta infantil deseaba que se quedase y por eso le ofrecí ser mi Consejero Real. Para mi sorpresa y alegría, aceptó. Pero para mantenerle a mi lado, me prometí a mí misma que jamás haría y le contaría algo que le hiciese recordar lo que pasó…porque tenía miedo a que me abandonase de nuevo si eso ocurría.

Él comprendió entonces la razón por la que antes le había atacado: era por miedo a que Auru pudiera realmente hacer algo así. Se sorprendía de lo que hizo ese hombre, pero trataba de pensar que había una razón de peso para ello.

-Oye…-buscaba las palabras adecuadas-¿Nunca supiste por qué lo hizo?

-No, aunque…-parecía tener clara la respuesta-Es probable que, como tú, ya no me soportara después de lo que pasó.

-¿Eh?-aquellas palabras le dejaron impactado-Espera…yo no…

-Déjalo, no trates de explicarte.-le pidió serena-Lo entiendo, soy adulta y sé por qué decidiste alejarte de mí. Al contrario que en aquella época, pero con el tiempo entendí los posibles motivos que llevaron a Auru a dejar este castillo.

Por mucho que antes le hubiera dicho que su separación no la había afectado, le acababa de demostrar lo contrario. Sin embargo, no mostraba, a pesar de todo lo que había contado y de lo brutal que hubiera sido para ella, signos de tristeza o dolor. Lo único que emanaba de ella era…vacío. La nada más absoluta, lo que perturbaba todavía más al joven.

De pronto, ella se tumbó sobre la cama, suspirando y mirando al techo. Él, preocupado, se tumbó a su lado, esperando alguna reacción por su parte.

XOXOXOXOXOXOXO

"Había sido traicionada y utilizada por alguien que hasta ese momento, era como un tío para mí; perdiendo también a otros dos seres muy importantes para mí. Y entonces, la única persona que seguía con vida y que podía proporcionarme un poco de consuelo en aquellos momentos, me abandonó.

No hubo nadie tampoco que me ayudase en esos momentos. Todos estaban demasiados ocupados con sus cosas y agobiados por no tener un rey que los gobernase. Para ellos, no era una niña que lo había perdido todo de la noche a la mañana…tan sólo algo a lo que se podían aferrar para garantizar la estabilidad del reino.

Nadie…absolutamente nadie, me ayudó…

Y por si fuera poco, tanto los antiguos ministros de mi padre como los que poco después de su muerte les sustituyeron, los que actualmente gobiernan Hyrule, me obligaron a guardar silencio por lo sucedido. Yo quería clamar a los cuatro vientos lo que había pasado y quién había sido el asesino de mi padre y de todos los que murieron ese día, pero nunca me dejaron.

Me dijeron que eso sólo traería más desgracias aún, porque los asuntos turbios en los que estaba supuestamente metido Nagahim afectaban a muchos ámbitos de la nación y a más reinos…e incluso a algunos de sus gobernantes. Si se daba a conocer que él había sido un traidor, junto con todo lo que ello representaba, no sólo podría causar roces con otras naciones, sino que además la imagen que hasta el momento se había ganado Nagahim con el pueblo de Hyrule, al ser un héroe de guerra y haber hecho prosperar junto con mi padre a todo el reino, se vería obviamente deteriorada y la confianza de mis súbditos se vería tan mermada, que podría originarse revueltas al creer que su gobierno era corrupto y que les habían estado engañando todo ese tiempo. Que el supuesto auge económico y social…era todo fruto de engaños y mentiras.

Ante el miedo de causar más problemas a todos, decidí callarme. Además, tenía la firme creencia de que Nagahim había muerto, por lo que ya no se podía hacer nada más…"

XOXOXOXOXOXOXO

Link siguió guardando silencio. Dejaría que ella hablara, sin incordiarla con preguntas o comentarios que podrían ser desacertados.

-A partir de ahí, mi concepción del mundo cambió drásticamente…-continuó hablando, con la mirada perdida en alguna parte-Viendo que a nadie le importaba más que porque era la única heredera al trono de Hyrule, comencé a odiar y desconfiar de todo a mi alrededor. Antes eso, lo había pasado muy mal durante las siguientes semanas y meses tras el incidente. Y fue precisamente la actitud de todos los que me rodearon durante ese tiempo, que decidí cambiar para peor.

