42. Caminos inexpugnables (Parte 1)
Tal y como le había ordenado Midna, al día siguiente Ghirahim se preparó para lo que él definía como "el mayor error de su vida".
La reina Midna, sin haberle dado tiempo a los súbditos que trabajaban para ella en el Palacio del Crepúsculo de asimilar su repentina partida, siendo además los únicos que conocían su decisión, estaba lista para volver al Mundo de la Luz después de tanto tiempo. Los que al parecer eran sus máximos burócratas, consejeros, sacerdotes, magos y jefes de su guardia; trataban de convencerla de que se quedara, pero ella ignoraba sus peticiones.
Mientras, Link permanecía separado de ella unos metros, esperándola para subir con ella a la caravana de Ghirahim. Entre tanto, observaba desde una prudencial distancia los gestos y lamentos de Ghirahim, perturbándolo más de lo que de por sí sentía hacia ese sujeto.
-¡Diosas! ¿Yo qué os he hecho? ¡En serio! ¡Esto no puede estar pasándome!-hablaba solo o hacia el cielo, gesticulando como si de una obra trágica se tratara-¡Esa vieja bruja me odia! ¡Llegaré ante todo el clan como el próximo repudiado! ¡Me he dado a conocer a la Princesa de Hyrule y a la Reina del Crepúsculo! ¡Y ahora también todo este reino sabrá de nuestra portentosa habilidad! ¡Y todo por culpa de Nagahim y de ese niñato que me recuerda a los Kokiri de las leyendas! ¡Esto no podría irme peor!-miró a una taza a su lado-¡¿Y tú por qué no me haces efecto?!
Link prefería ahorrarse comentarios al respecto, le daba miedo tan sólo mirarle estando él en ese estado. Unos minutos más tarde, mientras miraba de reojo hacia dónde se encontraba Nagahim, sintió una mano en su hombro. Era Midna.
-Yo no sé lo que le verás, pero a mí no me parece tan atractivo como para estar tanto rato observándole…-comentó riéndose ligeramente por ello.
-Si no me conociera ya ese humor tuyo, ten por seguro que me hubiera enfadado.-le respondió sabiendo que sólo buscaba molestarle, aunque no por ello se sentía menos ofendido.
-¡Qué aburrido te has vuelto! ¡Antes me caías mejor!-se quejó en broma-Todavía recuerdo como nada más conocernos, cuando te acababas de convertir en lobo, trataste de morderme precisamente por mi genial sarcasmo.
-Pero de eso hace mucho…-le recordó orgulloso-Tuve tiempo de aprender a esquivar tus hirientes palabras.
-Eso…-le susurró al oído, agachándose para ello-Ya lo comprobaremos.
Él se rió, sinceramente le alegraba estar con ella nuevamente. Aunque en ese momento dudó si sería capaz de salir airoso de las facetas más burlonas tanto de Midna…como de su nuevo "amigo".
-¿Nos vamos?-le preguntó ella, mirando a la caravana y a Ghirahim-Tengo la sensación de que si alargamos esto, a ese le va a dar algo. No había visto a alguien tan extraño y melodramático al mismo tiempo, desde Zant.
-Esto…-miró que Midna no portaba ninguna clase de equipaje-¿No estarás olvidándote de algo?
-¿Eh?-al momento, se dio cuenta de a lo que se refería, aprovechando la ocasión-¡Oh, es verdad! ¡Sé amable y traerme mi equipaje! Serán…no sé… ¿Cien kilos? ¡A una reina nunca debe faltarle de nada! ¡Ah! ¡Y otra cosa! ¡No te olvides de la Sombra Fundida! ¡Es vital para ganarle ventaja a ese mago despreciable!
-Ja, ja…-se rió sin ganas-¿Vas a seguir así mientras estemos juntos?
-No sabes cuánto tiempo he estado sin poder hacer esto…-se defendió, mostrándose feliz por ello-No he conocido a nadie todavía con el cual pueda hacerle esto y disfrutar tanto con ello, con el añadido además de que no me juzgue por ser la Reina del Crepúsculo.
-Ya, pero creía que a medida que fuimos progresando en nuestra aventura juntos, te habías relajado conmigo.-le rebatió él, sabiendo que de todas formas, aquello era parte de su carácter.
-Tengo la sensación de que, de nuevo, pedirte que cuidaras de Zelda fue un error.-siguió ella, haciendo caso omiso a lo que él decía-Se te ha pegado un poco de su forma de ser, tan seria y recta. Has perdido parte de esa ingenuidad e inocencia tuya que tanto me gustó desde el primer momento.
-¿Estás decepcionada por ello?-le preguntó falsamente sorprendido.
-Un poco.-le respondió ella, haciendo un gesto con los dedos.
Prefirieron no darle más vueltas al asunto y finalmente se subieron a la caravana, donde Ghirahim seguía con sus "oraciones".
-¿Qué es eso que tienes en la mano?-le preguntó Link viendo que sostenía una especie de collar de cuentas.
-Un rosario…-murmuró entre dientes y jugando con dicho objeto.
-¿Un qué?-era la primera vez que escuchaba de uno y tampoco le había oído bien.
-¡Cállate!-le ordenó tirando, molesto, aquella cosa hacia dentro de la caravana, perdiéndose entre sus cosas-¡Vámonos antes de que más impertinentes se acerquen para observarnos! ¡Regresaremos al mirador por donde llegamos!
Rápidamente, Ghirahim puso en marcha a su caballo. No era su día y lo demostraba ampliamente.
XOXOXOXOXOXOXO
A medida que fueron avanzando por la ciudad, llamaron la atención de multitud de personas, que si no fuera por algunos soldados que les abrían paso y las propias órdenes de Midna, hubieran quedado atrapados entre la muchedumbre. Era de esperarse, pues para los Twili, encontrarse en plena calle al héroe que les había salvado de la tiranía de Zant, a su reina, y a un extraño mercader el cual de por sí llamaba la atención; no era algo que sucediese todos los días.
Mientras llegaban al portal por el cual pasarían a ese mirador que casi nadie visitaba, Link se percató de un curioso objeto que colgaba del cuello de Midna, siéndole éste muy familiar y hasta incluso casi se atrevió a tocar.
-"Amo Link, reconsidérese la acción que está a punto de hacer."-le habló Fi desde la Espada Maestra, frenándole y alertando a Midna-"Ese, según mi memoria, es el objeto que Zant introdujo en su cuerpo y que le impidió retornar a su forma original hasta que me encontró. No es seguro para usted entrar en contacto de nuevo con ese artefacto oscuro, sabiendo que ya no posee el fragmento de la Trifuerza del Corage y que todavía se encuentra dentro de los dominios naturales del Crepúsculo."
-¡Eso! ¿En qué pensabas?-agarró Midna su colgante, protegiéndolo de Link-Creía que a estas alturas habrías superado tu adicción a alternar a voluntad entre tu forma animal y como hombre.
-¡Lo siento! ¡Pensé que era otra cosa!-se defendió él, murmurando luego-Y créeme, sí que la he superado…
-¡Anda! Y yo creía que ella lo decía en broma…-comentó Ghirahim, que aun estando concentrado en manejar el vehículo, le había oído, divirtiéndose con ello.
-Bueno…-prefirió ignorar a Ghirahim, volviéndose a Midna-¿Y por qué sigues conservando eso?
-Era un recuerdo tuyo…-lo dijo con total naturalidad, pero por la forma que observaba aquel objeto, podría pensarse algo más-¿Te parece extraño?
-Eh…-no sabía qué responder-Es sólo que no me lo esperaba.
-Ya…-suspiró ella, como si estuviera decepcionada, apartando la vista de él y centrándose en otras cosas- Es una lástima que en eso no hayas cambiado…
Aquella actitud sí que le pareció sospechosa a Link, pero no pudo comprender el motivo. La dejó tranquila, esperando únicamente a que Ghirahim les llevara por fin al mirador y pasaran de una vez al Mundo de la Luz.
XOXOXOXOXOXOXO
Sin nadie que le viera ejecutar el ritual en aquel sitio, acabaron traspasando sin problemas la barrera entre ambos mundos. Cuando toda aquella atmósfera mareante cesó, Link volvió a sentir las ganas de querer vomitar. Pero nuevamente fueron interrumpidas, cuando Midna cayó del vehículo, desmayada, en la hierba de la Pradera de Hyrule.
-¡Midna! ¡Midna! ¡¿Qué te ocurre?! ¡Responde!-trató de reanimarla muy preocupado, bajo la atenta mirada de Ghirahim, que ni siquiera se había dignado a moverse de su asiento de conductor.
-¡Je! ¡Picaste!-le habló abriendo un ojo, había sido sólo un engaño-¿Acaso crees que soy tan débil como tú?
-Diosas, Midna…-suspiró más relajado, pero enormemente molesto-¡No vuelvas a darme esos sustos! ¡Pensé que en verdad habías perdido tu inmunidad a la luz de mi mundo!
-Si es que, chico, se veía que era una broma…-apoyó Ghirahim a Midna, al que le parecía divertido enfadarle-Además, yo no me hubiera arriesgado a llevarla con nosotros si realmente hubiese percibido que no sobreviviría aquí. Mi elegante cuello hubiera estado en juego.
-Lo que vosotros digáis…-Link se subió nuevamente a la caravana, sintiéndose muy defraudado con Midna. Odiaba esa clase de bromas.
-¡Venga, no exageres!-se despreocupó Midna, siguiéndole al vehículo-Si te sirve de consuelo, también me apetecía volver a sentir la fresca hierba de tu mundo.
-Ahora no intentes arreglarlo…-estaba verdaderamente enfadado-Ya tuve bastante con la vez que tu vida estuvo en grave peligro por culpa de Zant o cuando creí que habías muerto a manos de Ganondorf.
Midna se quedó sin palabras ante aquello, y aunque trató de disculparse, Link prefirió que le dejara tranquilo.
-¿Por qué tendré que escuchar historias que no me interesan?-suspiró cansado Ghirahim, retomando la marcha.
El ambiente de la caravana se tornó silencioso, algo que agradeció Ghirahim en su mente. Y Midna, en ese silencio, pudo admirar nuevamente aquel mundo que había sido vetado para sus ancestros, contemplando en aquel momento el crepúsculo, una referencia al hogar que dejaba tras de sí por una temporada.
-Midna…-oyó pronunciar a Link tras un rato callado, observando éste también el final de aquel día en su mundo-¿No temes que algo le pase a tu reino en tu ausencia?
-Uhm…-ella esbozó una leve sonrisa, se alegró de que su enfado no fuera a más-No, sabrán arreglárselas bien. Mi raza y mi reino somos los únicos que habitamos en nuestra dimensión, no suele haber grandes problemas que requieran de mi atención. –al momento, recuperó el ánimo-¡Y tampoco es que vaya a venir un ejército de otro mundo a invadirnos!
Link se esforzó por no caer nuevamente en ese sarcasmo propio de ella, mientras que la Twili prefirió dejar las cosas como estaban. Desde su posición, podía observar a lo lejos la Ciudadela de Hyrule, y por supuesto, el Castillo de Hyrule. Allí, aguardaba Zelda, y estaba segura de que lograría cambiar su típico semblante neutral por la sorpresa debido a su reencuentro.
XOXOXOXOXOXOXO
-¡¿Y por qué debo acompañaros?!-se quejó Ghirahim, siendo arrastrado por Link hacia el castillo-¡Éstas no son formas de recibir a alguien como yo en un castillo!
