57. ¿Buenas noticias?

La princesa Zelda se encontraba con el tesorero real, Grialdo, haciendo inventario de los fondos de guerra y del patrimonio real, en la cámara donde éste se guardaba.

-Mi señora…tengo malas noticias.-expresó Grialdo, entristecido-A pesar de que la intensidad de la guerra haya disminuido, los gastos en torno a ésta no lo han hecho. Abastecimiento de las distintas unidades del ejército, equipamiento y estructuras bélicas, gastos médicos, mantener a los civiles…y un largo etcétera.

-¿Y cuál es el resumen de la situación en la que nos encontramos?

-Que no podemos permitirnos que esta contienda dure mucho más. Y aunque terminase mañana mismo, las arcas nacionales y los fondos de reserva están bajo mínimos. Ya tuvimos que hacer frente a muchos gastos después de la invasión del Crepúsculo. Todo ello teniendo en cuenta que habrá que hacer una gran inversión para reactivar la economía y reconstruir infraestructuras tras la guerra.

-Ya veo…-resopló, preocupada-Y esos fondos tan necesitados no podrán obtenerse de una subida de impuestos y otras tasas. El pueblo ya ha sufrido bastante y ello sólo supondría consecuencias peores que los beneficios obtenidos.

-Le sugiero, majestad, que comience elaborar junto a los ministros un plan de ajuste de los presupuestos del estado. Habrá que recortar gastos de donde sea posible.

-Lo sé, ello me supondrá un quebradero de cabeza. Aún sin una subida de impuestos, las quejas no se harán esperar. Y probablemente, el mayor rechazo de esas medidas provenga de las colonias del oeste.

Zelda observó la cámara del tesoro real, la cuál estaba era amplia y repleta de toda clase de tesoros y abundantes rupias, el cuál era la fortuna personal de la Familia Real y que sólo era tocada para gastos propios.

-Una pregunta…-le habló a Grialdo, mientras observaba el lugar-¿En cuánto estimarías que está tasado todo lo que se encuentra aquí?

-No puedo darle una cifra exacta, alteza. Algunos de estos tesoros son…-al momento, reaccionó alterado-¡Espere un momento! ¡¿No estará pensado en usar su propio patrimonio para costear el déficit, verdad?!

-Exactamente eso estoy pensando. No sólo está esta cámara, si no todo lo que se encuentra en el castillo y otras posesiones que se encuentran fuera de este.

-¡No, no puede estar hablando en serio!-se colocó junto a un montón de cofres y tesoros varios-¡No puede deshacerse de mis preciosos amigos!

-Grialdo…-le miró incómoda-Te recuerdo que todo esto no es tuyo. Me pertenece única y exclusivamente a mí. Y haré que considere oportuno con mi patrimonio.

-¡Pero yo soy su fiel guardían!-se quejó él-¡El tesoro de un gobernante es su seña de poder frente a otros! ¡Es primordial que lo conserve!

-No espero a tener que utilizarlo todo, tan sólo una parte junto a las necesarias medidas de ajuste. Al fin y al cabo, el elevado valor de algunos objetos de aquí servirá para mantenernos hasta que finalice esta guerra y los gastos posteriores a la misma.

-¡Noooo!-salió corriendo hacia donde se encontrabas los anillos reales-¡No permitiré que venda estos anillos! ¡Ni tampoco el Anillo Real de la Reina que se encuentra en el Museo Nacional en Sakado!

-¡Cálmate, Grialdo! ¡La actitud que demuestras no es digna de tu cargo!-le ordenó enfadada, acercándose a él-No tengo pensado hacerlo. Poseo otros muchos tesoros singulares.

-¡Uf! ¡Menos mal!-miró embobado a los anillos-¡Sería una terrible crueldad volver a separarlos cuando tres de ellos vuelven a estar en sus legítimas manos! Por cierto…creo que en algún momento, habrá que regresar al que se encuentra en Sakado a esta cámara. Y con algo de suerte, algún día también aparecerá el último de los cuatro, el Anillo Real del Príncipe.

-Eso ya se verá, no es momento de plantearse tales cuestiones.

-Ya, pero… ¿al menos podría decirme de una vez cómo llegó vuestra última adquisición, el Anillo Real de la Princesa? Estuve tan emocionado cuando me lo entregó que se me pasó por alto preguntarle su origen.

-Fue…-sonrió-un regalo.

-¡¿Un regalo?! ¡¿De quién?! Las fechas en las que lo obtuvo son simbólicas y los regalos son abundantes también. Muchos nobles o personas influyentes le envían obsequios.

-Bueno…-vaciló un poco-Digamos que todo empezó por el príncipe Richard, en agradecimiento por devolverle el trono.

-¡¿El príncipe Richard?! ¡Claro! ¡Él es pariente lejano vuestro! ¡Es evidente la conexión de vuestra sangre con estos anillos!-exclamó exaltado, pero al momento, se extrañó-Un momento…el príncipe Richard mandó un pequeño paquete como otros muchos nobles, pero en él no se encontraba este anillo.

-Es que ese anillo no me lo dio a mí, se lo dio hace tiempo a otra persona que también ayudó en la restauración de su soberanía en la isla.-insistió en ese detalle-Y esa "otra" persona, me lo entregó a mí durante las Fiestas Bienales Sagradas.

-¿Otra persona? Uhm…-el hombrecillo comenzó a pensar-¡Oh! ¡Puede ser! ¿Acaso se trata del héroe Link?

-En efecto…-sonrió disimuladamente, notando que la atención y curiosidad de su tesorero crecía cada vez más.

-¡Lo sabía! ¡Sólo su fiel guardián podría cederle sin más un objeto tan valioso! ¡Una prueba de absoluta lealtad a usted!

-Sí…pero no me lo "cedió", exactamente.-comentó con cierta intriga-Digamos que me lo entregó con otras intenciones.

-¿En serio? Fascinante…-Grialdo quedó pensativo, pensando en otras posibilidades-¡Diosas! No se me ocurre nada. ¿A que os referías con "otras intenciones"?

-A ver, piensa un poco…-suspiró, llevándose una mano al rostro-¿Con qué propósito habitual un hombre le regala un anillo a una mujer?

-¡Oh, fácil! Pues…-y por fin, cayó en la cuenta. En ese momento, exhaló un chillido agudo, completamente emocionado-¡No es sólo un Anillo Real, es vuestro anillo de compromiso! ¡Eso le da un valor aún mayor! ¡Una joya más única aún si cabe! ¡Y yo soy su guardián!

-Vaya…veo que te has quedado con la parte más importante de esta cuestión.-dijo algo molesta, con un claro sarcasmo.

-¿Eh? ¡Ah, sí! ¡Vuestro compromiso con el héroe Link! ¡Claro que es importante!-al parecer, no había captado su ironía-¿Y por qué todavía no lo habéis anunciado? ¿A qué estáis esperando?

-Me llama la atención que no te muestres en absoluto extrañado con mi decisión.-comentó, dudosa-¿A qué se debe?

-¿Y por qué debiese ser así, majestad? Desde que el señor Link entró a este castillo a trabajar para vos, todos vuestros sirvientes nos hemos percatado de la afinidad que hay entre ustedes dos. No por nada circularon rumores de todo tipo sobre vuestra relación.

-Entiendo…-se sentía incómoda escuchando todo aquello-¿Y acaso eso es motivo suficiente como para que aceptes de tan buen grado mi compromiso? A fin de cuentas, en estos momentos, lo más beneficioso sería que me casase con un noble extranjero.

-¡Ni lo mencione! ¡¿Es que acaso no había decidido ya sacrificar parte de este hermoso tesoro para sanear las arcas del reino?! ¡Lo último que querría ahora es tener que servir a un rey detestable!

-¿"Rey detestable"?-preguntó sorprendida-¿Te refieres al príncipe Facade?

