Disclaimer: El mundo en el que se desarrolla la historia no es creado por nosotras, sino es que parte del mundo creado por Collins. Los barrios dónde se produce todo son creación de Elenear28 y Coraline T. Los personajes son creación nuestra.
I.
Segunda esposa.
Camille Prescott.
—Estoy segura que algo me rozó — se quejó una voz en la oscuridad —. De cualquier forma, me estoy divirtiendo demasiado, jamás estuve en esta parte… Al menos por voluntad propia.
Aún desde dónde estaban escondidas, podían ver claramente el callejón en donde se escondía una pequeña niña. Rouge casi río al darse cuenta que la pelirrosa difícilmente le llegaría al hombro. La chica con trenzas se recordó a sí misma que aquella niña, a pesar de cómo se veía, era mayor que ella misma. Ambas se estremecieron al ver como una serpiente subía por las piernas de la chica hasta enroscarse en el antebrazo de su objetivo.
En el momento que un enorme camión blanco giró por la callejuela vieron cómo los rizos de la chica se balanceaban detrás de ella al ritmo de sus saltitos. Un chirrido reverberó en las paredes del túnel. Las llantas del vehículo aún echaban humo cuando un agente de paz saltó de su asiento en dirección de la niña que se hallaba con una expresión horrorizada frente a aquel enorme monstruo blanco.
—¡Alto ahí, identifíquese!
Una gélida sonrisa burlona centelló fugazmente en el rostro poblado de pecas mientras la serpiente mordía la yugular del agente de paz. El hombre trató de arrancarse el animal de la piel, en pocos segundos había perdido demasiada fuerza. Luego de un borboteo el cadáver cayó con un ruido seco. Los compañeros de aquel hombre miraban sin poder creer lo que había ocurrido. Tardaron demasiado en siquiera pensar en bajar.
Camille cruzó como una exhalación el espacio entre ella y los agentes, hundió un cuchillo repetidamente en el pecho del que tenía más cerca y la víbora se aferró al cuello del último agente de paz.
A Rouge le pareció oír a la pelirrosa reírse mientras apuñalaba al hombre.
La pequeña asesina descendió del camión y entonces pudieron ver como la sangre manchaba su ropa. La sonrisa en el rostro de la chica distaba mucho de la expresión aburrida que había tenido cinco minutos atrás. Con paso sereno, ya sin ese saltito fingido, se dirigió hacia la parte posterior del camión.
Rouge soltó un silbido por lo bajo provocando la risa de Elenear.
—No me gustaría meterme con ese pequeño demonio.
—Es mejor de lo que dicen los rumo…
Camille volvió con una expresión aún más brillante… con una enorme arma entre las manos.
Apuntó al cadáver en el suelo mientras tarareaba algo y lo prendió fuego.
—Está más loca de lo que dicen ¿Estás segura que no vamos a terminar carbonizadas como aquellos zoquetes?
—¿Acaso dudas de mí, wife? — el tono de Elenear sugería que sabía la respuesta. Rouge rodó los ojos y chasqueó la lengua contra el paladar.
— No sé qué es más suicida… Llevarte la contraria o intentar acercarse a aquel demonio.
El olor acre de las llamas consumiendo los cuerpos y el camión se mezcló con el olor a alcantarilla propio de los túneles de Silence Alley.
Con un pequeño gesto por parte de Elenear, la chica de pelo rojo y violeta se interpuso en la huida de la pequeña convicta. La serpiente siseó desde la pierna izquierda de Camille, en donde estaba enroscada.
—¿Qué es lo que quieren? — la voz gélida de la más bajita no iba en absoluto con el pequeño cuerpo y su aspecto aniñado.
— Dominar el Capitolio, Panem y el mundo — la respuesta de E llamó la atención de la chica —. Necesito tu ayuda para eso, Camille.
—¿Cómo es que saben mi nombre? ¿Cómo sé que esto no es una trampa de los agentes de paz para enviarme a la cárcel… otra vez?
—Sabemos todo sobre ti, pequeñaja. Robo a mano armada, piromanía, tortura y envenenamiento. Criminal rango S. Incluso de dónde salió esa serpiente. Sabemos hasta el último cruel y sanguinario detalle sobre ti — la respuesta salió de los labios de la chica Agram sin pensarlo —. Ahora, por favor, dile a esa cosa que deje de enseñarme los dientes.
Camille fulminó con la mirada a Rouge. En otra situación, Rouge se habría reído, pero lo que acababa de ver despertó el poco sentido común que poseía… Eso y el toque de E en su brazo.
—Te ofrezco el mundo para hacer lo que quieras con él — la voz meliflua de Elenear llegó a los oídos de Camille.
—¿Absolutamente todo? ¿Incluso quemarlo?
—Incluso quemarlo — concedió E.
Una sonrisa torcida cruzó el rostro de la pirómana.
—Ajá, todo muy bonito, pero si no nos movemos ya, el plan se va a ir por el inodoro porque o nos morimos asfixiadas o los agentes de paz van a encontrarnos.
Elenear comenzó a caminar tranquilamente por la dirección contraria a la academia de agentes de paz. Rouge no tardó en seguirla y tampoco tardó en darse cuenta que la segunda esposa no las seguía.
—Vamos, psicópata en potencia. Ahora estás con nosotras. — E se giró con una sonrisa y su voz resonó en los túneles.
—Bienvenida al Harem, Camille.