-Tienes razón, debería llevarte a los calabozos…-comentó Link, anhelándolo en el fondo-Pero hago esto por no me fio de ti. Lo más probable es que, en cuanto te dejáramos solo, huyeras y no nos llevases contigo a ver a la matriarca de tu clan.
-Pues estoy en mi derecho…-se quejó él, cruzando los brazos como un niño pequeño, para luego apartarlo-¡Y deja ya de tirarme de la capa que llevo! ¡Mi ropa es el complemento de mi increíble perfección! ¡No puedo dejar que la trates con esa brutalidad!
Ignorándole por completo, continuó forzando a Ghirahim a seguirle, acompañado de Midna. Justo antes de llegar a la puerta de entrada, lo dejó apartados a una distancia prudencial y le pidió a uno de los guardias que avisaran a la princesa Zelda, diciendo únicamente que había traído consigo a unas personas que ella le había pedido que trajese. Ellos le mencionaron que debía recordar que era tarde y que se encontraría cenando, pero él insistió y dada la confianza que tenían con él, accedieron a informarla sobre la noticia.
Un rato más tarde, el mismo guardia apareció indicándole que esos extraños podían pasar, no sin antes quedarse impresionado, junto con sus compañeros, de la exótica belleza de Midna y de la extravagancia de Ghirahim. Y para éstos dos, su paso por el castillo hasta acabar en pequeño salón de reuniones, fue en cierto modo incómodo, llamaban mucho la atención. Link sólo esperaba aquella visita no llegara a oídos de los Ministros e hicieran preguntas al respecto, aunque sabía que eso sería casi imposible. Zelda tendría que apañárselas para excusarse.
Durante un rato esperaron a que Zelda apareciese, sin que algún sirviente o guardia les atendiese, algo que volvió a molestar a Ghirahim.
-No se ofenda, reina Midna, pero opino que usted es la causa por la que nadie se haya acercado a esta sala para atendernos.-comentó él con cierta altanería y atrevimiento.
-¿Y en qué te basas para ello?-preguntó la señalada molesta con su actitud.
-Déjeme decirle, antes que nada, que usted como mujer impone…-pareció que aquello era una intención de halago-Pero aparte de eso, es por su condición de Twili. Quizás les haga recordar la invasión que sufrió este reino de manos de otro Twili que usted conoció.
-Deberías pensar un poco más antes de hablar, porque no te conviene decir esa clase de cosas…-le advirtió moderando su enojo.
Antes de que la discusión fuera a más, apareció Zelda, con una notable expresión de sorpresa al ver a Midna sentada en uno de los sillones de la sala. Tal y como habría previsto Midna.
-Me satisface ver que te alegras de verme, princesa Zelda.-le saludó educadamente, levantándose para ello-Aunque comprende que para mí fue también una sorpresa encontrarme de nuevo con Link.
-Eso es algo que nadie hubiera podido imaginar hasta ahora, reina Midna.-le hizo una reverencia, dado que Midna ostentaba un título mayor que el de ella.
-Por favor, no me trates con esas formalidades.-le pidió ella-No me gustan si vienen de parte de amigos y considero además que estamos a la misma altura.-comprobó su diferencia de estatura-Bueno, refiriéndome al cargo, claro.
-Está bien…-aceptó ella, contenta, mirando después a Link-Han transcurrido tres días desde que te marchaste. ¿Qué ha ocurrido en todo ese tiempo?
-Por las Diosas…-suspiró Ghirahim, tirado en un sillón-Esto va a alargarse.
Y en efecto, la reunión se alargó tanto, que acabó durmiéndose ahí sentado. Pero ninguno de los presentes se percató de ello, estaban entretenidos con su reencuentro.
-¿Entonces lo que vino a buscar al Crepúsculo fue la Sombra Fundida?-sintetizó Zelda, después de que le contasen lo sucedido-Primero los fragmentos de la Trifuerza, ahora esto. Parece que está recolectando poder allá donde puede, lo cual indicaría que se propone un objetivo muy ambicioso.
-Por no hablar de esos grabados de los que te acabo de hablar, lo que hace esto todavía más sospechoso.-continuó Midna-Sólo ese espíritu que reside en la Espada Maestra podía entender lo que decían, pero por extrañas circunstancias, se desvaneció y cuando recobró la consciencia, había perdido la capacidad para leerlos.
-Lo más curioso, es que sólo ella se vio afectada por observar los grabados.-Link miró hacia donde estaba Ghirahim-Y sorprendentemente, también él.
-Sí…-Midna lo observó también, estando éste durmiendo-Que resulta, además, que ese hechicero llamado Nagahim había sido miembro del misterioso clan que es capaz de viajar entre dimensiones, como ese individuo. Es por eso que va a guiarnos hacia donde habita la matriarca de su comunidad, para que preguntarle, entre otras cosas, sobre los grabados antiguos que él aseguró que podía traducir.
-¿Os vais?-preguntó con cierta sorpresa-¿Exactamente a dónde?
-Pues…-Link lo meditó-¿En algún momento ha dicho dónde vive esa mujer?
-¡Ey! ¡Tú! ¡Despierta!-le llamó Midna a gritos, espabilándole al momento-¿Dónde vive la matriarca de tu clan?
-Y para esto interrumpen mi hermoso sueño…-se quejó por lo bajo, bostezando-En Nortinka, colonia de este reino y se encuentra al norte. Es un paso de montaña transitado y estratégico económicamente. Yo me crié ahí, hasta que cumplí la mayoría de edad y pude dedicarme al comercio ambulante, como todos los del clan.
-Vaya, a Nortinka y en esta época…-pensó en alto Zelda-Hará frío, pronto empezará el invierno y en las montañas es aún peor.
-¡Y también en unas semanas empezaran las Fiestas Bienales Sagradas!-comentó Ghirahim, estirándose-Con lo que le gusta a esa vieja esa festividad, a lo mejor me perdona que haya incumplido, sin quererlo, algunas de las normas del clan. Aunque, sinceramente, si ya me disgusta tener que reunirme con todo el clan al final de cada año, cuando tocan las Fiestas Bienales Sagradas, es todavía peor. Pero prefiero eso, a que la matriarca se dedique a organizar una partida de búsqueda de cualquier miembro que no asista a la reunión anual.
-¿En serio hace eso?-preguntó Link un tanto impresionado.
-¡No la conoces!-exclamó levantándose y estirando las piernas-A mí me crió esa vieja bruja, por lo que sé mejor que nadie como se las gasta. Y a pesar de lo que cuento, no es que sea "precisamente" su favorito dentro del clan. Debo ser, después de Nagahim, el miembro al que menos aprecio haya tenido.
-Por qué será…-Link tosió para disimular ese comentario-Algo le habrás hecho.
-¡Nacer! Porque otra cosa…-refunfuñó molesto, para luego cambiar de tema drásticamente-¡¿Pero por qué te estoy contando esto?! ¡Yo lo que quiero es que, si he de quedarme obligado en este castillo durante esta noche, me den una habitación!
-Tienes razón, se ha hecho un poco tarde.-Zelda miró a Link-¿Por qué no avisas al servicio de que Ghirahim va a hospedarse esta noche aquí? Y tú también deberías irte a descansar, te noto cansado.
-¿Y vosotras?-preguntó al ver que no había dicho nada de Midna.
-¡Nosotras nos quedaremos hablando! ¡Será una charla de mujeres en la que los hombres no estáis invitados!-Midna sacudió la mano, en señal de que se fuera-Ya estás tardando.
Link tuvo que resignarse a obedecerla, llevándose consigo a Ghirahim. Fue entonces cuando ambas monarcas quedaron a solas, sabiendo que nunca antes habían mantenido una conversación que pudiera extenderse tanto.
-¿Novedades?-preguntó Midna, mirándose las uñas como si tratase de disimular algo.
-¿A qué te refieres?-preguntó Zelda confundida.
-A ver, que no soy ingenua.-insistió seria-Aunque él no me haya dicho nada al respecto y ambos os hayáis esforzado por disimularlo, sé que vuestra relación no es la misma que cuando me fui. ¿Me equivoco?
-Se nota que no es fácil engañarte.-sonrió levemente Zelda, había acertado plenamente-Sí, es lo que tú estás pensando, pero por obvias circunstancias no vamos pregonándolo por ahí. Pero me sorprende que tú te muestres tan abierta a hablar de ese tema.
-¿Por qué?-se notaba que trataba de aparentar naturalidad-Yo me alegro por vosotros, al fin y al cabo, ambos sois buenos amigos míos.
-Ya…-Zelda la miró fijamente-Nuestros espíritus convivieron juntos y conocemos la una a la otra la historia de su vida. Y durante tu periplo con Link, en ese período de fusión de nuestras almas, también me transmitías tus sentimientos. Así que no pretendas que me crea que todo está bien por tu parte.
-Si sabes eso entonces, no sé por qué tendría que explicártelo…-comentó ella con desgana, apartando la vista-¿No estás ni un ápice incómoda con ello?
-No, en absoluto.-le respondió sincera, molestándola con su respuesta, sin quererlo.
-¿Es que acaso nunca has sentido celos?-le preguntó con cierta rabia, viendo que Zelda ni se inmutaba por saber acerca de los sentimientos que ella misma guardaba por Link.
-Bueno…-sonrió apenas-Quizás. Puedes imaginarte de quién.
-No digas más…-suspiró-Este cuarteto amoroso no me gusta nada, más sabiendo lo idiota que es Link en estas cuestiones. Pero tú eres la clara vencedora, así que puedes estar feliz de ello. Esa muchacha campesina y yo hemos quedado relegadas, junto con algunas "admiradoras" que se ganó durante su aventura.-trató de forzar una sonrisa, observando a la nada-En serio, cualquier otro hombre se percataría de que varias mujeres están por él y lo habrían aprovechado. Pero él es él, en eso dudo que cambie.
-Pero también es algo que nos gusta de él, no deberías quejarte.-le recordó mediando con el carácter orgulloso de Midna.
-No me lo recuerdes…-admitió duramente-De todas formas, lo natural es que eligiera a una de su propia raza y que vive también en su tierra natal, un lugar a diferencia del Crepúsculo en donde moriría si no estuviera protegido por el poder de los dioses de este mundo. Y en parte lo quise así, si recuerdas nuestra despedida lo entenderás.
-Lo sé, pero no me gusta oír que te mortificas por ello.-ante eso, Zelda suspiró, dando a entender que aquello tampoco era fácil para ella-De todos modos, tampoco es que lo nuestro vaya a durar demasiado.
-¿Cómo?-aquella confesión descolocó a Midna-¿Algo va mal entre vosotros?
-No es eso, es únicamente por mi deber como soberana de Hyrule. Sé que debo contraer matrimonio con alguien que garantice la estabilidad política entre mi nación y los países colindantes, así como promover el progreso económico al afianzar lazos entre reinos.
-¡Espera un momento!-se levantó Midna, indignada-¿Pero de qué vas? ¡¿Te acabo de confesar todo aquello y tú vienes a decirme ahora que serás capaz de dejarle ir así?! ¡Por favor, Zelda! ¡Eres una mujer adulta y la máxima autoridad en tu reino! ¿Vas a dejar que otros sigan eligiendo por ti?
-Es muy fácil decirlo en tu situación, que no requieres de un marido o tan siquiera de descendencia para gobernar a tu antojo.-se defendió ella, seria-Y en tu dimensión, no tienes que lidiar con otras naciones. Yo, en cambio, tengo que actuar dentro de ciertos límites que rige la sociedad.
