49. Espadas de doble filo
La anciana Impa condujo a Link y compañía hacia un gran salón, que hasta el momento, ninguno de ellos había pisado. Y no era de extrañar, pues sus puertas se mantenían cerradas gracias a un gran candado, que sólo podía ser abierto por una llave que la matriarca llevaba consigo.
Nada más entrar, al espadachín le vinieron recuerdos de una estancia similar a otra que vio en la ruinosa mansión de los Yetis, con sus bancos de madera y un pequeño altar de conferencias ubicado en el fondo de la misma. Por el contrario, debía afirmar que su decoración era mucho más variada y estrafalaria. Había colgados por las paredes numerosos retratos de quienes supuso, serían ancestros de los actuales miembros de ese misterioso clan. Pero no sólo eran cuadros lo que abundaba por la sala, también cachivaches de diversa índole, probablemente a modo de exposición del enorme legado acumulado durante generaciones por ese colectivo, aunque dudaba de que fueran sólo meros objetos decorativos.
Link pronto se dejó llevar por la curiosidad y aprovechando que sólo ellos se encontraban allí, se puso a explorar la habitación.
Y de pronto, una pintura llamó con fuerza su atención. El retrato pertenecía a un hombre pelirrojo, de perturbadora sonrisa y ojos entreabiertos. A pesar de que estaba seguro de que en su vida se había topado con alguien así, no pudo evitar preguntarse quién sería. Algo dentro suyo le había hecho reaccionar ante ese rostro.
-Veo que ha llamado poderosamente tu atención este cuadro…-comentó Impa, colocándose a su lado-Como te puedes imaginar, se trata de un importante miembro de nuestro clan que vivió hace varios siglos. Pero pese a su fama, lamentablemente su nombre se ha perdido en el tiempo y ha llegado a nuestros días con el sobrenombre con el que se hacía llamar, en honor a su especialidad como comerciante: "El Vendedor de Máscaras Felices"
-¿Vendedor de Máscaras Felices?-sólo por unos instantes, Link juró en su cabeza haber oído una escalofriante risa, pero no hizo comentario alguno al respecto-Y… ¿Qué fue lo que hizo para sea tan importante?
-Nada menos que descubrir la clave para acceder al mundo de Termina, jovencito.-expresó con gran orgullo-Pero no sólo por la forma convencional por la que nuestra gente viaja entre dimensiones, sino también por un acceso directo desde éste.
Termina, ese fue el detalle que lo cambió todo. La mente del guerrero se inundó con los recuerdos de una historia que el fantasma Héroe del Tiempo le había contado y que hablaba acerca de ese mundo. Recordó que en ella había mencionado a un atípico comerciante obsesionado con las máscaras y que éste le ayudó en cierta medida con su misión de salvar aquel mundo. Podía asegurar con total seguridad de que ese hombre y el que había retratado en aquel cuadro eran el mismo.
Y al mismo tiempo que se acordó de él, también recordó otro detalle intrínsecamente relacionado…la Máscara de Majora. No fue únicamente por las vivencias del Héroe del Tiempo, sino también por un suceso ocurrido cuando se disponía a recuperar la Espada Maestra de su pedestal. Skull Kid, quien protegía la Arboleda Sagrada, fue manipulado utilizando aquella máscara, siendo obra de nada menos que Nagahim.
Fue ahí donde encontró una incoherencia flagrante. Si aquel individuo se la había llevado consigo para siempre… ¿Cómo Nagahim la obtuvo después de tanto tiempo?
Claro está, había un detalle común entre esos dos, y era la pertenencia a un determinado grupo.
-¿Puedo hacerle una pregunta relacionada con ese vendedor?-Impa asintió, dándole permiso-Por casualidad… ¿No habréis conservado alguna pertenencia suya?
-¿Uhm? Extraño interés por tu parte si me permites decirlo…-por unos instantes, la anciana dudó, pero accedió a revelarle información-Pues sí, conservamos algunas máscaras suyas, como era de esperarse.
-¿Y más concretamente?-siguió insistiendo-¿No conservaréis alguna que fuera "especial"?
Impa se quedó unos segundos quieta, mirándole inquisitivamente. Al parecer, no le había gustado que hiciera una pregunta tan indiscreta.
-Sí…-respondió finalmente, sospechando-Es más, su posesión más valiosa nos fue confiada cuando lo encontraron muerto frente a este caserón. Su muerte fue en extrañas circunstancias y no se supo cómo llegó hasta aquí, cuando supuestamente debería haber estado regentando su negocio en la Ciudadela de Hyrule, a una distancia claramente lejana. Se especuló con la teoría de que su espíritu podría haber trasladado su cuerpo hasta este lugar, pero nunca podremos saber con exactitud lo que pasó. Pero en fin… ¿Qué interés tienes preguntando algo así? ¿Acaso sabías con anterioridad de ese hombre?
-Bueno…-se sentía nervioso ante el semblante intimidante de la anciana-Mentiría si dijera que no, pero no puedo saber más detalles sobre mis fuentes. Pero he preguntado por él y sus posesiones por una razón…la Máscara de Majora.
La matriarca se quedó muda al escuchar pronunciar ese nombre, pensando que era imposible que él supiera de su existencia.
-¿Dónde has oído hablar de esa reliquia maldita, joven?
-No puedo decirle el por qué conozco de su existencia, pero sí puedo afirmarle que la he visto con mis propios ojos.
-¡Eso es imposible!-exclamó de repente, exaltada-¡Esa máscara lleva siendo custodiada por mi clan desde que calló en nuestras manos!
Impa fue corriendo hacia la parte trasera de la habitación, donde acabó desbloqueando una entrada escondida de cualquier mirada indiscreta y entrando al recién descubierto cuarto oculto.
-¿Qué le pasa a la anciana?-preguntó Midna al acercarse a donde estaba Link, quien hasta el momento había estado atenta a otras cuestiones mientras exploraba aquella sala-¿Y esa puerta que acaba de aparecer de pronto?
-"Amo Link, ruego que me ponga al corriente de la naturaleza de ese extraño objeto al que se le refiere como Máscara de Majora"-pidió Fi desde la Espada Maestra, que también se había mantenido apartada de la conversación entre su amo e Impa.
Link apenas tuvo tiempo de explicarse, pues casi en ese mismo instante oyeron gritar a la anciana.
-¡No puede ser! ¡Es terrible!-exclamó desde aquel cuarto, horrorizada-¡No está! ¡La han robado! ¡¿Pero cómo es posible?!
Tanto rápido como había entrado a ese aparente trastero, salió, pidiendo explicaciones a Link sobre lo que parecía saber.
-¡Cálmese, señora! ¡Ahora se lo explico!-pidió asustado, debido a su sobrexcitación-Di con ella hace algún tiempo, cuando me encontraba en los Bosques de Farone y buscando recuperar la Espada Maestra. Un ser protector de esos lares me atacó, siendo contralado por un influjo maligno puesto sobre esa máscara. Afortunadamente, logré salvar a esa criatura cortándola en dos y no debería suponer un peligro a estas alturas.
-Eso sólo me tranquiliza a medias, pues de todas formas había perdido casi todo su poder hacía mucho tiempo. Lo que verdaderamente me importa es cómo llegó allí y quién era el que la usó para unos propósitos tan oscuros.
-Alguien que perteneció a su clan…Nagahim.
-¿Por qué me imaginé esa respuesta?-se lamentó, paseándose de un lado a otro, nerviosa-¡¿Pero cómo?! ¡¿Cómo?! ¡¿Cómo la consiguió?!
-Eso no lo puedo saber, como comprenderá. Pero lo que sí puedo decirle es que trató de utilizar al guardián de la Arboleda Sagrada para que le permitiera el paso al lugar donde reposaba la Espada Maestra. No lo logró por ese medio, pero me utilizó sin darme cuenta para ello y así obtener un poder oscuro sellado dentro de la espada. Fue también cuando le robó la Trifuerza a la princesa Zelda, que me acompañaba por ese entonces.
-Pues esto sí que es grave…-afirmó Midna, mirando luego a la espalda de Link, buscando a Fi-Una pregunta… ¿Qué tipo de oscuridad estaba sellada dentro la Espada Maestra? Debe ser algo poderoso, si debe ser encerrado dentro de algo que de por sí repele el mal.
-"Acierta en sus suposiciones, Midna."-al momento, salió de la espada, exponiéndose-Se trataba de parte de la esencia del Rey de los Demonios, Demise. Aunque por sí sola apenas abarca una pequeña fracción de su auténtico poder, representa una grave amenaza estando en manos de un individuo como Nagahim.
-La esencia de Demise, dos fragmentos de la Trifuerza y la Sombra Fundida...-meditó la anciana, claramente preocupada-Como ya comenté cuando llegasteis y me hablasteis sobre vuestros encuentros con Nagahim, esto no puede ser casualidad ni algo bueno. Algo de proporciones que ahora no alcanzamos a imaginar está planeando y para ello ha reunido tanto poder.
Ante la complicada situación en la que se encontraban, Impa decidió que lo mejor era esperar a que se celebrara la reunión que había convocado con todos los miembros de su clan. Era algo que se realizaba todos los años, pero en ése el principal tema iba a girar en torno del regreso inesperado de quien creían que había muerto años atrás.
Ya lo sabía con antelación, pero con lo que ahora había descubierto, mayores motivos tenía para alarmar a sus congéneres.
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Mucho revuelo y especulación se originó en torno a esa asamblea, circulando numerosos rumores al respecto entre los distintos miembros de la comunidad. No entendían el insólito interés que su matriarca reflejó en la celebración de tal evento, algo que todos los años hacían, pero de manera mucho más amena y casi finalizando el periodo festivo, tras el cual, cada sección del clan regresaría a sus quehaceres fuera de los muros de la mansión.
Ahora, se encontraban sentados y expectantes, a la espera de que su líder se pronunciara ante ellos.
Link y sus amigos también se encontraban ahí, en uno de los bancos de la primera fila, atrayendo la atención de todo el clan, pues se suponía que en esa congregación sólo podían estar presentes miembros del mismo.
-¿Estamos todos? ¿Falta alguien?-preguntó Impa, oteando en busca de algún ausente-Veo que no, así que procederé a no alargar más este espera.
Pero antes de que pudiera continuar, fue atosigada con innumerables preguntas, casi todas ellas relacionadas con los motivos que la habían llevado a apresurar esa reunión. Y las restantes, por la presencia de Link y el resto de ajenos a su colectivo, no sólo en aquella sala, sino también en la casona.
-Todas vuestras dudas tienen un origen común y una razón de ser. De eso quiero hablaros. Han ocurrido varios hechos que, a primera vista, no deberían estar relacionados con nosotros o siquiera importarnos. Mas la presencia de Midna, Reina del Crepúsculo; y de este joven espadachín, Link, enviado de la Princesa Zelda; quizás haya levantado sospechas y recelos entre algunos de vosotros. ¿El motivo de que estén aquí? Simple, han sido víctimas de un robo. Pero no uno cualquiera, sino de poderes sólo al alcance de unas pocas manos: dos fragmentos de la Trifuerza y la Sombra Fundida, en resumen.
No tardaron en poner sus miradas en los recién nombrados, incluidos Shad y Ashei, también presentes. Todos conocían el inmenso poder que residía en dichos artefactos mágicos, pero pocos se imaginaron lo que la matriarca les seguiría contando.
-Hoy mismo me he enterado de que a nosotros también nos han saqueado. Algo guardado en un cuarto oculto al que sólo yo tengo acceso…la Máscara de Majora.
Prácticamente todos se echaron las manos a la cabeza al escucharlo, aflorando la preocupación y la ansiedad en sus corazones.
