45. Corazones enfrentados (Parte 2)

A pesar de que ya era mediodía, Link sentía que apenas había descansado. Pero había alguien tocando insistentemente la puerta del dormitorio, que le impediría descansar.

-"Amo Link, se trata de Ghirahim."-le habló Fi desde la Espada Maestra-"¿Acaso no ha reparado en la tonalidad de su voz durante el rato que lleva llamándoos?"

-Ya lo sé, Fi…-suspiró, no tenía que recordarle algo tan obvio, maldiciendo luego en su cabeza-"Pero pretendía ignorarle y dejar que se marchase…"

Él, desganado, se levantó, dudando si seguir ignorando a quien llamaba con tanto ahínco.

-¡Vaya, por fin te dignas a abrirme!-exclamó Ghirahim nada más recibirle-¡Menudo holgazán estás hecho! ¿Te has percatado de qué hora es?

-Pues ni lo sé, ni me…

-¡Ya, ya! ¡Excusas más tarde!-le interrumpo él antes de que Link pudiera siquiera defenderse, empujándole por la espalda-¡Sólo me faltabas tú para la charla tan "agradable" que vamos a mantener con la anciana!-miró entonces a la Espada Maestra-¡Y tú también vendrás! Me ayudarás junto con éste y la reina Midna a explicarle lo sucedido a la vieja.

-¡¿Qué?!-Link reaccionó al momento, en cuanto nombró a Midna-¡Espera un momento! ¡Yo no…!

Ante la insistencia y la energía de Ghirahim, apenas tuvo tiempo de oponérsele mientras le obligaba a cargar la Espada Maestra a su espalda y lo empujaba a la sala donde se reunirían con la matriarca. Era un pequeño y sencillo estudio, con un escritorio, algunas estanterías llenas de libros y otros variados objetos de diverso uso. También había un gran y alargado sillón para recibir a las visitas y uno más pequeño donde estaba sentada la matriarca, ambos asientos colocados junto a una mesa de té. Y como detalle, en el suelo se extendía una tupida alfombra con una silueta representada en ella, un ave, similar a la que aparecía en el escudo de la Familia Real de Hyrule.

-¡Adentro! ¡Que ya estás tardando!-le empujó una última vez, "invitándole" a entrar a la habitación con la fuerza de sus piernas.

La mala suerte quiso que acabara cayendo sobre el sillón alargado donde, esperando allí, se encontraba sentada Midna, acabando igualmente sobre ella. Fue un accidente que incomodó muchísimo ambos, separándose de inmediato. Ghirahim, con toda su gracia, terminó sentándose entre ambos, encantado de haber provocado aquello aunque hubiera sido sin haberlo planeado.

-Sin duda, sabes "caerle bien" a las mujeres… ¡Je, je, je!-le susurró a Link, inclinándose hacia la esquina del sillón para que sólo le oyera él.

Era tal la vergüenza que sentía en aquel momento, que no encontró fuerzas para estrangularle. Y además, en aquel momento, les estaba observando detenidamente la matriarca.

-Bueno…-ella prefirió no alargar más el asunto, mirando con cierto desdén a Ghirahim-Ya estamos todos. Espero que no estés intentando ganar tiempo, porque si lo que tienen que contarme no te inculpa de haberlos traído, te aseguro que de ésta no saldrás.

-Glup...-tragó saliva, intentando en vano no aparentar nerviosismo-¡Fueron el muchacho de verde y el espíritu que reside en esa espada los que aparecieron de pronto, buscándome! ¡A partir de ahí todo fue una locura y hemos acabado aquí por ellos!

-¡Cierra el pico, cobarde!-le ordenó, sólo acrecentando su temor-¡¿Y por qué alguien te buscaría si no fuera para que les vendieras alguna de tus extrañas hierbas o mejunjes que haces con ellas?!

-"En realidad nuestro objetivo inicial no era él, pero rastreando la esencia de otro individuo, dimos con Ghirahim."-aclaró Fi desde la espada.

-¿Y a quién buscabais, exactamente?-preguntó con interés la matriarca.

-"A un antiguo miembro de su clan…"-salió entonces de la espada-Su nombre es Nagahim.

La anciana Impa se quedó pálida al escuchar ese nombre, haciendo creer durante unos instantes que iba a volver a desmayarse como el día anterior. Afortunadamente, eso no ocurrió, pero la impresión que causó en ella oír ese nombre era tal, que le costaba vocalizar.

-N-no pu-puede ser po-posible…-su pequeño cuerpo temblaba-¡Está vivo! ¡¿Co-cómo es posible?!

-Por las Diosas…-Ghirahim se tapó los ojos, esperándose lo peor-Seguro que ahora vendrá a por…

-¡¿Y tú lo sabías?! ¡¿Verdad?!-con sorprendente agilidad, saltó sobre él y lo amenazó-¡¿Cómo has podido ocultar, no sólo a mí, sino al resto del clan, que ese rufián estaba con vida?!

-¡Re-relájate por un segundo, vieja!-exclamó intentando quitársela de encima-¡Yo fui el primer sorprendido! ¡Te juro por mi vida que si él no me hubiera estado chantajeando todos estos meses desde que me lo encontré fortuitamente un día, te lo hubiera dicho! ¡Ni que yo tuviera motivos para mezclarme con personajes como él!

Ante esa confesión, Impa pareció sosegarse y le dejó tranquilo, retornando a su asiento y haciendo que Ghirahim soltara un profundo suspiro de aliento.

-¿Y el motivo entonces por el cual su esencia estaba impregnada en ti era por eso? ¿Cuántas veces os habéis visto desde que os reencontrasteis?-preguntó ella con desconfianza.

-¡Pocas! ¡De eso puedes estar segura!-admitió con convicción, parecía horrorizarle recordar esas ocasiones.

-Está bien, te creeré por esta vez…-meditó un instante-¿Sabes qué podría estar tramando para que haya resurgido de las sombras?

-Bueno…-Link por fin decidió a hablar-No sé qué planea exactamente, pero sí los objetivos intermedios que se ha propuesto…entre ellos, robarnos a mí y a la princesa Zelda nuestros respectivos fragmentos de la Trifuerza.

-¡¿La Trifuerza, has dicho?!-exclamó atónita la anciana-Había oído rumores sobre los últimos acontecimientos en la provincias, sí, pero esto…-en ese momento, se percató de algo-¿Tú eras portador de uno de los fragmentos? Vaya…conocía que la soberana de este reino tenía en su poder el de la Sabiduría, pero desconocía el paradero de los otros dos. Pero puedo arriesgarme a decir que tú, muchacho, debías tener el del Coraje. ¿Me equivoco?

-No, señora, ha acertado plenamente.-asintió el guerrero-Y el último, el del Poder, lo tenía un hombre, si puede llamarse así, que fue el verdadero impulsor de…

-No hace falta que digas nada más, puedo hacerme una idea.-le interrumpió mirando a Midna, como indicando su información provenía principalmente del Crepúsculo-¿Y usted, reina Midna, que tiene que ver en todo esto?

-No creo que tenga mucho que explicar sabiendo que este extraño clan puede viajar entre dimensiones…-se pronunció la reina-Pero yendo al grano, lo que me ocurrió fue que ese malnacido me robó la Sombra Fundida.

-¡¿También?!-era una mala noticia tras otra-Dos fragmentos de la Trifuerza y la Sombra Fundida…esto pinta mal, sin duda. Si está acumulando tanto poder, es porque se propone algo que será terrible para todos nosotros.

-Sí, se ve que no se conforma con ser el líder de Los Seguidores…-comentó Ghirahim con desgana.

-¡¿Cómo?! ¡¿Esa banda de malhechores ampliamente conocida en varios reinos?!-nuevamente, la anciana estaba sorprendida-¿Y desde cuándo?

-Al parecer, desde sus inicios, señora…-a Link no le agradaba hablar de ello, pero debía decírselo-Y desde hace algún tiempo, los ataques de su banda se centraron principalmente en la princesa Zelda y en mí, con la intención de robarnos la Trifuerza.

-Por las Diosas…-se lamentó Impa-Yo ya sabía que era la "oveja negra" del clan, pero todo esto…

-¿Y cuál fue el principal motivo para la excluirle de su clan?-preguntó Fi, recordando las veces que Ghirahim se quejaba de las férreas normas del mismo.

-Hubo varios motivos, pero el que más peso tuvo…-respiró profundamente, como conteniendo su desagrado-Fue trabajar como consejero real del anterior rey de Hyrule, Daltus IX. Una de las normas más importantes de nuestro clan es no interferir en asuntos que tengan gran relevancia, como participar en una guerra como hizo él; o intervenir en labores de gobierno, como más tarde también hizo. Y otra norma igual de importante, no darse a conocer nunca a las máximas autoridades de los mundos o reinos que visitamos.

-Ya…-a Ghirahim le preocupaba especialmente ese último punto-¿Eso no se me puede aplicar a mí, cierto?

-Ejem…-la mirada que le lanzó le hizo callarse al momento-No compares su situación con la tuya. Al menos, el anterior rey nunca supo de los orígenes de Nagahim. Pero tú…-reprimió como pudo su furia-¡Ahora todo el Crepúsculo sabrá de nosotros! ¡Y no hace falta que me digas más, pues me imagino que con todo lo ocurrido, la princesa Zelda de Hyrule también estará enterada!

-¡Ya te he dicho que no fue mi culpa! ¡¿Es que no has estado escuchando hasta ahora?!-se defendía como podía, pero estaba todo en su contra- ¿No pensarás en echarme a mí también, verdad?