-¿Y él lo sabe?-preguntó molesta, mirándola inquisitivamente.
-Por supuesto, aunque le haya costado aceptarlo.-contestó franca-Él también es adulto, ha aprendido que las cosas no siempre salen como en los cuentos.
-¡Y yo vivía hasta hace poco con las Diosas de Oro en el Reino Sagrado!-exclamó sarcástica-¿Y después qué? ¿Eh? ¿Vivirías el resto de tus días amargada, más de lo hasta ahora has estado, sólo por un convencionalismo social? ¡Y qué decir de Link! ¡Tendremos suerte de que no caiga en una depresión! No sé si a estas alturas lo conocerás más que yo, pero dudo que después de lo vuestro vaya a buscarse una nueva pareja. Y lo de volver a Ordon… ¡Ja! ¡Ya no tiene nada allí que le ancle! Después de nuestra aventura, todo un mundo nuevo quedó abierto para él. Volver no tendría sentido, ni siquiera por Ilia, aunque guardase todavía algo por ella.
-¿Y por qué no te lo llevas contigo al Crepúsculo?-le cuestionó directamente, sin tapujos, mostrándose seria al hablar de esa posibilidad-Ahora hemos descubierto que las puertas entre el Crepúsculo y el Mundo de la Luz no han sido cerradas. Podrías hacerlo perfectamente y él podría volver a este mundo cuando quisiese visitar a sus amigos. Todo ello, claramente, cuando recupere la Trifuerza y pueda estar protegido del aura del Crepúsculo.
-Y después me llaman a mí "cínica"…-comentó conteniéndose, para luego estallar-¡Lo dices tan tranquila! ¡Como si no te importara lo más mínimo! ¡Link no es tu esclavo para que le trastes así! Y te lo digo yo, que me aproveché de él durante una buena parte de nuestro viaje, cuando aún pensaba que mi único deber era salvar a mi propio reino. Pero ya ves que todo eso cambió al ver su sacrificio por mí, al igual que me conmoví con el tuyo cuando me salvaste de la muerte.
-Contrariamente a lo que puedas pensar, Link me importa más que mi propia vida.-le respondió tajante, silenciándola por un momento-Por eso, es mejor que esté lejos de mí. Tanto porque por mi condición no podría corresponderle como se merece, como porque él estaría dispuesto a dar la vida por mí si estuviera en peligro. Y eso es algo que quiero evitar a toda costa.
-Te entiendo, en parte, pues yo me negué a confesarle lo que sentía porque sabía que proveníamos de mundos distintos y que en aquel momento pensaba que jamás volveríamos a vernos.-admitió ella, serenándose con Zelda-Pero aun así, creo que podrías hacer algo más. Excusarse en que en cuanto te veas en la necesidad de comprometerte con un noble, él podría irse conmigo; es vil y además me ofende. Eso de ser el "premio de consolación" no me agrada en absoluto.
-Yo sólo daba opciones…-se desentendió Zelda-Al fin y al cabo, lo que Link haga con su vida luego de que yo me prometa a un aristócrata, es asunto suyo.
-Qué fácil suena eso…-suspiró la Twili, levantándose del sillón-En fin, creo que lo mejor es que vaya a descansar. ¿Me vas a guiar tú o busco a uno de tus sirvientes para que me muestre el camino hacia mi habitación?
Zelda accedió a llevarle hasta una de las habitaciones para invitados, para luego despedirse de ella e irse a sus propios aposentos. No se dirigieron la palabra en el camino, notándose la tensión que habían creado entre ellas.
XOXOXOXOXOXOXO
Al día siguiente, en la Entrada Oeste de la Ciudadela de Hyrule, se prepararon para partir hacia Nortinka. Link había decidido llevarse consigo a Epona, motivado principalmente porque no quería viajar con Ghirahim en su caravana. Midna iría montada con él, por la misma razón.
Con ellos, también estaba Zelda, oculta bajo su característica capucha. Se iba a despedir de ellos, al mismo tiempo que les quería entregar un regalo que les sería de utilidad: unos abrigos de piel, para que pudieran soportar el frío que les esperaba en el camino. Y mientras su adiós con Link fue más abierto, con Midna se mostró más seria y educada, debido a la discusión de la noche anterior. Afortunadamente, Link desconocía aquello y no había reparado en aquel gesto.
Y así fue como dejaron atrás la Ciudadela de Hyrule, poniendo rumbo a su próximo destino: Nortinka.
XOXOXOXOXOXOXO
Después de todo un día de trayecto, acamparon cerca de la frontera norte, a poco distancia del Dominio Zora. Cogerían un camino cerca de donde se encontraba la ruta para acceder al territorio de los Zora, pero que les desviaría hasta sobrepasar los límites de Hyrule.
En aquel momento, Midna y Link se encontraban hablando mientras Ghirahim, sorprendentemente, se ofreció para hacer la cena.
-Sinceramente…-Link miró de reojo hacia donde Ghirahim cocinaba-No me fio de que él haga la cena.
-¡Te he oído!-le reclamó él desde su posición-¿Llevas desde que salimos de la capital sin comer y todavía te atreves a poner pegas? ¡A lo mejor me divierto dejándote morir de hambre!
-Entre vosotros dos que no os podéis ni ver y vuestros caballos, que parecen que también de odian a muerte…-Midna observó la distancia que mantenían entre sí los dos animales-¿Dijiste que era el caballo de Ganondorf?
-Sí, todavía sigo sin creérmelo.-miró al animal-Por suerte, parece que al menos Ghirahim lo puede controlar.
Su conversación apenas duró unos minutos, hasta que Ghirahim les trajo los platos con la comida. Fue de esperarse que se lo entregara a Midna de forma más educada que a Link, al que casi se lo tira encima.
-¿Cómo sé que no le has puesto nada a mi plato?-le preguntó echando un vistazo por encima, seguía sin fiarse de él.
-"Amo Link, despreocúpese."-le habló Fi desde la espada-"Mis análisis confirman que en su comida no hay presencia de venenos u otras sustancias extrañas a la propia comida."
-Eres un "poquito" paranoico… ¿Lo sabías?-se quejó Ghirahim-Si quiera matarte, no se lo pondría tan fácil a tu amiga. Agradéceme al menos que me haya dignado a alimentarte.
-De acuerdo, pero…-Link miró un poco más el plato. Sólo había verduras, apeteciéndose en ese momento algo más sustancioso-¿Sólo tenías esto?
-¿Qué quieres decir?-le miró fijamente el cocinero, sintiéndose ofendido-¿Lo dices porque sólo hay vegetales? Simple, es porque soy vegetariano. Ya te comenté que no soporto los cadáveres, y eso se extiende hasta el mero hecho de probar un filete.-se sacudió el pelo con la mano-Además, debo mantener al línea. La dieta que sigo lo mantiene bello y esbelto, a la vez que me mantiene sano. Puede sonar a sacrificio, sí, pero para mí es sólo una manera de vivir.
-¿Vegetariano?-le sorprendía un poco, pero se lo esperaba-¿Estricto?
-No, también como lácteos y huevos.-se relamió, parecía agradarle aquello-Uhm…me encantan, no podría vivir sin degustarlos.
Aquello provocó un escalofrío en Link, por su manera de decirlo y por ese gesto con la lengua.
-¿Qué pasa?-Ghirahim no entendía su repulsión, pero la aprovechó para burlarse-¡Uyyy! ¡Eres un viciosillo! ¡Voy a tener que dormir con un ojo abierto esta noche!
Link se puso rojo como un tomate, por la furia y porque Midna se partía de risa a costa suya. Se debatió si ir a por Ghirahim, pero finalmente no actuó. Humillado, prefirió comer sin darse tiempo a degustar la comida, no quería darle el gusto a ese individuo si al final resultaba que sabía cocinar bien.
-Eso te enseñará a quedarte en tu sitio, muchacho.-le señaló Ghirahim, orgulloso de haberle dejado callado-Quizás seas buen espadachín, pero el culto y refinado uso de la palabra es algo que está fuera de tu alcance.
-Lamentablemente tiene razón.-le siguió Midna-Tal vez podría darte algunas lecciones, aunque supongo que si no aprendiste mientras viajábamos juntos, no creo que ahora sea diferente.
Link refunfuñó entre dientes, enfadado por quedar siempre mal cuando se trataba de las bromas de Midna o Ghirahim.
¿Podría aguantar las hirientes y burlonas palabras de ambos? Cada vez dudaba más.
XOXOXOXOXOXOXO
Un rato después, tras acabar de comer y recogerlo todo, cada uno se dispuso a dormir. Ghirahim se fue a hacerlo a su caravana, donde una cama le aguardaba. Mientras, Link y Midna deberían dormir a la intemperie, con unas mantas y esperando que no lloviese esa noche.
-Qué recuerdos… ¿No te parece?-comentó Midna, observando el cielo nocturno-Siempre me gustó este cielo durante la noche. Es tan oscuro, pero al mismo tiempo se pueden percibir esos destellos en él…
-Tienes razón, es muy diferente al Crepúsculo.-Link sintió un escalofrío recorrerle su cuerpo, debido a una heladora brisa nocturna-Pero al menos en tu mundo, no hace tanto frío.
-Sí, en este momento preferiría que fueras un lobo.-comentó divertida-¡Siempre fuiste una buena fuente de calor!
-Ya…-soltó una leve carcajada, cambiando luego de tema-Oye, Midna… ¿Podría preguntarte algo?
-Depende. Tú formula la pregunta, y luego yo decidiré si quiero responderte.-sonrió ligeramente, girándose hacia él, interesada.
-Bueno, es que recientemente me enteré de que tú…-dudó en cómo planteárselo-Eres la Reina del Crepúsculo, pero no por derecho de nacimiento. Y me sorprendió que no me lo contaras cuando viajábamos juntos. Después de que me revelaras tu identidad, claro.
-Ah, es eso…-volvió a mirar al cielo-No era algo que necesitaras saber y por eso lo omití. Lo único importante que debías conocer era que Zant me arrebató el trono, sólo eso.
-¿Y cómo fuiste elegida como la nueva soberana del Crepúsculo?
-Por el mismísimo rey anterior a mi mandato, simplemente.-no parecía querer ahondar más en ello-Me transmitió el poder que lleva pasando de generación en generación por los reyes del Crepúsculo. Hay dos formas de hacerlo: se transmite inmediatamente al primogénito cuando muere su progenitor o el propio gobernante escoge a su sucesor, en caso de tener varios hijos o de no tener descendencia, en cuyo caso habría elegido a unos posibles candidatos.
-¿Y tú y Zant erais los posibles candidatos?
-No exactamente…-confesó ella-Él era el único que aspiraba al trono. Mi situación, en cambio, era totalmente diferente.
-¿En serio?-estaba muy sorprendido-¿Qué fue lo que pasó entonces?
-Mi padre pudo ver a tiempo, la maldad presente en el corazón de Zant. Por eso, sin previo aviso, cambió su decisión de nombrarle heredero y me eligió a mí. Fui la primera sorprendida.
-¡Espera! ¿No se suponía que no eras hija del anterior rey?-preguntó confundido por sus palabras-¿Por qué entonces dices que "tu padre" te acabó eligiendo a ti?
-No eres el más indicado para preguntar eso…-lo miró seria-Alguien que es huérfano y que fue adoptado, debería entenderlo.
-Oh, entiendo…-se sentía mal por ser tan descuidado-Lo siento, no imaginé que fueras huérfana.