-Pero lo peor de todo esto de lo que os hablo, es la identidad del ladrón, artífice de todos estos delitos que os estoy narrando y de otros muchos crímenes. Se trata de alguien que, en su día, también era integrante de nuestra extensa familia. Mas fue expulsado por incumplir sus normas y posteriormente lo dimos por muerto en un desgraciado incidente. Ese alguien es…Nagahim.
Fue en ese instante donde muchos perdieron los estribos, incrédulos ante lo que oían. Era obvio que todos, por jóvenes que fueran, estaban enterados de la historia de Nagahim y de su talento como mago. Que estuviera en posición de objetos tan peligrosos, sólo había conseguido alarmarlos todavía más.
Impa trató de tranquilizarles, imponiendo disciplina y orden, aunque consiguiéndolo a duras penas. Les puso al corriente de detalles que la mayoría desconocía, como que había sido el líder fundador de una banda criminal conocida en numerosos reinos, Los Seguidores.
Ese nombre levantó asperezas entre muchos de ellos, pero sobre todo llamó la atención de los Mogumas, Kyus y Serbot. Recordaban haber oído nombrarse a ese grupo días antes, pero no exactamente cuándo.
-¡Ji, ji! ¡Entonces lo de tu pelea con Link no fue casualidad! Así que tú ya sabías todo esto de Nagahim… ¿No, Ghirahim?-le preguntó la niña hada desde su posición, volteándose desde su asiento, para verle sentado en la última fila.
Él, hasta el momento, se había mantenido inmutable ante todo lo dicho por la anciana. Pero eso cambió cuando todo el clan se le vino encima con mirabas inquisitivas y preguntas que, según él, atentaban contra su intimidad.
-Veo que ya no estás tan cómodo…-se dirigió Impa a él, invitándole a ponerse frente a todos-¿Quisieras hacer el favor de, antes que nada, explicarme cómo la Máscara de Majora acabó en los Bosques de Farone?
-¿Por qué me vienes con esas? ¿Crees que yo la sustraje?-le respondió dándose aires de grandeza y serenidad, pero era evidente que estaba nervioso-¡Ja! ¡No tenía idea de eso hasta que ahora mismo lo soltaste, vieja!
-¡No trates de engañarme, demonio! ¡Tú eres el que ha colaborado con Nagahim y por tanto eres el único que podría haberle ayudado a llevarse la máscara!
-¿Y cómo me habría colado en la mansión sin que alguno de tus trucos o sus habitantes se hubieran enterado? No ha habido una sola vez desde que me marché de esta colonia, en donde apenas pusiera un pie aquí, no supieras que había llegado. Sabiendo entonces el obsesivo rechazo que profesas por mi excelsa persona, hubiera sido poco inteligente mandarme a mí a por, ya de por sí, una vieja y sólo simbólica supuesta careta maligna de carnaval.
Sus argumentos no acabaron de convencer al clan en general, pero dejó con serias dudas a su matriarca. Él, satisfecho con este último aspecto, siguió recalcando su inocencia.
-Además, no tienes prueba alguna que me incrimine. ¿A qué no?-con gran descontento, ella lo afirmó-¿Lo ves? ¿Puedo volver a mi sitio o tengo que seguir participando en este patético intento de escarnio público?
-¡No vayas tan rápido!-Impa lo detuvo de inmediato-¡Todavía tienes muchas cosas que aclararnos!
Una lluvia de preguntas, descalificaciones y peticiones de expulsión del clan cayeron bruscamente sobre él, aunque en ningún momento dejó verse abrumado por la situación.
Pero contrariamente a lo que la mayoría se esperó, apenas lograron sonsacarle información relevante sobre Nagahim o sus planes futuros. Aseguraba que las veces que se encontró con él se podían contar con los dedos de una mano y siempre bajo amenaza, por lo que poca conversación tuvieron.
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Aquello duró horas, tiempo angustiante para muchos, particularmente para los que fueron interrogados. No sólo fue Ghirahim, sino que también dieron la palabra a Midna, Link e incluso Fi para que explicasen y aclararan detalles de todo lo relacionado con Nagahim.
Poco lograron dejar en claro, pues el interrogante más importante, los turbios asuntos que pudiera el brujo tener en mente, seguía sin respuesta.
Una vez concluido el encuentro, el ambiente general dentro de la mansión cambió drásticamente. La peor parte se la llevó claramente Ghirahim, al que ya algunos no tenían reparos en llamarle "traidor" o calificativos menos "suaves". Y sin embargo, parecía que incluso en esas condiciones, poco le importaban las críticas o el aislamiento en el que poco a poco fueron recluyéndole. Incluso Malton, uno de los que más relación tenía con él, terminó por demostrarle abiertamente su desconfianza.
El día terminó de esa forma, donde cualquiera era capaz de percibir las malas vibraciones que se habían generados y circulaban por la mansión.
Link, por su parte, siguió encontrando serias dificultades para dormir, quitando lo anteriormente mencionado como causa. Ya en la madrugada, él apenas había pasado unos minutos con los ojos cerrados, cuando de pronto, un fuerte instinto le hizo abrirlos.
-Amo Link, me complace que esté despierto.-habló Fi, flotando sobre él-He detectado la presencia extraños dentro de la mansión. No puedo confirmar su número, pero sí que portan un objeto del que emana una poderosa energía maligna. Y éste, a su vez, posee la esencia del hechicero Nagahim.
Casi al instante, el espadachín se puso en guardia. Sosteniendo la Espada Maestra y su escudo, procuró salir de la habitación y caminar por los pasillos con precaución y sigilo, apresurándose para alertar a los demás. A los primeros a los que advirtió fueron a Ashei y Shad, por ser los dormitorios más cercanos al suyo y siendo éstos contiguos, quienes también marcharon a propagar la noticia. Su siguiente objetivo sería Midna, pero el destino quiso que terminase encontrándose antes con uno de los asaltantes.
Valiéndose del factor sorpresa, no le resultó difícil desarmarlo, poniéndolo entre su espada y la pared.
-Aunque no te hayamos encontrado durmiendo como tan idílicamente esperábamos, no creas que no habíamos pensado en esto podía ocurrir…-rió descaradamente-¿Por qué no me escoltas hasta los jardines para ver la "sorpresa" que te hemos reservado?
-¿Y por qué voy a hacerle caso a alguien como tú?-apretó la punta de su arma contra su cuello, lo que causó que sangrara un poco.
-¡Y nosotros pensando que eras buen tipo! ¡Se ve que poco te importan las vidas inocentes que residen aquí!
Esas palabras lo llevaron a una encrucijada. Sabía que era una trampa, pero tampoco podía abandonar a su suerte a quiera fuera que estuviesen reteniendo fuera de la casa. Al final, cedió a seguirle, amenazándole en todo momento con su espada.
Allí fuera, como esperó, se encontró rodeado de compañeros suyos y no vio que hubieran capturado a algún amigo suyo o miembro del clan. Había aceptado ser engañado vilmente.
-Puedes ver que tu ingenuidad te ha llevado a tu perdición…-aplaudió sin ganas el jefe de todos ellos, Valtimore, a quien Link recordaba perfectamente-¿Tan necio eres para poner tu vida en peligro, sólo por la posibilidad de que la de otro cualquiera lo esté? ¡Menudo imbécil!
Con un simple gesto, varios de sus hombres empuñaron arcos y le apuntaron con ellos. La visibilidad esa noche era escasa, pero a esa distancia y en tal cantidad, esas flechas serían mortales. Ni siquiera su escudo hyliano le protegería lo suficiente.
-Suelta tu espada y a mi subordinado si no quieres convertirte en un alfiletero…-su amenaza era clara y directa-Tengo órdenes de llevarte vivo ante mi líder, pero no me contendré en absoluto si te pones "bravito" con nosotros.
Él no se rendiría, había salido de peores situaciones comparadas con esa. Utilizaría a su rehén como escudo si se viera obligado, provocando tensión por ambas partes, pese a que ésta duró escasos momentos.
-¿Estás esperando a alguien?-le preguntó Valtimore, mirando extrañamente tras él-¿Piensas que vendrán a salvarte?
Lo que no se esperó fue que al girarse, viese acercarse a la guerrera y al erudito, maniatados y amordazados, junto a otros miembros de la banda.
-Nos encontramos a estos dos vagando por la casa, con claras intenciones de hacer conocer nuestra presencia.-declaró uno, tirándolos al suelo nevado de una patada.
-¡Qué lástima que los sorprendiéramos por detrás y los redujéramos!-exclamó sarcástico otro de ellos-Quizás hubiéramos tardado más en encontrarlos y hubiesen acabado pillándonos con más gente… ¡Si no fuera porque hemos bloqueado las todas aquellas estancias que no nos interesan! ¡Qué ilusos!
-¡Y qué conveniente!-Valtimore miró a Link, con una maliciosa sonrisa de satisfacción-¿No crees, muchacho?
Ahora sí que no veía otra alternativa, viéndose obligado a soltar sus armas y a su cautivo. No tardaron en abalanzarse sobre él, también dejándolo incapaz de mover sus manos o gritar, quedando a merced de esos indeseables.
-Bonito "juguete" el que te traes contigo, por cierto…-observó con interés la Espada Maestra, agachándose para ello-¿Te importa que me la quede?
No se esperó que nada más rozarla, ésta lo rechazada y le provocase una leve quemadura en los dedos. Aquello le hizo gracia a Link, pero obviamente a Valtimore no, obteniendo con ello una patada en un costado que lo dejó arrodillado, aquejándose de dolor.
-¡Más te vale no enfurecerme o tus amigos pagarán por ello!-le gritó, agarrándole por la cabellera y obligándolo a mirarle a los ojos.
Momentos después, más individuos llegaron con otro retenido del interior del caserón. Era Ghirahim.
-¡Je, je! ¿Quién lo diría, Ghirahim?-lo obligó a sentarse en la nieve, colocándole en la cabeza, a modo de burla, el gorro de Link-Al final sí que debes ser importante si nuestro jefe se ha tomado tantas molestias en que te llevemos ante él.
-¿Qué hacemos ahora, Valtimore? Hemos asegurado la mansión y no creo que tenga inconvenientes en llevarse todo aquello que el cabecilla le haya pedido.
-Marchaos la mayoría y llevaros a éstos dos. Yo podré ocuparme del resto perfectamente solo, aunque necesitaré algunos en la retaguardia, por si acaso.
-¿Y qué hacemos con esta "parejita"?-recalcó uno de los que mantenía presos a Shad y Ashei, colocando un sable bajo sus cuellos-¿Nos los llevamos también?
-Uhm…-Valtimore se acercó a ellos, agachándose para ver mejor sus rostros-Creo que los he visto en alguna otra parte, aunque sólo de miras. Es más, juraría que la mujer es una mercenaria, a la que tal vez la hayan contratado en alguna ocasión para reforzar temporalmente las fronteras de Hyrule.-agarró la barbilla de Ashei-¿Estoy en lo cierto?
Ashei apenas pudo responder con un gruñido, furiosa. Aquella reacción le causó mucha gracia a Valtimore.
-En fin, no creo que seáis parte del colectivo que duerme ahora en la casona y tampoco no sois de utilidad. Así que…-se levantó, dándoles la espalda-¡Matadles!
El espanto blanqueció el rostro de Link, que veía como sus amigos iban a morir delante de él…
Mas la ejecución no se produjo, pues todos quedaron paralizados cuando primero escucharon unos extraños chirridos metálicos y posteriormente vieron una luz, provenientes de algo que se estaba aproximando a ellos.
