Hola! Antes de seguir leyendo, si, es verdad que hemos tardado un poquito, sólo esperamos que vosotros también pongais de vuestra parte y nos dejeis review... Graciasss! Gracias por leer y por comentar.
Hemos decidido (y hemos modificado los anteriores) añadiendo una fecha para llevar mas o menos una cronologia visible de cada momento escrito... Asi tal vez se entiendan más los saltitos temporales.
Y este capítulo está centrado en el presente... Osea lo que serían 7 años después del final de la serie.
De nuevo gracias!
S&R
25 junio 2023
Kate
El mes de junio está a punto de abandonarnos sorprendiendonos con un intenso y agradable calor después del duro invierno y de los últimos días de mayo en que hacía sol, calor y de golpe lluvias.
También nos sorprende con los gemelos durmiendo en su propia cama sin problemas durante más de dos días seguidos. Un buen avance.
Pero la mayor sorpresa que me podía llevar y que ha provocado mi estado de nerviosismo no ha sido otra que la que Lanie me ha dado esta mañana. Precisamente, cuando estoy pensando en ello, sentada en el borde de la cama que comparto con Rick, él entra en la habitación como si nada… Obviamente, él no sabe nada.
No soy capaz de mirar a Castle, noto su presencia y me pierdo durante unos segundos en su espalda ancha cubierta por una camisa de cuadros pero rápidamente vuelvo a agachar la mirada al suelo y suelto un sonoro y hondo suspiro.
-Están viendo 'Buscando a Nemo' Otra vez. Todo un clásico (la pelicula ya tiene veinte años)-me dice desde el baño y cuando sale se percata de cómo estoy completamente ausente.
Las risas de Lily, Jake y Reece llegan a nuestros oídos. Es increíble como conseguimos que estén quietos con una película… Estos días toca sumergirse con Nemo y Dori y así hasta que se cansen de repetirla.
Se sienta a mi lado y me agarra de la mano.
-¿Qué ocurre? ¿Es por…haber ido a la doce?
Yo le miro. Sonrío forzadamente. Niego moviendo con la cabeza sin poder articular una sola palabra. Aunque siempre he echado de menos mi familia de la doce… No volvería. Esa fue una etapa que ya cerré después de que Lily naciera… He tenido que avanzar y no me arrepiento. Si es cierto que cuando voy a visitar allí a Lanie y veo como les va a todos, como Ryan está perfectamente como capitán y Espo como sargento… Siento algo de nostalgia. Pero no. No es eso.
Y antes de que piense la mejor forma de decírselo se lo suelto:
-Lan cree estar embarazada.
Castle abre la boca intentando articular una palabra pero no le sale nada. La cierra y sonríe.
-¡Pero eso es genial!-exclama.
Yo le miro seriamente.
-¿No?
El se calla y espera a que yo hable.
-Lily estaba con nosotras –le explico. Aprovechando uno de esos días que sorprendentemente no tenía mucho trabajo y Lily no tenía Kindergarden he decidido llevármela conmigo y después hemos ido a visitar a Lanie.
-¿Y?
-¿Y? –yo bufo-Castle, tu hija no solo me ha preguntado de donde vienen los bebés sino que además se ha interesado si vamos a tener más.
Castle no puede evitar reír y yo le golpeo el brazo sin piedad. Eso no tiene gracia. Y por lo visto no se ha dado cuenta del motivo de mi angustia. Yo se que a pesar de que ya empieza a notar el peso de la edad cuando tiene que perseguir a Jake o Reece, por él tendría mucho más hijos.
-Castle…No utilizamos protección el otro día…-le digo con evidencia-¡Por dios!-me levanto molesta. Hemos tenido esta conversación miles de veces desde que nacieron los gemelos-Tenemos que ir al médico ya… No podemos retrasarlo más. ¿Y si me he quedado embarazada?-digo sintiendo que si sigo pensándolo me desmayaré. Tengo que hacerme una prueba para estar segura.
-Pero Kate…
-No. Nada de Kate… Lanie está asustadísima y no es para menos, hemos pasado los cuarenta… Y yo…Yo también lo estoy. Después de Lily te dije que ninguno más…
-Fuiste tú la que…-yo alzo la mano para interrumpirlo.
-No quiero discutir… He concertado una cita para mañana. Llama a tu madre o a Alexis para ver si pueden estar un rato con los niños-Castle hace una mueca. Por supuesto que sé el miedo que le da pasar por quirófano y el aprecio que le tiene a esa parte de su cuerpo como para echarse atrás- ¿O prefieres no tener sexo nunca más?