-¡Déjate de lástimas, no es para tanto!-se quejó ella, era demasiado orgullosa-Crecí en un orfanato hasta que él me adoptó, pero no por ello me siento desgraciada. Mi vida ha ido bien desde que tengo memoria, descontando el incidente con Zant. Aunque de admitir que el anterior rey, más que un padre, fue como un abuelo para mí.-se rió un poco-¡Ese hombre era anciano cuando me conoció! ¡Y murió tras haber durado lo suyo! No puedo quejarme.
-¿Y cómo te encontró?
-Uhm…-ella dudó en responder-Como veo que no me dejarás en paz hasta que te lo cuente, te lo diré.
XOXOXOXOXOXOXO
"Cuando tenía once años, he de reconocer que en aquel entonces me parecía en algo a ese cuerpecillo en el que fui maldita por Zant, paseaba una mañana por las calles de la zona de la ciudad donde estaba asentado el orfanato donde vivía, el único que hay en el Crepúsculo de todos modos.
Yo, como es de esperarse, era conocida por todos los vecinos del lugar. Y aprovechaba eso para conseguir favores y cosas gratis. Entre otros, mi desayuno.
-¡Buenos días! ¿Qué te ha pasado?-le pregunté a un frutero con el que me llevaba especialmente bien, dándome cuenta que todavía no había abierto su negocio.
-¡Oh! ¡Buenas, Midna!-me saludó con la mano, estaba demasiado ocupado como para mirarme-Aquí estoy, todavía colocando mi mercancía para exponerla al pública. Mi proveedor se retrasó, otra vez, y no he podido abrir hasta ahora.
-¿Otra vez? ¿En serio?-sabía desde hace tiempo de ese problema suyo-Ya te lo advertí, que era un completo inútil. Pero preferiste ignorarme y darle trabajo a ese holgazán, sólo porque era el sobrino de tu anterior proveedor. Qué penas que ya esté jubilado, porque él sí que te traía frutas y verduras de buena calidad. Y a tiempo, un punto a tener muy en cuenta.
-¡Lo sé! ¡No insistas!-se quejó él, colocando unas cajas-Pero no sé de otro que me traiga lo que él me trae, aunque se tarde una eternidad en hacerlo.
-Bueno…-yo curioseaba lo que ya tenía colocado en su puesto-He visto que el nuevo proveedor que abastece al restaurante de un par de calles más abajo, ya sabes, ese tan famoso por su cocina vegetariana, le trae cosas muy interesantes. A lo mejor…
-¿Podrías ponerme en contacto con él?-se anticipó a mí, mostrándose alegre por la noticia-¡Te estaría eternamente agradecido! ¡No sabes la alegría que acabas de darme!
-¡Je, je! ¡Lo suponía!-miré unas frutas me gustaban-Pero no hace falta que me lo "agradezcas eternamente". Basta con que sigas dándome una de tus piezas cada vez que pase por aquí.
-¡Cómo no! ¡Estás hecha toda una negociadora!-se alabó dándome una manzana-Aquí tienes, es tu favorita: una "Viuda Negra". ¡Negra por fuera, azules por dentro! ¡Piel crujiente y pulpa jugosa! Pero… ¿Quisieras ganarte otra? Voy retrasado con la apertura y me haría falta un poco de ayuda.
-¡De acuerdo! Tampoco es que tenga otra cosa que hacer.
Después de ayudar al frutero, me fui alegremente con dos manzanas bien grandes, una en cada mano. Disfrutaba alternando los mordiscos que les daba a cada una, llenándome después de aquel frugal desayuno. Decidí entonces descansar en un banco, sentándome sin ningún complejo al mostrar mi estómago, que realizaba la digestión. Estuve un rato viendo pasar a la gente, no ocurría nada nuevo.
Pero en cierto momento, observé a un anciano caminar lentamente, ayudado por un bastón. Iba tapado por un fino manto, apenas se le podía reconocer. No me llamó la atención su aspecto, pero sí el hecho de que era la primera vez que lo veía en el barrio. No le di en aquel momento importancia, en la ciudad vivían muchas personas.
Sin embargo, a lo que sí di importancia fue que vi a un hombre robarle discretamente una pequeña bolsa de rupias que llevaba colgando. El anciano no se dio cuenta, pero yo me indigné, pues conocía al autor del delito. Decidí entonces tomar cartas en el asunto, siguiendo al ladrón. Se escondió en un callejón, pero no tardé en darle alcance, acorralándole al subir al tejado de una de las casas de por ahí.
-Qué bajo has caído…-le reproché desde mi posición-No me importaría lo más mínimo si hubiera sido a un comerciante o a algún adinerado. Pero robarle a un anciano que camina con bastón…-negué con la cabeza-Eso es rastrero, hasta para ti.
-¿Por qué me has seguido, niña?-me echó en cara él-¿No te han enseñado a no meterte en los asuntos de los demás?
-Creo que ese día falte a clase…-me limpié el oído, mostrando que no me interesaba lo que decía-Creía que habías dejado esa mala costumbre de robar a la gente.
-Ya, bueno…-estaba nervioso-La vida de adulto es difícil. No puedes entenderlo.
-¡Oh, sí que puedo!-diferí, sabía el verdadero motivo-Lo que pasa es que todavía no te has curado de tu ludopatía y has vuelto a dejarte el sueldo en las cartas y en las apuestas. ¿Me equivoco?
-¡Maldita seas, Midna! ¿Cómo lo has sabido?-se quejó pateando el suelo.
-Era obvio, te conozco más de lo que en un principio me gustaría.-le dije tranquilamente-No por nada no te denuncié a la guardia local cuando te atreviste a robarme a mí también, hace ya tiempo, porque me apiadé de tu situación. Eras un tipo pobre y sin trabajo, que si no hubiera sido por mí, habrías acabado en la cárcel. ¿Has olvidado lo que he hice por ti?
-No, por supuesto…-suspiró arrepentido-Me conseguiste trabajo gracias a que me recomendaste a un artesano conocido tuyo y con ello pude salir de la miseria.
-¿Y todavía lo conservas o ya te han despedido?
-¡Claro que sigo currando!-exclamó molesto-¡Es más! ¡Van a ascenderme! ¡Ocuparé una mejor posición dentro de su taller!
-¡Bravo! ¡Y sin que yo haya tenido que mediar en ello!-aplaudí con notable sarcasmo-¿Y entonces porque necesitas tan urgentemente el dinero que acabas de robar?
-¡Porque hoy es el cumpleaños de mi novia y no tengo nada que regalarle! ¡Y si no consigo algo, se enfadará de nuevo por lo del dinero que he perdido apostando y quizás me deje!-se explicó frustrado-Ayer por la noche me lo gasté todo, pensado que conseguiría más dinero para comprarle algo caro y bonito. ¡Pero la suerte no estuvo de mi parte!
-No sé qué me sorprende más, si tu idiotez o el hecho de que hayas conseguido novia.-comenté aburrida con su historia-¿Tanto te importa esa mujer como para delinquir de nuevo?
-¡Claro, la amo con toda mi alma! ¡Me estoy pensando incluso pedirle, en un futuro, matrimonio!-confesó enérgico-Pero qué va a saber una chiquilla como tú sobre el amor, tanto por tu edad como por tu corazón frío e interesado.
-No me alabes tanto, que no es ese el asunto…-no le di importancia a lo que dijo, en un principio-Aunque como veo que no te interesa mi ayuda, me limitaré simplemente a llamar a un soldado para que te arreste y pases con tu novia este día en los calabozos. Pero he oído que la comida y el ambiente allí no son muy buenos. Sería una lástima que te dejara por no poder llevarla a comer a un sitio decente…
-¿No serías capaz de hacerlo, verdad?-me preguntó temeroso, a lo que yo me reía-¡No tiene ninguna gracia!
-¡Tranquilo, si te iba a ayudar!-le aclaré debidamente-Cierto dueño de un restaurante me debe un favor por librarle de unas molestas ratas que casi acaban con su reputación como cocinero de prestigio. Podría dejar que cobraras ese favor por mí, que es una comida completa de todo lo que quieras de su restaurante.
-¡¿En serio?! ¡Eso sería…!-en ese momento, sospechó-¿Y qué me costaría? Ambos sabemos que tú no eres un alma caritativa, precisamente. Siempre tienes que sacar algún beneficio de lo que sea.
-¡Por favor, lo dices como si fuera algo malo!-me divertí de su comentario-Ese es el equilibrio natural. Se da algo y se recibe algo a cambio, equitativamente. Si no, se produce un desequilibrio en lo que sea; sea social, económico o espiritual si nos ponemos filosóficos.
-¿Y qué es lo que quieres entonces?-volvió a insistir-Todavía sigo pagándote el gran favor que me hiciste al sacarme de la calle. No sé qué otra cosa querrías de mí.
-De momento, no se me ocurre nada, pero ya lo pensaré más adelante.-sonreí maliciosamente-Mientras tanto, tú seguirás viniendo al orfanato como el "hombre de los regalos", en las fechas señaladas. Aunque no lo creas, me hace feliz ver a los más pequeños e inocentes del orfanato ilusionados con tus visitas. Además, así computas la pena que te habría caído por ladrón reincidente con esta clase de servicios sociales, haciendo a la vez publicidad a tu negocio. Créeme, a la gente le va eso de ser solidaria y donar juguetes que compran en el taller donde trabajas para los niños pobres del orfanato.
-Si es que todavía no comprendo cómo una niña puede llegar a hacer lo que tú haces…-comentó impresionado-¿Has pensado en lo que vas a ser de mayor?
-Pues ahora que lo preguntas, no sé qué decirte…-lo pensé detenidamente-¿Qué tal la política o los negocios? ¡O quizás ambas cosas!
-Yo te vería más como la líder de una banda….-opinó él, con intención de ofenderme.
-Es otra opción…-le di bastante vueltas-Actuaría en esta zona de la ciudad, quizás luego expandiéndome, prestando favores y dinero a aquellos que lo necesitaran, obviamente llevándome un beneficio a corto, medio o largo plazo. Sabría en cada momento lo que pasaría en la ciudad y actuaría en consecuencia, preservando a su vez el orden y la paz en ella. Al fin y al cabo, aunque pueda sorprenderte, deseo que exista buena convivencia entre la gente y su felicidad es un capital importante, aunque no se pueda beneficiarse de él directamente.
-Das miedo, en serio…-miró la bolsa que había robado-¿Y qué hago ahora con esto?
-Como sé que eres un cobarde, dámela, yo se la devolveré al anciano.-bajé desde donde estaba y cogí las rupias-Le diré que se le ha caído y que vengo a devolvérsela.
Aquel hombre me dio las gracias y le indiqué el restaurante al que debía ir, recordándole que debía decirle al dueño que venía de parte mía a cobrar la deuda. Nos despedimos y regresé al lugar donde estaba, desde el cual busqué al viejo. Lo encontré sentado en otro banco, no demasiado lejos desde donde lo vi por primera vez. Me senté disimuladamente a su lado, mientras él estaba observando apaciblemente la calle donde nos encontrábamos.
-Eh…-no le miré y simplemente le entregué la bolsa-Creo que esto es suyo.
-Gracias, jovencita, eres muy amable.-me agradeció sincero-No pensaba que recuperaría el dinero después de que ese ladrón se lo llevara.
-¿Entonces se dio cuenta de que le robaron?-pregunté sorprendida-¿Y por qué no parece que se lo haya contado a los soldados?
