Buenas tardes:
Hola, volví. He pasado mucho tiempo sin actualizar en esta página. Pido mil perdones a los que aún leen este fic. Hoy les dejo nuevo capítulo, les prometo que la actualización será en cuatro semanas.
Saludos.
Yaem (tortuga) Weasley.
Capítulo 6: Entre Almas integras y desmembradas
Nadie podía asimilar que Ojoloco estuviera muerto. Y Ron no era la excepción. Cada vez que alguien entraba en la abarrotada cocina que había pasado a ser el centro de operaciones de la Orden, tanto Harry como Ron se giraban con la esperanza de que el excéntrico Auror fuera a aparecer.
Ron no quería admitir la realidad y observaba que Harry también quería engañarse pensando que el Auror llegaría y les regañaría por no estar ya listos para la misión de los horrocruces. Ron miraba a Harry y veía la impaciencia en su rostro. Su amigo deseaba partir lo antes posible pues cada hora que pasaba en la Madriguera, era una hora más de riesgo para la familia Weasley.
Pero aunque Ron tenía plena conciencia del apremio de la partida, deseaba disfrutar esos últimos días pues, el futuro de su aventura le era incierto por completo.
El pelirrojo esperaba que Harry supiera por donde comenzar esta osada aventura y además tenía fe ciega en que Hermione ya tuviera algunos antecedentes. En todo caso, tuvo que advertirle a su amigo que su madre estaba empecinada en saber que era ese secreto que los tres tenían y él porque no pensaban terminar el año.
…Mi madre ha intentado hacernos hablar a mí y a Hermione; pretendía sonsacarnos qué estábamos tramando. Ahora lo intentará contigo, así que prepárate. … ella está decidida a descubrir de qué se trata.-le comentó a Harry.
Y tal como lo predijo, Molly llevó a Harry con ella con la escusa de saber si el calcetín suelto que ella había encontrado en la ropa era o no del pelinegro. Pero a juzgar por la cara molesta que su madre traía al volver, el muchacho supo que no había logrado nada con su amigo.
Pero desde entonces Molly ya no les permitió conversar en paz. Siempre encontraba alguna cosa que los chicos debían realizar y los separaba. Tantas eran las tareas que su madre le encomendaba a cada uno que al segundo día Ron ya no se podía la espalda.
Ron, mueve esas plantas a la entrada de la cocina.
Ron, encierra las gallinas; no con Harry, él debe ayudarme con unos adornos.
Ron, ayuda a Fred a desgnomizar, si con Fred. Harry tiene que correr los muebles de la sala y Hermione ayudar a Ginny en la cocina.
Ron, corta el pasto, está demasiado largo.
Ron…
Ay… es mi madre y la amo… pero ya me está volviendo loco- se quejaba a Hermione la tercera tarde, cuando su madre le había exigido limpiar a fondo su habitación luego de una incómoda discusión durante la cena. Los Delacour llegarían al día siguiente y Molly quería todo listo y dispuesto. Ron no le encontraba la lógica a que limpiara tanto el cuarto ya que "La boda no se hará en mi cuarto, ¿No?" le decía a su amiga.
Debes entender. Ella quiere todo perfecto.
Lo que quiere es tenernos de cabeza a los tres para que no hablemos- se quejó el chico.
Hermione se había librado de su tarea ya que la había realizado el día anterior pero la señora Weasley lo había olvidado. Ahora estaba sentada en el suelo, junto a Crookshanks, desclasificando libros que Ron miraba caer en dos montones. El muchacho no entendía que hacía su amiga, pero verla tan concentrada entre los libros le traía a la memoria Hogwarts y la biblioteca. Y era encantador ese recuerdo. Como encantador era mirarla.
Harry llegó un poco después, dándole un susto a su amigo que tenía su cuarto tan desordenado como lo habían dejado esa mañana. La tarea en el gallinero era corta y Harry pudo escapar sin ser visto hasta la habitación del pelirrojo. Al fin estaban los tres juntos y debían aprovechar ese tiempo para preparar el viaje.
Primero hablaron de Ojoloco y de la disparatada esperanza de Ron de creer que el auror seguía vivo, pero fue rebatido por sus amigos hasta el punto que se amurró y se acostó en su cama con el seño fruncido.
