55. Desaliento

Durante los siguientes días, la princesa se dedicó únicamente a descansar, después de haber comunicado su decisión de permanecer alejada de los combates.

En principio, ello le haría bien, pero dado que no tuvo actividad en la que concentrarse, hizo que de pronto se viese desbordada con sus propias preocupaciones.

Aquello empeoró el día que terminaron de identificarse, clasificar y honrar a los caídos en la batalla para defender el castillo. En plena guerra y con tantas muertes sucediéndose, no se podía organizar un funeral en esas condiciones, por lo que la mayoría de los cuerpos eran incinerados y sus cenizas eran entregadas a familiares o amigos. Sólo algunos cuerpos se almacenaban en una cámara especial en las catacumbas del castillo, altos cargos o gente de renombre. Y entre ellos, se encontraban Bono y Auru.

Dentro de un féretro, se encontraban los restos mortales de éste último, que ya estaba sellado debido a que los estragos que le había causado la explosión. Pidió a todos los presentes que se retirasen, alegando que deseaba rendirle respectos a su leal maestro y consejero. Pero en cuánto todos se fueron, rompió a llorar desconsoladamente.

Hasta ese momento había permanecido en una fase de bloqueo y puede que hasta de negación, sin llegar a asimilar del todo la muerte de Auru. Pero ahora, con la evidencia ante sus ojos, no podía dejar de llorar.

Eso se le terminó por acumular con todo lo demás que llevaba preocupándola, sumiéndola en una profunda tristeza y asilándose en sus aposentos, aunque hizo lo posible para disimularlo ante su gente.

"¿Por qué estás tan triste?"

-Por todo…-confesó, con el rostro hundido en su almohada-La muerte de Auru, esta guerra, mis obligaciones, el desconocimiento del paradero y el estado actual de Link…

"Y yo…"

-Sí…-inspiró, notando sus vías respiratorias obstruidas debido al llanto-Es un motivo más.

"Lo sé…yo creía…que estando contigo…te pondrías feliz…pero…no es así…"

-Las cosas no son tan sencillas…

"Sólo te causo problemas… ¿verdad?"

-No tengo ánimos para hablar de esas cosas… ¿comprendes?

"No…no entiendo…sólo sé…que soy una molestia para ti…"

-No eres capaz de imaginarte por todo lo que estoy pasando...

"Sí puedo…siento todo lo que tú sientes…pero…no sé en qué piensas…por eso…a veces…me siento triste…"

-¿Uhm?

"Desde que me conoces…y cada vez que te hablo…tus emociones…no siempre me gustan..."

-¿Por qué?

"Aunque has prometido que me protegerás… ¿sólo es por obligación?"

-¿Qué quieres decir?-preguntó, cansada-¿Qué otra razón querrías que te diese?

"Que me apreciaras…sé…que te causo tristeza…y…que estás enfadada conmigo…"

-¿Eh? Espera, yo…

"¿Por qué? ¿Qué te hecho yo?"

-Tú no me has hecho nada…-cerró los ojos, frustrada.

"Me das miedo…"

-¿Por qué?

"Mi cuerpo…aún es muy pequeño…sólo gracias al poder de las Diosas…mi espíritu…puede hablarte…"

-¿A dónde quieres llegar?

-"Si no pudiera hacerlo… ¿qué habrías hecho conmigo?"

Zelda permaneció en silencio, incapaz de darle una respuesta.

"No…no me gusta… ¿por qué no respondes?"

-Tus dudas me parecen, con perdón, estúpidas. No pienso seguir hablando contigo respecto a eso.

"Pues…vale…"

Por un rato, Zelda permaneció en silencio, sin escuchar esa voz. Había conseguido evadir esa conversación por muy poco, pero no por ello se sentía más tranquila.

"Responde…a una pregunta…"

-¿Cuál?

"¿Por qué estoy aquí?"

-¿Qué por qué estás aquí? ¿No es esa una cuestión un tanto filosófica?

"No te entiendo…yo…sólo quiero saber…si soy un problema… ¿por qué existo?"

-Oh…creo…empezar a entenderte.-comentó, helada ante esa pregunta-Pues…verás…

"¿Él sentirá igual que tú? ¿Le seré también una molestia?"

-No lo sé…-respondió con preocupación-Pero entiéndelo…es complicado.

"Todo es complicado…este mundo…es muy complicado…tú…eres complicada…"

-Eso es algo que aprenderás con el tiempo…-suspiró-Nada es fácil.

"Pero es injusto…tú…él…yo…somos especiales…"

-¿Te refieres a que fuimos elegidos?

"Sí…por eso…tú y él acabasteis juntos…"

-Ya…-suspiró-Pero como ya te dije antes, no es tan fácil.

"Creo…que yo vine…para que los tres estuviéramos juntos…"

-¿Cómo?

"Tienes miedo…porque lo quieres…no quieres separarte de él…para eso…me tienes a mí…"

-¿A qué te refieres?

