Mis queridos amigos:

Me aparezco para dejarles la nueva entrega de esta historia.

Saludos.

Yaem Gy

Capítulo 8: "Un cumpleaños, un testamento, un beso y una canción"

Ron despertó con los ruiditos que Harry emitía entre sueños. Una y otra vez su amigo nombraba a un tal Gregorovitch que Ron no conocía.

Al despertar el pelinegro, Ron le comentó el asunto y Harry le alarmó diciéndole que otra vez Voldemort había entrado en su mente y le había llevado a un lugar extraño y desconocido. Ron trató de no meterse mucho en el asunto ya que Hermione tenía terminantemente prohibido a Harry dejar que Voldemort se metiera en su mente y a Ron preguntar absolutamente nada sobre ello. Y Hermione era de temer si no se le obedecía. Para distender el momento, Ron le recordó a su amigo que era la mañana de su cumpleaños.

Harry, emocionado, comenzó a hacer magia con sus lentes, que por poco casi le sacan un ojo.

-¡Que talento!- Resopló Ron, divertido ante esta infantil actitud de su amigo que en nada demostraba que ya era mayor de edad.

Harry entonces, levitó todas las cosas que Ron tenía en la habitación y cambió el color de los posters que el pelirrojo cuidaba con devoción. Pig se despertó molesta y agitó sus alas, haciendo más ruido del que ya el joven mago estaba causando. Ron no pudo evitar hacerle una broma a su amigo y Harry avergonzado había caído en ella para la risa de Ron. Luego, Ron le entregó su regalo, un regalo que a Harry le dejó desconcertado.

-¿Es un libro?- se extraño Harry, al tomar el paquete rectangular- Un cambio con respecto a la tradición ¿no?

-No es un libro cualquiera. Es una joya:Doce formas infalibles de hechizar a una bruja. Explica todo lo que hay que saber sobre las chicas. Si lo hubiera tenido el año pasado, habría sabido cómo librarme de Lavender y qué hacer para... Bueno, a mi me lo regalaron Fred y George, y he aprendido mucho con él. Te sorprenderá, ya lo verás. Y no todos los trucos son con varita.

Sí. Como se arrepentía ahora de no haber leído ese libro desde un principio. Cuantas penas y malos entendidos se hubiera ahorrado. Cuando Fred y George se lo dieron, su primer sentimiento fue de desconfianza. Estaba seguro que los gemelos le estaban haciendo otra de sus bromas y solo con el tiempo comprendió que ellos solo trataban de ayudarle. Pero, era difícil confiar en ellos, la experiencia se lo confirmaba. Para cuando tomó el libro en serio, su mundo ya estaba por el suelo. Tenía a Lavender persiguiéndolo por todo Hogwarts, rogándole volver. A Susan, enamorada de él sin que se lo propusiera y Hermione, la única chica que realmente le interesaba, estaba ya atrapada en los brazos del hurón. Para entonces el libro solo le servía para darse golpes en la cabeza con él. Ella amaba a otro y no lo podía remediar. ¿Cómo podría saber él que en un libro podía encontrar las soluciones? La única que sabía esos secretos era Hermione.

Pero sin querer, el destino le estaba dando una segunda oportunidad. Ron lo sentía de esa forma. El hurón estaba lejos y metido en un lio endemoniado y él estaba allí, al lado de la castaña. La protegía, la acompañaba. Ahora con cuidado y dulzura tal vez ella le comenzara a mirar con otros ojos.

Bajaron a la cocina y allí, Harry recibió los saludos y los regalos de los demás. Los Weasley le regalaron un bonito pero algo viejo reloj que Harry recibió emocionado. Tanta fue la alegría del joven que abrazó con fuerzas a Molly haciendo que el trozo de panceta que ella cocinaba saltara del sartén y cayera sin remedio al suelo.

Pronto apareció Hermione con su regalo y al preguntarle que le había regalado a Harry, Ron se hizo el desentendido y presionó a Harry a abrir el que ella le entregaba.

Pronto, Harry tuvo un montoncito de cosas que todos le habían regalado. Un Falsoscopio de parte de Hermione, una navaja de parte de Fleur, Bombones de parte de los padres de la novia y una tremenda caja gentileza de los gemelos. Hermione, muy contenta, reunió los regalos y dijo que los metería con el equipaje y así, los tres subieron las escaleras para ir al cuarto de los chicos.

