Disclaimer: El mundo en el que se desarrolla la historia no es creado por nosotras, sino es que parte del mundo creado por Collins. Los barrios dónde se produce todo son creación de Elenear28 y Coraline T. Los personajes son creación nuestra.

III.

La cárcel.

Con un zumbido la puerta del pabellón F se abrió dejando ver a cuatro chicas uniformadas. El guardia las liberó de las esposas y los grilletes de una en una, entregándoles un pequeño kit de aseo personal. Camille le lanzó una mirada envenenada al hombre que la separó de su pequeño Lucifer, el hombre se estremeció de pies a cabeza.

—Vamos, pequeñaja, no hagas orinar a este pobre infeliz — se río Rouge mientras se dirigía a tomar una cama.

Elenear observó al agente de paz por el rabillo del ojo antes de entrar a su nuevo y pequeño mundo. Definitivamente sería fácil, siempre y cuando se atuvieran al plan.

Freyja notó que en una de las habitaciones había camas suficientes para las cinco. Con un pequeño gesto que pasó inadvertido para todas las reclusas, salvo para Venoline. Ella siguió con la mirada a las nuevas, todas parecían carne de cañón, presas fáciles. La última, una chica de ojos verdes le sonrió apaciblemente.

Si era un avox, un paria de la moda o alguna de aquellas chicas daba igual. Las recién llegadas fueron ignoradas, ellas debían conocer su lugar en la cadena alimenticia.

Aquellas chicas se quedaron dentro de aquella habitación hasta que un nuevo zumbido llenó el aire, la hora de la cena. Las filas se movieron rápidamente, el pabellón volvió a su murmullo habitual. Los ojos del Harem recorrieron las mesas en busca de lugares para todas juntas, Ivanna soltó un bufido al darse cuenta que los cinco lugares estaban dispersos entre las viejas reclusas.

—Bien, vamos a hacerlo a mi manera — Rouge se dirigió a la mesa más larga en la que había una enorme mujer con rastas negras sentada en la cabecera —. Hola, mi nombre es Rouge Agram y recomiendo que muevas tu trasero de esa silla. Gracias — la sonrisa inocente de la chica contrastaba con el tono de voz que utilizó.

—¿Y si no quiero, cerdita? — preguntó la mujer mientras se ponía de pie.

—Te voy a romper todo lo que llamas cara, ahora muévete.

Rouge empujó a la mujer con su cadera mientras pasaba y se sentaba en el primer asiento a la derecha. Las otras esposas tomaron los lugares restantes y Camille chocó "accidentalmente" contra la mujer provocando que trastabillara y cayera sentada. Ivanna no pudo reprimir una carcajada mientras tomaba su lugar luego de deslizarle algo en la mano a la chica que antes estaba ahí. Freyja murmuró algo mientras sorbía de una botella que antes no estaba ahí.

Venoline las observó, en menos de dos horas habían hecho más revuelo que todas las reas juntas en un mes completo. Se encogió cuando vió a Latesha tratar de golpear a aquella chica sentada en su lugar. Casi sintió lástima por ella. Antes de que aquella enorme mujer pudiera tomar impulso la niña pelirrosa mordió su garganta.

—Entonces quieres demostrar tu poder sentándote en nuestra mesa ¿Para qué? ¿Para disimular tus inseguridades, pequeña? — la voz de Ivanna dejaba ver sus intenciones dañinas.

Una botella vacía se estrelló en la cabeza de Latesha explotando en mil pedacitos.

—¡Ups! Se me cayó y voló justo hacia ahí— Freyja se encogió de hombros y miró con desagrado la papilla gris a la que osaban llamar cena —. ¿De verdad tenemos que comernos esta mierda? — gritó, aunque realmente ese grito no estaba destinado a nadie en realidad.

La mirada de Venoline se posó en la que parecía ser la líder de aquellas desequilibradas mentales. Tenía una sonrisa satisfecha en el rostro, parecía que se estaba divirtiendo demasiado.

—¡Suelta al pequeño demonio! ¡YA! — chillaron las tres chicas a pesar de que Camille era la que mordía la yugular de la mujer.

Mientras tomaba a Camille por el cuello del uniforme, Rouge pateó el estómago de la mujer para alejarla de la pequeña. Al separarse, Camille sonrió con la boca llena sangre.

Mensaje captado: nadie se metería con el grupo de maniáticas.

—¿Acaso estás tonta? — Camille fulminó con la mirada a Rouge — ¡Jamás debes dar tu nombre en la cárcel, idiota!

—¿Para qué estás tratando de esconder tu identidad? De todos modos, ya vieron tu rostro, Camille.

—Hatemille — la corrigió.

Freyja estalló en carcajadas.

—¡Es genial! Quiero uno, wife. Porfaaaaa — hizo un puchero y sostuvo sus manos frente a su rostro como en una plegaria.

—Apestas a alcohol — se quejó la pequeña bola de odio Hatemille —. ¿De dónde lo sacó?

—Puede y solo quizás se lo haya robado a un agente de paz… o a varios — se carcajeó.

—Ahora serás Wineyja — la voz de E delataba que se estaba divirtiendo a pesar de su rostro serio.

Fr… Wineyja aplaudió contenta dando botecitos en la cama. Ella señaló a Rouge y sonrió.

—La chica del pelo rojo y violeta ¡Tú serás Roleta, la primera dama!

—Ahora falta un nombre para Ivanna, la misteriosa narcotraficante del grupo.

—¿Vendías merca? - preguntó confundida Roleta causando la risa de todas - Cuarta esposa, yo te nombro Mercagine.

Ivanna resopló y negó.

—No seas estúpida, mi nombre está bien tal y como está.

—¡Me gusta más Mercagine! — Freyja aplaudió mientras revoloteaba en la cama. Camille rodó los ojos al ver a la tercera esposa saltar de aquí para allá.

—Esta vez concuerdo con todas, me gusta tener nombres así — la sonrisa siniestra de Camille centelleó.

Elenear se rió desde su posición, a veces le parecía que sus esposas eran infantiles, pero al mismo tiempo sabía que podían ser unas genias cuando se lo proponían, no por nada las había elegido con pinzas para poder teneras de su lado.

—¡Y E será "La wife"! — Ivanna la apuntó mientras sonreía.

—¿La wife? — Elenear se frotó la barbilla mientras se lo pensaba.

—¡Claro! Eres la matriarca del grupo, y pronto podrás ser la matriarca del lugar — Rouge apunto con sus dedos al cielo al decirlo —. Todos te temen, todos nos temen. Dentro de poco este lugar también estará a nuestros pies.

—Los agentes de la paz desearan no habernos encerrados — una sonrisa malévola se formó en el rostro de Camille.

—Y van a pedir para poder sacarnos de aquí — la mirada soñadora de Freyja tenía un tinte de maldad en ella.

—Rezarán todas las noches por su integridad — acotó Ivanna mientras su sonrisa se estiraba en un halo de maldad.

—¡El mundo deseará no tenernos! — Elenear se levantó de su posición y las miró —. Seremos imparables, más de lo que ya lo somos. Panem será nuestro.