40. Vestigios del pasado
Como el día anterior se había pasado encerrado en la habitación de Zelda después de aquella confesión, cuando salió lo primero que hizo fue dar un largo paseo por el castillo para estirar las piernas. No le había molestado en absoluto haber pasado todo el día con ella, pero también sintió las ganas de pasarse por la taberna de Telma para saludarla después de tanto tiempo, y de paso, tal vez conseguir algo de información sobre las posibles actividades de Nagahim o de su banda.
En ello iba pensando cuando, caminando por las calles de la ciudadela, se encontró de pronto a Auru, que se dirigía en dirección contraria a la suya.
-¡Qué sorpresa, joven! ¿No me digas que vas al bar de Telma? ¡Y yo que vengo de allí!-le saludó cordialmente-¿Cómo está la Princesa? ¿Ya se encuentra mejor? Me enteré de que tú regresaste hace dos días y que precisamente te quedaste cuidando de ella ayer.
-Eh…-le había cogido desprevenido, no sabía cómo responderle después de la confesión de Zelda-Sí, se encuentra mucho mejor. Sólo era una ligera fiebre.
-Me alegro, entonces no hay de qué preocuparse…-al principio, el hombre no sospechaba de él, pero su experiencia y cercana relación con él le decía que algo no iba bien-¿Te pasa algo? Te encuentro esta mañana algo incómodo.
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"-Prométeme que no hablarás con Auru sobre lo que te dije ayer.-le pidió ella-Sé que todavía sigues preguntándote porque Auru actuó de aquella manera, pero sinceramente, yo no necesito saberlo…ni tampoco quiero.
-Pero…-él se sentía en una encrucijada-Han pasado muchos años de aquello, creo que debe de haberlo superado. Una cosa es no preocuparle por los recientes hechos ni decirle que Nagahim sigue vivo, pero creo que te quitarías un peso más de encima si supieras sus motivos. Y probablemente, a él le ayudaría también a liberarse.
-Eso no lo sabes, y no quiero arriesgarme a reabrir viejas heridas...-insistió ella, temiéndose una mala reacción por parte de su antiguo mentor-Por favor…actúa como normalmente harías con él, como si no supieras nada.
-Zelda…-estaba algo decepcionado-¿Todavía temes que verdaderamente él pudiera…?
-Déjalo, no quiero seguir hablando de esto.-le interrumpió antes de que él pudiera decir la palabra clave-Sólo prométeme que no lo harás.
-Está bien…lo prometo."
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Pero esa promesa que le había hecho a Zelda el día anterior se le estaba haciendo demasiado difícil de cumplir con Auru enfrente suya.
-¿Hay algo de lo que no quieras contarme?-preguntó sospechando cada vez más de Link debido a su actitud.
-Uhm…-se maldijo así mismo porque iba a traicionarla en ese mismo momento, pero debía de saberlo-Oye Auru… ¿Podría hablar contigo un rato? Es sobre un tema que quizás te incomode, pero que debo saber. Más que por mí, por…
-No sé exactamente qué intentas decirme, pero responderé a aquello que quieras preguntarme.-casi parecía que supiese a lo que Link le estaba dando vueltas-¡Ya me pasaré más tarde por el castillo! ¡Mejor será que hablemos de eso que quieres hablarme en la taberna de Telma!
-Pero…-él no parecía tan convencido-No es algo que deba conversarse en público…
-Por tu actitud, me lo imagino. Pero a estas horas no habrá mucha clientela en el local y la mesa que siempre ocupamos los miembros de la Resitencia siempre está reservada para nosotros. Y por si no te habías dado cuentas, podemos correr una cortina que hay ahí y quedarnos aislados en ese espacio reservado para nosotros.
Él no objetó nada más y acompañó a Auru hasta la taberna. Allí, Telma casi le corta la respiración cuando le vio y le alabó por su buen estado después de cómo lo vio cuando lo visitó al castillo junto con el resto de sus amigos. Hablaron un poco de lo ocurrido y sobre Shad y Ashei, a los cuales ella no había visto y de los que hasta el momento desconocía su paradero.
Un rato más tarde, ella les sirvió unas bebidas y le pidió que le dejara a solas con Auru, corriendo las susodichas cortinas. Y entonces, por fin se decidió a hablarle.
-Bueno, chico…-empezó Auru, sosteniendo su vaso-¿Qué es eso tan importante de lo que tienes que hablarme?
-Pues…-no sabía cómo planteárselo-Anteayer… ¿No era un día un tanto especial para, sobretodo, quienes sirven en el castillo?
-Uhm…-parecía que entendía por dónde iba el asunto-¿Qué quieres saber exactamente? Yo no…
-Lo sé, no puedes decir nada de lo que pasó ese día hace catorce años.-respondió por él-Además, no necesito esa información, porque Zelda me lo contó todo…
-¿Por qué será que ya me lo imaginaba…?-sorprendentemente, no parecía demasiado impactado.
-¿Cómo? ¿Lo supiste sólo con verme?-él en cambio, sí que estaba sorprendido.
-Más o menos, no se te da bien mentir cuando se trata de la Princesa.-esbozó una leve sonrisa, avergonzándolo un poco-Por no decir que preguntar nada más empezar por ese día, me hizo sospechar al instante. Y qué decir de tu comportamiento, te noté extraño nada más me viste y te saludé.
-Vaya…-se rascaba el cuello, nervioso-No es fácil engañarte.
-¡Ja, ja, ja! ¡Es que eres como un libro abierto, muchacho!-vaciló un poco, pero al momento la seriedad volvió a su tono de voz-Ahora en serio… ¿Sólo querías hablarme de eso o hay algo más?
-Bueno…sí.-reconoció al momento-Ya escuché su versión de los hechos. Ahora me gustaría conocer la tuya.
-¿Y eso?-lo notó incómodo nada más hacerle esa petición-¿Lo dices porque…perdí a mi mujer ese día?
-Y porque también te marchaste del castillo…-añadió-¿Cuáles fueron tus motivos?
-Deberías frenar un poco, joven.-se notaba molesto-No es algo de lo que me guste hablar y menos sin saber exactamente el motivo por el cual me estás haciendo este interrogatorio.
-¿No lo sabes?-preguntó un tanto irónico, también molesto con esa repentina actitud a la defensiva-Si ya intuías que ella me había contado lo que pasó… ¿No eres capaz también de darte cuenta en qué puedes estar implicado?
-Me acabas de decir qué querías saber los motivos por los que me fui del castillo, pero también me pregunto por qué te interesa tanto.
Link reprimió su enfado para no alzar la voz, dado que se había esforzado por hablarle lo más bajo y sosegadamente que pudo, sin llamar la atención de Telma o algún otro cliente. Sin embargo, canalizó todo aquello en una única oración que pronunció lo más suave que pudo, pero haciendo notar su enojo.
