Algo sucedió, ¡terrible!: Mi imaginación quedó hasta aquí:D, cuando conjuré esta ficción decidí que quería llegar a lo que trata este cap, pero como realmente jamás creí que lo lograría... no pensé más(: y ahora me rio de eso.
Capítulo nueve.
Observé con detención las instalaciones abandonadas, eran polvorientas y un intenso olor mohoso se extendía en cada máquina del lugar. Izzy me había dicho que había estado hace meses aquí, así que no me pareció raro verlo caminar derechamente hacia una dirección en especial, subiendo escaleras y abriendo puertas, las cuales me parecían un laberinto.
Miré por una ventana con el vidrio protector roto, y cuidé que sus puntas no me tocaran la piel. Si por alguna razón, caía desde la altura en la que estábamos posiblemente moriría, por lo que con un escalofrío me devolví sobre mis pasos para encontrar un lugar seguro junto a Izzy.
—¿Kari está en la nave abandonada? —preguntó el hermano desconsolado por milésima vez, Izzy no pareció escucharlo y buscaba la forma para revivir a los instrumentos que estaban en frente y yo sólo aclaré la garganta.
—Sí, está con Joe y Tk. —repetí como tantas veces. —Está enferma y ellos la están cuidando.
Tai no respondió y buscó algo en el paisaje por la ventana, estaba apoyado en el marco y temí que se fuera a lanzar al vacío para salir corriendo a buscarla y evitarse el horrible viaje por las instalaciones. El castaño era realmente intrépido y si había sobrevivido al reptil gigante y anaranjado significaba que realmente tenía la fuerza y el valor sobrenaturales. Este último pensamiento me recordó el porqué de su desaparición, titubeé y aclaré la garganta.
—Tai, ¿puedo preguntarte algo? —indagué tímida, quizás estaba abrumada por el hecho de que la separación del grupo era culpa mía, además de la enfermedad de Kari. Él me sonrió.
—Ya la hiciste. —contentó sereno, yo reí por lo bajo y seguí con mis dudas.
—¿Cómo escapaste del reptil? —él rió y se tomó su tiempo para responder.
—Corrí mucho, incluso me arrojé a un barranco pero nada podía pararlo. —comenzó su relato y yo abrí mis ojos como platos, tomé un brazo del científico para que prestara atención pero dejó de teclear un rato para darme palmadas en mis manos como si tratara de tranquilizar mi hiperactividad y siguió con su trabajo, realmente, jamás había perdido el hilo de las pantallas gigantes del lugar. —Oí que Matt y Sora estaban detrás, pero los perdí a la media hora. Creí que estaba todo perdido cuando al reptil se le acabó el combustible y se achicó.
—¿Se achicó? —repetí incrédula, por un segundo pensé que Tai había perdido la razón, pero como sus palabras eran tan convincentes, busqué en mi cabeza alguna explicación para sus dichos pero mi mente no era como la del pelirrojo, así que me rendí esperando a que Tai se explicara mejor.
—Exacto, y se transformó en Agumon. —terminó, y miré a Palmon quien captaba un poco de luz natural cerca de otra ventana, Tai no se sorprendió cuando la vio a ella y a Tentomon junto a nosotros. Todo tenía sentido ahora. —Verás, cuando se llenan de comida y se sienten amenazados, pueden crecer hasta hacerse enormes. Lo he visto con mis propios ojos.
—¿Y dónde está ahora? —pregunté.
—Buscando algo. Desde que llegamos da círculos en la aldea, es por eso que los escuché. —concluyó para seguir mirando por la ventana, imaginé que ese reptil estaría en una especie de celo y buscaba alguna hembra por la aldea. No le tomé mucha importancia y volví mi mirada a Izzy, quien seguía en lo mismo. Suspiré, Tai tenía puesto sus pensamientos en su pequeña hermana e Izzy en sus instrumentos. El castaño pronto habló otra vez. —¿Tienen el mapa holográfico?
—Izzy lo tiene en uno de sus bolsillos, ¿para qué preguntas?
