46. Corazones enfrentados (Parte 3)

Después de lo ocurrido en los baños, Link se encerró en su cuarto y no salió de él en todo lo que restó de día. Ni siquiera se acercó al comedor para cenar, aunque luego apareció una pequeña hada que le trajo un plato de comida, cortesía de Rei. Aun así, esa noche apenas probó bocado, tenía demasiadas cosas en la mente.

Pero aproximadamente a medianoche, oyó un ruido de pasos por el pasillo. Pronto, reconoció a quienes pertenecían, pues también oyó una voz.

-¿A dónde vas a estas horas, Ashei?-era Shad, que probablemente hubiera estado siguiendo a la guerrera.

Link se apresuró a colocarse junto a la puerta del cuarto, buscando escuchar con atención lo que estaban diciendo a sólo unos metros de ahí.

-¿Y a ti que te importa?-le respondió molesta-¿Por qué me estabas siguiendo?

-Nuestras habitaciones son contiguas, por lo que pude oír cómo salías de la tuya, y dadas las horas que son, me pareció extraño y te seguí.

-¿Soy yo, o el sabelotodo tiene el sueño muy ligero?-dijo sarcástica-¿O quizás me estabas espiando?

-¿Qué? ¡No!-negó rápidamente-Sólo es que estaba despierto porque me había quedado hasta tarde leyendo un libro.

-¡Lo que sea!-a ella le daba igual sus motivos-Iba solamente a tomar el aire. ¿Hay algo malo en eso?

-No, pero…-temía planteárselo-Quisiera hablar contigo.

-¿Ahora?-preguntó sorprendida-¿Y soy yo quien hace cosas a deshoras? ¡Vuelve a la cama! ¡O te mando yo allí de una patada!

-¡Por favor, escúchame! Llevo guardándomelo desde ayer y necesito respuestas.

-Uhm…-ella sospechó-Apuesto que eso se debe a que fuiste al pueblo ayer con Link. ¿Me equivoco?

-Bueno, yo…

-Me importa poco lo que hayas podido oír de mí allí.-respondió tajante-Lo que sí que no voy a tolerar es que empieces a acosarme con preguntas estúpidas sobre mi vida aquí.

-¡Pero quiero saberlo!-exigió él-¡Hay muchas cosas que se aclararían si me contases al menos un poco de todo el secretismo del que te rodeas!

-Pasa de mí, ¿quieres?-le contestó seria-No tengo nada que contar y menos voy a decírtelo a ti.

-¿No se supone que decías que me devolverías el favor por ayudarte durante tu enfermedad?-le recordó, molestándola de sobremanera-Pues quiero que ahora pagues tu deuda conmigo hablando, no te estoy pidiendo nada más.

-Lo que pides no es negociable…-dijo reprimiendo su descontento-¡Si tanto te importa esa estúpida promesa que te hice, lo haré! ¡Te pagaré algún día los puñeteros gastos de mi tratamiento! ¡Pero como puedes ver en estos momentos no llevo nada encima!

-Cuántas veces te he dicho que no necesito el dinero…-suspiró alicaído-Siempre eres así, si por algún casual pago algo tuyo o si apenas pongo un poco más dinero para los gastos de fin de mes, no tardas demasiado en devolverme el dinero que he gastado. Somos amigos, no un prestamista y su cliente.

-No me gustan las deudas, eso es todo. ¿Qué hay de malo en ello?

-Nada, pero me preocupas. Sé que tú no tienes unos ingresos fijos y no siempre tienes el dinero suficiente. Yo en cambio, con mis ocupaciones y administrando cierto dinero que me dejó mi padre, puedo vivir más tranquilo. Por eso no me gusta que estés pensando en devolverme todo el dinero que usé para pagar tu tratamiento, es una cantidad bastante superior a cualquier otra "deuda" que hayas tenido conmigo.

-¡Y encima me lo restriegas, desgraciado!-Link pudo oí cómo lo podía contra la pared, furiosa-¡Te digo que pagaré y punto! ¡Como si tengo empeñar mis posesiones para ello!

-¡Cálmate! ¡No quería ofenderte, lo juro!-le pidió nervioso-¡Y tampoco tienes que llegar a esos extremos! ¡Ya te he dicho que no quiero el dinero!

Ella, tras unos minutos de incertidumbre por parte de Shad y de Link, quien seguía escuchando atentamente, le soltó. Suspiró y se restregó el rostro con la mano, se la notaba tensa.

-Parece que sólo consiguió aumentar mi deuda contigo…-murmuró, pero fue perfectamente oída por Shad.

-¿A qué te refieres?-preguntó el pelirrojo, intrigado.

-¿Si te cuento lo que quieres saber, compensaré el dinero que te debo?-preguntó de pronto ella, sin mirarlo.

-Eh…-suspiró, pero al menos ella estaba dispuesta a hacerlo-Claro, a eso quería llegar.

-¿Me pondrás eso por escrito?-insistió ella, sorprendido con esa pregunta al erudito.

-¿Hay que llegar a esos extremos, Ashei?-se sentía decepcionado-¿No te es suficiente con mi palabra de que nunca voy a pedirte de vuelta ese dinero?

-Me gusta tener los cabos bien atados, nunca se sabe lo que puede pasar en un futuro.

-Está bien…-suspiró-Si eso es lo que quieres, firmaré donde a ti te parezca.

Ella le sugirió entonces que fueran a su habitación para hablar, dado que los pasillos no eran el mejor lugar para ello. Minutos después, Link salió de su habitación para continuar espiándoles. Sabía que aquello no era lo correcto, pero necesitaba saber de una vez que secretos se guardaban con respecto a la guerrera. De otra forma, dudaba que ellos mismos se lo contaran.

Se colocó con sigilo al lado de la puerta de la habitación de Ashei, donde parecía ser que Shad estaba siendo obligado a redactar un documento con cierto carácter legal con respecto a la deuda de Ashei, oyéndolo firmar tras un rato de espera.

-Ya está, aquí tienes de mi puño y letra lo que te he prometido.-dijo entregándole el documento-¿Sabes que no era necesario, verdad?

-Ahórrate los comentarios.-le silenció al momento, guardando rápidamente el escrito-Comienza a preguntar, si te atreves.

-Bueno…-aquella actitud suya le intimidaba-Primero, quiero saber por qué la mayoría de los habitantes de Nortinka no parecen tener una buena opinión de ti.

-Con lo inteligente que te haces ver, deberías haber deducido ya parte de la respuesta.-respondió incómoda-Sé perfectamente que, cuando estuve inconsciente en la clínica del doctor Borville por lo de los Lizalfos, él y tú pudisteis ver cierta marca en mi espalda. Eso debería darte una idea del por qué no les agrado a la mayoría de los de por aquí.

-Esa marca representa la deshonra para a aquellos que la portan.-no le gustaba tener que hablar de eso-¿Pero por qué la tienes tú? ¿Qué hiciste para que te pusieran algo así?

-Yo no hice nada…-habló entre dientes-A mí me la hicieron cuando apenas era una niña de pocos años. Ni siquiera puedo recordar cuándo.

-¡¿Y entonces?!-exclamó incrédulo-¡¿Por qué le harían algo así a una niña?! ¡A alguien que no pudo haber cometido un crimen! ¡Y mucho menos de gravedad, por las Diosas!

-Digamos que es el legado que me dejó mi padre…-contestó sin demasiadas ganas.

-¿Tu padre? Pero…-no entendía nada-Él era un Caballero Real, ¿qué pudo hacer para que se os condenara a llevar un marca que os despoja de toda la grandeza de vuestro linaje?

-Cómo se nota que tu padre nunca te quiso hablar de lo que ocurrió…-suspiró cansada-Sabrás que mi padre se retiró a estas montañas tras su última batalla… ¿Sabes cuál fue, verdad?

-Sí, la Batalla de las Valkirias, aquella que ocurrió en Sakado durante el reinado de Harkinian XIV, que definió hasta la muerte de su hijo, el rey Daltus IX, lo que fue la paz entre los países de Koridai y Hyrule.

-¿Y sabes por qué le pusieron ese nombre mitológico a la contienda?-en ese momento, se tapó el rostro-¡Por mi madre!

