Capítulo 9. Verdades, mentiras y omisiones.
Ron se encontraba recostado en su cama mirando el techo, pensando sobre Hermione, la tensión entre ellos desapareció ligeramente gracias a la intervención de Neville y Harry sin embargo no podía seguir posponiendo el hablar con ella, lo sabía.
El primer día de clases no le dio mucho tiempo para hablar con Harry y Neville con respecto a la castaña, ya que entre ver su lista de materias, arreglar sus horarios y el tumulto por ver lo que pasaría con el equipo de quidditch el día estaba terminando. Gracias a Merlín la castaña solo compartía un par de clases con ellos debido a sus respectivas carreras, mientras con Neville solo tenían en común la clase de pociones y era extraño después de tanto tiempo justos en su viaje solo verlo en una clase o pociones sin embargo a partir de ahora era algo a lo que tenían que acostumbrarse ya que cada uno tomaría su camino, sin embargo estaba completamente seguro de una cosa y esa era de que su amistad duraría siempre. Una sonrisa se dibujó al pensar en la certeza que tenía en ello. La cena en el comedor empezaría en un par de horas por lo que esperaba que Harry o Neville aparecieran en cualquier momento en la habitación para hablar con ellos o en todo caso lo haría después de la cena, tenía que hacer algo pronto o perdería completamente la esperanza de poder arreglar las cosas con ella.
Harry se encontró con Neville en dirección a la sala común de Gryffindor.
Neville— ¿De dónde vienes? — Pregunto mientras metía un par de libros en su mochila.
Harry— Del despacho de la Directora, fui a preguntarle sobre el equipo de quidditch.
Neville— ¿Y Ron? ¿No fue contigo?
Harry— No, dijo que me vería más tarde, aunque pienso que realmente fue hacia la sala común para ver si te encontraba y hablar contigo sobre Hermione… Desde que la volvió a ver esta muy nervioso como para hablar con ella y estoy seguro de que quiere pedirnos algún consejo antes de hacerlo, sin embargo el primer día ha sido todo un lio y no hemos tenido mucho tiempo libre para hablar con él, debe estar a punto de perder completamente los nervios sin saber qué hacer sin ninguno de nosotros ahí para hablar. — Comento lo último son una ligera sonrisa.
Neville— Si lugar a dudas debe encontrarse al límite. — Respondió con otra sonrisa.
Harry— Entonces tenemos que apurarnos antes de que alguna tontería, como empezar a hablar con amigos imaginarios o incluso ir a buscar a Myrtle la llorona para pedir consejo. — Dijo sonriendo abiertamente.
Neville— También sonrió al imaginarse a Ron hablando de situación sentimental con Myrtle la llorona en los baños del segundo piso. — ¿Así que eso es lo que realmente te preocupa? Harry, no debes preocuparte por eso, Myrtle solo tiene ojos para ti.
Harry—Estoy reconsiderando que Ron vaya a hablar con Myrtle, pensándolo bien, quien soy yo para interponerme en el camino del verdadero amor.
Neville y Harry se encontraban sentados frente a Ron que los miraba en silencio.
Harry— No puedes seguir aplazando tu conversación con ella, ambos sabemos que Hermione no es de las chicas que va esperar por siempre una explicación, entre más tiempo dejes pasar, menos te dará una oportunidad de arreglar las cosas.
Ron— Lo se… estoy seguro de que ella va evitar a toda costa quedarse conmigo a solas, por eso quiero pedirles su ayuda.
Neville— Harry y yo estuvimos platicando y encontramos una manera de que ustedes dos puedan hablar sin problemas.
Harry— Sin embargo no servirá de nada, si tú no estás preparado para enfrentarla y si eso pasa dudo que volvamos a tener oportunidad de intentarlo otra vez…
Neville— Ella es muy lista como para caer en una trampa una segunda vez.
Harry— Y también estoy seguro de que después de hacerlo tendremos problemas con ella, por eso es necesario que nos digas si realmente estas preparado para esto.
Ron— Honestamente estoy aterrado de hablar con ella, pero he estado pensando toda la tarde y llegue a la misma conclusión que Harry, no puedo seguir posponiéndolo, así que cuéntenme su plan.
Neville y Harry sonrieron de forma condescendiente mientras se sentaban cada uno a un lado del pelirrojo y le explicaban lo que planeaban hacer.