—Me llevará a la nave. —dijo contento, dejó el marco para caminar hacia nosotros y Palmon se despertó.
—No puedes ir solo. —sentencié algo asustada, y Palmon leyó mi lenguaje corporal para luego imitar mi expresión de horror, cosa que le pareció graciosa al castaño.
—He caminado solo por mucho tiempo, creo que ya se cuidarme, además, Kari me necesita. —expresó y me enternecí, miré al cuidador del mapa con infinita decepción ya que lo había perdido hace horas.
—Deberás despertarlo de su trance, ya no sé cómo hacerlo. —suspiré cansada y me fui a sentar en el suelo, a un lado del marco de la ventana que se me hacía peligrosa, con el único fin de captar luz natural y calentar un poco mis músculos congelados. Palmon me imitó. —La tecnología lo absorbe.
—Alguien debe traer al Centro de Investigación hacia nosotros. —concluyó riendo, se acercó al científico y le dio una palmada en el hombro para captar vagamente su atención. Izzy lo miró enseguida, y miré con un poco de celos cómo Tai le explicaba que necesitaba que le diera el mapa holográfico.
—No puedes ir solo. —dijo vagamente el pelirrojo.
—Kari, Tk y Joe necesitan venir para acá así que debo ir ayudarlos, ustedes se encargaran de traer el rescate hasta este lugar. Matt y Sora deben estar cerca, será mejor que les dejemos una señal para que encuentren el camino. —explicó como buen líder y me sorprendí, por lo que me levante para ser partícipe de dicho plan. —Cuánto más arriba es el último nivel.
—Algo así como dos más. —expresó el científico, su memoria no tenía límites ya que nos había explicado sólo había venido una vez para extraer quién sabe qué archivos de suma importancia.
—Debemos quemar algo o dejar algo llamativo.
—Eso llamaría la atención de cualquier cosa. —interrumpí yo, con la idea de que lo que destruyó el centro había sido atraído por toda la actividad humana que se llevaba a cabo allí.
—Sólo tienen que mantener alimentados a Palmon y a Tentomon. —aseguró confiado y los vi más indefensos que yo. —Mimi, acompáñame arriba a ver qué podemos hacer.
—Está bien. —asentí, algo temerosa ante sus propuestas pero me guardé mis comentarios para no seguir echando las cosas a perder. Estábamos listos para ascender de nivel cuando en el monitor de un aparato apareció una advertencia de batería e Izzy fue hundido en ese mundo cibernético otra vez. Tai pareció interesado en lo que pasaba y yo suspiraba al haberlo perdido.
—No hay suficiente energía para arrancar los instrumentos del centro otra vez. —expresó tecleando rápidamente, como si buscara una respuesta o la fuente de dicho problema. —Significa que no podré mandar una señal de auxilio al Centro de Investigación.
—¿Cómo lo solucionamos? —expresó Tai, serio y calmado, y yo sólo estaba pensando en llorar y arrancarme cada pelo de la cabeza en un berrinche. Quería volver a mi casa, a mi cama y a mi civilización, ya que ahora no me conformaba con la de File.
—Tenemos que ir a la fuente de energía, si no me equivoco, este centro también trabajaba con energía lumínica, es lo único que abunda en este planeta. —expresó el científico con tecnicismos. —Con suerte, los paneles sólo estarán sucios, mal direccionados o conectados.
—Ella me dijo, qué es lo bueno de lo que yo le ofrecía como toda una engreída. Ya sabes cómo es Mimi, y como no sabía qué era lo que quería ni tampoco podía decirle mucho por órdenes estrictas de confidencialidad, le insinué que era casi como un viaje vacacional y aceptó enseguida. —se burló Tai, tomando un panel que alimentaba de energía al centro abandonado y lo re-direccionó hacía la luminosidad de estrella principal del sistema con ambas manos hasta que en sus brazos se les hizo un bulto por la fuerza que necesitó y sentí un poco de culpa al mirarlo detenidamente. Al acomodar el panel en el lugar preciso, Izzy observó los cables que salían de su interior y Tai siguió con otro panel. —Nunca nadie me dio tanto trabajo como tú, princesita. Los colonos, en general, eran fáciles de convencer.