XOXOXOXOXOXOXO

"Me volví una niña rebelde y egoísta, que sólo se preocupaba de sí misma y evitaba relacionarse con todo el mundo, dado el trato que me habían dado. No me importaba nada, tan sólo alejarme de aquel ambiente.

Comencé a escaparme seguidamente del castillo, ocasionándoles multitud de problemas a los guardias y a todos en general. Normalmente, me quedaba rondando por la ciudad, a veces durante varios hasta que lograsen encontrarme. Otras, salía a la Pradera de Hyrule o galopaba con el caballo de mi padre hasta el Dominio Zora, donde la reina Rutela y su marido me acogían hasta que, por un lado u otro, acababa regresando al castillo. Y allí, tampoco es que le pusiera las cosas fáciles a quienes me atendían. Les hacía la vida imposible y no atendía a órdenes, hacía lo que me viniera en gana.

Estuve así durante meses. Podría decir que estuve más tiempo fuera que dentro del castillo.

Prefería mil veces dormir en las calles de la ciudad, delinquir ya fuera por diversión o por necesidad, o enfrentarme a los peligros del mundo exterior…antes que pasar un segundo más en esa prisión. La suciedad, el hambre, el frío, la lluvia, la nieve…todo aquello era en esa época, mi hogar.

Y un día, harta de que una y otra vez me llevasen a rastras al castillo, decidí huir del país. Me iría a Arcadia, el reino de dónde provenía mi madre, con la esperanza que algún pariente lejano me acogiese. No me quedaba nada que me atase a Hyrule, por lo que creí que era la mejor opción para rehacer mi vida.

Sin embargo…todo mi plan fracasó. Justo cuando estaba cruzando la frontera norte, el clima cambiante de la zona me jugó una mala pasada. Casi pierdo la vida en ello, de no haber sido por unos comerciantes hyrulianos que me recogieron sin saber quién era. Pero como decidieron entregarme a las autoridades fronterizas, finalmente quienes me habían estado buscando me encontraron."

XOXOXOXOXOXOXO

-¿Y qué ocurrió después?-se atrevió a preguntar él.

-Todavía recuerdo la bronca que los propios Ministros me echaron cuando regresé al castillo. No volverían a permitir que me escapara ni tampoco pasarían por alto más tiempo mi terrible comportamiento. Enseguida reforzaron, más de lo que estaba, la seguridad en el castillo y la vigilancia sobre mí. Mientras, se dedicaron a buscarme nuevos y más estrictos profesores.

-No hablarás de…-él se estaba refiriendo a su profesora de Protocolo y Etiqueta.

-Sí, la misma.-ella le entendió perfectamente-Mariana, y su hermano, el sargento Álvaro Ortiz, se encargaron precisamente de eso mismo. Recuerdo el día en el que llegaron como si fuera ayer…

XOXOXOXOXOXOXO

"Yo estaba en la Biblioteca Real, custodiada por varios soldados, esperando a que unos desconocidos llegasen para verme. No estaba nada contenta con aquello y lo demostraba con mi actitud.

Cuando se presentaron, no hicieron más que comenzar a criticarme…

-¡Oh, por las Diosas! ¡Esta niña está impresentable!-se quejó Mariana-¡Se supone que es la Princesa de Hyrule! ¿Por qué viste y presenta este aspecto tan deplorable?

-No quiere vestirse ni cuidarse como es debido, ni tampoco deja hacer su trabajo a las criadas.-contestó un guardia-Si ustedes han sido llamados por los propios Ministros, deben de haberles informado de todo lo que ha hecho esta niña para que requiramos de sus servicios.

-¡Por supuesto! ¡Pero no pensábamos que la cosa fuera tan grave como nos contaron!-exclamó sorprendida-¡Entonces todo lo demás será cierto! ¡Menuda desfachatez!

-Lo que necesita es disciplina y mano dura, sin duda.-aquel hombre era de pocas palabras, pero siempre daba con las adecuadas según la situación.

-¿Podrías presentarte, heredera al trono?-me preguntó con soberbia aquella mujer, a lo que yo no le contesté agradablemente.

-¡Piérdete, bruja!-me referí a ella despectivamente-¡Y llévate también a tu perro guardián! ¡No quiero que me pegue la sarna!

-¡Oh, válgame el cielo!-expresó atónita la mujer-¡No sólo parece una plebeya por fuera! ¡De su boca también rezuma vocabulario propio de un cualquiera! ¡Esto es muy grave!

-Deberemos aplicar los métodos más radicales.-habló convencido su hermano.