-¿Tu madre?-en ese momento, se apartó de ella, horrorizado-¿No se llamaría por casualidad "Veran", cierto?

¿Veran? Era la primera vez que Link oía ese nombre, pero por el tono en el que lo había pronunciado Shad, no parecía que fuera bueno recordarlo.

-Pues así es…-confesó ella-Seguro que el nombre de esa mujer te trae a la memoria bastantes anécdotas.

-Pe-pero…-Shad seguía sin creérselo-¡Mi padre nunca me dijo nada! ¡Me enteré de que esa mujer había sido la asesinada de mi madre por otras fuentes! ¡Entre ellas, las fuentes que la señalaban además como la espía koridiana por cuya culpa ocurrió aquella sangría!

-¿Entiendes ahora por qué llevo esta cosa en la espalda?-siguió hablando, incómoda-Mi padre se dejó engatusar por aquella mujer y producto de ello nací yo. Ella logró, gracias a mi padre, acceder a valiosa información que puso en peligro a Hyrule. Aquel error le costó su título a mi padre, cayendo sobre ambos la deshonra de que nuestro linaje fuera causa, y yo producto, de aquella que originó de la masacre en Sakado.

Shad tuvo que sentarse en la cama que había en el cuarto, todavía asimilando aquello. Mientras, Ashei era incapaz de mirarlo.

-El destino de mi padre y mío debería haber sido realmente la muerte, pero tu padre y el hijo del rey en aquel momento, Daltus IX, intervinieron para que ello no ocurriera. Lograron que Harkinian XIV le perdonara la vida a mi padre, y a mí, por ser una niña que nada había tenido que ver en lo ocurrido. En cambio, el castigo fue recluirnos en las montañas de esta colonia, prohibiéndole a mi padre en concreto el pisar cualquier otro territorio de Hyrule, no sin antes marcarnos de por vida para que nadie olvidara quiénes éramos y lo que nuestra familia había hecho.

-Mi padre tampoco me habló se eso…-suspiró-Sólo me dijo que había dejado de servir a Hyrule y se había retirado a las montañas.

-Tu padre fue un buen hombre, bien que me lo repetía el mío…-se atrevió a comentar ella.

Pasaron los minutos en un incómodo silencio, Link podía notar la tensión desde su posición.

-¿Y esa es la razón la que casi toda Nortinka te repudia?-preguntó Shad, aunque ya sabía la respuesta.

-Es lo que tiene ser hija de unos padres tan "famosos"…-trató de bromear ella, pero no tenía fuerzas-Pero me sorprende al haberte contado esto, tú no lo hayas hecho ya. Al fin y al cabo, soy hija de la mujer que asesinó a tu madre, pues ella descubrió su tapadera antes que nadie. Por no recordar, claro está, el "cariño" que le tienes a los koridianos o a quienes están emparentados con uno.

XOXOXOXOXOXOXO

"Durante una conversación entre ellos dos, que Link escuchó cuando fue reconvertido en lobo…

[…]

-Sabes que aunque no discrimino a nadie por ningún motivo, a los koridianos no los puedo soportar. Su carácter es fruto de la frustración y rencor acumulados durante generaciones, y eso les hace ser normalmente gente indeseable. Se creen superiores a todo el mundo y hacen lo que les venga en gana. Por culpa de ellos, se han originado tantas disputas...francamente, a mí me daría vergüenza llevar su sangre corriendo por mis venas."

XOXOXOXOXOXOXO

-Y-yo…-Shad se arrepentía de esas palabras-Yo no me acordaba de eso, habría sido un momento en el que me dejé llevar y…-se acercó a ella-Lo siento, nunca pretendí…

-Déjalo, tampoco es que fuera la primera vez que hicieras un comentario así. Además, estoy acostumbrada a ese tipo de descalificaciones.-le quitó importancia ella, apartándolo de su vista-¿Tienes alguna otra pregunta que hacerme o crees que es suficiente lo que te he contado hasta ahora?

-Bueno…-no le gustaba cambiar de tema de esa manera-¿Puedo saber cuándo fue que perdiste tu pierna derecha?

¿Pierna derecha? Precisamente esa era de la que el día anterior había cojeado cuando estuvo en los establos. Pensándolo mejor, Link se dio cuenta de que había cojeado después de oír un chirrío metálico.

-Por qué será que me imaginaba la pregunta…-suspiró-Si viste la marca en mi espalda cuando aquello, era imposible que no te hubieras percatado también de eso.

Ella dirigió sus manos a su pierna derecha, que junto con la izquierda, ambas tenían protecciones de metal. Con algunos movimientos, se sacó lo que parecía una prótesis bastante trabajada, enseñándosela a Shad.

-Uno de los miembros de este clan me la fabricó, es un inventor nato. Está hecha de un metal resistente y ligero, aproximadamente pesa lo mismo que si conservara mi pierna. Al vestirme, calzarme y colocarme estas protecciones en mis piernas, no se nota que me falte una. Me he acostumbrado tanto a ella, que a veces se me olvida que realmente sólo es un repuesto de la pierna que perdí.

-Es cierto…-comentó fascinado-Nunca había visto algo similar. La mayoría de piernas postizas que he podido ver han estado hechas de madera.

-La primera que tuve también estuvo hecha de madera…-recordó volviéndose a colocar la prótesis-La fabricó mi padre con lo poco de lo que disponía, pero no era precisamente buena para andar por las montañas o en la nieve.

-¿Qué edad tenías cuando aquello? ¿Qué pasó?-volvió a preguntar el estudioso.

XOXOXOXOXOXOXO

"Tendría catorce años cuando ocurrió…

Mi padre y yo estábamos de caza por las montañas, en invierno, cuando el suelo cedió y mi pierna quedó atrapada en una grieta en el hielo. Me fue imposible sacarla, y lo peor es que si no salía de ahí pronto, moriría probablemente congelada.

Ante esa situación, mi padre me obligó a beberme completamente un botellín de alcohol que siempre llevaba consigo, acabando son ciertos síntomas de embriaguez. Recuerdo que luego me golpeó fuertemente en la cabeza, dejándome inconsciente.

Desperté un tiempo indefinido después, en nuestra cabaña, sintiendo un intenso dolor proveniente del lugar donde debía estar mi pierna. Pero ahí no estaba, mi padre me la había cortado para salvar mi vida y con ciertos conocimientos médicos que él poseía, logró también cortar la hemorragia y hacerme puntos de sutura en la herida.

Pasé semanas enteras en cama, soportando aquel intenso dolor, sin apenas algo que lograse mitigarlo. En ese tiempo, mi padre tuvo que estar completamente atento de mí, fabricándome mientras la primera pierna de repuesto que tuve.

Tuve suerte de que aquello me sucediera a esa edad, cuando más o menos me había desarrollado, pues de haber sido más joven, mi fémur habría seguido creciendo en exceso y me hubiera originado más complicaciones."

XOXOXOXOXOXOXO

-¿Por qué no recurristeis a un médico?-preguntó al darse cuenta de que todos los cuidados se los había proporcionado su padre.

-Hombre…-soltó una carcajada seca-Entre que éramos pobres y que aquí en el pueblo no nos apreciaban demasiado, hubiera sido más rápido enviarme directamente con el enterrador.

Aquello hizo que Shad tragara saliva, no se esperaba una respuesta tan contundente.

-¿Y necesita mantenimiento, no?-se atrevió a continuar-Lo digo porque ayer parecía que te falló mientras empujabas la caravana de Ghirahim.

-Es cierto, y dado el uso excesivo que doy de ella por mi estilo de vida, en ocasiones tengo que darle unos ajustes. No suele ser mucho, pero ayer me tocó engrasarla con un aceite especial que le pedí a Ghirahim.

-Ajá…-no pudo hacer más que afirmar-Ahora quisiera hacerte otra pregunta… ¿Cómo fue tu vida aquí?

-¡Oye, oye! ¡Para el carro!-se negó ella-Lo de mis orígenes y mi pierna lo entiendo, pero ya está bien. Además, no hay que ser muy listo para, con lo que te he contado, darse cuenta de que no he tenido una vida precisamente fácil.