-Porque no me importaba, esto apenas es calderilla para mí.-contestó balanceando su bastón-Pero me sorprende que una niña como tú pudiera recuperar esto de las manos de un ladrón. Has sido imprudente, pudo haber sido muy peligroso.
-¡Qué va! ¡Si conocía a quien cometió el hurto!-le quité importancia-Un pobre desgraciado, aficionado al juego. Necesitaba dinero urgentemente para algo importante, pero conseguí que entrara en razón y con ello le he devuelto su dinero, anciano.
-¡Je, je! Debes ser buena negociadora, por lo que dices.-me alagó contento, sacando una rupia de valor considerable-Toma, esto es por ser buena chica y devolverme mis rupias.
-¡Vaya, gracias!-cogí la rupia emocionada-No pensaba pedirle nada a cambio, como acostumbro a hacer, pero es mucho mejor cuando te dan algo sin pedirlo.
-Me alegra que estés feliz, te la has ganado.-sonrió-¿Y qué vas hacer con ese dinero?
-Pues, ahora que estoy aquí…-miré en dirección a una tienda en particular-Si no le importa, señor… ¿Podría hacerme un pequeño favor?
-¡Claro! ¿De qué se trata?
-Pues verá…-no le quitaba ojo a esa tienda, señalándola para el anciano-Allí venden golosinas que me gustan mucho, pero el dueño no me permite entrar ahí. No me pregunte los detalles del por qué, pero me gustaría que usted fuera a comprar con el dinero que me ha dado un surtido de regalía negra. Me chifla, pero pocas veces puedo probarla.
-¡Jo, jo, jo! ¿Qué habrás hecho, pillina?-se rió él-Está bien, no tengo inconveniente en comprarte esa chuchería. Pero no lo haré con el dinero que te di, sino que será otro regalo de mi parte.
Yo le agradecí contenta de que hiciera eso y esperé ansiosa a que volviese con la regaliz. Cuando finalmente la tuve entre las manos, se enzarcé con ella, feliz de poder comerla de nuevo. Eras dura, pero no me importó, así era precisamente como me gustaba.
-¡Se nota que te gusta! ¿Eh?-observó divertido-Si yo conservara esa fuerza en mis mandíbulas, a lo mejor me estaría peleando contigo por esa golosina.
-¡Muy gracioso, anciano! ¡Ganaría yo esa lucha!-hablé mientras tiraba de la regaliz para comérmela-Por cierto, es la primera vez que le veo por esta zona de la ciudad. ¿Vive en otra parte o es de fuera de la ciudad?
-Bueno…-rió por lo bajo-Es verdad que vivo en otra parte de la ciudad, pero hacía tiempo que no pisaba estas calles. ¿Y tú, niña? ¿Vives cerca?
-Sí…-no me importaba decir en donde, aunque me avergonzaba un poco-En el orfanato.
-Oh, vaya…-sentí que el viejo se sentía mal por haber preguntado-Lo siento, no debe ser cómodo para ti hablar de eso.
-No del todo…-yo seguía con mis golosinas-A pesar de lo que se pueda creer, se está bien allí.
-¿Y cuántos años tienes?
-Once y llevo todo mi vida allí, por si se lo está preguntando.-le respondí sin ningún complejo.
-Me acabo de percatar de una cosa…-me miró seriamente el anciano-¿Por qué paseas sola por la ciudad sin nadie que te vigile? ¿Es que a los niños de tu edad se les permite salir solos del orfanato?
-Digamos que me he "cogido unas vacaciones"…-contesté evadiendo una respuesta directa-La convivencia en el orfanato llega a estresar y necesitaba relajarme.
-O sea, que te has escapado… ¿No, niña?-me caló al momento-Eso no está bien, deben estar preocupados por ti.
-¡Para nada! ¡Ya lo he hecho otras veces y la directora del orfanato ha acabado por dejarme ir a mi aire!-me reí orgullosa-¡Esa mujer me tiene manía! ¡En serio! Aunque que sé que en el fondo, muy en el fondo, me tiene aprecio. De no ser por mí, el orfanato sería un completo caos. Yo impongo un orden en ese lugar y me respetan más que a la propia directora. Bueno, al menos la gran mayoría. Hay un grupo de insubordinados con los que he tenido mis roces, pero casi siempre hemos llegado a un acuerdo.
-Es interesante eso que me cuentas…-me dijo el anciano-¿Y qué papel desempeñas en el orfanato, niña?
-Por favor, deje de llamarme "niña". Mi nombre es Midna.-le aclaré-¿Que qué hago allí? ¡Soy la líder indiscutible! Negocio con las cuidadoras, profesores y la propia directora asuntos como las comidas, la hora de acostarnos y otras cosas. Me gano el respeto de los niños desde que llegan al orfanato, pues les ayudo a adaptarse desde cualquier edad; protejo a mis compañeros del "grupo de insubordinados", que son los matones que nunca faltan; entre otros favores que hago a quienes me siguen. A cambio, recibo raciones más grandes de lo que me gusta o ellos se comen lo que no me gusta; hacen mis tareas; y tengo a disposición toda clase de privilegios que ellos "amablemente" me otorgan. ¡Yo soy la reina y el orfanato es mi reino! ¡Y también lo soy de sus alrededores! ¡Le reto a preguntarle a cualquiera que viva o trabaje en esta zona quién soy yo! ¡Todos le responderán lo mismo!
-¡Ja, ja, ja! ¡Eres una jovencita interesante!-me alabó contento-No entiendo por qué nadie te ha adoptado a estas alturas. ¡Cualquiera podría sentirse orgulloso de una niña tan inteligente y resuelta!
-Ya…-suspiré triste-Si sólo fuera por eso, no estaría todavía ahí.
-Perdóname, no debería haber dicho eso.-se disculpó arrepentido-Siento haberte hecho sentir triste, Midna.
-No pasa nada, usted no tiene la culpa.-le disculpé enseguida-Lo que ocurre es que todos los futuros padres que van allí son unos hipócritas, eso es todo.
-¿Y por qué?
-Porque a pesar de que los Twili debemos nuestro progreso a las artes mágicas, no parece que a los que van a adoptar les gusten los niños que posean un poder distinto y superior al resto.
-¿Estás diciendo que a esta temprana edad, ya sabes manejar la magia?-preguntó sorprendido.
-Más o menos, pero no sé cómo controlarla ni potenciarla. Sé que he podido utilizar este poder desde mi nacimiento, pero como no he tenido un maestro, poco he podido hacer por mí misma.
-¡Increíble! ¡La mayoría de los que saben usar la magia no empiezan a usarla hasta que son adolescentes o son guiados por un maestro!-exclamó impresionado-Tienes un gran talento, Midna. ¿Pero qué es exactamente lo que has podido hacer hasta ahora?
En ese momento, pegué un brinco desde el banco donde estaba hasta la ventana del primer piso una casa cerca, regresando nuevamente con el anciano de un salto.
-Uhm…puedes modificar ligeramente la gravedad, de modo que logras saltar más alto y más lejos.-observó interesado-¿Algo más?
-Bueno, puedo levantar cosas muy grandes y pesadas por unos segundos; o concentrar mi energía para, con ella, envolver a varios enemigos en un círculo que creo y cuando libero mi poder, puedo golpearles a una velocidad de vértigo y dejarles en el suelo. Eso, entre algunos trucos más.
-¡Es más de lo que me esperaba! ¡Te felicito!-me aplaudió animado.
-Gracias, pero…-yo no estaba tan contenta-Ya le dije que no sé cómo potenciar ese poder que tengo. Y también…acabo perdiendo el control de mi magia algunas veces.
-¿Y ha resultado ser grave?
-Pues…-admití entristecida-Lo más reciente, fue hace unos días…
-XOXOX-
Yo jugaba con unas bengalas que me regaló un hombre que vendía ese tipo de cosas, como pago por un favor que le hice. Las compartía con algunos compañeros míos, dado que tenía suficientes para unos cuantos.
Entonces, apareció el líder del "grupo de subordinados", junto con algunos de sus amigos. Me imaginaba que vendrían únicamente a molestar, como siempre, así que ni me inmute por su llegada. Pero la situación cambió cuando hizo un comentario que no me gustó nada.
-Espero que no se te vaya la mano con eso, Midna. No sería la primera vez que provocarías un incendio que acaba con la vida de varias personas.
-¿Qué has querido decir con eso?-dejé lo que estaba haciendo y me encaré con él.
-¡Lo que has oído! ¡Me sé la historia de cómo acabaste en el orfanato!-se mostró impertinente conmigo-¡En la casa donde vivían tus padres ocurrió un incendio y ellos murieron! ¡Sólo te salvaste tú! ¿Y sabes quién lo provocó? ¡Tú misma!
-¡Cállate!-le ordené furiosa, sintiéndome incómodo con que ellos hablasen de ello-¡Eso es mentira!
-¡No, no!-negó con el dedo-¡Lo ponía en tu expediente! ¡Yo lo vi con estos ojos cuando la directora ordenaba sus archivos!
-¡Midna quemó su casa! ¡Midna mató a sus padres!-comenzó todo su grupo a cantar junto a él, avergonzándome-¡Y ahora quiere quemar también el orfanato! ¡Corran, niños! ¡Midna es una asesina! ¡Una bruja malvada!
Me sentía, por primera vez, indefensa ante esa humillación. También sentía como la furia me corroía y sin darme cuenta, comencé a concentrar mi poder como nunca antes lo había hecho.
-¡Callaos!-grité furiosa, liberando de golpe todo aquel poder.
Esa acción hizo que no sólo aquellos rufianes acabasen en el suelo, sino que también otros niños que se encontraban cerca, causando también algunos daños materiales. Los niños gemían de dolor y algunos lloraban o estaban inconscientes, les había provocado daños considerables. No supe reaccionar, estaba paralizada. Y ante ese caos, aparecieron algunas cuidadoras alarmadas por el escándalo.
-¡Por la luz del Crepúsculo! ¡¿Qué ha pasado aquí?!-exclamó la más vieja de ellas.
-¡Midna! ¿Qué ha pasado?-se acercó a mí la más joven, con la que tenía cierta afinidad-¿Has sido tú quién ha hecho esto?
-Yo…-todavía no podía creerme mi propia fuerza-¡Ha sido un accidente! ¡Lo juro!
-¿De nuevo, niña?-me reprochó otra, recogiendo a uno de los niños-¡Esa magia tuya es demasiado peligrosa! ¡Deberían aislarte del resto de los niños! ¡Ellos no tienen por qué sufrir por tu mal! ¡Espero que la directora te imponga un castigo ejemplar esta vez!
Indignada, sabiendo que nadie me comprendía, huí del orfanato, como tantos otras veces que lo hacía para librarme de un castigo. Pero esa vez, tenía más motivos. Oí como la mayoría de las cuidadoras maldecían que pudiera saltar con tanta facilidad los muros del orfanato, sólo escuchando a la más joven pidiéndome que volviera.
-XOXOX-
-Lo peor de todo, es que ese niñato tenía parte de razón…-suspiré cabizbaja-Me contaron que mis padres murieron en un incendio que destruyó su casa y yo fui la única a la que pudieron salvar. Nunca se supo la causa del incendio, por lo que no se podría descartar que…
-Ey, deja de pensar en esas cosas tan tristes…-me interrumpió, cogiéndome de la barbilla para mirarme y luego me sonrió-Lo que hubiera pasado, seguro que no fue culpa tuya. Además… ¿De verdad vas a creer a unos niños malcriados como ellos? ¡No me parece que eso sea propio de ti!
