Segunda Hora
Monstruo
…
El recuerdo de la punta de la navaja en su bolsillo trasero lo hacía sentir incomodo. Lincoln no era el tipo de chico que aceptaba concejos de extraños tan fácilmente, especialmente de vagabundos que vivían en medio de la basura y entregaban partes de viejas navajas manchadas con sangre. –Trotamundos. El dijo trotamundos, Lincoln. –Trató de recordarse eso pensando que quizás haría una diferencia, pero no lo hacía.
No se había sentido bien desde que la purga inició, y no sabía si se sentiría mucho mejor cuando terminara. Las cosas que había visto hasta ahora eran demasiado para que una mente infantil como la de Lincoln pudiera soportarla. Nunca en su vida se había metido en un problema como este. Los problemas pasados: exámenes, brabucones, cambiar pañales. Todo ahora parecía insignificante comparado con perder la vida de un momento a otro.
Lincoln caminó con la cabeza baja mientras trataba de pensar cual sería su siguiente movimiento. Siempre había sido bueno ideando planes, ¿Por qué ahora su cabeza estaba en blanco? No podía pensar en nada que no fuera las muertes que había presenciado hasta ahora. Una parte de él todavía tenía la esperanza de que todo no fuera más que una pesadilla de la que despertaría tarde o temprano. Pero también sabía que aferrarse a esa esperanza sería lo mismo que perder la cabeza en plena purga.
-¡Más fuerte! ¡Jódeme más fuerte, Mateo!
Lincoln escuchó el grito de una chica por una de las esquinas del callejón que daba a las calles. Siempre eran las calles las que estaban más animadas. Al final la guía de supervivencia a la purga de la Internet había resultado ser una total basura sin valor. Si hubiera seguido los concejos de esa guía sin lugar a dudas estaría muerto para este momento.
-¡¿Ves esto Verónica?! ¡Esto es lo que hacíamos en tú propia cama! ¡Aquí tienes lo que todos ya sabían para que lo veas!
Se asomó un poco esperando ver un espectáculo similar al que vio en el anterior callejón con los chicos con mascara de payasos, pero en este caso fue algo muy diferente.
No podía ver muy bien dado a que estaban algo lejos, pero podía ver que tenían un auto: no tenía ningún tipo de adornos ni nada por el estilo, era un auto común de color rojo algo derruido. Tenía unas cuantas abolladuras, pero nada serio.
Una chica vestida de negro y con poca ropa estaba inclinada sobre el capot con lo que parecía ser otro chico empujándola detrás de ella. Había otros dos chicos junto a ellos, uno de los chicos tenía una cámara con lo que estaba filmando a los dos mientras que el otro parecía estar fumando mientras tenía una mano metida dentro de sus pantalones y la movía bastante.
La realización de lo que realmente era no tardó en llegar a la mente de Lincoln. Podría ser un niño de once años, pero no era uno de cinco. La educación sexual son cosas que se estaban empezando a ver a una edad más temprana en estos días, sin mencionar todas las series y programas de televisión que pasaban a plena tarde. Incluso la novela de Lori tenía implicaciones sexuales de vez en cuando, y era una novela apta para todo público.
Aunque nada de lo que Lincoln veía parecía contener nada de ese amor del que tanto se hablaba. Era un acto puramente físico impulsado por la lujuria. Le daba asco sólo verlo.
-¡Más fuerte Mateo! ¡Más fuerte! ¡A mí me lo daba todos los días hermanita!
Lincoln no quería ver más, pero cuando las palabras del cartel colgado en el edificio frente al que todo se llevaba a cabo se hicieron más claras no le quedó otra más que releerlo tres veces más para saber que no era un error.
Congregación Cristiana de Royal Woods.
Lincoln nunca fue una persona muy religiosa, pero sabía mantener el respeto. ¿Realmente había personas que podían excitarse con esto? No quiso quedarse ahí un segundo más y simplemente se retiró. Seguramente no obtendría ayuda de esas personas, y después de ver esto se sentía más inclinado a creer las palabras de Rayan.
-¿Por qué las personas actúan así esta noche? –Lincoln no pudo evitar preguntarse eso en voz alta. Todas las personas con las que se había cruzado en la purga seguramente tenían una vida propia antes de esta noche. Aquellos chicos parecían ser sólo un poco mayores que Lori, quizás algunos estudiaran en la universidad, tuvieran hermanos, hermanas, incluso hijos. ¿Por qué arriesgarse a perderlo todo en la purga?