-Ya, pero…-él quería insistir-El trato era que respondieses a cualquier pregunta que te formulase hasta que saliera el sol, a cambio de que jamás te pidiese el dinero que supuestamente me debes y también de que nunca hablara de lo que me contases esta noche.

-¡Mierda! ¡Debería habérmelo pensado mejor antes de hacerte redactar ese documento!-se maldijo ella, resinándose a obedecer-Está bien, te contaré como fue mi niñez y mi adolescencia.

-¿Enserio?-él no se lo creía-Realmente pensé que te negarías.

-Yo cumplo siempre mi palabra, aunque me moleste.-declaró firme-Dicho esto, resumiré lo mejor posible para no aburrirte.

XOXOXOXOXOXOXO

"Desde que tengo memoria me crié en las montañas que rodean a esta colonia, Nortinka, con la única compañía de mi padre. Él construyó la cabaña donde vivimos, a la que progresivamente fuimos remodelando y añadiéndole cosas con el paso de los años.

Dado nuestro aislamiento, éramos muy pobres. Mi padre, además, tenía cierta edad cuando nací yo, sufriendo los estragos de la edad y las consecuencias de su destierro, lo que causaba que muchas veces enfermara y tuviera que permanecer días en reposo. Por ello, me vi obligada a asumir muchas responsabilidades a corta edad.

Por el pueblo, sólo podía aparecerme yo, ya que a mi padre lo expulsarían nada más pisar el lugar. Aun así, no era tratada de buena manera. Los adultos me rechazaban y los niños huían de mí o se metían conmigo, y yo al defenderme, acabé ganándome todavía más desprecio por parte de los habitantes de Nortinka. Sólo el herrero se compadecía de mí, dándome algún trabajo de vez en cuando con el cual ganarme unas rupias, además de entregarme el correo que tú y tu padre nos enviabais, y de enviar el mío, ya que el jefe de la oficina de correos tenía la tendencia a "olvidarse" de las cartas de mi padre y mías. Muchas veces ese hombre, en vez de pagarme con rupias, lo hacía con víveres y demás útiles, pues llegaba al punto de que los habitantes del pueblo se negaban a venderme sus mercancías.

De todos modos, tampoco es que me pasase mucho por su negocio, porque sabía que la gente no veía con buenos ojos que él estuviera ayudándonos a mi padre y a mí a subsistir. Sólo me pasaba por ahí en muy contadas ocasiones, de modo que no le causara demasiados problemas a ese hombre y su negocio. Normalmente, si necesitaba algo, lo conseguía en las montañas o iba a trabajar y comprar a una aldea a un par de días a pie de nuestra casa, ya en Holodrum. Tenía que volver cargando, junto con mi padre a veces, lo poco que habíamos podido conseguir. Era una tarea muy dura, pero aquello mejoró cuando encontré y dome a mi caballo Centaurus.

Puedes comprender entonces que al tener que trabajar y luchar por un mañana, la única educación que recibí fue la de mi padre. Me enseñó a leer y escribir, además de algunos conocimientos básicos. Gran parte de mi instrucción se centró en la supervivencia y en el arte de la lucha. Con el paso de los años, ahorrando, conseguí hacerme con un equipamiento y una buena espada que me sirvió para desempeñar el oficio de guerrera. Básicamente, mi padre me crió como se esperaría de un hombre. Él era muy estricto y severo, pero en las duras circunstancias en las que vivíamos no le quedaba de otra. Yo me esforzaba al máximo en todo lo que hacía y procuraba ser lo más independiente posible para hacerle sentir orgulloso, aunque realmente nunca me mostró que lo estuviera.

Él no lo reconocía abiertamente, pero yo sabía que no estaba contento conmigo. Solamente cuando conseguíamos ahorrar algún dinero y él se lo gastaba en alcohol, me mostraba realmente su descontento hacia mí. Odiaba recordar que era hija de mi madre, aunque según él no parecía en nada a ella, que era el resultado de aquella relación que cambió su vida para peor. Repetía borracho que si al menos no hubiera tenido un descendiente, podría sobrellevar mejor aquella situación, pero que las Diosas lo habían castigado teniendo que cargar con una hija a la cual debía educar en pésimas condiciones.

No era extraño tampoco que en ese estado alguna vez se le fuera la mano conmigo, sobre todo cuando era niña. Cuando él despertaba después de aquellas borracheras, varias veces me preguntó qué era lo que había causado algunos moratones en mi cuerpo. Yo, para evitar que se disgustara, decía que eran por accidentes míos. Muchas veces me miró extrañado por responderle aquello, quizás en el fondo sabía que él era realmente el culpable. Yo nunca me quejé, al contrario, ahora pienso que aquellos golpes sólo me hicieron más fuerte.

Recuerdo perfectamente que cuando tenía quince años, él enfermó gravemente e hice todo lo posible para sanarle. Pero no pude, por lo que recurrí a bajar al pueblo en busca de las medicinas que necesitaba. ¿Pero sabes lo que me dijo el médico del pueblo? "¡Que se extinga esa maldita rata traidora! ¡Hace tiempo que debería haber muerto!" Yo, desesperada, busqué la ayuda del alguien en el pueblo, pero naturalmente nadie lo hizo. Ni siquiera el herrero pudo hacer nada, pues el médico se negó a darle las medicinas que necesitaba.

Mi último recurso era robarlas, pero no podría hacerlo en la consulta del doctor, estaba demasiado vigilada. Probé entonces a hacerlo en la mansión de una anciana que sabía que vivía a las afueras del pueblo, una persona influyente y rica en Nortinka, pero ella prefería recluirse en su casona antes que relacionarse con la gente. Nunca me había topado con ella antes, pero siendo una anciana viviendo en una casa tan grande, pensé que sería fácil robarle.

Me infiltré lo mejor que pude en su propiedad, apresurándome en encontrar algo que pudiera salvarle la vida a mi padre. Pero para mi sorpresa, fui capturada por un ser mecánico que vivía allí, dándome cuenta de que la casa estaba más habitada de lo que creía. Fue entonces cuando conocí a la anciana Impa y a Ghirahim, además de a otros componentes de su extraña comunidad. Y eso que al parecer no estaban todos, lo cual me hizo pensar en quiénes eran aquellos individuos.

Pensé que acabarían denunciándome a las autoridades y que mi padre moriría finalmente, pero sucedió algo que no pude creerme. Impa me preguntó el motivo por el cual había entrado a su casa sin permiso y yo se lo conté pues no me quedaba más remedio. Entonces, ella preparó una medicina que más tarde me entregó, dejando que me marchara sin pedir nada a cambio. Yo se lo agradecí enormemente, pero en aquel momento no pude compensarle como era debido. Tiempo después de que mi padre se recuperara, regresé a la mansión con la mejor pieza de caza a la que pude abatir, un ciervo macho. Se la dejé a las puertas de su casa dejándole además una nota de agradecimiento firmada por mí y por mi padre.

Lo que nunca me esperé fue que días más tarde, ella apareció ante nuestra humilde cabaña. Había recorrido todo el camino desde su casa hasta la nuestra sola, teniendo la edad que tenía. Mi padre la invitó a entrar a nuestra cabaña y le recibimos como mejor podíamos en nuestra situación. Mi padre le preguntó el motivo de su visita y ella sólo contestó que si alguna vez necesitábamos algo, que fuéramos hasta su residencia a pedírselo. A mi padre le costó tragarse su orgullo y aceptar delante de ella su proposición, no quería ser descortés. La anciana pareció captar aquella incomodidad, por lo que añadió que a cambio haríamos trabajos para ella.

Curiosamente, mi padre se tomó bien la amabilidad desinteresada por parte de Impa, obligándome a pasar más tiempo en aquella casa. Algunas veces incluso dormía ahí o me ordenaba que durante el año nuevo o las Fiestas Bienales Sagradas, cuando todo el clan que gobernaba la anciana se reunía, fuera esos días para servir en la mansión. Yo sabía que aquello lo hacía para pudiera desenvolverme en un ambiente mejor que el que teníamos en las montañas, que tuviera alguna oportunidad de salir de aquella miseria.

Así fueron mis años de niñez y adolescencia, mucho peores antes de conocer a la anciana Impa y a su clan, pero al fin y al cabo, esa ha sido mi vida."

