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Castle
23 Junio 2023
Termino de abotonarme la camisa de color azul, Kate dice que realza mis ojos, y me coloco la americana encima.
Cuando me siento sobre la cama para colocarme los zapatos siento cómo algo, o mejor dicho alguien, golpea fuertemente contra mi espalda. Me pongo de pie mientras me sujeto la espalda con una mano (estoy demasiado mayor para esto) y con la otra apunto el dedo hacia Jake en señal de advertencia.
-Haced caso a vuestra madre, Juliet está a punto de venir y no os dejará ver una película si os portáis mal.
Dirijo después la mirada hacia Reece, haciéndole saber que la advertencia va también para él. Aunque a ninguno de los dos parece importarle demasiado ya que de nuevo empiezan los gritos en el dormitorio y ellos siguen corriendo descalzos sobre la cama, vestidos con sus petos, uno con una camiseta de color azul y el otro con una roja debajo de los mismos.
Atrapo una flecha de plástico en el aire justo antes de que golpee mi cabeza. Ellos se ríen y continúan jugando a indios y vaqueros.
Yo dejo escapar el aire entre los dientes y cuento hasta tres. No ha habido manera de que Jake y Reece se echasen la siesta esta tarde, y aun así parecen estar desbordados de energía.
Por suerte esta noche no seremos ni Kate ni yo quienes nos encarguemos de ellos. Juliet, nuestra canguro, llegará en cualquier momento y nosotros podremos salir en nuestra cita semanal, esa que hemos estado posponiendo desde hace más de dos semanas debido a los niños y al trabajo de Kate.
Es algo que venimos haciendo desde hace algo más de un año cuando pasamos por una pequeña crisis tras no encontrar ningún momento de intimidad para nosotros. Entonces decidimos que, al menos una vez por semana, saldríamos a cenar en una especie de cita mientras una niñera se encargaba de los niños. Una semana es Kate quien se encarga de organizarlo, mientras que la siguiente me ocupo yo, y hace tiempo que esto se ha convertido en una especie de competición por ver quién es capaz de sorprender más al otro.
Esta semana le toca a Kate, y no puedo esperar para ver qué ha organizado. Seguro que no va a ser capaz de superar aquella vez que cogí sus esposas y…
Un pequeño cuerpo golpea contra el mío, esta vez contra mis piernas, borrando la sonrisa que se había instalado en mi rostro.
Jake y Reece corretean a mi alrededor intentando escapar el uno del otro.
-¿Es que no os agotáis nunca? – pregunto mirándolos a ambos.
-No – responden los dos, riéndose después, en una perfecta sincronización.
Los agarro a uno de cada brazo y los tumbo sobre la cama mientras comienzo a hacerles cosquillas.
Kate sale del baño en ese momento, seguida de Lily, quien viste con unas mallas negras y una camiseta de los Yankees (regalo de su abuelo Jim) que le queda algo grande. No puedo evitar quedarme boquiabierto tras observar a Kate de arriba abajo. A veces me pregunto cómo lo hace para seguir tan guapa y sexy como el primer día. Es cierto que los años han pasado para ambos, pero ella se mantiene bastante bien.
-Mamá guapa – Uno de los gemelos comenta desde la cama.
-Sí. Mamá guapa. Muy guapa – Digo yo casi sin aliento.
Kate se ha vestido con un largo vestido negro de tirantes que realza sus curvas y tiene un bonito escote en forma de V. En su pelo lleva un recogido que deja varios mechones sueltos a propósito.
Detengo mi mirada en su cuello, mientras siento la necesidad de besarlo. Ella parece notarlo porque sonríe, nerviosa y yo me obligo a apartar la mirada para no caer en la tentación con los niños todavía presentes.
-No quiero que os vayáis – La voz de Lily, en un tono enfadado, detrás de su madre capta mi atención.
Nuestra princesa está cruzada de brazos y tiene lágrimas en los ojos.
-Cariño, será solo para cenar. Volveremos para daros las buenas noches.
-Sí, y hemos encargado pizzas para que cenéis con Juliet – Intervengo yo, tratando de aminorar el enfado de nuestra hija de seis años, quien detesta que salgamos sin ella.
Aunque mis palabras no parecen causar ningún efecto en ella, sí lo hacen en sus hermanos.
-Yo hambre – Reece señala desde la cama, suplicándome con la mirada.
-Hambre – Por supuesto Jake no iba a quedarse atrás.