—Significa que soy especial. —me defendí y con un paño que había encontrado en las instalaciones comencé a limpiar el excedente de polvo en el panel en el que trabajaba silenciosamente el científico.
—Puede ser, por algo estás aquí y no allá en el centro. —concluyó el líder, con una sonrisa serena en los labios. Tomó el último panel y comprobó que era el único en funcionamiento, dando por finalizado su trabajo. —Está pasando muy rápido el tiempo, debería ir a buscar al resto.
—Podrías irte mañana, se oscurecerá pronto. —comenté, temiendo por lo que tendría que pasar si caminara solo por el bosque.
—No es opción. —dijo algo cansado, se sentó en un desnivel en el suelo y con su brazo limpió el sudor que se agolpaba en su frente, no pude evitar mirarlo de reojo, y con un poco de culpa volví mi vista a Izzy.
—¿Cuánto falta? —resolví, hablándole al pelirrojo. Él negó con la cabeza y me dio a entender que faltaba poco, levanté una ceja y suspiré agotada, definitivamente no me gusta el nuevo Izzy, era tal cual lo conocí, un androide al lado de las máquinas. —Quiero entrar, no me gusta estar aquí afuera.
—Estamos en plena luz del día, no hay nada de malo. —comentó Tai, divertido, era grato tenerlo cerca cuando Izzy estaba ausente.
—La última vez que estuve en un techo, era de noche y un bicho gigante apareció. —dije molesta, arrojando el paño sucio que tenía en las manos hacia los cables que le llamaban tanto la atención al científico, acto inconsciente. Luego, concluí: —No me gustan los techos ni el bosque.
—Está listo, ahora debemos reiniciar el sistema. —explicó el científico, y me pareció que no había reparado en el paño que lancé. Tomó, limpió sus manos para luego doblarlo y dejarlo a un lado del panel de luz. —Debemos entrar y reiniciarlo manualmente, usualmente los cortes de corriente bajan los interruptores de corriente en las cajas de control, como medida de seguridad.
—¿Y cómo lo hiciste cuando viniste a copiar archivos? —indagué molesta, había estado esperanzada de que al momento de pisar el centro abandonado nuestro rescate estaría casi listo pero, en vez de eso, tenemos que pasar por todo el drama de arreglar todo en ese maldito edificio antes de pedir ayuda. —Viniste después de que todo esto se destruyera, no creo que debamos hacer algo que ya hiciste para copiar esos archivos.
—En el centro hay energía, copiar archivos no demanda mucha, no así enviar un mensaje de largo alcance. —explicó. —Se necesitan varios instrumentos en marcha, eso incluye la energía central y los instrumentos de navegación.
—Entiendo. —dije yo, sin hacerlo realmente. Tai se escabulló durante la conversación y echó todo material inflamable en desuso en una esquina del techo. —Qué haces.
—Ya que estamos aquí, me dispongo a hacer una fogata llamativa. —dijo riendo. —¿Tienes algo como un papel?
—No. —dijo el pelirrojo y yo recordé la carta de Michael, seguía en uno de mis bolsillos del delantal. Ambos hombres entablaron una conversación de banalidades.
—Lástima que no fume. —se quejó el líder. —Iré a ver qué podemos quemar.
Y dicho esto, entró al edificio. Divagué mentalmente en qué podría hacer, no era una gran pérdida quemar esa carta, de hecho, la olvidaba en todo momento. Michael ya no estaba y ese papel era lo único que tenía de él, quizás, ni siquiera podría volver a la Tierra, y si lo hiciera, sería difícil encontrarlo. Izzy me desconcentró, sentándose a un lado mío, y suspiró sonoramente.
—Yo tengo un papel, ¿tienes algo para quemar? —dije y saqué el sobre con mi nombre estampado en él. El científico se contrario al leerlo, y el hecho de que lo tuviese cerca de mí significaba que era importante para mí.