XOXOXOXOXOXOXO

Tanto para Shad, como para Link que había estado escuchándolo todo, su relato era realmente devastador. Ninguno se hubiera imaginado que hubiese llevado una vida tan dura. Shad se sentía fatal al obligarla a rememorar todo aquello.

-¿Qué? ¿Te has quedado a gusto?-le preguntó irónica, viendo lo destrozado que él estaba-¡Vamos! ¡Formúlame otra pregunta más! ¡Ahora mismo estoy de buen humor para seguir contestando a tus estupideces!

-Yo…-no sabía qué decir-Lo siento, no se me ocurre otra cosa más que decir.

-¿Por qué? Si tú no has tenido la culpa.-difirió ella, no parecía afectada al rememorar su pasado-Y sigo insistiendo en que preguntes, no te cortes.

-¿Lo estás haciendo para que me sienta peor todavía?

-Puede…-sugirió, verdaderamente no le gustaba estar hablando de esas cosas-Pero queda todavía bastante tiempo para el amanecer. Así que si quieres saber algo más, este es tu momento. Después, volveré a ser una tumba.

-No puedo, todavía estoy asimilándolo.-se excusó él-Nunca me hablabas de tu vida en Notinka. Sí, sabía que vivías en las montañas con tu padre, pero nunca pensé que vuestra situación fuera tan dura como acabas describirme.

-¡Ah, claro! ¿Y qué ibas a hacer tú? Eras un chaval que se había criado rodeado de relativas comodidades, ese mundo no existía para ti. No iba tampoco a contarte mis miserias en una carta, y menos cuando ni siquiera nos conocíamos en persona.

-Lo sé, qué considerada por tu parte el no preocuparme…-suspiró-Pero me pregunto qué hubiera pasado si mi padre y yo hubiéramos tenido la oportunidad de ayudaros. ¿Qué hubieras llegado a ser si te hubieras criado con algo más de dinero y respaldo de la gente?

-¡Y yo qué sé! ¡Vaya chorradas que te preguntas!-sorprendentemente en ese momento, ella soltó un profundo suspiro-Creo que hubiera intentado estudiar algo relacionado con la medicina.

-¿Medicina?-aquella confesión volvió a sorprender a Shad-¿Hubieras querido aprender esa profesión?

-O algo que se le asemejara, qué más da.-le quitó importancia-Aunque lo hubiese combinado con mi adiestramiento como guerrera, quizás siendo médico militar.

-Vaya…-estaba sin palabras-Nunca pensé que tuvieras esa clase de anhelos.

-Eso se debe en parte a la fluctuante salud de mi padre, y más tarde, por las dificultades que padecí al tener sólo una pierna. Yo sola tenía que encargarme de cuidar de él como podía, con los escasos conocimientos que había heredado de mi padre. Más tarde también recibí instrucción por parte de la anciana, pero me seguía sabiendo a poco. Quería poder hacer algo más.

-¿Por eso, cuando nos conocimos mientras era universitario, comenzaste a trabajar como ayudante en los laboratorios de la facultad de Medicina?

-Lo admito, era una manera de acercarme a ese mundillo. Entre observar las prácticas y estudiar un poco por mi cuenta, aprendí algo. Pero tampoco es que pudiera llegar a algo…ejercer la medicina, al igual que la espada, siempre ha sido considerado trabajo de hombres.

-Es la primera vez que te oigo resignarte por tu condición de mujer…-dijo decepcionado.

-Sólo soy realista, pues en ningún caso habría podido ser médico o entrar como soldado. Tanto por mi condición, como por ser hija de quien soy. Si alguien descubriera mis orígenes, a saber lo que podría pasar. Y en el caso de ser soldado, se me hubiera vetado totalmente, pues ya mi linaje jamás podrá volver a poner su espada al servicio de Hyrule, al menos no abiertamente.

-Lamento que no hayas tenido más opciones…-mostró nuevamente sus condolencias el pelirrojo.

-La verdad…-debía reconocerlo-Es que sí he tenido una opción de mejorar mi vida, bastante tentadora además.

-¿Enserio? ¿Cuándo? ¿Y qué era?

-¿Recuerdas cuando me ausenté un tiempo, y repentinamente, de Sakado, durante la época en la que eras estudiante? Pues te mentí sobre cuál había sido mi paradero cuando regresé…-confesó-Estuve en Koridai.

-¡¿Koridai?!-exclamó alterado-¡¿Pe-pero por qué fuiste a un país así?! ¿Para conocer los orígenes de tu madre?

-No fui yo quien quiso conocer de dónde provenía mi madre…-admitió seria-Más bien los de ese lugar querían saber sobre mí.

-¿Cómo? Explícate.

-Al parecer, unos espías koridianos se enteraron de mi existencia y de que me encontraba en Sakado. Siendo hija de quien era, digamos que fui llevada "con honores" hasta ese reino, reuniéndome aparentemente con un familiar mío, el general Onox.

-¡¿El general Onox?!-volvió a exaltarse el estudioso-¡Es uno de los oligarcas más poderosos de Koridai!

-Lo sé, era primo de mi madre, Veran. Nuestra reunión fue un tanto particular.

XOXOXOXOXOXOXO

"Casi a rastras, fui conducida por el palacio de aquel oligarca hasta la sala donde él se encontraba, después de un incómodo viaje hasta esa nación. Nada más entrar, me dejaron a solas con él, quien miraba a través de una ventana la extensión de sus tierras.

Aquel hombre estaba protegido en su totalidad por una imponente armadura, era como su seña de identidad. Tras unos minutos ignorándome, se giró hacia mí, observándome detenidamente desde su posición a unos metros de mí.

-¿De verdad eres tú la hija de Veran?-preguntó en alto, sin creerse que fuera yo-Había oído hace tiempo rumores de que mi prima había tenido una hija con el hombre al que utilizó para acceder a los secretos militares de Hyrule. Pero viéndote, me pregunto si son verdad.

-A mí tampoco me agrada estar en esta situación, ¿sabe?-le respondí, no me imponía en absoluto-Si no tiene nada más que decir, puedo irme ahora mismo.

-¡Je! ¡Era cierto entonces!-expresó alegre-En apariencia no te pareces lo más mínimo, pero tienes el mismo carácter agrio que ella tenía cuando no le gustaba algo. ¡Va a resultar que os parecéis más de lo que podríamos pensar a simple vista!

-¡No se atreva a compararme con esa mujer!-exigí furiosa-¡Por su culpa mi padre y yo vivimos un calvario! ¡Cargo con la deshorna que le supuso a mi padre ser seducido por aquella mujer y de ser además hija suya!

-Comprendo, esos hyrulianos son seres despreciables…-comentó serio-Se creen que son los portadores de la verdad absoluta, que son el centro y origen del mundo conocido, nada más lejos de la realidad. Sólo son unos ignorantes con delirios de grandeza divina.

-Puede que mi situación aquí sea delicada, pero no pienso consentir que insulte a la noble patria de Hyrule.-me planté ante a él, como descendiente de caballero real que era-Cada una de las partes tiene su propia versión de quién es culpable de las hostilidades entre ambos países.

-Y tú, como te has criado allí, estás a favor de Hyrule.-afirmó, sin verse ofendido por mi osadía-¿Después de todo por lo que has debido pasar, aún sigues defendiéndolos? Debo reconocer que es admirable, demuestra la lealtad que eras capaz de demostrar hacia tu patria.

-No espere que le agradezca lo que acaba de decir.

-Por supuesto que no, eres orgullosa, igual que tu madre.-sus palabras hacían que me revolviese por dentro-Pero te he traído hasta aquí no para que me lo agradezcas, sino para conocerte en persona y considerar el intento de cambiar a quién debes rendirle lealtad.

-¿Espera por algún casual que me ponga del lado de Koridai? ¡Ja! ¡Siga soñando, general Onox!

-Tus respuestas me causan gracia, alégrate de que así sea.-aquello me pareció un intento claro de amenaza-Te compadezco, todavía no tienes idea de a qué podrías llegar estando de parte de esta nación, y concretamente, de mi lado.

-¡Anda! ¡Le dejo que lance su oferta!-insistí burlonamente, me estaba empezando a cansar su palabrería.