-¡Bzrrrt! ¡Resista señorita Fi! ¡Serbot va a rescatarla!
Volando a una velocidad inesperada para su edad y estado, cargó contra los captores de Shad y Ashei con una fuerza igualmente insólita. Aunque su intención en principio no había sido salvarles, agradecían que Serbot hubiera aparecido de improvisto, en una desesperada búsqueda de su amor incomprendido.
-¡Bzrrt! ¡¿Pero qué horrible monstruo te ha podido dejar tirada en la nieve?!-revoloteó alrededor suya, preocupado.
-"Agradezco que hayas acudido rápidamente a mi llamada por telepatía, pero yo no soy quien está en peligro. Pido que ayudes a mi amo y a los demás."
El robot se vio imbuido por un gran coraje, daría su propia vida si con ello cumplía su petición.
-¡Vamos! ¡No os amedrentéis por un simple montón de chatarra voladora!-exclamó escandalizado Valtimore, enojado porque ninguno de los suyos hiciese algo-Aunque… ¡¿Alguien podría decirme qué rayos es esa cosa?!
Serbot causó gran revuelo entre los bandidos, quienes se vieron abrumados durante un corto espacio de tiempo por sus violentos y aleatorios golpes. Ese tiempo lo aprovechó Link para regresar junto a la Espada Maestra y liberar sus manos, cortando la soga que las mantenía unidas tras su espalda. Sin perder un instante, liberó también a Shad y Ashei.
Lamentablemente, la distracción que había creado Serbot no duró mucho, pues con un certero tajo de su espalda, Valtimore logró cortar el molinillo que le permitía desplazarse por el aire, dejándolo completamente indefenso. Esa debilidad fue aprovechada por su oponente, quien se desquitó con él dándole brutales espadazos y patadas que acabaron por destrozarlo y desactivarlo.
-Ag…no pensé…que pudiese dar tanta guerra…-comentó entrecortadamente, falto de aliento-¡Espero que te oxides bien en el infierno, engendro contranatural!
Furiosos por lo que le había hecho al pobre Serbot, Link y Ashei se dispusieron a pasar al ataque. Sólo que tenían tres problemas en su contra. Eran superados en número y armamento; a ella le habían despojado del suyo propio; y…aún tenían en sus manos a Ghirahim, quien no había logrado escapar durante el tiempo en el que el robot los mantuvo ocupados.
-¡Je, je! ¡Endeble como siempre! ¿No, Ghirahim?-se burló de él, teniéndolo a su merced-Mientras ellos pudieron liberarse, tú te quedaste "danzando" por aquí como la nenaza que eres… ¡Qué mala suerte! ¡Ja, ja, ja!
A pesar de que no le cayese bien, Link no podía abandonarlo y debía proceder con cautela, si no quería que esa situación acabase mal. Mas no sabía qué hacer. Con todo ese alboroto, alguien de la casa debería haberse despertado, esperando con ello que se diera la voz de alarma y viniesen a ayudarles.
-Puedo suponer lo que estás pensando…-habló confiado, como si le hubiera leído la mente-Pero no, no vendrán a ayudaros. Como ya te dije, hemos impedido la salida de los dormitorios de la mansión…-de pronto, comenzó a reírse-¡Dime! ¿Cuánta fuerza o personas se necesitan para, si acaso, derribar una puerta?
Fuera la casualidad la que, apenas unos segundos más tarde, se escuchara un enorme estruendo, casi como el de una explosión, proveniente de dentro la casona.
-¡¿Qué ocurre?!-aquello parecía haber asustado al comandante, notándosele nervioso al hablar-¡Que alguien me informe de lo que está pasando en el interior!
Nadie afuera sabía lo que había pasado, aunque no tuvieron que aguardar mucho para descubrirlo. Varios rezagados que se habían quedado vigilando adentro salieron despavoridos, huyendo de algo que los aterrorizaba.
Era nada menos que Midna, quien apareció encolerizada ante ellos. Seguramente, abría reventado la puerta de su habitación haciendo uso de sus poderes.
-¡¿Quién narices es el mandamás de los despreciables que han osado colarse aquí?!-gritó enajenada, arrastrando lo que pudiera ser el cadáver de uno de ellos.
Al darse cuenta de que Link y sus amigos también estaban ahí, además de que tenían apresado a Ghirahim, sus ánimos sólo terminaron caldeándose aún más.
-¡Ya estáis tardando en marcharos y dejadnos en paz, si no queréis acabar como ése!-les amenazó, señalando el cuerpo del caído-Aunque, pensándolo mejor… ¡Sería más divertido si opusieseis resistencia! ¡Ha pasado tiempo desde la última vez que le di una buena paliza a alguien!
Contrariamente a la reacción del resto de su escuadrón, Valtimore no se dejó amedrentar por ella, burlándose para mayor ofensa.
-En fin… ¡Qué se le va a hacer!-gesticuló con las manos, no parecía preocupado-Quizás ahora se haya delatado nuestra presencia y ya no pueda robar ciertos objetos que venía a buscar. ¡Pero eso no es un inconveniente! ¡El jefe podrá arreglárselas perfectamente con todo el poder que ha acumulado! Eso sí…no nos marcharemos sin nuestros dos principales objetivos, ese chaval y éste blandengue.-entonces, sacó un extraño cristal que había mantenido guardado, mostrándoselo a Ghirahim-¿Te acuerdas de esto? ¡Seguro que sí!
Nada más ver dicho objeto, el pánico se apoderó de él y trató de alejarse, pero se vio incapaz de hacerlo al mantenerle sujeto entre varios individuos.
-"Amo Link, de ahí emana la energía oscura de la que os hablé antes."-advirtió Fi-"Mis análisis confirman que se trata de un artefacto que ha sido manipulado por Nagahim. Pido que extreme las precauciones."
Valtimore se acercó a Ghirahim, que disfrutaba viéndolo tan nervioso y oyendo cómo sus palabras eran ahogadas por la mordaza que llevaba.
-Creo que será más fácil si lo hacemos así, aunque a ti no te guste.-dijo acercándole el cristal, con intención de tocarle-Tu otro yo nos será de gran ayuda para salir bien parados ante esa bruja y sus amigos… ¿No crees?
Nada más colocarlo sobre el pecho de Ghirahim, tinieblas brotaron de dicho objeto, introduciéndose en su cuerpo. Éste comenzó a convulsionarse ligeramente y le empezó a faltar la respiración, además de que sus extremidades comenzaron a ennegrecerse. De pronto, un aura oscura lo envolvió, cuya fuerza obligó a apartarse a quienes hasta un momento lo inmovilizaban.
Y cuando amainó, pudieron comprobar como la apariencia de Ghirahim había sufrido un radical cambio. Su silueta era mayoritariamente negra e incluso, compartía algunas similitudes con Fi.
-Amo Link, esa es la forma original de Ghirahim.-le informó Fi, saliendo de la espada-La oscuridad concentrada que guarda en su interior ese cristal, ha despertado a esa personalidad que permanecía dormida. No es la primera vez que ocurre, como debe recordar.
Link sabía que debía tener cuidado. Recordando que él había conseguido noquearlo fácilmente cuando peleaba contra Nagahim en el Crepúsculo, se preparó mentalmente para la lucha con un formidable contendiente.
-Qué patético grupo de mortales me ha tocado acompañar…-se quejó el sombrío Ghirahim-¡Pensé que por lo menos haríais bien vuestro trabajo! Al final, queda demostrado que las cosas hay que hacerlas uno mismo.
-¡Vamos! ¡No te enfades, hombre!-bromeó Valtimore-¡Como si no estuvieras contento de que este yo tuyo sea el que esté dominando!
-¡Aparta!-con gran fuerza y desprecio, lo empujó y le quitó el cristal maldito-No trates de disculparte ahora que tengo este aspecto, a no ser que quieras enfurecerme aún más después de todas tus ofensas contra mi magnánima persona. ¡Tanto en esta forma como en la otra, debes guardarme respeto! ¡Despreciable insecto!
Antes de que continuase con sus amenazas, Valtimore, acongojado, le recordó cuáles eran sus objetivos. Señalando a Link y el resto, principalmente a Midna, la mente de Ghirahim acabó centrándose en ellos.
En un impresionante alarde de velocidad y valiéndose de sus fuertes piernas, golpeó brutalmente a la mercenaria y el estudioso, sin darles tiempo para reaccionar.
Derribados ellos dos e incapaces de moverse por sus contusiones, fue directo a por Midna. Ella sí fue capaz de bloquear esos golpes, pero se vio sorprendida cuando invocó algo semejante a diamantes imbuidos por magia, que impactaron contra su cuerpo y la hirieron seriamente. Su perdición fue quedar paralizada unos instantes debido a sus heridas, algo que Ghirahim aprovechó para rematarla con poderosas patadas, lanzándola contra un árbol cercano y finalmente cayendo ante él, dejando solo a Link.
Los deseos de venganza del guerrero no pudieron verse consumados a tiempo, pues antes de que pudiera hacer algo, su rival lo desarmó, tirando la Espada Maestra y su escudo junto a Midna.
-Créeme que no vas a necesitarlos…-sonrió maliciosamente, con el cristal en la mano-¡Tengo otros planes para ti!
Lo golpeó con ese mismo objeto, rompiéndolo en su pecho y debido a ello, dañándolo y hasta cortándole la respiración un instante debido a la fuerza con la que impactó. Toda la energía oscura contenida en el cristal se liberó y penetró en el cuerpo de Link. Comenzó así una transformación parecida a la de Ghirahim.
A pesar de que sus amigos no tenían fuerzas para luchar, sí que pudieron contemplar horrorizados la metamorfosis del espadachín. Era el resurgimiento de un ente que ellos desconocían, pero con el que Link ya había lidiado antes. Su lado oscuro…Dark Link.
-¡Por las Diosas! ¡No sabía que pudiera convertirse en alguien como ese demonio!-exclamó Valtimore, con una mezcla de asombro y espanto-¡Pero si la última vez que entró en contacto con la magia del jefe se convirtió en un animal! ¡¿Se puede saber qué es este tío?!
No pareció gustarle nada a Dark Link que hablara así de él, tomándoselo realmente como algo muy personal, dado que acabó agarrándolo y proporcionándole una brutal paliza que lo dejó por los suelos, sangrando.
-Tienes suerte de que vaya a dejarte vivir por el momento, bastardo…-mirándolo con soberbia desde arriba, le escupió en la cara y luego le arrebató su arma-¡Y esto me lo quedo! No me des las gracias.
Los esbirros de Valtimore temblaron al ver lo que le había hecho a su superior, inmóviles debido a ese miedo y a la expectación creada por la repentina aparición de Dark Link. Ghirahim también lo observaba quieto, pero más bien por el interés de descubrir más rasgos sobre su temperamento.
-Yo también le tenía ganas a ese inútil, pero no deberías haberlo hecho.-le recriminó algo molesto, con los brazos cruzados-Sabía que tenías carácter, de ahí que te haya sacado al exterior desde lo más hondo del alma de ese muchacho. Por eso, y porque veo que tienes potencial que explotar si llegáramos a un acuerdo. Al fin y al cabo, supongo que para eso te querría Nagahim. Y le diste una buena tunda, por cierto. Debe estar todavía recuperándose de sus heridas, de ahí que no haya…
Antes de que pudiera terminar su frase, Dark Link trató de arremeter contra él, pero el demonio lo evadió sobradamente.
-Hablas demasiado para mi gusto…-murmuró con hastío, jugando con el filo de la espada-¿Y de verdad crees que voy a hacer un trato contigo o con ese brujo? ¡Ja! ¡Antes preferiría que ese niñato volviera a adueñarse de este cuerpo! Espera… ¡Quizás no! ¡Ja, ja, ja!