"Yo…soy el futuro…para ti…para él…para tu reino…seré lo más importante…nadie podrá cambiar eso…"

-Eso lo sé, pero…-una lágrima bajó por su rostro, desesperada-¡Ya te he dicho que no es tan fácil!

"¿Más difícil que ganar a ese hombre malo? Tú…sabes muchas cosas…él…es valiente…yo…os infundiré la fuerza que ambos necesitaréis…"

-¿Cómo depositas tanta confianza en dos personas que no conoces?

"Bueno…si estoy aquí…es gracias a vosotros… ¿qué más necesito?"

-Tienes razón…-esbozó una leve sonrisa, animándose un poco-¿Sabes? Esa simpleza y seguridad con la que hablas…te pareces a Link.

"¿En serio? Entonces…quiero ser como él…así… ¿me apreciarás?"

-Créeme…-volvió a sonreír-Ya lo hago.

"¿De verdad? Eso…es lo único que quería…"

XOXOXOXOXOXOXO

Cierto día, Ilia volvió a reincorporarse al equipo médico como principal enfermera encargada de la princesa Zelda. A ésta le sorprendió que volviese al trabajo, ya que después de la muerte de su padre, no había dado señales de que fuera capaz de volver a ejercerlo.

-¿Necesita algo más, Majestad?-le preguntó educadamente, después de examinar sus heridas.

-No, puedes irte.-habló, sirviéndose una taza de té mientras practicaba con el brazo malo sosteniendo la taza.

-Bueno…verá…-se acercó a ella, ayudándola a servirse el té-¿Le importaría que me quedase aquí con usted un rato más?

-Eh…-lo pensó un poco, extrañada-De acuerdo.

Ilia se sentó en una silla, cerca de la cama de la princesa. Aquella actitud no era la habitual en la joven, algo de lo que rápidamente se había percatado Zelda.

-¿No prefieres descansar y pasar algo de tiempo con la gente de tu aldea?

-Majestad…-suspiró, entristecida-Precisamente, trato de evitar eso. No es que me sienta mal entre ellos, en absoluto, pero…sólo me hacen recordar a mi padre. Por ello, después de unos días deprimida por su muerte, he preferido retornar a este trabajo. Intento mantener ocupada mi mente.

-Oh…comprendo. Si es así, no tengas reparos en quedarte aquí el tiempo que desees.

-¿En serio?-inclinó la cabeza, agradecida-Muchas gracias, Princesa. Es usted muy amable conmigo.

-Tú estás haciendo mucho por mí y este reino, es lo mínimo que puedo hacer.

-Pero nada comparado con lo que usted hace…-se levantó, mirando por la ventana de la habitación-Gracias a esta barrera mágica que usted ha logrado crear, la gente de Ordon y de toda la ciudad ahora se encuentra a salvo.

-Sí…trasladar a los refugiados al castillo fue una buena idea, aunque ahora este lugar esté abarrotado. ¿Los ordonianos estáis ubicados en tiendas de campaña en la zona sur de los jardines exteriores, no?

-Exacto, aunque también la gran mayoría de los habitantes de la ciudad también están igual.

-Quién hubiera pensado que el castillo acabaría convertido en un campo de refugiados…-comentó, bebiendo de su taza-Al menos, así su seguridad estará garantizada y en mejores condiciones que en los subterráneos de la ciudadela.

-Pero mantener una protección así os debe agotar mucho, ¿no? Esa debe ser la razón principal por la que habéis decidido manteneros de ahora en adelante al margen del conflicto directo.

-Sí…-volvió a beber, tratando de disimular-Esa es.

En su mesilla de noche, Zelda disponía de una bandeja con múltiples aperitivos, que ella misma mandó a traer. Ilia se había fijado en la amplia variedad de la que disponía, que si bien le parecía propio de la nobleza, le parecieron extraños ciertos gustos de la princesa.

Una de las cosas más le causó confusión, fue cuando mezcló un bombón de chocolate con un canapé de pescado.

-"Pues no está tan mal…"-pensó para sí misma, mientras degustaba aquello.

"¿Lo ves? A mí me gusta…"

-"Tienes unos gustos caprichosos…"-miró entonces a Ilia, que la veía de una manera que la incomodó-¿A qué viene esa fascinación por lo que como?

-¡Por nada!-se excusó rápidamente, nerviosa-Es sólo…que me llama la atención los gustos culinarios de la realeza.-al momento de decir eso, creyó oír una carcajada-¿Qué le hace tanta gracia?

-No creas que tu criterio está errado…-habló, volviendo a preparar una extraña combinación-Realmente, se ha vuelto una extraña afición mía combinar sabores insólitos.

-Ah…-observó de nuevo la bandeja-¿Y vuestras raciones suelen ser igual de…pequeñas?