-No aguantarías-dice con sorna.
-No me pongas a prueba, Castle.-digo saliendo de la habitación con una actitud completamente diferente para que los niños no noten nada y dejándole solo, sentado y con cara de agobio.
Aprieto su mano con cariño y ternura, apoyándole. El pobre esta sudando. Sonrío levemente y apoyo mi cabeza en su hombro mientras esperamos en la sala de espera a que nos llamen. Anoche estuvimos hablando después de hacerme la prueba de embarazo que por suerte y para nuestra alegría (o al menos la mía) dio negativa. Tras la larga charla, llegamos a la conclusión que somos felices así y que no queremos que nada cambie.
Por fin después de casi tres años del nacimiento de los gemelos y mucho debatir, discutir y hablarlo, va a operarse.
Aunque aún aprovecha los últimos minutos para intentar escaquearse.
-¿Por qué no lo haces tú?
-¿En serio, Castle?-el me mira como si su pregunta fuera completamente licita.- He tenido dos partos. He traído al mundo a tus tres hijos… ¡Dos de ellos a la vez! ¡El parto de Lily duró casi 14 horas! –Rick traga saliva- ¿En serio me lo estas preguntando?
El niega fervientemente moviendo su cabeza. Su flequillo se mueve cuando niega y eso me hace recordar a los gemelos. Sonríe levemente como si no hubiera dicho nada y fuera un niño bueno. Yo vuelvo a apretar su mano y ambos suspiramos callándonos de nuevo.
-No es que…No es que quiera más hijos, Kate-susurra-Ya te lo dije anoche, no puedo pedirle más a la vida… Cuatro hijos, una mujer increíble a mi lado…-yo asiento- y tengo una edad… Pero… ¿Y si pasa algo?
-Cariño-suspiro-No va a pasar nada, la operación no dura ni treinta minutos…
-Ya pero y si…
-Para esto es esta cita-digo señalando la puerta del doctor, que en ese momento se abre y una de las enfermeras nos llama-Es para aclarar todas tus dudas.
Pesadamente se levanta y yo le acompaño hasta la consulta. Nos sentamos en frente del Dr. Nolan un hombre mayor, con un leve tembleque en su mano y una expresiva mirada en su rostro arrugado.
Le explicamos el motivo de nuestra visita y él asiente en todo momento atento hasta que mira directamente a mi marido. Total, yo estoy ahí sólo para ofrecerle mi apoyo a Castle.
-¿Está seguro de esto?-pregunta.
-Sí. No queremos más sustos. Ni niños-ríe Rick.
-¿Y si se divorcian?
Tanto Rick como yo abrimos los ojos sorprendidos. El doctor se adelanta a explicarnos que hace esta pregunta ya que muchos de sus clientes una vez operados y casados con otras parejas de nuevo vienen a exigirle por que no pueden tener más hijos.
-Eso no será problema-dice Castle sin pensarlo- No quiero más hijos si no es con ella… -me sonríe.-Y con ella ya tenemos el cupo cubierto, doctor.
El doctor asiente y sonríe levemente. Luego le explica a Castle y resuelve todas sus dudas: No, no podremos tener sexo sin protección hasta tres meses después de la operación. A penas le pondrán puntos y no es una cirugía compleja… En treinta minutos habrá acabado y será algo que no le impida tener orgasmos o erecciones… No interferirá pada nada en nuestra vida sexual pero será la forma anticonceptiva más efectiva.
Castle se queda más tranquilo al escuchar eso ultimo y sigue escuchando al doctor como termina de explicarle el procedimiento y finalmente le invita a hacerse un par de análisis necesario para la operación y le ofrece la posibilidad de hacérsela esa misma semana.
-Por mi está bien-contesta él-Cuanto antes mejor…
-Sí, de hecho-digo yo-Vamos casi tres años tarde-digo recordando como justo cuando los gemelos nacieron le imploré a que se operara por que no pensaba pasar por otro embarazo y parto.
-Entonces, les veo en dos días-se despide el doctor de nosotros y salimos de allí observando a otra pareja en la sala de espera que probablemente acuden para lo mismo.
Cuando salimos de la clínica caminamos tranquilamente por la calle en dirección a la parada del metro en completo silencio hasta que Castle lo rompe.