-Sólo era una niña…-dijo al fin, dejando impactado al hombre-Eras su mentor y también lo único que le quedaba cuando pasó aquella desgracia.-trató de reprimir las emociones que sentía al recordar a Zelda llorar, pero incluso así tuvo que ocultar rápidamente una lágrima de frustración-Si la hubieras visto tras haberme contado todo lo que pasó y cómo fue su vida tras aquello, entenderías porque estoy tan molesto.
-Ah…-Auru comprendió lo que pasaba-¿Entonces ella no se encontraba verdaderamente mal ayer? Bueno, no físicamente hablando, claro…
-Nunca la había visto como la vi aquel día…-suspiró-Se derrumbó, ojalá nunca la hubiese visto llorar como lo hizo. Aquello me dolió y por eso estoy hablando contigo ahora, porque me quedaron serias dudas sobre lo que se te pudo pasar por la cabeza para abandonarla en esas condiciones.
-Yo…
-Es más, ella me hizo prometerle que no hablaría contigo sobre esto, porque aún mantiene ese miedo infantil de que si te hace recordar lo que sucedió, te marcharás otra vez. Y se me hace muy mal traicionarla así, pero no estaría tranquilo hasta que te lo contara.
-Eso es absurdo…-murmuró por lo bajo, arrepentido-Aunque tampoco imaginaba que mantuviese secuelas de mi partida. Pero también eso explicaría el trato que ha tenido conmigo desde que volví a trabajar a su servicio…
-¿Y entonces?-Link no le daba tregua-¿Qué tienes que decir al respecto?
-Cálmate, por favor, entiendo tu desagrado. Pero sólo soy un pobre viejo, dame un respiro…-trató de sosegarle, intentando serenarse él también-Entiende que pasaba una mala época y necesitaba alejarme de aquel ambiente durante un tiempo.
-Ya, eso lo comprendo.-asistió mirándolo serio-Pero lo que me cabe en la cabeza es que la dejaras sola y jamás volvieras. Por no hablar que, antes de marcharte, se ensañaras con ella por todo lo que había pasado.
-¿Cómo?-se sorprendió ante aquello-Explícate, muchacho. Han pasado muchos años, no recuerdo todos los detalles.
-Pues ella sí tenía grabado a fuego aquel momento, cuando fue a buscarte al ser el único junto con ella que había sobrevivido a la tragedia, después de que os rescataran y os llevaran al castillo…
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"[…]
-¡¿No te habíamos dicho desde hacía algún tiempo que no confiarás más en Nagahim?!-le gritaste enfurecido de repente, intimidándola-¡Y no trates de parecer que no entiendes a lo que me refiero! ¡Porque pude escuchar a duras penas lo que él te dijo!
-Pe-pero yo…-ella, obviamente, estaba asustada.
-¡No tienes excusa! ¡Deberías habernos dicho el verdadero motivo por el que querías ir al Dominio Zora!-ni siquiera le dejaste defenderse-¡Nagahim te utilizó! ¡Y por tu desobediencia y niñerías has causado una catástrofe! ¡El reino entero está colapsado! ¡No sabemos qué será de todos nosotros de ahora en adelante! ¡Y todo porque siempre le tuviste más aprecio a ese traidor que consentía todos tus caprichos que a quienes realmente trataban de educarte y protegerte!"
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-No…no puede ser…-Auru se llevó las manos al rostro, apoyando los codos en la mesa-Yo no recordaba aquello, debió ser un momento en el que perdí los estribos y solté sobre ella toda la rabia y frustración que sentía en aquel momento. No era consciente de mis palabras…
-Pues debido a eso, Zelda se ha creído la culpable de todo lo sucedido, hasta tal punto que no eres capaz de imaginarte.
A la mente del miembro más veterano de la Resistencia vieron entonces los recuerdos de su marcha del Castillo de Hyrule, visto desde una perspectiva que hasta el momento él tampoco había querido recordar…
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"-¡No, no! ¡Por favor! ¡No te vayas, Auru! ¡No me dejes!
Él se zafó, con pesar, del agarre que mantenía la niña.
-Lo siento…Después de lo que ha pasado…ya no puedo seguir en el castillo…
Ella lloraba.
-¡¿Por qué?! ¡No, Auru! ¡Todos se han ido y sólo me quedas tú! ¡No puedes dejarme! ¡Quiero ir contigo!
Pero simplemente se despidió de ella, entregándola bajo la custodia de un guardia.
-Perdóname…Adiós…
Y no miró atrás, no quería ver cómo su pupila le llamaba y continuó con paso pausado.
-¡Espera! ¡Vuelve! ¡Por favor, regresa! ¡Auruuuu!"
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-¡¿Cómo pude hacerlo?!-se lamentó profundamente-¡Fui un cobarde al irme así! ¡Debería haberme quedado aún bajo la negativa de los Ministros!
-¿Qué? ¿Has dicho los Ministros?-esa información le llamó mucho la atención.
-Sí…-suspiró-Aunque era yo quién voluntariamente quería pasar una tiempo de luto fuera de la capital, lo cierto es que los antiguos ministros me sugirieron irme. Decían que era lo mejor, que así la gente de la ciudadela no estaría acosándome con preguntas incómodas tanto para mí como para ciertos asuntos de Estado. Yo ingenuamente les hice caso, pero si ya me lamenté de ello en su momento, ahora me siento como un verdadero monstruo…
-Pero si sólo iba a ser algo temporal… ¿Por qué no regresaste hasta después de tantos años?
-Pasó aproximadamente un año, antes de decidirme a volver…-divagaba en sus palabras-Desde Sakado, y gracias a la red de informadores de la que hace gala tu abuelo Smith, quien me acogió y me permitió seguir en la política, pude enterarme de lo que estaba ocurriendo aquí. Y eso que se habían esforzado en que lo que estaba pasando con la princesa Zelda no llegara a oídos de cualquiera…bendigo que tu abuelo sea el hombre más cotilla que he conocido.
Link soltó una leve carcajada por el comentario, dejando que Auru continuase con su relato.
-Cuando me enteré de que había intentado cruzar la frontera más cercana a Arcadia, fue cuando me dije que era hora de regresar. Sabía que ella era muy inteligente y si había intentado eso era para, con suerte, ser adoptada por algún familiar lejano. Pero lamentablemente allí no le quedaba nadie, dado que su madre había sido hija única y sus abuelos eran los únicos que quedaban de su línea, y habían muerto años atrás. Fue luego un heredero extranjero quién asumió el mando. Arriesgó su vida por nada…
-¿Y qué pasó? ¿Qué hizo que después no lo hicieras?