-No, esto es producto de la guerra. No quiero agobiar a mi servicio con las comidas, por lo que les pido cosas sencillas y en raciones pequeñas, pero en buena cantidad, para así ir degustándolas a lo largo del día.

-Entiendo...-de repente, se acordó de algo-¡Su medicina! ¡Casi lo paso por alto! ¡Ya es su hora!

-¿Todavía tengo que seguir tomando eso?-se quejó un poco-Pensaba que ya habían descartado cualquier posible infección.

-No realmente, pero siempre es mejor pre…

Alguien tocó la puerta en ese momento, interrumpiendo a Ilia. Ésta la abrió y para su sorpresa, se trataba del doctor Borville.

-¡Oh! ¿Cómo estás, señorita?-le saludó muy amablemente el anciano-¿Qué haces aquí?

-He vuelto a mi puesto como cuidadora de Su Majestad, ¿viene a hacerle una revisión?

-Sí…-su ánimo se agrió, mirando a la princesa-A eso vengo.

El viejo se quedó al lado de la cama, sin decir palabra, siendo observado de igual manera por Zelda.

-Acaba de llegar justo cuando estaba a punto de darle su dosis, doctor Borville. ¿Le importe que acabe primero?

-¿Qué medicina le vas a dar?-le preguntó, dudoso.

-Esta, doctor.-le enseñó la etiqueta-Es un medicamento profiláctico, según me explicaron, para prevenir una posible infección causada por la mordedura de aquel monstruo.

-¡¿Estáis locos?!-apartó de un manotazo repentino la medicina, tirándola al suelo-¡¿Cómo se os ocurre darle esto?!

-¡Doctor Borville! ¡¿Qué ocurre?!-exclamó Ilia, alarmada-¡Se lo recetó el jefe médico del castillo!

-Exactamente, doctor Borville…-se dirigió a él con suspicacia-¿Por qué tanto escándalo?

-Meh…-se recolocó las gafas, calmándose misteriosamente-Errores, simples errores. Eso pasa por no pedir una segunda opinión al médico más veterano de esta ciudad.

-¿Y qué medicamento cree mejor para el tratamiento?

-Precisamente lo traigo conmigo…-sacó una botella de su maletín, entregándosela a Ilia-Sólo debe tomarlo una vez al día, nunca en las mañanas o antes de acostarse.

-Está bien…-lo observó con detenimiento, confusa-¿Algo más? ¿No iba a examinar a la princesa?

-No veo que haya habido cambios desde la última vez…-comentó, mirándola de reojo, disimuladamente-Si acaso, volveré más tarde.

Y sin decir más nada, se marchó. Aquel comportamiento extrañó a Ilia, aunque también conocía al anciano y sabía que tenía una actitud "peculiar".

De cualquier modo, terminó con lo que tenía pendiente, darle el medicamento a Zelda.

-¿No cree que debería preguntar primero a su médico titular antes de cambiarle su medicación?

-No…-siguió bebiendo de su taza de té-Confío en su criterio.

-¿Y no debería al menos informar de esto?

-Será mejor que no te metas en disputas de médicos…-comentó, como si aquello fuese una excusa-Ellos ya se entenderán.

Ilia siguió dándole vueltas en su cabeza a lo ocurrido, mientras recogía el estropicio causado por el anciano. Luego observó un momento el nuevo medicamente, antes de guardarlo entre sus cosas.

-"Uhm…"-hizo un esfuerzo por recordar-"Cuando estaba en la división encargaba de atender a civiles, recuerdo haber suministrado esta misma medicina. Pero no era lo habitual, pues la otra que tomaba la princesa Zelda era más recomendable para la mayoría de los casos. Sólo en personas vulnerables estaba contraindicada. Como niños pequeños, ancianos o…"

Ilia se llevó las manos a la boca, ahogando su estupor. Eso hizo que se le cayese accidentalmente el recipiente con la medicina, rompiéndose al impactar contra el suelo.

-¡¿Qué pasó?!-exclamó Zelda, sobresaltándose.

-¡Na-nada!-se apuró en limpiar, muy nerviosa-¡No se altere! ¡Sólo ha sido un accidente!

-Ahora tendrás que ir a hablar con Borville. Y no creo que a ese hombre le agrade que vengas a pedirle algo que te acaba de dar hace sólo un rato.

-Ya…-suspiró, incómoda-¿Pero hasta mañana no necesitará otra dosis, verdad?

-Como si no vas a pedírselo…-comentó, asqueada-Ese brebaje sabe horrible y sólo es preventivo.

De nuevo, se oyó a alguien tocar la puerta. Ilia fue a abrir y se encontró con Anabel, una sirvienta de confianza de Zelda.

-¡Oh, Ilia! ¿Qué haces aquí? Pensé que estarías…

-Lo sé, pero estar en mi puesto me ayuda a no pensar tanto en eso…-miró a sus manos, en las que traía un montón de cartas-¿Correo?