-¡¿A quién si no?! A nadie que os sirva en el castillo, salvo a los ministros, nos agrada ese hombre. Sus numerosas visitas sólo han afianzado cada vez más la mala imagen que demuestra. Y no es algo nuestro solamente, se comenta que otros muchos reinos no están a gusto con el hecho de tener que recibirle.

-Interesante…desconocía la opinión de mis súbditos respecto al príncipe.

-Y en el lado contrario, se encuentra el señor Link. El héroe que nos salvó de caer en tinieblas una vez y que ahora mismo también ha vuelto a alzarse como nuestro salvador al librarnos de la gran muralla que nos mantenía aislados. El pueblo llano le aclama por lo que es. Y que se convirtiese en nuestro rey, le haría ganar mayor simpatía del mismo.

-No tienes idea de lo que me complace oír eso…-sonrió sincera, feliz al escuchar tales afirmaciones.

-¡¿Entonces cuándo lo anunciaréis?!-preguntó emocionado-¡¿Soy el primero que lo sabe o también hay más personas que guardan en secreto vuestro futuro enlace?!

-Te alegrará saber que eres el primero, nadie más lo sabe de momento. Ni siquiera los ministros.

-¡¿En serio?!-entonces, soltó una lágrima-Snif…soy demasiado afortunado. Agradezco la confianza que depositáis sobre mí.

-Por algo eres el tesorero real, Grialdo. Nunca me has fallado. Y confío también en que guardarás este secreto igualmente.

-¡¿Cómo?! ¿Debo callar sobre un asunto así? Pero, majestad… ¿tan malo sería que se lo comentase a un par de personas de confianza? Porque, bueno…no es que se trata de la ubicación de la cámara del tesoro o algo parecido. Es algo que se dará a conocer, espero que pronto, por lo que no sería nada grave…

-Bueno…-disimuló pareciendo reacio, pero había conseguido su objetivo-Pero esto no debería difundirse masivamente. Aunque…-fingió mostrarse pensativa-quizás que la noticia se difunda como un simple rumor sea una forma sutil de conocer la opinión general de la gente.

-¡Exacto! ¡Justo lo que os estaba sugiriendo!-aprovechó para decir, aun cuando esa no había sido su verdadera intención-Esto… ¿puedo retirarme ya? Debo poner en marcha la "maquinaria social", ya sabe a lo que me refiero.

La princesa le dio permiso y el hombre salió rápidamente, feliz de ser el transmisor de buenas noticias.

-"Mamá… ¿crees que ha sido buena idea?"

-Eso espero, aunque tengo expectativas positivas.-habló en alto, aprovechando que estaba sola-Me sabe mal que las personas cercanas a nosotros vayan a enterarse de nuestro compromiso mediante un rumor, pero tu padre y yo pensamos que sería más "creíble" y eficaz que fuese aquel que puede sustentar nuestra mentira el que difundiera el rumor en primer lugar, conociendo además su carácter.

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Apenas habían transcurrido unos días desde que se había desatado el rumor, y prácticamente todos se habían enterado. No se hablaba de ello abiertamente, pero era un hecho que era el tema más comentado, fuera de la temática bélica.

Link, que se dejaba ver más que la princesa Zelda, notaba aquello. Su plan había funcionado mejor de lo que esperaba. En general, muchos ahora se comportaban frente a él de forma ligeramente diferente. Personas con la que tenía poca o nula relación, se mostraban más respetuosos y cordiales. Y era así con gente de toda clase social o raza.

Le resultaba algo incómodo tanta atención puesta en él, pero sabía que debería acostumbrarse tarde o temprano.

Ese día, se había pasado por la zona de refugiados donde se encontraban sus amigos de Ordon, para hacerles una visita en su tienda de campaña.

-¿Dónde se encuentra Ilia?-preguntó el espadachín, al darse cuenta de que no estaba con ellos.

-Ahora que Bono ya no está, era necesario un líder que representase a nuestra aldea. Y dado que mi marido ya no se encuentra entre nosotros…-suspiró Uli, volviendo rápidamente a sonreírle-pensamos que Ilia era la mejor candidata para ocupar temporalmente el cargo. No quisimos agobiarla con tal responsabilidad al principio, pero al final ha aceptado y ahora debe estar ocupada con las antiguas tareas de su padre.

-Ah, vale. Aunque podría haberme encargado yo, si ella me lo hubiese pedido.

-¡No te preocupes! ¡Tú ya tienes mucho trabajo!-exclamó la tendera de la aldea, Otilia-Y nuestra chica sabrá arreglárselas. ¿Es la hija de Bono, no?

-¡Oye, Link! ¿Y tú qué cuentas?-preguntó curiosa su hija, Beth-¿No tienes ninguna novedad que contarnos?

-Eh… ¿a qué te refieres?-al momento, percibió a lo que la niña podría estar refiriéndose, conociendo dicha actitud de antemano-No me ha ocurrido nada relevante estos últimos días.

-¿En serio? Pues yo he oído…

-¡Calla, Beth! ¡No atosigues a Link!-apareció su padre, Hanch, tapándole la boca.

-¿Por qué actuáis así? Como si él no se hubiera dado cuenta…-comentó Lalo, que no comprendía la actitud de los adultos que le rodeaban.

-¡Lalo!-le reprochó su madre, Petra, hablándole luego por lo bajo-Tampoco es cuestión de ser indiscretos.

-¿Te refieres al rumor de que Link va a casarse con la princesa Zelda?-soltó de pronto su hijo mayor, Talo, en alto, lo que sólo consiguió exaltar a todos.

-¡Talo! ¡Aprende de una vez a callarte!-le golpeó en la cabeza su padre, Sancho, molesto con él.

-¡¿Pero por qué a mí?!-se quejó, tocándose la cabeza-¡Todos hablan de ello!

-¿Y qué hay de malo en preguntárselo?-le defendió su hermano-Así saldríamos de dudas y sabríamos si es cierto o no.

Todos miraron a Link, expectantes a una respuesta. Él, tragó saliva, nervioso. Pero tras unos tensos momentos, soltó un rotundo sí. Todos quedaron enormemente sorprendidos con su respuesta, lloviéndole felicitaciones.

-¡¿Entonces te convertirás en nuestro rey?!-le preguntó Colin, emocionado.

-Pues…sí.-respondió llanamente, abrumado, bromeando luego-Es lo que tiene casarse con una princesa.

-¿Y por qué no habías dicho nada, amigo mío?-preguntó Braulio, el pastor de cabras, pasándole un brazo por el hombro-Según cuentan, os comprometisteis durante las Fiestas Bienales Sagradas.

-Íbamos a hacerlo pasadas las fiestas, pero luego vino la guerra…y eso.-mintió como mejor pudo-Que el rumor haya empezado a correr ahora, es posible que sea debido a que pronto lo anunciaremos públicamente.

-¡Pero podrías habérnoslo dicho! ¡Eres parte de nuestra aldea!-le reprochó Beth-¡Y sabemos guardar un secreto!

-¡Vale, lo siento!-se disculpó, rascándose el cuello-No volverá a pasar.

Todos se rieron, incluido el propio Link, celebrando aquel feliz futuro acontecimiento.

-Oye… ¿y cómo fue que la princesa y tú habéis terminado en esto?-preguntó Otilia, muy interesada-Oí que circulaban algunos rumores, pero siempre pensé que eran sólo habladurías.

-No le pongas en un aprieto, eso son intimidades suyas.-habló Uli, con su hija pequeña al lado-Aunque es cierto, sabía que tenías una estrecha relación con la princesa Zelda, dado que eres su guardia personal. Pero no imaginé que llegase a tanto. Me siento feliz por ti y estoy segura que Rusl también lo estaría.

El espadachín no pudo seguir conversando con ellos mucho más ahí, pues un soldado apareció de pronto, pidiéndole que le acompañase hasta donde se iba a celebrar una reunión de última hora, convocada por el consejo de ministros.

