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Esperamos que lo de las fechas que comentamos en el anterior no sea muy confuso (recordar que el 2016 pertenece a la parte de flashback).
Rick
5 de agosto de 2016
Entreabro un ojo cuando escucho ruido alrededor, pero no veo nada. O más bien a nadie. Vuelvo a cerrarlo pero al mismo tiempo mi mano se mueve por encima de la cama, en el lado que Kate debe estar descansando. No está. Me despierto de golpe y me siento en la cama, apenas cubierto por una sabana y completamente desnudo, sorprendido por su ausencia.
La noche anterior hacía mucho calor… Aunque ese no es el único motivo para mi desnudez. La noche anterior Kate estaba muy cansada y no hicimos el amor… Yo lo había intentado… Pero no me atreví a insistir demasiado… Aunque el simple hecho de dormir piel con piel hace que todavía mi corazón se acelere y duerma del tirón como una marmota (según ella).
Sonrío y consigo enfocar mi vista en el baño. El ruido que me había despertado no era otro que el de la ducha. En silencio y sentado en la cama la observo secarse con la toalla una vez ha salido de ella, empapada. Yo paso una mano por mi cabello desordenado y suelto el aire de mis pulmones. Trago saliva con esfuerzo ante el espectáculo que ella sin ser consciente me está ofreciendo. Una vez está seca, apenas se viste con las braguitas del bikini y se pone de perfil frente al espejo.
Yo sonrío.
Me levanto, descalzo como si nada y me acerco hasta allí. La miro a través del espejo. Su mirada conecta con la mía poco después que ella haya estado moviéndose frente al espejo mirándose constantemente hasta que se ha visto descubierta por mí.
Se sonroja y aparta sus manos de sus pechos. Como estoy disfrutando que estén tan hinchados.
Yo me acerco a ella divertido y la aprieto entre mis brazos, rozándome a conciencia en su cadera. Ella alza una ceja sin apartar la mirada del espejo y se muerde el labio. Se gira, se cuelga de mi cuello y me da un beso en los labios, separándome levemente de su cuerpo.
-¿Qué hacías?-pregunto con la voz algo ronca mientras busco el bañador que había dejado colgado en la ducha después de lavarlo.
Me lo pongo con algo de trabajo debido a mi erección mañanera, más provocada por ella que por otra cosa y la miro. Ella había vuelto a moverse frente al espejo.
-No se nota…-dice en una queja casi inaudible, más para ella que para mi.
Me fijo y sus manos ahora están en su vientre. Lo acaricia. Mueve las manos buscando una curva evidente de nuestro estado de felicidad pero ella es tan delgada, tan espigada que apenas se le notan los tres meses y medio (casi cuatro) de embarazo.
-Ya se notará… Aun queda tiempo.
-Pero yo quiero…-ella hace una mueca. Se calla. No dice nada y vuelve a ponerse de perfil.
Sonrió. Me la imagino cuando era pequeña y debía ser delgaducha y tan poca cosa hasta que dio el estirón… Algo que pude comprobar con unas fotos que su padre me enseñó. Era simplemente encantadora. No puedo evitar proyectar en ella e imaginar que si tenemos una hija sea como ella…
Me apoyo en la puerta del baño y la sigo observando en silencio.
-Enseguida se te notará cariño, no podremos ocultarlo mucho…-sonrío- A Meredith se le notó bastante rápido… A lo mejor influye en que sea niño o niña…Quien sabe… Podría buscar algo luego en Internet.
Yo sigo hablando sobre poder ir al pueblo más cercano para dar un paseo, comer y aprovechar para buscar conexión a pesar que nos habíamos prohibido mutuamente hasta de leer el periódico para mantenernos alejados del mundo. Estoy tan ensimismado en mi monologo que no me percato de cómo varía su rostro. Segundos después, ella deja de hacer lo que hacía, bufa casi molesta, se coloca un vestido de lino blanco que resalta su leve bronceado y sale del baño sin decirme nada.
Yo me quedo parado y frunzo el ceño. ¿Qué he hecho? Si no he hecho o dicho nada… ¡Malditas hormonas! Beckett tiene algún que otro momento de batalla con sus hormonas y eso en ocasiones me abruma.
-Kate…-digo yendo detrás de ella, intentando que se abra, que me cuente que le sucede o que es lo que he dicho… Pero ella se cierra en banda.