Hermione se encontraba sentada en frente del escritorio de su habitación terminado de escribirle una carta a su madre, contándole sobre su primer día de clases y su encuentro con su mejor amigo Harry, al que consideraba más que un amigo, su hermano, Neville quien sin duda era un buen amigo y Ron el chico que le rompió el corazón, al pensar en él una vez más sintió en su corazón una pequeña punzada, el pelirrojo fue su primer amor sin embargo termino lastimándola y ahora no tenía la menor idea de cómo actuar a su alrededor después de volver a verlo.
Al pensar ellos su mente viajo a los últimos meses, ella siempre tuvo una buena comunicación con su madre, en sus cartas siempre le contaba sobre las cosas del colegio y sobretodo de sus amigos. El tiempo que estuvo con su madre en Francia no fue la excepción y le conto algunos detalles de lo que paso cuando le aplico el obliviate, sobre Voldemort y su viaje en la destrucción de los horrocruxes omitiendo adrede las partes en las que estuvieron a punto de morir para no preocuparla aún más, también le conto algunos detalles de lo que paso después, sin embargo no le dijo como realmente fue que terminaron las cosas entre Ron y ella, eso era algo que aún le dolía.
Harry y Neville se encontraban saliendo en dirección al gran comedor cuando vieron a Hermione sentada en uno de los sillones de la sala común leyendo un libro.
Neville— ¿No piensas ir cenar?
Hermione— Aparto la mirada de su libro de Leyes y Regulaciones Mágicas, al ver a Harry y Neville frente a ella. — ¿Cenar? ¿Ya es hora de la cena? — Pregunto sorprendida desviando su mirada al reloj de la sala común. — ¡Merlín!, comencé a leer y se me fue el tiempo.
Harry— Sonrió. — Ya nos dimos cuenta, vamos a cenar.
Hermione— Asintió, se levantó saco su varita e hizo un movimiento que hizo que el libro levitara en dirección a su habitación. — Vámonos… ¿Y Ron? — Pregunto al darse cuenta de que no estaba con ellos.
Harry— Nos alcanzara después, se encuentra terminando un reporte de pociones que nos dejó el profesor Horace para mañana.
La cena fue tranquila y alegre entre los alumnos charlando amenamente entre amigos. Hermione se encontraba un par de asientos alejada de ellos explicando un par de cosas a unas compañeras de quinto año que empezaron a preguntarle algunas cosas, mientras que Harry y Neville platicaban con los chicos sobre la ausencia del profesor de pociones, cuya identidad era un completo misterio para todos y más el motivo de su ausencia en los primeros días de clases. Repentinamente Harry miro en dirección de la mesa de Hufflepuff buscando encontrarse con la cabellera dorada de Luna, sin embargo no la encontró por ningún lado. Era extraño ya que desde su encuentro con ella esa mañana en el bosque prohibido no la había visto. Neville capto la mirada y miro en la misma dirección sonriendo al ver el lugar que el pelinegro veía.
Neville— Vi a Luna, está en mi clase de Herbología.
Harry— Aparto su mirada de la mesa de Hufflepuff y la dirigió a su amigo. — ¿Herbología? ¿Están en la misma clase?
Neville— Si, creo que está interesada en ella… También está tomando adivinación.
Harry— ¿Adivinación? No sé porque me sorprende. —Dijo después de meditar sobre ello. — Ella es la clase de persona que le interesan temas que la mayoría encontramos poco convencionales. — Comento con una sonrisa, era parte de esa singularidad que la hacía ser quien era.
Neville— Sonrió también ya que entendía a lo que se refería. — Sin embargo me lleve una sorpresa al verla.
Harry— ¿Por qué?
Neville— Si, a pesar de seguir siendo la misma chica con un punto de vista muy singular, se ha vuelto mucho más bonita de lo que ya era…
Harry— Miro por unos segundos a su amigo y asintió. — Si, yo también lo note. — Confeso.
Neville— No solo tú, también los demás chicos, lo mismo sucede con Hermione no dejan de verla cada vez que entra a clase o camina por los pasillos.
Harry— Sonrió, era cierto su amiga ya era una de las chicas más guapas del colegio pero ahora era sin temor a decirlo la chica más bonita de Hogwarts. —Si Ron no se apura en arreglar las cosas con ella, va a tener muchos rivales. — Dijo en voz baja para que solo Neville pudiera escucharlo.