-Aunque me hubiera gustado hacerlo hace mucho tiempo…-resopló molesta-No lo haré. ¡Pero no por compasión hacia ti! ¡Tengo otros motivos! ¡Entre ellos, evitar que suceda algo parecido a lo de Nagahim si te dejo fuera del clan!

-No sé si debería animarme o desilusionarme lo que acabas de decir…-suspiró-Pero trataré de tomármelo como algo bueno.

-Por cierto, señora…-le llamó Midna, entregándole un pergamino-Aquí tiene algo que precisamos que usted lo traduzca.

La anciana Impa miró con detenimiento el pergamino, llevándose una gran sorpresa cuando pareció reconocer de qué escritura se trataba.

-¡Increíble! ¡Esta escritura es de la época anterior a la fundación de Hyrule y los demás reinos!-exclamó sorprendida-¿Dónde habéis encontrado esto?

-Pues aunque no lo crea, en una enorme tabla de piedra ubicada en una sala, hasta ahora oculta, dentro del Palacio del Crepúsculo.-le explicó la Twili.

-Pero…-no salía de su asombro-Eso es imposible. La época de la creación de la dimensión del Crepúsculo es muy posterior a la era de la que proviene esta clase de símbolos.

-¡Ya ves, vieja! ¡Te toca a ti resolver el misterio!-le incitó Ghirahim, repantingado en el sofá-Lo haría ese espíritu, pero por alguna razón, al desmayarnos en esa sala, ella perdió "convenientemente" la parte de su memoria relacionada con la lectura de ese antiguo lenguaje.

-¿Desmayaros? ¿Todos vosotros?

-No, casualmente sólo Fi y Ghirahim perdieron el conocimiento al contemplar aquella tabla de piedra donde estaban inscritos esos grabados.-aclaró Midna-¿Tiene alguna idea del por qué?

Sorprendentemente, la anciana se retrajo, como si temiera dar una respuesta. Se quedó entonces mirando a Ghirahim durante unos momentos, en silencio, incomodando de sobremanera al observado.

-¿Se puede saber qué bicho te ha picado ahora, vieja?-le preguntó molesto, notándose reacio a que le observara ella.

-Entonces…-divagaba-No mentías.

-¿Cómo?-le sorprendía oírla decir aquellas palabras-¿De qué hablas, anciana?

-¿De verdad no te acuerdas de ello, Ghirahim?

-¡Por supuesto que no! ¡Si me acordara, no estaría preguntándotelo!-negó enervado, ansioso por saber a lo que se refería.

-Sucedió cuando eras un niño de corta edad, así que tampoco me sorprende que no te acuerdes. En esa época, Nagahim todavía era miembro de nuestro clan, y en una visita al Crepúsculo, dejé que te llevara de excursión por el Palacio del Crepúsculo. Ya sabes, una de esas jornadas de puertas abiertas para todo aquel que desee admirar el palacio.

-¿En serio?-Ghirahim estaba sorprendido-Pues no me acuerdo de absolutamente nada.

-Pues yo sí que recuerdo las semanas que estuviste repitiéndome incansablemente de que habías encontrado una sala oculta dentro del Palacio del Crepúsculo, que nadie más había visto antes que tú y que…

-¡Frena un momento!-le ordenó Ghirahim, tratando de asimilar aquello-¿Yo ya había estado en ese lugar antes?

-Al parecer, sí, pero como eras tan pequeño y por tu temprana tendencia a las mentiras, nunca te creí. Además, le pregunté varias veces a Nagahim sobre aquello, pero siempre se excusa que era una de tus fantasías.

-Probablemente, fuese él quien mintiera.-señaló Fi-Con esta información, puedo afirmar en un 90,37% que sólo Ghirahim y yo podemos tener acceso a esa recóndita sala.

-¿En serio? ¿Tú también?-a Impa parecía corroerle las dudas-Uhm…

-¡Esperen un segundo!-intervino Midna-¿Y cómo se explica que se encontrara la entrada a aquella sala antes de que alguno de los dos se acercara al lugar donde se ubicaba?

-Es cierto…-comentó Link-Alguno de los dos debería haberse acercado con anterioridad al sitio, de modo que su presencia hiciera aparecer la entrada oculta. Pero Fi no pudo ser, pues siempre estuvo conmigo y no recuerdo que pasara por aquel pasillo en ningún momento antes de enterarme de la noticia.

-¡Pues a mí no me miréis!-se desentendió Ghirahim-¡A mí me trajeron a rastras unos guardias desde la ciudad!

-Extraño y misterioso…-divagó la matriarca-Pero de momento, ese detalle lo dejaremos aparte.

-¿Nagahim también sabe leer este antiguo idioma?-preguntó de pronto Fi.

-Lamentablemente, sí…-confesó entristecida, mirando el pergamino-Yo misma le enseñe en su momento, ahora me arrepiento de ello. Seguramente, sea lo que sea que está escrito aquí le fascinó, pues después de aquel viaje al Crepúsculo, no fue el mismo.

-¿Y podría traducírnoslo en este mismo instante?-preguntó Midna con ansias.

-Siento deciros que no, necesitaría algún tiempo para ello.-reconoció ella, decepcionando a todos un poco-Eso me recuerda el tiempo que también estuvo Nagahim consultando mis documentos más antiguos, precisamente después de aquel viaje, inmerso en un investigación de la cual nunca me dio detalles. Creo entender ahora el porqué.

-¡Diosas! ¡Esta intriga me está volviendo loco!-exclamó Ghirahim-¡No te demores más y ponte a traducir eso! ¡Quiero saber de una maldita vez por qué me desmayé al contemplar aquella tabla de piedra donde estaban grabados todos esos símbolos!

-A mí también me agradaría descubrir el motivo por el cual yo, por primera vez en mi existencia, perdí el conocimiento y las fuerzas durante unos minutos, despertando sin poder acceder en mi memoria a la información referida a la traducción de ese dialecto antiguo.-añadió Fi, igual de interesada.

-Haré lo que esté en mi mano…-asintió solemne-Pero para ello, necesito que me dejéis a solas en este estudio. Haced lo que os plazca hasta que termine de traducir este documento.

Link esperó a que Midna se levantara y se fuera primero, saliendo él de la habitación unos momentos después. Ghirahim, en cambio, no tuvo oportunidad de salir, pues la anciana quería pedirle algo primero.

-¿Cómo va tu plantación de Flores Arcanas?-le preguntó sin más, rebuscando en una estantería.

-¿Eh? ¿Por qué esas…?-en ese momento, resopló molesto-¿No me digas que otra vez se ha vuelto a estropear?

-Pues sí, lleva algunas semanas desactivado.-le contestó vagamente-Por eso necesito que te encargues extraer el aceite de una de esas flores y que de paso, lo repares.

-¡¿Pero de qué vas, vieja?! ¡Yo no soy Dorcon! ¡Él es el especialista en estas cosas!-se quejó él-¡Maldito montón de chatarra! ¡Cada vez necesita mayor mantenimiento! ¡Y yo no voy a ensuciarme las manos en hacer un trabajo que no me corresponde! ¡Sólo me limitaré a extraer el aceite! ¡¿Entendido?!

-¡Cállate y haz lo que te digo, demonio!-le ordenó tajante-¡Lo has visto arreglarlo muchas veces y sabes que puedes repararlo!

-¿Y si es tan fácil, porque no lo has arreglado tú? ¿Eh, vieja?-le replicó con retintín.

-¡Porque necesitaba una Flor Arcana para ello, imbécil!-le insultó, perdiendo la paciencia-¡Se había acabado el aceite hacía un par de meses y tenía que esperar a que regresarais tú y Dorcon para poder hacerlo!

-¿Por qué tenía que llegar el primero este año?-se lamentó, reprimiendo su furia-¡Está bien! ¡Lo haré! ¡Pero quiero una compensación por esto!

-Lo que tú digas…-en ese momento, ya no le estaba escuchando-Y también acuérdate de levantar a los "pequeñines". Me da pena despertarlos tan pronto, acababan de iniciar su hibernación. Y realmente no habría que hacerlo por ahora, pero con todo lo que está ocurriendo, prefiero que despierten y estén al tanto.

-¡¿También tengo que hacerlo?! ¡Espera un momento!-continuó quejándose-¡Que sea un conocedor amplio de la botánica no implica que deba ocuparme también de esas criaturas!

-No te convendría ponerte discutir conmigo en estos momentos…-le amenazó sutilmente, con un hechizo preparado en su mano, atenta más bien a sus papeles-¿Tienes alguna otra objeción?

-Creo que no…-contestó intimidado, resignándose a obedecerla-¿Hay algo más de lo que el gran señor Ghirahim deba ocuparse? ¿O me puedo ir ya?

-No, está bien así…-respondió desvaneciendo el hechizo que tenía preparado-Puedes irte.

XOXOXOXOXOXOXO

Link había decidido no regresar a su habitación tras la charla con la matriarca, a pesar del cansancio acumulado que sufría. Tenía hambre, así que se centró en encontrar la cocina.

No tuvo que buscar mucho, pues un delicioso olor le atrajo directamente hacia ella, encontrándose a Shad preparando el almuerzo. Como todo en aquella casa, era sencilla pero bien equipada, además de grande, preparada para alimentar a todo un clan.

-¡Buenas tardes, Link! ¡Por fin te veo!-le saludó cordialmente-No viniste a desayunar esta mañana… ¿Te quedaste dormido?

