Los días avanzaron rápidamente y con ellos las cosas cambiaron rápidamente. El cambio de estación estaba próximo. El frio viento y el cambio de color de las hojas de los arboles eran una clara señal de eso. En el colegio todo el mundo se encontraba emocionado por el primer partido de la temporada de Quidditch.
En el primer partido Gryffindor contra Slytherin fue una victoria rápida para los leones. El equipo de las serpientes había perdido muchos jugadores entre ellos sus golpeadores estrella. Crabbe quien murió en la batalla de Hogwarts y Goyle quien decidió abandonar el Quidditch sin dar ninguna explicación. Blaise Zabini se convirtió en capitán del equipo. La ausencia de jugadores en su casa fue en un problema pero el verdadero problema fue la ausencia de un buscador. Ese fue el principal motivo de la derrota de Slytherin.
Blaise se encontraba enojado después de la humillante derrota que había sufrido su equipo. Golpeo con el puño uno de los casilleros de los vestidores con rabia.
— Parece que alguien está de mal humor.
Blaise— Se giró para encontrarse con un chico de cabello negro, tez blanca y una mirada imparcial. — Theo, no estoy de humor para tus tonterías. — Dijo mientras se sacaba la camiseta del equipo y la arrojaba a un lado.
Theo— No es tu culpa que perdiéramos.
Blaise— Este año las cosas realmente van mal para nuestra casa… De saber que las cosas irían tan mal no hubiera regresado.
Theo— No es que tuvieras otra opción ¿O sí?
Blaise— Le lanzo una mirada airada a Theo. Después de unos segundos lanzo un suspiro de frustración, se derrumbó en una banca. — Tienes razón. — Admitió. — Creo que en este momento no es bueno para mí estar en casa…
Theo— En mi caso yo no tengo nada por lo que volver.
Blaise miro a Theo quien se recostó en la banca frente a la suya mirando hacia el techo, se encontraba algo pálido. Un año atrás su padre murió en Azkaban y su madre había muerto poco después de eso.
Se sintió mal al pensar que le gustaría estar en el lugar de su amigo, pero realmente preferiría ser huérfano a vivir teniendo miedo de su madre. Una mujer fría y cruel que estaba dispuesta a todo por dinero.
En unos meses él tendría acceso a la fortuna de su padre y ella estaba de lo más atenta con Blaise. Eso era una mala señal.
Una vez que cumpliera la mayoría de edad podría alejarse definitivamente de ella, pero hasta entonces el lugar más seguro para él en ese momento era Hogwarts.
Blaise imito a Theo y se recostó en la banca en la que estaba sentado.
Theo— Parece que estamos jodidos.
Blaise— Sonrió levemente al escuchar la expresión de su amigo. — Realmente jodidos.
Ambos permanecieron en silencio, pensando en sus problemas, cuando repentinamente este fue interrumpido repentinamente por Theo.
Theo— Estoy preocupado por Angelic… — Soltó repentinamente.
Blaise— Se levantó repentinamente y tomo asiento en la banca. Miro fijamente a Theo. — ¿Qué pasa con Angelic? — Pregunto confundido. Si bien Angelic era una chica bastante guapa pero extraña, siempre evitaba a todo el mundo, incluidos a los miembros de su casa. No entendía por qué su amigo estaba repentinamente interesado en ella.
Theo— Ella… es mi hermana.
Blaise— ¿Tú hermana?
Theo— De hecho mi media-hermana… mi padre tuvo un romance con su madre por años y de esa relación nació ella.
Blaise— ¿Cómo lo sabes?
Theo— El abogado de mi padre me mandó una carta hace un par de días donde me explica todo… apenas hoy me atreví a leerla.
Blaise— ¿Ella lo sabe?
Theo— No lo sé… Solo sé que su madre también fue partidaria de quien tú ya sabes y fue condenada al beso del dementor.
Blaise— No sé qué decirte…
Theo— Yo tampoco… ella es toda la familia que me queda… pero no parece que Angelic sea del tipo de persona que le vaya a gustar la idea y por otro lado yo tampoco sé cómo me siento con respecto a ella…
Blaise— Asintió recordando a la bella joven de cabello oscuro y tez morena que evitaba todo contacto innecesario. Al parecer se esforzaba por mantenerse alejada de todo el mundo. — Creo que deberías tomarte tu tiempo para averiguarlo antes de tomar una decisión.