Justo en ese instante suena el timbre y yo miro a los gemelos con un gesto de exclamación que ellos captan al instante. Los dos bajan de la cama y corren hacia la puerta. Es curioso cómo a veces es fácil controlarlos mientras que otras es una tarea casi imposible.
Lily, sin embargo, agarra a Kate por la cintura y ésta acaricia su corta melena. Le pregunto con la mirada si necesita ayuda mientras ella gesticula un "yo me encargo", por lo que abandono el dormitorio para recibir a nuestra canguro.
-Hola señor Castle – Saluda Juliet con una sonrisa cuando abro la puerta.
-Hola Juliet, ¿cómo van esos exámenes? – Me hago a un lado y le dejo pasar.
-Genial, ya casi he acabado – Exclama ella, riendo cuando ve cómo Jake y Reece intentan saltar para alanzar las cajas de pizza que descansan sobre la barra de la cocina.
Juliet está en su último año de instituto y se ha estado encargando de nuestros hijos todo este tiempo cuando Kate y yo salimos a cenar, ganándose así un dinero extra. Los niños la adoran, y nosotros también. A decir verdad… no sé qué haríamos sin ella.
Kate regresa al salón con Lily de la mano. No sé qué le habrá dicho, pero sea lo que sea ha funcionado porque ahora hay una pequeña sonrisa en su rostro.
-¿Nos vamos? – Pregunto a Kate tras haber abrazado y besado a nuestros hijos.
Ella suspira mirándolos a los tres y vuelve para besarlos una vez más, provocando las risas de todos ellos, incluida Juliet. Siempre es difícil separarse de ellos, incluso para salir a cenar. Pero es un alivio saber que van a estar bien atendidos mientras estamos fuera, y Juliet tiene nuestros números por si pasa algo…
-¿Qué le has dicho a Lily? – Pregunto cuando Kate consigue despegarse de nuestros hijos y salimos del loft.
-Le he prometido un día de chicas – Sonríe ella mientras llama al ascensor.
-¿Eso me deja a mí un día de chicos? – Pregunto yo, casi horrorizado, en tono de broma.
Ella ríe y golpea suavemente mi hombro mientras entramos al ascensor.
Cuando las puertas se cierran tras nosotros no puedo evitar arrinconarla y pegarme completamente a ella. Pego mis labios a su cuello y le beso allí donde comienza su pulso.
-Necesitaba hacer esto – Susurro sobre su cuello provocando que su piel se erice.
-Han pasado muchos días desde que… - Dice ella utilizando también un tono bajo colocando sus manos sobre mis hombros.
-Dos semanas – Murmuro mientras dirijo mis manos hacia su espalda.
-No podemos dejar que pase tanto tiempo.
No. Estoy de acuerdo. No podemos dejar que pase tanto tiempo sin sexo. De hecho, es la primera vez que tardamos tanto en estar juntos desde la dura recuperación tras los disparos.
Observo de reojo que todavía tengo cinco segundos antes de que el ascensor llegue abajo, así que continúo moviendo mis manos por su espalda hasta llegar a su trasero.
Me separo levemente e intento tragar saliva. No quiero ni puedo disimular la erección que se marca entre mis piernas.
-¿No llevas…?
Kate alza una ceja y sus labios se curvan en una sonrisa traviesa, haciéndome saber que efectivamente, no lleva ropa interior, y lo ha hecho precisamente para provocarme, sabiendo la reacción que eso tendría en mí.
Las puertas se abren y ella sale del ascensor mientras yo trato de recomponerme.
-¿Qué… qué tienes preparado? – Pregunto aclarándome la voz ya en la calle mientras alzo la mano para parar un taxi.
-¿Yo? – Kate me observa con confusión.
-Claro, te tocaba a ti.
-No, Castle. Te tocaba a ti.
-La última vez lo organicé yo. Fuimos a cenar a "The River Café" y después fuimos a tomar un cockatil en Bemelman's.
-Sí, pero han pasado casi tres semanas, por lo que esta vez te volvía a tocar a ti.
-Pero creía que… - Murmuro abriéndo la puerta del taxi.
Ella sacude la cabeza y se adentra en el vehículo.
-¿Entonces… No has preparado nada? – Pregunto cuando me monto en el taxi y me siento a su lado.
Kate alza las cejas y suspira.
-Te tocaba a ti – Repite.
El taxista nos observa con curiosidad por el espejo retrovisor, esperando a que le indiquemos una dirección.