-Sí, estaba algo cansado…-admitió a medias, mirando luego lo que estaba cocinando-No sabía que supieras cocinar. Y además bastante bien, por lo que veo.

-Y también barre, friega, quita el polvo…-intervino Ashei, entrando por un puerta diferente, que daría al comedor-¡Es un "amo de casa" impresionante! Y eso que tuvo asistenta cuando era niño.

-Ya tuvo que opinar…-suspiró el nombrado-¡Todo eso podrías hacerlo tú también! ¿Sabes?

-¡¿Qué dices?! ¡Pero si yo limpio lo que ensucio!-se defendió ella.

-Ya…-no parecía convencido-Pero una casa se ensucia aunque se limpie lo que se use. A eso se le llama…"compartir labores domésticas".

-¡Pues yo muchas veces me he ofrecido a cocinar y nunca me has dejado!

-¡Oh, por las Diosas, no!-negó rotundamente-¡Tu comida sabe a rayos! ¡La última vez que la probé sufrí una indigestión que me dejó en la cama durante tres días!

-¡Oh, el "señorito del paladar selecto"!-se burló ella-¡Perdóneme por poder alimentarme de cualquier cosa!

-¿Por qué no dejan de discutir? ¡Tengo hambre!-entró entonces la niña de origen incierto, exigiendo su comida.

-Yo también, pero a nuestro cocinero le van las exquisiteces.-se quejó también Ashei-Por eso se tarda tanto.

-Encima que me esfuerzo para ello…-refunfuño el erudito-¡Ya podrías agradecerme alguna vez lo que hago!

-Y lo hago, está bien que la comida tenga buen sabor, pero agradezco más que esté en la mesa a su hora…-insistió ella, que no le daba tanto valor al sabor como a que su estómago estuviera lleno.

Al ver que tanto Ashei y esa niña habían entrado desde el comedor, esperando el almuerzo, se preguntó si Midna también estaría allí esperando.

-¡Oye, tú!-le llamó Ashei-¿Has visto a esa mujer llamada Midna?

-Eh…-le incomodaba hablar de ella-Sí, antes, cuando estuvimos reunidos con la matriarca, junto con Ghirahim.

-¿Y dónde está él?-le preguntó entonces la niña.

-Ni idea, me fui antes y él creo que se quedó un momento hablando con la anciana Impa.

-¡Je! ¡Seguro que la vieja le encargó algo!-exclamó Ashei-Y estará ocupado, por lo que no vendrá a comer. Ahora sólo queda confirmar si Midna también se ausentará o no.

-¡Ji, ji! ¡Yo creo que no!-habló la niña, mirando a través de la puerta entreabierta que daba al comedor-Acaba de entrar por la puerta principal y se ha sentado a la mesa.

A Link se le entumecieron los músculos al oír eso, debatiéndose si era demasiado tarde para irse y encontrar una excusa que lo explicara.

-¡Entonces somos cinco comensales!-contó Shad mientras servía la comida en los platos-Habrá que dejarle algo a la dueña de la casa y a Ghirahim. Y…-miró a Link, concretamente a su espalda-¿Ella también comerá?

-"Yo no tengo la necesidad de alimentarme debido a mi naturaleza etérea."-le respondió Fi desde la espada.

-Perdón, es que se me hace tan extraño todo esto…-se disculpó algo confundido, todavía no se acostumbraba a ella.

Cada uno de los presentes cogió su respectivo plato, salvo Shad, que también llevaba el de Midna. Entraron entonces a un amplio comedor cuya decoración seguía la estética del resto de la casa, habiendo una mesa enorme que se extendía por toda la sala y sus respectivas sillas, además de otras mesas más pequeñas que servirían para colocar comida durante los festines.

En una de las esquinas de la mesa se encontraba sentada Midna. Link no se había fijado en su nueva vestimenta cuando la había visto antes, pues su encuentro no fue precisamente agradable. Ahora ella llevaba ropas más acordes con la climatología del lugar donde se encontraban, mucho más abrigadas y llevando calzado, pero manteniendo la estética oscura que le caracterizaba. A él, en cambio, le bastaba con las suyas propias y el abrigo verde oscuro que le había regalado Zelda.

Midna pronto se percató de la presencia de Link, pero no hizo ni dijo nada. Sólo se quedó en su asiento, comenzando a comer en cuanto le pusieron la comida frente a ella. Link se quedó separado de ella la distancia suficiente como para no sentirse verdaderamente incómodo pero a la vez para que no sospecharan de su actitud.

O eso quiso creer él, pues tanto Shad como Ashei se percataron de que algo iba mal, pero prefirieron no comentar nada. Sin embargo, la niña no poseía esa "delicadeza" a la hora de guardarse sus comentarios.

-¿Por qué parecéis tan incómodos estando juntos?-preguntó ella-¿Pasó algo de lo que no queráis hablar?

Aquello molestó bastante a los dos, que apenas podían probar bocado sin sentir como la tensión penetraba en sus entrañas. Dada la situación, Shad trató de hacer como si no hubiera escuchado nada y se puso hablar con Ashei.

-¡Oye, me acabo de acordar de algo!-exclamó en un intento de disimular-Ya que este es el pueblo donde te criaste… ¿No te importaría mostrarme donde estaba tu casa y la colonia en general, verdad?

-Vaya "temita" que te has sacado de la manga… ¿No te parece?-a ella, curiosamente, no le parecía la mejor opción para tratar de aliviar las tensiones entre Link y Midna-Yo vivía con mi padre prácticamente fuera de la colonia, así que estábamos solos. Y dada la ubicación de nuestra casa, en plena montaña desolada, hace algunos años acabó por ser engullida por una avalancha.

-¡Por las Diosas! ¡¿Y cómo lograste sobrevivir a ello?!-exclamó alterado al oír eso.

-Eso ocurrió cuando mi padre ya estaba muerto y vivía contigo, por lo que la casa estaba abandonada, así que no hubo que lamentar nada.

-Ah, vale…-suspiró más tranquilo-Aun así, tuvo que suponer una desilusión para ti. Esa casa guardaría tantos recuerdos de niñez y vivencias que…

-¡Bah, eres un sentimental!-difirió ella-¡Sólo era una burda cabaña en las montañas! ¡Tampoco hay que llorar la pérdida de algo, que de por sí, se había abandonado años atrás!

-Bueno, tienes razón…-razonó él, ella tenía razón-¿Y qué puedes decirme del pueblo? Quisiera que me mostrases las costumbres y lugares interesantes, además de a sus gentes. ¡Seguro que conoces a todos los que viven aquí!

-Ñeck…-ella no parecía a gusto con la idea-No tengo ganas, cerebrito. Además, luego tengo que acomodar mejor a los animales en el establo y comprobar que Debbie no haya aparcado mal a propósito su vehículo para estorbar la llegada del resto de los miembros del clan. Después de eso entrenaré un rato y antes de que acabe el día daré un paseo con mi caballo por las montañas colindantes.

-Pero…-él realmente tenía ganas de conocer la colonia-¿No podrías posponer tu entrenamiento y lo del paseo a caballo para otra ocasión? Es la primera vez que vengo a esta localidad y me gustaría que tú me la mostraras.

-¿Y desde cuándo necesitas de mí para hacer turismo?-le dijo con notable molestia-¡No me seas tan pesado y vete tú mismo al pueblo si tanto quieres ir a verlo!

Shad notó cómo se apresuraba en comer para levantarse de la mesa lo antes posible, como queriendo evadir definitivamente la conversación.

-¡Hala, ahí os quedáis! ¡Yo ya me voy!-exclamó Ashei al terminar-¡Que tengáis un buen día, por no creo que nos veamos hasta la cena!

Ella desapareció por la puerta que daba a la cocina, dando un portazo en el acto. Oyeron cómo tiraba su plato y cubiertos en la pila sin demasiada delicadeza. Por su actitud, se le notaba mosqueada. Shad no comprendió por qué se había puesto así de repente, tan sólo le había pedido que le mostrara la zona.

-Pues estoy solo en esto…-suspiró el erudito, mirando luego a Link-¿Y si vamos nosotros dos al pueblo? Apuesto a que tú tampoco has podido recorrerlo en condiciones.

-Bueno…-miró de reojo a Midna, era una oportunidad para alejarse de ella-Vale, me parece bien. ¿Llevamos también a nuestras yeguas?

-¡Buena idea! ¡Así ahorraremos tiempo!-Shad se fijó entonces en que había que fregar primero-Pero antes, tenemos que esperar a que las señoritas terminen de comer.-suspiró-Alguien tiene que lavar los platos…

-No te preocupes, yo puedo hacerlo.-se ofreció la niña-¡Con mi magia es tarea fácil!

Ambos jóvenes miraron a la niña no muy convencidos, pero les parecía bien. No tardaron en levantarse y dejar su cubertería y platos en la cocina.

Caminaron entonces hasta los establos de la casa, comprobando que efectivamente Ashei estaba ahí, empecinada en mover la caravana de Ghirahim con ayuda de su caballo, ya que estaba atravesada en medio del lugar donde debían aparcar otros vehículos.

-¡Siempre hace lo mismo!-se quejó mientras empujaba y dirigía a su caballo-¡Cuando lo vea le voy a dar tal paliza que se acordará de mí otro año más!

Mientras, Shad y Link preparaban a sus monturas para el paseo, pero no le quitaban la vista de encima. Estaba muy enojada y era preferible no acercarse a ella, además de que mismamente ella odiaba recibir ayuda para tareas así. Pero de pronto, oyeron un extraño chirrío metálico proveniente de donde estaba Ashei, pensando que quizás habría roto algo al empujar tan bruscamente.