-Ya tengo casi todo preparado solo falta que el resto de tus calzoncillos terminen de lavarse, Ron-Dijo la chica con total naturalidad.

Ron se atragantó con estas palabras y se puso más rojo que un tomate. ¿Ella había visto sus calzoncillos? "vaya, que confiancitas" pensó mientras se juraba a si mismo que nunca más dejaría su ropa interior al alcance de nadie otra vez. "Me siento ultrajado" se dijo.

Pasando ya por la habitación de las chicas, Ginny asomó por la puerta y llamó a Harry. Ron se detuvo en ese mismo instante, pero Hermione le tomó del codo y le obligó a seguir subiendo las escaleras. Harry y Ginny entraron en la habitación y Ron continuó su camino con Hermione detrás hasta su propia habitación. Allí, comenzó a caminar de un lado para el otro mientras ella le seguía con la mirada.

-¿Qué tiene que decirle Ginny a Harry en su habitación?- protestó de pronto.

-Quizás quiso desearle feliz cumpleaños- justificó la castaña.

-¿No podía decírselo delante de nosotros? ¿Era necesario encerrarse?- continuó el pelirrojo.

-A veces es necesaria la privacidad, Ron. Deberías saberlo.

-Mejor voy a ver qué pasa- Dijo el chico avanzando hasta la puerta.

-No, Ron ¡Ron, Detente!- Dijo la chica pero el muchacho la ignoró. Ron bajó rápidamente y sin golpear ni nada abrió la puerta de par en par. Encontró a su amigo y a su hermana en medio de un beso, y la vergüenza y la rabia, se mezclaron en su rostro. Hermione, atrás de él, estaba nerviosa y Harry mostraba una mirada oscurecida por algo parecido a la resignación.

Ron dio la vuelta y salió raudo. Detrás de él, Harry lo seguía cabizbajo, y Hermione, asustada. El pelirrojo recorrió las escaleras y la salita hasta pasar por el patio y a prudente distancia, en un lugar en donde no fueran escuchados, se volteó para enfrentar a su amigo. Estaba molesto, enojado, furioso. Harry estaba haciendo justo lo que Ron no quería. Harry estaba jugando con su hermana.

-¿No habían cortado? ¿Qué estás haciendo? ¿Por qué juegas con ella?

-No juego con ella- Se defendió Harry, y en ese momento Hermione los alcanzó.

-Ron.

Pero éste levantó una mano para hacerla callar.

-Cuando cortaron, mi hermana quedó destruida.

-Yo también. Ya sabes por qué le propuse cortar, y no fue porque yo quisiera.

-Sí, pero si ahora la besas, volverá a tener esperanzas y...

-Tu hermana no es tonta, sabe perfectamente que no puede ser, no espera que terminemos casándonos ni...

-Si sigues besándote con mi hermana cada vez que se te presenta una oportunidad...

-No volverá a pasar- Aseguró Harry con aspereza- ¿Está bien?

-Está bien-Dijo Ron no muy seguro. Él quería mucho a Harry, y de verdad le hubiera encantado que entre él y Ginny las cosas hubieran sido mejores. Por un segundo, imaginó a su amigo vestido con una incómoda túnica de matrimonio y a su hermana luciendo un bello vestido blanco. Los imaginó felices y esa felicidad se le contagiaba al verse del brazo de Hermione. Pero todo era imaginación. Ni Harry podía tener a Ginny, ni él a Hermione. Harry estaba destinado a enfrentar a la muerte y Ron a ver a su gorrión volar muy lejos de él. Los dos estaban condenados y Ron no quería que en ese triste destino estuviera también envuelta su hermana.

El resto del día evitaron hablar del tema. Ginny ya no volvió a acercarse a Harry, y Ron se dedicó a ayudar a acomodar todo para realizar el cumpleaños de Harry en el patio de la casa. Fred y George encantaron unos faroles morados y Hermione decoró unos árboles y arbustos con serpentinas doradas dejando todo muy bien.