Y algo dentro suyo que le decía que no sólo hablarían de la guerra…

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En sala estaban reunidos los ministros, la princesa Zelda y los respectivos líderes regionales: Ralis, Goro Kong, Renado, Ilia y Smith. También había autoridades militares, como Valenzuela y el general Russel, que seguía vivo a pesar de haber liderado la vanguardia del ejército. A este selecto grupo se añadían Midna y Ashei, por pertenecer al escuadrón de Link; y Ucayaya, matriarca de los Ucas.

Casi toda la reunión se centró en la evolución de la guerra y, tal y como había informado la princesa Zelda, de la posibilidad de que Ganondorf apareciera. Eso sí, sin dar más detalles de los necesarios. Esto obligó a planificar una estrategia diferente a la que habían seguido hasta ahora, teniendo a Link como pieza clave de todo, pues sólo la Espada Maestra podía hacerle frente, exceptuando a las Flechas de Luz de Zelda.

También se presentó un borrador del plan de ajuste económico que entraría en vigor una vez acabada la guerra, que si bien no contentó a todos y quedaron puntos por definir, se llegó a un acuerdo previo.

Debido a esto, la reunión se alargó durante horas, terminando en noche cerrada. Pero cuando todos los temas parecían haber sido resueltos y todos se disponían a descansar, los ministros sacaron a la luz un tema espinoso.

-Por favor, permanezcan en sus asientos.-habló un ministro, cuando todo el mundo procedía a marcharse-Aún queda un asunto por resolver, del cuál lamentablemente todos os habréis hecho eco.

Todos quedaron en silencio, en un tenso ambiente. Y las miradas de todo el consejo de ministros puestas en la princesa y el héroe, no daban lugar a dudas.

-Majestad, quisiéramos que nos aclare si los rumores que circulan desde hace unos días son ciertos.-intervino una ministra, con un rostro serio-¿Vos pretendéis desposaros con vuestro vasallo Link?

Finalmente, la mecha había sido prendida. Nadie dijo nada, sólo se mostraban expectantes a la respuesta de su soberana.

-Así es.-contestó con rotundidad, pidiendo a Link se colocase a su lado-Él contraerá matrimonio conmigo y se convertirá en el nuevo rey de Hyrule.

-¡¿Pero en qué estáis pensando?!-exclamó de pronto otro ministro-¡¿Cómo osáis tomar una decisión así sin informarnos previamente?!

-La decisión de con quién casarme ha sido desde siempre mía. Solamente vencido el plazo, dicha competencia habría pasado enteramente a vuestras manos.

-¡Ya vemos que lo ha apurado al máximo, sí!-siguió reprochándole-¡¿Acaso le no importa la situación en la que se encuentra el país?! ¡Debilitado militar y económicamente por la guerra!

-Ahora mismo, sería más beneficioso que nunca que los reino de Hyrule y Gamelon se uniesen mediante los vínculos matrimoniales.-habló de nuevo la mujer-Pero vemos que le preocupan más sus gustos personales que los intereses de la nación.

-¿Cuáles son esos gorointereses?-reaccionó de repente Goro Kong, golpeando la mesa con su gran puño-¡Este es nuestro gororeino y nadie nos ha preguntado!

-¡Cálmese, jefe Goron!-pidió un ministro-¿A qué se refiere?

-¿Por qué debe ser un goroextranjero el próximo rey? En la tribu Goron hemos oído hablar mucho de este goropríncipe presuntuoso. ¡Y no nos gusta! ¡Si nuestro gororeino se une a otro cuando más débil está, ya no tendremos orgullo! ¡Seremos vasallos de Gamelon!

-Es posible, pero es necesario para la supervivencia de Hyrule.-insistió el mismo-Y por mucho que a tu pueblo no le guste, debemos aparcar ese orgullo a un lado.

-¡Nunca! ¡La tribu Goron no jurará gorolealtad a un rey que no nos guste!-gritó furioso, dando un pisotón al suelo que hizo que éste temblase un poco-¡La tribu Goron apoyará al gorohéroe Link! ¡Él se ganó nuestro respeto con su valentía y fuerza!

-Yo también debo opinar al respecto, como rey de los Zoras.-intervino Ralis, levantándose de su asiento-Mi raza también apoyará a Link, por razones similares a las de la tribu Goron. Mi linaje ha mantenido buenas relaciones con la Familia Real de Hyrule por generaciones, mas no podemos garantizar que continúen así, si resultara que ese nuevo rey no nos agradase.

-Me uno a Goro Kong y Ralis, aunque el peso de mi voz en esta mesa sea menor que la de ellos.-habló Renado, dirigiéndose a los ministros-Como representante de Kakariko, considero más importante la opinión de todos los hyrulianos que los intereses ligados a un matrimonio por conveniencia. Y el pueblo de Kakariko, estará a favor del héroe nacional.

-¡Y-yo también!-se levantó Ilia, nerviosa-Es evidente que todos los ordonianos estaremos orgullosos que uno de los nuestros se convierta en el nuevo rey.

-¡Una servidora también está de acuerdo!-exclamó Ucayaya, muy feliz-¡Que el joven Link vaya a convertirse en un rey de este reino, llenará de dicha a nuestra raza!

Faltaba uno por dar su opinión, el señor Smith. Todos le miraban con atención, impacientes por su respuesta. Link vivió unos momentos muy tensos, no entendía por qué su abuelo no se había pronunciado aún.

-¿Acaso esperáis que os dé la razón?-preguntó mordazmente, mirando a los ministros-Es mi nieto y es evidente que no voy a ir en contra suya, incluso aunque tenga mis dudas sobre si es lo mejor para el reino. Pero analizándolo detenidamente, creo que su figura unirá mucho más a nuestra nación que el candidato previo.

-¿Cómo está tan seguro de ello?-preguntó la ministra.

-Plantearé una serie de cuestiones que puede que hayáis pasado por alto… ¿quién ha sido el que, durante las últimas décadas, ha logrado que las colonias del oeste no se subleven más allá de unos pequeños altercados aislados? ¿Y quién impidió que Sakado se hundiera tras la cruenta batalla que sufrió contra nuestros enemigos de Koridai? Un servidor, lo que ha hecho que me gane el respeto y la confianza de la gente. Así que siendo Link mi nieto, se convertiría en un rey que potencialmente sería visto con buenos ojos en dichos territorios. Y creedme, os aseguro que a la gobernadora del Archipiélago del Gran Rey, también estará de acuerdo conmigo.

Los ministros guardaron silencio, era evidente que Smith tenía la razón. Ello alegró a Link, que observaba a su abuelo ilusionado. Él le devolvió la mirada, pero ésta mostraba una expresión fría y seca, algo que incomodó al joven.

-Oigan, sé que yo no represento a ninguna localidad o raza, pero me gustaría añadir unas palabras…-habló Ashei, calentando la voz-Ya que estamos hablando de colonias, quisiera que se tomase también en cuenta la opinión de Nortinka. Si bien Link no tiene un trato directo con su líder, sí que lo tiene con la familia más influyente de la zona. Y ésta ha tenido siempre, aunque de manera indirecta y sutil, un gran peso en las decisiones dentro de la colonia.

-Yo también quisiera aportar a este debate, en mi posición de general del Ejército de Hyrule.-intervino entonces Russell-Siendo sincero, comparto el punto de vista del jefe Goron. En nuestro estado actual, si bien un contrato matrimonial sería beneficioso, ello también propiciaría que a la larga Gamelon acabase imponiendo sus intereses sobre los nuestros. Nuestro orgullo como nación quedaría mancillado y seríamos vistos que un territorio débil que requiere de protección externa. Por todo esto, apoyaré al joven Link para que se convierta en nuestro nuevo soberano. Nada podría hacer sentir más honrado a un ejército, que un guerrero que ha luchado por proteger su reino y por ello es reconocido como un héroe, fuese al quien se debiera rendirle lealtad.