-Sí, me ordenaron traérselo, aún cuando se supone que se mantendrá alejada de los asuntos de la guerra por un tiempo.

-Dije del combate, no de todo lo demás.-habló, levantándose de la cama-Exageran sobre mi actual condición, pero supongo que no puedo evitar que ello suceda.

-Tal vez, Majestad, pero muchos pensamos que es lo mejor.-opinó, ofreciéndole una reverencia-Aquí tiene, ¿necesita algo más?

-No…-miró a Ilia-¿Y tú?

-¿Eh? ¿Yo? ¿Por qué?

-Pensé que quizás querrías algo de comer o alguna bebida aparte del té.

-Oh, pues…-miró a Anabel, algo nerviosa-No quiero nada, gracias.

La sirvienta se despidió, dejando solas a las dos jóvenes. Zelda volvió a recostarse en su cama, revisando todo el correo recibido. Cuando acabó de leer la última carta, suspiró, decepcionada.

-¿Alguna novedad?-le preguntó tímidamente Ilia.

-No…-volvió a suspirar-Ninguna, todo sigue igual.

-¿Y sabe algo de Link, por casualidad?

-Tampoco…-negó, notándosele preocupada-Y lleva siendo así desde un tiempo.

-Vaya…-suspiró-Sólo espero que él, Rusl y los demás estén bien. No quiero perder a nadie más. Ni de Ordon, ni de ninguna otra parte.

-Nunca se desea la muerte de un ser querido. Mas en la guerra, su supervivencia nunca está garantizada. Sólo podemos mantener la fe y tener esperanza, mientras cumplimos con nuestros deberes.

-Diciéndolo usted, suena tan fácil… ¿Cómo puede hacerlo? Me refiero a mantenerse así de firme, inmutable, aún cuando todo parece ir en contra.

-Creo que tienes una idea equivocada de mí. No es malo, eres como todo el mundo, ya que esa es la imagen que debo y me esfuerzo en mostrar.

-Me lo imagino…aunque debe ser duro. Pero supongo que con personas de su confianza usted no será así.

-Tal vez…-sonrió, mirando al techo, acomodando su cabeza en la almohada.

-La he visto, usted con Link se muestra más abierta.-comentó de pronto, sorprendiéndola-Y sé que él también la estima mucho.

-Es mi guardián…-se excusó al momento-¿Acaso es tan extraño? Y con el tiempo, además, se ha vuelto un leal amigo.

-Amigo…-repitió Ilia, murmurando.

"Ella… ¿es su amiga?"

-"Sí…Link y ella se criaron juntos, son casi como hermanos."

"¿Hermanos? Entonces…ella es…mi…"

Ilia se sorprendió por la repentina risa de Zelda, pues nunca antes la había oído. Aquella imagen le hacía cambiar el concepto de "princesa fría e inaccesible" que tenía de ella, pero no dejaba de parecerle extraño que hubiese empezado a reírse sin motivo aparente.

-Princesa… ¿por qué se ríe?

-¿Eh? Por un hecho cómico que recordé, simplemente…-se excusó mintiendo, algo avergonzada.

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Al día siguiente de encontrarse con Shad, Link y su grupo partieron hacia el Lago Hylia. El erudito iba montado delante con la guerrera, apoyándose en ella, ya que no podía manejar un caballo en su estado.

-¿Cómo vas a llegar a esa estatua?-preguntó Midna-Según recuerdo, se encontraba cerca del extremo norte del Gran Puente de Hylia, en un entrante en la roca a unos metros del suelo.

-Pero con el Cetro de Dominio, la bajé de ese lugar.-intervino Link-Ahora, debería encontrarse más expuesta. Eso es malo para nosotros y tampoco conservo ese cetro.

-Realmente, esas estatuas tienen la capacidad de volver a su pedestal por sí mismas.-habló Shad-No sé cómo, pero lo comprobé cuando tras finalizar la invasión del Crepúsculo, salí a investigarlas.

-¿En serio? Qué chismes más raros…-comentó Ashei-Pero sigue estando el problema de cómo acceder a ella, cuando esa zona está actualmente controlada por el enemigo.

-Sería muy peligroso ir por la ruta habitual…-valoró Shad, pensando-¿Y si vamos por arriba?

-¿Arriba? ¿A qué te refieres, muchacho?-preguntó con interés Rusl.

-La estatua se encuentra en un entrante en la parte baja de un acantilado. Podríamos descender por él hasta una plataforma rocosa en la que se encuentras unas enredaderas, que Link ya usó para acceder a la base donde se encontraba una letra faltante del Libro de los Cielos.

-¡¿Pretendes bajar por un acantilado sin poder utilizar un brazo?!-exclamó Ashei, alarmada-¡Por no hablar de lo expuestos que quedaríamos!

-¿Acaso no es más peligroso hacerlo de la otra manera?-le recordó, molesto-Además, puedo hacerlo. No es la primera vez que hago algo semejante, como ya te conté.