-¡Qué bonito queda!- Alabó Ron cuando, con un último floreo de la varita, Hermione tiño de dorado las hojas del manzano una artista para estas cosas.

-Gracias, Ron- repuso ella, complacida y un poco turbada.

Sí, era un truco que había encontrado en el Libro Doce formas infalibles para hechizar a una Bruja, pero en verdad lo decía de corazón. Hermione hacía maravillas con todo lo que tocaba. Todo a su alrededor era magia, ella era magia pura.

La señora Weasley llegó llevando un gran pastel en forma de Snitch, mediante levitación, a la mesa. Harry al ver su pastel, halagó sin reparos a Molly y ella se sonrojó ante tal gesto. Ron, quien había presenciado todo, le levantó el pulgar en forma de aprobación y articuló un "Bien" con los labios. Se preguntaba en qué momento Harry había leído el capitulo relacionado a los halagos que estaba en el libro.

Otro regalo llegó a manos del joven mago. Hagrid le regaló un monedero de Moke que Harry agradeció de corazón.

La fiesta estaba por comenzar y todos conversaban. Remus y Nynphadora ya habían llegado y Charlie conversaba amenamente con Hagrid. Pero Molly no dejaba de mirar a la cerca, pues el señor Weasley aun no aparecía. De pronto una luz plateada asomó al lugar y una comadreja plateada con la voz de Arthur advirtió a todos que el Ministro Scrimgeour venía con él.

Remus no demoró en tomar a Tonk, excusándose que debía irse antes que el ministro los vieran y desaparecieron detrás de unas cercas. Todos los demás se tensaron y Ron se preguntó qué demonios querría ese tipo.

Dos figuras aparecieron caminando y Ron vio que su padre llegaba muy nervioso.

-Lamento esta intromisión- se disculpó Scrimgeour al detenerse rengueando junto a la mesa-. Y más ahora que veo que me he colado en una fiesta.- Clavó la vista en la enorme torta con forma de Snitch y musitó-Muchas felicidades.

-Gracias- dijo Harry.

-Quiero hablar en privado contigo- añadió el ministro-...Y también con Ronald Weasley y Hermione Granger.

-¿Con nosotros?- Se extrañó Ron- ¿Por qué?- De pronto sintió un gran peso en el estómago.

-Se lo explicaré cuando estemos en un lugar menos concurrido. ¿Algún lugar para conversar a solas?- le pregunto al señor Weasley.

-Si por supuesto- respondió Arthur, que parecía nervioso- pueden ir a la sala.

-Condúcenos, por favor- pidió el ministro a Ron- No es necesario que nos acompañes Arthur.

Ron miró a su padre y vio como él miraba con preocupación a su madre. Luego emprendió el camino a la salita con todos detrás de él, recorriendo la desordenada cocina hasta llegar a la acogedora pero deslucida estancia. Mientras caminaba, Ron pensaba en como el ministro había descubierto que ninguno de los tres volverían a Hogwarts ese año. ¿Por qué otro motivo querría interrogarlos a los tres?

Harry iluminó la estancia y el ministro se acomodó en la hundida butaca que usaba el padre de Ron. En cambio, los tres chicos se apretujaron en el desgastado sofá. Apenas intentaban acomodarse cuando el interrogatorio comenzó.

Scrimgeour quiso interrogarlos por separado, comenzando primero por Ron, pero Harry se negó. O los interrogaba a los tres o a ninguno. Por supuesto al ministro no le gustó ni un poco la propuesta pero tuvo que aceptarla.

Les habló entonces de que Dumbledore les había nombrado en su testamento. A Ron no le sorprendió en absoluto que el viejo director se acordara de Harry en su última voluntad. Tal vez se sorprendiera un poco que se acordara de Hermione, aunque no era algo inverosímil. Pero era un misterio absoluto que el anciano le recordara a él.

Apenas habremos cruzado cuatro palabras en seis años pensó Si no fuera porque soy amigo de Harry, yo creo que ni mi nombre recordaría el viejito chiflado

-Dumbledore murió hace más de un mes. ¿Por qué han tardado tanto en entregarnos lo que nos legó?-interrumpió Harry molesto.

-Eso es obvio- intervino Hermione- Querían examinarlo ¡Pero no tenían derecho a hacerlo!-protestó, y le tembló un poco la voz.