-Tiene razón, anciano…-admito que en aquel momento, aparté rápidamente una lágrima que brotó de mi ojo-¡Que les den a esos imbéciles! ¡No volveré a dejar que me humillen de nuevo! ¡Y espero que después de la paliza que les di, se lo piensen dos veces antes de volver a acercárseme!
-Calma, tampoco es pasar al otro extremo.-me pidió notando que se divertía con ello-Oye, ahora que estábamos hablando de magia… ¿Te gustaría que te mostrara algunos hechizos entretenidos?
-¡¿En serio usted también sabe usar la magia?!-exclamé emocionada-¡Sí, sí! ¡Por supuesto! ¡Pocas veces he visto a un mago en acción!
Al momento, vi que comenzaba a girar la muñeca, moviendo en círculos su bastón. De pronto, noté algo extraño en el ambiente. Y en pocos segundos, una fuerza misteriosa nos golpeó en una ráfaga, haciendo volar objetos ligeros y ondeando telas y cabellos. Al mismo tiempo, levantó la parte baja del vestido de una joven que pasaba por ahí, sintiendo infinita vergüenza cuando se le vio la ropa interior de debajo.
-¡Ja, ja, ja! ¡En mis tiempos mozos lo hacía a cada rato! ¡Veo que no he perdido mi toque!-se rió en anciano, me sorprendió que disfrutara de esas cosas.
-¡Un "viejo verde"! ¡No me esperaba esto de usted, anciano!-me reí también, realmente era divertido desde nuestra perspectiva-¿Pero qué fue lo que pasó?
-Eso, pequeña, era una ráfaga de viento.-me explicó sereno-Aquí, en el Crepúsculo, no sopla. Pero según los escritos antiguos, en el Mundo de la Luz, de donde provienen nuestros antepasados, existen toda clase de vientos. Fríos o cálidos, fuertes o débiles…debe ser una sensación agradable poder sentir eso en el rostro.
-Sí, he oído muchas cosas del Mundo de la Luz…-suspiré, sentí ganas de conocer ese mundo de primera mano-¡Oiga, señor! Ya que usted sabe de magia… ¿Podría enseñarme? ¡Me gustaría ser su discípula!
-¡Je, je! ¿Te ha gustado, eh?-sonrió satisfecho-Tal vez lo haga, pero quiero algo a cambio…
-¿Lo está diciendo en serio o sólo me está imitando?-la forma en que lo propuso, me hizo sospechar.
-¡Ja, ja, ja! ¡Me has pillado!-reconoció satisfecho-Bueno, realmente quería proponerte que…
-¡Midna! ¡Por la luz del Crepúsculo! ¡Por fin te he encontrado!-escuchamos el anciano y yo a un hombre que venía corriendo hacia nosotros, interrumpiendo lo que el viejo quería decirme.
Era un soldado Twili, al que yo conocía de sobra pues sentía afecto por la cuidadora joven que me caía bien, visitándola casi todos los días al orfanato. Aunque eso ninguno de los dos lo reconocía.
-¡Vaya, hombre! ¡Esta vez has tardado!-me vacilé de él-¡Tres días, para ser exactos! ¿Has estado holgazaneando, cadete?
-¡Que te he dicho que dejes de llamarme "cadete"! ¡Hace tiempo que ascendí de rango!-se quejó él-Y no, no he estado haciendo en vago. Al contrario, he estado todo este tiempo buscándote por toda la ciudad.
-Ya te he dicho que limites a buscarme a este barrio. No se me ha perdido nada en otras zonas de la ciudad…-le recordé altanera-¿Otra vez tus compañeros han vuelto a cargarte todo el trabajo? ¡Porque ahora me entero que habéis estado buscándome!
-No, ni siquiera han denunciado tu desaparición. ¿Para qué? En el orfanato están más que acostumbrados a estas escapadas tuyas.
-Ahora lo entiendo…-sonreí con picaresca-¿Ella te lo pidió, verdad?
-Sí, y está muy preocupada por ti.-respondió serio-Normalmente vuelves cuando al cabo de unas horas o un día, cuando te cansas de vagabundear por las calles. Y yo también estaba preocupado. No es seguro para una niña hacer lo que haces.
-¡Ja, ja, ja! ¡No me vengas con tonterías!-me burlé de sus argumentos-Tú deberías saber mejor que nadie que la tasa de criminalidad en todo el Crepúsculo es baja. Y la mayoría son delitos menores, como robarle a este pobre anciano. ¿Dónde estabais tú y tus compañeros de patrulla cuando eso? ¿Eh? ¡A que lo adivino! ¡En la taberna de siempre! ¡Ese negocio se puede sustentar sólo con vosotros! ¡Qué poca vergüenza!
-¿Es cierto que a usted le han robado, señor?-se dirigió hacia él-Lo lamento, luego me ocuparé de lo suyo, si no le importa.
-No se preocupe, esta jovencita se encargó de devolverme el dinero que me sustrajeron.-le contó tranquilamente-Aunque sí que me preocupa ese detalle de que los guardias encargados de velar por la seguridad de esta zona, se pasen el día en una taberna.
-Créame, no todos lo hacemos…-se disculpó el soldado, dirigiéndose luego a mí-¿Otra vez mezclándote con malas compañías, Midna? Sé que no es la primera vez que haces algo así, que te dedicas a lidiar con gente de realiza actos ilícitos por el barrio. Eso es muy peligroso, esa gentuza podría hacerte lo que fuera.
-¡Ja, qué buen chiste! ¡Pero al final hago más que vosotros!-me excusé orgullosa-¿Qué hay de malo en, por ejemplo, negociar con los ladrones? Que sé que no me lo queréis atribuir, pero he oído que esta zona es la más tranquila y segura de la ciudad. ¡Y todo gracias a mí, panda de vagos! ¡Hay formas y formas de imponer respeto! Y la mía, mantiene contentos a todos.
-No voy a discutir contigo ahora sobre esa clase de temas.-se evadió rápidamente-Debo llevarte de vuelta al orfanato. Y por lo que he oído, antes de irte provocaste un incidente grave que ha hecho que la directora esté que trine por ello.
-¡¿"Incidente"?! ¡Querrás decir "accidente"! ¡No es lo mismo!-me defendí ofendida-¡Ni que yo hubiera querido que pasara lo que pasó!
-Da lo mismo, el caso es que debes volver.-insistió nuevamente, cogiéndome de la mano-No perdamos más tiempo.
-¡Espera un momento! ¡Deja al menos que me despida del anciano!-se zafé de su agarre, dirigiéndome al viejo-Si eso, mándeme una carta al orfanato o visíteme usted mismo si acaba aceptándome como si aprendiz. ¡Si no lo hace, saldré a buscarle por la ciudad! ¿Entiende?
-¡Je, no hará falta!-sonrió-Pero quería decirte que yo…
-¡Majestad! ¡Al fin le hemos encontrado! ¡Por favor, quédese ahí y no haga alguno de sus trucos para intentar evadirnos!-oímos gritar a un grupo de soldados que se dirigían corriendo hacia nosotros.
Hubo un gran revuelo en el lugar donde estaba, pues todos aquellos soldados se arremolinaron alrededor del anciano y le dedicaron reverencias en su honor. Al verlos, toda la gente de los alrededores se arrodilló y el soldado que me acompañaba que obligó a hacer lo mismo. Yo no salía de mi asombro…ese anciano con el que había estado hablando, era mismísimo el Rey del Crepúsculo del que tanto había oído hablar.
-Mi señor, en el palacio hemos estado todos muy preocupados por vos.-se dirigió a él el soldado de mayor rango-No han tenido noticias suyas desde ayer por la tarde, así que salimos a buscarle por la ciudad. Al parecer, estuvo anoche de fiesta, mi señor.
-¡¿Y qué pasa si fue así?! ¡Porque sea viejo no significa que deba aburrirme estando encerrado en ese palacio!-se quejó el rey-¡¿Y cómo habéis dado conmigo desde esa pista?!
-Pues porque nos cruzamos hace un momento con una joven que había dicho ser víctima de un extraño conjuro que la avergonzó en público. Nos señaló esta zona y ahora descubrimos que se trataba de vos y vuestras particulares bromas.
-¡Porras! ¡Ni encapuchado puedo evitaros!-se lamentó golpeando su bastón contra el suelo-¡Menudos aguafiestas estáis hechos! ¡Sois jóvenes, deberíais entender mejor que nadie que quiera disfrutar de la vida!
-Lo sabemos, alteza, pero nuestro deber es protegeros.-le hizo una reverencia como disculpa, para luego ordenar a su tropa que le ayudaran a llevárselo-Ahora marchémonos, no es conveniente que siga llamando la atención, mi rey.
-¡Esperad un momento!-ordenó autoritario, frenándoles en seco-¡Tengo que hablar con esa niña!
Todos me miraron al momento, sintiéndome incómoda con tantas miradas puestas sobre mí. El anciano rey se levantó y se me acercó, pidiéndome que me levantara para verme la cara.
-Siento que hayas tenido que descubrir mi identidad de esta manera, pensaba decírtelo…-se disculpó-Pero como puedes ver, me han acabado interrumpiendo antes de que lo hiciera.
-Eh…no se preocupe, majestad.-apenas podía pronunciar palabra, con la cabeza baja-Veo que entonces no será posible que se convierta en mi maestro.
-Bueno, pensaba en convertirte en algo más que mi pupila...-sonrió-Quisiera que fueras mi hija.
-¡¿Có-cómo?!-aquella declaración no sólo me sorprendió a mí, sino a todos los presentes.
-¡Je, je! ¡Eso mismo! ¡Y lo digo muy en serio!-defendió su decisión-Estuve casado dos veces, pero nunca acabé teniendo hijos porque resultó que era estéril. Pero si hubiera tenido una hija, me hubiese gustado que fuera como tú.
-Pe-pero yo…-no sabía que decir, era una situación surrealista.
-No voy a obligarte, quiero que lo decidas tú.-me extendió la mano-¿Quieras ser una princesa del Crepúsculo?
Yo, sin poder decir nada por la emoción, sólo le tendí la mano. Los que nos miraban comenzaron a cuchichear y sólo los soldados que le habían estado buscando se atrevieron a opinar. Decían que por qué hacía eso y por qué ahora, recordándole que ya había designado un heredero al trono. Él los silenció con un movimiento de su mano, al parecer les había enmudecido con un conjuro. Miró entonces al soldado que me había estado acompañando, que se encontraba tenso ante su figura.
-Joven, guíeme al orfanato.-le ordenó sereno-Quiero avisar de esta decisión a su directora, y para que la señorita Midna recoja sus cosas y se despida de aquellos con los que ha convivido hasta ahora.
Éste asintió con respecto y se puso a abrirnos paso entre la multitud, custodiados además por los soldados mudos. Era la primera vez que la gente se me arrodillaba a mi paso, sentí en aquel entonces una sensación indescriptible.
No sabía lo que me esperaba de ahí en adelante, pero de lo que sí estaba segura, es que estaría bien con ese anciano al que podría llamarle…``padre´´."
XOXOXOXOXOXOXO
-¡Vaya, menuda historia!-exclamó impresionado-¿Quién hubiera imaginado que te podría suceder aquello?
-Dímelo a mí, debió ser el destino…-suspiró al recordar.
-Y ese candidato que ya estaba elegido…-su tono se volvió serio-¿Era Zant?