-Yo voto por la segunda opción, a mí no me supone ningún problema las alturas.-Midna miró a Link, buscando su aprobación-¿Qué dices?

-Igual…-miró a Rusl-¿Y tú?

-¡Ningún problema! Aunque me imagino que llegar a la cima antes del descenso no será fácil, no creo que exista un camino que nos lleve ahí directamente.

-¿Ves?-rió Shad, mirando a Ashei-Cuatro contra uno, gano yo.

-Qué optimista te ves…-resopló, molesta-Me da igual por que camino optar, lo que me importa es llegar sin demasiados problemas y lo antes posible.

Desde su posición, no deberían tardar más de un día en llegar, salvo que surgiese alguna complicación. Sabían que el trayecto sería peligroso, y más con Shad herido, por lo que debían extremar las precauciones y evitar por todos los medios verse envueltos en el conflicto.

Pero era más fácil decirlo, que hacerlo.

-¡Bulblin! ¡Y van montados sobre Bullbo!-exclamó Rusl, a divisarlos a lo lejos-¡Nos han visto! ¡Vienen a por nosotros!

No había pasado ni medio día, antes de ser interceptados por nada menos que "la caballería" de las huestes de Nagahim. Afortunadamente, no era un grupo demasiado numeroso y su líder no estaba entre ellos.

-¿Era tanto pedir que nos dejasen en paz un rato?-exhaló Link, molesto.

-¡No te pongas así, hombre! ¡Un poco de emoción nunca es malo!-trató de bromear Midna, aunque no era el mejor momento.

-¡Que ni se os pase por la cabeza enfrentarlos!-replicó Ashei-¡No podemos arriesgarnos con Shad así!

-Nadie ha dicho nada de pelear…-murmuró el estudioso, cansado-Cálmate.

-¿Que me calme? Mírate, cada vez te veo peor.-expresó preocupada, mirando su brazo-¿De verdad crees que aguantarás?

-Hasta que lleguemos junto a la estatua, sí…-suspiró-Después, no lo veo claro.

Galoparon con la esperanza de despistar a los Bulblin, pero éstos siguieron persiguiéndolos sin descanso. Lo último que querían era enfrentarles, pero si continuaban así, llegarían a un punto en el que deberían defenderse.

-Seguid vosotros, yo puedo encárgame de ellos.-afirmó Link, reduciendo el paso-Me he enfrentado varias veces a ellos, y en un número mayor.

-¡No te las des tanto de héroe!-le recriminó Midna, poniéndose al lado-Tú debes seguir con ese dúo hasta donde está la estatua. Me encargaré yo de ellos.

-¿Vais a poneros de acuerdo o seguiréis discutiendo?-se quejó Ashei, a varios metros por delante de ellos-¡No es momento de estas tonterías!

-¡Muchacho! ¡Voy contigo!-apareció Rusl, desenvainando su espada-¿Podremos acabar con ellos rápido, no? Si es así, Midna, vete con Ashei y Shad y protégelos. En rato, volveremos con ustedes.

-¡Pero si dije que…! ¡Aaagh!-gritó enervada, retirándose-¡Está bien! ¡Confío en que podréis con un puñado de alimañas como esas! ¡Pero no voy a estar esperándoos eternamente! ¡¿Entendisteis?! ¡Volveré si veo que no habéis acabado con ellos!

Quedando rezagados a propósito, maestro y aprendiz quedaron solo ante la horda de Bulblin que se abalanzaba sobre ellos.

-Ten cuidado, Rusl.-le advirtió Link, desenvainando la Espada Maestra-Yo tengo experiencias con ellos, tú no.

-¡Pero cuento con otros recursos!-bromeó él, preparándose-¿Fui yo quién te enseñó a manejar una espada, recuerdas?

En cada Bullbo iban montados dos Bulblin, un jinete armado con un mazo y un arquero. Su mayor problema sería esquivar esas flechas y las embestidas de esas bestias. Si lograban eso, controlarían la situación.

Link disponía de su arco y flechas, pero era arriesgado usarlo, pues sería vulnerable a los placajes de las monturas de sus enemigos. Por ello, él y Rusl sólo podría valerse de sus espadas.

Los Bulblin cargaron con ellos sin pensárselo demasiado, algo que aprovecharon los espadachines para provocar el caos al esquivarles y arremeter contra aquellos que se había chocado entre ellos. Pero esa conmoción también les perjudicó, pues comenzaron a lloverles flechas que Link pudo bloquear con su escudo, pero que obligó a Rusl a alejarse de Link.