-¿Has visto como le temblaba la mano? Espero que no sea él el que me opera-dice con terror pero provocando una carcajada en mi. El me mira y se para en mitad de la calle y me besa en los labios- Tenemos que ir a felicitar a Javier…
-No seas muy malo-digo riendo de nuevo y caminamos para acercarnos hasta la doce aprovechando que tenemos un ratito para nosotros mientras los niños están con su abuela.
Castle
Kate parece estar sumergida entre las páginas del libro que sostiene apoyado en sus piernas mientras que yo acaricio su mano, sumido en mis propios pensamientos.
Es la hora de la siesta y la casa entera parece haberse quedado en un relajante silencio después de que Jake y Reece se quedasen dormidos en sus camas de mayores tras haberles leído un par de cuentos. Solo espero que esta noche se queden dormidos con la misma facilidad.
Nuestra hija, Lily, ya es una chica mayor así que ya no se echa la siesta, y ahora parece estar tranquilamente relajada mientras pasa el minúsculo cepillo por el pelo de su muñeca personalizada de "American Girl" que mi madre se empeñó en regalarle las navidades pasadas.
Pienso en la operación de mañana y no puedo evitar sentir cierto temor. Es cierto que se trata de una cirugía sencilla y que el doctor me ha repetido varias veces que no hay de qué preocuparse – Kate también está tranquila pensando que todo va a salir bien – y no es que yo piense que algo vaya a ir mal, pero es esta sensación que me atrapa cada vez que voy a entrar en quirófano ¿Qué le pasaría a mi familia si algo me ocurriese a mí? A pesar de lo sencillo de la operación esta pregunta sigue rondando mi mente y por eso me he visto moralmente obligado a tomar cartas en el asunto.
Lily se levanta del suelo, dejando a un lado a su muñeca y sus accesorios, y se acerca al sofá. Observo la curva ladeada de sus labios y adivino inmediatamente que una pregunta importante está rondando su mente.
-¿Papi? – Pregunta apuntando con su mirada directamente a mis ojos.
-¿Si?
-¿Por qué tienes que ir mañana al hospital? ¿Estás enfermo?
Kate desvía la mirada de su libro para mirar a nuestra hija, después nos miramos entre nosotros antes de darle una explicación.
Habíamos decidido no contarle nada a nuestros hijos, no solamente por no preocuparlos sino porque no sabíamos cómo explicarles en qué consiste una vasectomía. Sin embargo Lily ha debido de escuchar alguna de nuestras conversaciones y ahora nosotros debemos saciar su curiosidad.
-Verás es… - Comienzo yo, sin saber cómo continuar.
Kate sale en mi ayuda, dejando su libro a un lado.
-¿Recuerdas lo que hablamos el otro día, con tu tía Lanie? – Lily asiente así que Kate continúa con su explicación – Lan va a ser mamá…
-¿Tú también vas a ser mamá? – Los ojos de Lily se abren en sorpresa, aunque no sabría identificar de si se trata de una buena o una mala sorpresa.
Kate y yo nos miramos.
-No, cielo. Ya te expliqué que nosotros ya somos una familia lo suficientemente grande. Y por eso papá tiene que ir al hospital mañana.
-¿Por qué? – Pregunta Lily sin comprender.
Kate me mira alzando las cejas, dándome el turno de palabra. Por supuesto ella se ha quedado con la parte fácil de la explicación.
-¿Sabes cómo se hacen los niños, Lily? – Pregunto tras tragar saliva.
Ella tuerce los labios pensativa antes de responder.
-¿Cuándo papá y mamá se quieren y duermen juntos?
-Eso es – Afirmo. Kate había tenido esta conversación con nuestra hija tres días atrás, lo cual me facilitaba a mí ahora las cosas.
-Y papá pone una semillita dentro de la tripa de mamá y entonces crece el bebé. Como cuando crece una planta – Continúa Lily con su perfecto vocabulario.
-Eh… Claro – Agradezco a Kate con la mirada que le explicase tan bien a nuestra hija y ella sonríe, satisfecha – Yo tengo que ir al médico para que el doctor se asegure de que papá no pone más semillas en la tripa de mamá, ¿comprendes?
Ella asiente, tras meditarlo unos segundos, pero todavía tiene una pregunta más.
-Y después, ¿dejarás de querer a mamá y de dormir con ella?
Kate se gira hacia mí conteniendo una sonrisa, interesada al igual que Lily en conocer la respuesta a ésa pregunta.