-Porque me lo prohibieron, eso fue lo que pasó.-confesó frustrado-Poco después de que muriera el rey Daltus IX, se formó un nuevo gobierno, en donde los antiguos ministros fueron sustituidos por otros nuevos, lo que actualmente gobiernan junto con la Princesa. Éstos me dijeron que no se requerirían más mis servicios, dado que le habían buscado a la princesa Zelda nuevos educadores que, según ellos, a diferencia de mí, sí que lograrían poner en cintura a la heredera al trono. Y para que no interfiera en su educación, me prohibieron reunirme con ella en los cinco años posteriores, periodo tras el cual ya hubiera cumplido la edad mínima para ejercer de gobernante de Hyrule.
-Lo suponía…-murmuró reprimiendo su rabia-¿Qué tienen en contra de Zelda esos malditos canallas? Siempre parecen están encima de ella para todo, aunque no les incumba.
-Tendrán sus motivos, pero sí es cierto que no simpatizan demasiado con ella. Si se hubieran mantenido en el cargo los antiguos ministros de su padre…ellos sí que al menos le tenían cierto aprecio a su hija. Si no fuera por esa estúpida Ley de Regencia de Estado Huérfano, que obliga a formase un gobierno provisional hasta que el heredero legítimo sea coronado y elija a su propio gabinete de ministros…sinceramente, hay cosas como esa que no comprendo.
-Por cierto…-retomó el tema principal-¿Y después de ese plazo? ¿No fuiste a visitarla?
-Claro que lo hice, llevaba deseándolo desde que me lo prohibieron. Aprovechando que tenía que solucionar aquí ciertos asuntos burocráticos que me había encargado tu abuelo desde Sakado, intenté encontrarla cuando caminaba por los pasillos del castillo. Pero…
-¿Qué?-no entendía ese repentino cambio de ánimo-¿Qué ocurrió?
-La vi cruzando a otro pasillo frente a mí, acompañada de quien en aquella época era su, al parecer, "inseparable" guardaespaldas y su educadora, Mariana Ortiz. No pareció darse cuenta de quién era, porque ni siquiera dirigió su mirada hacia mí. Yo, sin embargo, sí que pude ver todo que debía saber para darme cuenta de que sobraba en ese momento…
-¿Por qué?
-Aquella niña que había dejado apenas unos años antes…-suspiró- Estaba totalmente irreconocible; tanto por aspecto físico, naturalmente, puesto que estaba convirtiéndose en toda una señorita…como por todo lo demás. Siéndote sincero, se me paralizó el cuerpo con tan sólo ver la imagen fría y regia que proyectaba, totalmente opuesta a la alegría y vitalidad que desprendía cuando niña.
Link prefirió no imaginarse cómo pudo haber sido esa escena y simplemente dejó que transcurrieran unos tensos segundos de absoluto silencio.
-Siéndote sincero, no me atreví a saludarla. Tan sólo terminé los asuntos que me habían llevado a la Ciudadela de Hyrule y me marché.
-Vaya…-no sabía qué decir-¿Y cuando la viste después de que llegáramos desde el Desierto Gerudo? ¿Qué sensaciones te produjo?
-Volví a sorprenderme al ver lo mucho que había crecido y madurado, pero aunque conservaba ese semblante neutral y serio, me alivió ver que aún se acordaba de mí.
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"[…]
-No puede ser, Auru…hace tanto tiempo que no te veía. Pensé que habías decidido mudarte lejos de la Ciudadela. Me alegra mucho que hayas vuelto.
-Yo también, princesa. Hace algunos meses volvía a instalarme aquí. Y cuando pasó todo, no podía quedarme de brazos cruzados viendo cómo se apoderaban del reino, así que decidí unirme a este grupo llamado la Resistencia junto con otros cuatro viejos amigos. En verdad que hace mucho tiempo que no nos veíamos…cuando yo me fui, usted era aún una niña, pero ahora veo que se ha vuelto toda una princesa."
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-Y cuando me preguntó si quería ser su Consejero Real, acepté de inmediato. En parte, me sentía en deuda con ella por lo que hice y sentí que debía enmendar mi error de esa manera. Además de que, por supuesto, deseaba pasar tiempo con mi antigua pupila e hija de mi buen amigo Daltus, y comprobar de primera mano cómo había cambiado.
Link se quedó unos minutos en silencio, sintiéndose mal por haber desconfiado de Auru de aquella manera. Al final, sólo se había resultado ser un grave error producto de la mal época que él estaba pasando en aquel momento y la terrible decisión de unos ministros que cada día le caían peor. El hombre se dio cuenta de su arrepentimiento, pero no le reprochó nada.
-Estaba enfadado contigo, aún sin haber escuchado tus motivos…-suspiró el joven-Lo siento, no debería haber sacado conclusiones tan precipitadamente.
-No importa, todo está solucionado.-se despreocupó él-Y ha sido un alivio, nunca había hablado de esto. Te lo agradezco.
-Bueno…-sonrió él-Ojalá pudieras haberle contado todo esto a Zelda, dado que es por ella por lo que vine a preguntarte esto.
-¿Y por qué lo dices como si no pudiera ir a hablar con ella?-preguntó confundido.
-¡Porque se enfadaría conmigo! ¡Te lo dije al principio!-soltó preocupado-¡Ayer mismo le prometí que no hablaría contigo de esto! ¡Pero soy demasiado impulsivo y no he podido evitar soltártelo todo!
-Ya veo, pero precisamente ahora deseo arreglar las cosas con mi antigua.-declaró él-¿O es que no dejarás que lo haga?
-Claro que no, pero…-se restregó la cara, estresado-No pienso estar ahí cuando vayas a hablar con ella.
-¡Ja, ja, ja! ¿Pero qué te pasa, muchacho?-se rió él-¿Tanto le temes? No creo que se moleste tanto porque hayas roto una promesa así. Al fin y al cabo, lo mejor era que me lo contaras.
-Ya, ya…
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"Recordando cuando Zelda le atacó, a pesar de que en aquel momento estaba parcialmente ebria…
[…]
-Si tu intención entonces es abandonar este cuarto para contar por ahí, y sobre todo a Auru, lo que te he revelado…-le habló con frialdad, mientras se servía una copa y bebía como si intentara olvidar lo que acababa de hacer-Me temo que tendré que retenerte aquí por la fuerza, hasta que cambies de opinión.
-Zelda…-pronunció mientras lograba reincorporarse-¿Por qué lo has hecho?
-Porque no me has dejado otra opción…-respondió sin inmutarse, mientras se servía otra copa-Descansa sobre la cama, debe dolerte bastante."
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A pesar de que no creía realmente que eso pudiera volver a pasarle, conservaba cierto miedo al reciente carácter violento que había descubierto en Zelda. Pero enseguida apartó aquellas imágenes de su cabeza y se centró de nuevo.
-Por cierto, quisiera preguntarte algo…-habló Auru, mostrando bastante interés-¿Por qué la princesa Zelda te reveló todo aquello? Sé que para ella era un día delicado y que guarda muchas confianzas contigo, pero me sorprende que como tú dijiste…bueno, ya sabes, dejara aflorar sus sentimientos tan libremente. Aunque me alegro por ello, eso demuestra que no es la mujer sin sentimientos que algunos piensan.