-¡¿Pero por qué?! ¡Ya has servido antes a las fuerzas del mal! ¡¿Por qué ahora te niegas?! ¡Tienes mucho más que ganar estando de nuestra parte, que yendo por tu cuenta!
-No, no, no…-negó con el dedo-Te equivocas en esa última parte. Si he obedecido al estúpido arrogante de turno, fue para vengarme de mi otra personalidad. En todas esas ocasiones, habíamos sido seres independientes el uno del otro. O eso parecía…-apretó el puño, furioso-¡Siempre he sido una marioneta utilizada para enfrentarse a las diferentes encarnaciones de ese imbécil! ¡No tenía libertad más allá de ser la invocación de un mago! ¡Y cuando se cansaban de mí, volvía al mismo limbo en el que he estado vagando durante siglos! ¡No voy a renunciar ahora al control de este cuerpo! ¡Es mío! ¡Y sólo mío! ¡Tú me has dado el poder que necesitaba para sobreponerme definitivamente a mi otro yo! ¡Ni siquiera el contacto con la Espada Maestra podrá salvarlo ya! ¡Soy libre de hacer lo que me plazca!
Ghirahim se vio envuelto en un inesperado giro de los acontecimientos. Quien creía que podía haber sido su aliado, se había vuelto en su contra.
Y lo peor vino cuando, buscando el disfrute en satisfacer su sed de sangre, comenzó a asesinar a todos los hombres de Valtimore. No tuvo piedad con ninguno, divirtiéndose al perseguirlos mientras trataban de escapar, como de un depredador capturando a sus presas se tratase.
La nieve que cubría los jardines se tiñó de un rojo oscuro, con cuerpos sin vida regados por todo lados, algunos parcialmente mutilados.
-¡Bah, qué desperdicio!-se quejó caprichosamente, pateando sin remordimientos el cadáver de uno de ellos-¡Esto ni siquiera ha sido un calentamiento! ¡Aunque he de admitir que me ha resultado placentero matarlos mientras oía sus gritos de terror y súplica!-miró a Ghirahim-¿Quién diría que una escoria como esta sería capaz de rezarles a las Diosas? Irónico, por otro lado, estando tú con ellos.
-Admiro ese gusto por la muerte que procesas, pero es contraproducente dársela a nuestros aliados, mas siendo únicamente por diversión.
-¿Sólo diversión? Parece que no aciertas ni una.-le corrigió, riéndose de él-Y no sé porque repites la palabra "aliados", cuando te acabó de decir que no pienso unirme a vosotros. ¿Qué pasa? ¿La edad ya te está pasando factura, viejo diablo?
-Estás comenzando a colmar mi paciencia…-gruñó, tratando de controlar sus impulsos-¿Y puedo saber entonces por qué los has asesinado? Aparte de por tu apreciable gusto sádico, obviamente.
-Simplemente porque eran un lacra, maleantes sin otro propósito en la vida que delinquir de mil maneras. ¡Ey, no me malinterpretes! ¡Yo no soy como ese otro hombrecillo! ¡Paladín de la justicia y demás estupideces! ¡No! Yo estoy por encima de eso. Pero en resumidas cuentas, tenía motivos personales para hacerlo.
Sin previo aviso, se puso en guardia y amenazó a Ghirahim con la espada. Éste no se inmutó, al contrario, esbozó una ligera sonrisa arrogante.
-¿Terminamos con esta charla y nos ponemos a pelear de una vez? Espero que tú seas mejor que esos tipos y me entretengas un rato. ¡No quisiera que me decepcionases!
-Veo que no podré convencerte mediante la sugestión, así que me veré obligado a hacer uso de la fuerza.-con un simple chasquido, invocó un fino acero negro, con el cual se batiría en duelo-Será interesante comprobar cuánto tiempo transcurre antes de que me pidas clemencia y te sometas.
Se originó una contienda que, en un principio, parecía descompensada. Ghirahim era diestro tanto en esgrima y combate cuerpo a cuerpo, como en las artes mágicas. Su arma, además, tenía una calidad superior a la que Dark Link le había sustraído a Valtimore. Por contra, el espadachín sombrío también era un versado combatiente y podía recurrir a multitud de trucos para conseguir la victoria.
Ellos dos continuaron absortos en su lucha. Y mientras lo hacían, los amigos Link sólo podían observar en qué se había convertido.
-Deberíamos…hacer…algo…-expresó con dificultad Shad, tumbado bocabajo en la nieve, adolorido-Avisar a alguien…lo que sea…
-¿Estás loco?-Ashei estaba igual de mal, pero podía hablar con mayor soltura-¿Tienes las gafas puestas? ¿Los has visto? ¡Podrían matarnos si nos movemos apenas un centímetro!
-Pero…-ahogó un quejido, no estaba tan acostumbrado al dolor como ella-No podemos…abandonar a Link así.
-¡Ese tío ya no es Link! ¡Es otro completamente distinto!-se quejó ella, sintiéndose frustrada con esa realidad-Y sinceramente…no sé qué hacer al respecto.
Su pesimismo era compartido por Midna, quien no se había pronunciado. Sólo permanecía inmóvil, dado que sufría mayores daños, tanto a nivel físico como emocional. En este último aspecto, hasta se negaba a poner su mirada en aquel que anteriormente había sido Link.
-"Midna, necesito que me ayude a retornar a su estado original al amo Link"-le pidió Fi desde la Espada Maestra.
-¿Cómo?-preguntó con desánimo-Ya oíste a ese tal Dark Link…ni siquiera tú podrás expulsar ese mal que lo ha corrompido.
-"Existe un 99,99% de probabilidades de que dicha afirmación sea cierta, mas resta un 00,01% de que sea falsa. En cualquiera de los casos, no puedo abandonar al amo Link."
-¿Y qué quieres que haga? Salvo que tengas en mente otro plan, no estoy en condiciones de enfrentarme a él o Ghirahim.
-"Disiento de lo que acaba de decir, reina Twili. Usted puede hacer más. Lo que sí es verídico es que anímicamente no es capaz de sobreponerse, debido a lo que le ha ocurrido al amo Link."
Aun careciendo de emociones, no era fácil engañarla en ese ámbito. Midna lo acababa de descubrir. Mas seguía sin saber cómo recuperar a Link y Fi tampoco le dio demasiadas ideas.
Sólo pudieron contemplar el combate entre ambas versiones oscuras de sus respectivos antecesores. Ghirahim y Dark Link acabaron destrozando los jardines durante el transcurso del mismo, terminando también agotados tras una larga lucha.
-¿Qué? ¿Quieres más? ¿Es que te va el masoquismo?-le preguntó Dark Link a su enemigo, tratando de aparentar fortaleza-¡Has sido un oponente medianamente digno! ¡Dejaré que recibas una muerte a tu altura!
-Maldito pretencioso…-dijo mostrando los dientes, molesto-¡Olvídate de recibir mi perdón! ¡Habías tentado demasiado a la suerte hasta ahora! ¡Pero se acabó! ¡Morirás aquí y ahora!
Ninguno acabó dando el, por así decirlo, golpe de gracia. Midna liberó una buena cantidad de poder contra ellos, aprovechando que estaban débiles y a punto de masacrarse.
Tampoco alguno de los allí presentes se esperó a otra fuerza mágica intervenir en el conflicto, que los remató definitivamente, dejándolos inconscientes. Se trataba de Impa, acompañada de la niña hada Rei y los Mogumas. Juntos, eran los únicos miembros del clan que estaban presentes en ese momento.
La matriarca no tenía palabras para describir lo que sentía, al ver la trágica visión que daban los exteriores de la mansión. Incluso la siempre alegre Rei estaba meditabunda ante el panorama. Los Mogumas, en cambio, estaban más ocupados aquejándose de sus doloridas zarpas.
-¿Por qué habéis tardado tanto?-preguntó Ashei, luchando por levantarse y ayudar también a Shad-¿Dónde están los demás?
-La señora no ha querido involucrar al resto de la peña y ha preferido dejarles encerrados.-respondió Rosso, uno de los Mogumas jóvenes.
-¿Pero qué tenían las puertas, que era imposible abrirlas?-insistió la guerrera-Antes Shad y yo intentamos avisar a algunos de vosotros, pero aunque nos respondieran, éstas no cedían ni un palmo.
-¡Ji, ji! ¡Eso es porque sobre las cerraduras había puesto un conjuro!-contestó despreocupadamente el hada, como habitualmente solía hacer-¿Quién pensaría que los ladrones pudieran ser tan listos? ¡Porque también lo hicieron con las ventanas!
-Así es como salí yo, usando mi magia para contrarrestar dicho hechizo. Quizás me pasé un poco, pero qué más da…-se pronunció Midna, acercándose a ellos mientras llevaba el escudo de Link y la Espada Maestra encima del mismo-Lo que no entiendo es como los Mogumas han escapado… ¿Acaso vuestra raza es capaz de usar la magia?
-¡Qué va, tronca! ¡Lo hemos hecho a la manera tradicional de los Mogumas!-alardeó Jerry.
-¡Si hay algo bloqueando el camino, excava por debajo para evadirlo! ¡Es nuestro dicho!-concretó Aurelio, el más viejo de los tres-Aunque es más fácil decirlo que hacerlo…mis viejas garras ya no son lo que eran y penetrar en la roca de la que estaba hecho el suelo, nunca es una tarea fácil. Suerte que al menos dormimos en la planta baja, porque si no nos habríamos llevado un buen mamporro al caer al piso de abajo.
Dejaron de hablar cuando oyeron a Impa lamentarse, frente a los restos machacados de Serbot.
-No está muerto, sólo inactivo. Si bien sus daños son severos, podrá ser reparado con pericia y los materiales adecuados.-aclaró Fi, apareciéndose ante todos-Ha demostrado gran valor al enfrentarse solo a nuestros enemigos y merece mi más profundo agradecimiento. Le pedí ayuda telepáticamente y afortunadamente pudo acudir a tiempo, al no descansar como la mayoría en un habitáculo normalmente designado para el reposo nocturno y por lo tanto, no ser objetivo de los que nos han atacado.
-Me alegra oír una buena noticia entra tanta desazón…-agradeció la anciana, tornando su tono a serio al momento-Dejémonos de hablar sobre lo que ha pasado y pongámonos manos a la obra. Debemos antes que nada aislar los poderes de Ghirahim y Link, correríamos un gran peligro si no lo hiciéramos. Pero para ello habrá que liberar a los que aún siguen atrapados dentro de la casa y pedirles su ayuda para lidiar con este desastre.
Rei se ofreció voluntaria para encargarse de esa tarea, ya que podría romper los encantamientos puestos sobre las puertas y ventanas afectadas. Mientras, los Mogumas se llevaron las piezas del robot, para almacenarlas a la espera de su reparación.
-¡Ey! ¡Un momento!-exclamó molesta Midna, buscando por todos lados-¿Dónde está ese malnacido de Valtimore? ¡Debería estar por aquí, moribundo!
-Tal-tal vez haya co-conseguido escapar cuando no estábamos a-atentos… ¡Achís!-habló Shad, tiritando-A-aunque no sé si con este frío y sus he-heridas, sobrevivirá a esta no-noche. Yo soy par-partidario de que terminemos con esto rá-rápido y nos resguardemos a-adentro, si no queremos coger una… ¡Achís! ¡Hipotermia!
Tenía razón, esa noche hacía mucho frío y habían estado mucho tiempo expuestos a los elementos. El cansancio y el daño recibido les hacían más propensos a ser vulnerables a ese frío intenso, a pesar de ir abrigados.