-Sí, parece que no nos queda otro remedio.-me miró de reojo-Es un asunto de Estado, no podemos permitir que la futura reina se siga comportando como hasta ahora."

XOXOXOXOXOXOXO

-Y digamos…-soltó en un suspiro-Que hicieron su trabajo realmente bien, convirtiendo a la niña indomable que era…en lo que soy ahora.

-Y…-le daba miedo preguntar, conociendo apenas a esa mujer-¿Qué métodos utilizaban?

Ella se quedó en silencio un rato, preocupando a Link. Sabía que no debía haberle preguntado eso y se lamentaba por ello.

-Zelda, lo siento.-se disculpó arrepentido-Si no quieres contármelo, no hace falta que…

-No, no importa…-contestó débilmente-Todo eso es pasado. Y como tú dices, hay que enfrentarlo.

-Entonces…-volvió a insistir-¿Qué hacían?

-Primeramente, intensificaron mis jornadas de estudios hasta el punto que había días que no me dejaban ir a dormir. Además, el sargento Ortiz iba tras de mí día y noche, o en su defecto, algún soldado que le remplazase. Su hermana hacía lo mismo, pero ella era la que casi siempre se encargaba de castigarme si hacía algo mal. Su método didáctico se basaba sobretodo en los castigos, en los cuales eran unos expertos…

-¿A qué te refieres?-preguntó con miedo.

-Pues…-no parecía verse afectada en exceso- Castigos físicos de diversa índoles, a veces dándome auténticas palizas. Me encerraban en oscuros, sucios y pequeños cuartos de limpieza, en el cuarto de basuras o incluso en las mazmorras, muchas veces quedando aislada durante varios días. También me limitaban la ingesta de alimentos, pasando más hambre que cuando vagabundeaba por la ciudadela. Siempre me insultaban y me menospreciaban hasta tal punto que era tratada peor que un criminal, haciendo que mi autoestima estuviese por los suelos. Al mismo tiempo, me obligaban a rehacer todo lo que hacía aunque estuviese bien, castigándome en todas esas ocasiones. Todo eso, entre otras cosas…

-¡¿Y cómo pudieron permitir que te hicieran eso?!-le preguntó indignado y enojado.

-Porque estaban cansados de mí, querían una solución rápida y eficaz. Yo misma me quejé más de una vez a los Ministros, pero no me hicieron caso. No confiaban en mí y hacían oídos sordos a las vejaciones que sufría por parte de esa mujer y su hermano.

-Pero por lo que veo, finalmente ese sargento Ortiz se marchó y esa Mariana se relajó contigo.-recordó al momento-¿Cuántos años duró aquello?

-Muchos, hasta que cumplí diecisiete estuve soportándoles a los dos. Después, hasta los veinte, ella no se serenó del todo conmigo. Aunque yo entendí al poco de que comenzaran a educarme, que si quería sobrevivir y que algún día me dejaran en paz, debía obedecerles y complacerles en la medida de lo posible. Por eso, el número de castigos severos que me infligían fueron descendiendo con el tiempo…

A cada momento, Link estaba más sorprendido e indignado con lo que escuchaba. Pero seguía sin parecer que sentía algo al hablar de todo eso, como si no tuviera alma.

-Je… ¡Lograron doblegarme!-intentó hacer un chiste-Recuerdo precisamente que con trece años, cuando cumplí la edad mínima para encargarme de ciertos asuntos de Estado, fue cuando empezaron a suavizarse conmigo. Y sobretodo, cuando Álvaro Ortiz se marchó, ella empezó a respetarme como lo que era. Bueno, más que por madurez, quizás por miedo…

-¿Por…miedo?-esas palabras no le producían buenas sensaciones.

-¿Qué motivos tendría para marcharse si, aún hoy, su hermana sigue trabajando aquí?-le habló de una forma que le heló la sangre-No es que tuviera otros empleos más importantes a los que dedicarse o ya no hicieran falta sus servicios. No, él se retiró y se fue a vivir al Archipiélago del Gran Rey. Curiosamente, el lugar bajo dominio de Hyrule más alejado de aquí… ¿Sabes por qué?

Él no se atrevió a hablar. La conversación había tomado un rumbo que le disgustaba todavía más.