—¿Estás segura de que lo quieres quemar? —expresó tomando el papel en sus manos. Yo sólo asentí. —Podemos hacer algunas chispas por fricción.
—Qué necesitas. —dije algo incómoda, mientras me fuera a buscar los materiales, el pelirrojo podría abrir el sobre y leer un par de las líneas escritas allí. Me incomodaba que supiese que tuve alguna vez una relación en File.
—Piedras, o algo que se le parezca. —sonrió al no saber si realmente encontraría algo que se le pareciera. Buscamos por un rato y con trozos grandes de fierro doblado llegamos a lo que Tai había apilado. Me extendió la carta para decirme: —Rómpela en pedazos pequeños, será más fácil quemarlo así.
—Puedes hacerlo tú mismo.
—No quiero leer algo por accidente. —dijo inmediatamente, y yo me sonreí.
—No hay nada ahí que signifique algo ahora. —respondí y me dediqué a picar la mitad de la carta.
Sacar las chispas no fue difícil, y de a poco los trozos de papel alimentaron la fogata. Lo inflamable lanzaba algunas explosiones de fuego al cielo y dimos pasos hacia atrás para conservar la integridad física.
—Traje suficiente papel para quemar todo el edificio. —dijo Tai, miró la fogata y alzó una ceja. —Pero claramente ya no lo necesitamos.
—Lo siento. —dije un poco apenada.
—No importa, descubrí algo. —expresó el líder. —Pero me temo que no son muy buenas noticias. Mientras buscaba papel, encontré un mapa del edificio en una pared, y tu famoso panel está a unos metros de los monitores. La mala noticia, sin embargo, es que no hay forma de atravesar por el pasillo, está todo destruido.
—¿No hay ninguna otra entrada? —dije fastidiada, todo iba de mal en peor y Tai no parecía muy afectado por sus dichos.
—No una normal. —dijo pausado. —Verás, hay un conducto de respiración intacto.
—Mis manos son grandes, no puedo abrir la protección al otro lado del conducto de respiración. —explicó Tai.
Me distraje y vi que Palmon intentaba alcanzar una lámpara adosada al techo con sus largos dedos, como si jugara con la poca luz artificial que tenía, y la reprendí llamándola por su nombre para que dejara de exasperarme. Ella se sintió abatida y corrió a abrazarse de mi pierna a modo de disculpa. No aguantaba ese tipo de cosas, podía caerse el techo sobre nuestras cabezas si Palmon seguía con su juego a juzgar por el estado del resto del centro, estaba entregándome a la idea de llorar por el nuevo desastre que nos envolvía cuando los dos hombres siguieron hablando.
—La rejilla tiene las barras muy juntas de ese lado, me fue imposible pasar la mano por ahí. —concluyó e Izzy miró el panorama desde su posición, era claro que él debía estar presente cuando las máquinas volvieran a la vida y la idea del conducto estaba casi descartada.
—Tiene que haber otra forma. —dijo el científico, con la mano en su barbilla.
—Yo y Palmon podemos hacerlo. —murmuré tímidamente, al ver sus dedos en acción tantas veces, si mi mano no podía entrar por entre la rejilla, ella podría hacerlo, y la plantita animada me comprendía mejor a mí.
—¿Estás segura? —preguntó el pelirrojo, por fin había vuelto a ser el mismo de siempre y con una sonrisa asentí con la cabeza. Di un paso adelante y Tai me tomó de los codos para impulsarme a llegar tan arriba como el conducto de aire.
—Gatearán por mucho rato así que no te alarmes. —indicó el castaño para luego llevar a mi querida plantita conmigo en el conducto. Estaba feliz de no ir sola, seguramente quedaría paralizada en un momento del viaje y quedaría allí hasta que de mí sólo quedaran mis huesos, o hasta que Tai fuera a rescatarme. —No creo que el conducto aguante a otra persona adentro, así que no podré ir a buscarte. —señaló y suspiré para hacerme la idea de que debía ser un poco valiente como él o como su hermana.