Impa se percató de eso y les sugirió irse a descansar, alegando que podría encargarse sola de todo hasta que llegasen los refuerzos. Ellos hicieron caso de su consejo y se fueron, no sin algunas quejas al respecto.
Finalmente, cuando la matriarca se quedó a solas con los dos entes malignos, se dio cuenta de que uno de ellos había regresado a su forma normal sin que hubiera intervenido alguien.
Era Ghirahim, con el que sin embargo, era pronto para bajar la guardia.
En cambio, el caso de Link resultaba completamente diferente. Pudo apreciar un forcejeo entre ese lado oscuro y el original, que se traducía en cambios drásticos y constantes de apariencia. Sabía que eso acabaría debilitando completamente a una de las partes, resultando la otra ganadora, que imperaría para siempre como la única y dominante. Eso en el mejor de los casos, pues tanta disputa podría agotar las fuerzas de ambos, causando la muerte de su cuerpo físico.
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Después de todo el esfuerzo conjunto del clan, consiguieron llevar a Link a una habitación desde donde la matriarca intentaría salvarle. Contaría con la ayuda de Midna y Rei, además de la propia Fi, pero nada garantizaba que todo fuera a ir bien.
También anduvieron ocupados con los cadáveres diseminados por los jardines, los cuales recogieron, recompusieron y almacenaron a la espera de hacérselos conocer a las autoridades hyrulianas. Pero eso a su tiempo, pues no querían verse envueltos en más problemas hasta que solucionasen todo lo demás.
Mientras tanto, Ghirahim descansaba en su propio cuarto, siendo éste custodiado desde fuera por algunos miembros del clan. Sólo era por precaución, porque Impa ya había verificado que no había riesgo de que se convirtiera a su otro ser espontáneamente. Lo único que necesitó fue sanar sus heridas y dejarlo descansar.
Su sueño era profundo y se prorrogó más de lo previsto, no despertaba, del mismo modo que Link tampoco. Ambos estaban sufriendo una lucha interna.
Pero el interior de Ghirahim estaba mucho más apacible que el del guerrero…
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Estaba sumido en una oscuridad casi absoluta, únicamente pudiendo verse así mismo. Contrariamente a lo que se esperaría, no sentía miedo u otra emoción negativa, más bien era paz e intriga por conocer qué estaba haciendo en ese lugar.
-Me honra que por fin me haya decido a pasarme por aquí… ¡Llevaba tiempo esperándolo! Y no me gusta abusar de mi propia paciencia, eso es algo que aborrezco.
Esa voz le resultó extrañamente familiar, demasiado en realidad. Al buscar con la mirada de dónde provenía, se encontró con algo inesperado. Era él mismo, una verdadera copia suya. Mas no se sorprendió demasiado, parecía habérselo intuido.
-¿Así que tú eres esa voz que desde que tengo memoria he oído en ocasiones? ¿Acaso eres mi otro yo?
-¿Otro Ghirahim?-sonrió, divertido con su pregunta-¡Sólo existe uno! ¡No hay dos distintos! ¡Quizás sí partes de un todo!
-Me lo suponía…-suspiró, no estaba a gusto con la respuesta-Pero parece que a ti te han dado mayor importancia, tanto esa anciana como Nagahim. Ella quiso ocultarte, mientras que él trató de utilizarte. Y como entenderás, no es que a mí me haya agradado estar en medio de esos asuntos que te traes con ellos.
-Que si mis memorias y poder son más importantes que el cuerpo mortal en el que lamentablemente he tenido que reencarnarme, pues sí, debo darme la razón.
-¿Sólo soy eso? ¿Un contenedor para un alma? ¡Ja! ¡Mi grandeza va mucho más allá de ser meramente eso!
-Al menos conservo gran parte de mi elegancia e intelecto. Mas no puedo sino revolverse al contemplar qué me han hecho. Una mentalidad que, por mucho que sea yo, es la de un simple mortal… ¡Aaaag! ¡Que me haya dejado mangonear por seres inferiores como ellos! ¡Que hayan tratado de hacerme repeler todo cuando más aprecio! ¡Muerte y destrucción! ¡Ya no podía soportar más tiempo seguir con esta insulsa y mediocre vida! ¡Al fin he despertado!
-Dejar de dirigirte a mí de esa forma, me pones de los nervios…
-¿Por qué? Hablo en primera persona. Y por cierto… ¿Alguna idea de quién soy?
-¿No deberías saberlo, si somos el mismo ser?
-¡Cierto! ¡Qué preguntas me hago a veces! ¡Claro que puedo decir quién soy! ¡El gran Ghirahim! ¡Señor de los demonios! ¡Y la mano derecha de su rey!
-Agradecería que me dieras información que no supiera ya, si no te importa. Todo eso lo leí en un libro que la vieja siempre trató de mantenerme escondido.
-¿Se puede perder la paciencia con uno mismo? Nunca me lo había planteado, pues soy perfecto y eso es algo que sólo las criaturas de baja clase hacen. ¿Me habré rebajado tanto para llegar a este punto? ¡No! ¡Es inconcebible, incluso con un cuerpo mortal!
Lo que en un principio pensó que era él mismo quejándose, sólo era una distracción para que, casi sin darse cuenta, numerosos recuerdos abordasen su mente y ellos respondieran a sus preguntas.
-No me gusta ponerme melancólico, pero he de admitir que he tenido una existencia que no es equiparable al reconocimiento que he recibido.-se acercó a su otro yo, que permanecía confundido-¡Mi vida ha sido todo un drama novelesco! ¡Con sus altos y su bajos! ¡Tragedia! ¡Gloria! ¡Misterio! ¡Y atrevo a decir que hasta ha tenido sus ápices de comedia!
-Ya…-apenas podía hablar, le obstaculizaba un terrible dolor de cabeza-Son muchas vivencias, demasiadas para mi gusto y salud mental.
-¡Lo comprendo! ¡He pasado mucho tiempo sumido en la más absoluta ignorancia! ¡Inconsciente de mí mismo! ¡Todo lo que ahora mismo siento es comparable a la erupción de un volcán que llevase siglos dormido! ¡Y su fuerza es devastadora!
-Admiro esa grandilocuencia que demuestras, pero no me está ayudando precisamente sobrellevar mejor esta situación.
-¿Esas palabras que oigo han salido de verdad de mi boca?-ironizó, colocándose una manos tras la oreja-¡Qué calamidad! Al final uno no podrá hablar consigo mismo sin que también se queje.
-¡Ya basta!-gritó enfado, tanto por su dolencia como por aquel discurso-¡Eso último no ha tenido sentido alguno!
-¿Acaso algo de todo esto lo tiene? ¡Sólo miro a mi alrededor y no veo otra cosa que caos! Esta oscuridad que embarga mi interior… ¡Es suculenta! ¿Tanto tiempo ha pasado desde que no apreciaba estos matices?
-¡Maldito seas! ¡Deja de torturarme!-le agarró de su capa, amenazándole-¡¿Quieres decirme de una vez porque ahora, sin avisar, has decido mostrarte? ¡Sólo había escuchado una voz en mi cabeza hasta este momento! ¡Jamás supe de tu existencia! ¡¿Por qué?!
-Si he tardado tanto, no ha sido apropósito. ¡Ni siquiera debería estar pasando por esto! ¡Todo es culpa de la reencarnación de esa maldita sierva de la diosa Hylia! ¡Impidió que se completase el ritual durante el nacimiento de mi recipiente terrenal! ¡Y por ello he acabado así! ¡Sin memoria! ¡Sin el poder de un demonio superior! ¡Sólo un asqueroso y sucio hombre!
De pronto, comenzó a reírse alocada y descontroladamente. Había llegado a un punto álgido en su locura, y en la que el primer Ghirahim no quiso poner la mirada, para no verse reflejado.
-¡Mas esa bruja creyó erróneamente que había frustrado mi plan! ¡Ilusa! ¡Aunque estoy enojado de que me haya visto obligado a malgastar preciosos e importantes años en la vida de un hombre para lograr mi objetivo! ¡Sólo pensar en que con el tiempo este cuerpo envejecerá, me pongo histérico! Si poseyera mi organismo original, el que debería haber regresado a este mundo… ¡Pero no! ¡Claro no! ¡Tenía que llegar alguien a estropear lo que llevaba siglos preparando! ¡Era el momento idóneo! ¡Los astros estaban conmigo! ¡Sería el punto donde dejaría de verme obligado a usar títeres que ejecutasen mis deseos!
-Supongo que está bien ser el regente del inframundo, pero necesitabas algo más de acción.-comentó de pronto, sorprendiendo un poco al otro Ghirahim-No te era suficiente ser un espectador más de todo lo que ocurría aquí, en los dominios de las Diosas de Luz.
-¡Me enorgullezco de mí mismo! ¡Por fin he comenzado a recordar con claridad!-exclamó contento, abrazándose emocionado-¡Y es cierto! ¡Me aburría sólo observar! Y el hecho de únicamente pusiese ayudar a mi amo mandándole seres de débiles de corazón a los que las tinieblas y sus propios deseos habían logrado corromperles… ¡Es un gran deshonor! ¡Yo, el gran señor de los demonios! ¡Obligado a permanecer confinado en el último bastión de las fuerzas de la oscuridad! ¿Qué es el inframundo sin un rey que nos domine y guíe? ¡Nada! A pesar de mis muchos esfuerzos por devolverle su antigua gloria… ¡Y pensar que nuestro líder está atrapado en un ciclo interminable de reencarnaciones en el mundo creado por esas odiosas diosas!
-Y por ello, te sientes molesto con aquellos inútiles que, a fin de cuentas, apenas lograron algo significativo…-continuó respondiéndole, como si se hubiera acostumbrado a leer sus pensamientos-Vaati, Agahnim, Zant…son sólo algunas de las pobres almas que utilizaste para, entre otros, propiciar el resurgimiento de la encarnación de tu amo en diferentes momentos históricos.
-Ganondorf…-meditó-No tiene un nombre tan atrayente como Demise o el Heraldo de la Muerte, pero impone respeto y temor en sus enemigos. ¡Pensar que si yo no hubiera intervenido, su espíritu aún seguiría vagando por ese limbo hostil en el que todas las almas permanecen a la espera de poder reencarnase! ¡Atrapado allí, por obra de las Diosas de Luz! Ahora que lo pienso… ¿Cómo hubiera comenzado ese ciclo, si no hubiera sido por mí?
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"Siglos atrás, mecidas por el cálido viento del desierto, las mujeres de la tribu Gerudo pasaban la noche sumidas en su rutina habitual.
Mas a las afueras de su territorio, no todo transcurría como siempre. Allí, dos gemelas de muy avanzada edad, maestras en la brujería, debatían sobre sus propios asuntos.
-¡Koume! ¡Me aburro muchísimo!-se quejó la anciana, revoloteando en círculos sobre su escoba-¡Últimamente no ha ocurrido nada digno de nuestro interés!
-Tienes razón, hermana Kotake. Para dos jovenzuelas como nosotras, tanta inactividad nos acaba pasando factura.
-¿Y qué podríamos hacer para entretenernos?
-Uhm…-meditó un instante, equilibrándose sobre su escoba-¿Y si hacemos un ritual para comunicarnos con algún ser de otra realidad?
-¡Je, je! ¡Qué gran idea! Ha pasado mucho tiempo desde que realizamos el último. ¡Siempre es divertido mofarse de la desgracia de los espíritus errantes o de débiles monstruos!