-No. Eso nunca – Sonrío, mirando a Kate y consiguiendo así disipar cualquier duda que nuestra hija pueda tener.
Aun así, yo no me doy por satisfecho, pues todavía hay algunos temas que martillean mi cabeza.
-¿Podemos hablar un momento? – Susurro a Kate cuando Lily regresa al suelo y vuelve a cepillar el cabello de su muñeca, absorta en su tarea.
Kate me sigue hasta nuestro dormitorio y yo entrecierro la puerta.
-Has salido muy bien del paso con tu hija, escritor – Sonríe ella inclinándose sobre sus talones hasta alcanzar mis labios con los suyos en un rápido beso.
Yo la rodeo por la cintura y le retengo allí, a mi lado. Pero ella debe de notar las arrugas en mis sienes que me delatan siempre que algo me preocupa.
-¿Qué ocurre? – Pregunta, arrugando su frente y entrecerrando sus ojos.
-Mañana… Cuando entre a quirófano… Si ocurre algo…
Kate coloca una mano en mi pecho, indicándome que deje de hablar cuando comprende lo que quiero decir.
-Castle, es solo una vasectomía. La anestesia ni siquiera es general.
-Ya, pero…
-¡Son solo tus testículos, por dios! – Dice ella sin separarse de mí, como si yo estuviese exagerando.
Ladeo la cabeza y trato de sobreponerme a su comentario, fingiendo que no me ha importado eso de "solo tus testículos", como si éstos no fuesen de suma importancia.
-De acuerdo, no va a pasar nada mañana, pero todo esto me ha hecho pensar, en que si me ocurriese algo…
-Castle…
Aunque ella intenta detenerme otra vez, yo alzo la mano en un gesto indicándole que me deje continuar.
-Si me ocurriese algo, mañana o en cualquier otro momento… Quiero que sepas que ni tú ni ninguno de nuestros hijos tendría ningún problema económico. He dejado todo resuelto…
Los ojos de Kate se vuelven brillantes y su mirada se endurece levemente.
-Castle, ¿de qué estás hablando?
-He estado hablando con un notario y he actualizado mi testamento.
Kate intenta asimilar la información y se separa de mí. Antes de que lo haga puedo ver cómo una lágrima se desliza por su mejilla.
-Por supuesto ninguno de los niños podría acceder a su dinero hasta su mayoría de edad, pero sí les dejaré todos mis juguetes – digo, refiriéndome a mis juguetes caros como las espadas láser, las pistolas de láser tag… - Alexis recibiría una sustanciosa cantidad. Y he pensado que a ti te gustaría quedarte con la casa de los Hamptons… El dinero de mis libros irá repartido para todos vosotros.
Vuelvo a acercarme a Kate a medida que hablo al ver que ella continúa de espaldas a mí.
-No sigas – Me pide cuando mis brazos rodean su cintura – No va a pasarte nada. Ni mañana, ni otro día. Hemos sobrevivido a muchas cosas juntos, Castle. ¿Qué más podría pasarte?
Sonrío al descubrir que dice esto último casi riendo.
-En eso tienes razón.
Kate se gira hacia mí y asiente. Agarro su rostro entre mis manos y paso mi pulgar por su mejilla, limpiando cualquier rastro de lágrimas, y atrapo sus labios en un intenso beso.
-Solo prométeme que le echarás un vistazo al testamento antes de mañana.
Ella me lanza una mirada furiosa, pero me alivia ver que no se separa de mi lado así que supongo que eso es un sí. Vuelvo a besarla antes de que se separe de mi lado y cambie de opinión.
Ruedo los ojos al observar la cojera con la que Castle se mueve, quejumbroso, por nuestra habitación hasta alcanzar la cama después de haber pasado un mal rato en el cuarto de baño. No es que crea que esté fingiendo dolor, pues después de una operación como esa sé que tiene que resultar doloroso ya que su escroto está inflamado. Puedo llegar a comprenderlo, sin embargo sin duda está actuando de un modo exagerado.
Cuando él se tumba sobre la cama, recuesta su espalda en los almohadones que yo misma he colocado antes a conciencia para que le resulte más cómodo y mantiene los ojos cerrados hasta que yo lo arropo con nuestra colcha, como si se tratase de mi cuarto hijo y no de mi marido.
