Code: Lyoko y todos sus personajes son propiedad de MoonScoop y France3.

Advertencias: Lime.
Palabras: 405.

Día 27.- A escondidas

Las normas de Kadic eran muy claras, eso era algo que Suzanne tenía muy presente, pero no podía dejar aquello. Había empezado casi como un juego y, ahora, estaba atrapada en él y sin ganas de dejarlo.

Jim repartía besos por todo su cuerpo mientras ella se concentraba en no alzar el tono de su voz. Estaban escondidos en la habitación de Jim, que era la ofrecía mayor intimidad al estar apartada de las demás, aún y así, le costaba relajarse.

Las manos de ella atraparon su cara, Jim se dejó besar con parsimonia mientras bajaba la cremallera de su falda de tubo, que resbaló por sus largas piernas hasta caer al suelo. Suzanne la apartó con delicadeza, empujándola con el pie. Las manos de él se afirmaron sobre su trasero, arrimándola con ansias a su cuerpo, de los labios de ella huyo un suave gemido.

Suzanne bajó apresurada la cremallera de la sudadera de él, revelando la desfasada camiseta de algodón blanca, la hizo caer al suelo para colar después las manos bajo la camiseta y tirar de ella hacia arriba. Jim alzó los brazos permitiendo así que se la quitase.

—Jim.

—¿Mmm?

Los dedos de ella desataron la lazada que, mantenía en su sitio los pantalones de deporte de él.

—No te pares ahora.

Como respuesta Jim desabrochó los botones de su fina camisa granate, deshaciéndose de ella sin un ápice de duda. Lo que más deseaba era estar con Suzanne, tenerla entre sus brazos, sin que nada más importase; porque llevaba demasiado tiempo deseándola en secreto y, aunque, tuviesen que verse a escondidas, Jim, estaba dispuesto a perder su trabajo por saltarse la fatídica norma de nada de relaciones personales entre trabajadores.

Suzanne tiró de los pantalones de él, haciéndolos bajar hasta sus rodillas.

—Suzanne, llevo puestas las deportivas no puedo quitármelos.

—Pues no lo hagas.

Le obligó a caminar, con los pantalones por las rodillas, hacia atrás hasta la cama. Jim, sin dejar de rodear su cintura, se sentó sobre la cama y ella sobre él. El contacto de su erección contra su intimidad la hizo excitarse aún más. ¿Quién le iba a decir, tres años atrás, que iba a acabar con un hombre diez años menor que ella, jugándose su puesto de trabajo?

Suzanne ahogó un gemido contra la palma de su mano cuando la mano de él se coló en sus bragas. Si alguien se enteraba serían fulminantemente despedidos.

Fin

Notas de la autora:
¡Hola! ¡No me puedo creer que haya llegado el penúltimo drabble! Otro Jim x Suzanne, me encantan. A ver qué se me ocurre para mañana, el último, no puedo creérmelo.
Espero que os haya gustado.