-¡Por supuesto! ¡Y yo, como comandante de la Guardia Real, estoy de acuerdo!-asintió Valenzuela.

Los ministros comenzaron a murmurar entre ellos, en una corta pero caldeada conversación, para luego volver a dirigirse al resto de oyentes.

-Dada la aparente unanimidad de la opinión de esta mesa, no nos queda mayor opción a los ministros que ceder ante la misma.-habló el representante, mirando todo el consejo a la pareja hyliana-Aprobamos el matrimonio de la princesa Zelda con el héroe Link, quien se convertirá en el nuevo rey. Dicho anuncio se hará público durante los próximos días.

Ambos tuvieron que reprimir su emoción ante la buena noticia, recibiendo entonces felicitaciones de los presentes. Ilia fue la que más reparo tuvo al hacerlo, pero igualmente estaba feliz por su amigo.

Sólo los ministros se abstuvieron, inmóviles en sus puestos. Y sorprendentemente, también lo hicieron Smith y Midna, quienes permanecieron impasibles. Ella, ni siquiera había hablado.

-Quisiéramos recordar a toda la sala que, si bien este matrimonio se llevará a cabo, todavía queda pendiente ganar esta guerra y asegurarnos de garantizar tanto la estabilidad económica como la protección del reino. Y ello implicará buscar acuerdos con los países vecinos y nuestros aliados.

-Mantenemos buenas relaciones con todos nuestros vecinos, no creo que suponga un problema mayor.-recalcó la princesa Zelda-Y como aliados seguros podremos contar con la isla Koholint y el duque Gustaf.

-¿De verdad cree que Gamelon nos mostrará simpatía después de que haya rechazado el matrimonio con su futuro heredero, el príncipe Facade?-le recordó un ministro.

-El duque Gustaf y su hermano son personas completamente diferentes. Además, la organización política de país distribuye el poder entre los miembros de la familia real. Y Gustaf, al ser el segundo en la línea sucesoria, posee gran influencia y parte del territorio bajo su cargo.

-Es posible, pero aún así, tanto la actual reina como el príncipe, no estarán contentos. Y ellos son los que mayor peso tienen en las decisiones de reino. Y si pusieran de acuerdo al resto de sus familiares, el duque no podría hacer nada.

-Todavía no se ha acabado esta guerra y ya andáis preocupándoos por asuntos así…-habló de pronto Midna, levantándose y estirándose-¿Dinero? ¿Tropas? ¿Acuerdos? Ya llegarán, pero no son horas de hablar de ello. Y quién sabe, a lo mejor un buen samaritano hará una contribución económica al reino, uno que le debe una deuda por librarle del tirano que usurpó el trono.-entonces, bostezó-En fin, si me disculpáis, me voy a dormir.

Antes de que se fuese de la habitación, pasó al lado de Zelda y Link, deteniéndose un momento y colocándoles una mano en sus hombros.

-¡Ah! ¡Casi se me olvidaba! Felicidades a los dos, supongo. Menos mal que no aposté la fecha en la que esto pasaría, porque habría perdido.-continuó caminando, dándoles la espalda-¡Buenas noches!

La pareja se percató al momento de la indirecta de Midna. Por un lado, estaba dispuesta a aportar dinero a las arcas del reino, aprovechando su posición como reina del Crepúsculo. Y por otro, si bien apoyaba su matrimonio, como amiga suya que era, era evidente que en el fondo, no podía dejar apartados los sentimientos que tenía por Link.

-Qué mujer tan extraña…-comentó la ministra-¿Y cómo se atreve a usar ese lenguaje tan coloquial?

-¿Y a qué se refería con todo lo que dijo?-se preguntó otro-¿Al príncipe Richard de la isla Koholint?

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Después de que se retirase Midna, la reunión finalizó muy poco después. Cada uno se marchó por su lado, salvo Link, a quien su abuelo le había pedido acompañarle a su cuarto.

No le había dirigido la palabra en todo el camino e intuía que lo que terminaría diciéndole, no sería muy agradable.

-Francamente, debo felicitarte por la suerte que has tenido y la estrategia que habéis usado para tantear la situación del anuncio inminente de vuestro compromiso…-comentó Smith, paseando por la habitación-Y claro, también por tus méritos propios. Ganarse la aprobación de cargos importantes en el reino, no es tarea fácil.

-¿Y sólo has venido hasta aquí para decirme eso?-le preguntó, sospechando-No he visto de tu parte una muestra de sincera alegría por mi compromiso con Zelda.

-Si te soy sincero, ahora mi cabeza es un cúmulo de pensamientos y emociones de todo tipo. Por un lado, sí, estoy feliz por ti. Pero todo ello es eclipsado por el temor de creer conocer la principal razón por la que, sorpresivamente, habéis decidido dar el paso.

-¿Y cuál…piensas que es?-preguntó incómodo, sentado en la cama, esperándose la respuesta correcta.

-Ella está embarazada, ¿no es así?-soltó tajante, cuya suposición fue confirmada con el silencio de Link, suspirando luego-Lo suponía…

-Pero que ella esté embarazada, no influyó en mi decisión. Iba a proponérselo una vez acabase esta guerra y ella hubiera estado de acuerdo igualmente.

-Yo no pongo en duda el amor mutuo que os procesáis, lo que pongo en duda es la aceptación de la gente cuando inevitablemente se esparza la noticia. Afortunadamente, dudo que el apoyo de los líderes regionales cambie por ello.

-¿Entonces de qué te preocupas?

-Lo sé, pero las cosas deberían haber ocurrido de otra manera…-colocó una mano en su rostro, suspirando-Sabía que esto pasaría… ¿lo habéis hecho más veces después de aquella noche en mi mansión, cierto?

-¡Abuelo! ¡Eso son asuntos míos!-se quejó, molesto y avergonzado-¡No tengo por qué responder a eso!

-No hace falta, tu actitud lo demuestra…-volvió a suspirar-No sé por qué me amargo por esto, es evidente que no ibas a hacerme caso, aunque te lo suplicase.

-Al menos podrías alegrarte un poco, ni que todo esto fuese malo…-le replicó, decepcionado-Voy a ser padre y convertirme en rey. Me gustaría tener algo de apoyo real de mi única familia de sangre.

-¡Y lo tienes! ¿Pero no te das cuenta que todo esto puede venirte grande? ¿Crees que estás preparado para ambas responsabilidades? Esa es mi gran preocupación.

-Lo estoy, y aunque sea inexperto en ambos ámbitos, me esforzaré.-afirmó con convicción, levantándose.

De repente, sin esperárselo, su abuelo lo abrazó, quedando confundido con ese gesto.

-Ya lo sé…-murmuró, separándose luego-Pero también tengo otra preocupación. Y es que salgas ileso de esta maldita guerra. No me hizo gracia en su momento que tú debieses dirigir un grupo encargado de liberarnos de las murallas y menos ahora que debas enfrentarte a un demonio como ese tal Ganondorf.

-Debo hacerlo, soy el único que puede hacerle frente.-agarró el mango de su espada, atada a su espalda-Sólo yo puedo empuñar la Espada Maestra, la única arma capaz de acabar con él.

-¿Y no podría la barrera mágica que ahora protege el castillo, repeler a ese monstruo?

-Precisamente el poder que la creó, es lo que lo atraerá hasta aquí…-dijo entre dientes.

-¿Cómo has dicho?

-Así como Zelda y yo nacimos portando un fragmento de la Trifuerza, que nos fue arrebatado por ese mago, el bebé que esperamos trae consigo el pedazo faltante. Aquel que una vez perteneció a nuestro enemigo, la Trifuerza del Poder.