-Por aquel entonces, yo ya tenía una edad que mi cuerpo reflejaba perfectamente. Ya no era una niña, precisamente.-explicó de modo que intimidó a Link-Ese hombre comenzó a sentirse atraído hacia mí, tratando de abusar de mí varias veces, sin éxito. Pero un día me cansé, haciéndole pagar por lo que me había estado haciendo y por todo lo que además me había hecho durante esos años. Lo que le hice consiguió que hasta un hombre curtido en el ejército como era él…implorase como una niña en apuros. Sí…-rió sombríamente-Me divertí bastante torturándole…

Link tragó saliva, estaba atónito. Era incapaz de imaginársela haciendo algo así, pero ella misma se lo estaba confesando, por lo que no podía ser mentira. Pero en parte estaba en su derecho, puesto que lo que había intentado hacer ese hombre con ella era imperdonable.

-No te asustes, lo es lo único grave que he hecho…-le miró fríamente, asustándolo-Aunque no con mis propias manos, por supuesto. Más bien, y principalmente durante los primeros años de mi mandato, firmaba cosas que eran un tanto cuestionables.

-¿Como…qué?-y a su mente, vinieron unas palabras de Salomón, el anciano encargado de los Archivos Reales y con el que que tantas discusiones había mantenido.

XOXOXOXOXOXOXO

"Durante una conversación con él en el Festival Anual de Hyrule…

[…]

-No pongo en duda que la Princesa sea una líder benevolente…pero todos tenemos un lado oscuro…-le habló misteriosamente el viejo- El problema, es que ella es la soberana de Hyrule, y tiene el poder para hacer cosas terribles…

-¿A qué te refieres con eso? –le preguntó serio y extrañado Link.

-¡Pues a lo que tú ya sabes! –le agarró de la camisa, y comenzó a hablarle desesperado, como si estuviera asustado- ¡No es como su padre! ¡No sabes las cosas que ella ha firmado a lo largo de su mandato, algunas de ellas convenciéndose de que era lo mejor! ¡Debes tener mucho cuidado con ella! ¡Tú nunca has visto esa faceta suya, pero yo sí! ¡He estado allí cada vez que ha firmado alguno de esos papeles!"

XOXOXOXOXOXOXO

-Al principio, hacía lo que los Ministros querían que hiciera.-le contestó mientras él salía de su ensoñación-Con el temor de hacerlo mal, dado que no sabía cómo dirigir la nación, hice cosas de las cuales algunas me arrepiento. Además, como ello me ayuda a liberar esa frustración que sentía hacia todo…no dudé en firmar encarcelamientos, ejecuciones y torturas de, en ocasiones, gente inocente.

-¿Ejecuciones? Pero si se supone que desde el reinado de tu abuelo, no ha habido más ejecuciones en…

-¿Público?-terminó su frase-No estoy hablando de eso, todo eso se hizo en secreto, dado que sí sabes que se han seguido ejecutando a criminales muy buscados y peligrosos. Volviendo a lo que íbamos, con el tiempo me di cuenta de que aquello no era lo correcto y dejé de firmar tales atrocidades. Pero para entonces, mucha gente inocente había sufrido o muerto por mi culpa…

Él la notó seriamente arrepentida por lo que había hecho, sintiéndose en parte decepcionado. Ese lado oscuro suyo no le gustaba, pero comprendía que había sido víctima de los intereses de otros y de multitud de desgracias personales, que la habían llevado a actuar así.

-¿Sabes? Recordando este proceso que sufrí de niña hasta lo que soy ahora…-vacilaba en sus palabras, volviendo a esa actitud de que no le afectaba nada-Me sorprendí bastante una mañana que me miré al espejo, apenas unos meses antes del ataque de Zant.

XOXOXOXOXOXOXO

"Como todas la mañanas, me levanté y fui a arreglarme a mi baño. Sin embargo, al observarme en el espejo…no me reconocí.

Puede parecer absurdo, pero ese día se iluminó mi mente y me hice consciente de mí misma, algo que no sentía desde hacía años. Me observé concienzudamente, pero seguía sin saber a quién estaba observando en el espejo.

Entonces, me di cuenta que era yo. Aquella mujer que miraba…eso era lo que era. Hasta el momento no había sido consciente del paso del tiempo y mi apariencia infantil se había convertido en lo que estaba mirando en esos momentos. Me quedé asombrada, porque todos los días me miraba al espejo para maquillarme y mostrarme presentable para el mundo, pero nunca había ido más allá de esa máscara que llevaba poniéndome tantos años.