-Principalmente, obtendrías todo el poder, riquezas y prestigio que te ha sido robado desde que naciste. Siendo hija de Veran y yo sin un descendiente, podría designarte algún día mi heredera si me jurases fidelidad.

-¡Ya, claro! ¡Y yo me lo creo!-negué en rotundo-¿Darle a una completa desconocía todas sus posesiones? ¡¿Se cree que todavía me chupo el dedo?!

-Créetelo o no, pero piensa en la razón por la que me he molestado en que te trajeran hasta aquí en cuanto me advirtieron de tu existencia. Podría simplemente haberte ignorado o matarte en estos momentos por las inapropiadas palabras con las que estás dirigiendo hacia mí.

-¿Tanto le importan los lazos de sangre como para obviar mis otros orígenes?

-Yo no soy como esos hyrulianos, sólo me fijo en la parte que me interesa a mí. Además, si te quedas en Koridai, tendríamos tiempo para conocernos mejor. Auguro que si nos aliásemos, tendríamos la posibilidad de unir todos los territorios de este país en una monarquía sólida. Ese ha sido mi sueño desde joven, pero con el paso de los años veo que cada vez es más complicado. Necesito sangre joven, un linaje que pueda transmitirse y que asiente las bases de lo que sería una monarquía fuerte y capaz.

-¿Y ahí es donde entro yo?-no podía creérmelo, menudo descaro tenía aquel hombre-¿Debo ser aquella que funde un nuevo modelo de gobierno en este país? ¿Con usted? ¿En qué sentido?

-¡No te pongas a la defensiva! ¡No hablaba de una unión matrimonial!-aclaró el general, divertido con mi reacción-Desde hace un tiempo sé que no puedo tener hijos, además de que a mis ojos sólo te veo como una niña. Tu marido podría ser quien quisieses, siempre y cuando, me jurase igualmente lealtad.

-Está dando por hecho que yo aceptaré lo que me ofrece…-seguí negándome-Antes que pasarme el resto de mis días aquí, acabaría con mi vida yo misma.

-Tozuda, como Veran.-me daban arcadas sólo de escucharle decir eso-Está bien, si eso es lo que quieres, puedes regresar a tu "querida" Hyrule.

-¡¿Cómo?!-lo miré desconfiada-¡¿Y ya está?! ¡¿Todo este rollo para que ahora me deje ir?! ¡¿Cómo voy a creerme una patraña así?!

-Sé que obligándote contra tu voluntad no sacaré provecho de ti.-me explicó-Además, no te he contado nada que puedas utilizar para suponer un peligro para el país y que merezca acabar con tu patética existencia. Y si te dejo en libertad, puede que algún día te des cuenta de lo que estás dejando escapar y decidas volver. Puede incluso que no seas tú, sino alguno de tus descendientes.

-Mi estirpe morirá conmigo…-diferí molesta-No voy a tener hijos que continúen mi horrible legado. Tanto por la herencia de mi padre como por la de esa mujer.

-Bueno, eso ya se verá.-dijo tranquilamente-Eres una mujer, por mucho que parezcas tratar de negarlo. Quizás algún día te dejes llevar por alguien del sexo opuesto como hizo tardíamente tu padre.

En ese momento, sentí las enormes ganas de lanzarme a por él. Pero me reprimí y acabé saliendo de aquel lugar. Ese hombre cumplió su promesa y me regresó al continente, dejándome a cierta distancia de Sakado, pues a los barcos koridianos no se les está permitido adentrarse en aguas controladas por Hyrule."

XOXOXOXOXOXOXO

-Es increíble…-Shad cada vez estaba más sorprendido-Estar en presencia de alguien tan poderoso como Onox, plantarle cara, y salir airosa de ello, es toda una hazaña.

-¡Pues claro que sí! ¡No iba a dejarme asustar por alguien así!-afirmó convencida-Al menos, he de reconocer que era un hombre que cumplió su palabra, porque todavía no me creo que me dejara marchar tan fácilmente y que desde entonces no haya vuelto a molestarme.

-Y tú también cumples la tuya.-opinó Shad-Haces honor a tus antepasados, los Caballeros Reales, pues incluso en una situación tan complicada, no diste tu brazo a torcer por Hyrule.

-Ya, bueno…-ella no parecía tan orgullosa de ello-Ideología y mentalidad de caballero que me inculcó mi padre.

-¿Y eso también tiene que ver con lo orgullosa que eres? Como te dije antes, no eres capaz de tolerar que le debas algo a una persona, por muy pequeño que sea. Pero por encima de todo, odias que yo haga algo por ti.

-No es que me agrade que alguien a quien podría tumbar de media ostia me ayude…-le respondió hirientemente, ofendiéndolo más de lo que había creído en un principio.

-¿Por qué siempre te burlas así de mí?-se sentía dolido y decepcionado-Lo haces con mucha gente, vale, pero conmigo pareces tener una fijación que no comprendo. Quizás no sea tan fuerte como tú o Link, que no sepa defenderme tan bien ahí fuera, pero eso no te da derecho a estar constantemente encima de mí.

-Que quieres que te diga, es mi carácter.-se desentendió ella, pero al verlo así, finalmente decidió aclarar ese aspecto-Y si tanto insisto contigo, es para que dejes de ser un petimetre y te hagas más fuerte.

-Creo que te acabas de sacar esa excusa de la manga…-él la miró desconfiado-Pero dejando a un lado eso, también sé qué haces cosas a mis espaldas para ayudarme en algunas cosas.-Ashei apartó la mirada, negándolo-¿Te creías que no me daba cuenta? Son acciones muy específicas, como cuando me entregaste aquellos documentos que redactaste durante una entrevista con los Ucas.

-Como tú dices, ¿somos amigos, no?-repitió ella-Si tanto te molesta, gano más pasando de ti.

-Lo aceptaría si no supiera que si me haces un favor, es porque piensas que me debes algo. Y me es muy extraño, porque algunas veces no sé por qué te molestas en hacer lo que haces.

-¿A dónde quieres llegar?-le preguntó sospechando-¿Tienes alguna otra pregunta que hacerme?

-Sí, ¿por qué te comportas como lo haces conmigo? A veces me cuesta adivinar si realmente te caigo bien o no, y si no es así, por qué llevamos tantos años viviendo juntos. Vuelvo a repetir que eres extremadamente orgullosa, que si por ti fuera no hubiéramos compartido casa durante estos años. Pero a pesar de ello, me tratas como si de algún modo, quisieras compensarme por algo, siempre disimuladamente.

-Entonces veo que tendré que hablarte de la promesa que le hice a mi padre…-suspiró, juntando los dedos de las manos mientras meditaba aquello.

-¿Promesa? ¿Qué clase de promesa?

-Como sabrás, el deber de un caballero es servir a un determinado señor, en el caso de los Caballeros Reales de Hyrule, al rey de Hyrule. Cuando mi familia perdió todos los honores de aquel título, nos quedamos "huérfanos", por así decirlo. Quizás ya no fuéramos oficialmente merecedores de ese distintivo, pero nuestro honor prevaleció. En esa situación, le debíamos la vida a dos personas, a tu padre y al rey Daltus IX. Y pues que a éste último ya no se nos permitía rendirle lealtad, pasamos a jurarle fidelidad a la familia del otro hombre que había salvado nuestras vidas…

-¿A la familia de mi padre?-Shad no se creía aquello-Entonces…

-¡Sí, listillo! ¡Por mi honor debo poner mi espada a tu servicio!-confesó incómoda, deseaba que nunca hubiera tenido que confesárselo-Mi vida fue preservada gracias a tu padre, haciendo que a partir de entonces mi vida y la de mi linaje si pensase en continuarlo, esté ligada al servicio de tu familia. Mi padre nunca pudo devolverle la deuda al tuyo, por lo que dicha carga recayó sobre mí. Ahora he de ser yo quien deba pagarte por lo que tu padre hizo por nosotros. Así que podrás comprender que el hecho de que quieras ayudarme económicamente o de cualquier otra manera no me agrada en absoluto. Soy yo quien debe hacerlo por ti.