Neville— Asintió. — Esperemos que las cosas salgan bien.
Después de la cena Hermione, Neville y Harry salieron platicando amenamente sobre sus clases, en su camino a la sala común Neville se detuvo.
Neville— ¡Rayos! Hablando de tarea, se me olvido mi libro de Herbología en uno de los invernaderos.
Harry— ¿Estás seguro?
Neville— Si, lo saque cuando estábamos en el invernadero pero ya no lo metí de regreso en mi mochila, adelántense, iré a buscarlo.
Harry— Te acompaño.
Hermione— Voy con ustedes.
Los tres salieron del castillo, era una noche fría noche con el cielo completamente oscurecido por las nubes, la castaña saco su varita e hizo un lumus para alumbrar su camino hacia los invernaderos, al llegar los tres se dirigieron en el número tres donde se encontraban algunas plantas medicinales.
Neville— Olvide mi varita, Hermione ¿Me podrías prestar la tuya para revisar?
Ella sin dudarlo le tendió su varita a Neville, mientras miraba unas flores de un intenso color azul que estaban floreciendo en las macetas en uno de los extremos del invernadero, lo que le llamo la atención fue el dulce aroma que estas emitían, un olor que de alguna manera se le hacía extrañamente familiar, aunque no podía recordar el por qué o de donde, cuando se giró para preguntarle a Neville por el nombre de la planta lo encontró al otro extremo con Harry saliendo por la puerta del invernadero, camino hacia ellos sin pensarlo cuando vio que Harry susurraba algo y una tenue luz de color amarillo salía de su varita y cerraba la puerta del invernadero, cuando llego a la puerta tiro de la puerta pero esta se negó abrirse mientras Harry y Neville la miraban al otro lado de la puerta.
Hermione— ¿Qué están haciendo? Harry, Neville dejen de jugar y abran la puerta. —Exigió.
Harry— Hermione, mírame ¿Confías en mí? — Pregunto a través de la puerta de cristal, mirando directamente los ojos color miel de su amiga y esta asintió. — Yo jamás haría algo para lastimarte ¿Lo sabes? —Vio como ella volvía a asentir mientras lo miraba desconcertada. — Lo siento la puerta no se abrirá hasta que no hables con él. —Se disculpó.
La castaña escucho como alguien comenzaba a acercarse a ella se dio la vuelta pero no vio a nadie hasta que a unos metros de distancia vio como Ron aparecía sosteniendo la capa de invisibilidad de Harry en una mano. Ella sintió como los latidos de su corazón se aceleraban violentamente, aunque no sabía si por enojo o por la idea de estar a solas con Ron.
Harry— Escucha, Herms aplique un hechizo a la puerta y esta no se abrirá hasta que ustedes terminen de hablar, sé que estas enojada conmigo… con nosotros pero te pido que por favor hables con él, Neville y yo nos vamos, dejare tu varita aquí afuera y después puedes desquitar todo tu enojo conmigo. —Dijo mientras colocaba la varita de su amiga en una banca que se encontraba al lado de la entrada.
La castaña no pudo moverse ni un segundo estaba enojada con Harry y Neville por haberle tendido una trampa, pero sobre todo con Ron, no podía creer que su mejor amigo se hubiera prestado a eso al igual que Neville, si tuviera su varita en las manos en ese momento sin duda los haría arrepentirse por eso, sin embargo salió de sus pensamientos cuando Ron llego frente a ella.
Ron— Hermione…
Antes de que pudiera terminar de hablar, la castaña lo abofeteo con tal fuerza que la mejilla le ardió, mientras que la palma de ella dolía.
Hermione— ¡No puedo creer, que metieras a Neville y a Harry en esto¡… si tanto querías hablar conmigo, entonces porque no viniste directamente a hablar conmigo... —Reclamo, intentando contener las lágrimas.
Ron— Se llevó una mano a su mejilla adolorida, sabía que se lo merecía. — Respóndeme una pregunta, si te hubiera pedido que hablaras conmigo ¿Lo hubieras hecho? —Pregunto mirando directamente a la castaña.
Hermione— Se encontró sin saber que responder, la verdad es que ni ella estaba segura de si realmente quería hablar con él. — No lo sé.
Ron— Hermione… yo… la forma en la que actué en aquel entonces fue estúpida, pero no sabía que más hacer, realmente lo siento.
