Capítulo 3: Después de la guerra

Un mes después de la guerra…

Hermione- abrazo a Harry que este le devolvía el abrazo con cariño. –En cuanto mi madre este mejor regresare ayudarte a encontrar a Ginny… -Dijo en un susurro apenas audible que el pelinegro respondió con un leve sentimiento de cabeza.

Harry- Se separó de la castaña después de unos minutos, la verdad es que estaba necesitando de toda su fuerza de voluntad para dejarla ir en esos momentos que tanto la necesitaba, pero no podía apartarla del lado de su madre quien se encontraba enferma y sola en otro país, por lo que opto por dibujar una suave sonrisa y decir. –Ten un buen viaje y no te olvides de escribir en cuanto llegues a tu destino.

Hermione- Asintió con una sonrisa mirando a su amigo que se encontraba con un aspecto taciturno, mella que había dejado al extravió de la pelirroja, aun a pesar de eso justamente en ese momento se encontraba despidiéndola con su mejor sonrisa mientras se comportaba como un hermano mayor preocupado por su bienestar, la castaña no pudo evitar sentirse mal por dejar a su amigo en ese momento, pero su madre la necesitaba y no podía simplemente ignorarla después de una separación tan larga, además de que había otra razón por la que necesitaba marcharse, sin poder evitarlo dirigió su mirada al pasillo esperando encontrarse con Ron, pero este ni siquiera bajo a despedirla, hizo un acopio de sus fuerzas para evitar llorar por la decepción y el dolor que este hecho le causaba y dirigió su vista a los demás integrantes de la familia Weasley.

Molly- La abrazo con cariño. –Espero que tu madre se recupere pronto–Dijo mientras se limpiaba un par de lágrimas.

Hermione- solo pudo responder con un. –Gracias. –Conmovida por las palabras de su mejor amiga, no encontró otra palabra que pudiera aliviar lo que esa mujer estaría sintiendo desde lo que había pasado, por lo que solo acertó a abrazarla una vez más esperando darle un poco del consuelo que necesitaba en ese momento y rezando internamente por que encontraran a Ginny rápidamente.

Molly- a Arthur le hubiera gustado acompañarte pero debido a como están las cosas con el ministerio y lo de… -No pudo terminar, la frase por lo que opto cambiar el tema. - Si necesitas cualquier cosa no dudes en avisarnos, haremos todo lo posible para ayudarte.

Después de unos minutos Hermione se separó de Molly y vio a los Gemelos frente a ella sonriéndole, ambos la abrazaron al mismo tiempo.

George- En cuanto tu madre este mejor te mandaremos algunos de los nuevos artilugios Weasley, para que se los muestres.

Fred- No sin antes haberlos probado en nuestro conejillo de indias. –Termino de decir no sin antes dirigir su mirada hacia arriba.

Hermione- No pudo evitar sonreír ya que estaba segura de que en ese momento estaban pensando en experimentar con Ron, sin duda ellos sabían que su hermano y ella habían discutido y se lo harían pagar al pelirrojo. –Voy a extrañarlos.

George y Fred- Nosotros también nos extrañaríamos si fueras tu… -Terminaron de decir con una sonrisa a lo que la castaña respondió con una sonrisa mientras negaba con la cabeza.

Hermione tomo el pequeño bolso que aseguro en sus hombros mientras tomaba un puñado de polvos flu entre sus manos, antes de lanzarlo en el fuego de la chimenea miro a todos por última vez, posando sus ojos en los ojos esmeralda de su amigo este le sonrió mientras ella lanzaba los polvos en la chimenea y decía su destino con voz clara al mismo que entraba al fuego de color verde y desaparecía por esta.