Se pone a cortar fruta casi desesperada. Yo temo que se corte y me acerco para intentar quitarle el cuchillo… Pero tal vez no es buena idea. Me coloco a un lado.
-Tengo hambre-me contesta- ¿Quieres desayunar?
Yo no digo nada. Probablemente es mejor dejar el otro tema aparcado y cuando ella se vea preparada hablarlo. ¿De verdad esta así porque apenas se le nota que está embarazada? Pero los síntomas están… Y yo pensaba que todo iba bien… Tal vez llevamos demasiados días allí… Tal vez necesitamos hacer algo pronto o empezaremos a aburrirnos… No es que no hayamos estado ocupados, relajados y disfrutando de nosotros, de hacer el amor (pocas veces pero intensas), de pasear viendo las estrellas o de largos baños pero… Tal vez algo de distracción externa nos iría bien.
-Sí. Desayunamos y nos vamos-le digo seriamente mientras voy a la habitación para buscar mis chanclas y una camiseta.
-Castle dijimos que nada de conexión salvo para avisar a nuestros padres de que estamos bien y eso ya lo hicimos hace dos días, pueden esperar…
-Lo sé-digo al regresar a donde esta ella-Nada de conexión. Pero nos vendrá bien salir-digo recogiendo mis gafas de sol y poniéndomelas sobre la cabeza. –Podríamos dar un paseo por el pueblo y luego navegar.
Ella no está muy convencida pero al ver mi entusiasmo acaba por asentir mientras se lleva un trozo de sandía a la boca.
Tras pedir un coche en el complejo hotelero donde nos estamos quedando, nos han llevado hasta el centro de George Town, la capital de la isla, a bastantes kilómetros de la playa donde nos alojamos. Al llegar allí, nos hemos agobiado con la cantidad de turistas y gente autóctona que habita la ciudad. Demasiado movimiento para estos días.
Entramos en un local para tomar unos refrescos y descansar unos minutos mientras reviso un par de folletos, que Alfredo, el chico que me ayudó con la cena días atrás, me ha entregado antes de irse.
Kate se da aire con uno de ellos y bebe de su cañita una limonada bastante fría, cubierta por un sombrero y unas gafas de sol. Yo la miro de reojo y sigo leyendo las diferentes actividades que nos ofrece la isla.
Me rasco la frente. Tal vez navegar en el estado en que está mi mujer no sea buena idea…Ni bucear… Suspiro.
-Mira-le ofrezco un folleto- Podemos ir a Ironshore del infierno.- Observo como Kate lee sobre esa zona volcánica y bastante turística. Espero que acepte…Parece interesante.- ¿Qué te parece? ¿O tal vez la destilería?-pregunto ofreciéndole otro folleto.
Kate alza las cejas sorprendida.
-¿En serio? ¿Embarazada a una destilería?
Yo hago una mueca. Tiene razón. Ir a una destilería para con ese fuerte olor a alcohol y encima tampoco poder probar nada… No. No es buena idea.
-¿Y el infierno?
Kate se calla. Yo doy un sorbo a mi bebida y espero a que hable. Durante un buen rato alterna su mirada entre el folleto y un punto perdido en la nada. Carraspeo intentando que hable y finalmente lo hace… Solo que dice algo que no esperaba en ese momento.
-¿Crees que Alexis y Hailey están liadas?
Mi cara debe ser todo un poema. Así como la mesa… Sin darme cuenta he tirado mi bebida y he derramado todo sobre los folletos. Yo la miro sin comprender. ¿Realmente ha dicho lo que creo haber escuchado? ¿Tan aburrida estaba?
Yo no he contestado a su pregunta. Simplemente y después de disculparme con el camarero, nos hemos levantado y nos hemos ido de allí.
Nuestra idea de salir a hacer algo "turístico" ha sido cancelada abruptamente. He llamado a Alfredo para que nos envíen otro coche a recogernos y sin hablar un solo momento sobre ese tema, hemos regresado a nuestro pequeño rincón en el mundo (o más concretamente en la playa más alejada de todas) y Kate y yo nos hemos recostado en las hamacas con un libro cada uno (ella con uno sobre embarazos y otro titulado que esperar cuando estas esperando), bajo la sombra de los árboles y con el único sonido que las olas del mar.