Luego, Harry comenzó a divagar en como los Mortífagos pudieron deshacerse del cuerpo de Alastor, ya que ni Bill, ni Remus, ni nadie le había encontrado y el Profeta no había dado noticia alguna sobre el hecho.
Basta- chilló Hermione y rompió a llorar sobre el ejemplar del "diccionario del Hechicero", cuando su amigo comenzó a decir barbaridades sobre el posible final del cuerpo.
Harry se lamentó pero fue Ron quién primero llegó hasta la muchacha. Limpió con magia un sucio pañuelo que guardaba en el bolsillo y la chica lo usó para luego refugiarse en sus brazos. Después le alentó y le hizo reír con un comentario, para luego recibir por recompensa la mordida de "El monstruoso libro de los monstruos" en su tobillo.
¡Ay, cuanto lo siento! ¡Perdóname!-exclamó Hermione mientras Harry arrancaba el libro de un tirón de la pierna de Ron y volvía a cerrarlo.
Por cierto, ¿qué estás haciendo con todos esos libros?- preguntó Ron, y volvió rengueando a su cama. Ya la duda lo tenía peor que a un gato. Además sentía que el maldito libro le había castigado por acercarse demasiado al gorrión.
Intento decidir cuales nos llevaremos cuando vayamos a buscar los Horrocruces.
Ah, claro- replicó Ron, y se dio una palmada en la frente-. Olvidaba que iremos a cazar a Voldemort en una biblioteca móvil-la amaba demasiado pero a veces Ron se preguntaba si la chica carecía de sentido común.
La chica le replicó pero siguió su tarea. Mientras, Harry comenzó a mirarlos a ambos con esa trillada cara de culpa que antecedía a sus estúpidos intentos de autoinmolación.
Escuchen… Ya sé que después del funeral de Dumbledore dijeron que querían acompañarme, pero…
Ya empezamos- le dijo Ron a Hermione y puso los ojos en blanco.
Tal como temíamos-suspiró ella, y siguió con los libros- Miren, creo que sí me levaré "Historia de Hogwarts". Aunque no vayamos al colegio, me sentiría muy rara si no lo…
¡Escuchen!- insistió Harry.
Pero Hermione no le dejó continuar. Prácticamente le regañó por insistir en marchar solo cuando tanto ella como Ron ya habían decidido marchar con él desde hacía mucho tiempo. Le detalló todas las cosas que ella había hecho para preparar la partida. Como robar toda la poción Multijugos de Ojoloco, hacer hechizos para preparar el equipaje y modificar la memoria de sus padres para que olvidaran que ella existía y se marcharan a la lejana Australia. Esto último le quebró la voz y las lágrimas volvieron a su rostro. Ron se acercó a ella otra vez para consolarla y miró con reprobación a su amigo por su falta de tacto.
"Idiota. Ya me la hiciste llorar otra vez" pensó enojado.
Yo… Hermione… Lo siento… No sabía que…
¿No sabías que Ron y yo somos perfectamente conscientes de lo que puede pasarnos si te acompañamos? Bueno, lo sabemos. Muéstrale a Harry lo que has hecho, Ron.
Ron no quería mostrar nada en ese momento. Le era más atrayente la idea de tener abrazada a la muchacha que ir al ático a sentir el nauseabundo olor del su Ghoul, pero donde mandaba capitán no mandaba marinero y llevó a Harry al desván donde le mostró al monstruo bizarramente transformado en Ron y vestido con su viejo pijama. Luego ambos volvieron al desordenado cuarto y allí el pelirrojo le contó su genial idea.
…Una idea genial, ¿verdad?- Harry le miraba perplejo- ¡Es una idea genial!- insistió Ron, frustrado-Definitivamente Harry captaba la genialidad con la velocidad de una tortuga. Al menos le quedaba el consuelo de que Hermione le había entendido al instante.
Después el chico le explicó a su amigo todos los pormenores de lo que se suponía pasaría una vez que todos descubrieran que los tres no habían vuelto al colegio. Los padres de Ron mostrarían al Ghoul disfrazado de Ron padeciendo Spattergroit y al no encontrar a familia Granger los perseguidores supondrían que ella y sus padres habían huido.