-¡¿Es cierto eso que dices?!-exclamó alterado-¿Quieres decir que ella logró crear la barrera gracias al poder de vuestro vástago?

-Sí, y debo mantener a Zelda a salvo cueste lo que cueste. No puedo permitir que Ganondorf llegue hasta ella o que se vea en la necesidad de abusar más ese poder. Ya lo ha usado varias veces en el transcurso de la guerra, lo que le ha salvado la vida a ella y a muchos otros.

-Vaya…-se sentó en la cama, asimilando aquello-Esto es más complejo de lo que pensaba.

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-¡Vaya, has venido! ¡Ashei me lo ha contado todo!

Link se había pasado por la enfermería del castillo, donde se encontraba recuperándose Shad, a quien le habían extirpado un brazo. Ya estaba mucho mejor, todavía acostumbrándose a esa cruda realidad, pero pronto le darían el alta.

-¡Felicidades!-le dio la mano, animado-No creo que haya alguien que se merezca más ser nuestro nuevo rey.

-¡Baja la voz!-le pidió Ashei, notando que algunos les miraban-Se supone que el anuncio no se hará hasta pasado mañana.

-Oh, es verdad…-le pidió a Link que se acercarse, susurrándole-Y cómo no, me alegro de tu compromiso con la princesa Zelda. La verdad es que me cogió por sorpresa. Sabía que te estabais muy unidos, pero no pensé que tanto.

-¡Qué lento eres!-rió Ashei.

-¿Acaso tú lo sabías?-le preguntó el estudioso.

-No es que lo supiera, pero sí lo intuía. Siempre he sido más observadora que tú.

-Ya…lo que tú digas.-se ajustó las gafas, llamándole la atención algo tras de Link-¡Oh! ¡Hola, Ilia! ¿Qué haces tú por aquí?

Link se giró, sorprendido de la presencia de Ilia. Ella también se veía igual, ya que no había esperado encontrárselo allí.

-Yo sólo pasaba para haceros una visita a vosotros dos, pero creo que he llegado algo tarde. Y ya veo que Link también está.-se acercó al grupo, colocándose cerca de Link-¿Un día agitado el de ayer, no?

-¡Y qué lo digas!-la guerrera le golpeó amistosamente la espalda-Yo sólo estaba por cuestiones de la guerra, pero tú supiste defenderte bien con toda la responsabilidad que tenías sobre ti como representante de Ordon.

-La verdad es que estaba bastante nerviosa…-confesó tímidamente-Pero supongo que sí que lo hice bien.

-Pero sin duda, lO mejor fue la parte final de la reunión…-rió por lo bajo-¡Me encantó ver a esos tipos contra las cuerdas! Todos salvo ellos, defendiendo a Link.

-Era obvio, todos los líderes regionales son amigos suyos o incluso familia. Y siendo el héroe nacional, gran parte de la población estará con él.-habló Shad, con cuidado de que no alzar la voz-¿Qué mejor que un rey de orígenes humildes para ganarse el favor del pueblo?

-¡Sí, sí! ¡Aunque no tan humildes! ¡Sólo imagínate las posibilidades!-se río Ashei, pasándole un brazo por los hombros de Link-Me debes un favor por lo de ayer. ¡Y ya te lo cobraré!

-¿No pensarás aprovecharte de su condición futura, verdad?-le reprochó Shad.

-¿Para algo están los amigos, no? ¡Ja, ja, ja!

-¿Qué te pasa, Link?-le preguntó Ilia-Te veo muy callado.

-¿Eh?-su atención se centró, espabilándose-Nada, sólo estaba algo distraído.

-¿Y eso? ¿En qué pensabas?

Antes de que pudiera darle una respuesta, una enfermera se acercó a ellos, avisándoles que había terminado el tiempo de las visitas y que todos ellos debían marcharse.

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-¿Estás preocupado por la princesa Zelda, verdad?

Link estaba de vuelta en su habitación, acompañándole Ilia. El motivo de aquella pregunta se debía a que esa mañana, cuando fue a despertarla, la encontró con una fiebre intensa. En esos momentos, ella se encontraba mejor, pero aún permanecía postrada en la cama.

-Sí…-suspiró-Aunque no es sólo eso lo que me preocupa.

-¿Lo dices por el bebé, no?

Link quedó impactado con aquel comentario, mirando a Ilia.

-¡¿N-no me digas que no lo sabías?!-exclamó Ilia, apurada-¡Lo siento! ¡Yo…!

-¡No! ¡No eso! ¡Claro que sé!-aclaró rápidamente-Lo que me sorprende es que tú lo sepas.

-Bueno…yo lo descubrí casi por casualidad.-reconoció algo incómoda-Durante el tiempo en el que trabajé como su enfermera personal.

-Y Zelda me dijo que el doctor Borville fue quien le confirmó su embarazo…-se tumbó en la cama, mirando al techo-Entonces aparte de él, ya sois dos quienes lo sabéis.

-¿Ah, sí?-se sentó a su lado-¿Quién es la otra persona?

-Mi abuelo, el señor Smith.-suspiró-Digamos que ya sabía que había riesgo de que ocurriera esto. Y nuestro compromiso levantó sus sospechas.

-Entonces… ¿te casarás con la princesa Zelda sólo porque ella está encinta?

-¡¿Qué?! ¡No!-se sentó rápidamente, molesto-¡Yo ya había tomado esa decisión antes de saber aquello! Únicamente, ese detalle nos ha obligado a apresurar las cosas y a mentir al respecto.

-¿Incluso a tus amigos o a la gente de Ordon?

-Sí…-suspiró, mirando al suelo-Incluso a ellos. Y no te culpo si me juzgas por ello.

-¡No iba a hacerlo!-negó al momento-Entiendo que ahora estés bajo una fuerte presión. Tú la amas y quieres estar con ella, pero debes cargar con el peso de ser rey y ahora también convertirte en padre. Todo ello, queriendo evitar los prejuicios de concebir un hijo fuera del matrimonio o tus orígenes.

-Vaya…-sonrió, aliviado-No pensé oír eso de ti.

-¡Oye! ¿Quién te crees que soy?-le golpeó en el hombro, ofendida-¡Nos hemos criados juntos! ¡Y no soy tan inmadura como para no comprender esas cuestiones!

-¡Ya lo sé!-rió alegre-Pero aun así, pensé que estarías más afectada por esta noticia.

-Eso…-apartó la mirada-¿lo dices por los sentimientos que una vez tuve por ti?

Hubo un silencio incómodo entre ambos, siendo Ilia la que se atrevió a hablar primero.

-Pero no te preocupes, eso es pasado. Hace mucho tiempo que abandoné dicha idea.-aclaró, desahogándose-Y debo pedirte perdón por todo lo que te dije hace tiempo, cuando estabas en esta misma cama, recuperándote de tus heridas. Yo me negaba a creer que estuvieras enamorado de ella y muchos menos que fuese recíproco. Ahora pienso que, al intentar quitarte esa idea de la cabeza, no lo hacía por tu bien. Eran mis celos lo que me llevaron a decir todas esas horribles cosas.

XOXOXOXOXOXOXO

"Mientras Link se recuperaba de las heridas de las peleas ilegales, cuando había estado en su forma animal, Ilia apareció y empezó a discutir con él sobre su seguridad y todo lo ocurrido.

Aunque la conversación terminó tomando otro matiz…

-Link…-comenzó en un suspiro- Ya no voy a seguir así, no seguiré esperando a que algo pueda pasarte y con ello, perderte. Creo que ha llegado el momento de confesarte algo que llevo tiempo queriéndote decir, pero no he tenido el valor para hacerlo, hasta ahora.

-Exactamente…-no esperaba nada bueno- ¿Qué es eso que querías decirme?

-Hablarte sobre mis sentimientos, sobre lo nuestro…-le habló algo decaída.

-Je, je…-estaba nervioso- Parece que hablas como si estuviéramos saliendo o algo.

