Queridos Lectores un saludo les agradezco a todos los reviews y a los que se han tomado la molestia de suscribirse a mi historia, en este capítulo hago un paréntesis para que vean en algo la relación entre Ranma y Raito, espero les guste un abrazo.

CAPITULO 14

RANMA Y RAITO

Ranma y Raito se conocieron en el parque del centro una mañana cuando coincidieron en el mismo, el pequeño tuvo un pequeño accidente en los juegos infantiles, desde de ese día se hicieron amigos aun desconociendo una verdad que los unía más allá de la cuenta.

_ Sra. Amaya… ¡ayúdame!

_ Raito, hijo… quédate quieto

_ ¡Me duele!_ empezó a desesperarse y alguien se acercó a ayudar

_ ¿Qué estabas pensando?_ pequeño deja de moverte… ¿Cómo te llamas?_ mientras lo bajaba

_ Me llamo Raito, gracias señor por ayudarme _ se sujetó del cuello de joven

_ Gracias joven _ miraba Amaya al azabache

_ ¡oye pequeño! ¿Acaso no tienes padres?, que haces aquí a estas horas

_ Mi mami sale temprano al trabajo, mi abi llega más tarde y la Sra. Amaya me cuida, ella es la única que me saca a este parque, y hoy le pedí que me traiga y lo hizo apenas salió mamá.

_ ¿y tu padre?... vamos cuéntame Raito_ despeinaba al pequeño peli azul

_ sé que es un gran artista marcial, no vive conmigo, no sé dónde estará.

_ eres muy inteligente, te invito a un helado

_ Gracias señor, pero no puedo comer cosas frías en las mañanas, mi Dr. me las tiene prohibidas

_ ¿Qué tiene pequeño?

_ Raito, tu abuela acaba de llamar, tu madre está yendo al hospital y ella también, debo llevarte allá._ intervino Amaya.

Ese instante se formó algo entre ellos, el abrazo que compartieron era algo que ambos les dio la paz y la tranquilidad que no comprendían, Raito vio a ese hombre y lo empezó a apreciar mucho, pidió a su Abuela Nodoka que lo lleve a ese parque, ella no lo hacía por obvias razones; sabía que allí entrenaba su hijo y no sabría explicarle que hacia ella con ese niño era algo que no quería pasar.

Su madre a esas horas estaba ocupada así que casi no lo llevaba allí y para ella era más cerca el otro parque que era más grande , pero las veces que no estaban las dos él pedía a la Sra. Amaya que lo lleve allí, la mujer madura no vio mal que Raito trate al joven azabache así que múltiples veces lo llevo, el joven era amable y hasta atento con el pequeño, Amaya consideraba que eso llenaba a Raito a falta de un padre, el azabache quería a ese pequeño, vio en el pequeño algo que veía en sí mismo, en una de sus múltiples charlas descubrió el gusto por las artes marciales y se dedicó a enseñarle para que aprenda rápido.

_ Raito, debes entrenar mucho si quieres ser el mejor, mi padre paso mucho tiempo entrenándome en las montañas, me separo de todo, ese viejo

_ Mmm ¿Por qué hacer eso?... mi mami no quiere ni dejarme solo nunca

_ Estas pequeño aun, necesitas cuidado- despeinaba su melena azulada

_ entrenare mucho _ el pequeño sonreía, entre más lo retaban más se exigía

_ si estoy seguro que serás uno de los mejores.

_ Mmm espero que mi enfermedad me deje serlo_ Bajo la mirada

_ Pequeño lo harás estoy seguro_ él se agacho y palmoteo al pequeño

_ Gracias señor, por favor enséñame.

_ deja de decirme Señor me siento viejo, solo dime Ranma

_ está bien… ¿Ranma?... me parece haber oído tu nombre en otro lado

_ Quizás en los torneos

_ si creo… entrenemos

Así Ranma enseño a su hijo sin saber sus artes, le fue transmitiendo lo que sabía vio en el potencial y quizás cuando tuviera su dojo hablaría con su madre para que le permita entrenarlo. Solo esperaba que su enfermedad no lo haga sucumbir.

Se parecían mucho ambos eran muy despistados, Raito tenía fotos de su padre en casa que desaparecieron el día que Akane se enteró que él estaba casado, Amaya lo noto pero no lo creía posible así que mejor no lo comento a Akane, pero lo hizo una vez a Ranma cuando fueron al acostumbrado batido.

_ Señor le agradezco que enseñe al pequeño, no tiene un padre y su familia son puras mujeres, sus abuelos no son buenas figuras paternas_ Pensaba

_ Sra. Amaya, como dice eso, el pequeño dice que su padre es un buen marcialista.

_ Debe serlo, jamás lo he visto y soy cercana a su madre y abuela.

_ Quizás compite mucho

_ Pues usted y Raito se parecen mucho, cualquiera diría que son padre e hijo

_ Que orgullo que sería eso para mí que él sea mi hijo.

_ Y para mí que seas mi padre_ el pequeño sonreía y llevaba el sorbete a su boca

_ Raito estás de acuerdo… puedes llamarme Padre.

_ ¿puedo?_ Raito estaba sorprendido _ si, si quiero

_ Desde ahora serás mi hijo entonces _despeinaba al pequeño.

_ Gracias Padre _hacia una reverencia

Amaya miro esa inusual situación, conoció al chico de la cinta que una vez pensó era el padre de Raito pero él lo llamaba tío.

Otro día que entrenaban

_ Así que tu padre se fue en busca de algo… ¿y no volvió?