El ministro se defendió alegando sus derechos según el decreto de Confiscación Justificable, pero la chica le rebatió que para aplicarlo debían tener motivos irrevocables para ello, a lo cual el ministro le preguntó molesto si deseaba estudiar la carrera de Derecho mágico.

-No, no es mi propósito. ¡Pero espero hacer algo positivo en la vida!-dijo la muchacha con determinación.

Ron se echó a reír sin contemplaciones. "No puedes con ella, viejo tonto, ella es invencible", pensó entretenido.

Según lo que escuchó después, el ministro no tenía más remedio que entregarles su herencia ya que habían pasado los 31 días que permitía la ley. Fue entonces que se le cayó encima a preguntas. Scrimgeour le atosigaba preguntando porque Dumbledore le había recordado en su testamento y lo pilló mal parado. Trató de no meter la pata, pero solo logró poner las cosas más tensas. Fue Hemione quien le dio fianza para salir del paso. Entonces, el ministro sacó un pergamino de una bolsa y comenzó a leerlo.

-Última voluntad y testamento de Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore-Sí, aquí está- ...a Ronald Bilius Weasley le lego mi desiluminador, con la esperanza de que me recuerde cuando lo utilice...

Scrimgeour sacó un objeto parecido a un encendedor plateado y él lo tomó e hizo girar en sus manos atónito. Parecía costoso y esto le maravilló al muchacho. No tenía idea de que se podía hacer con él aparte de apagar luces pero le había gustado mucho.

Scrimgeour intentó atacarlo de nuevo pero a Ron ya no le preocupaba. Estaba demasiado entretenido con su regalo. En verdad agradeció al director por darle algo tan bonito y se dijo que lo usaría con respeto.

Luego fue el turno de Hermione. Dumbledore le había legado un viejo libro con las tapas gastadas y manchadas. Eran Los Cuentos de Beedle el Bardo. Ella se emocionó con el gesto y unas traicioneras lágrimas recorrieron su rostro. Scrimgeour quiso continuar el interrogatorio con ella, pero la chica se defendió con maestría. Aun así, Hermione no pudo evitar sollozar. Ron tuvo dificultades para abrazarla, pues el sofá era muy estrecho.

Al final, le tocó el turno a Harry. Dumbledore le había legado la vieja Snitch que el pelinegro atrapara en su primer partido. Harry parecía decepcionado. El ministro comenzó a atosigarle, pero Harry se le puso en frente sin rodeos. Esto molestó al hombre y empeoró cuando Hermione comenzó a defenderlo.

Ron no entendía porque el director le había dado la Snitch a Harry, pero comenzó a entender cuando el ministro dijo que eran capaces de guardar cosas pequeñas dentro, pero sobre todo cuando Hermione contestó a una pregunta de Scrimgeour, diciendo que las Snitches tenían memoria táctil. Podía ser que la snitch guardara algo dentro, pero era más sorprendente que Hermione supiera algo de Quidditch

Todos quedaron expectantes ante la posibilidad que Harry al tocar la Snitch, ella se abriera y algo saliera de ella. Grande fue la desilusión cuando al tocarla, la Snitch se quedara tan redonda como al principio.

Pensando que ya todo estaba entregado. Los chicos quisieron marcharse, pero el ministro dijo que quedaba otro objeto.

-¿Qué es?-Dijo Harry emocionado.

Esta vez, el ministro no tuvo que leer el testamento, sino que dijo:

-La espada de Godric Gryffindor.

Ron y Hermione se tensaron y vieron a Harry buscar la espada con la mirada. Pero no estaba. Harry la reclamó, pero Scrimgeour dijo que la espada no podía ser parte de la herencia. Hermione trató de hacer valer los derechos de Harry y el ministro dijo que la espada solo se presentaba al llamado del Gryfindor que mereciera su presencia.

Y volvió el interrogatorio, pero esta vez Harry se mostró más agresivo que la vez anterior. La discusión subió de tono hasta que ambos se levantaron de sus asientos y Scrimgeour hundió su varita en el pecho del muchacho quemándole la camiseta. Ron reaccionó sacando su propia varita, pero Harry le retuvo para que no se dejara embaucar por el ministro. Scrimgeour amenazó a Harry y le exigió respeto, pero el muchacho le alegó que tenía que ganárselo.