Entusiasmadas con dicha ocurrencia, lo prepararon todo rápidamente para comenzar con la invocación. Dibujaron un círculo en la arena, adornado con diversos y específicos grabados. Era una noche despejada y la luz lunar se proyectaba sobre el lugar escogido. Concentradas en su tarea, comenzaron a pronunciar palabras al unísono, en un idioma ininteligible para la mayoría.
Al poco tiempo, apareció una intensa llama violácea en el centro del círculo.
-¿Violeta? ¡Je, je! ¿Será un espectro?-se preguntó Koume, intrigada con la flama-Aunque he de decir que no posee una tonalidad que hayamos visto antes.
-Ahora que lo dices, se ve un tanto extraña…-Kotake se acercó, dispuesta a hablarle-¿A quién hemos invocado? ¡Habla!
No recibieron respuesta, creyendo por un momento que habían fallado en algo durante la realización del acto. Pero esa idea fue desechada, dado que la presencia de ese fuego fatuo denotaba la de algún otro ente.
-¡Háblanos! ¡Te lo ordenamos! ¡Nosotras somos las que te hemos traído a este plano y debes obedecernos!-le amenazó Koume, a punto de usar su magia contra el fuego.
-"¿Obedecer yo a alguien distinto a mi señor? ¡Señoras, vuestro humor es de mi agrado!"-le respondió una voz que parecía hacerlo desde la distancia, a pesar de venir claramente de la llama-"Sólo por eso permitiré que mantengamos una conversación."
-¿Eh?-las hermanas se miraron, volviéndose luego hacia la llamarada-¿Quién eres tú? ¿Por qué oímos tu voz pero no percibimos tu presencia aquí?
-"Es debido a que no puedo moverme con tanta libertad entre dimensiones, como lo podría hacer una criatura común haciendo uso de los medios adecuados."
-¿Sabes, Kotake? Tengo la extraña sensación de que hemos abierto un improvisado portal a un sitio con el que tengo sentimientos encontrados… ¿Me entiendes?
-Sí, hermana Koume. Quizás sea… ¿El infierno? ¿Eres acaso un demonio?
-"¡Bravo! ¡Demostráis ingenio al haber llegado solas a esa conclusión! Es lo que se esperaría de dos jóvenes brujas como vosotras, que además poseen un malicioso atractivo inigualable."
-¡Oh! ¡Pero qué bribón!-exclamaron ruborizadas-¡Je, je! ¡No hace falta que nos alabes tanto!
-"Es sólo una muestra de la caballerosidad que me caracteriza. Al fin y al cabo, no todos los días se tiene el placer de hablar con dos hechiceras con tanto potencial."
-¿Cómo podríamos habernos imaginado que acabaríamos charlando con un habitante del inframundo tan encantador?-habló Koume, agradecida con los cumplidos.
-¡Je,je! ¡Es cierto! Aunque me da en la nariz que tanta amabilidad no debe ser gratuita viniendo de un demonio… ¿Estoy en lo cierto?
-"¡He sido descubierto! Pero esperaba que ocurriese, ya que vuestro intelecto y experiencia han quedado sobradamente demostrados."
-Así que estás interesado en algo…-la sonrisa de Kotake mostró abiertamente su interés-¿En qué, exactamente?
-"Deseo regresar a la vida a mi amo y señor, el rey de los demonios, aunque sea en un cuerpo mortal, dado que le es imposible que su alma regrese al infierno a causa de un conflicto con las divinidades que rigen vuestro mundo."
-¿Y dónde entraríamos nosotras en tus planes?-preguntaron conjuntamente-¿Y qué beneficio sacaríamos de ello?
-"Si no me equivoco, formáis parte de una tribu cuyos integrante son enteramente femeninos. A excepción, claro, del nacimiento de un rey cada siglo… ¿Entendéis lo que digo? Y sobre qué ganaríais a cambio… ¿Poder, tal vez?"
-¿Poder?-aquello captó su atención-¿Qué clase de poder?
-"¿Y si ese rey Gerudo tomase el control de las tierras que se extienden más allá de este desierto? O mejor… ¿Y si obtuviese el poder mismo de las Diosas de Luz, que dejaron como obsequio a los mortales?"
-¿De qué habla?-Koume miró a su hermana-¿Tú lo sabes?
-Creo que puede referirse a una antigua leyenda hyliana. Algo sobre una "Trifuerza" o "Poder Dorado"… ¿Pero no era sólo un mito?
-"En absoluto, es completamente real. Sin ese poder, mi amo jamás habría caído en combate contra un oponente inferior e indigno. Mas como comprenderéis, en mis circunstancias, desconozco su paradero después de tanto tiempo transcurrido desde la última vez que pisé vuestro mundo. Esta es una de las pocas ocasiones en la que he mantenido cierto contacto con él. Y sólo puedo teorizar que estará escondida en algún lugar dentro del territorio original hyliano."
-No parece que mienta sobre lo que dice y suena interesante su proposición…-Kotake dirigió su mirada a su gemela Koume-¿Y si aceptamos ayudarle? ¡Je, je! ¡Creo que podríamos sacar un buen provecho si lo hacemos!
-¡Estoy de acuerdo contigo, hermana Kotake!-miró a la flama-¡Aceptamos!
El demonio comenzó a explicarles todo lo que debían hacer para que el renacer de su señor se lograse con éxito. Los detalles del cómo y cuándo fueron muy específicos, pero las brujas no tendrían problemas para cumplir con dichos requisitos.
-"Ahora todo queda en vuestras manos. Sé que no me decepcionaréis."
Súbitamente, el fuego se extinguió y el ritual de invocación terminó. Las gemelas Koume y Kotake quedaron satisfechas con su encuentro con aquel espíritu inmundo.
-¡Oh! ¡Je, je! ¡Me acabó de dar cuenta de algo!-exclamó Kotake-Nos olvidamos de preguntarle su nombre.
-A estas alturas… ¿Qué más da? ¡Je, je! Al menos, nos ha dado un meta en la que podremos centrar nuestra atención durante al menos un par de décadas.
-Sí, pero todavía es pronto para nazca ese nuevo rey Gerudo… ¿Y si nos centramos en investigar el paradero de la Trifuerza?
-¡Suena bien! ¡Será como una de tantas búsquedas que hacíamos con éramos niñas! ¡Digo, hace tan sólo unos años!
-¡Sí! Qué rápido una crece y se vuelve una mujercita…
-Oye, Kotake, ahora que lo pienso… ¿Y si hiciéramos "partícipes" a más gente en nuestra búsqueda del tesoro?
-Je, je… ¡Creo que sé a lo que te refieres! Un poder divino, que según la vieja y olvidada leyenda, concede cualquier deseo a quien lo posea… ¿No sería tentador para muchos?
-¿Y no podría originar disputas entre razas, poblaciones, amigos o incluso familias?
-¡Exacto! Desestabilizaría toda una nación, que quedaría a merced de alguien con suficiente ambición como para conquistarla.
-Y la raza Gerudo sería la menos afectada por disputas así, dado que sólo creen en la Diosa de las Arenas. Ello nos conferiría una gran ventaja, pues nuestro ejército demostraría fortaleza y unidad, algo de lo que carecerían los hylianos u otros pobladores de las tierras Hyrule.
-¡Qué gran estrategia! ¡Provocar una guerra civil infundiendo rumores entre sus gentes sobre la existencia y localización de la Trifuerza, para hacernos luego con el control de la misma y de su reino! ¿Cuándo empezamos?
-Todo a su tiempo…instaurar el caos siempre es divertido, pero no sería bueno hacerlo antes de que el futuro rey tuviese cumplidos algunos años. Seguiremos con nuestras cosas hasta que llegue el momento del tan esperado nacimiento y entre tanto, recopilaremos información sobre la Trifuerza.
-Está bien, pero…-cruzó los brazos, pensativa-¿No crees que deberemos ocuparnos de la educación de ese rey? Es la pieza clave de todo esto. No creo que fuera conveniente dejarlo al cuidado únicamente de una madre Gerudo. Ellas nunca se han interesado en conquistar metas tan ambiciosas, por lo que no inculcarían los valores que desearíamos para nuestro líder.
-Cierto… ¡Je, je! ¿Estás sugiriendo hacer que la madre muera en el parto y nos quedemos a su cargo?
-¡No lo hago! ¡Lo reafirmo! A fin de cuentas, según lo explicado por ese demonio, habrá de cobrarse mínimo una vida para que su amo regrese a la vida y se integre en su nuevo cuerpo. ¡Así que no me sorprendería que el bebé fuera el que se la arrebatase nada más nacer! ¡Nosotras no tendríamos que hacer nada!
-Y acabaríamos convirtiéndonos en sus madres… ¡Me siento demasiado joven para serlo!
Las gemelas continuaron hablando sobre sus planes, emocionadas con el futuro que tenían por delante. Sin que el resto del mundo lo supiera, se había comenzado a gestar una nueva y oscura era."
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-Suerte que esas brujas cumplieron con lo pactado, aunque luego su destino fue incierto… ¿Pero qué me importa lo que les pasase? ¡Sólo fueron un medio para un fin!
-Creo que comienzo a entenderte mejor…-dijo, dibujándosele una sonrisa maliciosa en el rostro-O mejor dicho, empiezo a conocerme a mí mismo.
-¡Me alegra oírme decir eso!-se pegó a él, pasándole un brazo por los hombros-Trataré de rememorar otras anécdotas de mi maravillosa y extensa vida.
Sólo se vio a uno caminar lentamente por ese abismo de oscuridad infinita, hasta perderse en ella. Se estaba adentrando en los confines más recónditos de su mente y espíritu, desde los cuales, su verdadero yo volvería a aflorar de nuevo.
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Nada parecía augurar que Link fuera a salir bien parado. Pese a sus duros esfuerzos, no habían conseguido extraerle el mal que le atormentaba.
Permanecía atado a una robusta cama, con cadenas encantadas por la magia de Midna, para que fueran más resistentes. Pero incluso así, dudaban de su resistencia a largo plazo. Él no había parado de retorcerse desde que lo habían encadenado, luchando por liberarse. Sus gritos de furia y dolor, a partes iguales mientras se alternaban sus diferentes facetas, helaban la sangre de las féminas que lo atendían. Quien llevaba peor todo eso era claramente Midna, desesperada por encontrar una solución.
-¡Con todos mis respetos, anciana! ¡No está consiguiendo nada con sus malditos remedios o hechizos! ¡Sólo va a conseguir que Link muera o ese Dark Link termine apoderándose definitivamente de él!-se quejó la Twili, quien se veía incapaz de mantener la calma.
-Comprendo que esté molesta, joven reina Twili.-se excusó la matriarca, manteniendo la compostura-Pero no es tan sencillo lograr algo como lo que nos proponemos. Y modera tus palabras, porque tampoco has podido hacer más aparte de mantenerle sujeto.
-¡Ji, ji! ¡Impa tiene razón! ¡Aunque en parte Midna también la tiene!-añadió Rei, quizás no de la mejor manera para ese momento-¿Qué podemos hacer que no hayamos probado? Durante el día de ayer hemos intentado realizar un exorcismo, sellar su lado oscuro en lo más profundo de su alma, debilitar a esa misma faceta, darle pócimas variadas, bendecirlo con mi poder feérico y utilizar el poder de la Espada Maestra para disipar el mal de su interior.
-¡Y nada ha resultado!-gritó Midna, frustrada-¡Se nos han acabado las ideas!
-Además de que todo esto nos ha agotado a Midna y a mí.-recalcó la anciana-Pero no podemos permitirnos descansar, cada momento puede volverse crucial para definir el destino de este joven. Y debido a esto, nuestro poder mágico está decayendo y no sabemos cuánto tiempo podremos seguir utilizándolo.