-Je, je…tú ya lo has dicho…-ahora sí que estaba en un apuro-¡Era un día sensible para ella! ¿Acaso tú no te has sentido igual durante todos estos años?
-Tienes razón, qué clase de preguntas hago…-suspiró-Yo precisamente me pasé ese día aquí en la taberna, bebiendo y charlando con Telma, tratando de no rememorar en exceso lo que pasó.
Entonces Auru se levantó y abrió la cortina que hasta el momento les había protegido de miradas y escuchas ajenas.
-Bueno, será mejor que me vaya ya al castillo.-comentó convencido-¡Tengo que ponerme a trabajar! Y por supuesto, tengo una conversación pendiente con mi vieja pupila.
-Je… ¡Vale! ¡Ya pasaré luego por el castillo!-intentó escabullirse como pudo-¡Y no te preocupes por la cuenta! ¡Ya pago yo!
Su veterano amigo se rió al ver lo nervioso que él estaba, como si fuera el fin del mundo.
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Después de pasarse horas en el bar de Telma o recorriéndose las calles en busca de posibles pistas sobre Los Seguidores o Nagahim, además de hacer tiempo para lo que él esperaba como una gigantesca bronca por parte de Zelda, regresó de noche al castillo.
Pensó que lo mejor sería irse a la cama y esperar a hablar con ella al día siguiente. Lo que no se esperó fue encontrársela por el camino, haciendo que quedara petrificado nada más verla.
-Pues sí que has tardado en regresar…-comentó con cierta ironía, lanzándole una mirada seria que lo intimidó-¿Cómo te ha ido el día? ¿Has encontrado algo?
-Eh…yo…-no sabía cómo actuar-No…no he encontrado nada. Y tú… ¿Qué has hecho hoy?
-Lo de siempre, tampoco ha ocurrido nada novedoso.-pero pareció pensárselo mejor, y después rectificó-¡Oh, espera! ¡Sí que ha pasado algo curioso! ¿Sabes? Auru se me apareció hace algunas horas y dijo que quería hablar conmigo sobre un asunto personal.-lo miró de reojo, helándolo-Lo cual es curioso, porque creía haberle pedido a alguien que no hablara con él sobre cierto asunto…
-¡Juro que sólo le pregunté por qué se había ido!-se defendió nervioso-¡No le hablé de nada más!
-Eso ya lo sé, porque si no la conversación que tuve con él hubiera tomado otra dirección…
Para el asombro de Link, no le regañó. Al contrario, dado que en ese momento le abrazó por sorpresa y pareció contener alguna lágrima, agradecida con él y sintiéndose aliviada por conocer toda la verdad de lo ocurrido. Y él, como no, respiró tranquilo y feliz de que finalmente todo se hubiera solucionado bien para ambos, correspondiéndole en el abrazo.
-Bueno...-tosió tratando de disimular su anterior gesto, dado que podrían haberles visto-Entonces no tengo nada más que decirte. Mañana continuaremos planificando nuestra investigación. Buenas noches.
Y tal como había aparecido, se marchó. Link había notado esa despedida un tanto seca y le decepcionó un poco, pero entendía que estaban en un pasillo en el que fácilmente alguien podría haberles visto en aquel corto pero sentido abrazo.
No le dio más vueltas. Mañana sería otro día…
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Durante la madrugada, Link permanecía profundamente dormido en su habitación. Sin embargo, en medio del silencio del lugar, se oyó murmurar a alguien…o algo.
-"Prueba de habla iniciada…Estado de actualización del lenguaje: 99´99%...Memoria recuperada y activa: 99´98%...Análisis y recopilación de datos del entorno: 99´97%...Tiempo restante para reactivación: menos de una noche…"
En ese momento, Link se despertó bruscamente. Buscó incesantemente con la mirada la fuente de aquel murmullo, pero sin éxito.
-Ag, otra noche más…-se quejó adormilado-Debo de estarme volviendo loco. Desde lo ocurrido con Nagahim, llevo oyendo esa voz varias noches. Al principio, no entendía nada de lo oía. Pero a medida que fueron pasando los días, he podido entender más y más palabras. Bueno…-bostezó-No suele durar más de unos minutos, así que serán imaginaciones mías o algún sueño recurrente…
Decidió entonces no darles y se volvió a dormir. Mientras, esa voz se volvió a aventurar a pronunciar una última frase.
-"Prueba de habla finalizada…Estado general: Completado…"
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Ya por la mañana se dirigía a reunirse con Zelda para hablar sobre la búsqueda de Nagahim, cuando nuevamente volvió a encontrar con alguien con el que sabía que iba a mantener una larga conversación…
-Cuánto tiempo, joven…-oyó la voz ronca de Salomón cerca de él-Llegaste hace tres días, pero todavía no te había visto.
-¡Oh! ¡Buenos días, Salomón!-le saludó cordialmente-Es cierto, no le veía desde que me fui para acompañar a la Princesa en su viaje a la isla Koholint.
-Sí, he oído por ahí que fue un viaje movido…-murmuró el anciano-¿Vas a verla?
-Eh…-había pasado mucho tiempo desde su última discusión, pero sabía que se aproximaba otra-Si se refiere a Su Majestad, sí. Ha de concretar conmigo algunos detalles sobre ciertos asuntos que me ha encargado.
-Uhm…-parecía meditar algo-Siempre tantos secretos y cercanías entre vosotros dos…resulta muy sospechoso. Bueno, después de tu licantropía, ya nada me sorprende…
-¡¿Co-cómo?!-exclamó alterado-¿Se puede saber qué estás insinuando, anciano?
-Todos en este castillo son unos ingenuos, yo sospeché de ese animal que trajeron al castillo desde el principio…-comentó manteniendo el tono de voz bajo-Pero me quedó claro cuando resultó que el salvador de la Princesa al haberle traído el antídoto que curó su enfermedad fue, precisamente, "su mascota". Y que después resultara que ella se implicó personalmente en la detención de numerosos delincuentes que, entre sus múltiples delitos, negociaban y apostaban en peleas de monstruos…curiosamente cuando aquel animal estuvo desaparecido durante cenas y más tarde tú regresaste al castillo hecho unos zorros, después de desaparecer al mismo tiempo que aparecía ese lobo con tu mismo nombre…-suspiró-Demasiadas coincidencias… ¿No crees?
-Tsk…-retrocedió un paso-¿Qué pretendes hacer? ¿Chantajearme?
-En absoluto, sólo darme la satisfacción de confirmar que tenía razón.-sonrió levemente, apoyándose en su bastón-Guardo innumerables secretos de este castillo y de las gentes que lo han habitado desde hace muchos años, uno más no significará nada.
-¿Y entonces? ¿A qué viene todo esto?