_ Si eso dice mi mami y mi abuela, no lo he visto nunca

_ Eso ¿te apena?_ Ranma miraba al pequeño

_ Creo que se olvidó de mami, ella es muy buena me cuida mucho y está siempre al pendiente de mi

_ Qué suerte, mi padre no me dejo pasar con mi madre desde pequeño y ahora que la tengo no puedo estar con ella como hubiese querido_ miraba al horizonte_ que mi madre me cuidara como hace la tuya

_ Mi mami te cuidara si quieres papi_ decía el niño con inocencia

_ creo que eso no le gustara a mi esposa_ llevaba su mano a la nuca un poco incomodo

_ Cuéntame padre ¿dónde estuviste y competiste?

_ En muchos sitios_ Ranma hacia memoria

_ Pero usted ha ganado torneos, así me conto

_ es cierto pero eso no te llena la vida, debes vivir con los tuyos esas cosas

_ Amo a mi mami, la quiero mucho… Padre… ¿competiré algún día?

_ pues yo que más quisiera pero aun te falta entrenar para hacerlo, además debes preguntarle a tu medico_ Ranma miraba al pequeño y le daba ternura.

_ Quiero competir, pero no sé si me dejen mi mami y el Dr.

_ esperemos pequeño, hay que entrenarte más_ Miraba al niño

_ Sabes que mi abuelo no comprende como saque la patada dice que a mi padre le costó mucho- miraba al azabache atento.

RECUERDO DE RAITO

Esa mañana después del encuentro con su padre, Raito estaba con sus abuelos y su madre, Nodoka había ido donde Ranma, sus tías estaban en su casa preparando algo para comer, Genma se dedicó a entrenar al pequeño y Soun a su hija.

_ Escúchame Raito_ Genma se acomodaba sus lentes_ hoy te enseñare la patada con la técnica Saotome, a tu padre le llevo mucho hacerla, espero que pongas atención y escuches mis indicaciones, eres el heredero del estilo libre y debes aprenderla, es básica.

El pequeño hizo la reverencia y un poco más allá estaba su madre en un entrenamiento severo ya que ella era la custodia de su hijo y al ser la heredera de la casa Tendo pues su padre la entrenaba con técnicas que no le enseño por creer que Ranma la protegería siempre.

Soun y la peli azul tomaban un descanso y observaban el entrenamiento del pequeño, Genma era menos duro que con Ranma pero aun así era severo y eso a Akane le dolía pero sabía que él debía aprender aun sin saber de su suerte. Genma le puso en posición, Ambos espectadores no podían creerlo él tomaba la posición igual a Ranma y eso que llevaba casi nada aprendiéndola, Akane que estaba sentada en la banqueta con una botella de agua se levantó y desparramo el agua y Soun que también entreno a Ranma conocía esa posición y no dio crédito lo que hacía su pequeño nieto,

El pequeño levanto la pierna sin perder el equilibrio y bajo hasta casi topar el piso con su cabeza sin perder el equilibrio, al ver esto Genma se acomodó los lentes de nuevo y lanzo al pequeño al aire a ver como caía, para su sorpresa el niño cayo como su padre le había enseñado, los tres que miraron no podían creerlo, el niño casi dominaba la patada de su padre.

_ Abuelo Panda, puedo tomar un descanso

_ Hijo…. Claro, no puedes negar que tu abuelo es el mejor maestro _ sonreía dándose un crédito que no tenía, aun así pensaba que era algo increíble, pero no le dio importancia.

FIN DEL RECUERDO

_ Raito, pues eres muy bueno de seguro tu abuelo está orgulloso de ti… creo está empezando a enfriar y yo debo irme al trabajo, así que te veo otro día.

_ está bien espero poder venir más seguido _ el pequeño sonreía y la Sra. Amaya lo llevaba a casa de regreso.

Ese trato era un secreto entre los dos, Ranma comentaba con Akane a breves rasgos lo que hacía algunas veces con el niño, eso a ella le enternecía, pero no le daba mayores detalles, y Raito jamás lo comento por el susto de que su madre no le permitiera más y que no lo deje ir al lugar.

Sus abuelos que lo entrenaban no se explicaban como el pequeño con tan poco entrenamiento dominaba las técnicas que sus padres les costó aprender a su edad, Genma miraba a su nieto y veía la misma técnica que le enseño a su hijo lo que no se explicaba es de quien aprendió si el aún no se la había enseñado hasta ese punto y el tiempo que demando que aprendiera, no dejo de sorprenderlos a los dos patriarcas.

Soun y hasta Akane no tenía explicación alguna.

Ese par llego a conocerse y a desconocerse, era el caso que sabían muchas cosas y no conectaban nada el uno del otro, hablaron de Akane sin dar su nombre , de Ukyo, le contó sus aventuras en Nerima, ese niño adoraba a ese hombre, sentía mucha afinidad desconociendo que era su padre.

Era el llamado de la sangre, que los mandaba a estar unidos, necesitados el uno del otro, se acompañaban y se sentían completos, en si la vida de Ranma era un rompecabezas muchas partes de ella no tenían sentido o sencillamente no encajaban en ningún sitio, pero ese pequeño llenaba su existencia se sentía bien cuando lo llamaba padre, no se lo conto jamás a Ukyo por el mismo miedo que haga algo estúpido con el pequeño. Así como con Yumico que era una profesora de la escuela donde laboraba que un día saludaron y el susto de la pobre maestra que al poco rato renuncio con tal de no tratar con Ranma.