-Mierda…-la oyeron maldecir por lo bajo-Ya sabía que no tenía que forzarla de esta manera…

Extrañamente, acabó de aparcar correctamente el vehículo, pero cojeando. Disimulando, se sentó el suelo una vez acabado ese trabajo, algo cansada, pero parecía más preocupada.

-¿Estás bien?-le preguntó inocentemente Link-Te has debido golpear la pierna contra la caravana, ya que hemos notado cierta cojera.

-¡Bah, patrañas!-difirió ella rápidamente-Es sólo que se me ha metido algo dentro del calzado y me está molestando. Nada importante.

Shad no opinó al respecto, misteriosamente guardó silencio. A Link le parecía extraña la situación pero ante la negativa de ambos a hablar, prefirió centrarse de nuevo en Epona y en la excursión que haría con Shad.

XOXOXOXOXOXOXO

No tardaron en llegar al centro del poblado, que estaba constituido por una plaza circular rodeada principalmente de comercios. En el centro había un enorme pino, decorado abundantemente por los habitantes del pueblo para celebrar las venideras fiestas. También había varios puestos donde se vendían toda clase de mercancías, algunos bancos donde la gente se sentaba a charlar y niños jugando entre ellos o con la abundante nieve del lugar.

Ellos debían reconocer que con aquel frío, sólo los nativos podían disfrutar tan alegremente de la nieve e incluso algunos iban más ligeros de ropa que ellos. Cogiendo las riendas de sus monturas, se dedicaron básicamente a explorar el pueblo y charlar entre ellos, parándose de vez en cuando para curiosear por algún comercio o comprar algo caliente.

-¡Diosas, qué bueno está!-exclamó Shad, sorbiendo chocolate líquido-¡Se nota la diferencia cuando estás a bajas temperaturas!

-Yo sé de una que me hubiera robada la taza…-murmuró mientras él también bebía, permitiéndose recordar por un instante la obsesión de Midna por el chocolate.

No tuvo mucho tiempo para darle vueltas nuevamente a lo de Midna, pues de repente oyeron un grito de espanto de una mujer, dirigiéndose raudos ambos muchachos al lugar de donde provenía ese grito.

-¡¿Qué haces ahí, hijo mío?!-exclamó la mujer, mirando a la copa de un árbol bastante alto-¡¿Cómo has acabado de esa manera?!

Había un niño encaramado a las ramas más altas de aquel árbol, temblando de miedo. En el suelo, había una pelota y otros niños atentos a su situación. Probablemente, la razón de que hubiera escalado el árbol fuera para coger una pelota perdida y ahora le daba miedo bajar. Link decidió tomar cartas en el asunto y se dispuso a trepar para rescatar al niño. Shad se quedó en el suelo, dada su peor condición física, pero estaba preparado para coger al niño si éste caía antes de que llegase Link.

No le costó mucho a Link llegar hasta el niño y dejar que se aferrara a él para bajarlo, regresándolo al suelo sano y salvo, haciendo que su madre fuera corriendo a por él y lo abrazara, aliviada.

-Muchas gracias, joven.-le dijo la mujer a Link, con una pequeña reverencia de cabeza, agradeciendo también a Shad-Y a usted también, por acudir igual en ayuda de mi hijo.

-No es nada, señora.-difirió modestamente Link-No podía dejar que el chaval se quedará ahí a riesgo de caerse.

-Igualmente, gracias.-insistió ella-¿No sois de por aquí, verdad?

-No, es la primera vez que venimos.-aclaró Shad-Pero somos amigos de una persona originaria de esta colina. ¿Conoce a una guerrera llamada Ashei?

-¿Ashei?-el tono de desilusión con el que pronunció ese nombre, les pareció extraño-¿Ashei Violette?

-Eh…-Shad estaba confundido con su actitud-Sí, la misma.

-Si es que no podía ser otra…-la oyeron murmurar, molesta, creyendo que ellos no la oirían-Pues la verdad es que me suena ese nombre, pero no es que tenga relación con ella. Y si me disculpáis, ahora tengo que irme.

La forma en la que los había despachado nada más nombrar a Ashei, les pareció verdaderamente sospechosa. Probaron a hacer lo mismo con varias personas más, que les saludaban cordialmente al presentarse, pero que los despedían fríamente al nombrarles a la guerrera. Pudieron oír comentarios cuando éstas personas se alejaban, como "¿Otro año más regresa?", "¡Sólo espero que no se pase por el pueblo!" o "Tenía que venir también un año en el que se celebran las Fiestas Bienales Sagradas…".

Rápidamente dedujeron que Ashei no era muy querida en su localidad natal, pero desconocían el por qué. Siguieron andando por el poblado meditando sobre el motivo, hasta que dieron con una fragua que llamó mucho la atención de Link, debido en parte a que en la entrada se veía claramente el emblema de un dragón, queriendo entrar al establecimiento.

Allí un joven ordenaba y limpiaba las armas a la venta en el escaparate principal, saliendo entonces un hombre mayor de detrás de la tienda, donde estaría la forja.

-¡Hola, jóvenes! ¿Estáis interesado en algo?-les preguntó cordialmente el herrero más viejo.

-Sólo estábamos mirando, gracias.-rechazó educadamente Link.

-Uhm, ya veo…-el hombre se quedó mirando tras su espalda-¿Me dejarías ver qué arma portas a tu espalda?

Link dudó por un momento si mostrarle la Espada Maestra, temiendo más que nada que pudiera aparecer Fi de repente. Pero ella no había hablado desde que estaba en el pueblo, por lo que pensó que ella sabría guardar silencio también en esa situación.

-¡Oh, es magnífica!-exclamó el herrero en cuanto vio la espada-¡Es una réplica muy buena de lo que describen los libros sobre la Espada Maestra!

-Sí…-tosió Shad, disimulando-Réplica.

-¿Sabes, muchacho? No es por alardear, pero a mí una vez se me encargó hacer una espada similar. ¡Fue una petición hecha por la mismísima Princesa Zelda! ¡Ja, ja, ja!

-¿Enserio?-ese comentario le recordaba el origen de la espada que le había regalado Zelda en su cumpleaños-¿En la empuñadura había un símbolo en forma de dragón?

-Chico, ¿has visto la figura de afuera? ¡Es el distintivo de esta fragua! ¡"El horno de Eldin"! Todo lo que forjamos aquí tiene grabado ese símbolo en forma de dragón.

-Ya, bueno…-debía hacer entonces un esfuerzo para hacerse entender-Pero acaba de decir que se parecía en algo a la original Espada Maestra y que fue una espada encargada personalmente por la Princesa Zelda.

-¿Adónde quieres llegar, chico?

-Verá…-le daba vergüenza reconocerlo-Es que esa espada finalmente se convirtió en un obsequio que luego me entregó.

-¡¿Lo dices de verdad?!-exclamó asombrado-¡Vaya, muchacho! ¿Y quién eres para ser merecedor de un regalo por parte de la princesa de Hyrule?

-Es nada menos que el protector de la soberana de nuestro queridísimo reino y también aquel quien salvó a las provincias de lo que se conoció como Invasión del Crepúsculo.-le presentó Shad, en vista de que a Link le daba corte hablar-¿Hasta esta colonia no han llegado noticias de él?

-¡No me digas que tú eres el muchacho de quien tanto se ha hablado!-se apresuró el hombre a darle la mano a Link-¿Cómo era tu nombre?-le contestó-¿Link? ¡Ey, Guri! ¡Ven aquí un momento, hijo! ¡Tenemos a todo un héroe en nuestra humilde tienda!

El muchacho se apresuró a dejar sus tareas y a saludar cordialmente a Link, aunque se le notaba que era algo tímido y le imponía su presencia. Curiosamente, aquel muchacho llevaba unos ropajes verdes como Link, pero más simples y desgastados por el trabajo en aquella herrería.

-¿Os gustaría echar un vistazo en exclusiva a una de las maravillas de esta herrería?-les ofreció el hombre-¡A pesar de que nos acabamos de conocer, me habéis caído bien! ¡Y también hay que tratar bien a los visitantes para que vuelvan alguna vez a Nortinka!

Ellos aceptaron agradecidos y fueron conducidos hasta la zona de trabajo, donde abundaban las herramientas propias de un herrero.

-Nuestras creaciones, en particular espadas, son conocidas y admiradas por éste y otros reinos.-explicó el hombre-No creíais que esto suele estar vacío como hoy, es sólo que mis trabajadores han comenzado sus vacaciones por las Fiestas Bienales Sagradas.

Curiosearon un poco por el lugar, llamándoles la atención una sensación extraña proveniente del horno principal. Dentro era obvio que habría fuego, pero éste emanaba una energía fuera de lo común, casi mágica.

-¿Ya os habéis dado cuenta, eh?-sonrió feliz el capataz-¡Este es una de las razones por la que nuestras armas son tan buenas! Y también es el motivo de que nuestra marca sea un dragón y nos llamemos El horno de Eldin.

Abrió el horno, y de él pudieron apreciar una llama de un color rojo intenso que cautivó a ambos jóvenes.

-"Mis análisis son concluyentes…"-Fi habló de pronto en voz baja desde la espada-"Puedo afirmar en un 97,89% que se trata de un resquicio de la Llama Sagrada custodiada en el pasado por el dragón Eldin."

-¿Alguno ha dicho algo de un dragón?-preguntó el herrero al oír de fondo la voz de Fi.