*Pat*
-¿Uh?
Lincoln se dio la vuelta rápidamente. Nada. El mismo callejón oscuro que había usado para moverse entre los edificios. No había nadie en ese lugar, aparte de las pocas personas que se movían entre las calles. La acción de la purga parecía estar concentrándose en otro lugar, pero aun así Lincoln se había estado moviendo con cuidado y tratando de no toparse con nadie.
-Sólo estoy asustado. No es nada.
No pudo evitar poner su mano sobre el bolsillo trasero de sus pantalones. Podía sentir la punta de la navaja dentro de ellos. Se preguntó porque aun la tenía si había decidido no usarla. Debió haberla tirado después de alejarse de Rayan. Pero se encontró conque no podía. Sólo tocarla parecía tener un efecto calmante en él. No podía entender como algo tan pequeño podía traerle tanta seguridad, pero sabía que en estos momentos tirarla era algo imposible.
Ya casi llegaba hasta un punto donde tendría que cruzar las calles, lo mejor era buscar un punto donde no hubiera nadie para poder cruzar. Si tan sólo supiera en que parte de Royal Woods se encontraba la Congregación Cristiana quizás pudiera orientarse, pero Lincoln nunca fue alguien que pensara mucho en la religión.
*Pat*
Volvió a darse la vuelta. Nada. Esta vez se quedó mirando detrás de él por un tiempo. Las cosas estaban realmente calmadas si se ignoraba todos los gritos y disparos. Al menos en ese callejón. Lincoln retrocedió tres pasos mientras miraba hacia atrás, pero siguió sin haber ningún cambio.
-Me estoy volviendo paranoico.
Continuó caminando un poco más rápido.
Había un cruce de dos caminos en el callejón. Uno de ellos daba a las calles, pero estaba enrejado, de todas formas no era el lugar a donde quería ir. Mientras que el otro parecía tener algunos casquillos de bala tirados en el piso y marcas de disparo por las paredes. Confió en que lo que sea que pasó ahí ya hubiera terminado hace tiempo y siguió el camino.
Piso algunos casquillos de bala mientras trataba de mantenerse atento. No le gustaba ese callejón, se sentía como si estuviera en un laberinto. ¿Todavía estaba en Royal Woods? Era como las calles de alguna ciudad desconocida. Todo se sentía demasiado diferente al tranquilo lugar en donde Lincoln había nacido.
Trastabilló un poco con algo en el piso, pero pudo recuperar el equilibrio antes de caer.
-Cielos. Que es esto-
Un brazo. El pie de Lincoln había tropezado con el brazo de un cuerpo que sobresalía de un montón de basura. Lincoln quedó mudo y retrocedió temblando mientras su corazón volvía a dispararse. Sin decir nada se dio la vuelta y continuó caminando más rápido. Entre más espacio pusiera entre él y los cuerpos más seguro se sentiría.
-No me gusta esto. No me gusta este lugar. ¿Por qué tuve que hacer ese estúpido video? Todo lo que quería era ganar un maldito trofeo, ¿Y así es como termino? Maldición. Maldición. ¡Maldición! Yo no quería que nada de esto pasara. ¿Por qué tuve que ser yo? ¿Por qué tuvieron que llegar a este extremo? ¿Tanto me odian por un maldito video? ¡¿Qué derecho tienen ellas a hacerme esto?! –Lincoln podía sentir como la ira aumentaba a cada paso que daba. Él no merecía ser abandonado en la purga por un simple video escolar. Era más que una exageración. Era una locura.
Estaba tan ocupado pensando en eso que no se dio cuenta del pequeño ómnibus que cubría la salida del callejón hasta que lo tuvo enfrente.
-¿Qué es esto? –Tocó el ómnibus con una mano mientras miraba hacia los lados. El ómnibus parecía haber sido subido a la acera y colocado de tal modo que cubriera la salida del callejón. A diferencia de los ómnibus que Lincoln estaba acostumbrado a ver, este estaba pintado de negro y rojo con adornos de llamas y unas enormes letras blancas que formaban la palabra "Libera a la Bestia". –Vamos, no ahora. Por favor, no quiero regresar todo el camino. –La otra salida estaba bloqueada por una reja, a Lincoln no le quedaría otra alternativa que regresar todo el camino de vuelta y buscar otra salida.