Meses después de la caída de Voldemort…

Draco Malfoy miro al extraño frente a él, un chico alto, famélico y de aspecto taciturno, su piel pálida como el papel, profundas ojeras obscuras bajo sus ojos de color gris carentes de cualquier emoción, los huesos de sus costillas se marcaban prominentemente estaba convertido en un esqueleto y su cabello rubio largo pegado a su cráneo por el agua, cubriendo solo las partes necesarias se encontraba una toalla de color negro que hacia resaltar aún más la palidez de su piel, los ojos del blondo se dirigieron a la marca obscura en su antebrazo izquierdo, giro su antebrazo y pudo ver perfectamente la marca tenebrosa, el solo verla provoco que su estómago se revolviera, por lo que aparto sus ojos de ella y volvió su atención a su reflejo en el espejo el cual ahora resultaba un completo extraño, no quedaba ningún rastro de su porte y orgullo, nada de lo que una vez fue, ante sus ojos se había convertido en un despojo humano, incapaz de negarlo aparto la mirada del espejo al mismo que toma otra toalla y se la lleva a la cabeza para secar su cabello aun mojado.

El blondo hizo un movimiento de varita provocando que la maleta se cerrara, miro alrededor una vez más, la enorme cama tendida con sabanas de seda de color negro, el techo alto, las paredes de color verde y el tapiz con el escudo de la familia Malfoy sobre la cabecera de la cama, los enormes ventanales que daban vista a los jardines de la entrada, cubiertos de pesadas cortinas de color obscuro obstruyendo la vista, más allá su escritorio y algunos sillones de piel donde se sentaban sus "amigos" cuando lo visitaban y en el centro la puerta de entrada a su habitación, la cual se abrió de repente dejando ver a una elegante y hermosa mujer de cabello rubio y negro que lo observaba desde esta, sintió un nudo en el estómago al ver que en los ojos de su madre predominaba una emoción, tristeza, a pesar de tratar de esconderse en su eterna mascara de indiferencia, no podía ocultarlo al menos de él, ella había cambiado desde la muerte de su padre, era como si su máscara se hubiera agrietado poco a poco y cada vez era más difícil para ella ocultarse tras ella.

Narcissa- ¿Estás listo? –Pregunto cuando llego frente a él, al mismo tiempo que acariciaba su mejilla con cariño, un acto que muy pocas veces había llevado acabo, al menos en presencia de Lucius.

Draco- Asintió mientras miraba el rostro de su madre. –Si.

Narcissa sonrió dulcemente y eso derritió el corazón del blondo aunque esta nueva sensación lo abrumaba algunas veces ya que no estaba acostumbrado a ver esta nueva faceta en su madre, sin duda ella era una mujer diferente desde que su padre había muerto, por primera vez podía demostrarle abiertamente cariño aunque era algo completamente nuevo para ambos o al menos para él.

Narcissa- Es lo mejor. –Expreso, adelantándose a las palabras de su hijo.

Draco se detuvo a pensarlo por unos segundos y concordó con ella, su vida había dado un giro en los últimos años, pero los últimos fueron los peores viéndose envuelto en un sin número de cosas que lo llevaron a caer a un profundo abismo, lugar del que aún estaba luchando por salir, después de que se sumergiera en ese mundo tan demencial que aún lo hacía sentirse enfermo y asustado, hacia tan solo un par de horas que lo liberaron de Azkaban, lugar en el que Banks lo mando encerrar sin siquiera un juicio, lo único que necesitaron como prueba fue la marca en su brazo para declararlo culpable y condenarlo, el rubio pensó que se pudriría en ese maldito lugar el resto de su vida pero afortunadamente después de la inesperada muerte del bastardo de Banks, Kingsley tomo el cargo y permitió que le hicieran un juicio justo donde después de analizar su caso le permitieron salir de ese asqueroso agujero, pensó que al fin podría ordenar su vida pero se encontró con que el ministerio confiscó todos sus bienes, tenían que dejar la mansión cuanto antes y en ese momento solo tenían autorizado sacar lo más indispensable aparte de que no tenían ni un solo galeón partido por la mitad, no podrían tocar nada hasta que los tribunales lo autorizaran y eso tal vez llevaría años ya que debido al caos en que se sumergió el mundo mágico con los atropellos cometidos por Banks los juicios mágicos estaban dando prioridad en sacar a personas inocentes de Azkaban y hacer justicia a las víctimas del anterior régimen por lo que ellos tendrían que esperar para que analizaran su caso, no tenían a donde ir ya que al mismo tiempo todas sus "amistades" habían desaparecido tan pronto como su fortuna lo había hecho, mientras que la sociedad mágica los trataba como parias sociales. Su vida estaba completamente arruinada gracias a su padre, el solo recordar al hombre que marco toda su vida provoco un escalofrió en su ya maltrecho cuerpo, pero alejo ese pensamiento tan pronto como vino ya que aún tenía miedo de que Lucius apareciera en cualquier momento por la puerta, no tenían nada ni nadie por quien quedarse, la única persona a la que le importaba estaba de pie frente a él, así que dirigió sus ojos grises a su madre.