-Yo…-Shad estaba anonadado-Nunca imaginé que la gratitud que guardaba tu padre por el mío llegara a esos extremos. Mi padre siempre me habló de la férrea moral e ideología de caballero que tenía ese hombre, pero esto que me acabas de contar se sale de todo lo anterior.

-Ya ves, todo esto me hizo jurarlo cuando él se encontraba en sus últimos momentos.

XOXOXOXOXOXOXO

"Tenía veinte años, mi padre llevaba en camas varios días y no conseguía recuperarse. A su edad y viéndolo cómo estaba, ya sabía que no tardaría demasiado en dejar este mundo. Le estuve acompañando en todo momento, no me separé de él durante aquellos días.

En cierto momento, él insistió en que quería hablar conmigo. Entendí al momento que aquellas serían sus últimas palabras.

-Ashei, sabes que durante toda tu vida te has preparado para este momento.-a pesar de su debilidad, me hablaba sin que le temblara o se le fuera la voz-Pronto se apagará la llama de mi existencia, a la espera de saber si iré con las Diosas o al infierno. Pero en ningún caso te permito que lamentes mi muerte.

-Por supuesto, padre, en ningún momento. Sólo los débiles y los ignorantes lloran la pérdida de alguien, más si ya ha cumplido su ciclo vital.

-Exacto, y no hay nada que honre más a un caballero que la propia muerte. Y con ella, tú podrás marcharte de esta colonia y reunirte con tu nuevo señor.

-Lo sé, padre. Shad Bravoleón, no es necesario que me lo repita. Ha pasado tiempo desde su última carta, pero aun sin conocer su actual paradero, ello no impedirá que lo encuentre.

-Bien, debes tener siempre eso en mente. Sobre ti ha recaído el ser el último descendiente de los Caballeros Reales Púrpuras, al mismo tiempo que la desgracia de no poder servir a la madre patria de Hyrule. Pero el tener que poner tu espada al servicio de ese joven y de sus descendientes, no hace que tu labor merezca un menor desempeño y muestra de honor por tu parte.

-Nunca pensé en ello, padre. Debo mi vida a la familia de ese muchacho, es lo menos que puedo hacer.

Con algunos gestos y palabras, juré ante mi padre que defendería el legado de mis antepasados cumpliendo con el deber que se me había encomendado.

-Ese es un juramente que mantendrás toda tu vida y será transmitido también a tus descendientes. Jamás debes olvidarlo.

-Permítame diferir en lo que respecta a mis hipotéticos descendientes. Usted, padre, sabe mejor que nadie que lo mejor es que nuestra estirpe muera conmigo. No seguiré traspasando la sangre de aquella mujer, que sólo sirvió para que la deshorna cayera sobre nuestra familia.

-Entiendo, es decisión tuya. De todos modos, te he educado para que no cometas el mismo error que yo. El hecho de que no quieras dejar un legado en este mundo, me parece correcto.

Pasamos un rato en completo silencio, pensé que mi padre, parco siempre en palabras, no tenía más que decir.

Sin embargo, me equivoqué.

-Ashei…-su tono no parecía tan firme como siempre-Estoy orgulloso de ti.

-¿A qué se debe ese alago, padre?-era la primera vez que me decía algo así.

-Únicamente quería transmitirte ese sentimiento. Sé que hasta hoy, siempre he sido muy severo y estricto contigo, sabiendo además que no era un hombre al que estaba educando.

-Le pido que no siga, padre.-aquel comentario me mosqueó un poco-Que haya nacido mujer no significa que mereciera un trato distinto.

-No quería referirme a eso, has demostrado ser mucho más capaz que la mayoría de los hombres que he conocido. Sólo pretendía que te dieras cuenta del potencial que posees. Si hubieras nacido y criado en otras circunstancias, habrías sido una magnífica heredera de la casa de los Caballeros Reales Púrpuras.

-No es propio de usted, padre, pensar en ese tipo de cosas. Es imposible saber cómo hubiera sido fuera de esta vida, pues ella ha confeccionado lo que soy hoy.

-Lo sé, debe ser consecuencia de ser estos mis últimos momentos…-lo notó melancólico y triste, algo que me sorprendió-También sé que es mi culpa la dura vida que has llevado. No sólo por el error que yo mismo cometí, sino por mi maldita salud, que me impedía muchas veces ocuparme de tareas de debía desempeñar yo. Tú eres la que ha mantenido a ambos vivos hasta este día, y eso supone para mí una vergüenza, pues como padre, mi deber era mantenerte yo a ti.

-Olvide todo eso, padre, no tiene la culpa de nada. Yo nací gracias a usted y si no pudo ocuparse de mí como piensa que debiera haberlo hecho, fue por causas que escaparon a su control.

-Puede, pero ahora pienso que quizás podrías haber llevado mejor vida si hubiera podido dejarte en un orfanato. Pero con la marca de la deshorna que llevas en tu espalda, habría sido poco probable.

-¡Padre, déjelo!-grité finalmente, no soportaba ver a mi padre así-¡Todo eso es pasado! ¡Probabilidades! ¡Nunca se podrá saber qué habría pasado si se hubiera hecho tal cosa u otra!

-Igualmente insisto en que no te he tratado bien.-continuó con su confesión-Durante estos años, mientras te educaba, sólo era capaz de sentir frustración y resentimiento hacia ti. Pero aquello no era culpa tuya, sino por lo que yo había hecho y por la mujer que te dio a luz. Y aquello se intensificaba cuando, en mis momentos de debilidad, me emborrachaba y liberaba aquella rabia contra ti. Ya fuera verbal o físicamente, pero tú nunca te quejaste de ello. Me mentías para que no me sintiera peor conmigo mismo, pero por mucho que trataras de esconder aquella realidad, yo sabía del monstruo que se escondía en mi interior.

-Pare, padre, por favor…-le pedí tratando de no oírle decir aquellas cosas-Aquello sólo me hizo más fuerte, tantos sus golpes como sus palabras.

-Perdóname…-dijo en un hilo de voz-Eso era la último que quería decirte.

No pasaron muchos minutos hasta que, finalmente, falleció. Yo me despedí de él con un gesto militar, pero fui incapaz de cumplir del todo lo que le había prometido a mi padre respecto a no lamentar su muerte, pues admito que se me escapó alguna lágrima mientras le rendía aquellos honores militares.

Cogí entonces su cadáver y lo coloqué sobre una hoguera que tenía ya preparaba, incineraría a mi padre. Lo hacía principalmente para que nadie pudiera escupirle en una tumba, por no decir otras cosas, o para que criaturas no acabaran devorando sus restos. Su cuerpo se quemó lentamente y el viento de la montaña hizo el resto, llevándose sus cenizas.

Cogí las pocas pertenencias valiosas y útiles que tenía, cargándolas sobre mi caballo, dejando atrás para siempre aquella choza y en un principio, aquella colonia. No me despedí de nadie, para qué, ni siquiera de la anciana y su clan.

Aunque por caprichos del destino, acabaría encontrándome con algunos de sus miembros que insistieron en que volviese todos años a Nortinka, para celebrar con ellos el fin de año o las Fiestas Bienales Sagradas, como si fuera una más."

XOXOXOXOXOXOXO

Aquella había sido una historia emotiva, a Shad le hacía sentirse terriblemente mal. Link, tras la puerta, se debatía en esos instantes si ya había oído suficiente y debía marcharse.

-Podrías haberme contado todo esto antes…-le dijo el pelirrojo limpiando sus gafas-¿Así que soy tu señor? ¿Tus motivos para hacerme algún favor esporádico y vivir conmigo, es por eso? ¿Y según tú, el que te burles y te metas conmigo constantemente es para que, como te paso con tu padre, me vuelva más fuerte?

-Así es, pero no de las dé de barón de ahora en adelante…-le advirtió molesta-Y lo de vivir contigo se acabará en cuando te cases, si es que lo haces. Al fin y al cabo, soy mujer y aun siendo tu servidora, no sería apropiado que siguiera habitando en la misma casa que tú. Mi presencia podría incomodar a tu futura mujer, como ocurrió con tu novia de la universidad.

-¿Pero de qué me estás hablando?-Shad parecía como si, en parte, se estuviera haciendo el despistado.