Kate y yo intercambiamos una mirada y, sin apartar los ojos de los suyos, me dirijo al taxista.
-Al Four Seasons, por favor.
Kate
En la tenue luz de la habitación, iluminada solo con una de las lámparas de la mesilla de noche, observo a mi marido que de espaldas a mí y junto a la ventana, sujeta el móvil en su oreja. Me sonrojo al recorrer su espalda con la mirada y fijarla en su trasero.
Dejo los tacones, de color negro al igual que mi vestido, junto a la cama y me acerco hasta él, pasando al lado de la mesa y las dos sillas que descansan junto a la ventana. Las vistas desde allí son increíbles, los múltiples rascacielos de Nueva York se alzan frente a nosotros iluminados en la noche. Siempre he preferido las vistas desde el otro lado, desde donde puedes ver todo Central Park, pero no quedaban más habitaciones libres a ese lado, y tampoco es que las vistas sean ahora mi máxima preocupación.
Rodeo el cuerpo de Castle por la espalda y él gira su cabeza hacia atrás.
-¿Quieres Sashimi o Temaki? – Susurra mientras tapa el auricular con una mano.
-Mmm – Apoyo mi barbilla sobre su hombro, incapaz de pensar en los diferentes tipos de sushi, y me hago con el móvil de Castle – Lo siento, no vamos a pedir nada ahora – digo terminando la llamada.
-¿Qué…? – Castle se gira hacia mí, entre divertido y confundido. – Creía que…
Dejo su móvil sobre la mesa y enredo mis dedos en su nuca. Él deja de hablar y rodea mi cuerpo con sus enormes brazos, acariciándome la espalda en un gesto tierno y cariñoso, tan propio del Castle de siempre que me estremezco.
A pesar de llevar unos cuantos años casados, y de nuestros tres hijos, la pasión y el deseo nunca ha desaparecido entre nosotros. Al igual que el amor y el cariño con el que nos seguimos tratando.
-Te amo – Las palabras escapan de mis labios, mostrándole a Castle un trocito de mi alma. Nunca se me ha dado bien pronunciar mis sentimientos, pero con él es diferente.
Los brazos de Castle suben por mis hombros y me atrae hacia él sin darme tiempo a reaccionar.
Me besa.
Por suerte mis brazos siguen alrededor de su cuello, si no, dudo que mis piernas me hubiesen mantenido en pie. Después de dos semanas, al fin tenemos un momento para nosotros. Sin niños, sin gritos… Un momento para nosotros dos solos.
Acaricia mi lengua con la suya y muerde mi labio inferior. Sujeta mi rostro entre sus manos e intensifica el beso, permitiéndome disfrutar de su sabor.
Tiro de él y caminamos torpemente hasta los pies de la cama. Seguimos besándonos allí, encadenando un beso tras otro, como si habrían pasado meses desde la última vez que probamos los labios del otro.
Llevo mis manos hacia el pecho de Castle y comienzo a desabotonar su camisa mientras él deja de besarme con ternura y comienza a hacerlo con pasión y lujuria igual que lo hacíamos años atrás.
Tras liberarlo de ésa prenda, coloco mis manos sobre su torso, con la necesidad de tocarlo, de palpar cada centímetro de su piel. Llevo mi mano hasta su cicatriz y su piel quema bajo mis manos. Me falta el aliento.
-Quiero hacerte el amor, Kate – Susurra él en mi oído cuando yo beso su mandíbula, y después su cuello, su hombro… hasta descender a su cicatriz y depositar un beso sobre ésta.
Él levanta mi cabeza colocando su índice sobre mi barbilla y nos observamos mutuamente. Me pierdo en sus ojos azules, del mismo color que la camisa que ahora descansa junto a nuestros pies. No puedo pensar. Unos años atrás ni siquiera me había imaginado que me casaría con él, ni que sobreviviríamos juntos a tantas adversidades, ni mucho menos que él sería el padre de mis hijos. Y sin embargo ahora no puedo imaginarme una vida sin él.
Conduzco mis manos hasta el cinturón de su pantalón y lo desabrocho. Lo bajo por sus piernas descendiendo al mismo tiempo y cuando la prenda toca el suelo vuelvo a ascender hasta sus labios.
Él lleva su mano a mi espalda y comienza a buscar el cierre de mi vestido.
-Dios, Kate… Cariño - Siento cómo le tiemblan las manos por las ganas que tiene de tocarme.