-¡Yo no he dicho nada!-trató de disimular Link, pidiendo ayuda a su amigo-¿Verdad, Shad?

-Eh… ¡Claro!-no le gustaba improvisar-He sido yo, creo haber leído algo sobre eso en un libro viejo.

-¡Puedes tienes razón! ¡Se dice que es la flama de un dragón!-exclamó alegre el herrero-Un antepasado mío la encontró hace algunos siglos en un viaje a la hoy conocida como provincia de Eldin, concretamente en lo que hoy se conoce también como Montaña de la Muerte. Desde entonces, esa llama ha seguido ardiendo por generaciones en mi familia y gracias a ella hemos conseguimos nuestro prestigio en la fabricación de armas y otros artículos de metal.

-Y no se olvide de nuestra técnicas de forjado, padre…-añadió su hijo, Guri.

-¡Cierto! ¡Una espada no se fabrica sólo con fuego! ¡Ja, ja, ja!-bromeó el padre.

Link y Shad se mantuvieron un poco al margen en ese momento, más ocupados en disimular que Fi no había hablado.

-Oye, joven…-volvió a referirse a Link el herrero-¿Por qué entonces, con la historia que tiene esta herrería, no llevas mi magnífica espada en tu espalda?

Link se sentía algo incómodo con ese comentario. Tanto hablar de aquella espada, y resultaba que la había dejado atrás en cuanto había recuperado la Espada Maestra. Estando en el castillo, esperaba que no acabara cogiendo polvo. Al fin y al cabo, era una buena espada y un regalo de Zelda.

-¡Era broma! ¡No te preocupes!-bromeó, dándole una palmada en la espalda-Admito que esa espada que llevas es tan bien muy buena. Pareciese que no la ha forjado una persona.

-Es cierto…-opinó tímidamente Guri-Por cierto, si se me permite preguntar… ¿Qué hace el protector de la futura reina en una localidad tan apartada de la capital?

-Bueno…-se rascó la cabeza, no podía responder verídicamente-He venido por unos asuntos ajenos a mi trabajo.

-¿Por las Fiestas Bienales Sagradas?-volvió a preguntar el muchacho.

-Más o menos…-contestó simplemente, no se le ocurría otra cosa.

-¿Y tú, joven?-habló entonces el herrero, dirigiéndose a Shad-¿Has venido con él hasta este pueblo de montaña por lo mismo? Lo pregunto porque sé que no eres de originario de esta colonia.

-Realmente no hemos venido juntos, pero nos encontramos nada más llegar.-aclaró Shad-Yo vine con otra persona a este pueblo.

-¿Y es alguien de por aquí?-preguntó con interés Guri.

Tanto Shad como Link guardaron silencio, temiendo una nueva mala reacción, esta vez por parte de ese herrero.

-¿Qué ocurre?-preguntó extrañado el herrero-¿Es algo malo preguntar eso?

-Bueno…-finalmente, Shad se atrevió a confesar-¿Usted conoce a una mujer llamada Ashei?

Oír ese nombre sorprendió a padre e hijo herreros, logrando que éste último se disculpara educadamente y se marchara al almacén en la trastienda, con la excusa de tener que limpiarlo. Se quedó solo el hombre mayor, que únicamente suspiró.

-Este hijo mío…-volvió a suspirar, decepcionado-Ojalá algún día se olvide de tonterías y deje de ser tan susceptible a los posibles comentarios de la gente.

-¿Por qué lo dice?-habló entonces Link-¿Por nombrar a Ashei?

-Exacto…-recalcó-¿Sabéis? No sabía que esa muchacha hubiera venido también este año. Debe de haber tomado un camino alternativo para llegar hasta aquí sin haber pasado por la zona más concurrida del pueblo.

-Ni lo mencione…-un escalofrío recorrió el cuerpo de Shad, al recordar por lo que había tenido que pasar-¿Podríamos hacerle una pregunta?-él hombre afirmó-¿Por qué prácticamente todas las personas rehúsan hablar sobre ella? Por no decir otra cosa, ya me entiende.

-La gran mayoría de los de por aquí son unos imbéciles.-contestó franco-Con eso lo resumo todo.

-¿Podría ser más específico?-insistió el estudioso.

-¿Ella no os ha contado nada?-preguntó curioso-No me sorprende, es una mujer muy reservada y era poco probable que hablara sobre su vida aquí. Pero me alegra que haya conseguido hacer amigos más allá de esta colonia, aunque supongo que a costa de mantener su pasado en secreto.

-¿Y por qué ella se vería obligada a hacer algo así?-intervino entonces Link, tan interesado como Shad.

-Mirad, no me importaría relataros su historia, pero estaréis de acuerdo conmigo en que a ella no le gustaría que estuvierais investigando a sus espaldas. Si no quiere contaros nada, es su decisión.

Ambos hylianos suspiraron decepcionados, tampoco habían conseguido nada de ese hombre, aunque al menos se había dignado a hablar con ellos.

-Eso sí, os puedo asegurar una cosa…-añadió el herrero-No hagáis caso a los posibles comentarios poco acertados de los habitantes de este lugar. Ella es una buena chica, pero los de por aquí dan más crédito a hechos en los que poco tuvo que ver ella y a la desgraciada herencia que carga sobre sí, que a la persona en sí que es ella.

-¿Tiene algo que ver con su padre?-preguntó entonces Shad.

-Chico…-suspiró-Es mejor honrar su memoria y no hablar más de él. A los muertos hay que dejarlos descansar en paz.

Aquello fue suficiente para que poco después terminasen la conversación y salieran de allí, con más dudas que respuestas. Por la expresión de Shad, además de porque él la conocía desde hacía más tiempo y compartía vivienda con ella, Link sabía que él conocía más detalles de la vida de Ashei.

-¿Tú sabes algo más, verdad?-se atrevió a preguntarle.

-Tengo tantas dudas como tú, Link…-suspiró-Pero entiende que yo me haga más preguntas y que no quiera responderte a algunas que ya me sé.

XOXOXOXOXOXOXO

Mientras volvía a la casona, Link decidió preguntarle a Fi el motivo por el cual había hablado tan sorpresivamente en aquella herrería.

-"Discúlpeme por haberle causado aquella incomodidad, amo Link."-se disculpó desde la espada-"Mas la extraordinaria naturaleza del hallazgo encontrado en ese lugar hizo que viera la necesidad de informarle brevemente sobre la llama."

-¿Y qué tiene de especial?-preguntó entonces Link, muy interesado-Dijiste que su origen se remontaba a un dragón llamado Eldin.

-Sí, como la región o el espíritu de luz del mismo nombre.-añadió Shad, también interesado.

-"Fue en la época del primer héroe, ya que una de sus misiones fue conseguir esa y otras dos flamas sagradas, custodiadas por dragones guardines como el nombrado Eldin. Es un historia que me llevaría un rato relatársela. ¿Desea que lo haga?"

-Bueno…-realmente no tenía demasiadas ganas -Quizás luego, no creo que estando en medio del camino sea el mejor lugar para contar algo así.

-Y yo que no me estoy enterando de mucho, me quedaré con la duda…-suspiró el estudioso.

Una vez llegaron a su destino y dejaron a sus yeguas en el establo, poco después de penetrar en la casa, Fi salió de la Espada Maestra, nuevamente sorprendiendo a ambos hylianos.

-¿Qué ocurre, Fi?-preguntó Link-¿Por qué has salido tan de repente?

-Amo Link, perdóneme por haber parecido por sorpresa.-se disculpó ella-Por un momento he detectado la presencia de un ser que conocí en la época de mi primer amo, pero dado el tiempo transcurrido desde entonces, debe haber sido un error producto quizás de las influencias mágicas de esta casa.

Escasos momentos después, oyeron ruidos extraños provenientes de algún rincón de la mansión. Sonaba como chirríos metálicos, algo oxidados, además de sonidos producidos por algo que no debía ser natural. Poco después, vieron cómo una pequeña figura mecánica, de aspecto medianamente humanoide, se dirigía hacia ellos con la máxima velocidad a la que podía… ¿Volar? Llevaba un molinillo en la cabeza que le ayudaba a mantenerse en el aire.

-¡Bzz! ¡Al fin ha vuelto, señorita Fi!-revoloteó alegre aquel sujeto, hablando con voz mecánica-¡He esperado durante siglos este momento! ¡Bzz!

-Entonces no me equivocaba.-afirmó simplemente ella-A pesar del largo tiempo transcurrido, sigues vivo. La longevidad y resistencia de tu raza es francamente inusual.

-¡Qué va! ¡Bzz! ¡Estoy hecho un montón de chatarra!-difirió él, mirándola encandilado-Pero usted… ¡Bzzrt! ¡Se conserva igual de hermosa después de tantos siglos!

-Soy yo…-Link estaba anonadado-¿O ese, lo que sea, le gusta Fi? ¡Je! ¡Eso sí que es extraño!

-¡Bzrrrt! ¡Tú! ¡Verdoso!-le miró entonces aquel individuo, lanzándose a por él-¡Fue por tu culpa! ¡Bzzrrt! ¡Fuiste tú quien alejó a la señorita Fi de mi lado! ¡Todavía recuerdo cuando regresaste a Celéstea sin ella! ¡Rompiste mi corazoncito mecánico! ¡Bzzrt! ¡Y no te perdonaré que siendo hyliano, sigas todavía con vida!

-¡¿Pero de qué me hablas?! ¡Yo no te conozco!-se defendió Link, quien estaba ya en el suelo, él tenía una fuerza increíble-¡Fi! ¡Haz algo! ¡¿De qué lo conoces?!