Draco- Estoy listo.

Meses después…

Harry se encontraba sentado en una roca frente a una fogata extendiendo sus manos intentado calentarlas sin mucho éxito, mientras su aliento se hacía visible gracias al frio. La luz del día comenzaba a apagarse rápidamente en el bosque cubierto de una capa de nieve, mientras el pelinegro se acercaba más al fuego intentando calentar sus entumecidos músculos, mientras sus dientes rechinaban de frio, después de unos minutos el calor comenzó a propagarse desde las puntas de sus dedos hasta las puntas de sus pies, la luz del cielo se extinguió por completo dejándolo solo iluminado por la luz del fuego, una vez que pudo volver a mover sus manos antes congeladas tomo su varita que permanecía oculta en su capa y con un leve movimiento hizo frotar unos leños hasta la fogata y los añadió a esta ya que no quería separarse de su la única fuente de calor que tenía, el fuego se fue intensificando poco a poco irradiando más luz y calor. Harry tomo un pequeño bolso de viaje que llevaba en su espalda y metió su mano que desapareció por completo en este mientras la revolvía buscando algo hasta que palpo justamente lo que estaba buscando, tiro de el para sacarlo y lo arrojo a unos metros de él, algo parecido a una lona gris, dejo su bolso a un lado al mismo tiempo que tomaba su varita y hacia un moviente con esta mientras pronunciaba unas palabras en un instante su pequeña casa de campaña estaba armada mientras él tomaba un poco de chocolate caliente y comía un poco de pan de calabaza. Una vez que termino de comer se dirigió a la casa de campaña, no sin antes asegurarse de apagar la fogata, el interior era amplio y cálido, contaba con una amplia cama tendida con unos cobertores, también contaba con un baño con ducha y pequeña estancia con una mesa.

-Harry… Harry… Despierta…

El pelinegro abrió los ojos unos minutos mientras agudizaba su oído en la oscuridad, espero unos minutos y no escucho nada, medito un momento en la situación llegando a la conclusión en que su mente le estaba jugando una mala pasada volvió a cerrar los ojos intentando volver a dormir.

-Harry…

Abrió los ojos al instante reconoció la voz aunque era como un susurro apenas audible, se levantó de la cama y se puso sus botas al instante y el abrigo, pero la voz volvió a apagarse, el pelinegro se acercó a la entrada de la casa de campaña mientras tomaba su varita con firmeza, espero y espero pero lo único que pudo percibir fue el vaivén de un viento suave, por lo que cuando se giró para regresar a la cama un fuerte grito hizo que se le helara la sangre.

-¡HARRY!

Sin ni siquiera pensarlo dos veces salió de la casa de campaña a la oscuridad del bosque.

Harry- Lumus. –Susurro y al instante una tenue luz empezó a emanar de su varita, entorno su vista al redor del bosque tratando de averiguar de qué dirección había venido el grito.

-¡HARRY!

Harry- ¡GINNY! –Grito al reconocer la voz de la pelirroja. -¡¿Dónde estás?¡

-¡Harry!...

Esta vez el pelinegro pudo identificar de dónde provenía el grito y salió corriendo en esa dirección, cada vez que se acercaba a la voz esta se hacía más y más fuerte, fue entonces que un grito desgarrador inundo el bosque e hizo que el corazón del pelinegro se detuviera por un momento, obligo a sus piernas a ir más rápido parecía que estaban torturando a la pelirroja de todas las formas posibles ya no lo llamaba simplemente emitía gritos cargados de dolor y miedo, el pelinegro acelero el paso cuando de repente sintió como algo lo tomaba del pie y lo jalo con tal fuerza que lo hizo caer y estrellarse contra el suelo congelado, algo golpeo su cabeza y todo se volvió oscuro mientras sentía como algo cálido resbalaba por su frente busco a tientas por el suelo esperando encontrar su varita pero no la encontraba mientras los gritos de Ginny se iban apagando, mientras el tanteaba la nieve desesperado por encontrar su varita y ayudar a la pelirroja.