De pronto la sala se vio llena. Los padres de Ron habían llegado corriendo y el ministro se separó de Harry para ver cómo había quedado la camiseta luego de su pérdida de estribos.

Scrimgeour intentó persuadir por última vez al chico, pero Harry solo le bastó mostrarle las cicatrices en su mano derecha. Ante esto el ministro se marchó furioso, con la señora Weasley detrás y tras cruzar las cercas, desapareció.

Todos miraron los objetos y nadie pudo entender porque Dumbledore le había dado la Snitch a Harry. Por lo menos el libro para Hermione era muy lógico, y un gran honor para Ron recibir el Desiluminador, ¿pero qué haría Harry con la pelotita?

La cena de cumpleaños fue rápida y silenciosa. Scrimgeour ya lo había arruinado todo. Cuando terminaron, Harry le dijo a Hermione que se dirigiera a la habitación de los chicos cuando se sintiera segura y todos comenzaron a retirarse del lugar.

Hermione se marchó a su habitación con Ginny, y Ron y Harry esperaron un poco para luego subir también. Cuando pasaban por el cuarto de las chicas, notaron que la puerta estaba entreabierta y que las chicas conversaban. Ron se detuvo y Harry se quedó a su lado con una expresión de "te demoras".

-Raro lo del testamento- comentó Ginny.

-Sí. Pero me alegra que el director me recordara. El libro que me entregó parece invaluable.

-Supongo- Dijo la pelirroja sin darle mucha importancia al libro- . Hermione quiero que veas esto.

La pelirroja extendió ante la castaña un pergamino que la chica comenzó a leer. Ron se le quedó mirando, ignorando que Harry le empujaba para avanzar, pues el pergamino le pareció conocido.

-¿Una canción?- Dijo la chica confundida.

-¿Eso es?- preguntó la pelirroja.

-¿De dónde sacaste esto?

-Lo tomé de la habitación de los chicos. Estaba entre las cosas de Ron.

Claro, ahora lo reconocía. Era una de las canciones que Dean le había escrito cuando le pidió le enseñara a cantar hacía unos meses. Ron había escuchado a Dean cantar una triste canción de amor que él suponía que era para Ginny y tuvo la loca idea de que le enseñara. Dean había tratado de enseñarle a tocar guirrara, guimarra o como se dijera, pero Ron era un fracaso para eso y solo se consoló enseñándole como cantar. A criterio de Dean, Ron no lo hacía nada mal.

"Enana intrusa, te voy a matar"- pensó molesto.

-Tenía otras dos canciones más junto con este pergamino, pero esta canción fue la que me gustó. Bueno, en ese momento no sabía que era una canción.

-Es una muy bonita. Yo ya ni me acordaba de la letra. Pero la melodía la recuerdo muy bien.

-¿Me la podrías cantar Hermione? Es que lo que dice es justo lo que mi corazón siente por Harry.

Fue entonces que Harry dejó de empujar a Ron. Se abalanzó todo lo que pudo a la puerta y ambos muchachos se quedaron muy quietos para escuchar.

-¿De verdad sientes todo esto Ginny?

-Sí.

-Está bien. Pero deberé leer el pergamino para cantar.

Hermione se acomodó en la cama y Ginny se sentó a su lado. Ninguna de las dos reparó que la puerta estaba entreabierta y luego de enderezar el pergamino, Hermione comenzó.

OH, THINKIN ABOUT ALL OUR YOUNGER YEARS
THERE WAS ONLY YOU AND ME
WE WERE YOUNG AND WILD AND FREE

Ron recordó entonces la canción. Dean se la había cantado una tarde. Como había pasado el tiempo. Se recordó a sí mismo de once años, recordó a Ginny pequeña y ya enamorada de Harry, cuando ni siquiera le conocía bien. Eran niños, eran felices. Recordó como Ginny miraba a Harry con adoración y como su amigo ignoraba por completo ese amor. Recordó también el breve noviazgo que ellos habían tenido y como por primera vez en su vida había visto a su amigo feliz de verdad.