-Para, DL-301S Serbot, tu comportamiento con mi amo es inaceptable.-le ordenó Fi-Estás acusándolo erróneamente, tanto a mi primer amo como al actual. Mi deber era sumirme en un profundo letargo dentro de la Espada Maestra, mi primer amo no decidió eso. Y el actual amo no puede ser el de aquella época. Es bilógicamente imposible para un miembro de su raza vivir tantos años.

-¡Bz! Lo siento, señorita Fi, pero es que se le parece mucho…-se disculpó arrepentido, inclinando la cabeza-Y no hace falta que se dirija a mí por esa denominación, ya lo sabe. ¡Bzz! Llámame Serbot.

-¡Por las Diosas! ¡¿Qué fue eso?!-exclamó Shad, ayudando a Link a levantarse-¿Qué clase de criatura se supone que eres?

-¡Bzzrt! ¡¿No lo ves, hyliano?! ¡Soy un robot! Pertenezco a una antigua raza de autómatas de la que lamentablemente sólo he sobrevivido yo.

-Vaya…-Shad le daba vueltas a lo que explicó-No me suena haber leído sobre esa raza en ningún libro. El origen de esas criaturas debe ser muy remoto entonces.-se fijó más en su anatomía-¡Increíble! Se aprecia que no eres un ser compuesto de materia viva, lo cual es francamente fascinante. ¿Nacéis de alguna forma o una antigua y avanzada civilización fue la que os creó?

-Bzzzz…-el robot no parecía entender la pregunta-No me acuerdo, ha pasado mucho tiempo.

Antes de que Shad pudiera seguir planteándole más preguntas, apareció Ghirahim antes ellos, muy enfadado. Sus ropas estaban manchadas y no presentaba buen aspecto, parecía haber sufrido un accidente.

-¡Ven aquí, montón de chatarra!-le amenazó corriendo hacia Serbot-¡Mira cómo me has puesto! ¡¿Te puedes hacer una idea de lo humillante que es ir con estas pintas?! ¡¿Así es cómo agradeces que te haya arreglado?!

-¡Bzrrts! ¡No podía perder el tiempo con alguien como tú nada más reactivarme!-rechazó el autómata-¡Tenía que ver a mi querida Fi después de tanto tiempo! ¡Bzz!

-¿Qué?-miró a Fi-O sea, que ella era…-de pronto, comenzó a reírse-¡No me lo creo! ¡Todos estos años oyendo las lamentaciones de este montón de chatarra, para descubrir que su "amor ausente" era este espíritu! ¡Ja, ja, ja!-tanta gracia le hacía aquello, que prácticamente se había olvidado de su propio aspecto-¡El gran señor Ghirahim aquí presente tiene que ser el padrino! ¡Por nada del mundo me lo perdería!

-¿Y a éste qué le ha dado ahora?-apareció entonces Ashei, viendo cómo Ghirahim se partía de risa sin conocer el motivo.

Al oír su voz, Link y Shad dirigieron sus miradas a su espalda, donde se encontraba ella. Por un instante, reprimieron sus ganas de comentar algo sobre su visita al pueblo, por lo que optaron por saludarla simplemente. Link se percató además de que ella ya no cojeaba, por lo que debía ser verdad la excusa que le dio cuando habían estado en los establos.

-¡Ey, Debbie! Veo que finalmente conseguiste arreglar a Serbot.-le habló la guerrera, dispuesta a incordiarlo-Pero me parece un tanto extraño que te rías tan abiertamente presentando el aspecto tan descuidado que tienes en estos momentos. ¿Te estás riendo de ti mismo?

-Ya tenía que venir ésta a cortarme el rollo…-se quejó Ghirahim, el cual se había relajado-¿Y tú qué, eh? Esa cosa tuya también necesitaba mantenimiento, por algo me pediste aceite de la flor arcana. ¿Has terminado de arreglar tu…?

-Una palabra más y te aniquilo aquí mismo…-le cerró la boca con la mano, procurando que no hablara más de la cuenta.

-¡Oh, qué miedo!-se burló él, apartándose y riéndose de sus amenazas-Ya veo que todavía te sigue molestando especialmente ese asunto... ¿Estoy en lo cierto?

-¿Tú no tenías que hacer algo más aparte de arreglar a Serbot?-le recordó seria, tratando de evadir el tema al que ambos se estaban refiriendo.

-¡Mírame! ¿Te crees que tengo ganas de seguir haciendo las tareas que me ha encomendado esa vieja?-se señaló a sí mismo, estaba realmente sucio-¡Ahora mismo iré a darme un baño! ¡Y después estaré demasiado ocupado lavando mi ropa como para ver a alguien en todo lo que resta de día!

Con un giro de su capa rojiza, se marchó con la poca elegancia de la que podía hacer gala con esas pintas.

-¡Bzzrt! No me había fijado antes, pero es raro que Ghirahim haya llegado tan temprano este año y que tengamos invitados en la casa.-dijo el robot-¿Puedes contarme lo que ha pasado mientras he estado inactivo, Ashei? ¡Bzz!

XOXOXOXOXOXOXO

Esa noche, los residentes actuales en la casa se reunieron para cenar. Aunque había dos ausencias notables, la de Ghirahim, por obvias razones…y Midna. La reina Twili había decidido quedarse en su habitación, probablemente para evadir a Link. Y éste, como el resto, apostaban por esa posibilidad.

-¿Cómo os ha ido el día a todos, jóvenes?-preguntó la matriarca sentada a la mesa, rodeada por el resto de comensales.

-¡Ji, ji! Yo me he entretenido sacando del trastero y colocando algunos de los adornos que pronto se colocarán para las fiestas. ¡Éstas serán mis segundas Fiestas Bienales Sagradas!

-Es verdad, no lo había calculado.-comentó la anciana-Debes de estar muy emocionada por ello, ¿no, pequeña?-miró entonces a Link y a Shad-¿Y vosotros?

-Nosotros dimos un paseo por el pueblo, señora.-habló Shad, que suprimiría ciertos detalles-Esta localidad es bastante pintoresca, pero hacía demasiado frío para mí como para disfrutar del paseo en condiciones.

-¿Y tú, Ashei?-preguntó entonces a la guerrera-Sé perfectamente que tú no has ido con ellos.

-Bueno…-no tenía muchas ganas de hablar-Tenía pensado hacer algunas cosas más de las que he hecho hoy, pero se me fue el día con otras y aquí estoy.

-¿Y usted, señora Impa?-preguntó Link-¿Ha terminado de traducir lo que le pedimos?

-Siento decepcionarte, joven, pero aún me queda trabajo.-se disculpó la matriarca-Pero sólo me llevará un día más acabar de traducíroslo. Así que pasado mañana lo tendré listo.

-¡Bzzrt! ¿Y a mí qué, Impa? ¿No me preguntas ni cómo me encuentro?-se quejó el autómata, que se encontraba revoloteando alrededor de la Espada Maestra en la silla de Link, molesto por que no le prestaran atención.

-¡Tienes razón! Al menos alguien sí que terminó su trabajo…-lo observó detenidamente-¿Cómo te sientes? ¿Lo ha hecho bien o como es habitual sólo se ha esforzado mínimamente?

-¡Bzz! Estoy perfectamente, casi como si me hubiese arreglado Dorcon. Pero todavía no me creo que él haya llegado antes que ninguno. ¡Bzzrt! ¡Es muy raro! ¡Bzzrt!

-¿Podría hacerle un pregunta, señora?-intervino Shad-¿Desde cuándo lleva en vuestro clan un ser tan insólito como Serbot?

-Desde hace muchas generaciones, no sabría decirte.-contestó ella, mirando a Serbot-¿Tú te acuerdas?

-No mucho… ¡Bzzt! La edad y mis repetidos arreglos hacen que ya no me acuerde de algunas cosas.

En la mesa siguieron charlando un rato más hasta que la niña se levantó de la mesa con cierta prisa, llamando la atención de la anciana.

-¿Adónde vas, Rei?-le preguntó-¿Por qué no esperas a que el resto acabe?

-¡Si lo hago se enfriaran las raciones que han quedado!-exclamó la niña.

-¿Entonces vas a llevarle la comida a la reina Midna y a ese Ghirahim?-a éste último no lo nombró con mucho entusiasmo.

No le contestó, sólo chasqueó los dedos y de la nada aparecieron un par de pequeñas hadas que se reunieron en torno a ella.

-¿Habéis oído? Llevadles un plato de comida a esos dos.-les ordenó su invocadora.

Ellas asintieron obedientes y se dirigieron a la cocina, no volviéndolas a ver luego. Rei se despidió alegremente de ellos, diciendo que iría a ver a Ghirahim. En el comedor reinó entonces la tranquilidad, parecía que aquella demostración de magia sólo había sorprendido a Link y a Shad.

-Eh…-el estudioso no daba con las palabras adecuadas-¿Es habitual que haga ese tipo de cosas?

-Sí, la verdad es que sí.-contestó meramente la matriarca-Esas hadas a las que invocan son de gran ayuda a la hora de realizar las tareas domésticas.

-¿Y no le parece extraño que una niña haga eso?-dijo entonces Link-¿Y si en verdad es un hada como afirma ser?

-Puede ser, pero se comporta como una niña…-habló melosamente de ella-¡Para mí es como una nieta encantadora!

-Bueno, ser un hada explicaría el nombre que Ghirahim le puso, Rei. Decía que era un diminutivo de Reina de las Hadas, título que ella repite en ocasiones.