Y como el castaño me dijo, gateé con Palmon por minutos, me detuve cada vez que el canal por el cual caminaba crujía y me imaginaba que terminaría ensartada en los escombros que estaban metros más abajo. Cada cierto tiempo, Tai me decía un par de cosas, lo cual me tranquilizaba, porque significaba que todavía seguía acompañada.
—Mimi. —oí decir esta vez al pelirrojo, y me detuve de pronto, asustada, Izzy no salía de su mundo a menos que fuese importante. —Cuando llegues, debes seguir caminando por un pasillo, y eso te llevará a un panel, cuando lo veas lo reconocerás, tiene todas las funciones que debes accionar.
—Está bien. —exclamé, no muy segura en lo que me había metido, y vi la famosa rejilla que tanto se había mencionado. Como lo había predicho, cuando intenté pasar mi mano por las pequeñas barras no pude sacar más que la punta de mis dedos. —Palmon, debes abrir esto. —indiqué y gustosa analizó el obstáculo. Forcejeó unos instantes y rápidamente se dio por vencida. —Saca los tornillos que están del otro lado, tuércelos con tus dedos.
—¿Te aseguraste que Palmon estuviera bien alimentada? —soltó el castaño, no pude notar si hablaba enserio o era una simple broma para aligerar el ambiente. Lo mandé a callar, pero no logré ni escucharme yo misma, y sentí como se me revolvían las entrañas al estar completamente asustada. Finalmente, Palmon logró soltar dos tornillos y me los entregó con una sonrisa en los labios, le di un par de palmaditas en la cabeza felicitándola ya que era lo único que podía conseguir en esos momentos de expectación.
Tomé a la plantita en mis abrazos y golpeé levemente la rejilla para que se abriera.
—Estoy fuera del conducto. —expresé, con Palmon en mis brazos había bajado de un salto a la habitación que tenía enfrente.
—Muy bien, sabes qué hacer. —dijo Tai, noté que su voz estaba disminuida y suspiré miedosa al comprobar que las personas más cercanas a mi estaban más lejos de lo que me hubiese gustado.
Miré el lugar, y casi me dio un infarto del espanto. Había demasiada oscuridad y todo estaba destrozado, imaginé que este lado había sido el afectado por lo que lo destruyó. Cuando di un paso al frente, el suelo crujió, causando que gritara de susto.
—¿Está todo bien? —oí hablar al pelirrojo.
—Sí. —repliqué casi muda, vi que Palmon me sonreía y tomaba una de mis manos para guiarme dentro de la habitación. —No puedo ver dónde camino. —le dije a la plantita pero ya había desaparecido, era demasiado curiosa para mi gusto. Pero, ¿a qué podía temerle? Ella vivió toda su existencia en este planeta y las criaturas gigantes no debían ser tan terribles como nosotros las veíamos, estaba acostumbrada. —¿Palmon? No me dejes.
—Mimi. —habló desde un costado, y palpando todo lo que tenía a mi alrededor me dediqué a seguir a mi pequeña amiga.
—¿Palmon? Ya te perdí, vuelve, por favor. —supliqué pero no hubo respuesta alguna. Ella se había adentrado lo suficiente en el lugar, y quizás ya estaba frente al panel para reiniciar los aparatos que tanto quería Izzy. Seguí caminando, siempre apegada a las paredes como medida se seguridad por la inestabilidad del piso, y luego sentí un zumbido que comenzaba a acercase a cada momento. —¿Palmon? —sólo oía el zumbido permanente y mi respiración, cerré mis ojos y el zumbido se detuvo a mi lado.
Con temor abrí uno de mis ojos, y por la poca visibilidad del lugar, me costó conseguir una imagen clara de lo que estaba viendo: nada a la izquierda pero a la derecha había un bulto adherido a la pared. Evité pegar un grito que alertara a toda criatura viviente en las cercanías, así que me sonrojé de la impresión y separé de la pared lentamente, segura de que aquello no estaba ahí segundos atrás.