-Sí, él mismo.-confirmó ella-Era el hijo del sacerdote mayor de mi padre y por ello le escogió a él, por la amistad que guardaban él y su padre. Zant había vivido en el Palacio del Crepúsculo desde que nació y nunca dudó de que él sería el siguiente soberano del Crepúsculo. Su arrogancia me fastidió desde el primer día, nunca me cayó bien.
XOXOXOXOXOXOXO
"-¡El Rey ha regresado! ¡Abran paso a Su Majestad y a nuestra nueva princesa, la señorita Midna!-anunció un sirviente a la entrada al palacio, llamando la atención de todos.
Yo, acompañada de mi nuevo padre, caminé por el palacio haciendo una visita rápida para familiarizarme con el lugar. Todo aquello era nuevo y espectacular para mí, pero me sentía insegura en ese nuevo ambiente. Sería cuestión de acostumbrarme.
-Oiga…-dudé un momento-¿Puedo llamarle desde ahora "padre"?
-¡Por supuesto! ¡Es mucho mejor que "viejo" o "anciano"!-bromeó él.
-¡Esta bien, padre!-me adapté enseguida-¡Este lugar es impresionante! ¡Sentirán envidia de mí cuando se lo describa a los del orfanato! Porque...-temía por ese detalle-¿Me dejará salir de aquí de vez en cuando, verdad?
-¡Claro, cómo no! No te preocupes por esos guardias cansinos, tú sabrás escabullirte mejor que yo.-rió divertido-¡Y quiero verlo pronto!
-¡Padre, es usted un irresponsable!-reí con él-¿Y recibiré la educación de una princesa?
-En eso me temo que no puedo ser flexible, aunque…-me sonrió-No por ello debes abandonar ese carácter tuyo. Tan sólo tendrás que adecuarte a las normas por las que se rige la alta sociedad.
-Suponía que diría eso…-suspiré-Pero bueno, lo acepto. ¡Será divertido vacilarse de estos nuevos profesores!
-Y harás nuevas amistades…-miró a su alrededor-¿Dónde estará él? Con lo rápido que se entera de las noticias, debería estar al caer.
-¿De quién hablas?-pregunté interesada-¿Es de ese al que has escogido como tu heredero?
-Sí, se llama Zant.-me confirmó-Es hijo del sacerdote mayor, que es un buen amigo mío. Es algo mayor que tú, pero creo que podréis entenderos.
-Ya…-a mí me daba igual quién fuera-Si él es quien te sucederá cuando mueras… ¿Por qué me adoptaste?
-Porque ya te dije que siempre quise tener una hija como tú…-me acarició el pelo-Además, aunque no vayas a convertirte en reina, también participarás en las labores de gobierno. ¡Ese don de gentes tuyo y tu capacidad de negociación viene bien para manejar asuntos de Estado!
Continuamos conversando animadamente, hasta que acabamos en la sala del trono.
-¡Impresionante! ¡Menudo lugar para sentarte!-me apresuré a sentarme en él-Ahora entiendo por qué pareces falto de un poco más de ejercicio, padre.
Él se rió, utilizando simplemente su magia para bajarme del trono, como ligero escarmiento.
-No deberías sentarte en ese trono.-oí de pronto a alguien-Está reservado sólo para el verdadero y futuro gobernante del Crepúsculo. Y ese soy yo.
Busqué el origen de esa voz y me encontró con un muchacho de más o menos mi edad. Podía imaginarme quién era.
-¡Hola, Zant!-le saludó mi padre-¡Pues sí que has tardado esta vez! ¡Casi siempre eres el primero en acudir si ocurre alguna novedad!
-Tenía asuntos que atender con mi padre, mi señor.-se dirigió a él con respeto, haciendo una reverencia-Debo recibir una educación apropiada al futuro título que ostentaré en un futuro.
-¡Lo sé! Pero deberías tomártelo con calma, eres joven.-le aconsejó-A veces pienso que estás obsesionado con lo de convertirte en rey.
-Sólo trato de estar a la altura, majestad…-me miró, tras volver a reverenciar a mi padre-Tú debes ser a la que nuestro rey ha acogido entre los muros de este palacio. Espero que no vinieras con ideas preconcebidas sobre tus posibilidades al subir tan alto y en tan poco tiempo, partiendo de unos orígenes tan humildes como los tuyos.
-¡Ni falta que me hacía! ¡Gracias!-me planté ante su arrogancia-¡Me conformaré con hacerte la vida imposible!
-¡Qué carácter!-sonrió burlón-A lo mejor hasta me acabas cayendo bien y todo.
-Qué hermoso es soñar…-diferí molesta, había topado con un irritante niño bien-¡Pues tú a mí no!
-¡Jo, jo, jo!-escuché la risa de un hombre que se acercaba-¡Zant! ¡Para una compañera de más o menos tu edad que tienes y vas y la tratas así! ¡Sé más caballeroso! ¡Eso es también propio de un rey!
Aquel hombre era el padre de Zant, que vestía con las ropas típicas de un sacerdote de su rango. Nada más se acercó a mi padre, noté que eran grandes amigos. Qué diferente a la relación que manteníamos su hijo y yo.
-¡Has vuelto a sorprendernos a todos!-le comentó el sacerdote a mi padre-¿Por qué has decidido adoptar a una niña a tu edad?
-¡Porque vi algo en ella que me recordó un poco a mí!-contestó feliz, juntándome con él.
-¿Y también planeabas con antelación, picarón?-bromeó con él-¡Ahora tenemos a una joven para que se case con mi hijo y tendremos así a una reina!
-¡¿Qué?!-exclamé horrorizada-¡Ah, no! ¡El trato no era ese! ¡Yo no vine aquí para un matrimonio concertado! ¡Me largo de aquí!
-¡Tranquilízate, Midna! ¡Sólo era una broma!-mi padre se reía, pero a mí no me hacía ninguna gracias.
-¡Me has pillado! Pero no me dirás que no sería buena idea.-miró a su hijo-¿A que no, Zant?
-Lo que usted diga, padre…-resopló, a él tampoco le había hecho gracia la broma.
Quién me haría pensar que su indiferencia, con los años, se volvería una obsesión por mí…
-XOXOX-
Habían pasado muchos años, ya era adulta. A pesar de que había aprendido muchos conocimientos teóricos y útiles, nunca logran inculcarme del todo aquellas pautas por las que se regía la alta sociedad.
Por ello, cuando podía, me escaqueaba de mis deberes como princesa, con ganas únicamente de escapar la ciudad que se encontraba bajo el palacio.
Me encontraba en esos momentos en una situación delicada, pues me escabullía saltando por los escasos salientes de los muros del palacio y a plataformas que de vez en cuando pasaban cerca de mí. Pero casi termino cayendo al vacío, por culpa del irritante de Zant…
-¿Qué estás haciendo, Midna?-me preguntó observándome desde una ventana a unos metros sobre mí.
-¡Por tu padre, Zant!-respiré agitada, a punto estuve de perder el equilibrio-¡Casi me caigo! ¡No me des esos sustos!
-Pues tú no deberías dedicarte a hacer este tipo de cosas, no es propio de alguien de la realeza.-me recordó aburrido-¿Otra vez escabulléndote de tus deberes?
-¿Y qué si es así? Ese tipo de cosas se te dan mejor a ti. Y eres tú quien será el rey, no yo.
-¡Tienes razón! ¡Je, je, je!-su risa me ponía nerviosa-A ti te va más eso de confraternizar con los súbditos y comprender sus problemas, no por algo fuiste uno de ellos. Quizás por ello todavía no te has acostumbrado al ambiente regio del Palacio del Crepúsculo, a pesar de haber transcurrido años desde que llegaste.
-Del mismo modo que yo debería procurar no salir tanto, no te vendría mal a ti estar fuera de los muros del palacio.-le acusé yo también-Las únicas veces que lo has hecho ha sido en fechas señaladas y por protocolo.
-¿Para qué hacerlo? ¡Ya te tengo a ti para que medies con el pueblo! Yo debo ocuparme de asuntos más importantes.-dijo con orgullo y arrogancia, algo que me desesperaba-Por eso mismo te sigo insistiendo que nuestra unión beneficiaría al Crepúsculo en todos los aspectos.
-Ya sabes cuál es mi respuesta…-hice un amago de querer tirarme al vacío-Preferiría morir antes que casarme contigo.
-Vamos, no hay que llegar a esos extremos… ¿Cómo se sentiría el Rey si realmente cumplieras con tu amenaza?-odiaba cuando decía eso-Además, piénsatelo, eso de quedar a mi sombra no creo sea propio de ti. Si fueras mi esposa, serías la reina y estarías a mi altura. ¡O casi! ¡Porque yo sería el único que poseería el poder de los reyes del Crepúsculo! ¡Ja, ja, ja!
Sí…era realmente insufrible…"
XOXOXOXOXOXOXO
-¿En serio Zant estaba tan obsesionado con casarse contigo?-se burló él-¡Qué callado te lo tenías!
-¡Por favor, no me lo recuerdes!-se lamentó ella, echándose las manos al rostro-Aunque si fueras más despierto, te habrías dado cuenta de que comentó algo parecido cuando nos atacó y robó los pedazos de la Sombra Fundida.-un escalofrío recorrió su cuerpo-¡Ug! ¡Me da asco sólo pensar en ello!
XOXOXOXOXOXOXO
"Tras haber superado el Santuario del Lago y conseguido el último de los Fragmentos de la Sombra Fundida, apareció Zant ante ellos, logrando neutralizar al Espíritu de Lanayru y había dejado a Link inconsciente, convertido en lobo pues restauró la energía Crepuscular que ellos habían eliminado de la región.
-¡Zant!-gritó Midna, antes de que éste pudiera inmovilizarla en el aire con su magia, para luego robarle los fragmentos de la Sombra Fundida.
-¡Insensata! ¡Cómo osas enfrentarte a mí con una magia tan obsoleta!-pronunció molesto-Eres una traidora, Midna. ¡Una traidora a nuestro mundo, el Crepúsculo!-hizo una leve pausa-¿Por qué te opones a tu rey?
-¡¿Mi rey?!-exclamó irónica, todavía atrapada por su magia-¿Tú, que has usurpado la magia de nuestro pueblo? ¡No me hagas reír!
-¿Insinúas que la magia que poseo es esa vieja magia nuestra?-preguntó ligeramente sorprendido-¡Eso sí que es para echarse a reír!
En ese momento, la lanzó contra el suelo, cerca de donde yacía Link.
-Este es el poder que recibí de mi dios. ¡El poder mismo del Señor de las Tinieblas!
Zant comenzó entonces a concentrar su magia en una esfera rojiza dotada con símbolos Twili. Link despertó entonces, abalanzándose sobre él para morderle en su actual forma, pero su enemigo lo rechazó con aquella bola. De nuevo, inconsciente, Midna veía temerosa como una extraña roca se incrustaba dentro de su cráneo, introduciéndose en su cuerpo. Y ésta, sin poder hacer nada por él, fue capturada de nuevo por Zant, que con su magia, la aproximó peligrosamente a él.
-Midna… ¿Ya lo has olvidado? Esa bestia es un ser de la luz, del mundo de nuestros opresores.-le obligó a mirar a Link detenidamente-Por mucho que quieras, en su mundo nunca serás más que una sombra extraña. Jamás podrás mezclarte con ellos. Pero si nos adueñamos de su mundo, luz y sombras serán una. Muy pronto, nuestro pueblo recuperará lo que es suyo… ¡Y entonces, el Crepúsculo dominará a la luz! Por eso, Midna…-desbloqueó la parte de su yelmo que le impedía verle la boca, para susurrarle al oído-¡Quiero que seas mía! Si no quieres hacerlo por mí, hazlo por nuestro pueblo, Midna. ¡Dame tu poder!
