No he podido actualizar hasta ahora debido a motivos personales, espero que me disculpéis y os guste la historia. Accidentalmente he cambiado el tiempo al escribir la historia, espero que no os moleste pero si no os gusta, dejadme en los comentarios si queréis que escriba en pasado o en presente.

Un saludo a todos y gracias por leer esto :)


Cat se acercó ligeramente a su asistenta, intentando no propasarse… Al menos no más de lo que tenía intención. Sube una mano, dejándola finalmente sobre el brazo de la otra mujer, no entendía que le pasaba. Había hecho eso con muchas personas antes, tanto hombres como mujeres, ¿por qué le costaba tanto ligar con la inocente, inteligente, atractiva e ingenua de su asistente? Si pudiera al menos besarla… Sabía que o conseguía que se acercase o la alejaría para siempre pero necesitaba hacerlo, ella era su única razón para no ser una completa zorra, era mala, despiadada y ligeramente cruel, pero todavía no un monstruo.

La mirada de Kara se cruzó con la de su jefa nuevamente, provocando que esta vez su respiración se entrecortase momentáneamente. Alex le había dicho que no era una cita, aunque Alex no es que hubiese tenido muchas citas antes. El contacto de la mano de Cat contra su piel la hizo estremecerse, dejando también escapar un suspiro, largo y contenido.

-No es… Algo de lo que pueda hablar con cualquiera… -Los ojos de Kara se abrieron de forma considerable cuando Cat apartó su mano y se separó de ella de forma abrupta y algo brusca. Si eso era una cita acababa de meter la pata hasta el fondo.

-Bueno, pues cualquiera te diría que deberías estar trabajando. Ah, y mañana por la mañana no es necesario que vengas, necesitarás descansar, al fin y al cabo estamos aquí para trabajar y no es algo que te vea hacer, así que chop chop –A la vez que hablaba, la mujer se levantó y se dirigió de nuevo hacia su escritorio, sintiendo como si un nuevo peso se hubiese instalado en su corazón.

¿Por qué sentía esas cosas? El amor solo era dolor, nada más que eso, el amor era para los débiles y ella se prometió a sí misma que no sería débil, no podía permitírselo, ella era Cat Grant. Se sentó en su escritorio y se puso unas gafas sobre las gafas que ya llevaba, sin siquiera darse cuenta. Comenzó a leer el artículo, teniendo una tormenta en la mente y lo que sin enterarse de lo que leía ni de lo que pasaba a su alrededor. Kara se acercó a su escritorio lentamente y con la mirada gacha, ya que sentía un profundo sentimiento de culpabilidad, sabía que la había herido, no sabía por qué, ella solo había dicho que no podía hablar de lo que le pasaba con cualquiera, es decir, no pensaba contarle sus sentimientos a nadie que no fuese de total confianza… Aunque, ¿lo era Cat? Es decir, ella estaba dispuesta a confiarle su vida si fuese necesario, pero a la vez no se atrevía a confiarle su identidad secreta. Dios, correría tanto peligro si lo supiese... Sus manos se acercaron al par de gafas extra, agarrándolas suavemente y retirándolas con cuidado y tratando de ignorar los ojos de Cat, que la miraban entre confusos y perdidos.

-Yo… No quería decir eso, Miss Grant, lo siento –Su voz era un susurro pero estaba tan cerca de la otra mujer que no necesitaba levantar más la voz.

-No tienes nada que sentir, Kierah, esto solo es trabajo, nada más –El tono de voz era neutro y frío, pero a la vez carecía de la malicia y la crueldad con la que Cat solía hablar a sus empleados. Se levantó, dejando ambas manos sobre el escritorio, sin importarle mucho los bocetos de los artículos. Sus ojos quedando ligeramente por debajo de los de su asistente pero sin perder su fiereza.

-Esto sí –Murmuró, antes de inclinarse unos centímetros hasta rozar los labios de Cat suavemente. Había besado a Winn, había besado a James pero besarla a ella… Sus labios se entreabrieron sin dejar que Kara pensase. Un calor ascendió desde su estómago a sus mejillas, tornándolas completamente rojas. Le estaba costando controlarse y no quería hacerle daño, no podía hacérselo.

Ni siquiera se sorprendió cuando Cat le devolvió el beso, subiendo una de sus manos a una de sus mejillas. El escritorio que estaba entre ambas fue lo único que las hizo separarse durante unos segundos, unos segundos que bastaron para hacer que Kara se calmase y escuchase su móvil sonar. Tres llamadas perdidas. ¿Cúanto tiempo habían estado besándose y por qué no había oído el móvil? Los oídos le zumbaban y su confusión y vergüenza eran totalmente perceptibles.

Aunque Cat no se enteró de casi nada, ella le había devuelto el beso a Kara con necesidad, de verdad que había querido besarla desde hacía tiempo, pero el que fuese la propia Kara quien diese el primer paso la había dejado totalmente sorprendida, e incluso ligeramente excitada. Ahora la miraba agitada, con los labios hinchados por el largo beso y sin escuchar el móvil que sonaba. ¿De verdad había pasado eso? Comenzó a rodear el escritorio, dispuesta a acercarse a ella, en busca de más. No habría sabido cuanto necesitaba su cercanía si todo aquello no hubiese pasado. Por supuesto que le había dolido que le dijese que ella era cualquier persona, pero ¿a quién le importaba eso ahora? Alargó una mano para coger la de Kara, sin percibir el dolor reflejado en sus ojos cuando ella se aparta, retrocediendo.

-Lo siento Miss Grant… Yo… Tengo que irme…. De verdad que lo siento… -Retrocedió unos pasos más, recogiendo sus cosas y corriendo hacia el ascensor. Ni siquiera fue capaz de responder al teléfono, estaba demasiado nerviosa. Había besado a su jefa y volvería a hacerlo si tuviese la oportunidad.

¿Qué le estaba pasando? Cat era su jefa, lo suyo era imposible, no podía ser. Lo único que iba a conseguir si seguía así era dañar a Cat o convertirla en un objetivo, y no sabía lo que sería peor. Pulsó el botón del ascensor, levantando la mirada unos segundos, suficientes para poder contemplar el rostro de una mujer herida y dolida, que dudaba que alguna vez fuese capaz de olvidar. Sabía que salir corriendo era lo peor que podría haber hecho, en todas las películas románticas era la peor opción, pero no tenía alternativa, la necesitaban en el D.E.O. Y no podría haber mirado a Cat a la cara de nuevo. ¿Cómo podría presentarse al día siguiente allí? Ni siquiera sabía si seguía trabajando para ella, quizá besarla había sido la peor idea, pero se había sentido tan bien al hacerlo, había sido como montar en unicornio sobre un arcoíris… Pero menos ñoño y más excitante.