Fi, aunque estaba presente físicamente, prefería guardar silencio. Estaba sumida en un análisis exhaustivo, observando a su amo. Calculaba las probabilidades de éxito, los riesgos y las opciones que tenían a partir de los medios de los que disponían. Todo ello teniendo el tiempo en su contra. Sin embargo, había llegado a un punto muerto, en el que no sabía cómo proceder.
Y de pronto, notó una presencia en la habitación, una que hasta unos instantes antes no estaba. Se volteó, sólo para corroborar visualmente lo que ya sabía.
Allí, sentado en una silla, en una de las esquinas del cuarto, se encontraba Ghirahim. Sostenía una pequeña bolsa de tela, de donde sacaba unas alargadas tiras de carne seca. Las ingería gustoso, con una expresión de satisfacción en el rostro. Mas no era por la comida, sino por los terribles gritos que expelía el espadachín.
Extrañadas por el comportamiento de Fi, las demás también pusieron su atención en donde ella estaba mirando.
-¡Aaaah! ¡¿Qué haces tú aquí?!-chilló Impa, debido a la sorpresa de encontrárselo allí-¡¿Cuándo te has despertado?! ¡¿Y cuándo se supone que has entrado?!
-¿Acaso eso importa?-respondió, sin darle importancia al asunto-¿Hay algún inconveniente en que me quede a observar el "espectáculo"? ¡Claro que no!
-¡No hagas como si esto no fuera importante!-le recriminó Midna-¡Había gente apostada en la entrada a tu dormitorio y en la de este mismo! ¿Cómo es que nadie ha avisado de tu llegada?
-¿Y eso es problema mío?-insistió nuevamente-Lo más probable es que debido a la absurda atención que habéis puesto sobre el chaval, ni os hayáis dado cuenta de otras cosas ajenas a él. Como, por ejemplo, el que yo esté aquí.
-¡Ji, ji! ¿Y esa cecina, Ghirahim?-preguntó Rei-¿No se suponía que eras vegetariano?
-¿En serio?-se hacía el despistado, dándose aires-Pues como dice el populacho: "Una vez al año, no hace daño." ¿No tenéis otros asuntos más importantes de los que preocuparos?
Su presencia incomodaba a todas, incluso a la niña hada, que lo disimulaba. Impa y Fi tenían además sospechas respecto a él, pero prefirieron no comentar al respecto.
Mas no tuvieron mucho tiempo de prestarle atención, pues los gritos y la fuerza que Link usaba para intentar liberarse, se intensificaron. Su preocupación llegó a extremos, estaban en sus últimos momentos. Todo se iba a decidir más temprano que tarde.
-¿Y cómo van las apuestas? ¿Morirá? ¿Vivirá? ¿Ese maldito canalla tomará el control? Si acaba resultando ésta última, me presto voluntario a terminar con su patética existencia.
-¡¿Quieres callarte de una vez?!-le amenazó Midna, encarándose con él-¡Vete si no quieres que quien acabe con la existencia de alguien sea yo! ¿O es que tienes alguna idea más?
-Bueno…-vaciló un poco, mirando un trozo de chacina, antes de comérselo-No es por parecer obvio, pero… ¿Habéis probado ya a usar el poder de esa espada?
-¡No! ¡Claro que no! ¡Gracias por tu consejo!-exclamó irónica-¿Cuántas habremos pensado en esa posibilidad? ¡Oh! ¡Ya lo recuerdo! ¡Lo hemos hecho ya un sinfín de veces!
-¿Por qué me molestaré en conversar con gente de un intelecto tan escaso? Y sí, suponía que lo habíais intentado a la manera tradicional y básica. Pero me encantaría ver un pequeño esfuerzo por vuestra parte y que pensarais con perspectiva.
-¿A qué demonios de refieres, Ghirahim?-le preguntó Impa, desconfiando de lo próximo que estaría por decirles.
-¡Bien hecho! ¡Vamos bien encaminados!-aplaudió sarcástico-Ese muchacho está peleando ahora contra, digámoslo así, sus "demonios internos"… ¡He aquí la cuestión! El poder de esa espada repele el mal con sólo tocarla. Parece que siempre ha funcionado así, hasta ahora… ¡Pero resulta que nunca se ha dado el caso en el que "don héroe" haya debido enfrentarse a un mal interno! ¡Que no provenga del exterior! ¡Sino de sí mismo! ¿Comprendéis a qué quiero llegar?
-No, no lo hacemos.-negó Midna-Explícate.
Ante esa situación, Ghirahim únicamente sacó un cuchillo que tenía guardado dentro de la bolsa con carne seca. Esa acción les puso en alerta, pero luego se llevaron una sorpresa cuando lo único que hizo con él fue lanzarlo contra una piel de oso colgada en la pared, asestándole en donde originariamente tendría el corazón ese animal.
-¿No es suficientemente ilustrativo?-volvió a preguntar, sonriendo maliciosamente.
-¿Sugieres que, al ensartar el filo de la Espada Maestra en el pecho del amo Link, su poder sagrado sería capaz de disipar cualquier atisbo de tinieblas que residiese dentro de su alma?-preguntó Fi, la única que parecía haber entendido el mensaje claramente.
-¡Excelente! Sabía que tú te darías cuenta de lo que trataba de explicaros.
-¡¿Pero tú estás loco?! ¡No sobreviviría a eso!-rechazó Midna, horripilada con la idea-¡¿Qué pretendes?! ¡¿Matarlo?!
-Pues no estaría mal, siéndoos sincero. Pero es obvio que yo no seré quien asuma tamaño riesgo y tampoco moveré un dedo por él. Sólo seré un espectador que vea cómo una leal sierva juega con la vida de su amo y señor. ¡Sólo calculen las opciones que les quedan y las escasas probabilidades de éxito! ¡Es claramente una ruleta de la muerte! ¿Puede haber algo que cause mayor intriga y emoción?
-¡Maldito bastardo…!-Midna estuvo a punto de golpear a Ghirahim, pero Fi se interpuso-¿Qué ocurre?-al instante, lo comprendió y su rostro palideció-¡No! ¡Ni hablar! ¡No puedes estar realmente dispuesta a hacerlo!
-¿Y qué otra opción nos queda? No tengo más remedio que darle la razón a Ghirahim. El tiempo se le agotaba al amo Link y no disponemos de otros recursos a usar para salvarle.
Impa y el hada guardaron silencio, mostrando así su aprobación a la decisión tomada por el espíritu de la Espada Maestra, aunque les doliera hacerlo.
-¡Pe-pero…! ¡Es una locura!-Midna era incapaz de entender su lógica, negándose a todo eso-¡¿Es que hemos perdido todos la cabeza?! ¡¿Eh?! ¿Impa? ¿Rei? ¡Incluida tú, Fi! ¡La que menos esperaba que fuera a tragarse las mentiras de ese indeseable!
-Conozco el aprecio que guarda por el amo Link, pero pido también que deposite su confianza sobre mí. Sé de los riesgos a asumir y no dejaré esto al azar. Mas preciso de su ayuda y la del resto de ustedes, pues yo sola sólo podré encargarme de expulsar el mal de su interior, tratando de causarle el menor daño posible. Impa y Rei deberán usar su magia para sanarle, en el preciso momento en el que se retire la espada que le infringirá una herida mortal.
-Y deberemos liberar de golpe todo el poder que podamos.-añadió Impa-Las reglas de la magia dictan que sólo se puede utilizar una vez para sanar una determinada dolencia.
-¡No se preocupen! ¡Soy una reina hada!-exclamó decidida Rei-¡Podré todo mi esfuerzo en salvarle la vida!
-¿Y yo?-habló Midna, preguntándose por qué no la había nombrado-¿Cuál será mi papel en todo esto?
-Tendrá la más difícil de las tareas.-agachó la cabeza, haciendo una pausa solemne-Yo no puedo mover a mi antojo el recipiente al que mi espíritu está unido. Por ello, deberá manejar la Espada Maestra en mi lugar.
-¿Yo-yo tendré que ser la que…?-miró a Link, apartando luego la mirada-¡Ni hablar! ¡No puedo! ¡No pienso cargar con la culpa si algo sale mal!
-Seguirás mis indicaciones, es mi obligación. No debes temer nada o será peor. Tu determinación debe verse reflejada en cómo sujetes la Espada Maestra, porque de tu pulso dependerá que mi amo viva o muera.
-¡No lo me lo estás poniendo fácil! ¡¿Sabes?! ¡Eso sólo me pone todavía más nerviosa!
-Eso sin contar con un "pequeño" detalle…-apuntilló Ghirahim-La espada sólo puede ser empuñada por su dueño. Cualquier otro que trate de utilizarla, verá cómo se vuelve obsoleta en sus manos, como si manejase un palo. O peor, lo rechazará. Y dada la naturaleza de la raza Twili, me da que acabará ocurriendo lo segundo.
-Nuevamente, Ghirahim tiene razón.-afirmó Fi, dirigiéndose a Midna-Podrá ejecutar el golpe con mi ayuda, pero no podré evitar que la espada la repela. Sentirá un dolor agudo y muy intenso, como si se le estuvieran quemando las manos. Estás, además, quedaran marcadas de por vida.
-¡Genial!-expresó irónica, tratando de disimular sus nervios-¡Esto mejora por momentos!
Haciendo un gran acopio de valor, Midna aceptó finalmente la petición de Fi. No le quedaba otra. Era eso y arriesgarse, o perder a Link de una u otra forma.
Impa y Rei se prepararon para ejercer de sanadoras, en cuanto el momento lo indicase.
Midna tuvo que ahogar un quejido de dolor cuando puso sus manos en el mango de la Espada Maestra, siguiendo al milímetro cada una de las órdenes de Fi, colocándola sobre el punto óptimo.
Y por último, Ghirahim permanecía sentado sin hacer nada, ansioso por saber en qué acabaría todo.
-"Perdóneme, amo Link."-se disculpó previamente, desde el interior del arma-"Lamento también que la cicatriz que vaya a dejar la Espada Maestra, nunca desaparezca."
-No hace falta que lo jures…-murmuró Ghirahim, molesto, tocándose el pecho inconscientemente.
Midna alzó la espada, preparada para clavarla en el pecho del guerrero.
-Perdóname a mí también, Link…-pronunció en un suspiró, antes de bajarla.
Ella la clavó certeramente en el sitio indicado, obligándose a mantenerla firme mientras toda la oscuridad escapaba del interior del espadachín. Link soltó un grito desgarrador, tanto él como su lado oscuro. Se oyó a la par un aullido, quizás fuese su parte animal, padeciendo el mismo dolor. La Espada Maestra no tardó más de unos segundos en borrar todo atisbo de sombra, apresurándose Midna a retirarla y a las improvisadas curanderas a hacer su trabajo. Lograron cerrar su herida con éxito, forzándose a seguir hasta que no pudieron continuar.
Link quedó tendido sobre la cama, inconsciente y débil, pero respirando. Y lo más importante, mostraba su aspecto original…lo habían logrado.
-Qué lástima…-suspiró Ghirahim, decepcionado-Esperaba otro desenlace. Pero cumpliré mi palabra y dejaré que disfruten de este triunfo.
Con un simple chasquido, desapareció de la sala, envuelto en un aura de oscuros diamantes. Mas nadie se dio cuenta de ello, estaban demasiado agotadas y centradas en Link.
Midna, dolorida y en un último esfuerzo, le quitó los grilletes que lo habían mantenido sujeto. Se fijó luego en la rotura que había dejado en sus ropas y del rastro de sangre que la cubría. Ver eso le hizo pensar en todas las emociones que la habían embargado momentos antes, lo que la mareó.