NOW NOTHIN CAN TAKE YOU AWAY FROM ME
WEVE BEEN DOWN THAT ROAD BEFORE
BUT THATS OVER NOW
YOU KEEP ME COMIN BACK FOR MORE

¿Sería que Ginny pensaba eso? ¿Podría pensar ella que nada le podría arrebatar a Harry? ¿Ni siquiera Voldemort? Ya antes la chica había visto como otra había intentado quitárselo, pero Harry había decidido por ella. Ron pensó que Ginny sentía que no importaba a donde Harry fuera, siempre su corazón estaría con ella. Y ella siempre estaría ahí para él.

BABY YOURE ALL THAT I WANT
WHEN YOURE LYIN HERE IN MY ARMS
IM FINDIN IT HARD TO BELIEVE
WERE IN HEAVEN
AND LOVE IS ALL THAT I NEED
AND I FOUND IT THERE IN YOUR HEART
IT ISNT TOO HARD TO SEE
WERE IN HEAVEN

Y Ron había sido mudo y despistado testigo del inmenso amor de Ginny por Harry. Era verdad que él era lo único que ella necesitaba, era su necesidad, su amor, su vida. Nunca la había visto tan plena, ni cuando había estado de novia con Dean. Ella irradiaba luz cuando estaba junto a su amigo. Ella había buscado el amor en el corazón de Harry y lo había encontrado. Ambos parecían estar en el paraíso cuando sus manos se juntaban.

OH, ONCE IN YOUR LIFE YOU FIND SOMEONE
WHO WILL TURN YOUR WORLD AROUND
BRING YOU UP WHEN YOURE FEELIN DOWN

Había que admitirlo. Ginny nunca tuvo ojos para otro. Parecía que ambos estaban destinados y que Ron no se había dado cuenta de ello hasta que los vio besarse. Harry había puesto de cabeza el mundo de Ginny desde muy pequeña, pero Ginny había logrado lo mismo en el de Harry, pero con más sutileza. Ron recordaba que solo Harry hacía sonreír de verdad a la pelirroja y que ésta se cohibía con su presencia.

YEAH, NOTHIN COULD CHANGE WHAT YOU MEAN TO ME
OH, THERES LOTS THAT I COULD SAY
BUT JUST HOLD ME NOW
CAUSE OUR LOVE WILL LIGHT THE WAY

Y nada ni nadie pudieron cambiar los sentimientos de su hermana por su amigo. Tantas situaciones vividas, diarios malditos que le robaban la voluntad y basiliscos que deseaban matarlos, pero nada los separaba, y ahora, ni Voldemort podía. A Ginny solo le bastaba tener a Harry en sus brazos y Ron sabía que con eso ella se sentía poderosa. Quizás Ginny pensaba que Harry solo a su lado encontraría la solución a ese destino tan nefasto que le pisaba los talones.

BABY YOURE ALL THAT I WANT
WHEN YOURE LYIN HERE IN MY ARMS
IM FINDIN IT HARD TO BELIEVE
WERE IN HEAVEN
AND LOVE IS ALL THAT I NEED
AND I FOUND IT THERE IN YOUR HEART
IT ISNT TOO HARD TO SEE
WERE IN HEAVEN

Había sido difícil de creer que ellos estuvieran juntos. Y que cada uno encontraría el verdadero amor en el otro. Se amaban y Ron lo sabía. Harry y Ginny habían logrado lo que él jamás pudo, vivir un amor de paraíso.

IVE BEEN WAITIN FOR SO LONG
FOR SOMETHIN TO ARRIVE
FOR LOVE TO COME ALONG
NOW OUR DREAMS ARE COMIN TRUE
THROUGH THE GOOD TIMES AND THE BAD
YEAH, ILL BE STANDIN THERE BY YOU

Cuando tiempo su hermana había esperado. Cuantas lágrimas calladas, cuantos suspiros reprimidos. Harry le había visto como a una niña y como la hermana de su amigo; y tuvo que esperar florecer ante sus ojos y que él viera que era hermosa. Había tenido que descargar ese cariño en otros labios hasta que Harry al fin la descubriera, bella, luminosa, dueña de sí misma y dueña del corazón. Después, por un tiempo habían volado el mismo cielo, juntos. Haciendo realidad todos sus sueños. Y ella estaría también en esos oscuros momentos en donde el miedo y la muerte rodearan a su amado. Pero Ron sabía que Harry no la arriesgaría. Prefería ir solo al encuentro del terror. Y Ron tuvo que admitir que prefería también eso a que su hermana corriera peligro. Pero el muchacho comprendía la fortaleza del amor de su hermanita.