-Por nada, sólo venía a saludarte.-contestó simplemente-Si soy sincero, tengo mucho interés en saber qué ocurrió en la isla Koholint, aparte de la versión oficial que a todos nos han dado, pero me temo que ese deseo no se me será cumplido. Seguro que esas habilidades te sirvieron de ayuda para ayudaros a sobrevivir a ti y a ella al secuestro de esos piratas y la persecución de los hombres de ese rey usurpador.
-Puede…-no sabía en qué estaría pensando ese hombre-¿Algo más?
-Pues felicitarte, porque también me he enterado, esta vez de boca de Auru, que has resultado ser nieto de Smith Gallagher y también descendiente de los Caballeros Reales de la Línea Roja, los Redline.-lo miró arqueando una ceja-Pero que eso no te dé mayores ilusiones con ella…las malas lenguas pueden aprovechar cualquier ocasión para chismorrear, como cuando nada más llegar aquí te encerraste en su habitación y prácticamente no saliste hasta pasados dos amaneceres… ¿Eso puede dar que pensar, no crees?
Para Link la conversación se estaba poniendo demasiado extraña, puesto que en una situación normal estaría discutiendo con aquel hombre. Sin embargo, esta vez parecía tomárselo, incluso, con divertimento. Y antes de que pudieran continuar, apareció Anabel, que parecía haber estado buscando al anciano.
-¡Salomón! ¿Qué haces en esta zona del castillo? El médico te dijo que necesitabas…-en ese momento, se percató de la presencia de Link-¡Hola, Link! ¡Buenos días! Veo que ya te has encontrado con el viejo cascarrabias, ¿Eh? Y aunque parezca increíble, él te echó en falta cuando la princesa Zelda regresó sin ti.
-¡Cállate, niña! ¡Hablas demasiado!-se quejó-¡Y no me digas por qué me buscabas! ¡Seguro que es para llevarme con ese matasanos! ¿Verdad?
-Pues así es. El médico del castillo te recomendó guardar reposo una temporada.-le dio leves empujoncitos al viejo-¡Anda, a la cama! ¡Ya has caminado bastante por hoy!
-¡No me digas lo que tengo que hacer!-refunfuñó mientras caminaba en dirección a su habitación-¡Y sólo fue una recomendación! ¡Nadie me obliga a hacerle caso!
-¡Lo que sí deberías hacer es aceptar de una vez la jubilación!-bromeó ella-¡Llevan años insistiéndote en que lo hagas!
-Lo haré…-golpeó el suelo con su bastón-¡Cuando me muera! ¡Y cobraré la pensión en el otro mundo!
Anabel se echó la mano a la frente, cansada pero riéndose de su cabezonería innata. Pero antes de que se fuera con él, Link la detuvo para preguntarle por lo bajo qué le pasaba al anciano.
-Pues…-se lo susurró al oído-Es algo relacionado con la edad, pero él no le ha querido decir a nadie lo que es. Y el doctor está obligado a guardar silencio si el paciente no quiere hablar, por lo que estamos a la espera de saber lo que le pasa. Lo que sí te puedo decir es que las medicinas que está tomando le dejan un poco trastocado… ¿Entiendes? Ha veces no sabe lo que está haciendo, dónde está o suelta cosas sin sentido. Pero al par de horas se le pasa y vuelve a ser el viejo malhumorado de siempre.
Link se despidió de la joven y se quedó a ver cómo ella conducía a Salomón por el camino correcto hasta su cuarto. Él se quedó tristemente pensando en sí a ese anciano le quedaba poco tiempo de vida o si sólo era algo pasajero, pero tampoco pudo olvidado en la extraña conversación que había mantenido con él. Se rió por dentro al darse cuenta que aquellas medicinas le hacían capaz de mantener una conversación así sin que el viejo comenzara a criticarle.
Dejó a un lado el asunto y prosiguió con lo que estaba haciendo. No tardó en llegar a los aposentos de Zelda, donde le esperaba un debate sobre cómo organizarían la búsqueda de su enemigo, hasta el momento infructuosa.
-Sinceramente…-suspiró frustrada-Estamos buscando a ciegas. No sabemos nada y me parece que sólo perderemos el tiempo de esta manera.
-¿Y qué propones que hagamos?
-No lo sé…-meditó unos segundo-Si tuviéramos alguna pista, algún rastro…en estos momentos, tal vez no fuera útil el agudo sentido olfativo de tu faceta animal o su percepción animal.
-Sí…-reconoció cansado-Cuando podría hacernos falta, desaparecen por completo mis habilidades como lobo. Ya no puedo hablar con los animales ni conservo mis sentidos lobunos…-trató de animarse un poco-¡Nos haría falta una rastreador! ¡Como los sabuesos de mi abuelo!
-"Pues si al amo le interesa, podría proporcionarle una herramienta un 73´8% más exacta y eficaz que la nariz de un animal doméstico."-oyeron ambos una voz retumbar en la habitación.
-¡¿Quién ha dicho eso?!-saltó sorprendido Link-¿Lo has oído también, Zelda?
-Sí, pero…-observaba concienzudamente la habitación-¿De dónde proviene esa voz?
-"Sugiero al amo y a la descendiente de la diosa Hylia dirigir su campo de visión hacia el arma legendaria ."-volvió a hablar la misma voz, que sonaba mecánica y parecía pertenecer a una fémina.
Al hacerlo, se percataron de que la Espada Maestra que se había traído consigo en Link, en reemplazo a la que le regaló Zelda y que dejó en Ordon; tenía un tenue brillo azulado. La observaron unos segundos, antes de que de la espada saliera una figura femenina vestida con un traje y que presentaba unos colores que recordaban mucho a la espada. Aquel espíritu flotaba en el aire, observándolos sin mostrar emoción alguna, mientras Link y Zelda quedaba estupefactos ante su presencia.
-¿Ocurre algo, amo?-preguntó sin más a Link-¿Desea que le suministre información sobre mi naturaleza etérea para así quedarse más tranquilo?
-Eh…-no sabía qué contestar-¿Sí, por favor?
-Comprendo, procedo entonces a exponer un breve informe sobre mis orígenes y mis funciones.-asintió confirmativamente-El nombre que se me concedió es Fi. Soy un espíritu creado por la diosa Hylia para fundirme con la Espada Maestra, creada igualmente por ella, así como para guiar al héroe que porta dicha arma. He despertado de mi letargo tras haber sido sellada por segunda vez dentro de la espada después de 450775 días naturales, a la espera de saber más sobre el calendario por el que os regís en esta época, que puede ser más o menos exacto en función a mis cálculos astronómicos. Mis funciones son diversas, relacionadas en todo momento con guiar al amo en pos de logar su cometido como héroe legendario. Y si bien muchas de ellas fueron suprimidas junto con mi consciencia hasta hace relativamente poco tiempo, ahora puede disponer de todas ellas, amo.
