No sé cuantas veces me va a pasar lo de dejaros con la intriga durante un tiempo, de verdad que lo siento y no lo hago porque quiera. Así que ya os aviso, no creo poder actualizar hasta abril, aparte de este capítulo, pero seguiré escribiendo tanto como pueda para que tengáis en ese entonces (dependiendo de cuantos exámenes tenga). Aunque de seguro ya hay mil fics SuperCat, espero que os guste lo que le sigo, porque van a pasar muchas cosas que tengo pensadas, y según avance el fic me iré adaptando a la nueva temporada poco a poco. Y me viene muy bien algo de esta temporaa que hará que cierta persona deba decidir, cuando llegue el momento lo haré mediante una votación en twitter, aunque será por junio o así.
Además os daréis cuenta de que he cambiado el tiempo del texto, me he dado cuenta al subirlo, así que es algo tarde, espero me disculpéis por ello.
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Cat estaba asustada, muy asustada. No sabía si estaba gritando o si la voz había desaparecido de su garganta, solo deseaba que lo que tuviese que pasar pasase pronto. Lo último de lo que fue consciente fue de un fuerte golpe contra el ascensor, fue suficiente, sabía que era el fin.
No sabía si sentirse aliviada o molesta porque la hubiesen molestado en un momento como ese, la otra mujer estaba tan cerca... Si solo hubiese tenido unos minutos más, quizás... No, era una tontería pensar algo así, ya daba igual lo que pudiese o no haber pasado, era mejor olvidar ese incómodo pero agradable rato con su jefa, sería lo mejor para todos. Cuando llegó al DEO su hermana estaba apoyada contra uno de los escritorios, mirano su móvil atentamente, que extraño.
-Hey, Alex, pensaba que había una emergencia, ¿por qué estás aquí?
-Porque al parecer la emergencia no era un problema tan grave. Ya han resuelto el problema, ni siquiera sé qué era porque no he llegado a tiempo... -Soltó un resoplido, si algo le molestaba es que la hubiesen llamado para nada.
-Agente Danvers, no debería ponerse así, ha sido una falsa alarma. Uno de nuestros escáneres ha detectado una fuerte raiactividad en el norte de National City, pero la alarma ha esaparecido tan pronto como ha saltado -Hank apareció por detrás de Alex, haciendo que la pelirroja diese un bote por el sobresalto.
-Sí, yo estoy encargándome de ello, aunque va para largo, así que puedes volver a casa, os avisaremos con lo que sea... -Al ver la mirada que el marciano le dirigió por haberse tomado la libertad de dar órdenes a sus agentes, Winn, desvió la vista de vuelta a la pantalla y cotinuó con su trabajo en un imperturbable silencio.
-Ya... Si hubiese estado en casa quizás... De todas formas me voy, llamadme cuando tengais algo "seguro" -Kara puso énfasis en esa última palabra, girándose después para salir volando de vuelta a .
Aún tenía la esperanza de que Cat no se hubiese marchado, aunque dudaba que eso fuese a pasar, menos después del tenso momento vivido entre ambas apenas una hora antes. Se disponía a cambiarse de ropa, justo tras aterrizar en el callejón lateral del edificio, cuando escuchó unos gritos que dejaban entrever una mezcla de pánico y terror. Apenas tuvo tiempo de abrir la puerta del ascensor, y subir volando menos de una planta y media por el hueco, para pararlo con la máxima suavidad con la que fue capaz. No se oía nada, ni un grito, ni una palabra, ni siquiera un suspiro ni una respiración agitada. Bajó el acensor con lentitud, apañándoselas como pudo para salir del hueco sin dejarlo caer y sin quedar aplastada por éste; una vez frente a las puertas cerradas de la caja metálica inspiró y exhaló ahire profundamente, antes de decidirse a abrirlas. Ni siquiera la expresión de terror que había quedado congelada en el rostro de Cat era comparable a la que atravesó por unos instantes la de Supergirl, quién se quedó parada donde estaba, incapaz de reaccionar, había un único pensamiento en su cabeza, que corroía su conciencia: "La he abandonado y casi muere porque yo no estaba aquí."
