Code: Lyoko y todos sus personajes son propiedad de MoonScoop y France3.
Advertencias: No.
Palabras: 425.
Día 14.- Playa
Las olas de océano rompían frente a ellos, el sol empezaba a ponerse y hacía rato que sus amigos habían vuelto a la casa. Ulrich dio un largo trago de su refresco de cereza, mirando de reojo como Yumi se acomodaba uno de los tirantes de su vestido negro. La brisa marina le revolvía el cabello negro como la tinta.
—Ojalá pudiésemos quedarnos aquí para siempre —musitó la muchacha pasando tras su oreja un mechón negro—. Sin clases, sin prisas, sin preocupaciones…
Él la miró, no podía estar más de acuerdo. Poder estar para siempre, ellos dos solos, en aquella paradisíaca playa australiana, sin interrupciones inoportunas, sin nada de qué preocuparse.
—Yumi —ella desvió la mirada hacia él, esperando que continuase—. ¿Crees que Odd nos regalaría la casa?
Ella rió ante la descabellada idea, aunque admitía que le gustaría que ocurriese.
—Es bastante improbable.
—Lástima.
Yumi alzó los brazos por encima de la cabeza y se dejó caer sobre la arena blanca. Cruzó las manos sobre su estómago y cerró los ojos, una suave sonrisa curvando sus labios.
Ulrich se estiró junto a ella sin despegar la mirada de su perfil. Era hermosa. Volteó de medio lado, apoyando la mejilla contra la palma de su mano. Inspiró hondo llenándose de valor, tenía que besarla.
—¿Crees que seguiremos juntos al salir de Kadic?
La pregunta de Yumi rompió su determinación.
—Sí, claro —contestó—. Seguro que sí.
—Tengo que elegir universidad.
—Oh, eso.
Abrió los ojos y le miró. Sus ojos negros mostraban inquietud, ella que era la calma personificada.
—¿Sabes a cuál quieres ir?
—No, aún no. Cuando me mudé a Francia tenía claro que, al acabar el instituto, volvería a Japón. Ahora no lo tengo demasiado claro.
Ulrich alargó la mano y tomó un mechón de su pelo entre los dedos. Siempre le había dado miedo el tener que enfrentar la posibilidad de que, Yumi, se marchase de nuevo a su país, a tenerla demasiado lejos. Y, ahora, aquel miedo se materializaba frente a él en medio de una playa paradisíaca.
—Da igual a donde vayas, siempre estaremos juntos —dijo, sorprendiéndose a sí mismo—. En Francia, en Japón, en China o en la luna.
Se inclinó hacia delante y juntó sus labios con los de ella. Yumi se quedó inmóvil unos segundos, demasiado sorprendida, finalmente sus pálidas manos se enredaron en la cintura de él.
En aquella playa, Ulrich, decidió que fuese a donde fuese Yumi, él haría todo lo posible para estar cerca, si no físicamente al menos vía Skype.
Fin
Notas de la autora:
¡Hola! Quería haber escrito algo largo y especial para San Valentín, pero no lo logré. La verdad es que no se me ocurrió nada y acabé tirando de vivencias reales, con decoración mona, para sacar el drabble del día de hoy. A ver si para mañana se me ocurre algo más emocionante.
Espero que os haya gustado.