*PAM*
Golpeó con fuerza el ómnibus con el dorso de su puño mientras apoyaba su frente en él. Siempre parecía haber algo a la vuelta de la esquina que hacía su vida más difícil. No sólo en la purga, sino también en su vida diaria. Era como si el mundo se divirtiera a costa suya metiéndolo en más líos de los que un niño de su edad pudiera realmente controlar.
Usualmente las cosas siempre terminaban bien, pero ahora… ahora era distinto.
-Mmuuu.
-¿Una baca? –Lincoln alzó una ceja mientras levantaba la cabeza. ¿Había una baca dentro del ómnibus? Sería lo más hilarante que hubiera visto de la purga desde que inició, y no es que no hubiera leído casos sobre gente que se desborda a la hora de hacer locuras en la purga.
Pero esto era diferente.
Escuchó pasos como pesuñas sobre el ómnibus. Algo parecía haber subido desde atrás y estar caminando por el techo del transporte que bloqueaba su salida. Lincoln retrocedió unos pasos mientras trataba de ver mejor que era lo que estaba haciendo ese sonido.
-Muuuum.
-Esto tiene que ser una mala broma.
Sobre el ómnibus caminaba una figura masculina en lo que parecía ser un pantalón marrón oscuro de piel, no tenía camisa por lo que dejaba ver un torso con grandes pectorales y brazos musculosos. Todo el torso estaba repleto del dibujo de lo que parecía ser un laberinto, o quizás era un tatuaje. A Lincoln le dio impresión ver dos aros que atravesaban sus pezones y estaban unidos por una pequeña cadena que parecía de oro. Sobre la cabeza el hombre tenía lo que parecía un casco con forma de cabeza de toro; incuso tenía dos cuernos grandes y puntiagudos sobre él. Y para rematarlo, aquel demente tenía una enrome hacha de dos filos fuertemente sujeta por ambas manos.
-H-hey. –Lincoln trató de sonreír, pero sus labios estaban temblando demasiado como para conseguir algo que no fuera una mueca. –Y-yo no estoy en la purga. Sólo me perdí, en serio.
-¡MUUUUUH!
El hombre con cabeza de toro mugió de tal forma que Lincoln no pudo evitar lanzar una pequeña risa por el pánico. No pareció que aquel loco se lo tomara bien, ya que saltó desde lo alto del ómnibus hacia el callejón donde Lincoln estaba parado. Lincoln cayó al piso cuando ese enorme cuerpo cayó en frente de él. Al erguirse aquel hombre pudo ver que era bastante alto, al menos casi dos metros si no se tomaban en cuenta los cuernos sobre la cabeza. Lincoln se arrastró unos centímetros hacia atrás mientras se levantaba torpemente y comenzaba a correr.
-¡Que diablos está mal con éstas personas!
Lincoln corrió sin mirar atrás. No quería darse la vuelta para descubrir una mortal hacha apunto de dividirlo por la mitad, ya había tenido suficiente de eso con los payasos. ¿Ese tipo había estado esperando a que alguien se chocara contra el ómnibus sólo para perseguirlo o lo habría escuchado por pura coincidencia? No parecía que esa hacha tuviera sangre, por lo que Lincoln seguramente sería su primera victima de la noche.
-¿Por qué tengo que pasar por es- ¡AAAH!
Lincoln cayó al piso y rodó un par de veces en medio del callejón mientras gritaba. Algo había golpeado fuertemente su pierna derecha al llegar a la esquina del cruce y lo había hecho caer con mucho dolor. Se sujetó la pierna mientras las lágrimas comenzaban a salir de sus ojos y se movía de un lado al otro en el dolor.
-¡HA HA HA! Ya te me escapabas mequetrefe. –Un hombre con una gran barba negra y pelo despeinado comenzó a dar saltos en un pie y un baile improvisado mientras se reía. –No sabes la del susto que me diste cuando comenzaste a caminar mirando hacia atrás, ya creí que te me escapabas. Tú sabes, con esta mandita cosa en mi pie no puedo correr muy rápido. –Levantó un poco su pantalón y dejó ver una pequeña placa de metal y tornillos conectada a su tobillo. –Se supone que no tenía que salir hoy, pero que se jodan todos los médicos. ¿Creían que me iba a perder de esto? ¡Qué les den todos ellos y sus madres!