-No trates de seguir disimulándolo, sé las verdaderas razones por las que te dejó. Además de porque se vio interesada ligeramente en otro hombre, fue porque pensó que le habías sido infiel conmigo. Cuando aparecí de repente y comenzamos a compartir piso, descubriendo más tarde que habíamos sido amigos por correspondencia, no se lo tomó bien.

-Vaya…-Shad se sentía muy incómodo reconociéndolo-No pensé que tú lo supieras.

-¡¿Cómo no iba a saberlo?! ¡Pero si me llamó poco menos que furcia el día antes de romper contigo!-se quejó ella, incrédula ante lo que oía-Menos que al final terminasteis con vuestra relación, porque esa chica no te convenía tampoco. Esa clase de celos no son buenos.

-Qué vergüenza…-a Shad se le enrojeció el rostro-Tienes razón, al final hicimos bien en separarnos.

-Sí, muy bonito todo, pero todavía estoy esperando a que encuentres una novia.-le insistió de repente ella-Después de esa, no has estado con otra mujer. Y yo quiero poder algún día marcharme de la casa donde convivimos, pero si no te casas, no podré hacerlo.

-¿Tanto te importa ese aspecto de mi vida personal?

-Mi padre era muy tradicionalista, por lo que insistió en que viviera contigo hasta que encontrases una esposa. Ya sabes, todo ese rol típico de la mujer y eso, aunque nunca consideró que debiera desempeñarlo. Sólo quería que te acompañase, eso es todo.

-¿Ah, sí? Entonces era por eso…-meditó-¿Y si no me caso? ¿Habría algún problema?

-¡Pues claro que lo habría, zopenco!-le agarró de la ropa, amenazándolo-¡Si no lo haces, me veré obligada a compartir casa contigo el resto de mi vida!

-¿Tanto te disgusta vivir conmigo?-le preguntó, decepcionado-Si es así, no estás obligada a hacerlo.

-A ver, no es exactamente eso…-se echó la mano a la frente, intentando aclarárselo-Yo quiero un poco de libertad, ¿sabes? Soy muy independiente y me gustaría vivir sola. Pero no puedo hacerlo hasta que se cumplan los requisitos que me exigió mi padre.

-Me estás poniendo en un aprieto…-murmuró, le incomodaba aquella situación.

-Lo peor de todo esto es que no eres un hombre al que le guste frecuentar mujeres, ya me entiendes, por lo que pocas oportunidades has tenido de conocer íntimamente a una.-continuó, avergonzándolo aún más-Sólo has tenido dos novias. La primera, la que casi te denuncia por acoso cuando rompisteis; y la de tu tiempo en la facultad, que ya sabemos cómo acabó.

-¡Espera un momento!-trató de diferir él-Pero si siempre te he dicho que yo…

-Mentías.-le interrumpió, silenciándolo-Sí, mentías. Sé que sólo delante mía alardeabas de falsos amoríos y novias que jamás han existido. Y yo te seguía el juego, porque me parecía patéticamente divertido lo que hacías, como si trataras de impresionarme o algo.

-¡Lo hacía para que dejaras de burlarte de mí!-se excusó, molesto-Parecía que eras incapaz de aceptar que fuera un hombre más centrado en los libros que en las mujeres. Nunca te has burlado de esa manera con otros, pero ahora entiendo que quizás lo hicieras para que me animara definitivamente a buscar pareja.

-¡Bingo! ¡Por fin te has dado cuenta!-aplaudió una vez, sarcástica-Ahora aclarado esto, si quieres, yo misma te ayudaré en cuanto volvamos a la Ciudadela, a buscar a una "futura señora" de Shad Bravoleón.

-¡Ni hablar! ¡Me niego a hacerlo!-negó rotundamente, pero al momento se puso nervioso, bajando la cabeza-Yo…

-¿Qué?-en ese momento, Ashei sonrió, golpeándole amistosamente el hombro-¡¿No me digas que ya la has encontrado?! ¿Voy a tener que llamarte desde ahora "machote", eh?

-Pues sí, podría ser…-tragó saliva, estaba verdaderamente nervioso y rojo-Desde hace tiempo…

-¿Y cómo es que no me había enterado?-estaba extrañada, pero le daba igual-¡Anda! Dime el nombre de la… ¿debería decir, "afortunada"? ¡Ja, ja, ja!

Link sólo pudo escuchar unos largos instantes de silencio, pero dentro de la habitación se podía ver cómo Shad estaba temblando y sudando, completamente ruborizado.

-¡Ey, relájate!-le pidió Ashei, no comprendiendo su nerviosismo-¿Te pasa algo? No imaginaba que te diera tanta vergüenza hablar de ella.

-E-es que…-cerró los ojos, apartando la mirada-La tengo a mi lado…

Hubo un silencio espectral en la habitación. Link estaba estupefacto, se había imaginado aquella posibilidad, pero no que llegara a decírselo a Ashei. Ella estaba pálida, con los ojos abiertos como platos y completamente confundida, apartándose de él hasta ponerse en el otro lado de la habitación.

-Vale, analicemos lo que acabas de soltar por esa boca…-se atrevió a decir ella, tratando de mantener la calma-¿Me he perdido algo? ¿O es que hasta el momento desconocía tus gustos masoquistas? ¡En primer lugar, con lo mal que te trato habitualmente, no tiene sentido lo que acabas de confesar!

-No hace falta que te rías de mí, ¿vale?-le pidió él, abochornado, dándose cuenta de que ella decía todo aquello nerviosa-Ahora lo sabes. Por eso, después de mi relación fallida de la universidad, no me has visto con nadie más. Tú eras el motivo.

-¡Sigue sin tener sentido!-ella se llevaba las manos al rostro, impotente-Por las Diosas, Shad… ¿se puede saber desde cuándo?

-No sabría decirte, la verdad es que de pequeño me encariñé contigo, cuando manteníamos correspondencia. Luego crecí y pensé que ese sentimiento se había desvanecido por completo, sobre todo por la primera impresión que me diste. Pero luego, al graduarme e irnos a vivir a la Ciudadela, tras haber compartido antes piso y que aquella chica me dejara, volví a sentir como aquellos sentimientos de la niñez resurgían. Al principio, lo negué, pero fue pasando el tiempo y sólo conseguí que se hicieran más intensos.

-¡Vale, lo he comprendido todo!-exclamó-¡Necesitas una dosis de realidad pura y aprender a madurar! Quizás lleve un tiempo, pero conseguiremos quitarte esos pajaritos que tienes en la cabeza.

-¡¿Quieres cerrar la boca, Ashei?! ¡Déjame continuar!-le exigió enfadado, sorprendiendo a Ashei por la furia que había descargado en sus palabras-Mi padre me hizo también hacerle una promesa. Como conocía el carácter de tu padre e intuía la educación a la que te había sometido, me pidió que te mostrara un mundo más culto y que tratara de devolverte la feminidad que por tus circunstancias, no habrías desarrollado. Pero más pronto que tarde me di cuenta de que aquello era imposible de cumplir, que tú nunca cambiarías hasta llegar al ideal de mujer que tenía mi padre. Pero sabes…-se sonrojó nuevamente-En el fondo, no me disgustó.

-Mierda, así que era eso…-se chocó el rostro con la mano, temiéndose algo-Estás enfocando tus, hasta ahora, ocultos gustos homosexuales hacia mí, pues siendo una mujer masculinizada, intentas con ello negar esa realidad.

-¡¿Pero qué…?! ¡Para ya, Ashei! ¡Estás nerviosa! ¡No eres capaz de controlar la situación y por eso sueltas tonterías!-le recriminó, molesto, poniéndose delante de ella y obligándola a mirarle-¡Te quiero! ¡Aunque ninguno de los dos sea capaz de creérselo, es así! No puedo explicar exactamente el porqué de ello, sólo sé que me gustas. Quizás porque al ser como mi opuesto, se me abren puertas a la diversidad y a un mundo nuevo. Eso me permite aprender más cosas, algo que me encanta, además de sorprenderme si en algún momento haces algo diferente a lo habitual. Tampoco es que haya muchas mujeres como tú, lo cuál te hace más interesante.

-Maldigo el hecho de que te gusten las cosas extrañas, como esa raza de pollos cabezones que son los Ucas…-ella apartó la vista, incómoda.