—Tento…—dije sin finalizar mi frase, al no estar segura, mis palabras no eran completas. El bicho respondió enseguida, separándose de la pared para comenzar a aletear y el zumbido pronto se me hizo familiar. Quise golpearlo con un palo, como en el bosque. —Izzy no está aquí, vete. —ordené fuera de mi misma, claro que él no me entendía porque me rehusé a entablar relación alguna con ese ser en todo el viaje. Miré a mí alrededor para ver si el panel se había materializado frente a mí, pero claramente eso no sucedió.
El compañero del científico emprendió vuelo, ignorando mis órdenes completamente, y se dirigió a la dirección opuesta del conducto de respiración. Si el panel se encontraba cerca, seguramente estaría al objetivo del bicho, o al menos eso quise pensar.
—¿Dónde vas? —traté de hacerlo hablar, o hacerme hablar para desconcentrarme un rato. Hablar era una de mis habilidades más evolucionadas. Me abracé a mí misma al sentir una ráfaga de viento helado mientras seguía al escarabajo gigante, supuse que en la habitación contigua había una enorme abertura en la edificación, provocada por el demonio que atacó al centro en su época.
Tentomon dobló en una esquina, y como si siguiera miel, se encaramó a un cable roto que colgaba del techo y de éste salían chispas de electricidad discontinuamente. El nativo del planeta estaba como engullendo la corriente, lo cual me pareció sumamente extraño, eso no debía ser su alimento natural. Levanté una ceja y suspiré, di una vista panorámica al lugar y di con algo que calzaba con las descripciones del científico, y según yo sí parecía un panel.
—¡Izzy, lo encontré! —grité contenta, no muy segura de que el pelirrojo me hubiese oído. Estábamos muy lejos del conducto de respiración, y de no ser por Tentomon me habría quedado petrificada en la pared. Me sonreí. —Tengo que accionar todas las funciones para salir de aquí. —me repetí un par de veces, pero no sabía cómo accionar un panel, nunca lo había en mi vida y ahora tenía que hacerlo obligatoriamente. Arrugué mi nariz, realmente odiaba la tecnología, lo único que sabía hacer con ella era hacerla funcionar a golpes.
Formé un puño y golpeé un par de opciones, las cuales estaban dispuestas como una lista hacia abajo, ocasionando que una pequeña luz verde se encendiera en ellas. Sonreí satisfecha, era como accionar cualquier utensilio que formaba parte de mi arte culinario.
—Protección alámbrica. —leí en una de las etiquetas, y accioné, definitivamente necesitábamos de esas, aunque estuviesen completamente destrozadas afuera del recinto. —Energía central. —seguía accionando la lista y la luz volvió a envolver toda la edificación, o al menos la parte menos destrozada. Terminé la lista con una sonrisa, vi que el escarabajo seguía engullendo corriente. —Debemos irnos, Tentomon. —comencé a caminar con la luz resguardando cada paso que daba, ya no era la niñita asustada, era completamente intrépida.
—¡Mimi! —oí desde el conducto, era el científico que me llama histéricamente. Quizás lo hacía desde hace varios minutos. Esperé a que su llamado volviera a resonar en las instalaciones destruídas, entre tanto, el zumbido volvió a hacerse presente. —¡Mimi, dónde estás!
—Aquí. —dije tímidamente, mirando hacia tantas direcciones posibles que ahora la luz me mostraba. Tentomon se detuvo a mi lado y se adhirió a una pared cercana, así, el silencio se apoderó del lugar. Casi podía oír el palpitar de mi corazón, y cómo se aceleraba, cuando supe que Izzy me llamaba de esa forma porque algo había pasado. —Ya comiste suficiente, por favor, crece. —supliqué en susurros pero el escarabajo no respondió.
Di un paso adelante, lo cual alertó al bicho y comenzó a estirar sus alas para batirlas, intenté concentrarme en el zumbido para distraerme y caminar derechamente hasta el conducto de respiración, pero algo en una habitación contigua hizo que algunos escombros se soltaran y cayeran al piso.