-Precisamente, de eso quería hablarte…-había dado en el clavo- Ya no puedo seguir ocultando esto que siento, y me gustaría oír que piensas al respecto, dado que tú tampoco pareces tener el valor para dar el primer paso,

-¿A qué te refieres? –las cosas se le estaba yendo de las manos, se sentía vulnerable.

Ilia no le contestó, se limitó a acercarse cada vez más a Link, acercando peligrosamente sus cabezas y sus cuerpos.

Pero para sorpresa de ella, Link la apartó suavemente, mirándola seriamente.

-No, Ilia…-le negó con la cabeza, serio- Sé lo que intentas, pero yo no…

Una distancia ínfima los separaba de aquel beso que tanto deseaba ella, y el destino decidió que alguien irrumpiera en ese momento.

-¡Oh, perdón si he interrumpido algo! –se disculpó sorprendida la monarca- Pensé que estarías solo, pensando que todos estaban en el comedor…-intentaba disimular su nerviosismo, no era una bonita forma de aparecer- De todas formas, sólo venía a hablarte de asuntos burocráticos, nada que no pueda dejarse más adelante.

Link estaba perplejo… ¿cómo no había notado su llegada? ¿De qué le servían sus desarrollados sentidos si cuando se distraía, no servían para nada?

-No importa, majestad.-le explicó disimulando- Sólo hablábamos, lo único que tuvo que acercarme para que me entendiera…-esa frase tenía doble sentido- Puedo irme si así lo…

-¡No hará falta! Has demostrado desde que llegaste que en tus manos estará bien, numerosas guardias lo demuestran…-comenzó a marcharse- ¿Necesitáis algo? ¿Quizás podría ordenar que os trajeran la comida?

-Gracias, es usted muy amable, pero ninguno de los dos tenemos hambre.-tenía ganas de quitársela de encima, pero lo disimulaba fantásticamente.

-De acuerdo, volveré más tarde a ultimar unos detalles contigo, Link…

La aristócrata se marchó, temiendo haber interrumpido algo importante. Mientras, Link se maldecía porque le había visto en una postura un tanto comprometida.

-Se te ha cambiado la cara y todo…estás pálido, como si hubieras visto un fantasma.-no estaba nada feliz con ello, sabía el motivo.

-¡Claro, a nadie le gusta entrar a una habitación y encontrarse a dos personas como nosotros estábamos! ¡Qué vergüenza! ¡Y encima tuvo que ser ella! –se lamentó, eso era lo último que hubiese querido.

-Ya veo…-suspiró- Era de esperarse, no sé por qué me hice ilusiones contigo, ahora me has dejado claro que no tienes ningún interés en mí. Aunque eso me lo dejaste claro durante aquella noche durante el festival.

-¿Cómo? ¿A qué te refieres? –su corazón se disparó, más de lo que ya estaba con esa inoportuna visita.

-No intentes disimularlo, fue cuando me emborraché…-habló avergonzada- Al principio, no recordaba nada, pero con el paso del tiempo me han estado viniendo imágenes de aquello y tu reacción me demuestra que no fue un sueño, como creía hasta ahora.-le reveló triste- Si me rechazaste en aquel entonces, y en esas circunstancias, no es de extrañar que lo hayas vuelto a hacer.

-Eh… ¿te acuerdas de todo? ¿Todo absolutamente? –estaba muy nervioso, con razón.

-Más o menos, la mayor parte de lo pasó permanece en mi mente, a excepción de unas pequeñas lagunas. En serio… ¿por qué lo hiciste? ¿Por qué me rechazaste entonces y ahora?

-¡¿Estás mal, Ilia? ¡¿Hubieras preferido que me aprovechara de ti? ¡¿Qué clase de pregunta es esa? –le gritó furioso- Además…tu padre me hubiera castrado si lo hubiera hecho.

-¡Oye! ¡Serás rata! ¡¿Eso es lo que más te importaba? ¡Y yo que pensaba que eras un caballero! –le castigó con la almohada, sorprendida por su segunda respuesta.

-¡Ey, para! ¡Sólo era una broma! –se divirtió con ella, la había vuelto a molestar- No ocurrió nada, eso es lo que cuenta… ¿No se lo habrás dicho a nadie, no?

-No, por supuesto, mi padre me mataría…-le contó entre pequeñas risas- Pero aún no me has contestado… ¿Por qué? Yo siempre creí que te gustaba, pero como eras muy tímido, no me lo decías. Me entristece saber que todo eso no era más que…

-Y no te equivocas, en realidad así era.-se sinceró.

-¡¿Qué? ¡Pe-pero entonces…! ¿Por qué ahora? ¿Qué fue lo que te hizo cambiar de opinión? –aquella confesión la había sorprendido enormemente.

-Han pasado muchas cosas, Ilia, todo a cambiado desde entonces…-no podía decirle nada más.

-¿Es por ella, verdad? –esa pregunta alarmó a Link, no se lo esperaba- Lo sé, no hay más que ver la cara que has puesto cuando ella apreció. Por no hablar de que te he notado un tanto incómodo desde que nosotros aparecimos y ella tuvo que irse, dejándonos a solas contigo.

Link se negó a hablar, provocando más angustia en Ilia. Y entonces…

-Sé que no lo quieres admitir, pero te has enamorado de ella, quizás más de lo que pudieras haber sentido conmigo…-expresó alicaída- Y estoy segura, de lo que te pasó estuvo relacionado con tu cariño hacia ella, no voy a preguntarte el qué. Pero estás cometiendo un gran error…

-¿Qué quieres decir? –esa insinuación no le gustó, se preparó para lo que vendría.

-¿De verdad crees que siente lo mismo por ti? –le habló con la intención de hacerle entrar en razón- Estás muy equivocado si piensas que tienes alguna posibilidad con ella… ¡Es la futura reina, por las Diosas! ¡Y tú sólo eres un guerrero, por mucho bien que le hicieras a su reino! Seguramente ya tendrá concertado su matrimonio con algún príncipe o noble extranjero, o lo hará en los próximos meses. Pronto deberá casarse, la ley lo ordena así si desea gobernar, y como es la única heredera, no tiene otra opción. Nunca podrás…

-¡Cállate, ya lo sé! –le pidió que parase, le estaba haciendo daño- ¡Por supuesto que sé que no tengo ninguna posibilidad! ¿Pero que hay de malo en soñar? ¿Acaso no puedo desear pasar el máximo tiempo posible con ella, antes de que eso ocurra? ¡Y sé perfectamente con quién se casare! ¡Un imbécil pretencioso llamado Facade, heredero de la corona de Gamelon! ¡Tiene a un maricón como hermano y a una bruja como madre! ¡¿Te crees que eso me gusta? ¡Por mucho que lo intentara, jamás podría compararme con él o cualquiera de su clase! ¡Y si lo intentara, me echarían a patadas de castillo o algo peor! ¿Cómo crees que me siento sabiendo que haga lo que haga, me sacrifique por ella innumerables veces…nunca conseguiré ser alguien para sus ojos o los del reino? No intentes recordarme algo que ya sé y que tengo muy presente a cada segundo que paso con ella.

Ilia se quedó muy impactada con esa confesión, nunca esperó una respuesta tan emotiva por su parte, jamás había expresado un tema como lo hizo en ese instante. Y lo que más le impactó, fue una lágrima salida de sus ojos, llena de rabia y frustración.

-¿Estás llorando? –le preguntó impactada.

-Snif…eso son imaginaciones tuyas, no es lo que piensas. Son a causa de las heridas, no sabes lo que duelen y no soy capaz de controlarme a veces…-intentó disimular, le resultaba enormemente humillante.