Indefenso, y ocupado con un enemigo que tenía en frente, no se percató que un Bullbo le embestiría por detrás, tirándole de su montura. El caballo se levantó rápidamente, aterrado, pero sin su jinete. Telma ya se lo había advertido, que su caballo perdía el control fácilmente ante ruidos fuertes, pero también ante situaciones límite. Lamentablemente, antes de que Rusl pudiese llegar a él y calmarlo, lo abatieron a base de golpes de mazo y flechas. Ahora, Rusl estaba indefenso, en el suelo, sin montura alguna. Se defendía como podía de los ataques de los Bulblin y evadía por los pelos a los Bulbos. No duraría mucho si Link no acudía a ayudarle.

Pero Link tenía que ver todo desde cierta distancia, incapaz de socorrerle, pues se encontraba peleando con varios enemigos a la vez.

Y la tragedia, sucedió…

Una flecha impactó con la espalda de Rusl, deteniéndolo en el sitio. Después, recibió un mazazo en la cabeza, que hizo que su casco saliese volando y él acabase en el suelo.

Link no pudo reaccionar por un segundo, impactado por aquella escena. Un instante después, la furia recorrió sus venas, desatándola contra aquellos monstruos. Había perdido el control…

XOXOXOXOXOXOXO

Midna regresó al lugar donde Link y Rusl se habían quedado a pelear, después de haber encontrado un lugar seguro donde dejar a Ashei y Shad. Habían pasado algunas horas, sin ninguna noticia de ellos dos. Estaba preocupada, apresurándose por encontrarlo cuanto antes.

Frenó en seco cuando encontró el lugar de la batalla. La sangre tenía la nieve y los cadáveres de Bulblin y Bulbos se amontonaban por todas partes. La gran mayoría estaban destrozados, incompletos y en un estado lamentable. Ello le alarmó, pero no tardó en encontrar al causante de todo aquella masacre.

Link estaba tirado en el suelo, de rodillas, lamentándose ante el cuerpo inerte de Rusl. El joven sostenía su casco con una mano y la otra ocultaba su rostro, llorando. Epona se encontraba tumbada a su lado, herida, pero no de gravedad.

Midna se bajó de su montura, acercándose a él. Observó en silencio, entristecida, ofreciéndole sus respetos al fallecido Rusl. Se agachó junto a él, esperando que reaccionase ante su presencia, sorprendiéndose cuando se inclinó para acabar apoyándose en ella, correspondiéndole entonces con un emotivo abrazo.

-Todo esto es mi culpa…-pronunció en medio del llanto-No pude ayudarle…si no hubiera peleado contra ellos…ahora…

-No fue tú culpa…-le abrazó con más fuerza-Nos perseguían, era necesario hacerlo.

-No…-gimoteó-¡No lo era! ¡Yo podía solo! ¡Midna! ¡Es culpa mía!

Link estaba inconsolable, sintiéndose inmensamente culpable por lo ocurrido. Acababa de perder quién podía considerar como a un padre. Midna se veía desbordada, incapaz de encontrar alguna manera de que levantase la cabeza.

-¿Qué les diré a todos?-siguió lamentándose-¿Qué le diré a Uli? ¿Cómo podré mirar a la cara a Colin? Confiaban en mí…para encargarme de todos…y yo… ¡No he podido hacer nada!

XOXOXOXOXOXOXO

-Están tardando demasiado…-habló Ashei, impaciente, caminando en círculos-¿Dónde estarán?

La guerrera y el estudioso permanecían guarecidos en una minúscula cueva por cuya entrada apenas habían logrado pasar sus caballos. Ahora, esperaban el retorno de Midna y los dos espadachines. Aunque Ashei, desesperada, se planteaba cada vez más la posibilidad de salir a buscarles.

Mas no tuvo que hacerlo. Al final del día, cuando ya había caído la noche, Midna entró a la cueva guiando a su montura, Atenea, y a Epona, que cargaba un gran bulto. Link fue el último en entrar, y apenas lo hizo, se sentó en un rincón, aislándose.

-¿Dónde está Loui, el caballo de Telma? ¿Y dónde está Rusl?-preguntó Ashei, notando que algo iba mal.

-¿Qué piensas que ha pasado?-le respondió con cierta molestia, bajando de Epona aquel bulto-¡¿Y qué crees que es esto?!

Al momento, tanto Ashei como Shad entendieron lo ocurrido. Lo que tenían enfrente era el cuerpo de Rusl, envuelto precariamente con telas.

-Esto es un desastre…-murmuró Ashei, pasándose una mano por la frente, caminando mientras trataba de calmarse.

La negatividad y el desánimo invadió al grupo, cada uno asimilando esa muerte de una manera distinta. Obviamente, el más afectado era Link, completamente deprimido.

-¿Qué haremos con su cuerpo?-se atrevió a preguntar Midna-Yo he podido traerlo hasta aquí, pero no podemos permitirnos cargar con él más tiempo.

-La única opción que veo plausible es un enterramiento, pues incinerarle nos expondría demasiado.-argumentó Ashei.

-Yo lo veo bien…-le apoyó Shad, desanimado-Y tal vez, cuando acabe la guerra…alguno de nosotros venga a recogerle.

