Capítulo 15. Idas, venidas y regresos II

La fiesta de Halloween estaba a una semana de realizarse y todos se encontraban emocionados por eso.

Al entrar al gran comedor Harry se dio cuenta de que los adornos de Halloween ya se encontraban adornando el enorme salón. Calabazas flotantes talladas con rostros sonrientes iluminadas por velas en su interior, murciélagos revoloteando en el techo y arañas tejiendo telarañas de diferentes colores. Sonrió al imaginar la cara que pondría Ron al ver a las arañas en el comedor esa mañana, sin embargo solo se permitió disfrutar de ese pensamiento por un segundo.

La principal razón de que se encontrara en el comedor era Luna. El primer lugar donde fue a buscarla fue el bosque negro, ya que sabía que ella disfrutaba de pasar su tiempo libre ahí, pero no había tenido suerte. Su única esperanza es que acudiera a desayunar.

Aún era temprano por lo que solo unos pocos alumnos se encontraban en el comedor. El pelinegro pensó en ir a despertar a Ron y Neville pero repentinamente se dio cuenta de algo.

Usualmente Luna no convivía con sus compañeros de casa por lo que desde que se hicieron amigos era habitual su presencia en la mesa de Gryffindor ya fuera con Harry y Ron o con Neville y Ginny, pero desde que regreso al colegio ella ya no lo hacía, además de que no la había visto en el comedor. Ese era un comportamiento extraño en ella. Harry trato de pensar que tal vez estaba exagerando las cosas pero algo en su interior decía lo contrario. Sin pensarlo dos veces salió del comedor a toda prisa.

La directora McGonagall no podía creer lo que estaba leyendo. Frente a ella se encontraban Arthur Weasley y Remus Lupin quienes oportunamente habían llegado en el momento que terminaba de recibir una carta del Primer Ministro de Magia.

Termino de leer la carta una última vez, confirmando que no se le escapaba nada. Fue entonces que levanto la mirada para encontrarse con la mirada de sus visitantes.

McGonagall— ¿Qué está pasando en el Ministerio, Arthur?

Arthur— No lo sé con precisión, pero lo que puedo decir es que desde hace varios días las cosas en el Ministerio están muy movidas. No solo por los crecientes ataques de Vampiros y Hombres Lobo… Algo más está pasando. El Primer Ministro ha tenido varias juntas a puertas cerradas con personas de puestos muy importantes en el mundo mágico entre ellos el Ministro de Defensa y el Ministro de Relaciones exteriores…

McGonagall— ¿El Ministro de Defensa y el de Relaciones exteriores? ¿No se supone que esos dos no se toleran? — Pregunto sorprendida al conocer por Albus un par de historias de la rivalidad entre ambos ministros.

Arthur— Es por eso que todo mundo se pregunta qué está pasando. Debe ser algo muy grabe ya que por lo que se ninguno de los dos se ha agredido o retado a un duelo durante las reuniones.

McGonagall— Las cosas van peor de lo que me imaginaba pero lo que no entiendo es por qué razón Kingsley me está pidiendo que prepare el colegio para recibir nuevos alumnos…

Arthur— La miro confundido. — ¿Recibir nuevos alumnos?

McGonagall— Si, desconozco la razón de porque me está pidiendo eso, pero hare los preparativos necesarios, tendré una reunión en unos minutos con los profesores para informarles de esto. En cuanto al segundo punto. — Esta vez dirigió su mirada a Lupin. — Es tu decisión Remus pero quiero que sepas que tu lugar siempre estará disponible.

Remus— Gracias, Minerva. He decidido ir a Wiltshire…

McGonagall— Asintió levemente. — Creo que deberías decírselo a Harry.

Remus— Asintió. — Hablare con el antes de irme

Arthur— Tengo que regresar al Ministerio y los mantendré al tanto de lo que está pasando, Remus recuerda que antes de irte tienes que pasar a la Madriguera Fred y George quieren darte algunas cosas que podrían ayudarte y no te preocupes, Bill ha aceptado cubrir tu puesto de profesor en tu ausencia.