-De acuerdo…-él seguía confuso-Me he perdido… ¿Qué acabas de decir?
-¿Desea que le repita la información, amo?
-¡No, por favor!-le pidió nervioso-Lo he entendido todo, tan sólo es que todo esto es muy confuso.
-¿Es porque no esperaba que la Espada Maestra tuviera consciencia propia, o más concretamente, un alma que habitase su férrea estructura, amo?
-No, realmente no.-contestó tratando de sobrellevar como podía la situación-¿Y podrías de dejar de llamarme "amo"? Es un tanto incómodo…
-Considero que es la forma correcta de dirigirme a mi portador, más si lo desea, puedo referirme a usted como "señor" o algún calificativo acorde con su posición respecto a mí o al estamento que ocupe en su sociedad.
-¿Y no puedes llamarme simplemente "Link?
Ella se quedó unos instantes en silencio, como analizando aquella propuesta, antes de volver a hablar.
-Si es lo que desea, entonces me referiré a usted por su nombre de pila, amo Link…-parecía que le costaba salirse de las formalidades y los datos puramente dichos.
-¿Podría hacerte una pregunta?-intervino en el momento Zelda-Antes dijiste que era la descendiente de una diosa llamada Hylia… ¿A qué te referías?
-Exactamente a lo que he dicho…-agachó la cabeza, en señal de respeto-Por vuestra línea de parentesco fluye la sangre de la venerable diosa Hylia, que se mezcló entre los mortales hace mucho tiempo. Y en vos y el amo Link están también reencarnados los espíritus de la Diosa y el héroe primigenio. Desconozco en qué generación os encontráis con respecto a vuestros ancestros, pero dada la tasa de reproducción y periodo fértil de las mujeres, en concordancia con la media de esperanza vital, es sorprendente que la pureza de la sangre original de la Diosa se siga manteniendo en un porcentaje tan alto después tantos cruzamientos.
-Hylia…-murmuró Zelda-Me suena de haber leído su nombre en un viejo de libro de antiguas leyendas hyrulianas. Al parecer, era la antigua deidad de los pioneros que fundaron Hyrule, antes de que las tres diosas creadoras ocuparan ese lugar. Apenas quedan vestigios de esa diosa, tan sólo da su nombre al Lago Hylia y según parece a la propia raza hyliana y el propio reino de Hyrule. Y si lo que dice es cierto, esas historias de que mi familia era descendiente de los dioses podría ser verdad.
-Deduzco por su comentario y porque mis análisis del medio no demuestran que se siga manteniendo un culto a la diosa Hylia, que su recuerdo se perdió al renunciar a la inmortalidad y mezclarse con mortales. Sin embargo, resulta llamativo que su estirpe acabase ocupando una posición social tan elevada, casi como si fueran dioses sobre la superficie.
-Yo también tengo una pregunta…-todavía no había asimilado lo que ocurría-Si habías estado sellada durante tanto tiempo… ¿Por qué has despertado ahora?
-No puedo contestarle aún a esa pregunta, amo Link, pues todavía sigo recopilando información sobre lo ocurrido. Pero como hipótesis ya planteada, podría asegurar en un 82´7% que mi repentino despertar está relacionado con el incidente ocurrido con aquel mago oscuro de nombre Nagahim, al haber roto gracias al poder del fragmento de la Trifuerza que representa el coraje, el sello sagrado que contenía resquicios del poder maligno de Demise, Rey de los Demonios, derrotado en su día por el héroe primigenio tras una cruenta batalla.
-¿Entonces llevabas todo este tiempo despierta?-preguntó confundido-¿Por qué no habías hablado antes, entonces?-entonces, se acordó de lo que había estado ocurriendo por las noches-¡Eh! ¡Me acabo de dar cuenta de algo! ¿No eras tú la que pronunciaba palabras durante algunas noches, en un principio inentendibles, precisamente desde que ocurrió lo de Nagahim?
-¿Cómo?-Zelda estaba sorprendida-¿La habías estado escuchando por las noches?
-Mis disculpas si eso le ha ocasionado algún percance, amo Link…-se inclinó como disculpa-Mas debía actualizar mis registros lingüísticos, dado que vuestro idioma ha evolucionado desde que quedé sumida en un profundo sueño. Y también recopilaba datos de múltiples ámbitos; como son la geografía, biología, comportamientos, avances tecnológicos y demás temas. Además, he puesto en orden los escasos recuerdos que conservo de todas las veces que se ha utilizado la Espada Maestra, pues aunque no era consciente del entorno, si prestaba sus poderes al elegido y ello me ha servido para trazar una cronología en un 64´2% fiable de los actos más relevantes de las fuerzas oscuras ocurridos desde la derrota de Demise.
-Vale, no hace falta que me cuentes nada más…-suspiró cansado-¿Pero quién es ese "Demise" del que tanto hablas?
-Como dije antes, era el rey de los demonios. Luchó contra la diosa Hylia en el pasado, en la que ésta logró sellarle y poner a salvo a las personas que en aquel entonces habitan estas tierras. Predijo entonces que algún día lograría salir de ese encierro, por lo que renunció a su condición divina para renacer en el cuerpo de una joven mortal llamada Zelda, la cual recuperó los recuerdos de su identidad pasada que ésta dejó por diferentes templos y lugares relevantes, en su mayoría desaparecidos en la actualidad. Y con la ayuda de un amigo de la infancia llamado Link, al cual eligió como héroe que debía ayudarla en la tarea para la cual había renunciado a su divinidad: encontrar y hacer uso de la sagrada Trifuerza, regalo concedido a los mortales por las diosas Din, Nayru y Farore, para derrotar definitivamente a Demise.
-Entonces…-Zelda estaba impactada con su revelación-¿Todo lo relacionado con nosotros dos ha ocurrido han atrás? ¿Y cuántas veces?
-A la primera pregunta, su respuesta es afirmativa. A la segunda, no puedo responderle con el 100% de exactitud.
Link no se sorprendió tanto como Zelda, pues ya el espíritu del Héroe del Tiempo le había explicado que habían existido otros como él. Sin embargo, sí lo hizo cuando Fi comentó algo que sí que ese ancestro suyo no pudo explicar.
-Por anterior pregunta formulada, deduzco que desconocéis la maldición de la que habló Demise en su momento.
-¿Cómo?-preguntaron al unísono.
-Buscaré en mi memoria las palabras exactas del Rey de los Demonios…
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"¡Me has vencido! Tu fuerza es increíble…Te felicito…Pero te lo advierto…Esto no acaba aquí. Yo…te condeno...La maldición de los demonios. Te perseguirá para siempre en un círculo sin fin. ¡No lo olvides! ¡La nuestra será una lucha eterna! Ustedes, los poseedores de la sangre de la Diosa y el alma del Héroe…nunca escaparán a este ciclo interminable al que yo os condeno. Mi odio resurgirá y los perseguirá una y otra vez. ¡Esta batalla seguirá para toda la eternidad!"