Link sólo asintió cuando se le preguntó, sumido en su pesar, sin poder hablar.

-Está bien…-Ashei se estiró, preparándose-Cuanto antes lo hagamos, mejor para todos. ¿Me ayudas a cavar una tumba, Midna?

Ambas mujeres salieron al exterior, soportando un frío extremo. Entre nieve y tierra, excavaron un hoyo donde depositaron el cuerpo de Rusl. Al cubrirlo, y ante la falta de una lápida, depositaron encima tres piedras, eludiendo al símbolo de la Trifuerza. Shad y Link salieron a mostrar sus respetos durante un momento, antes de entrar todos nuevamente a refugiarse.

-¿Qué haremos ahora?-habló Midna, después de un rato de silencio.

-¿Qué pregunta es esa?-se quejó Ashei-Continuaremos, mañana mismo, como estaba planeado.

-¡¿Cómo has dicho?!-exclamó Midna, molesta-¡Sólo mira a Link! ¡Está destrozado! ¡Dale al menos un par de días!

-Sé que la muerte de Rusl le ha afectado más a él que a todos nosotros juntos, pero no por ello debe entorpecer la misión.

-¡¿Estás diciendo que Link es ahora una molestia?!-se encaró con ella, enfurecida-¡Protegeros a ti y a ese lisiado es la causa por la cual ahora Rusl está muerto! ¡Aquí quien es una carga es otro!

-¡¿Cómo dices?!-agarró los ropajes de Midna, amenazándola-¡Él, con tan sólo investigar en su propia casa, ha dado con una forma de traspasar la barrera! ¡¿Qué hizo él y todos nosotros en el tiempo que estuvimos arriesgando nuestras vidas aquí fuera?! ¡Nada!

-¡Y yo te recuerdo que el único que puede llegar a Celestia es Link!-para sorpresa de Ashei, Midna la levantó y la puso a su altura.

-¡Haced el favor de calmaros, por favor!-intervino Shad, tratando de poner fin a la pelea-¡Midna! ¡Suelta a Ashei!

-Menuda fuerza tiene…-murmuró para sí misma, mosqueada-¡Haced lo que queráis tú y Link! ¡Shad y yo tenemos otros asuntos urgentes que debemos priorizar si la misión no sigue su curso!

-¿Eh? ¿Qué clase de asuntos?

Ashei ayudó a sentarse a Shad, colocándose ella también a su lado. Con la aprobación de Shad, ella mostró su brazo malo, sin tela alguna que lo cubriese. Su estado era horrible, estaba completamente negro.

-Es gangrena…-aclaró Shad, ocultándoselo de nuevo-La herida de flecha se infectó y ésta se ha extendido. Por eso Ashei y yo tenemos tan prisa por terminar nuestra labor en esta misión.

-Continuaremos mañana…-oyeron de pronto a Link.

-¿Estás seguro?-le preguntó Midna, preocupada-¿Te sientes con fuerzas?

-Da igual que las tenga o no…-suspiró profundamente-No quiero ser el culpable de otra muerte cercana ni de otras muchas en el reino. No puedo volver a flaquear cuando más soy necesario.

XOXOXOXOXOXOXO

Después de otro día y medio más de viaje y otras muchas complicaciones, pero ninguna tan grave como lo ocurrido con Rusl, llegaron finalmente al lugar señalado.

Esperamos a que oscureciese lo suficiente para que no fuesen descubiertos, aun si así les sería más peligroso el descenso.

-¿Quién llevará a Shad?-preguntó Link, observando el borde del acantilado-¿Y quién cargará con sus cosas?

-Opino que Ashei lleve su mochila y yo llevaré a Shad.-habló Midna.

-¿Por qué?-se quejó la guerrea-¡Yo puedo con él!

-Creo que ha quedado más que demostrado que soy más ágil y que poseo más fuerza…-la miró con altanería-Deja tu orgullo a un lado, mujer, lo primordial es que todos lleguemos sanos y salvo ahí abajo.

La guerrera refunfuñó y maldito por lo bajo, colocándose a la espalda la mochila de Shad. Link se preparó para ascender a los cielos, cogiendo todo lo necesario y despidiéndose de Epona. Aparte, agarró cuerdas y demás utensilios para descender por el desnivel rocoso y proporcionarle una senda por la que Ashei pudiese bajar más fácilmente

Midna, en cambio, sabiendo que justo debajo de ellos había un saliente amplio que daba acceso a las enredaderas que les conducirían a la estatua, optó por bajar de golpe hasta la misma, algo que casi le produce un infarto a todos, tanto la seguridad de Shad como porque podrían alertar a algún enemigo.

-¡¿Pero tú estás loca?!-se recriminó Ashei, furiosa, e intentando mantener su tono de voz bajo-¡Has puesto en peligro a Shad!