XOXOXOXOXOXOXO

Esa noche, Link tampoco pudo dormir a gusto. Era algo que empezaba a sacarle de quicio, además de que esa mañana nuevamente fue despertado por alguien tocando a su puerta.

-Ey, Link…-Shad lo llamó sin alzar la voz, parecía temeroso-¡Abre! Necesito hablar contigo urgentemente.

Él, desganado y de mal humor, se adecentó lo más rápido que pudo y se dirigió a la puerta para recibirle.

-Es temprano, Shad…-apenas había salido el sol-¿Qué pasa?

-He visto un grupo de individuos extraños por los pasillos…-a Shad se le notaba preocupado-Los vi cuando sus voces susurrantes me despertaron y salí de mi habitación para comprobar que eran.

-¿Cómo?-aquello lo despertó de golpe-Explícate.

-Eran de baja estatura y portaban mantos que los cubrían por completo, ni siquiera pude verles la cara.

-¿Estás seguro?-Link temía que fueran ladrones-¿Has avisado a alguien más?

-Sí, a Ashei, pero ella me mandó a freír espárragos en cuanto la desperté. No parecía creerme o que le importase lo que le estaba diciendo.

Ante esa situación, Link optó por acompañar a Shad para descartar que hubiera sido su imaginación. Empuñando la Espada Maestra, anduvieron por la casa buscando algo sospechoso, pero no encontraron nada.

-Fi, ¿has detectado la presencia de alguien extraño mientras estábamos explorando?-le preguntó su amo.

-"En efecto, amo Link. Recientemente han entrado a la casa unos individuos probablemente ajenos a ella."

-¡¿Y lo dices ahora?!-exclamó molesto-¿Por qué no habías dicho nada antes de que te preguntara?

-"Discúlpeme, amo Link, eso tiene una explicación."-aclaró-"Mis análisis confirman que los intrusos pertenecen a una raza de seres no malignos. Y dada la tendencia de este clan a acoger multitud de diversas criaturas en su seno, no consideré el dar una alarma, amo Link."

-¿Y quiénes eran entonces aquellos encapuchados?-preguntó con cierto nerviosismo el estudioso.

-¿Pero de qué vas, tronco? ¿Por qué tanto mal rollo con nuestras pintas? ¡Esta es la última moda en Subrosia, tío!-le habló una voz tras ellos.

Al volverse hacia esa voz, vieron al grupo de encapuchados. Eran tres, que al quitarse la capucha que cubría sus rostros, mostraron su apariencia. Eran unas criaturas que ni Shad ni Link habían visto antes. Parecían una especie de seres antropomorfos con rasgos similares a los de un topo y un perrillo de la pradera, poseyendo unas enormes garras. En su cabeza crecía cabello, distinto al resto del pelo que cubría sus cuerpos, teniendo además un peinado propio cada individuo. Se apreciaba también la edad de los mismos, pues dos de ellos eran jóvenes, mientras que otro se veía que tenía más edad, más que nada por las largas y canosas barba y cabellera que casi impedían ver su rostro.

-"No se asuste, amo Link."-Fi salió de la espada- Son Mogumas, una raza que ya existía en tiempos del primer héroe. Desconocía hasta ahora que hubieran sobrevivido hasta la actualidad.

-¡Ey! ¿Y esa chati que ha salido de la espada?-preguntó uno de los Mogumas jóvenes-¡Qué pasada, tío! ¡Yo también quiero tener mi propia asistenta dentro de algo!

-Pues ahora que nos observó con más detenimiento, sí que no parecen peligrosos…-opinó Shad, relajándose finalmente ante su presencia.

-¡Pues claro que no, colega! Mi familia aquí presente no es chunga, todos estamos limpios.-dijo el otro joven Moguma-Quizás alguna vez se nos ha ido la mano con lo ajeno en la superficie… ¡Pero tío, somos Mogumas! ¡Nos pirran los tesoros!

-¡¿Entonces sois ladrones?!-exclamó Shad-¡Lo sabía! ¡Se han infiltrado en la casa para robar!

-¡Tranquilo, tío! ¡Vas muy acelerado!-negó nuevamente el mismo Moguma-Somos colegas de la vieja de esta casa. ¡Hemos venido para estar de fiesta con el clan dueño de esta choza!

-¿También sois miembros del clan?-preguntó asombrado Link, ya no sabía qué esperarse.

-Sí, muchacho, mi familia lleva siéndolo desde mucho tiempo.-habló ahora el más viejo-Este año, sólo he venido con mis sobrinos. Y aunque no somos muchos, el resto ha decidido quedarse en Subrosia.

-¡Si es que bien les gusta rayar a nuestras parientas! ¿Verdad, primo Jerry?-le habló uno de los Mogumas jóvenes al otro, teniendo él el cabello pelirrojo y un corto penacho como barba.

-¡Y que lo digas! ¡Los subrosios de pura cepa son unos gallinas! ¿Cómo se puede ser Moguma si no sale afuera alguna vez?- Jerry tenía cabello marrón en la cabeza-¡¿Dónde ha quedado el buscar tesoros en la superficie, primo Rosso?!

-Eh… ¿Subrosia?-Shad estaba confundido-¿Qué lugar es ese?

-¡Qué despiste! ¡Pero si no tenéis idea de dónde está Subrosia!-exclamó el viejo-Es un país subterráneo bajo este reino, Holodrum. Allí habitamos los de mi raza, los Mogumas, aunque desde hace bastante tiempo empezamos a llamarnos simplemente "subrosios" por vivir allí. Son muy pocos en la superficie los que conocen la existencia de ese lugar.

-¡Para el carro, tío Aurelio!-le dijo su sobrino Rosso-¿Y estos tíos qué, eh? Tanto señalarnos antes con ser extraños al hogar, y nosotros no les habíamos visto nunca antes el pelo por aquí.

-¡Tienes razón, primo!-Jerry les miró mostrándose interesado-¿Quiénes sois vosotros, peña?

-¡Anda! ¡Así que vosotros erais quienes habíais asustado al cuatrojos éste!-apareció entonces Ashei, quien todavía se estaba desperezando.

-¡Ey, mirad!-señaló Rosso-¡Si es nuestra coleguita Ashei!-le chocó la mano con su garra-¡¿Cómo te ha ido, tronca?

-Bueno, ahí vamos…-le devolvió el saludo al resto de Mogumas-Veo que ya habéis conocido a mis amigos. El de verde es Link y el de las gafas es Shad.

-¡Recuerdo el nombre del pelirrojo!-dijo Aurelio, refiriéndose a Shad- Ashei ha hablado de ti muchas veces cuando venía a pasar las fiestas o el fin de año con el clan.

-Ya…-Shad se sentía alabado-Empiezo a creer que es algo mucho más común de lo que creía.

-¿Y tú, rubiales?-Jerry llamó a Link, mirándole con interés-Pareces hecho de la misma pasta que Ashei… ¿Es un peleador nato?

-Si eso quiero decir que si soy un guerrero, pues es cierto.-respondió, le costaba seguir la jerga que esos seres utilizaban.

-Por cierto, jovencita, ¿hemos sido de los primeros en llegar?-preguntó el viejo Aurelio a la guerrera-No parece que haya mucho movimiento en esta casa.

-Aunque no os lo creías, aparte de mí, el primero en llegar este año ha sido Debbie.

-¡Que nos dices, colega! ¿El afeminado ha llegado pronto este año?-exclamó sorprendido Rosso, quedando igual de boquiabierto que su primo y su tío.

Iba a ser verdad que el hecho de que Ghirahim llegase temprano a las reuniones del clan era un hecho extraordinario.

XOXOXOXOXOXOXO

La llegada de los Mogumas atrajo la atención de todos aquella mañana. A la matriarca le decepcionó que no hubiera venido toda la familia de Mogumas ese año, pero entendía que a la mayoría de los residentes en Subrosia no les agradara subir a la superficie. Ella no pudo tampoco entretenerse demasiado hablando con ellos, insistió en acabar cuanto antes la traducción del pergamino.

Así, ya avanzado el día, Shad y Link se encontraron nuevamente sin saber qué hacer. A éste último le bastaba con distraerse con su amigo, pues así dejaba atrás sus incertidumbres con Midna y demás asuntos. En cambio, el estudioso se estaba aburriendo de estar en esos momentos paseando por la casa.

-¿Sabes? Me he dado cuenta de que ciertas zonas de la casa están cerradas con llave.-señaló Shad-Quizás sea para que ajenos al clan como nosotros no estemos curioseando.

-Puede, pero es cierto que esta casa es bastante grande.-respondió Link-¿Y sabes otra cosa? En la parte trasera de la casa, además de un jardín, la matriarca me dijo que también hay baños de aguas termales.

-¡¿Enserio?! ¿Cómo en la región de Eldin?

-Al parecer, en esta colonia brota agua caliente del subsuelo, que según lo que me dijo recibe el calor de Subrosia, donde hay ríos de lava fluyendo. Debe de hacer tanto calor ahí como en la Montaña de la Muerte. No sé cómo lo aguantarán los que viven allí.-explicó el guerrero- Yo a lo mejor me paso luego a bañarme, dado que la matriarca también nos dio permiso para hacerlo.

-¡Je!-Shad no parecía tan ilusionado-Lo siento, yo paso. Con éste frío, hay que ser valiente para luego salirse de las termas.