Ella finalmente, logró zafarse de su magia, colocándose junto a Link. Eso no le gustó a Zant.
-Si así lo quieres…-dijo ligeramente decepcionado-¡Te devolveré al mundo de la luz que tanto defiendes!
Nuevamente la embrujó con su magia, elevándola para colocarla justo frente a la fuente del espíritu Lanayru. Él, sin quererlo, la iluminó directamente con su luz, dejándola al borde de la muerte. Pero tuvo tiempo de ponerla a salvo de Zant, junto con el héroe Link, llevándolos a otro punto de la región."
XOXOXOXOXOXOXO
-Tengo una duda…-habló Link-¿Qué pasó para que tú acabaras siendo la elegida, en lugar de Zant?
-Supondría que me lo preguntarías…-suspiró, no era un recuerdo agradable.
XOXOXOXOXOXOXO
"Aquel día mi padre se encontraba reposando en su cama, después de días sin haberse podido mover de allí…había llegado su hora. Era el momento de que le transmitiera el poder de los reyes del Crepúsculo a Zant, pero antes debía despedirse.
-Midna…-suplicó con voz muy tenue, acercándome con dificultad su mano.
-Estoy aquí, padre…-le dije con tono tranquilizador, cogiéndole la mano-No haga esfuerzos.
-Midna…-volvió a pronunciar mi nombre-Me alegra haber durado lo suficiente…como para verte convertida en una mujer tan fuerte y hermosa.-inspiró profundamente, le costaba respirar-Pero al mismo tiempo…sigues poseyendo el carácter de esa niña que acogí hace tantos años…me alegro de que en eso no hayas cambiado.
-Por favor, padre…-me dolía que me dijera aquellas cosas en ese momento-No siga, todo eso ya lo sé. Debe guardar fuerzas para el traspaso de sus poderes a Zant.
-Majestad, lo correcto es que lo hiciera ahora.-pidió Zant, mostrándose impaciente-Luego podrá seguir despidiéndose de Midna todo el tiempo que le quede.
-Todo a su tiempo…-tosió tras negarse a hacerlo, por el momento.
-Pero es cierto, padre.-admití difícilmente-Si no lo hace, quien sabe sobre quien recaería ese poder o si debiese librarse entonces una contienda para decidir al nuevo soberano.
-No te preocupes…-me sonrió débilmente-No moriré antes de eso. Pero antes…-apretó con todas sus fuerzas mi mano-Déjame decirte que…estoy orgulloso de ti. Sé que estarás bien sin mí…porque realmente nunca me necesitaste… ¡Siempre fuiste muy independiente! ¡Cof, cof!
-No diga eso, usted me proporcionó más de a lo que nunca pude aspirar…-diferí tristemente, le debía mucho-Ahora me doy cuenta de que no le he compensado lo suficiente por lo que hizo por mí. Perdóneme, padre…
-Te equivocas….-negó con la cabeza-Tú eres la razón por la que haya vivido más años de los que debiesen haberme correspondido. Tu mero tiempo a mi lado…fue recompensa más que suficiente.
En ese momento, comenzó a toser con vehemencia, preocupando a todos los que nos encontrábamos en la habitación. Al cabo de unos instantes, paró, pero se le veía seriamente debilitado.
-¡Mi señor, por favor!-suplicó desesperado un sacerdote-¡Entréguele ya los poderes al heredero!
-Ya…-murmuró con voz roca-Lo he hecho…
Zant no pudo evitar dar un pequeño grito de alegría, haciendo que me enfureciera notablemente. Trató de probar su recién incrementada fuerza, pero se sintió extraño por no notar diferencias dentro de sí.
-¿Qué ocurre?-se miró nervioso-¿Acaso es normal que no me sienta más fuerte tras recibir este poder?
-No…-negó mi padre-Es sólo que no te lo he otorgado…
Todos los presentes exclamaron sorprendidos, incluida yo. Zant se miró las manos, temblando. Noté cómo todo su mundo se hundía en ese momento.
-¡Déjese de bromas!-le recriminó Zant, perdiendo la paciencia-¡Entrégueme el poder que me erigirá como el Rey del Crepúsculo!
-Es demasiado tarde…-suspiró cansado-Perdóname por no habértelo contado…pero fue algo que tu padre quiso que mantuviera en secreto.
-¡¿De qué está hablando?!-se desesperó-¡Mi padre murió hará dos años! ¡¿Qué es eso tan importante que ha mantenido en secreto?!
-Desde hacía tiempo…-me preocupaba que le hiciera hablar tanto-Tu padre y yo nos habíamos dado cuenta…de la oscuridad que residía en tu corazón. Eso nos preocupó a los dos y decepcionó tu padre. Haberte nombrado mi sucesor a tan temprana edad…sólo te hizo daño. Siento haberte dado falsas esperanzas y con ello…haberte corrompido.
-¡¿Está diciendo que no seré el rey?!-sus palabras entremezclaban furia e impotencia-¡¿Y quién lo será entonces?!
Mi padre dirigió su mirada hacia mí, dejándonos a todos sorprendidos, yo la primera.
-¡¿Tú?!-me señaló furioso-¡Debí suponerlo! ¡Fuiste una amenaza para mi candidatura desde el momento en el que pisaste el Palacio del Crepúsculo!
-¡Pero padre! ¡¿A qué viene esto?!-no salía de mi asombro-¡Desde el principio recalcó que yo no sería la soberana del Crepúsculo! ¡¿Por qué entonces…?!
-Porque no quería cometer el mismo error contigo…-me confesó, apretándome la mano-Desde que me percaté de las ansias ciegas de poder de Zant…supe que tú serías la única que podría ocupar su lugar. Posees algo que hará cambiar a este reino para mejor…de eso estoy seguro. Pero nunca quise decírtelo…porque no era necesario. Sabía que estarías preparada en el momento de mi elección.
-Pero…padre…-dudaba de mi capacidad-Yo no nací para ser reina, usted lo sabe. Agradezco la educación que me dio, pero no poseo las cualidades para ello. Ser reina significa algo más que dialogar con la gente y tener cercanía con ella.
-Te equivocas…-difirió, sonriéndome-Eso es lo único que necesitas. Si conoces y puedes solucionar los problemas de tus súbditos…todo lo demás te será fácil. Y no te preocupes tanto…el pueblo te apoyará…no debes temer a aquellos a los que "lideraste" cuando niña.
-Yo…-aunque me costase, asumiría la responsabilidad-Lo haré, padre. Me convertiré en la reina que viste en mí. No te decepcionaré, te lo prometo.
-Lo sé…-cerró los ojos y exhaló, gastando todas sus fuerzas en el acto.
Su mano se deslizó por la mía, cayendo sobre las sábanas. Mi padre, el Rey del Crepúsculo, había muerto al fin. Todos los presentes mostramos nuestros respetos hacia sus restos mortales, algunos comunicando la noticia para que se extendiera por todo el reino.
Zant abandonó la habitación, lleno de rabia y frustración. Después de pasarse tantos años preparándose para el cargo, era comprensible.
Lo que no pude llegar a imaginarme es que, poco más tarde, me vería envuelta en mi primera crisis de gobierno, sin que hubiera dado tiempo a coronarme como reina y apenas acabara de darle un funeral digno a mi padre.
Zant había decidido usurparme el trono…el resto, ya lo conoces."
XOXOXOXOXOXOXO
-Vaya…-Link no tenía palabras-Tuvo que ser duro para ti asumir tantas responsabilidades en tan poco tiempo y lo que ocurrió apenas te designaron como la nueva soberana del Crepúsculo.
-Ya…-cruzó los brazos tras su cuello y cerró los ojos-Y venía quejándome de la decisión que tomó Zelda para salvar a su pueblo, cuando yo no pude detener a Zant en su momento y no había recaído sobre mí el peso de toda una nación hasta ese entonces.
-Bueno, no creo que te guarde rencor.-sonrió él-Tuvisteis vuestras diferencias, pero al final fue vuestra cooperación la que consiguió salvar ambos reinos.
-Tal vez…-se acostó de lado, dándole la espalda a Link-Pero eso no quiere decir que no sigamos teniendo nuestros roces.
-¿Qué quieres decir?-él no comprendía a lo que se refería.
-Duérmete.-le ordenó ella, cansada y arropándose-Hemos tenido demasiada conversación para estas horas. ¿No te parece?
Él, algo confundido, decidió que lo mejor era dormirse y descansar para el día que se avecinaba.
Continuará...en la siguiente parte…
XOXOXOXOXOXOXO
Nota de Alfax: Creo que esta es la segunda vez que subo un capítulo en partes, pero que no publico al mismo tiempo. El primer debió ser "Semana en el Castillo", los capítulos siete y ocho. En aquella ocasión, fue para crear expectativa. Esta vez, siendo sincera, es por pereza.
Sí, pensaba terminarlo esta semana santa y publicarlo en la misma, pero es bastante lo que tengo planeado para la siguiente parte y no creo que me diera tiempo. Pero de todos modos, no creo que estéis descontentos, pues espero que os haya interesado este capítulo y estéis ansiosos por la segunda parte.
A todo esto, antes de irme, quisiera que os pasarais por mi perfil para contestar una pequeña encuesta. Va dirigida a fans de Pokémon y Zelda por igual. La pregunta consiste en que, si se hiciera un crossover (obviamente un hack) entre ambos juegos, cómo os gustaría que se mezclaran ambos mundos.
Una opción la llamo "Zeldificación", que es básicamente añadir elementos de Zelda a un juego de Pokémon. Link sería actuaría como entrenador, luchando en vez de con espada, con sus Pokémon; el ambiente y la historia estarían adaptados al mundo medieval y fantástico de Zelda; los templos y sabios serían mezclados con los gimnasios y sus líderes; animales, jefes de calabozo y otros seres o algunos objetos serían Pokémon…etc.
La otra opción (personalmente, la que más me gusta) la llamo "Pokemonización". Sería lo contrario, añadir elementos de Pokémon a un juego de Zelda. Aunque con algunas variantes, como que TODO, sea animal, persona, monstruo o algún objeto en el juego original de Zelda, fuese un Pokémon. Otra diferencia radicaría en que, en este contexto, sería más fácil, en mi opinión, unir todos los juegos de Pokémon y Zelda en uno.
Por lo demás, la música del supuesto juego sería una mezcla entre las melodías oídas en los juegos, películas o anime de ambas sagas. (Estos últimos obviamente sólo contaría Pokémon…no creo que cuente la serie animada de Zelda.)
También habría algunos cameos, easter eggs o referencias a otras franquicias, si la escena lo requiriere. (Imaginaos…un Fatality de los Cuccos hacia Link, si éste osa molestarlas.)
Los gráficos, de entender que serían en 2D o píxeles, probablemente reciclando sprites de personajes, principalmente. Aunque es posible que se incluyen cinemáticas en estilo anime o similar, aunque quizás sea demasiado pretencioso.
En fin, es un proyecto interesante. ¿No? ¿Y por qué pido vuestro voto para una pregunta tan extraña? Bueno…eso es asunto mío. ¡Tan sólo pido que respondáis a la encuesta! ¿De acuerdo?
¡Y con esto, me despido! ¡Volveré pronto con la siguiente parte, lo prometo! ¡Que disfrutéis vuestro tiempo hasta entonces!