Pronto empezaron a decidir cuál sería el primer paso en la búsqueda. Harry había comentado anteriormente que deseaba ir al Valle Godric, pero Hermione le sugirió priorizar a cacería de Horrocruces, además ella sospechaba que el lugar podría estar vigilado.
Pasaron entonces a hablar de los Horrocruxes y de cómo podrían ser destruidos una vez que los encontraran.
Ron había formulado la pregunta y se asombró cuando la chica les dijo a él y a Harry que ya tenía una avanzada investigación del asunto.
Hermione había otra vez dejado a Ron con a boca abierta. Había encontrado el libro que indicaba como hacer los Horrocruxes, lo había invocado la víspera de la salida de Hogwarts y ¡Ya se lo había leído!
"Simplemente asombrosa" pensó.
Ella removió los montones de libros que tenía a su alrededor y les mostró un ejemplar viejísimo, enorme, de tapas de cuero negro y que para Ron parecía horrible y de un olor a meado de gato.
… "Los secretos de las artes más oscuras". Es un libro horrible, espantoso, lleno de magia maligna…
Los chicos contemplaron el libro y Harry recordó lo vivido en sus reuniones con Dumbledore y como Voldemort había acorralado a Slughorn para averiguar que podría pasarle al alma una vez dividida en siete.
Ron preguntó si había forma de juntar otra vez el alma y la chica les contó que solo al arrepentirse de corazón de sus malas acciones podría permitirlo, pero era horrendamente doloroso. A ninguno de ellos en todo caso se le pasó por la mente que Voldemort querría intentarlo.
"Claro, para eso hay que tener corazón" -pensó el chico- "Y ese maldito no tiene"
El libro explicaba como destruir los Horrocruxes y Hermione hizo hincapié en lo poderoso de los sortilegios de protección que ostentaban y como Harry había destruido el Diario con una de las pocas maneras infalibles.
¿Ah, sí? ¿Clavarle un colmillo de basilisco?- preguntó Harry.
Menos mal que tenemos una gran provisión de colmillos de basilisco, ¿no?- dijo Ron con sarcasmo-. Me preguntaba qué íbamos a hacer con ellos-O sea, el libro no ayudaba en nada.
Hermione con muchísima paciencia trató de explicar el poder que ostentaba el veneno de basilisco y lo difícil de encontrarlo. Lo importante era destruir completamente el objeto que albergaba el Alma maldita para que esta pudiera morir.
Ron entonces preguntó porqué no podría pasarse esa alma a otro objeto y la explicación de Hermione le pareció disparatada.
Porque un Horrocrux es todo lo contrario de un ser humano. Mira, si ahora mismo agarrara una espada, Ron, y te atravesara con ella, no le haría ningún daño a tu alma.
Y seguro que eso sería un gran consuelo para mí- ironizó Ron.
Harry rió.
Hermione le respondió en el mismo tono que lo importante en los seres vivos era el Alma y que al morir una persona, ésta se conservaba intacta. Pero que el Horrocrux era distinto. Una vez destruido el objeto que lo albergara el alma moría sin remedio. Pero Ron no conforme preguntó sobre el poder de posesión que estos Horrocruxes tenían y la chica le contestó que solo se apoderaban brevemente a un ser vivo mientras su continente estuviera intacto. Además les advirtió a ambos que esos entes solo se acercaban emocionalmente a sus víctimas. Si te encariñabas o te hacías dependiente del Horrocrux. Es decir, se apropiaba y utilizaba tus sentimientos en tu contra.
Harry se preguntó entonces porque no había preguntado a Dumbledore como había destruido el anillo. Se quedaron en silencio y mientras Ron contemplaba a Hermione meterse otra vez entre sus libros la puerta se sacudió. Hermione lanzó un chillido desparramando los libros por todas partes, Ron se golpeó fuertemente la cabeza en el muro al resbalar con un envoltorio de ranas de chocolate y Harry empezó a buscar su varita.