Lincoln no le estaba prestando atención. Su pierna le dolía mucho. No podía sentir nada que no fuera el dolor.
-No lloriquees tanto. ¿Qué eres? ¿Una niña? Ni que te hubiera dado tan duro. –Comenzó a golpear la barra de acero contra su mano de forma suave mientras miraba a Lincoln. –¿Para que salir esta noche si no vas a estar listo para recibir uno o dos golpes muchacho?
Lincoln se arrastró hacia atrás como pudo mientras trataba de poner más espacio entre ese hombre y él. El dolor era demasiado para soportarlo sin gritar, casi sentía como si le hubieran arrancado la pierna. Era un dolor punzante que comenzaba a crecer alrededor de todo el lugar donde había recibido el golpe.
-Yo te conozco. –Dijo el hombre mientras lo señalaba con un dedo. –Eres ese chico de las diez hermanas, ¿No? El que tiene el cabello blanco y siempre usa una camisa naranja. No me acuerdo de tú nombre. –Miró alrededor. –¿Está alguna de tus hermanas por aquí cerca? No sabes la que daría por tirarme a aquella rubia estúpida que tienes por hermana. –Se acercó un poco a Lincoln mientras agitaba el tubo de acero. –Seamos sinceros ya que estamos entre amigos. Te la jalaste más de una ves pensando alguna de ellas, ¿No? Venga, un chico con diez hermanas. La madera de la mañana se tiene que combatir de alguna manera, yo no juzgo. –La forma de reírse era tan sincera que Lincoln apenas lo podía creer. Se arrastró un poco más tratando de ponerse de pie, pero el hormigueo en su pierna fue demasiado y terminó otra vez en el piso.
¿Así iba a terminar todo? ¿Se iba a morir por un estúpido trabajo escolar?
-No es… justo. –Lloriqueó en el piso.
-¿Qué dijiste niño?
-No es justo. ¡No es justo! ¡Yo no quería nada de esto! –Lloriqueó.
-Ja. Bienvenido a la purga. Pero tranquilo, no te voy a matar. –Dijo con calma. –¿Cómo iba a hacer que la rubia tonta me la chupe si le muestro un cadáver? No sabes lo caliente que me pone solo pensar en lo que haré con esas tetas.
Lincoln lo miró con furia. ¿Por qué tenían que ser las cosas así? La furia se transformó en miedo cuando vio lo que estaba detrás de ese hombre.
-¿Qué pasa mariquita? Ya te dije que no te iba a matar. Deja de ser una niña.
Lincoln no dijo nada, simplemente miró detrás de la espalda del tipo que lo había dejado en el dolor y volvió a tratar de levantarse, esta vez con más fuerza y tratando de ignorar el dolor, pero le era sumamente difícil.
-¿Qué te…?
-Muum.
Una gota de sudor cayó por la frente de aquel desconocido y se dio la vuelta. Lo primero que vio fue la enorme hacha que ya bajaba y se incrustó profundamente en su hombro.
-¡AAAAAH!
El hacha casi había cortado su brazo. Aquel hombre trató de llevar una mano hacia la herida, pero parecía casi paralizado por el shock. El hacha se movió de un lado a otro y se removió antes de salir de la herida con un fuerte jalón. Aquel tipo disfrazado de minotauro le dio una patada y lo tiró al piso mientras volvía a levantar el hacha sobre su cabeza.
-¡NO! ¡NO! –Levantó la palma de la mano hacia el frente. –¡Espera-AAAH!
La mano fue cortada de un golpe del hacha con facilidad. Entonces el hacha volvió a subir y a bajar con fuera sobre todo el cuerpo de aquel hombre desconocido. Lincoln nunca sabría su nombre y sus razones pero no le importaba, sólo le importaba salir de ahí.
A duras penas consiguió ponerse de pie mientras su pierna palpitaba y hormigueaba del dolor. No estaba corriendo, no podía. Lincoln Loud cojeaba lo más rápido que podía para alejarse de la escena de la matanza tras él. Era todo lo que podía hacer para alejarse del horror que lo perseguía.