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-La sangre de la Diosa…-murmuró Zelda.
-Y el alma del Héroe…-expresó igualmente Link.
-Sí, estáis ligados a un ciclo de reencarnaciones continuas, junto con el espíritu de Demise. Aunque es posible que no se requiera de la encarnación de Demise para que se cumpla dicho proceso, existiendo la posibilidad de que un mal sustituto tome su lugar en ese periodo histórico.
-Sinceramente, todo esto es muy confuso…-declaró, aún espeso, el joven-¿Eso quiere decir que Ganondorf podría ser la reencarnación de ese Demise? ¿Y que por mucho que luchemos y derrotemos al mal, jamás será definitivo?
-Su frustración está justificada. Más entienda, amo Link, que con o sin maldición, nada es perpetuo. Los ciclos de guerra y paz, así como de vida y muerte, llevan ejecutándose desde el inicio de los tiempos. El deber del Héroe y la Diosa es evitar que ese equilibrio se pierda en favor de las tinieblas.
-Tiene razón, no deberías centrarnos ahora en divagaciones existenciales.-a Zelda parecía incomodarle el tema-Por cierto, antes hablaste de una herramienta que nos serviría para encontrar a Nagahim. ¿Qué es?
-Cierto, nos hemos distanciado del motivo original por el cuál decidí dar a conocer mi existencia al amo.-asintió en agradecimiento-Desde este instante, pongo a disposición del amo la habilidad hasta ahora suprimida de la Espada Maestra para rastrear objetos o criaturas concretas.
-¡¿En serio?!-exclamó emocionado-¡No pudo haber mejor momento para qué pasase eso!
-Concuerdo con el amo. Por eso decidí hacerle conocedor de mi existencia hace un rato.
-Sí, es realmente oportuno…-agradeció la joven-¿Y cómo funciona?
-Tan sólo he de memorizar la esencia, los datos o pistas que puedan conducir al objetivo deseado. En este caso, debido al incidente con el sujeto que buscamos, esa fase está completada. Mas mi rango de búsqueda está limitado a escasos kilómetros, por lo que si en ese radio no existe rastro que pueda percibir, el amo se verá obligado a ampliar la búsqueda en otra parte. En cualquier caso, avisaré si detecto la presencia de quién o qué se busca o en su defecto, la pista o rastro más cercana.
-¿Y cuándo podríamos empezar?-preguntó Link.
-Puedo proceder ya mismo si lo desea, amo Link.
-¡¿Y a qué esperamos?!-exclamó ansioso el espadachín.
-Comenzaré por analizar si en los alrededores se encuentra Nagahim o algo que conduzca hacia él, más no podré concretar su dirección exacta. El amo Link deberá encargarse de guiar la espada para que ésta le indique el camino a seguir.
Mientras Fi se concentraba en su tarea, Link y Zelda todavía no podían creerse lo que estaba pasando.
-Pareciera como las mismísimas Diosas quisieran que encontráramos a Nagahim. Todo es tan…-la joven no sabía cómo es explicarse.
-Rastreo completado. Procedo a anunciar los resultados.-su rapidez pilló por sorpresa a ambos-No he detectado la presencia de Nagahim.
-¡Lo sabía!-exclamó Link-¡Ya decía que no podía ser tan fácil!
-Disculpe mi interrupción, amo Link, pero todavía no he terminado mi informe.-le pidió formalmente, haciendo que sintiera algo avergonzado-Continuó. Si bien no he encontrado a dicho individuo, si he dado con una posible pista sobre su paradero. Los datos indican que en algún momento ha entrado en contacto con el brujo, por escasos rastros energéticos presentes en él. Se encuentra en movimiento, así que se trata de un ser vivo animal o antropomórfico. Y no se encuentra demasiado lejos, las probabilidades apuntan que podría encontrarse incluso en la ciudad.
-No ha salido como imaginabas…-le comentó Zelda burlonamente a Link-Pero sí, hemos tenido suerte. Ahora toca encontrar a ese rastro.
-¡Parece que me toca trabajo!-se estiró el joven y cogió sus cosas-Ya me estoy cansando de buscarle, espero que esta vez dé con algo que valga la pena.-miró a Fi-¿Estás completamente segura de lo que dijiste?
-Uhm…-parecía que estaba distraída, pero al momento reaccionó-Sí, amo Link. En un 92´01%.
-Eh…-ella quería intervenir-Me gustaría acompañaros. Desde que regresé, mis deberes han estado un poco dispersos. Apenas tengo clases y he terminado gran parte del trabajo burocrático acumulado. Y aunque los Minitros hayan aumentado la seguridad por miedo a que algo similar a lo del viaje a la isla Koholint pudiera sucederme, espero poder despistar a los guardias.
-No habrá problema. Aunque…-recordó algo importante, dirigiéndose al espíritu-¿Crees que podría ser peligroso ese ser al que buscamos?
Ella, contrariamente a la imagen que había dado hasta el momento, volvía a mostrarse nuevamente distraída.
-¿Fi?-volvió a preguntar-¿Pasa algo?
-Lo lamento, amo Link, perdone mi falta de atención.-se disculpó con una reverencia-El motivo de mi incertidumbre se debe a la propia energía que desprende ese individuo. Todas las almas y criaturas vivas poseen su propia esencia. Pero lo que no encaja en mi análisis, es que estoy un 94´36% segura de que conozco al sujeto que la emite.
-¿En serio? ¿Pero cómo es eso posible?-preguntó Zelda-Si llevabas siglos dormida… ¿Cómo alguien de esa época puede seguir vivo hoy en día?
-Exacto. Y existen más incoherencias al respecto, pues de entre las múltiples criaturas que el primer héroe derrotó durante su periplo, su energía pertenece precisamente a una de ellas.
-¿Estás diciendo que un maligno ser ancestral podría estar vagando por las calles de la Ciudadela de Hyrule?-aquello no era buena noticia y estaba preocupada por sus gentes.
-Existe la posibilidad. Pero también es posible que sólo se trate de un fallo en mi memoria, debido a mi largo letargo. No quisiera causar alarma sin pruebas concluyentes, por lo que les pido calma y discreción.
-Zelda, si al final Fi resultara tener razón, sería peligroso para ti.-le miró serio-No quiero que vayas.
-Precisamente por esa razón he de ir contigo.-rechazó ella-No soy débil, y lo sabes. Y juntos seremos más fuertes que por separado. Además de que existe la posibilidad, como ella dijo, sólo sea una equivocación. No podemos estar del todo seguros.
Aunque no le gustaba arriesgarse a ponerla en peligro, tuvo que aceptar. Ella se apresuró a preparar y esconderse bajo su característica capa, mientras él se quedó observando a la figura flotante que era aquel espíritu.