Theo simplemente asintió.
Ron se encontraba en los vestidores, cuando se dio cuenta de que no llevaba consigo el colgante de plata de una cabeza de león. Todos llevaban el mismo colgante que era símbolo de la amistad de Harry, Neville y él.
El sol estaba por ponerse cuando por fin encontró el colgante entre el pasto del campo de quidditch. Suspiro aliviado y se colocó el colgante en su cuello, prometiéndose internamente colocarle un hechizo para evitar perderlo otra vez.
Cuando salía del campo vio una pequeña silueta caminando sigilosamente. Instintivamente el pelirrojo se ocultó en una de las columnas del campo. Después de unos segundos distinguió de quien se trataba. Tez morena y cabello negro de ojos oscuros. Era la misma chica del carruaje y con la que choco unas semanas antes.
Sin tener idea de por qué sintió el impulso de seguirla. La chica se movía rápido y silenciosamente.
Harry se encontraba con Neville debatiendo si deberían salir a buscar a Ron, debido a que el pelirrojo no hizo acto de presencia en la celebración de la victoria del partido de quidditch. Ninguno sabía el paradero del pelirrojo después de que Harry lo dejara en los vestidores y nadie más lo había visto desde entonces.
Harry— Creo que debemos ir a buscarlo…
Neville— Asintió ligeramente al mismo tiempo que tomaba su varita. — Tal vez deberíamos empezar en los vestidores.
Estaban por salir de la habitación cuando el pelirrojo entro por la puerta con cara de pocos amigos. Su cabello se encontraba despeinado y sucio del cual se podían apreciar algunas ramitas y hojas enmarañadas en este. Su ropa no se encontraba en mejor aspecto, sucia y rasgada. Incluso le faltaba un tenis y en la mejilla izquierda tenía un enorme cardenal.
Harry— ¿Qué rayos te paso? — Pregunto al ver el aspecto de su amigo.
Neville— Parece que hubieras tenido una pelea con el sauce boxeador… — Dijo mientras sacaba una pequeña botellita de uno de los cajones de su escritorio y se la tendía.
Ron— Gracias… —Dijo mientras se ponía una gota de esencia de díctamo que le dio Neville.
Harry— ¿Con quién te peleaste?
Ron— Con el Sauce…
Harry— ¿Te peleaste con el sauce boxeador?
Ron— No fue una pelea… fue una masacre…
Harry— ¿Qué hacías cerca del sauce?
Ron—…Yo… solo… me dieron ganas de caminar y sin darme cuenta llegue donde se encuentra el sauce… después de eso juro que ese maldito sauce se cobró con creces que chocáramos contra él en segundo curso. —Dijo ocultando la verdadera razón de que el sauce le diera la paliza de su vida.
Mientras Harry y Neville se reían a carcajadas de su anécdota.
Luna Lovegood se encontraba mirando la luna llena desde la ventana de su habitación. El aire frio entraba por la ventana completamente abierta provocando que las mejillas de la chica se tornaron de un tenue color rojo, su cabello rubio se mecía levemente con el aire y sus ojos azules brillaban con la luz dándole un toque casi místico.
Luna— La dirección del viento esta por cambiar… una tormenta ha comenzado a formarse. — Dijo.
La suave brisa se tornó violenta y agito su cabello en todas direcciones al mismo tiempo que cerraba la ventana con fuerza.
Al mismo tiempo en una pequeña casa ubicada a las afueras de Hogsmade. La vida de Andrómeda Black se apagó en un instante. Murió tranquilamente en su cama con una sonrisa en sus labios. Sin saber qué algo estaba comenzando a moverse en la oscuridad, algo que estaba por alterar la vida del mundo mágico.
Narcissa vio como el rostro de Andrómeda desaparecía del árbol familiar. Se despertó bañada en un sudor frio y una lagrima solitaria cayo a su pecho. No necesitaba confirmarlo, sabía que la vida de su hermana había llegado a su fin esa noche.