—¿Palmon? —resolví, queriendo evitar mirar hacia la fuente del desorden en los alrededores. Sabía que la pequeña planta se había ido por la curiosidad que sentía y que sólo tres criaturas habitaban la edificación: ella, yo y el bicho. Me tranquilicé y di otro paso adelante, casi eligiendo por azar el camino que debía seguir, ya que todo había cambiado al iluminar el lugar. —Habla, Izzy.
—Mimi. —respondió a mi suplica por arte de magia y me eché a correr hacia su voz. Mis pasos resonaron en todo el metal de las instalaciones y la habitación contigua pareció perturbarse por el sonido; muchas cosas cayeron y de la nada se materializó un hombre con rasgos peculiares, casi no podía considerarse humano, pero tampoco nativo del planeta.
—¿Hola? —empecé, deteniéndome de la impresión. Imaginé que era algún científico rezagado y que experimentando se había vuelto una mezcla deforme entre humano y nativo. La criatura gruñó y pareció analizarme de pies a cabeza antes de abalanzarse sobre mí. Grité y me escabullí como pude por una de las habitaciones, afortunadamente, la cosa que me seguía era bastante grande y se le había difícil seguirme en un edificio que estaba construido especialmente para humanos. Me oculté debajo de una mesa y esperé, cayendo en cuenta que estaba completamente sola. —¿Tentomon?
Pasados los minutos, decidí que la criatura se había aburrido de perseguirme y ahora se había retirado a su escondite. Abrí la puerta entrecerrada de la habitación que me mantenía oculta, y sigilosamente, me deslicé por los pasillos metálicos. Elegí gatear para distribuir todo mi peso y no llamar la atención de nadie, mientras buscaba a Tentomon y a Palmon.
Sentí el zumbido sobre mí y me sonreí a mí misma, en mis peores pensamientos veía al pobre bicho siendo devorado por partes por la criatura, y luego, comenzó a emprender vuelo a otra dirección, no quedándose conmigo. Gateé rápidamente y alguien me tomó de los hombros y me subió hasta arriba, quise gritar y patear pero me taparon la boca, empecé a calmarme y me volteó suavemente.
—Mimi, hay algo aquí. —oí decir, Izzy estaba frente a mí, y Palmon estaba a su lado. Seguramente el sexto sentido del escarabajo le había dicho que el científico venía por mí y me guió hasta él.
—Lo sé. —dije yo, dándome cuenta que el pelirrojo había atravesado todo el conducto de respiración. —Me perdí y eso me atacó.
—Vamos, el conducto está por acá. —explicó, me tomó una mano y me llevó con él por un pasillo que no recordaba para nada. Este trayecto no podía ser más fácil y me reprendí a mí misma por hacer tanto escándalo para desplazarme por las destruidas instalaciones del centro. Atravesamos un umbral que solía tener una puerta metálica y oí que se nos acercaban por detrás, como si galoparan.
—Izzy…—dije asustada, y apoyé mi espalda sobre la pared helada, a un lado del conducto de respiración. Él miró hacia atrás y vio al que, según yo, fue un científico como él, pero más cerca de la luz, comprobé que no era humano. —Tentomon comió electricidad, hazlo creer.
—No sé cómo se hace eso. —indicó, sin despegar la vista de lo que se nos acercaba. Me tomó de los brazos y me empujó hacia el conducto. —Sube.
—Pero, Izzy…—dije yo, resignada. Una explosión de luz nos cegó a ambos, Tentomon estaba creciendo y sus extremidades se alargaron hasta el punto que ya no parecía un escarabajo redondo y sin mucha movilidad. Celebré antes de tiempo, gritando de felicidad, ya que el bicho alado no dejaba de crecer y el espacio de las instalaciones comenzaba a hacerse demasiado pequeño para contenerlo y los escombros caían desde el techo. De seguir creciendo, no quedaría ni suelo metálico para sostenernos.