-¡MHUUUUU!
Podía escuchar los mugidos y golpes del hacha detrás de él. Sabía que cuando esos golpes se detuvieran aquel monstruo irá por él, y le esperaría lo miso que aquel infeliz que le había lastimado la pierna. Lincoln sabía que no llegaría muy lejos con esa cojera en su pira, y el dolor amenazaba con tirarlo al piso a cada segundo que pasaba.
Se limpió las lágrimas de los ojos con velocidad cuando no pudo ver correctamente por donde estaba caminando. Fue en ese momento que los golpes de hecha se detuvieron detrás de él.
-¡No! ¡Por favor! –Miró detrás de él con dificultad.
El hombre de la cabeza de toro se acercaba a paso rápido con el hecha chorreando sangre y restos de carne fuertemente sujeta en ambas manos. Movió la cabeza de un lado al otro mientras lanzaba un mugido corto pero fuerte. Detrás del monstruo Lincoln pudo ver los restos casi irreconocibles de aquel tipo que había lastimado su pierna.
Lincoln trastabillo y cayó de rodillas. Su pierna sintió un gran dolor cuando lo cayó. Cerró los ojos tratando de aguantar el dolor y respiró hondo. Podía escuchar los pasos del monstruo justo detrás de él. Tomó una botella de vidrió vacía del piso y la arrojó sobre su hombro. Falló. Sujetó otra que estaba junto a él y esta vez se tomó medio segundo para apuntar. En esta ocasión el monstruo golpeó la botella con el dorso del hacha y se hizo pedazos.
-¡MUUUAA!
El minotauro mugió y comenzó a embestir hacia Lincoln con sus cuernos fruente a él con todas sus fuerzas. Lincoln trató de ponerse de pie, pero cayó nuevamente de espaldas. Cuando el monstruo se acercó se cubrió la cabeza con sus manos esperando el golpe mortal.
Pero nunca llegó.
Se tomó unos segundo en abrir sus ojos plagados de lágrimas.
Tenía el hocico de esa cosa justo frente a su cara. El monstruo se había colocado justo sobre su pequeño cuerpo con sus brazos a cada lado y su cabeza justo a la altura de la suya. Esa cosa parecí respirar fuertemente mientras lo miraba fijamente. Era un monstruo. Así de simple. Lincoln no podía hacer nada frente a un monstruo. Se suponía que no existían, pero estaba frente a frente con uno.
-P-por favor. –Sintió algo cálido que le recorría la pierna mientras trataba de decir algo más.
El monstruo hizo sonidos como de estar olisqueando y movió su cabeza negativamente mientras mugía con desagrado. Le dio a Lincoln lo que parecía ser un fuerte golpe en la mejilla con su mano libre. Lincoln nunca antes había recibido un golpe como ese. Incluso Lynn jamás lo había golpeado tan fuerte. Pudo sentir como algo espeso y de sabor metálico se concentraba en su boca.
Lincoln no pudo más. Intentó apartar el enorme cuerpo de él, pero era inútil, no conseguía moverlo ni un centímetro. Intentó buscar algo, cualquier cosa con lo cual defenderse, pero era igual de inútil, nada se quedaba en sus manos el tiempo suficiente para apartar esa cosa sobre el.
El monstruo volvió a mugir mientras se levantaba un poco de Lincoln. Lincoln trató de apartarlo aun lado dándole pequeños golpes y empujones para quitárselo de encima. Fue cuando sintió que su mano derecho se sujetaba fuertemente a algo pequeño y jaló con fuerza al mismo tiempo que el monstruo se levantaba.
-¡AAAAHH!
El grito que se escuchó en el callejón no vino de Lincoln, vino de ¿el monstruo? Fue un grito demasiado humano para venir de algo así. Lincoln abrió los ojos y se encontró con que el monstruo se tapaba uno de los pezones con su mano. Al darse cuenta de la sangre que salía a chorros de ahí Lincoln pudo volver a ver su mano.
Lo que había sujetado fuertemente fue la cadena que conectaba ambos aros a los pezones del monstruo sobre él. Pero había más que eso. Colgando de la cadena era lo que Lincoln podía reconocer como un pedazo de carne rosada y sangrante.