-Es demasiado tarde. – Dijo una voz sepulcral a la espalda del pelinegro. –Nunca la encontraras, porque ella ya no se encuentra en este mundo. –Afirmo con malicia en la voz.

Harry- ¡Ginny! –Despertó bañado en un sudor frio.

Neville y Ron se levantaron de sus camas y acercaron rápidamente a la cama del pelinegro, mientras lo miraban alarmados.

Ron- ¿Otra vez la misma pesadilla? –Pregunto tratando de mostrase tranquilo, la verdad es que desde que el pelinegro le conto sobre ella, el mismo término soñando con ello algunas veces y eran horribles.

Harry- Afirmo con la cabeza mientras se sentaba en la cama mientras veía a sus amigos. –Perdonen por despertarlos.

Neville- No te preocupes por eso… -Dijo mientras le daba una palmada en la espalda en señal de apoyo.

Ron– Además ya está por amanecer y tenemos que partir.

Harry miro a ambos chicos, habían cambiado mucho si bien Ron era más alto que el desde hace un par de años ahora con la perdida de Ginny maduro un poco aunque en esencia seguía siendo el mismo, su mejor amigo abandono el mundo mágico con el objetivo de buscar a Ginny junto a él, sin embargo en todo ese tiempo no pudieron encontrar ni una pista que los condujera a ella. Era como si la pelirroja se hubiera desvanecido en el aire, no importaba cuanto tiempo pasara el continuaba buscando una respuesta, algo que explicara qué es lo que sucedió ese día pero seguía sin tener ninguna explicación y eso lo hacía sentirse frustrado, triste e irritable y una mezcla de sentimientos más que lo hubieran conducido a la locura de no ser por el apoyo incondicional de Ron y Neville, una sonrisa genuina apareció en sus labios al pensar en sus amigos, la misma que se desvaneció poco a poco cuando una vez más el recuerdo de ella apareció en su mente, tenía que admitir que en el fondo de su corazón seguía guardando la secreta esperanza de que ella estuviera en algún lugar buscando la manera de regresar a su familia y a él. Si bien Ron era su mejor amigo desde siempre ahora Neville también era considerado como tal, el chico que antaño fuera apocado y tímido ahora era completamente diferente alto con un semblante amistoso y rebosante confianza en sí mismo, quien desde el principio se mostró solidario en su búsqueda de Ginny a quien consideraba una de sus mejores amigas, aunque no pudo acompañarlos, pero era comprensible ya que su abuela enfermo poco después de la batalla en Hogwarts y era toda la familia que le quedaba al chico, sin duda Harry lo comprendió ya que no podía pedirle que abandonara a la única persona que cuido de él cuándo perdió a sus padres y fuera con ellos en una búsqueda infructuosa, afortunadamente su abuela se recuperó rápidamente y Neville estaba decidido a alcanzarlos con el apoyo de su abuela pero entonces sucedió lo de "la caza de bujas" de Banks y el chico decidió no quedarse de brazos cruzados ante tales atrocidades, era un chico valiente y comprendió porqué el sombrero seleccionador lo había puesto en Gryffindor sin duda era afortunado de tener buenos amigos a su lado apoyándolo, ya que sin ellos era probable que hubiera caído devastado con la perdida de Ginny.

Harry estaba por decir algo cuando una lechuza entro por una de las ventanas de la cabaña en donde se estaban quedando, se posó en la cabecera de la cama del pelinegro, Ron reconoció la lechuza al instante y tomo la carta que esta traía, la abrió leyendo el contenido con detenimiento alzo la mirada y la poso en Harry.

Ron- Mi padre me pide que regresemos.