BABY YOURE ALL THAT I WANT
WHEN YOURE LYIN HERE IN MY ARMS
IM FINDIN IT HARD TO BELIEVE
WERE IN HEAVEN
AND LOVE IS ALL THAT I NEED
AND I FOUND IT THERE IN YOUR HEART
IT ISNT TOO HARD TO SEE
WERE IN HEAVEN

HEAVEN

(HEAVEN, BRYAN ADAMS)

El paraíso, que utópico podía ser ahora el paraíso. Todo el mundo mágico estaba en peligro, Harry estaba en peligro, pero Ron reconocía que, de todos los lugares del mundo, en el único que Harry conocería paz, sería en los brazos de Ginny.

Al terminar la canción. Ron miró a las chicas. Hermione aun sostenía el pergamino, pero este cayó al suelo cuando Ginny, arrasada por las lágrimas se abalanzó hacia su amiga y comenzó a llorar desconsoladamente en su hombro. Esto le descolocó por completo. Nunca había visto llorar a Ginny de esa manera. Un nudo le apretó la garganta y miró a Harry que se había quedado inmóvil con la cabeza gacha. De pronto el ojiverde se levantó y corrió hasta su cuarto dejando a Ron mudo. El chico demoró unos segundos en reaccionar y antes que las chicas le descubrieran, se levantó no sin antes mirar por última vez a las chicas abrazadas. Ginny lloraba y Hermione le frotaba la espalda.

Rápidamente llegó a su cuarto y allí encontró a Harry llorando en la penumbra. No quería interrumpir, pero creía necesario hablar con él una vez más.

-Harry.

-No quiero hacerla sufrir, Ron, no quiero.

-Lo sé, sé que lo que...

-¿Lo que hago? Maldición, yo la amo, amigo. La amo como nunca he amado a nadie. No sabes las ganas que tuve de entrar en ese cuarto y tomarla en mis brazos, diciéndole que todo estará bien; pero no nada está bien... nunca nada estará bien otra vez... nunca.

-Solo tenemos que encontrar esos Horrocruces y ya verás.

-Ni siquiera sé donde están. Mientras, Voldemort me acorrala cada día más. No sabes cómo lo odio, ahora más que nunca. Me quitó la oportunidad de ser feliz. De amar sin miedos... sin miedo a que él lastime a mi amor.

-Calma, amigo- le dijo y le tomó del hombro- No puedes echarte a morir ahora. Piensa que al menos algún camino tenemos ganado. El anillo ya no está, el diario tampoco. Sé que aún nos quedan otras cosas, pero eso es mejor que nada.

Harry sonrió entre lágrimas y sin previo aviso empujó a Ron hasta él para abrazarlo con todas sus fuerzas. Lloró un poquito más en el hombro de su amigo y luego se calmó y enjugando el rostro le miró con cariño.

-sabes que la amo de verdad ¿cierto? Sabes que mi amor por ella es sincero.

-Claro que lo sé. Sino ¿crees que seguiría apoyándote? Yo conozco tu corazón y tú conoces el mío.

-Si no estoy con ella es porque no quiero arriesgarla.

-Te entiendo. No eres el primero que lo hace. Para mi pesar conozco a otro que también debe estar igual que tú- y el rostro de Draco pasó por la mente de Ron. Le dolió el corazón al recordarlo, pero no tenía alternativa.

-Tú también vives algo parecido. Con la diferencia que dejas ir a tu amor para que ella sea feliz.

-Tal vez, no sé, solo la protejo para que nada ni nadie la lastime. Como veo las cosas, sospecho que ella no se quedará ni conmigo ni con él.

No pudieron seguir conversando ya que Hermione golpeó la puerta y tuvieron que separarse. Al entrar, la chica llevaba el rostro triste y quizás su tristeza no la hizo reparar en los ojos llorosos de Harry ni la contrariedad de Ron.