-¡Mocoso de mierda! –El monstruo gritó mientras se cubría fuertemente el pezón.
Como si ese grito fuera una llamada de atención para Lincoln, volvió a jalar la cadena con todas sus fuerzas. Con el primer jalón sintió como si el cuerpo del monstruo fuera a caer sobre él, pero con el segundo el aro salió disparado del pezón junto a una pequeña parte de este.
-¡Hijo de puta!
El monstruo se levantó de Lincoln dejando su enorme hacha aun lado mientras trataba de detener el sangrado en sus pezones. Lincoln se movió aun lado y trató de levantarse con dificultad mientras su corazón no dejaba de latir. El dolor en su pierna era realmente grande y le dificultaba ponerse de pie. Pero tenía que alejarse de esa cosa como fuera, aun si tenía que arrastrarse.
El monstruo se sacó la cabeza y la tiró aun lado, Lincoln casi se paralizó cuando lo vio. Pero no era una cabeza, era un casco, un simple casco con cuernos y decorado para verse como una cabeza de toro. Lo que Lincoln vio fue una cabeza rapada, orejas algo desiguales y un rostro algo inflado pese a lo tonificado del cuerpo. Pero era un humano.
-¡Vas a pagar por eso! –Los pezones en su pecho no dejaban de chorrear sangre mientras caminaba rápidamente hacia el hacha que había dejado en el piso.
Lincoln se levantó como pudo y volvió nuevamente de donde había escapado antes. Se dio cuenta muy tarde que ya no había salida de aquel lugar, pero posiblemente no llegaría muy lejos.
-¡Vamos correr! ¡Escapa! Sólo espera a que te tenga en mis manos. –Comenzó a gritar el hombre musculoso detrás de él. –Primero te la voy a clavar en el culo para ver si te gusta, entonces vamos a ver como te sientes cuando te arrancan a ti los pezones. –Caminó detrás de Lincoln mientras balanceaba el hacha aun lado. –¡¿Tienes idea de como duele esto pedazo de mierda?!
Lincoln lo ignoró y siguió cojeando lo más rápido que pudo.
-¡Respóndeme!
Sintió que le daban una patada en la espalad y Lincoln cayó al piso junto a los restos de aquel pobre diablo. Lo primero que vio al abrir los ojos fue una cabeza partida por la mitad con un único ojo sano mirándolo finamente con lo que parecía ser el horror. Lincoln pudo ver la sangre y la materia cerebral dentro del cráneo. Todo su mundo pareció quedarse paralizado en ese momento.
-¡Dios! ¡Como duele! –Aquel hombre se reclinó un poco en el lugar mientras se tocaba uno de los pezones. –¡Y por los padres del nuevo Estado que me las vas a pagar!
Se acercó a Lincoln hasta estar parado encima de él y mirándolo fijamente. Lincoln reaccionó al momento de sentir ese cuerpo sobre él y comenzó a tantear los lados en busca de algo, cualquier cosa que lo sacara de ese aprieto. Sintió algo duro y frío entre sus manos en el mismo momento que el hacha se levantaba sobre él.
-Por un mejor Estado y todo eso.
Lincoln agitó el tubo de acero con todas sus fuerzas y le dio directamente en la pierna.
-¡Mierda! –Aquel hombre perdió el equilibrio cuando sintió como su pierna caía aun lado y soltó el hacha por reflejo mientras caía de rodillas frente sobre Lincoln.
El hacha cayó sobre el cuerpo destrozado con un splash grotesco.
Lincoln cerró los ojos mientras tomaba el tubo de acero con ambas manos y descargó un golpe a ciegas que dio directo sobre la ceja del hombre sobre él. El golpe no se sintió muy fuerte en su perspectiva, pero el cuerpo de aquel hombre terminó cayendo sobre el suyo.
Lincoln dio un grito de miedo cuando sintió todo el peso de aquel cuerpo cayéndole encima. Sintió como todo el aire escapaba de su cuerpo y su visión se oscurecía con la imagen de aquel laberinto gravado en el cuerpo de ese hombre.