Apenas pudieron continuar con su conversación, cuando de pronto oyeron un grito femenino a cierta distancia de ellos. Link lo reconoció enseguida, era Midna. Preocupado por el hecho de que no era frecuente esa reacción por parte de ella, corrió en la dirección de la que provino el grito, seguido torpemente por Shad. Se la encontró en una pequeña habitación, donde había tres macetas, con plantas en su interior, colocadas en fila sobre una mesa. A los pies de Midna, había otra rota, pero justo a su lado había una particular criatura.

Estaba tirada en el suelo, durmiendo. Parecía una pequeña ave rechoncha, no voladora, pero tenía en la espalda un órgano que destacaba. Parecía un bulbo, un planta, semejante a las que había plantadas en las otras macetas. En la cabeza también le crecía un corto tallo en espiral. Midna miraba a aquel ser con interés, pero manteniendo las distancias.

-¿Qué ha pasado, señorita Midna?-se atrevió a preguntar Shad-Oímos un grito y hemos venido lo más rápidamente posible hasta aquí para comprobar lo que sucedía.

-Bueno…-a Midna le daba vergüenza admitirlo-Estaba paseando por la casa cuando me encontré este cuarto abierto. Como veis, no hay nada más que estas plantas metidas en macetas. Cuando fui a curiosear una de ellas, escuché un ruido salir del interior y me sorprendí, tirándola al suelo. Y dentro, estaba esta cosa que estáis viendo en el suelo.

De pronto, aquel ser comenzó a moverse y a despertarse. Todos los presentes se quedaron a la espera de ver lo que pasaba.

-¿Kwe? ¿Ya es hora de interrumpir nuestra hibernación?-dijo somnoliento, repantigándose-Pero me parece tan pronto…

Viéndolo de esa manera, debían reconocer que era una lindura. Pronto, empezaron a oír sonidos provenientes de las otras tres macetas, que al mismo tiempo se movían levemente. Minutos más tarde, vieron asomar las cabezas de otras criaturas semejantes a la que estaba en el suelo. Todas estaban despertando de un profundo sueño, como había dicho la primera, de su hibernación.

-¡¿Kwee?!-exclamó de pronto la primer que se había despertado, temerosa de verlos-¡¿Quiénes sois vosotros?!

Rápidamente, antes de que pudieran contestarle, se escondió debajo de la mesa, arrastrando a sus compañeros a su improvisado escondite.

-No vamos a haceros daño…-Link se agachó para hablar con ellos-Somos invitados a esta casa.

-¿Invitados? ¿Kwe?-inclinó la cabeza otro de ellos, confundido.

En ese momento apareció Ghirahim, investigando lo que pasaba ahí. Y en cuanto esas criaturas lo vieron, corrieron todo lo rápido que su pequeñas patas les permitieron, escondiéndose tras él.

-¡¿Se puede saber qué hacéis?!-se quejó él, molesto por servir de escudo-Veo que el suero que os di ha hecho efecto unas horas antes de lo previsto.

-¿Suero? ¿Para despertarlos de su hibernación?-preguntó Shad.

-En efecto, es creación mía.-alardeó-La vieja me pidió ayer que despertara a éstos, pero como sabréis me vi incapacitado para ello al tener que ocuparme de otros asuntos. Esta mañana le suministré una fórmula que sirve para sacar de su hibernación a determinadas plantas y a estas criaturas.

-¿Y qué son?-preguntó interesada Midna-No sabía que en el Mundo de la Luz existiera algo como ellos.

-Kwee…-emitió temeroso uno de ellos.

-¿Por qué hacen ese ruido?-preguntó Shad-¿Es una especie de expresión o algo?

-¡Kwee! ¡Somos Kyus!-insistió el mismo, más confiado.

-¿Kwe?-repitió Midna, extrañada-¿Kwe o Kyus? Me estoy haciendo un lío.

-No, nosotros decimos "Kwe", es una expresión habitual de los Kyus.-aclaró otro.

-Son como los Goron, que hablan intercalando "goro "en muchas de sus frases o palabras.-comparó Link.

Tras aquello, los Kyus parecieron coger confianza y se presentaron ante ellos. Sus nombres eran Machi, el primero al que conocieron; Menti, con un hierbajo creciéndole en la cabeza; Poli, con algunas hojas en ella; y Tili, que además de hojas en la cabeza, también tenía un pequeño bigotillo compuesto por ellas.

-Amo Link, estas criaturas pertenecen también a una raza que existía, al igual que los Mogumas, en la época de mi primer amo. Nuevamente, desconocía que se hubieran postergado hasta la actualidad.-apareció de pronto Fi, soltándole aquella información.

-¡Kwee!-exclamaron asustados los Kyus, apartándose de Fi-¿Quién es ella? ¿Por qué ha aparecido tan de repente?

Link se rió un poco, compadeciéndose de ellos, era cierto que aquella no era la mejor forma de aparecer.

XOXOXOXOXOXOXO

Esos Kyus se reunieron más tarde con la matriarca, quien los recibió alegremente por un corto espacio de tiempo, pues todavía estaba ocupada con la traducción. Shad, interesado en aquellas criaturas que no podía categorizar como animales o plantas y en los Mogumas, prefirió pasarse el día estudiando a las nuevas razas que había descubierto ese día, dejando solo a Link.

Decidió entonces darse un baño por la tarde, antes de que comenzara a anochecer y se intensificara el frío, provisto únicamente de sus ropas y una toalla que había cogido de su habitación. Justo antes de llegar a lugar de los baños, que estaban delimitados por unas rocas, se encontró a Ghirahim, que se encontraba por esa parte de la propiedad sin hacer nada.

-¿Te has perdido o vienes aquí para molestarme?-le preguntó de mala manera, encontrándose él sentado sobre una rama desnuda en uno de los árboles del jardín.

-Podría preguntarte lo mismo…-le respondió molesto por su presencia-¿Qué haces ahí subido?

-Nada en especial, sólo alejándome del ajetreo que empieza a verse en esta mansión.-se quejó-¿Y tú? ¿No vendrás a aprovecharte de nuestros baños termales, verdad?

-Mientras tú no estés ahí, me conformo.-le contestó desafiante-Pero me he dado cuenta de que parece que hay dos baños separados por esas rocas.

-¡Qué listo! ¡Habría que darte un premio!-se burló descaradamente-Uno es para hombres y otro para mujeres.

-Lo suponía, así que venía a preguntarte en cual no entrarías tú.-le respondió siguiendo su juego, notando que aquel comentario molestó un poco a Ghirahim.

-¿Hoy estás de graciosillo, eh?-le contestó sin ganas, sin mirarlo, harto de él y señalando un punto en concreto-Es el de la izquierda, no te vayas a equivocar.

Con esa información, se dispuso a entrar a esas aguas termales. Echó un vistazo rápido, no vio a nadie. Comenzó a quitarse la túnica y la camisa, pero fue interrumpido por un carraspeo que escuchó provenir desde dentro del estanque.

Su rostro se enrojeció como pocas veces antes, al darse cuenta de que Midna estaba ahí en el agua, mirándole no con buena cara y escondiendo sus atributos. Aun así, había visto más de lo que hubiera sido conveniente ver. Sus piernas quedaron paralizas, no sabía qué hacer, y la expresión de Midna no le ayudaba en absoluto. Afortunadamente, un momento de lucidez logró que reaccionara y saliera huyendo de ahí a toda prisa.

Completamente avergonzado, se apresuró a ponerse nuevamente las prendas superiores de su vestimenta, respirando nervioso. Aquel sentimiento pronto se transformó en furia, que sería dirigida contra el causante de aquel accidente.

-¡Ghirahim! ¡Baja de ahí ahora mismo!-amenazó al susodicho golpeando el tronco del árbol donde se hallaba subido-¡No te perdonaré lo que me has hecho!

-Yo sólo respondí a tu pregunta de cuál sería el baño que yo no pisaría…-respondió con una sonrisa maliciosa-¡Y te señalé el de mujeres! ¡Ja, ja, ja! ¡Qué ingenuo has sido!

-¡Pero sabías que Midna estaba allí! ¡¿Verdad?!

-Por supuesto, la broma no habría tenido sentido si ella no hubiera estado presente. ¡Ha sido fabuloso! ¡Te has dejado engañar como un idiota! ¿Es deliciosamente malvado, no crees?

Humillado, sabiendo que verdaderamente no podría hacerle nada, se marchó frustrado.

Continuará… ¡En la tercera parte!

XOXOXOXOXOXOXO

Nota de Alfax: He tardado, sí, por mis estudios, pero ya estoy de vuelta por partida doble.

Sinceramente, no pensaba que la continuación del capítulo anterior fuera a ser tan larga, pero aquí tenéis seguidas las partes en la que me he visto dividir el capítulo.

Esta es la segunda vez que hago una tercera parte de un capítulo, y si aquella vez fueron alrededor de noventa páginas, esta vez han sido cerca de sesenta entre las tres partes. Con la diferencia de que aquella vez escribí todo el capítulo junto, mientras que la primera parte de este capítulo la escribí separada en el tiempo con respecto a las otras dos.

De todos modos, a estas alturas deberíais sabes que cuando publico partes a la vez, quiero que comentéis en la última de ella.

¿Soy yo o así sólo consigo perder comentarios? ¡En fin, soy igual de torpe con esto que con las clasificaciones! La pongo altas por si acaso, pero me he dado cuenta de que en algunas realmente no sucede algo que merezca pertenecer a M, por lo que algunos quizás os habréis dado cuenta de que le he cambiado la categoría a algunas de mis historias.

¡Bueno, mejor no os entretengo más! ¡Directos a la siguiente parte!