-Me da que alguien exagera por aquí…-le quitó importancia, mirando atrás de su espalda-¿Te has hecho algo?

-No…-contestó, algo mareado-Pero no estaría de más que…

Sin dejarle acabar, Midna volvió a actuar bruscamente, enganchándose a la enredaderas y entrando de un salto a la cavidad que guardaba la estatua.

-¡Juro a que esta tipa la mato!-gritó ahogadamente a los cielos, esforzándose por no perder el control.

Cuando Link y Ashei llegaron junto a Midna, Shad ya había comenzado a ultimar los preparativos devolver a la estatua su estado original.

-Link, coge las pertenencias que me prestaste y mi capa.-le ordenó Shad-Te serán útiles.

El espadachín sólo tuvo que echar mano de su zarpa y el látigo que le había regalado Ashei, así como colocarse por encima aquella capa. Aunque, a esas alturas, todavía no tenía clara la importancia de la misma.

-Se denomina Capa de Roc, sirve para saltar grandes distancias y planear. Gracias a ella, puede sobrevivir cuando me vi solo.-le explicó Shad-Es uno de los tantos objetos que recopiló mi padre durante sus investigaciones.

Shad preparó el cronolito, dispuesto a activarlo. Pidió a todos se que acercasen a él y golpeasen la piedra a la vez, quedando así protegidos de su poder atemporal. Pero aún tomando precauciones, no se esperaron que el suelo bajo ellos cediese, cayeron de golpe varios metros.

-Cómo no se me ocurrió…-habló Shad, entre quejidos-Hace miles de años, esta zona podía ser geográficamente diferente.

Afortunadamente, para alegría de todos, la estatua resultó ilesa. Y lo mejor era que su aspecto había cambiado, mostrando la forma de un ave desconocida, pero que les recordaba a la silueta alada que aparecía en el escudo de Hyrule.

Mas no hubo tiempo para plantearse tales cuestiones, pues lo sucedido alertó a los enemigos que patrullaban por la zona, agrupándose para ir a por ellos.

-¡Link! ¡Vete ya! ¡Activa la estatua!-le pidió Shad-¡Ahora todo depende de ti!

-¡¿Y vosotros?! ¡No puedo dejaros solos ahora que nos han descubierto!

-¡Eso es problema nuestro! ¡Tú has lo tuyo!-le exigió Ashei, mirando al cronolito-¡Si no te vas ahora mismo, no podremos garantizar que tengas otra oportunidad!

-¡No puedo!-se negó él, atormentado-¡No permitiré que os pase lo mismo que a Rusl!

-¿Olvidas que yo estaré con ellos?-se pronunció Midna, agarrando a Shad-Yo puedo subirles hasta donde se encuentran los caballos y huir de aquí rápidamente. ¡Déjamelos a mí!

-Sí…-admitió con dificultad la guerra-¡Tiene razón! ¡Estaremos bien! ¡Date prisa!

Aún con dudas, Link se despidió de sus amigos y se apresuró a activar la estatua. Fi salió de la Espada Maestra y la tocó, haciendo que se iluminase liberase un haz de luz que ascendió a los cielos.

-Link, acércate y toca la estatua.-le dijo Fi, casi como una orden-Es el momento de irnos.

Envuelto en esa cálida luz, comenzó a elevarse, dejando atrás a sus amigos y acercándose cada vez más a su destino.

Miró entonces en dirección al Castillo de Hyrule, observando horrorizado algo de lo cual no se había percatado.

-¡¿Y esa barrera que cubre el castillo?! ¡¿Cuándo ha aparecido?!-abrió los ojos, espantando con un pensamiento-Se pareceré a la que apareció cuando…

-No te preocupes, esa barrera ha sido erigida por un poder sagrado.-le habló Fi, mirando en la misma dirección que él-Y Zelda debe ser la responsable, no hay nadie más capaz de hacerlo y que coincida con la naturaleza de ese encantamiento.

-¿En serio?-respiró aliviado, pero todavía preocupado-Aunque…debe haber una razón para que la haya creado.

-A mí lo que me resulta incoherente es cómo lo ha hecho. Algo así sólo sería posible con un poder superior, como es el de la Trifuerza.

Con esas dudas, continuaron ascendieron, con una meta en mente.

Continuará…

XOXOXOXOXOXOXO

Nota de Alfax: Sorprendentemente, para mí misma y para ustedes, he logrado redactar este capítulo en tiempo récord. Siendo así, considerad el anterior como un atrasadísimo capítulo de noviembre y éste como el capítulo de diciembre.

Ahora bien, también reconozco que esto, en teoría, debería haber entrado en el anterior, aunque no llegase a escribirlo. Por ello, ha resultado algo corto, pero espero que sepáis apreciarlo.

En fin, después de haber ocupado mi tiempo libre en esto, debo ponerme al día con mis obligaciones.

¡Chao! ¡Y hasta otro capítulo!