Lincoln no supo cuanto tiempo estuvo así, pero se sintió como una eternidad. Cuando tuvo el suficiente coraje para moverse se dio cuenta de que su pierna realmente le dolía y que estaba atorado bajo ese enorme peso. Comenzó a arrastrarse con mucho esfuerzo mientras sentía como su pierna derecha lo estaba matando por el golpe del tubo. Le tomó su tiempo poder sacar la mitad del cuerpo de debajo de aquella persona. Su mano resbalo con la sangre del cuerpo destrozado junto a él y se golpeó la cabeza contra el piso del callejón. Se quedó así un momento tratando de recuperar el aliento.
Miró sobre él y se dio cuenta de que aquel rostro inflado estaba sangrando por la herida sobre la ceja, sangre que ahora estaba cayendo sobre su ropa. Le daba mucho asco verlo. Se removió un poco tratando de terminar de salir, pero la pierna no se lo dejaba fácil. Lincoln aun podía escucharlo respirar, se alivió un poco al darse cuenta de que no estaba muerto.
Finalmente terminó de salir de debajo de ese enorme cuerpo y se paró con mucha dificultad. Se limpió la mano cubierta de sangre con su camisa anaranjada sin pensarlo mucho y trató de alejarse de ese cuerpo. Si despertaba entonces no creía volver a tener la misma suerte de antes.
La purga estaba repleta de dementes. Este no era el lugar para un niño como él.
Olió la peste a orina de sus propios pantalones y se dio cuenta de la mancha oscura en ellos. En algún punto que no recordaba había perdido el control de sus necesidades corporales y había terminado por orinarse encima. Se sintió avergonzado y se movió con cuidado lejos del hombre inconsciente mientras regresaba sobre sus pasos. Notó como la herida parecía haber sangrado mucho, pero no creyó que muriera. Él no era un asesino, no era como las personas que salían a purgar en esa noche.
Continuó caminando hasta llegar a la salida del callejón por donde había visto a aquellos chicos tener relaciones sexuales frente a la Congregación Cristiana. Ya no había nadie así que salió sin poner mucha atención y continuó caminando por las calles.
Su pierna realmente dolía. Sin asegurarse de que nadie estuviera viendo abrió el cierre de sus pantalones y lo bajó lo suficiente para ver el lugar donde había recibido aquel golpe.
-Dios.
No se veía nada bien.
El lugar del golpe se había oscurecido más que cualquier moretón que hubiera tenido antes y parecía tener una enorme mancha roja oscura en medio. Lo tocó levemente y sólo eso sirvió para mandarle un intenso dolor. Subió sus pantalones con cuidado y continuó cojeando. Lisa podría darle una gran cantidad de explicaciones sobre lo que le había pasado a su pierna, la mayoría de ellas seguramente no las entendería, pero al menos sabría que hacer.
Pero ahora estaba sólo.
Las chicas lo habían dejado totalmente sólo. No pudo evitar sentir un poco de resentimiento por eso. El dolor que estaba sufriendo ahora y lo que había pasado, ¿Todo por publicar un video vergonzoso que retiró un día después? Incluso subió tres videos suyos que le parecieron aun más vergonzosos que el primero. ¡¿Esto podía ser más injusto?!
Estaba cubierto de sangre, orines y totalmente adolorido. Y la purga apenas estaba empezando. Nuevamente se hizo aquella pregunta que lo estaba carcomiendo desde que todo empezó. ¿Por qué? ¿Por qué tenía que pasar por esto?
Pero ahí no iba a obtener una respuesta de nadie que no tratara de matarlo.
-Sólo quiero volver a casa.
NA: Segunda hora completa y a Lincoln no le fue tan bien en esa ocasión. Eso sí, lo que Lincoln ha visto y sufrido en esta segunda hora no es, ni de lejos, lo peor que verá o sufrirá en lo que dure la purga. Esto apenas está iniciando.
En lo que se refiere a las hermanas estoy intentado crear interludios para contar un poco las cosas por su lado, pero es sumamente difícil tomando en cuenta el fiasco de los OOC. Corregir un poco sus personalidades me está calentando la cabeza como no tienen idea. Me disculpo por adelantado si el interludio de las hermanas acaba siendo una patada en los huevos, pero al menos nadie dirá que no lo intenté.
Eso sí, les diré que no todo está de rositas en la casa Loud.
En fin, las críticas son bien recibidas y disculpen las faltas de ortografía. (Me vendría bien conseguir uno de esos Beta Tester pero no es mi estilo trabajar en equipo).