Me percaté, que aquello era fruto de la deshumanización que había vivido tras la muerte de mi padre y la dura disciplina a la que me sometieron. Había estado viviendo mis días de forma superflua y hasta el momento no había sido consciente de ello.

Desde aquel día, me observo todas la mañanas en el espejo, pero no como hacía antes. Trato de buscar cosas que hayan cambiado en mí cada día y desde que dejé de saber quién era.

Y me digo: ¿Cómo puedo ser yo? ¡Es imposible! Si lo que estoy viendo es mi auténtico reflejo… ¿Qué pasó con aquella niña?

Entonces me contestó: Claro, tan sólo le he robado sus recuerdos…porque aquella niña, murió el mismo día que su padre. Lo que tengo ante mí…es sólo una sustituta perfeccionada que construyeron con los años aquellos interesados en que yo gobierne este reino algún día."

XOXOXOXOXOXOXO

Sus palabras le dejaron mudo. Y pensándolo bien, todo, absolutamente todo, le había conmocionado. Ahora se arrepentía de haberla juzgado como lo hizo y de haberla dejado al no poder comprenderla. Pero claro, hasta ese día no había sido capaz de averiguar casi nada de ella… ¿Se lo perdonaría?

De pronto, ella le dio la espalda y hundió la cabeza sobre la almohada, oyéndola como empezaba a llorar.

-Y después de tantos años…-pronunció nerviosa-¡¿Por qué tuvo que reaparecer?! ¡Cuando creía que había superado lo que pasó, volvió para convertir mi vida una vez más en un infierno! ¡Y nuevamente he sido incapaz de hacer nada para impedírselo! ¡Es más! ¡Prácticamente le he ayudado a realizar sus planes otra vez! ¿Qué pasará ahora? ¿Qué planea realmente hacer con el poder de las Diosas que nos robó? ¡Ojalá estuviera pensando en terminar con lo que empezó hace catorce años! ¡Que acabase con esta tortura que llevo sufriendo todo este tiempo! ¡Porque si no me plantearé acabar con mi vida yo misma! Yo…ya no puedo más…

Su llanto brotó como si de una cascada se tratara, soltando todo lo que se llevaba guardando durante años. Aquello le rompía el corazón a Link, deseaba que jamás hubiera tenido que ver una escena así. Esa mujer a la que erróneamente creía inalterable…se había roto.

Intentó consolarla abrazándola por detrás, pero ella le apartó bruscamente. Con lágrimas en los ojos, mostraba su desprecio a tal acción. Para ella, llorar era un signo de debilidad y le avergonzaba muchísimo estar haciéndolo en esos momentos. Él, contrariamente a lo que ella pensó, no se apartó. Volvió a juntarla a su cuerpo, en un abrazo sincero que hizo que no pudiera luchar más contra ello y siguió llorando, con más fuerza que antes. Tumbada junto a él en la cama y aferrándose buscando su apoyo, lloro durante no se sabe cuánto tiempo, para Link fue una eternidad.

Debido al cansancio acumulado durante días y las fuertes emociones que había vivido en ese día, además del alcohol ingerido, hicieron que terminase durmiéndose en los brazos de Link. Éste, con la túnica empapada por sus lágrimas, la acomodó en la cama y la cubrió con las sábanas, esperando que pudiera descansar.

Él, por su parte, tuvo que recostarse también sobre la cama, para analizar toda la información y las experiencias de ese día. Estaba abrumado, se pasaría lo que quedaba del día y toda la noche pensando en lo sucedido.

XOXOXOXOXOXOXO

Al día siguiente, Zelda se levantó con dolor de cabeza, por haber estado llorando y también debido a la resaca producida por todo el alcohol que tomó.

-¿Has dormido bien? ¿Cómo te encuentras?-oyó tras de sí.

Ella se dio la vuelta y lo vio a él, sentado al otro lado de su cama. Observó la habitación y comprobó que los cristales rotos de la botella habían desaparecido y que en su mesa de noche más cercana, había agua y un plato de comida.

-¿Cuánto tiempo he estado durmiendo?-le preguntó simplemente, probando el agua.

-Todo lo que restaba del día de ayer, la noche completa y toda la mañana. Ahora es mediodía.

-¡¿Mediodía?!-exclamó alarmada-¡Por las Diosas! ¡¿Cómo he quedarme dormida tanto tiempo?! ¡¿Y nadie se ha percatado de eso?!