Sonrío y guío mis manos por mi espalda, ayudándole a bajar la cremallera. Él se mueve y se coloca detrás de mí. Sus manos bajan despacio por mi espalda al mismo tiempo que realiza el mismo recorrido con sus labios, depositando suaves besos sobre mi piel.
Cuando llega a la parte baja de mi espalda vuelve a colocar su manos sobre mis hombros y desliza el vestido sobre mis brazos, dejándolo caer al suelo y dejándome completamente desnuda.
Recorro su torso con las manos y lo noto temblar. Sonrío al pensar que todavía consigo esa reacción en él y que él consigue el mismo efecto en mí.
Castle coloca las manos en mis nalgas y me levanta en brazos, eliminando después la corta distancia que nos separa de la cama, tumbándonos a ambos en ella. Él se coloca debajo para amortiguar el golpe, pero se mueve después, aprisionándome contra el colchón y su cuerpo.
Llevo mis manos hasta sus caderas y bajo sus calzoncillos con su ayuda mientras él deja escapar un gemido entre sus labios. Cuando me deshago de la última prenda que impedía el contacto pleno entre nuestros cuerpos y él se vuelve a colocar sobre mi cuerpo, coloco ambas manos en su cintura y muevo mi cadera hacia arriba, buscando su contacto.
Los dos estamos muy excitados.
-Quiero… Necesito estar dentro de ti, Kate – Murmura él con una voz ronca entre dientes.
Un escalofrío recorre mi cuerpo porque yo necesito exactamente lo mismo. Necesito sentirlo dentro de mí. Coloco una mano entre nuestros cuerpos.
-Hazlo – susurro sobre su boca, antes de atrapar su erección entre mis manos y guiarla hasta mi sexo.
Castle empuja su cuerpo sobre el mío, introduciéndose en mí cuerpo poco a poco al mismo tiempo que nuestras miradas se encuentran. Agarro su rostro entre mis manos porque necesito mirarlo a los ojos, al menos en este primer encuentro de la noche que estoy segura de que no será el último.
-Kate – Castle gime mi nombre mientras nuestros cuerpos se amoldan el uno al otro, al igual que siempre lo han hecho.
Y yo me olvido de todo. Me olvido de mi trabajo, me olvido del senado, de nuestros hijos y de todo lo demás y solo existimos Castle y yo.
No puedo evitar reír cuando Rick intenta cazar con su boca y antes de que caiga al suelo enmoquetado de la suite uno de esos fideos de comida Thai que tanto le gusta.
-¿Qué?-me contesta mirándome de una forma que me recuerda a nuestros hijos y provoca que sonría. Intento no pensar en los niños… Aun nos queda un buen rato a solas… Para nosotros y si Juliet no ha llamado…Es una buena señal. Niego con la cabeza cuando el espera una respuesta. Su mirada se repasa todo mi cuerpo con bastante intensidad en mis piernas desnudas y en el cuello de su camisa con la que me he cubierto. El sonríe y vuelve a devorar los fideos.
-Podría-dice con la boca llena-Alimentarme de esto toda la vida…-yo le miro seriamente- Y de ti amor… Lo de antes…-dice exageradamente.
- Sé que podrías vivir de ello tanto como yo con esto-digo señalando mi plato.
Yo meto en mi boca un Maki de pollo crujiente que tanto me gusta. Miro el que está en mi plato que sostengo con las manos y cuando Rick intenta alcanzarlo con los palillos yo los golpeo con los míos y le miro seriamente.
-Lo tuyo con el pollo crujiente…
-Empezó como un antojo… ¿Lo recuerdas?
Kate
14 Julio 2016
Estoy embadurnada en una mezcla de salitre, arena blanca que se pega en mi piel humedecida por el agua del mar y por supuesto por la fina capa blanca que cubre mi piel y que Rick se ha encargado de extender.
Castle no me deja salir de nuestro refugio si no es con protector solar y si no le hubiera parado los pies tal vez hasta me hubiera obligado a ponerme un traje de neopreno.
Si es cierto que el sol es más fuerte aquí… Pero que me dé un poco de sol no es malo. Ya sé que lo hace por las recientes cicatrices y creo que hasta un poco porque teme que algo suceda con el embarazo pero a veces es tan exagerado.