Remus— Alistare un par de cosas y hablare con Harry, también pasare a casa de Bill para hablar con Tonks y ver a Teddy.

Arthur— Asintió. — No te preocupes por nada cuidaremos del pequeño Ted y Nynphadora en tu ausencia.

Hermione se encontraba recostada en su cama mirando el techo de su habitación pensando. Extrañaba a Ginny, era la única amiga que había tenido y la única con la que podía hablar de cosas de las que no podía hablar con Harry o Ron.

De alguna manera en su ausencia las cosas habían cambiado. Harry, Ron y Neville se habían hecho cercanos. Su relación con el pelirrojo nunca volvería a ser la misma y Harry poco a poco volvía a ser el mismo y no quería traer a colación a Ginny cuando su mejor amigo al fin estaba superando su perdida. De alguna manera se sentía sola.

Distraídamente toco el dije que su madre le había enviado y recordó su encuentro con Draco Malfoy el día anterior. No podía creer que el chico elitista que la odiaba por ser una sangre sucia y amiga de Harry Potter la hubiera salvado y sin embargo no podía olvidarlo. El rostro del chico rondaba una y otra vez por su mente.

El día anterior incluso miro de reojo a la mesa de las serpientes y se sorprendió al sentirse desilusionada por no verlo ahí. Mentalmente se reprendió por eso, pero llego a la conclusión de que ese sentimiento se debía a que simplemente quería darle las gracias por ayudarla.

El gran comedor se encontraba lleno y brillaba por la ausencia de los profesores que en ese momento se encontraban en junta, por lo que todos los alumnos se encontraban armando alboroto.

Theo y Blaise se encontraban desayunado en el comedor mirando de reojo a Angelic que esa mañana había decidido ir al comedor. Blaise tenía que reconocer que la chica realmente era muy guapa y viéndola bien algunas de sus facciones eran iguales a las de su amigo. Theo se tomó unos días para pensar y por fin llego a una conclusión. Quería darse la oportunidad de entablar una relación con su hermana, por lo que solo estaba esperando el momento adecuado para acercarse a ella.

La puerta del Gran comedor se abrió repentinamente provocando que todos se quedaran en silencio y dirigieran su atención a esta. Draco Malfoy estaba caminando con seguridad hacia el comedor de Slytherin ante la atenta mirada de los alumnos.

El primero en reaccionar fue Gregory Goyle quien se levantó de la mesa rápidamente y estrello su puño contra la cara de Draco.

Angelic— Se levantó de la mesa y apunto su varita contra el pecho de Goyle. — No te atrevas a tocarlo de nuevo. — Dijo interponiéndose entre él y Draco.

Draco— ¿Angelic? — Pregunto mientras se limpiaba la sangre de su labio abierto.

Angelic— Lo abrazo en cuanto escucho su nombre. — Draco, estas aquí…

Draco— Le devolvió el abrazo y puso su mirada en Goyle. — Si tienes algo más que arreglar conmigo sabes dónde encontrarme. — Dijo con tono frío y amenazante.

Goyle salió del comedor hecho una furia mientras todos miraban a Draco abrazando a Angelic Mark la chica guapa pero antisocial del colegio. Ron no podía creer que el hurón se encontrara de regreso pero más que eso parecía que él y la chica misteriosa se conocían muy bien.

Harry se encontraba caminando en dirección a la sala común de Ravenclaw cuando en su camino se encontró con Remus y el Sr. Weasley.

Arthur— Harry

Harry— Se detuvo al instante ya que era extraño ver al Sr. Weasley en el colegio. — Sr. Weasley ¿Sucede algo?

Arthur— Asintió levemente. — Me temo que sí, pero Remus será el encargado de explicártelo, yo tengo que regresar al Ministerio, por favor saluda a Ron de mi parte. — Dijo mientras salía a toda prisa por uno de los pasillos.

Harry— Le dirigió una mirada inquisitiva a Lupin. — ¿Qué está pasando?

Remus— Vamos a mi despacho tenemos mucho de qué hablar y poco tiempo.

Harry sin ninguna palabra siguió a Remus a través de los innumerables pasillos del colegio a toda prisa, hasta que llegaron. El chico se sorprendió al ver que casi todas las cosas del profesor estaban empacadas.