Respiró profundamente, aliviada, antes de perder la consciencia…
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Había sido un día complicado, pero afortunadamente había acabado bien. Esa noche todos dormirían profundamente, sobretodo Link y Midna.
Pero había uno que había decidido trasnochar. Con un sigilo absoluto, guió a su caballo y su caravana hasta estar frente a las puertas de la mansión. Usó su poder para abrirlas, sin hacer el más mínimo ruido, dispuesto a marcharse de allí sin que nadie se enterase. O eso quiso.
-¿Ya te marchas, Ghirahim?-oyó hablar a Impa, que había permanecido escondida-Curioso que con tu carácter, hayas querido dejarnos tan discretamente.
-Quería evitar este tipo de "contratiempos", pero veo que me será imposible hasta el último minuto, librarme por las buenas de ti.-aquello había sonado a amenaza-¿Acaso pretendes impedir que me vaya?
-En absoluto, sólo venía a despedirme. Es un gesto que quizás no entienda un ser como tú, pero sé perfectamente que sí aprecias los buenos modales y el respeto hacia tu persona.
-¡En eso tienes razón, anciana!-agradeció orgulloso-Mas me sorprende que te hayas atrevido a hacerlo. Tanto por nuestra mala relación como porque, me imagino… ¿Sabes quién soy?
-Sí, eres Ghirahim. Pero no el hombre al que había criado desde su más tierna infancia…sino el demonio que guardaba adentro suyo. El que traté de evitar, por todos los medios, que saliera a luz.
-¡Y créeme que estoy muy enfadado por ese detalle!-recalcó, forzando una sonrisa-Podría matarte aquí y ahora, como venganza por todo lo que me has hecho y por la manera degradante con la que me has tratado. Eso, claro, sólo contando tus ofensas cometidas en esta vida. ¡Ni asesinando a todos los de este clan sin nombre pagarías por todas las demás!
-¿Y por qué no lo haces?-preguntó, sin miedo-¿Qué te impide hacerlo?
-No sé… ¿Tal vez porque soy un ser compasivo? No tendría gracia arrebataros vuestras vidas en estos momentos, pues estáis indefensos. ¡Y eso no sería divertido! Además, los conocimientos que he adquirido de vosotros y los cachivaches que me llevo en este carromato compensan en algo la deuda que tenéis conmigo. ¡No me des las gracias! ¡Estoy de buen humor esta noche!
-Así que nos perdonarás la vida sólo por eso…-rió, aunque fuera bajamente-¿Quién es el que pronuncia esas palabras? ¿Ghirahim, el señor de los demonios? O… ¿Ghirahim, el hombre?
-Piensa lo que quieras, vieja…-sacudió las riendas del caballo, obligándole a moverse-¡Hasta nunca!
Impa cerró las puertas de su casa, viendo cómo se alejaba alguien cuya marcha le traía paz e intranquilidad a partes iguales. No sabía qué se propondría, pero ya no estaba en sus manos poder impedírselo.
-Está claro… ¡Él robó la Máscara de Majora!-afirmó en alto, casi riéndose-¿Qué les diré mañana al resto? En fin, supongo que lo mejor será que me vaya a dormir. Ha sido un día muy largo…
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Pasaron tres días desde la partida de Ghirahim, de la cual tuvo que informar Impa, que puso como excusa un acuerdo de expulsión definitiva del clan. Esa versión de los hechos complació a casi todos sus miembros, aunque algunos como Malton sintieron que le echarían en falta.
Sólo reveló la verdad a la niña hada, a Link y a sus amigos. Al joven espadachín le puso especialmente nervioso esa noticia, pues Fi ya le había informado del despertar de su auténtica personalidad.
Debido ello, puso gran empeño en no pasar más tiempo en Nortinka. Quería regresar a las provincias de Hyrule cuanto antes, a pesar de que necesitaba un largo periodo de reposo. No tenían nada más que hacer allí. Ya tenían la traducción que habían venido buscando e información adicional, aunque no supiesen del significado de la misma. El peligro y la incertidumbre creados por el próximo golpe que daría Nagahim, le impulsaba todavía más a querer marcharse. En su mente sólo tenía una cosa…la seguridad de Zelda.
La matriarca Impa no estuvo conforme con la decisión del joven de marcharse tan pronto, al cuarto día después de lo ocurrido, pero no pudo hacer nada para impedírselo. Se entristecía a la vez por su marcha y especialmente con la de Ashei, quien había decidido acompañarle, al igual que Shad. El resto de su clan, de quienes se habían despedido horas antes, también notarían su ausencia.
-¿Os habéis dado cuenta? ¡Si vamos a buen ritmo, llegaremos a la ciudad durante los días más importantes de las Fiestas Bienales Sagradas! ¡Y luego enlazaremos también con el Año Nuevo!
-¿Llevas contigo los libros y documentos que te entregué?-le recordó Impa al erudito, quien estaba ocupado ultimando los preparativos para el viaje de vuelta y pensando en celebraciones.
-¿De qué habla, Shad?-preguntó con interés Ashei-¿Qué cosas te ha dado la matriarca?
-¡Información privilegia sobre los Ucas!-exclamó emocionado-¡No imaginé que este clan fuera una mina de oro en lo referente a la cultura de los Ucas! ¡Mis investigaciones avanzarán como nunca antes con todos estos nuevos datos!
-¿Qué suerte tienes, eh?-se acercó a la anciana, susurrándole-¿Por qué le has dado algo así? Se supone que sólo miembros de vuestro clan pueden tener acceso a dicha información.
-Sólo le he prestado unos cuantos libros viejos, algún día tendrá que devolvérmelos.-aclaró felizmente-Y tú eres casi como de nuestra familia. Eso es garantía suficiente como para poder confiar en que él sabrá sacarle un buen provecho de todo lo que le he dado y que volverá a esta casa con descubrimientos que beneficiarán también a mi comunidad.
-¿Por qué está tan segura de que volverá? Sólo ha sido un accidente que os conocierais este año. En ningún momento pretendí traerlo conmigo, tan sólo me siguió.
-Quizás tengas razón…-la miró en confianza, sonriendo-Pero tal vez la próxima que nos veamos, puede que no sea un accidente.
Aquella indirecta incomodó bastante a la guerrera, que se sonrojó ligeramente, sin saberlo. Para quitarle hierro al asunto, prefirió centrarse en acondicionar a su propio caballo. Impa quedó satisfecha con su reacción, poniendo entonces su atención en Midna y Link.
Ella había terminado de preparar a Epona, pues él no se encontraba en condiciones de hacerlo. Aun así, insistió en ser quien guiase a su montura, pese a que a duras penas podía subirse en ella.
-En serio, te he visto muchas veces y sé cómo manejar un caballo.-insistió ella, subiéndose y colocándose tras él-Seguro que ella dejará que lleve las riendas en tu estado.
-Que he dicho que no…-estaba desganado, lo que sólo aumentaba la preocupación de Midna-Insistí en regresar antes de tiempo, porque conozco mis propios límites. Y en ellos…entra dirigir a mi propia yegua.
Sin embargo, la imagen que daba no daba signos de que fuera realmente capaz de mantenerse concentrado en un tarea así. Encontrando poca resistencia por parte de él, le quitó su escudo y la vaina donde estaba guardada la Espada Maestra, colocándoselos en la espalda, de modo que Link pudiera apoyarse en ella si necesitara descansar. También le quitó las riendas, decida a conducir ella a Epona.
-¿Por qué lo has hecho?-reclamó algo molesto, aunque apoyándose en ella-Ya te dije que yo puedo…
-Sí, lo que tú digas… ¡Primero está por verse si al menos llegas bien a la Ciudadela de Hyrule!
Link se tomó ese comentario con algo de humor, cerrando los ojos e intentando disimular el dolor que llevaba sintiendo desde hacía rato. Notar cómo él trataba de disimular su malestar, hizo que ella se mirase sus propias manos.
En ellas, había quedado una clara marca que jamás se borraría, la de su arriesgado contacto con la Espada Maestra. Aún le dolían y sabía que manejar esas riendas no sería fácil en esas condiciones, pero estaba dispuesta a regresar a las provincias preservando como pudiese la delicada salud de Link.
Continuará…
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Nota de Alfax: ¡He regresado! Tarde, como siempre… ¡No pienso prometer más una fecha de publicación! ¡Y menos en Navidad! ¡Que siempre ando ocupada!
En fin, espero que os haya valido la pena esperar por este capítulo, cuyo final puede parecer un tanto apresurado. Mas este es el principio del último arco argumental, con el que concluirá esta historia. ¡Eso sí! ¡No os alarméis! ¡Que todavía quedan capítulos!
Quisiera agradecer en este punto a The Impossible Girl of Souffle y a lectora-annima. Vuestras críticas sobre cómo he de mejorar me han llegado y sé que esta historia no es perfecta ni mucho menos, que tiene muchos más fallos de los que me gustaría y que siendo Beta Reader, probablemente exija más a otros que a mí misma. Pero al fin y al cabo, me ha servido para iniciarme en la escritura en general. Pondré todo mi empeño en que la fase final de este fanfic sea digna de recuerdo, más atrás quedarán esos errores que, de igual modo, me servirán para aprender.
Esto es todo lo que tenía que deciros… ¡Hasta pronto! ¡Y disfruten aquellos que vivirán el carnaval durante estos días! ¡Chao!
***IMPORTANTE***
Como dato adicional, os dejaré la cronología que inventé para este fic, puesto que la hice unos meses antes de que saliera la oficial y que sólo he podido modificar jugando con la posición de los juegos que nunca nombré en el capítulo A Link to the Past.
La pongo porque quizás algunos andaréis confundidos con las numerosas referencias a otras épocas dentro de esta historia.
-Línea del Link niño:
SS-)MC-)FS-)OoT, MM y LA-)ALttP y OoA/OoS-)TP
-Línea del Link adulto:
SS-)MC-)FS-)OoT-)WW y PH-)ST
*Juegos que transcurrirían después de TP, sin orden definido:
¿HW?/ALBW/TLoZ y TAoL/FSA
1. El significado de las iniciales podéis intuirlo o buscarlo en cualquier página especializada en la saga Zelda.
2. HW: ¿Hyrule Warriors? Sé que no es un juego de la saga, pero… ¡No doy más detalles!
3. Cronología de las diferentes encarnaciones de Link:
-SS: 1º Link
-MC: 2º Link
-FS: 3º Link
-OoT, MM y LA: 4º Link y Héroe del Tiempo
-ALttP, OoA y OoS: 5º Link
-TP: 6º Link y actual
*Para todos lo demás... ¡Master Sword! Quiero decir…que no importan esos héroes.
4. ALBW: A Link Between Worlds…esto, comparado con lo de que Ashei y Shad se conocieron en persona en la taberna de Telma según el capítulo 11, cuando lo cierto es que fue en Sakado; es mi mayor error de coherencia dentro de la historia.
Está claro que los hechos de este juego ocurren siglos inmediatamente después de ALttP y los otros juegos que encarnó el mismo héroe, pero, valga la redundancia, en el capítulo con su mismo nombre, se dice que no hubo más héroes después del quinto de esta falsa cronología.
Mas es obvio que en el clan nombrado en la historia hay aspectos sacados de ALBW… ¡Vivan las paradojas temporales en The Legend of Zelda! ¡Por algo esas caracolas sobrepasan el tejido espacio-tiempo! ¡Es obvio que en Lorule están temporalmente más adelantados en comparación a Hyrule y otras dimensiones! (En serio, debería releerme determinados capítulos antes de publicar burradas como esta… ¡Lo siento!)