Sonrío viendo como sale del agua detrás mío con todo el cabello repeinado hacia atrás y observo su cicatriz en el pecho. Aparto la mirada para no incomodarlo y al volver a mirarlo solo tengo ojos para los suyos, azules, brillando. El sol ha bajado considerablemente a esas horas (y aun así me ha puesto protector solar, con la clara intención de aprovecharse de mí y acariciar mis senos). Hemos aprovechado para darnos un tranquilo baño antes de cenar.
Él se acerca salpicando levemente el agua. Me abraza y se pega a mí abrumándome levemente. Su cercanía aun hace que me ponga nerviosa.
Dejo que me abrace por la cintura y sus manos se posen enormes en mi vientre que poco a poco está empezando a curvarse… O esa es la sensación que yo tengo.
-Estoy hambrienta-murmuro caminando hacia nuestra casita, con él pegado a mí, caminando despacio.
-¿Si?-Me obliga a girarme y me besa sorpresivamente-¿Y qué quieres cenar?
Yo hago una mueca. Él sabe que estos dos últimos días lo he pasado un poco mal con el tema de la comida sin embargo su sonrisa hace que frunza el ceño sin saber a qué se debe esa felicidad. El mira por encima de mis hombros y hace que me gire.
Me acerco hasta el porche donde un chico del complejo hotelero nos espera y no puedo evitar abrir la boca.
-¡¿Castle?!-grito al ver todo lo que hay en la mesa incluso asustando al muchacho-¿Y esto?-me giro y el sonríe-¿Por eso insistías en que nos diéramos un baño?
El asiente.
-Claro… Lo estaban preparando…
Yo vuelvo a mirar todo lo de la mesa y sonrío al ver que toda la comida que ha encargado la han decorado como si se tratara de sushi salvo un par de makis que son muy reales en uno de los pequeños platos.
-¿Y esos…? Sabes que no puedo…Estando…
-Son de pollo. Son makis y Alfredo-señala al chico-Se ha encargado que sea muy muy fresco. Créeme este tipo de comida… Era difícil de encontrar en la isla.
-¿En serio?-Yo siento como si una lágrima se me fuera a escapar en cualquier momento. -¿Has hecho todo esto por mi?- En algunos momentos detestaba todas esas prohibiciones sobre el embarazo…Nada de baños calientes en jacuzzis…Nada de café, nada de sushi… Nada de vino…-¡Te quiero Castle!
-¿Sólo me quieres por eso? ¿Por qué he decorado la comida de forma que parezca que comes sushi? Lo sé, soy un genio pero Kate… ¿Sólo por eso?-me pregunta y yo no puedo evitar reír.
Para cuando quiero darme cuenta y tras decidir que aunque estoy hambrienta antes necesito darme una ducha para quitarme toda la sal y la arena estamos dentro del baño.
El encargado que nos había traído la comida la ha tapado y antes de irse y darnos la intimidad necesaria ha colocado todas las telas anti mosquitos de forma que no suframos ninguna picada.
Castle se ha encargado de abrir el grifo de la ducha y graduar el agua mientras yo me he quitado el bikini dejándolo en un rincón del baño. Cuando se gira y me observa completamente desnuda no puede evitar tragar saliva con esfuerzo.
Me alegro que aun pueda provocarle. Rick me mira de arriba abajo y yo noto como bajo su bañador se forma un incomodo bulto.
-El…agua está bien-dice casi de forma estrangulada y aguda y hace el amago de salir y dejarme allí sola. Pero antes de que salga del pequeño baño y cuando pasa por mi lado yo lo detengo con mi mano sobre su paquete.
Rick se detiene y abre los ojos como platos.
Me mira.
-Kate…No puedo…Mas…-me informa. Por supuesto yo tampoco quiero mas jueguecitos…Ni caricias…Ni besos…Ósea si, si los quiero pero también necesito sentirlo dentro de mí.
-Dúchate conmigo-le propongo-Iremos poco a poco.-Aunque yo se que esa propuesta es un paso más y si puede en la ducha… Podrá cada vez más en cualquier sitio… Mi mente imaginativa empieza a pensar en todo lo que podemos hacer los dos solos en esa playa prácticamente desértica y empiezo a excitarme notablemente.
El no dice nada. Durante unos segundos siento el pavor de pensar que él no quiera, pero me agarra de la mano con la que segundos antes he notado toda su virilidad y me la aprieta mientras me conduce a la pequeña ducha.
Cuando me meto dentro y empieza a caer el agua sobre mí mis pezones se endurecen. O tal vez es porque Rick acaba de deshacerse de su bañador y compruebo su enorme y probablemente muy dura erección casi apuntando hacia mí.