-Yo pensaba que lo tuyo era un simple encaprichamiento, pero me has demostrado que es algo mucho más profundo y contra lo que no puedo competir, lamentablemente…-suspiró entristecida- Hubo un tiempo en el que quizás me amaras, pero eso se ha visto superado por algo más poderoso y de lo que me parece que no te desapegarás hasta que la realidad te golpe brutalmente en la cara. Me atrevería decir que incluso después de eso, seguirás sufriendo. Y por mucho que me gustaría, no voy a esperar a ser el segundo plato de nadie…incluso de ti."

XOXOXOXOXOXOXO

-Recuerdo que luego me marché, haciéndote sentir fatal por ello. Actué de manera muy egoísta y caprichosa en ese momento.

-Bueno…todo eso ya pasó.-le colocó una mano el hombro-Lo importante es que volvamos a ser como éramos antes. Buenos amigos, casi como hermanos.

-Sí, supongo.-esbozó una sonrisa, que desapareció al acordarse de algo-Oye… ¿y has hablado con Midna?

-Eh…-dudó un instante, incómodo-¿por qué lo dices?

-Creo que deberías intuir el por qué. Salvo los cascarrabias de los ministros y tu abuelo que estaría molesto por lo que me dijiste antes, sólo ella no pareció aceptar tu matrimonio. A no ser que la forma en la que se fue y os felicitó sea su manera natural de hacerlo.

-Bueno…ella tiene un carácter complejo.-reconoció, rascándose el cuello-Pero sí…noté que sus palabras no eran del todo sinceras. Y siéndote sincero…sé que ella aún debe guardar sentimientos como los que tú tuviste por mí, con el añadido de que al ser amiga de ambos, ha tratado de no entrometerse en lo nuestro. Supongo que todavía estará asimilándolo.

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Entró a sus aposentos con sumo cuidado, envuelto en la oscuridad y sin hacer ruido. Ella estaba acostada de lado en la cama, cubierta por las sábanas. Se acercó lentamente, metiéndose bajo éstas también. Colocándose junto a ella, extendió un brazo para tomarle la temperatura de su frente, respirando aliviado cuando notó que ésta era normal.

Entonces, decidió dormirse, pero fue sorprendido por Zelda.

-No hacía falta que te tomaras tantas molestias por venir. Ya estoy mejor.-le habló, dándose la vuelta para verlo.

-Esta mañana me asusté mucho, cuando vine a verte y te noté con esa fiebre. Y no he querido molestarte a ti o a los médicos el resto del día.

-No exageres…-se acurrucó en su pecho, abrazándolo-Ha sido un episodio aislado, probablemente por el embarazo.

-¿Pero una fiebre tan alta? Estabas ardiendo, eso no es para nada normal.

-Déjalo, ya pasó…-le pidió, cansada, dejándose dormir.

-¿Y el bebé? ¿Cómo está?

-Bien…no te preocupes…-contestó desganada-Duérmete.

Aquellas respuestas no hacían más que preocuparle aún más. Ella decía que se encontraba bien, pero la veía terriblemente cansada. Sin embargo, no podía hacer nada en ese momento, por lo que se limitó a intentar conciliar el sueño.

-"¿Por qué mientes a papá? La fiebre…es porque…"

-"Eso no tiene que saberlo él, sólo le preocuparíamos."-le interrumpió Zelda, comunicándose desde su mente.

-"Pero…te hará daño. No puedes contener mi poder…o reemplazarlo…"

-"Será peor si no lo hago. Sé que no podrás seguir manteniendo en pie la barrera mágica a este ritmo."

-"Mi poder…te causa muchos problemas… ¿verdad? Ahora…al usarlo…se agota rápido. Pero…cuando nazca…ese poder…será demasiado…para mi pequeño cuerpo."

-"¿Y qué te pasara?"-preguntó alterada, abriendo los ojos.

-"Papá…mamá…debéis recuperar…vuestra Trifuerza. Su poder…puede traspasarse entre ellas…o contener el de las otras. Así…tú no sufrirías…tanto…ni yo tampoco."

-"Ya lo sé, pero… ¿qué hago hasta entonces?"

-"No te fuerces…sigue usando mi poder. Aunque tengas miedo…hazlo...podré aguantar…un poco más…"

XOXOXOXOXOXOXO

A la mañana siguiente, Link se despertó temprano. Zelda todavía se encontraba bajo sus brazos, profundamente dormida. Le tomó la temperatura, estaba normal. Esperó mucho tiempo en aquella misma posición, hasta que ella despertó.

-¿Cómo has dormido? ¿Te sientes bien esta mañana?

-Bien, bastante mejor que ayer…-bostezó, acordándose de algo-Por cierto, anoche me olvidé de comentarte una cosa.

-¿El qué?

-Midna vino ayer a visitarme.

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"-¿Qué? ¿Quedaste echa polvo después de la reunión de ayer?-comentó Midna, sentada al borde de su cama.

-La verdad es que sí…-suspiró Zelda, cansada-Fue bastante intensa.

-Y todo ello se juntó con lo que llevabas cargando de un tiempo para acá.-cruzó los brazos, negando con la cabeza-No deberías forzarte tanto, no es bueno para ambos.

-¿Ambos?-al momento, sospechó, tratando de disimular-¿Te refieres a Link y a mí?

-Salvo que vayas a ponerle ese nombre al bebé que hay gestándose en, de momento, en esa plana barriga, sí.-expresó con sarcasmo, la había pillado-Me refiero a Link y a ti.

-¿Cómo lo has sabido? ¿Te lo ha contado él?

-¡Ojalá! ¡Ya os vale!-le levantó de la cama, molesta y decepcionada-¿Acaso no confiáis en mí? ¿Por qué no habéis contado conmigo para todo esto del embarazo y esta patraña del compromiso ya pactado desde hace tiempo?

-Eh, yo…lo siento.-admitió arrepentida-Link se enteró del embarazo unos días después de su llegada. Lamento no haberte tenido en cuenta.

-Bueno…no pasa nada, te lo pasaré por esta vez.-se sentó de nuevo, calmándose-Pero no volváis ninguno de los dos a ocultarme nada importante.

-Entendido, te pido perdón nuevamente.-se disculpó, inclinando levemente la cabeza-¿Y cómo te enteraste?

-Del embarazo, desde el momento en el que regresé al castillo. Como ser nativo de las sombras y hechicera, me es sumamente fácil detectar un poder sagrado tan grande como lo es el de la Trifuerza. ¡Que por cierto, me sorprendió bastante, la verdad! ¿No es irónico que el poder que una vez perteneció a vuestro némesis, vaya a heredarlo ahora vuestro hijo?

-¿Y de nuestro plan?

-Simple, era obvio que este embarazo ha sido el detonante para que os hayáis apresurado a comprometeros, más allá del cariño que profesáis por el otro. Y era obvio que había que inventarse una excusa para cuando, inevitablemente, se sepa.

-¿Y cuál es tu opinión al respecto?

-¿La mía? ¡Por favor! ¡Los habitantes del Crepúsculo no somos tan retrógradas como la mayoría de los habitantes de este mundo! Y en lo personal, me considero de pensamiento liberal.

-No lo decía por el embarazo, me refiero a todo lo que ello comprende. Ayer no te vi demasiado entusiasmada con el anuncio de nuestro casamiento.

-¿Y qué esperabas?-apartó la mirada-¿Después de me hayáis involucrado de una u otra manera en lo vuestro, esperabas que actuase como si no me importase lo más mínimo?

-Es culpa mía, lo sé.-reconoció entristecida-Yo…

-Déjate de compadecerme de mí, sé perfectamente cuál es mi lugar.-se giró completamente, dándole la espalda-¡Pero no creas que estoy mal! ¡Al contrario! ¡Al fin podré desprenderme de una vez de estos incómodos sentimientos! ¡Sólo me causan problemas!

Zelda no podía verlo desde su posición, pero Midna estaba con los ojos cerrados, reprimiendo sus lágrimas.