Tras una larga hora de silencio, en la que Castle no ha parado de resoplar mientras fingía estar concentrado en su libro, y yo intentaba concentrarme en el mío sin mucho interés, pues las primeras líneas hablaban sobre las náuseas y el malestar propio de los primeros meses de embarazo y yo eso ya lo he pasado, me levanto de la hamaca, llevándome los libros conmigo al interior del bungalow, y me dirijo a la cocina.
Preparo dos zumos de mango y naranja.
Desde que hemos llegado, o mejor dicho, desde que hemos salido del local de George Town en el que nos estábamos tomando unos refrescos, no hemos intercambiado más que varios monosílabos. A Castle parece haberle sentado mal mi comentario sobre Alexis, pero es que le había estado dando varias vueltas desde esta mañana y no he podido evitar soltarlo, aunque probablemente no fuese el momento idóneo para mantener esa conversación.
Además no es el único de los dos que está molesto, porque por supuesto él también hace comentarios que están completamente fuera de lugar, como el que ha hecho él esta mañana.
Pero a pesar de todo, no quiero pasar el resto del día molesta con Castle, así que me acerco hasta él y le tiendo mi brazo, ofreciéndole uno de los zumos que he preparado.
Él me observa durante varios segundos, parece sorprendido, y finalmente acepta el refresco tras incorporarse y sentarse en la hamaca.
Yo me acomodo en la mía mientras muevo mis pies entre la fina y cálida arena. Le doy un trago a mi zumo y finalmente me decido a hablar.
-Hace un par de meses, me pediste que fuese a recoger unas cosas a tu antigua oficina mientras tú te reunías con tu editora. – Explico, hablándole de su antiguo lugar de trabajo como detective privado – Alexis y Hailey estaban allí, y creo que se estaban besando.
Castle abre los ojos como platos y me mira con confusión.
-¿Crees? ¿Crees que se estaban besando? – Pregunta, pidiéndome una explicación más completa.
Asiento y le explico cómo abrí la puerta del despacho creyendo que no había nadie allí y Alexis y Hailey se sobresaltaron, apartándose rápidamente la una de la otra. La primera tenía los labios algo hinchados, es lo que me lleva a pensar que se estaban besando y que no se trataba de un simple abrazo, tal y como sugiere Castle.
-Kate, conozco a mi hija – Dice él, casi con un tono de suficiencia – Creo que estás viendo cosas donde no las hay. Alexis nunca besaría a otra mujer…
-¡Oh, vamos Castle! Hasta yo he besado a una mujer…
Castle comienza a toser después de casi atragantarse con el zumo.
-¿Qué has querido decir con eso? ¿Cuándo? O… ¿cómo y por qué? – Pregunta aceleradamente.
No puedo evitar reír al comprobar que su rostro se ha vuelto algo pálido tras escuchar mi confesión.
-Tenía 19 años y mis amigas y yo queríamos probar… También el alcohol tuvo algo que ver – Sonrío al recordarlo.
-¿Te has besado con una mujer? – Pregunta él de nuevo, como si necesitase confirmar los hechos.
-Sí, Castle. Solo fue una vez y solo sirvió para confirmar que me gustan los hombres.
Escucho cómo él traga saliva sonoramente y después suelta el aire como en una especie de alivio.
-No sé si eso me confunde o definitivamente me gusta, ¿debería empezar a desconfiar de Lanie?– Dice ganándose un rodamiento de ojos por mi parte.
Ambos guardamos silencio durante unos segundos, interrumpido solamente por el sonido de los pájaros y las olas romperse contra la orilla.
Me fijo en que Castle tiene la mirada perdida y una sonrisa extraña en su cara y adivino inmediatamente que algún pensamiento perverso está rondando su mente, por lo que me veo obligada a chascar los dedos delante de su cara.
-¿Castle? Céntrate.
Eso parece volver a captar su atención, la sonrisa desaparece de su cara y rápidamente vuelve al tema de antes.
-Pero Alexis no… Ella ha tenido varios novios.
-Es joven, está en la edad de experimentar y averiguar qué es lo que quiere... No sabía que pudiese molestarte tanto algo así.
Castle da un largo trago a su zumo hasta que se escucha el sonido de la caña cogiendo aire en el fondo del vaso, ya vacío.
-No es eso… Alexis puede enamorarse de quien quiera y yo la seguiré queriendo igual, independientemente de sus sentimientos. Es solo que no me lo esperaba.