Me muerdo el labio inconscientemente y el entra en el cubículo acompañándome. Se pega a mí y me roza levemente en la cadera haciendo que gima casi como un gatito.
Escondo mi rostro en su cuello mordisqueándolo levemente mientras él acaricia mi cuerpo y dejamos que el agua nos empape y borre todo rastro de la arena que hemos traido con nosotros.
Cuando alzo la vista y clavo mis ojos en los suyos lo último que esperaba era que me alzara del suelo como si no pesara nada.
-Eh Rick…-El se aprovecha de su altura y de la pared para equilibrarse y no sostener todo el peso-No hace…Nos duchamos y…-la punta de su pene roza mi clítoris y mi entrada con decisión. No sé ni en qué momento ha alzado más mi cadera para situarse entre mis piernas… Me está volviendo loca.-No hagas esfuerzos-susurro.-Podemos ir a la cama… Ahora…si…si…-Yo estoy perdiendo toda la capacidad para hablar.
-Estoy bien-dice como si nada. Yo me aguanto como puedo de uno de los baldes y él baja su rostro hasta mis pechos. Succiona mi pezón y hace que todo mi ser vibre. –Aquí-dice ronco-Aquí…
Mi otra mano se agarra a su hombro y bajo delicadamente mis dedos hasta su cicatriz. Poco a poco esta cada vez menos enrojecida pero aun necesita cuidados. Mi dedo índice la acaricia con cuidado haciendo que su cuerpo se sobre salte y se pegue mas a mí, frotándose contra mi sexo. Yo muerdo mis labios para no gritar pero aunque lo hiciera, nadie nos escucharía.
-Tu corazón va muy rápido-digo cuando poso toda mi mano abierta en su torso-Rick…Detente.
Pero él hace todo lo contrario y se introduce en mi, con cuidado pero con decisión. Hasta el final. Me obliga a soltar un hondo jadeo cuando por fin, después de tanto tiempo, somos solo uno.
Castle me mira a los ojos y veo sinceridad y amor en ellos.
-Mi corazón va rápido desde la primera vez que te vi, Katherine Beckett.
Yo no puedo evitar sonreír. Y hacemos el amor. Nos fundimos en una danza, en un vaivén lento, tierno, con cuidado, con cuidado de no intervenir en nuestra recuperación. Nos besamos, nos acariciamos y se mueve dentro y fuera de mi cuerpo hasta que queda atrapado en mi extenso orgasmo y termina en mi interior, gritando por el clímax y el esfuerzo.
-Castle-digo asustada, casi separándome cuando él se ha quedado quieto contra a mí y se sale lentamente.- ¿Estás bien? ¿Rick?-pregunto ante su quietud, su grito, su respiración acelerada.
El me mira y asiente haciendo que me relaje.
-Estoy…Bien-dice entrecortado y ronco debido a todos los gemidos hondos que ha soltado en nuestro encuentro.
Yo acaricio su mandíbula una vez nos hemos separado y le beso.
-Me has asustado-le recrimino. No esperaba ese grito… Por un segundo he pensado que nos habíamos excedido por completo y me estaba arrepintiendo pero…No era otro que un grito de placer lo que le había asaltado al sentir el orgasmo recorrer todo su cuerpo.
Castle me sonríe y me besa. Me acaricia y me mira. Menudos dos bobos enamorados.
-¿Tu…estas bien?-yo asiento. El dirige su mano hasta mi vientre-¿Y…?-yo vuelvo a asentir. Me da ternura ver lo mucho que se preocupa. De repente un pequeño ruido nos interrumpe y no son otras que el ruido de mis tripas ante el hambre que tengo. Castle no puede evitar reírse.-Anda…Venga…Vamos a comer.
Yo asiento.
-A no ser que…-empieza, pero yo ya le estoy enjabonando el cuerpo para que se apremie y así poder cenar cuanto antes. Necesito comer por dos y necesito recuperar fuerzas después del encuentro que acabamos de tener…Quizás no ha sido muy prudente por nuestra parte, pero era completamente necesario.
Necesitaba sentirlo de nuevo como siempre y sé que esto…Esa sensación jamás se irá estando con él…Pasen los años que pasen.
-Estoy deseando comerme ese Maki con Pollo crujiente-digo mientras él termina de aclarar mi pelo y ya casi estoy saliendo para enrollarme en una toalla para secarme.
-¿Es un antojo?
-Quizás-sonrío mirándole de reojo.