-Y…-no sabía cómo planteárselo-¿Vas a acompañarnos así?
-No, amo Link. Eso podría alarmar a la población. No necesito estar presente en esta forma para ayudaros.
Y en ese mismo momento, se metió dentro de la Espada Maestra, como si nada.
-"Avíseme cuando necesite que salga. Yo lo haré por mi cuenta si la situación lo requiere."-habló el eco desde dentro de la espada.
-Si no fuera porque ahora sé que alguien vive dentro de la Espada Maestra, no notaría, de momento, ningún cambio en ella.-comentó Link, buscando algún cambio físico en el arma.
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Link logró pasar con Zelda por la puerta principal, dado que le resultó fácil distraer a los guardias que custodiaban la puerta, puesto que había coincidido muchas veces con ellos.
Y ya en la Plaza Central de la ciudadela, ambos hylianos se quedaron observando a la multitud pasar, preguntándose cómo encontrarían al que buscaban.
-"El amo Link debe desenvainar la Espada Maestra y colocarla hacia delante, de modo que ello amplifique las ondas que la espada emite para localizar a quién busca. Cuando más próximo esté del objetivo, mayor será la frecuencia del parpadeo de luz de la Espada Maestra."-habló procurando que sólo él y Zelda la oyeran desde el interior del arma.
-¿Estarás de broma, no?-replicó Link-¿Cómo voy a andar por la calle llevando la espada así? ¡Ni que fuera un ciego con su bastón!
-"Desconozco si socialmente está penado realizar la acción que le acabo de sugerir, pero mi anterior amo que lo utilizó nunca puso pegas a dicho método. No le hubiera explicado lo anterior si no resultase la manera más eficaz de rastreo utilizando el poder de la Espada Maestra."
-Ya, pero…-no estaba nada convencido-¡En serio! ¡Es ridículo! ¡Y podría dañar o alarmar a la gente que pasara cerca!
-"No había considerado ese factor. Perdóneme por ello, amo Link. En la época del primer héroe, el mundo estaba escasamente poblado. Por eso nunca tuvo en cuenta lo que acaba de revelarme."-volvió a disculparse, su complacencia le incomodaba un poco a Link-"Mas si el filo no se encuentra en la posición óptima, la capacidad detectora de la Espada Maestra se reducirá en un 54´08%. Intentaré hacer lo posible incluso en esas condiciones."
Que sus posibilidades de éxito se redujeran aproximadamente a la mitad no les sentaba bien a ninguno, pero Link seguía insistiendo en que no estaba dispuesto a andar por las calles de la ciudad con la espada desenvainada y manejándola como le había indicado Fi.
Pero debido a ello, estuvieron horas caminando, sin encontrar al supuesto enlace con Nagahim. Tanto porque Fi no podía rastrear correctamente, como porque sabía a lo que buscaban estaba vivo y probablemente se desplaza a un lugar a otro para hacer sus quehaceres.
Pero de pronto…
-"Amo, finalmente detecto nítidamente la presencia del individuo que buscábamos. No está lejos y parece que desde hace rato se mantiene inmóvil. Quizás esté descansando cerca de donde nos encontramos."
Se apresuraron a seguir el camino que difícilmente les pudo proporcionar Fi entres las callejuelas de la ciudad. Y en un momento dado, acabaron frente a la entrada de un pequeño herbolario escondido en callejón de un barrio comercial.
Les sorprendió que, cuando se dirigían a entrar a la tienda, Fi apareciera ante ellos, aprovechando que no había nadie aparte de ellos.
-Le ruego que extreme las precauciones, amo Link.-advirtió ella-Apenas nos separan unos metros de ese individuo, y debido a esa cercanía puedo subir la probabilidad y asegurar en un 99´034% que se trata de un antiguo enemigo del primer héroe que combatió portando la Espada Maestra.
-¿Cómo es que estás tan segura?-preguntó Zelda-¿Puede un ser así pasear por la ciudadela sin causar alarma?
Link sacó su espada y esperó pacientemente a que ese enemigo saliera. Nada más vio abrirse la puerta, apuntó el filo del arma hacia él.
-¡¿Estás loco?!-exclamó a quién apuntaba-¡Aparta eso si no quieres que te denuncie a las autoridades de esta ciudad!
Era un hombre joven, de aspecto afeminado, además de porque iba maquillado. Tenía un tono de piel grisáceo y su cabello era blanco. Y vestía unos ligeros ropajes de igual color, además de una capa roja. Su aspecto, en su conjunto, era extravagante.
-Amo Link, es él.-señaló Fi-No se deje engañar, fue el secuaz de Demise y logró liberarlo del sello de la Diosa. Es poderoso. Su nombre es Ghirahim.
-Eh…esa "cosa"…-pronunció mirando a Fi-¿Sabe mi nombre?-de pronto, se mostró altanero-¡Qué digo! ¡Todo es que es alguien me conoce! Aunque… ¿Yo te conozco?
Fi quedó en silencio y comenzó a analizar en unos segundos lo que estaba ocurriendo.
-No lo entiendo…-comentó Link-¡¿Qué está pasando aquí?!
-Eso me pregunto yo, "guapo"… ¡Y deja de amenazarme con tu arma!-dijo con arrogancia, tratando de apartar la espada con el dedo.
En el momento que tocó la Espada Maestra, ésta lo rechazó, haciendo que pegara un salto hacia atrás y se aquejara de una quemadura en el dedo.
-¡Maldito seas, chaval! ¡Me has lastimado mi hermoso dedo! ¡No te lo perdonaré!-le gritó retorciéndose de dolor-¡¿Qué narices es esa espada?!
-Si la Espada Maestra lo ha rechazado…-observó Zelda-Quiere decir que Fi tiene razón. Es un demonio.
Mientras ellos se ponían a la defensiva, Ghirahim todavía se encontraba cuidando de su dedo chamuscado. Ejercía un elevado culto a su cuerpo.
Mas aquella que le había señalado como ser malévolo se encontraba en esos momentos dudando, algo muy raro en ella.
¿Qué estaba pasando? ¿Por qué no la recordaba o ni siquiera se había percatado de Link? ¿Estaba mintiendo o realmente…había perdido la memoria?
Continuará…
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Nota de Alfax: ¡Lamento la tardanza! ¡Pero entre los estudios, pasarme los videojuegos de Navidad, asuntos propios, otro proyectos y algo de vaguería; me he demorado bastante!
Y perdonen también por lo precipitado que ha podido quedar el capítulo, tanto por la prisa en querer publicar algo, como que no sabía cómo manejar la aparición de estos nuevos personajes.
Sólo espero que os haya gustado y comentad si queréis expresar algo, sea positivo o una crítica constructiva.
Espero poder publicar pronto, ya que si los últimos os han dado sorpresas, en el próximo ocurrirá algo que pocos o ninguno podréis imaginar… ¡Chao! ¡Qué os vaya bien!