Hermione— ¿Lo sientes? ¿Qué lo sientes? Después de todo lo que pasó ¿Lo sientes? —Pregunto con amargura.
Ron— Si, yo realmente estoy muy arrepentido… sé que actué como un completo imbécil y no ha pasado ni un solo día que no me arrepienta de eso… y no puedo hacer nada para reparar el daño que te hice, pero hay algo que quiero que sepas yo, nunca he dejado de amarte.
Hermione— ¿Amarme? ¿Cómo puedes decir eso después de lo que hiciste? ¿Cómo puedes decir eso, después de que a unos días de entregarme completamente a ti, me echaste de tu lado de esa forma? ¿Cómo puedes decir que me amas si a unos días de mi partida me engañaste con otra? —Reclamo y esta vez las lágrimas.
Los ojos del pelirrojo se abrieron con sorpresa, siempre pensó que la castaña no querría verlo después de como la había tratado un par de días antes de que se fuera, sin embargo ella se había enterado de lo que paso cuando se fue, sin embargo no sabía cómo, eso era algo que ni siquiera sabían Neville o Harry.
Ron— Tú… yo… ¿Cómo es que…? eso fue un error. —Admitió ya que no tenía ningún caso negarlo, eso solo empeoraría las cosas entre ellos.
Hermione— ¿Un error? ¿Cómo puedes decir que acostarte con Lavander es un error?
Ron— Hermione, escúchame… yo después de que te fueras estaba muy mal, ese día le dije a Harry que quería estar solo y fui a una taberna para tratar de no pensar en ti, yo realmente me puse muy mal y Lavander estaba ahí, se acercó y comenzó a hablar conmigo, se me fueron los tragos y no sé como pero de alguna manera terminamos en la habitación de un hotel… sé que no es ninguna justificación pero realmente eso fue lo que paso, pero te juro que después de ese día jamás volví a estar con ella ni con ninguna otra. —Afirmo desesperado y una solitaria lagrima rodo por su mejilla dio un paso hacia adelante sin embargo ella retrocedió y se quedó de pie completamente quieto bajando la mirada al suelo.
Hermione— Miro a Ron parecía realmente sincero y arrepentido sin embargo no podía olvidar lo que había visto. — Yo no sé qué decirte, a solo un par de días de irme estaba enojada contigo por la forma en que me echaste de tu lado y luego después de que mi enojo se fue me di cuenta que lo hiciste porque creías que era lo mejor para mí, siempre has sido un idiota impulsivo que actúa sin pensar así que cuando me di cuenta de eso, pensé que podríamos a reglar las cosas, sin embargo todo eso se fue al garete cuando recibí una carta que me sentí realmente herida por ti. — Confeso mientras lloraba ahora con más fuerza.
Ron— ¿Una carta? —Pregunto alzando la mirada y posándola en la castaña.
Hermione— Asintió. —Eran un par de fotos de ti y Lavander… conociendo a esa zorra, al principio pensé que podrían estar truqueadas e hice un hechizo para comprobarlo… fue un error.
Ron— Se sintió enfermo al pensar la clase fotos que pudo haber visto Hermione y por primera vez sintió un deseo de lanzarle un hechizo imperdonable a Lavander, no podía creer que hubiera llegado a tanto, sin embargo no podía culparla, ya que él había sido tan tonto como para acostarse con ella, precisamente esa estupidez ahora mismo lo alejaba de la única persona con la que realmente deseaba estar. — Yo…soy un idiota, cometí un estúpido error y te lastime, realmente lo siento… sé que no tengo ningún derecho a pedirte nada, pero antes de que esa puerta se abra quiero pedirte un último favor, por favor no te enojes con Neville y Harry ellos hicieron esto porque querían ayudar… también te pido que por favor, al menos me des una oportunidad para arreglar las cosas entre nosotros.
Hermione— Miro a Ron y vio que estaba tan atormentado, sabía que una palabra de ella lo hundiría por completo, sin embargo algo se había roto entre ellos, lo que la hizo preguntarse si alguna vez podrían reparar lo sucedido entre ellos, medito sobre ello unos minutos, él era su primer amor, el chico del cual estuvo enamorada por años y su amigo, no quería perderlo, pero no sabía si sería alguna vez capaz de perdonarlo. —No sé si alguna vez podre perdonarte, pero sé que al menos quiero intentarlo… me refiero a recuperar nuestra amistad…
El pelirrojo sonrió tenuemente al escuchar las palabras de la castaña, haría todo lo posible para poder arreglar las cosas con ella y por merecer la oportunidad que le estaba dando aunque fuera el solo ser amigos. Ambos escucharon un sonido y vieron como la puerta del invernadero de abría.