—Sube. —dijo nuevamente y obedecí, gateé rápidamente por el conducto, que comenzaba a ceder, para que el científico pudiese entrar también ya que sabía que Palmon estaba detrás de mí. Cuando el conducto comenzó a vibrar, supe que el suelo del lugar se estaba cayendo a pedazos.
Salí del conducto, tomé a la plantita en mis brazos para luego ayudar al científico a llegar con mayor rapidez a la boca del tubo.
—¿Estás bien? —pregunté con la voz agitada. Él asintió con la cabeza mientras salía del conducto casi por inercia seguido por una enorme nube de polvo. —Pensé que no saldrías. —expresé, intentando posar mis manos sobre su rostro pero el continuo temblar de mi cuerpo evitó que llegara muy lejos. Izzy sonrió complacido y yo lo abracé fuertemente. —No vuelvas a asustarme.
—No vuelvas a separarte de mí. —dijo finalmente, después que el polvo lo dejó respirar tranquilo. Mi corazón dio un vuelco y la risa me invadió, no esperé a que se estuviera más de dos segundos fuera del conducto y lo arrojé al suelo con todo mi peso sobre él. Michael se fue pero Izzy se quedó conmigo cuando su puesto estaba en el único centro intacto del planeta.
—¿Y Tai? —pregunté cuando se me pareció extraño que sólo dos humanos estuviesen morando el centro, además de que se había dicho que Izzy no podía abandonar los monitores. El pelirrojo pareció recordar algo y se levantó enseguida después de que terminara mi frase, llegó en silencio hasta la ventana y observó todo el paisaje antes de responder.
—Joe apareció. —dijo, pero al no reconocer nada en el bosque, volvió a los monitores. —Veremos si no le pasó nada al panel.
—Apareció Joe…—resolví, algo afectada por el pelirrojo, el panel no podía ser más importante. —¿No sabes si Tk y Kari estaban con él?
—No lo sé, estaba más pendiente de lo que estabas haciendo. —explicó, tecleando. Lo había perdido nuevamente, resoplé sonoramente, sólo así reaccionó dudoso. —Tai fue. —aseguró, pero ya no me pareció seguir hablando. Me senté en el suelo y esperé a que algo pasara, escuchando cómo los dedos del científico tecleaban rápidamente. Luego, Izzy me sacó a la fuerza de mi concentración en la nada, me sobresalté cuando exclamó contento:—El panel sigue funcionado.
—Eso es fantástico. —dije, dudando si debía estar enojada o contenta con el pelirrojo, ya que más de la mitad estaba perdida cuando ya podíamos mandar un mensaje de ayuda y él sólo quería terminar con ese asunto. Volví mi cabeza al conducto cuando el ambiente fue perturbado por un zumbido, ese bicho había vuelto a su tamaño natural y volvía victorioso donde su compañero humano. Me sonreí cuando lo vi, realmente no era ni tan feo ni tan asqueroso.
—¡Izzy! —gritaron desde el primer nivel de la edificación. Tai parecía perturbado, y yo me ofendí cuando no escuché mi nombre en sus exclamaciones.
—Ocurrió algo malo. —presagié con el corazón estrujado. El científico se dirigió a paso rápido hasta el umbral de la puerta; donde lo encontró el castaño, lo tomó de los hombros y dijo:
—Kari está atrapada.
Si llegaste hasta aquí, te adoro. Y si eres SoraTakenouchii o Highway Unicorn, ¡Te idolatro! Jajaja, lamentablemente, como cualquier humilde autora, hay favoritismos con los reviews):, trato de evitarlo, pero realmente no puedoxD.
Como dije más arriba, sí, pasó lo que tenía que pasar... Mi imaginación se agotó, pero me nutriré de más, ¡lo juro! Así que realmente no sé si este fic muy ficticio termina en el otro cap o en nueve cap más( lo personal, creo que debería tener pocos más, porque me siento un cadaver que escribe, debo jubilar(:
Después de tanta palabrería y felicidad, te dejo querido lector(: Besitos y cariños.
