Deimos Eris:
Hola a todos sé que no he escrito tan seguido como quisiera pero he tenido un año un poco complicado. Estoy atravesando por muchos cambios en mi vida tanto laborales como personales pero esto solo me ha servido para darme cuenta de que quiero continuar en este camino, quiero continuar escribiendo y creando historias porque eso es lo que realmente me gusta hacer.
Sé que no es un camino fácil el que he estoy eligiendo pero nunca me han gustado las cosas fáciles.
Espero contar con su apoyo en la nueva etapa que estoy por iniciar.
Regresando a la historia no se preocupen les aseguro que no la dejare de lado, ya que nunca me ha gustado dejar las cosas sin terminar. Por lo que solo les pido un poco de paciencia ya que aprovechare para escribir en mis pocos tiempos libres.
Les mando un abrazo a cualquier parte en donde se encuentren :3
Hasta la próxima actualización.
Judith E. E.
Capítulo 14. Idas, venidas y regresos
Draco no entendía porque su madre había insistido que regresara a Hogwarts. El odiaba ese lugar y lo último que quería era estar ahí. Estaba seguro de que sería señalado por todos pero le importaba una mierda, no es como si no lo hubieran hecho antes y podía lidiar con ello. Simplemente no quería estar en el lugar que le recordaba como su vida se fue al carajo.
Había días en los que se preguntaba qué hubiera pasado de haber aceptado la ayuda de Dumbledore, pero era algo que jamás sabría.
En ese momento había algo más que lo estaba incomodando, últimamente tenía el presentimiento de que algo no estaba bien, no sabía cómo explicarlo pero parecía que todo su cuerpo se encontraba en un estado de constante alerta y algo en su interior sabía que algo estaba por ocurrir. Se encontraba pensando en eso, cuando sin saber cómo ni porque llego al lago. Fue entonces que vio a una chica caer en el lago negro. Ni siquiera lo pensó simplemente su cuerpo reacciono por él y se arrojó al agua helada. Tomo el cuerpo de la chica en sus brazos y la coloco en el muelle. Se sorprendió por un segundo al descubrir de quien se trataba, pero una vez que la sorpresa termino se apresuró a darle primeros auxilios. Ella no tardó en reaccionar y el repentinamente sintió el impulso de apartarse lo más lejos posible de la castaña.
Walden se encontraba maldiciendo internamente mientras veía el tono azul, verde y negro de la piel de su brazo, tenía un aspecto asqueroso. Hizo una mueca de asco y se volvió a colocar el guante de color negro al mismo tiempo que hacia un juramento silencioso. La próxima vez que estuviera cara a cara con Lorcan le haría pagar caro la pérdida de su brazo.
Sin embargo ese no era el momento para pensar en eso, tenía una misión en ese momento. Un escalofrió recorrió su columna vertebral. Encontró la determinación que necesitaba al pensar en las consecuencias de lo que ocurriría si volvía a fallar. Se colocó la capa de color negro sobre sus hombros, tomo un puñado de polvos flu y los arrojo en la chimenea.
Walden— El número 42 de West Street. — Pronuncio claramente y se adentró en el fuego de color verde para después desaparecer.
En lo profundo del bosque de la reine en Francia se encuentra ubicada una enorme mansión invisible para los ojos de los muggles y magos que no estén autorizados a verla. Solo unos cuantos conocen la ubicación precisa de la extraordinaria mansión de color blanco que se levanta con soberbia. Protegida por una enorme muralla de árboles perfectamente simétrica.
En una de las habitaciones más apartadas de la mansión, se encontraba un chico de leyendo detenidamente un enorme libro de piel de color negro. Se encontraba sentado en el barandal del balcón de su habitación. Cabello negro que caía sobre su rostro y piel pálida, vestido con un pantalón de color oscuro, camisa blanca y un chaleco del mis color que su pantalón.
Se encontraba tan concentrado en lo que estaba leyendo que ni siquiera aparto la mirada de lo que leía, cuando llamaron a su puerta.
— Adelante. —Dijo sin apartar la mirada del libro.
Un hombre vestido con un impecable traje negro entro por la puerta con una carta en mano.
— Señor, disculpe que lo moleste, pero ha llegado esta carta para usted. — Dijo mientras le tendía un sobre en una bandeja de plata.
Esta vez el chico aparto la mirada del libro que lo tenía tan absorto, revelando un par de enigmáticos ojos de color gris oscuro. Estos se detuvieron en el sobre que tenía pequeños destellos dorados y un sello de color dorado.
No necesitaba más información, sabía perfectamente lo que ese sello significaba. Dejo el libro que estaba leyendo de lado y tomo el sobre.
— Puedes retirarte.
La luna se encontraba oculta por las nubes que cubrían el cielo. Protegida por la oscuridad del cielo, una figura envuelta en una capa de color oscuro apareció justo enfrente de una enredadera de rosas negras.
El extraño visitante saco su varita y de esta salió una tenue luz plateada. La enredadera se hizo a un lado lentamente revelando una enorme puerta de color negro.
— Key occulto — Dijo al mismo tiempo que hacia un sutil movimiento con su varita y aparecía una llave de color plateado en su mano.
La deslizo en la cerradura de la puerta y esta se abrió al instante, revelando una figura vestida de negro haciendo una leve inclinación.
El visitante no espero más y paso al interior sin esperar ninguna indicación, pasó de lado a la figura que estaba esperando, sus pasos denotaban que conocía perfectamente a donde se dirigía, mientras la persona que lo esperaba caminaba detrás de él.
— ¿Cómo se encuentra?
— Ha estado esperando por usted.