Tras notar el golpe había dejado hasta de respirar, aunque, extrañamente, el aparato seguía de una pieza y a ella no le dolía nada (exceptuando la garganta, por todos los gritos que había lanzado). No se movió, no habló, no se atrevió siquiera a suspirar o llenar sus pulmones con el aire que tanto necesitaba y cuya escasez estaba provocando que estos comenzasen a quemar. Tardó unos instantes en reaccionar, aunqe no menos que la superheroína. Se levantó con lentitud, agarrándose de los pasamanos y tratando de mantener el equilibrio, puesto que los tacones, el miedo irracional del que todavía era presa, el mareo y que su estómago seguía en la última planta todavía, no se encontraba demasiado bien. Dio un par de pasos, tambaleándose un poco, aunque antes de poder caer o darse cuenta de nada, había unos brazos rodeando su cintura. Car cerró los ojos, tomando y expulsando aire repetidas veces; la rubia no sabía cuánto tiempo llevaba entre los brazos de la mujer que le acababa de salvar la vida, pero no deseaba separarse de ella, ahí se sentía a salvo y tranquila.
-G-Gracias por salvarme -Murmuró, ella no era alguien que diese las gracias, pero realmente sentía que debía hacerlo.
-No tiene que darlas, Miss Grant. La llevaré a casa y llamaré a la policía para que investigue esto -Su voz era más bien automática, no era ella quien había estado al borde de la muerte, pero lo que sentía en esos momentos era miedo, miedo hacia algo mucho peor y terrorífico que su propia muerte.
-No es necesario que te molestes, puedo coger un taxi... -Retrocedió un par de pasos, dejando algo de espacio entre ambas. Por muy bien que se sintiese ente los brazos de esa mujer que acababa de salvar su vida, era capaz de sentir algo extraño, como si estuviese traicionando a alguien por estar así con ella; antes de que su mente le sugiriese otro nombre, dio por hecho que se trataba de Carter, él adoraba a Supergirl.
-No era una pregunta. Pero como sé que no te gusta volar, cierra los ojos, será rápido -Antes de que su jefa pudiese decir nada o negarse, rodeó su cintura y la pegó a ella, cogiéndola en brazos.
Kara caminó hacia fuera del edificio, esperando unos segundos antes de salir volando y coger suficiente altura para poder ver toda la ciudad, el aire frío la ayudó a despejarse y a pensar con claridad, una vez más calmada e ignorando todo lo que Cat le decía sobre que podía acusarla de secuestro y muchas otras cosas más, puso rumbo al edificio donde vivía la periodista. Aterrizó en el blacón, como solía hacer cada vez que, por algún motivo, acababa allí. Supergirl dejó que la mujer bajase, aunque no fue ella quien la soltó ni se separó, por mucho que se fuese a reprender luego a sí misma, necesitaba ese contacto, sentir que Cat estaba bien, que estaba viva. Cat, por otro lado, pasó unos momentos horribles en el aire, sabía que nada les pasaría, pero aún así odiaba las alturas, las había odiado desde siemprey dudaba que eso fuese a cambiar. No fue hasta que tocó con sus altos tacones el suelo firme que alzó la mirada, observando a la rubia, que la superaba por algunos centímetros, a los ojos. Pasaron largos segundos así, hasta que fue ella quien se puso ligeramente de puntillas para dejar un beso en la mejilla de la otra mujer. Kara, que no conocía las intenciones de su jefa, giró la cabeza, de nuevo, provocando que el beso fuese en los labios. Fue corto, dulce y hermoso, pero también suficiente para que ambas se separasen con sus mejillas cubiertas por un intenso rubor. Instantes más tarde, Supergirl volaba de vuelta a su casa, mientras Cat la observaba desde el balcón, y Carter las observaba a ambas desde detrás de la cortina de la puerta de dicha parte de la casa, boquiabierto.