Le paso la bolsa de hielo para aliviar la inflamación de la zona operada tal y como le indicaron que hiciera ayer nada más salir del hospital y rodeo la cama hasta recostarme a su lado. Agotada.
-¿Kate?
-¿Si? – Respondo tras masajear mi frente.
-Quiero agua.
Levanto la cabeza y compruebo que el vaso de agua que descansa sobre su mesilla de noche está ahora vacío.
Suspiro y me levanto como si no estuviese realmente agotada, como si los niños no me hubiesen despertado a las seis de la mañana y como si Lily no se hubiese cogido el cabreo del siglo solo porque no le gustaba el vestido que le había preparado para esta mañana y, por supuesto, como si no me habría pasado el día, y parte de la noche, atendiendo a Castle.
Por suerte mi padre se había ofrecido para llevar a los niños un rato al parque y yo, aun preocupada porque los tres puedan resultar demasiado trabajo para él, he aceptado agradecida.
Relleno el vaso en el fregadero y regreso a la habitación. Castle bebe agua y vuelve a recostarse cómodamente.
-¿Puedes… correr las cortinas? La luz es molesta – Murmura él desde la cama.
Yo bufo antes de acercarme a la ventana y correr las cortinas, dejando la habitación solamente iluminada por la tenue luz que llega gracias a la puerta abierta del dormitorio.
-Castle. Te han hecho una vasectomía, no has contraído un virus mortal – Digo cuando al fin puedo volver a recostarme e intentar descansar un rato.
-¿Qué… Qué has querido decir? – Pregunta él entreabriendo los ojos.
-Nada, Castle. – Suspiro - Será mejor que los dos intentemos descansar un rato antes de que mi padre regrese con los niños.
Sin embargo él no parece dispuesto a dejar el tema ahí y se inclina levemente, curioso y molesto por mi actitud.
-No, eso… Eso, no era nada. ¿Crees que estoy fingiendo? – Dice utilizando un tono de reproche.
-Solo digo… - Respondo, separando las manos de mi cara y alzándolas un poco en el aire – Que estás exagerando un poco. Lo haces siempre que estás enfermo.
Antes de que Castle vuelva a abrir la boca yo ya me he arrepentido de haber hecho ningún comentario al respecto, pues el descanso que pretendía tomar me resulta ahora imposible.
-No me lo puedo creer – Murmura él casi en un resoplido, volviendo a recostarse sobre los almohadones – Me han operado… Tengo puntos "ahí abajo"… y tú no entiendes mi dolor.
Masajeo mi frente recordando el parto de Lily, o la cesárea de Jake y Reece, ¿realmente yo fui tan insoportable en esas ocasiones? No lo creo. Rememoro también como cuando una vez al mes tengo una actitud parecida a la de él en estos momentos, pero mucho más comedida. No me comporto de la misma manera que Castle, pero sin duda él está conmigo en esos momentos, me mima, se ocupa de los niños lo máximo posible…
-Está bien, lo siento – Me inclino levemente y giro mi cuerpo hacia el suyo.
Él frunce el ceño y coloca bien la bolsa de hielo que reposa en sus partes. No estoy segura de que esa sensación sea agradable, pero parece aliviar la inflamación y con ella el dolor.
-¿De verdad crees que he exagerado? – Pregunta Castle después de un rato.
-Un poco. Pero… Lo entiendo, es la actitud que utilizáis los tíos cuando os enfermáis. – Le explico antes de que él vuelva a ponerse a la defensiva - Es solo que estoy agotada, los niños apenas me han dejado dormir y tú tampoco has ayudado.
-Se trata de mi amiguito, Kate – Se queja él nuevamente.
Yo tengo que contener la risa para no soltar una carcajada gracias a su comentario. Al parecer su virilidad se ha visto duramente afectada y es su orgullo lo que duele más.
No puedo evitar arrimarme a él y esconder mi rostro en el recoveco de su cuello mientras Castle coloca su mano en mi espalda en un gesto cariñoso.
Me muevo levemente y comienzo a depositar delicados besos sobre su piel comenzando por su hombro y siguiendo por su garganta hasta llegar a su mentón, besando la piel justo al lado de sus labios.
-Kate…
Castle cierra los ojos al susurrar mi nombre y yo me acerco a sus labios, besándolos y mordiendo después su labio inferior.
-Kate… - Repite él, está vez con una voz aguda y removiéndose incómodo a mi lado – Yo… ¡Ay!