-Tranquilízate…les expliqué que te encontrabas algo mal y que hoy guardarías reposo.-le contó relajado-Antes le pedí a una criada que te dejara eso. Yo, como excusa para quedarme contigo, dije que vigilaría que te encontraras bien y avisaría si necesitabas algo.

-Ah…bien pensado…-suspiró más tranquila, picoteando la comida-Gracias…

-No importa, necesitabas descansar.-se acercó a ella y se colocó a su lado-Pensé que sería lo mejor, después de lo de ayer.

-No te preocupes…-difirió mientras intentaba comer-No fue nada, olvídalo. Fueron efectos del alcohol, exageré en exceso muchas de las cosas. No tienes que sentirte culpable ni nada de…

-Zelda, ayer aprendí perfectamente a interpretar cuando me estás contando la verdad y cuando me estás mintiendo.-le interrumpió, abrazándola y juntándola con él-Además, ayer te negabas a admitir que estuvieras ebria, por lo que tus argumentos pierden validez.

-Eso lo dicen todos los borrachos, no es algo nuevo…-negó, apartándose de él-De todos modos, ya lo sabes todo. No me queda nada más que decirte. Así que, si ya he saciado tu curiosidad, puedes irte y si quieres cobrar venganza por lo que Nagahim le hizo a tus padres o por lo que su banda hizo en tu aldea, no te lo impediré.

-Lo haré, tenlo muy claro.-afirmó convencido-Le haré pagar a ese miserable todo lo que le ha hecho sufrir a tanta gente…incluida tú.

-Sabes que a mí ya no tienes que deberme nada…-apartó la mirada-En todo caso, al reino de Hyrule.

Él no quiso que hablara más y le cogió la mano, gesto que sorprendió bastante a Zelda.

-Perdóname…-se disculpó arrepentido-Siento todo lo que hice y dije en su momento, no supe comprenderte. Pero ahora todo eso ha cambiado, te entiendo muchísimo mejor y creo ser capaz de saber hasta lo que estás sintiendo realmente. Quisiera quedarme contigo y continuar con lo que teníamos hasta entonces. Bueno, sólo si tú quieres…

Ella tardó unos minutos en asimilarlo, pero después le correspondió con un abrazo y más tarde un tierno beso. Ambos se sentían felices de haberse reconciliado, sabiendo que en esos momentos se necesitaban el uno al otro.

Deberían hacerle frente a un poderoso enemigo…y no podrían hacerlo solos.

Continuará…

XOXOXOXOXOXOXO

Nota de Alfax: ¡Largoooo! ¡Lo sé! ¡Y eso que tuve que quitar contenido del final para ponerlo en el próximo capítulo! Podría haberlo dividido, pero rompía el sentimiento que quería darle a este capítulo. Y aún así, lo que dejé para el siguiente no afecta mucho a este, más bien es el inicio a la nueva línea que seguirá la historia.

Como curiosidad, no pude dejar de recordar el fragmento musical "No hay salida" de la película Hermano Oso/Tierra de Osos, de Phil Collins, mientras pensaba en este capítulo. O su versión original en inglés "No way out". Al mismo tiempo, me basé en la relación que mantienen Simba y Scar de la película El Rey León, para construir la que tienen Zelda y Nagahim. Y me imagino que sabréis en qué personaje de la saga de The Legend of Zelda está basado este último… (y yo a la espera de terminarme el juego donde aparece… ¡Lo dejé abandonado por Pokémon Y!)

¡Y volviendo a lo nuestro! ¿No os dije que sería impactante? ¡Prácticamente os he contado la mitad de los secretos que tiene esta historia! Que por cierto, tuve que releerme por encima TODO el fic, ayudándome del buscador de palabras del Word, para poder escribir este capítulo. Os recomiendo que copiéis toda la historia hasta el momento en dicho programa y hagáis lo mismo, porque muy probablemente no os acordéis de varios de los hechos que se recuerdan en el capítulo.

Y hablando de releer, me encontré con una incoherencia grandísima mientras leía por encima, no diré lo que es. ¡Imaginaos si me pongo a leerlo al completo! Y son, nada menos, contando con notas y demás (a letra Time New Roman, tamaño 12), más de 1000 páginas… ¡Ni que fuera Ken Follett! ¡Y eso que todavía no he acabado! ¡Nunca he leído un libro de mil páginas, pero sí puedo decir que casi lo he escrito!

Bueno, que os vaya bien y felices fiestas. Espero que os haya hecho llorar… ¡Ja, ja, ja! ¡Chao!