La chica se dedicó a examinar el Desiluminador y a comentar sobre el testamento. Pero pronto todo se puso tenso cuando todos pusieron su atención en la Snitch. Hermione admitió que ella esperaba algún cambio en la esfera cuando Harry la tocara, pero entonces Harry les hizo ver a ambos que no había sido con las manos que él la había atrapado.

-¡Es la pelota que casi te tragas!- dijo Ron señalando alternativamente a Harry y la pelota, ansioso.

-Exacto- confirmó Harry.

El muchacho llevó la pelota a sus labios, pero nada pasó; hasta que Hermione vio en ella unas letras. Todos las leyeron pero por más que buscaron su significado no pudieron encontrarlo.

"Me abro al cierre"

Ron buscó en su mente un montón de explicaciones, pero nada encontró; o al menos solo una, Dumbledore estaba chiflado de remate y había dejado un mensaje indescifrable. No podía haber otra.

Ya rendidos se dedicaron a hablar de la espada. Harry les comentó todas las veces en que había estado en el despacho de Dumbledore y que nunca le había dicho ni media palabra sobre ella.

"Confirmado, el viejo estaba de remate" se decía a sí mismo el pelirrojo.

Por último el libro de cuentos pasó a ser parte de la conversación. Ron no podía creer que Hermione nunca lo hubiera leído, ni que ni ella ni Harry hubieran escuchado de los famosos cuentos de Beedle el Bardo. ¿Cómo nunca habían escuchado la siniestra historia del corazón peludo del mago, ni de la fuente de la buena fortuna, ni el del mago y la vasija saltarina, ni de la grandiosa Babbity Rabbitty y su tronco cacareante?

-¿Cómo dices?- preguntó Hermione con una risita- ¿Cómo es ese último título?

-¡Me estás tomando el pelo!-protestó Ron, incrédulo- Tienen que haber oído hablar de Babbity Rabbitty.

Pero Hermione le dijo que tanto ella como Harry habían sido criados entre muggles y que no sabía nada de esos cuentos. En su lugar les habían contado unos cuentos que a Ron le parecieron extraños e inquietantes.

-¿La Cenicienta? ¿Qué es eso, una enfermedad?- preguntó.Vaya cosas que debían contarles a sus hijos los muggles. Ese cuento sonaba aterrador. Y sin contar que no podía entender que bien le podían encontrar a unos enanos. Los duendes eran gente muy mal genio, no comprendía como a los muggles les gustara contarles cuentos a los niños sobre ellos. O quizás esos enanos fueran algo parecido a los gnomos. Tontos e intrusos como ellos. Que molestia.

La cosa era que Dumbledore la había dado el libro a Hermione y Ron pensó que el viejo director había reparado en la deprimente crianza de los muggles con sus hijos. Para remediarlo tal vez el director pensara en instruir a la chica, así ella le contaría cuentos de verdad a sus hijos, cuando los tuviera.

Al pensar en eso. Sacudió su cabeza. Prefirió matar la idea antes que naciera.

Al final notaron que ya era muy tarde para seguir conversando. Hermione se retiró de la habitación y Ron apagó las luces con su Desiluminador. Al quedar a oscuras el chico acarició el objeto y volvió a agradecer a Dumbledore por regalárselo.

"Creo que siempre me acordaré de usted cuando encienda y apague luces" sonrió al pensarlo. Luego notó que Harry ya dormía, quizás abatido por la tristeza y el llanto. Se acomodó tratando de no hacer ruido y mientras se entregaba al sueño, las notas de la canción volvieron a su mente. Solo que ahora las convertía en su propio canto, un canto que había elegido hacía mucho.

BABY YOURE ALL THAT I WANT
WHEN YOURE LYIN HERE IN MY ARMS
IM FINDIN IT HARD TO BELIEVE
WERE IN HEAVEN
AND LOVE IS ALL THAT I NEED
AND I FOUND IT THERE IN YOUR HEART
IT ISNT TOO HARD TO SEE
WERE IN HEAVEN

Solo en sus pensamientos ella estaba en sus brazos, y el amor que él necesitaba solo estaba en el corazón de ella. Él estaba en el paraíso, pero solo... solo en sus pensamientos.