-Te haré ahora la última pregunta que planteo hacerte, aunque temo y me espero también la respuesta…-suspiró, tenía que hacerlo-¿Qué piensas sobre esto y sobre mí? Y reflexiónalo, no quiero una respuesta basada en tu miedo a una situación que no esperabas.

XOXOXOXOXOXOXO

Fue en ese momento cuando Link decidió que era mejor dejar de escuchar, no quería oí cómo Ashei lo rechazaba y dejaba desolado a Shad. Pero en momento en el que precisamente decidió hacerlo, alguien lo sujetó por la espalda, le tapó la boca con una mano y le habló susurrantemente para que aquellos dos no le oyeran.

-¿No te parece un poco deplorable estar espiando a tus amigos?-aquella voz le era inconfundible, era Midna-Y además a estas horas, en las que deberías estar metido en la cama durmiendo como sólo tú sabes.

Link se puso pálido, sabía que no podría huir de ella. Todo ese tiempo tratando de evadirla para que en esos momentos le hubiera pillado por sorpresa.

-No creas que acabo de aparecer por arte de magia, llevaba un rato observándote, después de levantarme tras oír movimiento por los pasillos.-aclaró, llevándoselo lentamente con ella-Pero como estabas tan entretenido escuchando conversaciones ajenas, ni te has dado cuenta. Precisamente ahora quería que hablásemos tú y yo sobre lo ocurrido estos últimos días. Y no podrás escaparte de mí teniéndote tan sujeto.

Link no tuvo más remedio que acompañarla hasta su habitación, donde se sentaron en la cama de Midna, a una cierta distancia el uno del otro. Él estaba muy nervioso, se maldecía a sí mismo por haber sucumbido a su inherente curiosidad, razón por la cual estaba ahora ante la Twili.

-¿Sabes?-habló primero ella-Esta tarde hiciste algo que me molestó, pero a la vez me sorprendió. No pensé que fueras a tomarte enserio aquel comentario sobre verme desnuda, cuando rememoramos la anécdota de esa broma que te gasté mientras estabas bañándote.-de pronto, sonrió maliciosamente-Creo que ahora estamos iguales. Tú me has visto desnuda y yo a ti. ¡Qué amigos más íntimos! ¿No crees?

-¡T-te juro que no lo hice a propósito!-agachó la cabeza, arrepentido-¡Fue una jugarreta de Ghirahim! ¡Creía, de verdad, que era el baño para hombres!

-¡Sí ya lo sé, hombre!-rió ella-¡Tu cara de espanto al verme lo demostró!

-¿E-entonces?-su cuerpo temblaba ligeramente, estaba muy nervioso-Si sabías eso, ¿por qué me has traído hasta aquí?

-Porque antes de ese incidente, me has estado igualmente evitando.-su tono cambió a ser serio, ya no estaba bromeando-He de confesar que yo también lo hacía. Y ambos sabemos cuándo empezó esto y el motivo de ello.

Ninguno de los dos se atrevió a hablar tras esas palabras, pasando minutos enteros en silencio.

-Perdóname…-se atrevió a hablar Midna, entristecida-Sé que lo que hice y dije te afectó, más que nada porque estás con Zelda y le debes fidelidad. No me explico cómo fui capaz de hacer eso, esa maldita pócima de Ghirahim fue la culpable de ello. Pero sólo el hecho de que me sincerase, pues esas palabras estaban guardadas en mi interior y no voy a negarlas.

-No tienes que pedirme perdón, Midna, sólo expresaste lo que sentías…-trató de quitarle importancia, pero le era difícil-En cualquier caso, ¿ya está, no? Sucedió y no hemos sido aún capaces de aceptarlo. Y deberíamos hacerlo, tanto por nuestra amistad como por dormir tranquilos por las noches.

-Qué fácil lo planteas…-suspiró, tratando de esbozar una sonrisa-Eres tú quien, si no hubiera sido por mí, estaría todavía evitando al otro por lo ocurrido.

-Tienes razón…-admitió incómodo, rascándose el cuello-Lo siento, soy un cobarde.

-¡No hace falta que me lo jures!-le señaló, vacilando-¡Se ve que el poco coraje que tenías lo perdiste junto con la Trifuerza!

-¡Vale, no hace falta que me insultes tampoco!-le siguió el juego, recuperando algo de confianza con ella, aunque pronto volvió a ponerse serio-Pero he de admitir que hubo algunas cosas que dijiste en las que tenías razón.

-¿A qué te refieres?

-Es sobre mi tiempo con Zelda…-confesó-Sé que no dispondré de mucho tiempo para seguir a su lado, pero haré lo que esté en mi mano para aprovechar lo mejor posible ese tiempo.

-Ya, lo sé…-a ella no le agradaba precisamente hablar de eso-¿A qué quieres llegar?

-Sólo digo que después, bueno…-no se atrevió a expresarlo abiertamente, ni siquiera la miró-Quién sabe.

¿Eras imaginaciones suyas, o le había insinuado que podría tener alguna posibilidad con él cuando se viera obligado a dejar a Zelda? En ese momento no supo si tomárselo a bien o mal, lo único que quería era recuperar la relación que había tenido con Link hasta aquella noche en la que se declaró al espadachín.

-¡Déjale de darle vueltas a esa cabeza! ¡Tú no estás hecho para pensar tanto!-bromeó con él, sacudiéndole la cabeza y tirándolo sobre la cama, a modo de juego-Pero a partir de mañana olvidaremos ese hecho, ¿entendido?

Él, animado, trató de tirarla de la cama con la ayuda de sus piernas, pero ella pudo hacer más fuerza y tirarle por el otro lado.

-Recuerda cuál es tu sitio.-le recordó soberbia, mirándolo en el suelo, tumbada en la cama-En este dúo, quien se mofa del otro soy yo, que no se te olvide.

Después de algunas risas que les sirvieron para recuperar un poco de la confianza perdida, Midna le invitó a salir "amablemente" de su habitación, insistiendo en que ahora debía irse a dormir y dejar de espiar a la gente.

Ella por su parte, se tiró sobre la cama, relajándose. Suspiró, estaba feliz al saber que aquella incertidumbre e incomodidad entre los dos se había ido, al menos una buena parte. Pero se quedó haciéndose una pregunta, que se quedó sin respuesta al quedarse profundamente dormida.

Continuará…

XOXOXOXOXOXOXO

Nota de Alfax: Hace tiempo leí un comentario que decía que los únicos juegos de los que me faltaba por hacerles una referencia era a los Oracles… ¡He cumplido! ¡Ahora opinad al respecto! Si os habéis dado cuenta, hasta el momento he hecho referencias incluso a los INNOMBRABLES, pues si alguien conoce de donde provienen ciertos nombres como "Koridai", sabrá a lo que me refiero.

Quiero recordar también que, como combino los nombres de diferentes versiones de los juegos, os invito a buscarlos en páginas centradas en el universo de Zelda.

Dicho esto, con respecto al reto de la primera parte, os adelantaré el origen del nombre de Ghirahim, pues pensaba hacerlo en el siguiente capítulo.

(¡Que por cierto! ¡¿Nadie se dio cuenta de que incluí gratuitamente una referencia a una conocida canción de Maná, en la primera parte?!)

Resulta que surgieron teorías con respecto al nombre y la identidad sexual de quien luego sería el antagonista principal, aparte de Demise/Heraldo de la Muerte, visto en un adelanto del juego The Legend of Zelda: Skyward Sword, que mostró Nintendo. Creyéndose que era mujer, por los aires que se daba y su aspecto afeminado, en Internet surgió un nombre provisional "Debbie, The Fabulous". Al menos, eso fue lo que leí, después de investigar tras toparme con múltiples imágenes de Ghirahim/Grahim con ese mote.

Creo que con esto, os podréis hacer una idea del por qué Ashei le llama así, pero esa incógnita será resuelta en el próximo capítulo.

Y antes de irme, llega el tiempo de publicidad. Como ya sabréis algunos, Oracle of Secrets, a quien le hago de Beta Reader, publicará pronto una nueva historia. No os diré el título, pero si os gustó su anterior historia, igualmente ésta os gustará.

¡En fin, me marcho! ¡Hasta el próximo capítulo!