Me separo unos milímetros de él y compruebo que se agarra a las sábanas con fuerza mientras hace una mueca de dolor y aparta la bolsa de hielo.
-¿Estás… bien? – Pregunto, confusa, mientras él vuelve a quejarse.
Esta vez, sin embargo, con razón y siendo yo la culpable de su dolor. Lo comprendo cuando dirijo la mirada hacia el miembro de Castle y veo la semi-erección que abulta bajo sus calzoncillos y que yo he provocado.
-Lo siento – Digo esbozando una sonrisa de culpabilidad mientras unas gotas de sudor frío se deslizan por su frente.
Realmente no pensaba que él fuese a tener una erección por unos pocos besos, pero supongo que su miembro está más resentido tras la operación. Coloco con cuidado la bolsa de hielo sobre la zona afectada y Castle parece sentir cierto alivio.
Justo en ese momento se escucha la puerta de loft seguida de las agudas voces de nuestros tres hijos, indicando que no podré disfrutar de ése descanso con el que soñaba hace escasos minutos.
El primero en aparecer por la puerta de nuestro dormitorio es Jake, a pesar de las advertencias de mi padre de que tal vez estuviésemos descansando. No es algo que unos niños de dos años y medio vayan a tener en cuenta. Ni siquiera Lily parece tenerlo en cuenta, que aparece junto a Reece y sin la necesidad de vocalizarlo, los tres inician una carrera hasta nuestra cama.
Mis ojos se abren rápidamente, al igual que los de Castle, y me muevo tan rápido como soy capaz antes de que se produzca la tragedia.
-¡Alto ahí! – Grito alzando la mano antes de que ninguno de los tres llegue a subirse al colchón.
Inmediatamente escucho el suspiro de Castle, aliviado, a mis espaldas, mientras tres pares de ojos me miran desde el suelo con gesto asustado.
-Con cuidado – Digo finalmente, en un tono más bajo – Papá se está recuperando, ¿recordáis?
Lily mueve su cabecita asintiendo mientras que una sonrisa traviesa se forma en los labios de los gemelos. Vuelvo a mirarlos, especialmente a ellos dos, mostrándoles "mi mirada" y rápidamente su rostro se vuelve serio.
Me aparto entonces a un lado, esperando que obedezcan mis órdenes y actúen con cuidado.
Jake se adelanta a sus hermanos y se ayuda de las sábanas para trepar por la cama, mientras que Lily ayuda a Reece a subirse al colchón y ella lo hace en último lugar, tumbándose junto a su padre en el lugar que yo ocupaba antes.
Unos pequeños golpes en la puerta del dormitorio me hacen desviar la mirada hacia allí, observando que mi padre se encuentra apoyado en el marco de la puerta. Sostiene dos mochilas pequeñas, una de color azul y otra de color verde, en las manos y nos mira con una sonrisa.
Me acerco a su lado y él me da un beso en la mejilla.
-Gracias por llevártelos un rato – Digo cruzándome de brazos mientras me apoyo en el otro lado de la puerta, observando cómo nuestros hijos están sentados alrededor de Castle contándole cómo lo han pasado en el parque.
-¿Cómo está el enfermo? – Pregunta mi padre tras hacer un gesto con la mano, restándole importancia a su ayuda.
Yo me giro hacia él y ruedo los ojos mientras emito un suspiro y él ríe. Mi madre siempre solía decirle lo mismo, cada vez que él se cogía un catarro o una gripe sin importancia actuaba como si padeciese una enfermedad mortal y parecía como si se fuese a acabar el mundo.
Cuando vuelvo a enfocar mí vista en mis tres hijos, un grito escapa de mi garganta inevitablemente y veo, casi a cámara lenta, cómo Reece salta sobre el colchón al lado de Castle y está a punto de caer sobre la entrepierna de su padre. Sin embargo los reflejos de Lily parecen ser tan rápidos como los míos y rápidamente empuja levemente a Reece, haciendo que éste caiga sobre los pies de su padre en lugar de sobre la zona afectada.
Pero el casi-incidente no se queda solamente ahí ya que Reece lanza a su hermana una mirada enfurecida y se enzarza con ella en una pelea a la que pronto se une Jake en un intento por defender a su hermano.
Suspiro y antes de ir a separarlos me dirijo a mi padre en busca de ayuda.
-Dime que te quedas a cenar.
Nuestro sueldo es un review y os recordamos, cuantos más reviews más rápido actualizaremos...