Harry— ¿Te vas del colegio?

Remus— Si. — Dijo mientras hacia un movimiento con su varita y aparecían un par de tasas con chocolate caliente y un par de galletas de calabaza. — Toma asiento.

El chico hizo caso, tomo asiento en uno de los sillones de color vino que se encontraban en la oficina y la taza de chocolate caliente que flotaba a su lado. Remus se sentó frente a él tomando la otra taza de chocolate.

Remus— Harry, hace tiempo que has dejado de ser un niño, por eso lo que te voy a decir es sumamente importante.

Harry— Asintió levemente. — ¿Qué está pasando?

Remus— La caza que emprendió Banks contra las criaturas oscuras género que las viejas rencillas que teníamos con los hombres lobos y vampiros se avivaran. — El chico asintió. — Bueno lo que has leído hasta ahora en el Profeta y el Quisquilloso no es nada en comparación de lo que realmente está pasando. Los ataques se han incrementado desde la muerte de Banks y el Primer Ministro ha estado tratando de llegar a un acuerdo con ellos, sin embargo las cosas no han salido como se planearon.

Harry— ¿Estamos al borde de otra guerra?

Remus— Me temo que si… Es por eso que Kingsley ha solicitado mi ayuda, voy a tratar de infiltrarme en Wiltshire.

Harry— ¿Wiltshire? ¿Qué hay ahí de interés para que Kingsley quiera mandarte a ese lugar?

Remus— En Wiltshire se encuentra ubicada la comunidad de Vampiros y Hombres Lobo de sangre pura. Los nobles son los únicos que pueden detener la guerra antes de que empiece.

Harry— Pero eso te pone en peligro ¿Qué paso con Tonks y Teddy? ¿Qué pasa si ellos no quieren llegar a un acuerdo?

Remus— Ellos se encuentran bien, en este momento están en la casa de Bill y si es peligroso pero aun así tengo que intentarlo por el bien de todos. Harry te digo esto para que estés preparado, si el acuerdo no se firma, me temo que esta guerra será aún más sangrienta que la que tuvimos contra Voldemort.

Hermione no podía creer lo que decía la carta que estaba leyendo, su corazón latía con fuerza y una enorme sonrisa se encontraba dibujada en su rostro. Por fin conocería a su padre.

Sin embargo sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando vio a Draco Malfoy ir de la mano con una chica de Slytherin. Su cuerpo reacciono por inercia y se ocultó detrás de un árbol.

Draco— ¿Qué haces aquí Angelic?

Angelic— Mi madre murió y yo no tenía otro lugar a donde ir…

Draco— ¿Qué es lo que no me estás diciendo?

Angelic— Necesito tu...

Draco— Aquí no, no es seguro, se dónde podemos hablar, ven esta noche a mi habitación y procura que nadie te vea. — Dijo mientras con un movimiento de varita hacia aparecer un papel en su mano.

Angelic— El chico que te pego en el comedor ¿Cuál es su problema? — Dijo mientras curaba la herida de Draco con su varita.

Draco— Eso es algo entre él y yo, así que no interfieras.

Angelic asintió levemente para después sonreírle dulcemente a Draco

Angelic— Me alegra que estés aquí y no sabes lo feliz que me sentí cuando me entere de tu salida de Azkaban.

Draco— Le sonrió de regreso. — Me da gusto verte a ti también. Nos vemos esta noche ahora ve a clases.

Angelic asintió y se fue sin decir ninguna palabra. Hermione solo esperaba que el príncipe de las serpientes también se marchara para poder salir de su escondite sin sentirse una tonta por ocultarse.

— ¿Escuchaste algo interesante, Granger?

Hermione se sobresaltó al escuchar la voz que provenía justo detrás de ella. Se dio la vuelta justo para quedar frente a esos ojos de color gris.

Hermione— Yo no acostumbro escuchar conversaciones privadas, Malfoy.

Draco— ¿Entonces por qué estabas escondida?

Hermione— Yo… Yo estaba aquí antes de que ustedes llegaran, así que si no querían que los escucharan entonces se hubieran fijado que no hubiera nadie.