Todos los estudiantes se encontraban terminando de cenar en el comedor el conserje Argus Filch entro por la puerta del comedor recibiendo la atenta mirada de McGonagall, este asintió a una pregunta sin formular de su parte, ella sonrió levemente para después ponerse de pie.
McGonagall— Les pido un momento de su atención. — Dijo y todos los alumnos se quedaron en silencio para prestarle atención. —Les tengo un anuncio a todos ustedes, el nuevo profesor de defensa contra las Artes oscuras ha llegado.
Al decir esto el conserje abrió la puerta del comedor, logrando que los alumnos giraran su atención a la puerta, por de entro un alto hombre de cabello rubio oscuro y aspecto taciturno, Harry sonrió inmediatamente se veía mucho más delgado de lo que recordaba, lucia realmente mal, tenía unas profundas y oscuras ojeras pero sin embargo podía distinguir en sus ojos de color verde-azulado alegría que muy rara vez había apreciado en ellos, mientras el profesor caminaba en dirección al comedor al pasar por el comedor de Gryffindor.
Harry— Se puso de pie y abrazo a su profesor. — Remus.
Remus le devolvió el abrazo al chico mientras que Hermione, Ron y Neville también se levantaban para saludarlo, mientras que en el comedor todos susurraban sobre el profesor y héroe de la guerra, la directora sonrió levemente por unos segundos para después, volver a llamar la atención de los alumnos.
McGonagall— Sr. Potter y compañía espero que me permitan terminar de presentar al profesor, más tarde podrán saludarlo apropiadamente.
Harry y los demás volvieron a tomar sus asientos avergonzados mientras Lupin les decía que los vería más tarde, Remus llego hasta el comedor y tomo un lugar al lado de la directora.
McGonagall— Me complace anunciarles que a partir de este momento el Profesor Remus Lupin, se integrara al colegio en el departamento de D.C.A.O. Espero que todos aprovechen las enseñanzas de uno de los mejores profesores que hemos tenido en el colegio.
Tanto Hufflepuff, Gryffindor y Ravenclaw se levantaron y aplaudieron mientras que la casi vacía de Slytherin permanecía en silencio.
En una apartada mansión, se encontraba Narcissa aparentemente contemplando el cielo nocturno desde el balcón de su habitación, sin embargo en ese momento su mente se encontraba en otro lugar muy lejos de ahí, llevo una de sus manos a su pecho y tomo el collar que siempre llevaba oculto debajo de su ropa, lo saco por un momento, miro la delgada cadena de oro y colgando de este una hermosa medalla del mismo material con una hermoso e intrincado monograbado, lo aferro con fuerza y lo llevo cerca de su corazón. Salió de sus pensamientos cuando escucho un par de golpes en la puerta de su habitación y ella volvió a meter el collar entre sus ropas para después dirigirse a la puerta, el momento de hablar con su tío Alphard había llegado.
Deimos Eris:
Hola a todos antes que nada les ofrezco una disculpa por no haber publicado antes, esto se debió a dos motivos, el principal es que me encontraba a finales de semestre por lo que tenía mucha tarea y también el estrés de los exámenes y la segunda es que también trabajo por lo que realmente no tenía mucho tiempo para sentarme a escribir, por eso aprovechando que estoy de vacaciones al menos por parte de la escuela, por lo que aprovechado unos instantes libres para sentarme a escribir. Espero que disfrutaran de este capítulo.
También aprovecho para decirle a todas aquellas personas que me han preguntado que paso con Ginny, tendrán que espera un poco ya que no puedo revelar mucho ya que de otra forma revelaría demasiado sobre esta historia, por lo que les pido un poco de su paciencia, pero les aseguro que muchas cosas están por suceder en esta historia.
Muchísimas gracias a cada uno de ustedes por leerme y aquellos que me han dejado un mensaje, no tengo las palabras para expresarles mi agradecimiento. Les envió un abrazo a cualquier parte en donde se encuentren.
Hasta la próxima actualización.
Judith Elizalde Escobedo ;)