La señora Weasley les miraba con el ceño fruncido desde la puerta y les pidió le ayudaran a clasificar los regalos de matrimonio que estaban en su habitación. Hermione fue la primera en salir del cuarto y los chicos le siguieron. Estaban bromeando entre ellos cuando Ron observó la torre de regalos que les esperaban. Eran demasiados.
Para cuando llegó la noche Ron ya no sentía los dedos de las manos, tenía la espalda agarrotada y un humor de perros. Devoró su cena entre gruñidos y se arrastró a su cuarto para poder descansar al fin. Nunca hasta ese momento odió los matrimonios.
Fiestas estúpidas que arrastran a todo el mundo. Son como el castigo que los novios les dan a sus familias por tener la brillante idea de amarrarse de por vida. Yo no le puse la varita a Bill en el pecho cuando se lo propuso a Fleur. No entiendo por qué estoy pagando las consecuencias.
Piensa esto Ron… cuando te cases te podrás vengar de Bill. Lo mandas a desgnomizar y le tiras encima la montaña de regalos- le sugirió Harry con una sonrisa.
Al paso que voy Harry… no me vengaré nunca. Mi único prospecto de matrimonio tiene la cabeza en cierto condenado hurón y como la veo… creo que será él quien tendrá montañas de regalos que tirarle a sus elfos.
¿Aún crees que piensa en él?- le inquirió su amigo.
Para mi desgracia sí. Aunque está ocupada con los preparativos del viaje la he sorprendido más de una vez acariciando el Dije.
Pero no se lo ha puesto.
No… y no debería ponérselo otra vez- dijo el chico enojado- Ese Hurón no merece que ella lo siga amando. El habrá pretendido salvar a Dumbledore, pero el director no hubiera muerto si al imbécil no se le ocurre abrir el armario. Por su culpa pasaron demasiadas cosas- dicho esto, el pelirrojo se desquitó con la almohada.
Sí, tienes razón… pero Draco pudo tener motivos demasiado importantes para hacer lo que hizo- reflexionó Harry con una mano en el mentón.
¿Motivos? ¡¿Que tantos motivos pudo tener Harry?! Al idiota no le importó nada más que obedecer a su amo. No le importó pasar a llevar el amor del gorrión, tampoco romper el juramento que me hizo de no lastimarla.
Yo pienso que él vivió un momento de mucha presión… imagina el peso que tenía encima, tenía una terrible misión que cumplir.
¡No tiene escusa Harry! Por su causa Bill fue mordido por ese lobo maldito y nunca más será el mismo. Por su causa Neville fue herido y pasó semanas convaleciente. Por su causa murió Dumbledore. Incluso hasta pienso que por su causa pasó todo lo que vivimos al ir por ti y que la muerte de Ojoloco también fue por su culpa- Al terminar la oración Ron estaba rojo de ira. Toda la rabia acumulada por tanto trabajo para la boda y por los lamentables sucesos de hacía unas semanas habían explotado en él.
Puede que tengas razón y no te culpo por sentir rabia Ron- le contestó su amigo sentándose junto a él en la cama- Pero sigo insistiendo en que Draco pudo tener muchos poderosos motivos para arriesgar el amor de Hermione. Quizás el más importante de ellos pudo ser ella misma.
¿Qué quieres decir?-
Que quizás ella estaba en peligro y a él no le quedó más remedio que abrir el armario.
Pero yo estaba allí para protegerla Harry, él mismo me lo pidió. Él sabía que yo no dejaría que Zabini la lastimara.
No me refiero a Zabini, Ron - le dijo Harry mirándolo a los ojos- . Yo creo que Draco mismo hubiera lanzado lejos a Zabini si le tocaba un solo cabello a Hermione… pero otra cosa es Voldemort.
Ron palideció y un frío estremecimiento le recorrió la espalda. ¿Sabría Voldemort del noviazgo de Draco y Hermione? ¿Habría amenazado al rubio con matarla si no cumplía su voluntad?
Eso era superior a sus fuerzas. Ahora las cosas comenzaban al fin a aclararse en su mente. Recordó los ojos enloquecidos del Slytherin aquella noche. Recordó su voz estrangulada y el sudor bañando su frente.