Draco— ¿Entonces si escuchaste?

Hermione— Si te refieres al hecho de escucharte quedar con ella en tu habitación sí, pero déjame informarte que no me interesa en lo más mínimo con quien te acuestes Malfoy.

Draco no pudo evitar sonreír divertido al escuchar la afirmación de la mejor amiga de Potter. Lo que molesto aún más a Hermione.

Hermione— Eres un idiota.

Draco— Pero un idiota muy guapo, Granger y si me disculpas tengo que irme, ya que a diferencia de ti yo si tengo planes para esta noche.

Hermione— Quería decirle un par de insultos mas ya que el cretino se estaba burlando de ella descaradamente. — Malfoy…

Draco se detuvo y miro interesado a la chica que lo miraba molesta.

Hermione— Gracias por salvarme…

En una habitación de Slythering se encontraba Draco sentado en uno de los sillones de su habitación mirando fijamente a Angelic sentada frente a él. El asunto era más problemático de lo que esperaba pero no podía dejar a la chica sola, sobre todo cuando era la única amiga que tenía.

Draco— Tendremos que buscar la forma de conseguir lo que necesitamos. Supongo que tu dinero también permanece congelado.

Angelic— Si, no puedo acceder a la cámara de mi familia hasta que no se termine el proceso legal y eso puede tomar años.

Draco— Lo sé, tengo una solución para eso, pero tendremos que ser cuidadosos para que no nos atrapen.

Angelic— Perdona por meterte en problemas, pero no tengo a quien más recurrir.

Draco— No tienes que disculparte, sabes que puedes contar conmigo. Sin embargo hay algo que me preocupa, tenemos que asegúranos que nadie se acerque a la casa de los gritos.

Angelic— Yo no creo que nadie se atreva a acercarse a ese lugar con la fama que tiene, por eso lo elegí.

Draco— Aun así, puede haber alguien que no sienta miedo y se atreva a entrar. En la última guerra mi padrino murió ahí adentro y por lo que se Potter y sus amigos saben bastante sobre ese lugar, no podemos arriesgarnos, así que mañana tendremos que escapar para reforzar la protección.

Angelic— Asintió. — Pero deja que yo encuentre la forma de reunir lo que necesitamos, no quiero que te veas involucrado si nos atrapan.

Draco— No, en este caso yo sé dónde conseguirlo y soy el único capaz de obtenerlo.

Angelic— Pero…

Draco— No acepto ningún pero, si vamos a hacer esto, va a ser a mi manera.

Angelic— Esta bien…

Draco— Bien entonces mañana en la noche tendremos que hacer una incursión a la casa de los gritos. — Era una orden.

Dos personas cubiertas por capas negras que cubrían sus rostros se encontraban de pie en una solitaria parada de autobús ubicada en medio de la nada.

— Es momento de regresar a casa. — Dijo una de las figuras mientras terminaba de leer la carta que sostenía en sus manos.

— ¿Pero no entiendo por qué nos lo pide ahora? — Exclamo la otra.

— Al parecer ha llegado el momento de cumplir con nuestras obligaciones familiares. — Dijo y en su voz se podía distinguir un pequeño tono de diversión. — Creo que será divertido regresar a Inglaterra.

Repentinamente un autobús apareció de la nada y ambas figuras se subieron a bordo con un par de maletas. Cuando las puertas se cerraron tras ellos el autobús se desvaneció en la oscuridad.

Continuara...

Deimos Eris:

Hola, espero que se encuentren muy bien y ya sé que es un poco tarde pero espero que tuvieran una Feliz Navidad, Un Gran inicio de Año y un gran San Valentin.

Me disculpo por no poder haber publicado con más regularidad pero tuve un cierre de año y un inicio de año un poco complicado. Además de también tengo muchos proyectos por delante. Sin embargo hare todo lo posible por empezar a regularizar mis publicaciones y sin duda una de mis prioridades es finalizar esta historia en el transcurso de este año por lo que no se preocupen ya que no les dejare este trabajo incompleto.

Les mando un abrazo acompañado de mis mejores deseos.

Judith E. E