Caminaron por los interminables pasillos en la oscuridad hasta llegar a un muro. La figura más alta hizo un leve movimiento con su varita y el muro comenzó a moverse pare revelar una hermosa estancia de color blanco.
— Has los preparativos, regresamos a Londres. — Se detuvo un momento antes de girarse a ver a la figura más pequeña que lo seguía. — Espero que nunca olvides donde debe estar tu lealtad.
— Nunca lo olvidare. —Expreso con determinación.
— Más te vale no olvidarlo. — Dijo con una amenaza implícita y continúo su camino sin mirar atrás.
Era una noche fría y oscura, sin luna. Nymphadora Tonks se encontraba contemplando el mar y el aire frio revolvía los mechones sueltos de su cabello azul, sus ojos habían adquirido un tono azul grisáceo.
Al interior de la casa de Bill y Fleur todos se encontraban durmiendo, Sin embargo Tonks no podía dormir. Se sentía intranquila desde mucho tiempo atrás. Al principio pensó que era por la salud de su madre y después por su deceso, pero esa noche se dio cuenta de que no era eso. No sabía por qué pero tenía el presentimiento de que algo estaba por ocurrir y que ella necesitaba estar preparada para enfrentar lo que estaba por venir.
Harry se encontraba en medio del bosque oscuro, podía escuchar como las hojas secas crujían a su paso. La neblina no le permitía ver sus pies pero no le importaba, podía recorrer ese camino a ciegas mil veces sin temor a equivocarse.
Tenía varios días sin ir al bosque y esa mañana se levantó con ganas de dar un paseo. Las finas gotas de lluvia caían sobre su rostro y hacia frio, pero no le importaba. Por primera vez en días tenía tiempo para disfrutar de un paseo a solas y despejarse de los deberes escolares.
Llego al lugar donde usualmente alimentaba a Witherwings, pero parecía que esa mañana el hipogrifo no se encontraba. Pensó en llamarlo cuando repentinamente sintió que alguien lo observaba, instintivamente tomo su varita. Se giró para ver como algo de color negro se escabullía en el bosque.
No supo porque lo hizo, pero corrió en la misma dirección en la que esa cosa había desaparecido.
La neblina se volvió más espesa y le llegaba a las rodillas lo que le hizo imposible seguir un rastro. Se detuvo un momento al llegar a un pequeño claro miro a su alrededor y fue entonces que entre la neblina a solo unos pasos apareció un enorme perro de color negro frete a el. Su corazón se detuvo un segundo y sus pies se negaron a moverse.
Harry— ¿Sirius? — Pronuncio con un sonido apenas audible. Pero no necesitaba una confirmación. Lo había visto en esa forma varias veces, era él. Su padrino.
Extendió su mano lentamente para tocar el rostro del animal, ya que tenía miedo de que este se desvaneciera de la misma forma que había aparecido, pero no lo hizo.
Harry vio los ojos de color gris fijos en los suyos, como tratando de decirle algo. Entonces se preguntó por qué su padrino no recobraba su forma humana.
Estaba por preguntarle eso cuando repentinamente escucho los susurros de unas voces frías e inhumanas entre los árboles que le pusieron la piel de gallina. Instintivamente aparto la mirada y vio a varias aves huir despavoridas entre el cielo gris. Cuando regreso su mirada al sitio donde se encontraba Sirius, este había desaparecido. Estaba por llamarlo pero entonces escucho unos pasos detrás de él, se giró para encontrarse con un rostro conocido.
Harry— Luna ¿Qué haces aquí?
Luna— Vine a dar un paseo ¿Y tú?
Harry— Yo… también vine a dar un paseo… — Dijo sin saber si contarle o no a su amiga lo que había visto. El mismo ni siquiera estaba seguro si realmente había visto a Sirius.
Luna— Miro por un par de segundos la cara de confusión del pelinegro. — ¿Recuerdas la conversación que tuvimos hace un tiempo?
Harry— Se encontraba dudando de su salud mental. No sabía si lo que terminaba de ocurrir fue producto de su imaginación, un sueño o simplemente se estaba volviendo loco, pero esa preocupación paso a segundo plano cuando Luna le hizo esa pregunta. — ¿Qué conversación? — Pregunto confundido.
Luna— Cuando mis cosas desaparecieron. —Dijo con un tono distraído.
Harry— Recordó entonces como incluso los zapatos de la chica habían "desaparecido". — Luna, ¿No entiendo a qué viene eso ahora?
Luna— Inclinó levemente los hombros y se dio media vuelta. — Simplemente a veces necesitas dejar de buscar las cosas para encontrarlas… algunas veces puedes encontrar algo que ni siquiera sabias que estaba perdido… Creo que pronto te darás cuenta de eso, pero debes tener cuidado porque a veces puedes encontrar algo que no deseas.
Harry— ¿Qué es lo que me tratas de decir? — Pregunto directamente ya que sabía que su amiga siempre decía cosas que después cobraban sentido, quería saber que es lo quería decir.
Luna se detuvo y dio un giro para encontrarse con los ojos color esmeralda de Harry. La niebla en ese momento envolvía casi por completo el cuerpo de la chica dejando solo su rostro visible.
Luna— Pronto lo descubrirás, Harry…
Harry estaba por ir tras ella pero la chica se desvaneció entre la niebla y repentinamente todo se tornó oscuro. Cuando abrió los ojos se encontraba recostado en su cama y podía escuchar los ronquidos de Ron y la respiración de Neville.
Por alguna razón se sentía intranquilo después de ese sueño. Trato de volver a dormir ya que su reloj no marcaba más de las cinco de la mañana pero no podía. Su intuición le decía que algo estaba por pasar. En ese momento solo tenía clara una cosa, tenía que hablar con Luna.