Draco esa noche no era ni la sombra del arrogante idiota que él detestaba. Esa noche él rubio parecía desquiciado y atormentado.
Tengo que cumplir mi misión- le dijo Draco, su voz sonaba desquiciada.
Pero si dijiste que no harías nada- le reclamó el pelirrojo.
Tengo que hacerlo… él me tiene en sus manos.
"… él me tiene en sus manos" repitió la mente de Ron.
"Merlín, el hurón hasta parecía haber sido torturado. Quizás el maldito ese le dijo que la mataría si no obedecía"- pensó y recordó el temblor en la mano que Draco había puesto en su cuello.
No- se negaba a aceptar- El hurón no pensó en el dolor que iba a provocar en Hermione.
Ay Ron- se quejó Harry- ¿Sabes? Yo si entiendo a Draco. Yo mejor que nadie se lo que es tener a Voldemort destruyéndote la mente y mostrándote las aberraciones de las que es capaz. Lo he visto matar Ron. No le importa nada ni nadie. Tortura tanto a sus enemigos como a sus secuaces. De seguro atormentó a Draco hasta el extremo que no le dejó otra salida que abrir el armario. Pero aún así, a último minuto, Malfoy se reveló contra sus deseos y no mató a Dumbledore e intentó defenderlo. No quiero imaginar que padecimientos estaría pasando si Snape no hubiera borrado ese recuerdo de los otros mortífagos. Draco no tuvo otro camino. De seguro tuvo que renunciar al amor de Hermione para salvarla de una muerte segura. Y ahora está lejos de ella y si la ama como pienso, ahora debe sufrir por no tenerla y saber que puede estar en peligro constante al estar cerca de mí. Imagínate si se enterara de que ella estuvo en el escuadrón que me trasladó. De seguro se moría del susto.
Ron sopesaba las palabras de su amigo que le caían como piedras en el pecho. Cada razón le partía el corazón. Si Harry estaba en lo cierto, Draco estaba demasiado enamorado de Hermione y había hecho muchísimos sacrificios para protegerla.
No quiero hundir tus esperanzas amigo- le dijo el pelinegro- Pero Draco merece el amor de Hermione. Lo sé, yo también estoy sacrificando mi amor por Ginny con el solo motivos de protegerla. Tanto Draco como yo no tuvimos opción. No pudimos negarnos a lo que se nos impuso y ahora ambos estamos al borde del abismo. Creo que jamás seremos amigos, pero yo lo comprendo mejor que nadie en este mundo.
Aquella noche, y a pesar de lo cansado que estaba, Ron no dejaba de pensar en todo lo que le había dicho su amigo. Era verdad, Draco era responsable de muchas de las calamidades que habían sufrido, pero ahora Ron trataba de imaginar todo el tormento que el Slytherin pudo haber vivido y el que aun le tocaría por vivir.
Ay hurón… ahora no tienes manera de saber si ella está bien o no. Me imagino tu angustia. Pero nada puedo hacer yo para ayudarte. Lo único que me queda es mantener mi juramento. No la dejaré sola. La cuidaré con mi vida. Ojalá que lo recuerdes y eso te consuele.
Y se quedó dormido sumergiéndose en sueños inquietos en donde Draco aparecía sufriendo mil torturas de las cuales él era un impotente espectador.
Despertó muy temprano zamarreado por Harry ya que los Delacour llegarían a las primeras horas de la mañana y aún quedaba mucho por hacer. Se tuvo que cambiar las medias disparejas y soportar el escrutinio de su madre antes de la gran visita, pero su mente estaba lejos de allí. Al llegar los Delacour, Ron solo pensaba en donde podría estar el hurón y si aún estaba con vida.
"Te odio Harry. Me has dado demasiados motivos para comenzar a apreciar al hurón. Yo no quería sentir simpatía por él"
Descargó su frustración pateando a un entrometido gnomo que había tenido la mala ocurrencia de husmear a las visitas y siguió el resto del día preguntándose si volvería a ver otra vez al engreído Draco Malfoy pavonearse de su dinero y arrogancia.
"Prefiero mil veces verlo así que desquiciado como la última vez" pensó mientras envolvía el regalo de cumpleaños de Harry.