-Y lo que más me molesta es que fui yo quien quiso dejarlos atrás una vez con la esperanza de que si no era yo, al menos que ambos os tuvierais el uno al otro… ¿fui idiota al hacerlo? ¡Puede! Pero eso ya da igual.

-Midna…-susurro Zelda, sintiendo lástima por ella.

Rápida y disimuladamente, ella se recompuso, limpiándose los ojos.

-A ver, quiero una compensación por todo esto…-se giró, mirándola seriamente-Cuando nazca el bebé, quiero ser su madrina.

-¿Madrina?

-¡Sí, madrina!-repitió, molesta-Es una persona que…

-¡Ya sé lo que es!-río ella-Lo que me sorprende es que me hagas esa petición.

-¿Por qué? ¿Tan raro es?-cruzó los brazos, mostrando su orgullo típico-Viví bastante tiempo en un orfanato, es una figura a la que estoy acostumbrada. Y como es muy poco probable que yo vaya a tener uno propio, al menos quiero ese derecho con el vuestro.

-No hay ningún problema en que lo seas, Midna.-le sonrió sincera-Pero tampoco quiero que seas tan pesimista. ¿Quién sabe? Tal vez…

-Lo dudo.-negó ella, moviendo la cabeza-No necesito un heredero directo que continúe mi estirpe, aunque fuese lo más recomendable. Me limitaré a hacer como quien me precedió, elegir a un digno sucesor.

-Bueno, como tú quieras…"

XOXOXOXOXOXOXO

-Estuvimos hablando un rato más, pero esa fue la parte más interesante de la conversación.

-¿Así que Midna también lo sabe? Entonces ya son tres.

-¿Quiénes son los otros dos?

-Ilia y mi abuelo. Cada uno lo descubrió a su manera.

XOXOXOXOXOXOXO

Mientras tanto, en el Desierto Gerudo, Nagahim se encontraba listo para realizar el ritual de resurrección de Ganondorf.

Él se mostraba impaciente por comenzar, debía recuperar el terreno perdido con la caída de la muralla mágica.

En cambio, Ghirahim no se mostraba tan ansioso. Más bien, se le veía reticente.

-Veo que no has tenido reparos en usar a tus propios hombres o monstruos para los preparativos del ritual…-comentó sin ánimo, mirando el cadáver de Valtimore entre los sacrificios que había ejecutado el mago.

-¡Siempre han sido meros objetos para cumplir mis objetivos! ¡Y nada impedirá que hoy traiga de nuevo a la vida al Señor de las Tinieblas!-alzó la voz, concentrando sus poderes-¡Y también hoy la Trifuerza volverá a estar reunida!

-¿Y no crees que te estás precipitando? Créeme, como señor de los demonios que soy, sé de todo esto de los rituales de invocación y resurrección.

-¡¿Cómo iba a hacerlo?! ¡Hoy será un día glorioso! ¡El retorno a los orígenes y la verdad de este mundo, por fin dará comienzo!

-¡Y yo estoy igual de emocionado que tú!-expresó con ironía-Pero un solo fallo puede echar al traste todo lo que tantos años llevas planeando.

-¡Imposible! ¡Todo está preparado! ¡Este falso mundo de luz llegará a su fin!

El hechicero continuó sin hacer caso a las advertencias camufladas del demonio.

-Será insolente…no quiere hacerme caso.-murmuró mosqueado-Desde que mencionó su objetivo de resucitar a Ganondorf, algo dentro de mí no anda bien. Como si fuese un presentimiento.

Él continuó observando al mago, extrañamente, poniéndose cada vez más nervioso.

-No creo que, siendo su muerte relativamente reciente, sea apropiado traerle a la vida de nuevo-siguió hablando para sí mismo, en alto-Estás cosas requieren su tiempo y métodos específicos. Y no estamos hablando de una bestia, si no del alma de un hombre. Debería reencarnarse naturalmente, no obligarla a renacer sin un cuerpo.

Su punto de visión cambió en dirección al Castillo de Hyrule, muy lejos de allí.

-¿Y por qué tengo la impresión de que la Trifuerza del Poder no aparecerá con su legítimo dueño? Esa barrera…no ha podido ser erigida con un poder sagrado que no fuese el de las diosas. Concretamente, del regalo que éstas le dieron a los mortales de este mundo.

El ritual continuó avanzado. Al demonio le entraban cada vez más dudas.

-¡Ya está bien! ¡Mi instinto nunca me ha fallado!-reaccionó de pronto, pateando el suelo-¡Me largo! ¡Observaré en la distancia y valoraré la situación!

El mago oscuro no se percató de que Ghirahim le había abandonado, teletransportándose fuera de ahí.

Poco después, terminó su labor. Una gran bola de fuego negro emergió, mostrándose ante un extasiado Nagahim.

-¡Oh, poderoso Ganondorf! ¡Me postro ante usted, su fiel servidor! ¡Yo he sido quien le ha traído de nuevo a la vida!

-¡NO ERES MÁS QUE UN HECHICERO!-su voz retumbo por todo el lugar-¡¿POR QUÉ TIENES EN TU PODER DOS FRAGMENTOS DE LA TRIFUERZA?!

-¡Necesitaba su poder para invocaros! ¡Y con vuestro fragmento, podremos extender las tinieblas por este patético mundo de luz! ¡Y vos reinaréis sobre ese nuevo mundo!

-¡NO ERES MÁS QUE UN INÚTIL! ¡¿NO TE HAS DADO CUENTA DE ME HAN ROBADO MI PODER!

-¡¿Cómo?! ¡Eso es imposible!

-¡ELLA LO TIENE! ¡ESA MALDITA PRINCESA ZELDA LO GUARDA EN SU INTERIOR!

-¡No puede ser!-miró en dirección al castillo, espantado-¡¿Cuándo lo consiguió?! ¡Yo le robé su fragmento!

-¡¿Y DÓNDE ESTÁ EL CUERPO QUE NECESITO PARA HABITAR ESTE MUNDO?!

-Aquí está, mi señor.-se inclinó, ofreciéndole el cuerpo de Valtimore-Un cuerpo joven y fuerte, adecuado para cumplir su labor.

-¡QUITA ESO DE MI VISTA! ¡NO ME SIRVE!

-¿N-no?-en ese momento, comenzó a preocuparse-¿Y algo de los presentes le agrada?

-¡NO! ¡NINGUNO ME SIRVE! ¡PERO DEBERÉ CONTENTARME CON EL TUYO! ¡UN PATÉTICO HECHICERO QUE TIENE EN SU PODER DOS FRAGMENTOS DE LA TRIFUERZA!

-¡¿Qué?! ¡Por favor, mi amo! ¡No lo haga!-suplicó de rodillas, aterrado-¡Soy quien le ha traído a la vida! ¿No me he ganado con ello ser su más fiel servidor?

Aquel ente le ignoró completamente, devorándolo por completo. Su alma absorbió el cuerpo del hechicero, asimilándolo con dificultad. No era suficiente para contenerlo, terminando desarrollándose como una terrible criatura. Era similar Ganon, pero un cuerpo inestable y que guardaba cierto parecido al cuerpo que había poseído.

Lanzó un terrible rugido a los cielos, mirando en dirección al castillo de Hyrule, dispuesto a recuperar el poder que le habían robado.

Continuará…

XOXOXOXOXOXOXO

Nota de Alfax: Sí, lo sé. He vuelto a romper mi promesa, y lo siento. Afortunadamente, sólo me he retrasado un mes. Entre un mes de julio bastante ocupado y no disponer de un ordenador decente en agosto, ha provocado esto.

En fin, espero que os hayáis contentado con este capítulo. Quizás esté falto de contenido, pero actúa más como un preámbulo de lo que vine, el clímax de esta historia.

Sin más que añadir, espero volver con otro capítulo en septiembre. ¡Chao!