Yo ladeo mi cabeza hacia un lado, pensando en todas las veces que Alexis y Hailey actuaban de un modo confidencial, o las miradas que se lanzaban la una a la otra, o incluso la manera en que Alexis sonríe cada vez que habla de Hailey. Todas esas señales me habían llevado a mí a pensar que tal vez pudiesen tener algo más que una amistad, pero ¿puede ser que Castle hubiese ignorado todas esas señales?
Tal vez sea así. Tal vez el amor de un padre te lleva a ignorar cualquier hecho que demuestre que tu hija no es realmente como a ti te gustaría que fuese, o como tú creías que era, a ignorar el hecho de que están creciendo y que están comenzando a vivir una vida complemente independiente a la tuya.
Me llevo una mano a mi vientre y lo acaricio, preguntándome si me ocurrirá lo mismo una vez que yo sea madre.
Observo el cielo estrellado, completamente libre de cualquier iluminación artificial. La luna se refleja en el mar, proporcionando una luz ideal a aquel rincón del mundo, junto a las luces encendidas en el porche de nuestro bungalow.
Me giro hacia allí y veo a Castle, colocándose su camiseta y viniendo después a mi encuentro.
A pesar de que no hace frío, la brisa nocturna invita a llevar algo de ropa. Yo me he puesto una fina chaqueta sobre mi vestido de lino blanco.
Después de una deliciosa barbacoa que Castle se ha empeñado en preparar con parte de la comida que Alfredo nos dejó en el frigorífico, hemos cenado tranquilamente bajo el porche y ahora me encuentro paseando a la orilla del mar.
Castle llega hasta mí me coge de la mano y enreda sus dedos con los míos. Yo le sonrío y comenzamos a pasear lentamente.
Cojo aire y me permito cerrar los ojos, respirando la tranquilidad de aquel lugar. En ocasiones pienso que podría acostumbrarme a vivir aquí para siempre, pero entonces echo de menos nuestra vida en la ciudad.
Suspiro al pensar que cuando vuelva tendré que pensar en cómo voy a proyectar mi carrera de ahora en adelante.
-¿Estás bien? – La voz de Castle me saca de mis pensamientos.
Me doy cuenta entonces de que él observa con preocupación mi mano, con la que estoy acariciando mi vientre. Es un gesto que he comenzado a hacer de manera instintiva, sabiendo que ahí se encuentra nuestro bebé. A pesar de que todavía no se nota, y eso me preocupa.
Castle debe notar cómo mi preocupación aumenta con cada pensamiento, y detiene nuestro paseo.
-Ey, todo va a salir bien – Dice mientras acaricia mi mano con su pulgar.
-Es que… Debería notarse algo, ¿no? Y sin embargo… Nadie podría adivinar que estoy embarazada.
Suspiro y tiro del brazo de Castle, volviendo a caminar por la orilla aunque aminorando algo el paso.
-Kate, es normal. El bebé no comienza a crecer y desarrollarse hasta el cuarto mes de embarazo.
Giro la cabeza al saber lo bien informado que está, y eso me recuerda a la conversación de ésta mañana, con la diferencia de que esta vez se lo hago saber.
-¿Y eso lo sabes porque lo has leído, o también lo descubriste gracias a Meredith?
Suelto el agarre de su mano y continúo mi camino mientras él se queda atrás, aturdido.
-¿Así que de eso se trata? – Pregunta cuando me alcanza a paso ligero - ¿Estás enfadada porque he mencionado a Meredith?
-Oh, no – Digo en un tono sarcástico – Me alegra mucho saber todo lo que sabes acerca de ser padre, y me alegra saber que todo eso es gracias a Meredith.
Me doy la vuelta y aumento el tamaño de mis pasos, poniendo rumbo ahora hacia la cabaña. Se me han quitado las ganas de seguir caminando por la orilla.
-¡Kate, espera! – Castle me llama pero yo lo ignoro y continúo mi camino.
Las lágrimas se acumulan en mis ojos mientras yo maldigo a las hormonas que me hacen sentir de esta forma. Tan rápido puedo estar riendo como sentir que un nudo me oprime la garganta y estar desbordada por las lágrimas.
-¡Espera! – La mano de Castle atrapa mi muñeca y me agarra con fuerza, evitando que huya más de él – No pretendía… No sabía que mencionar a Meredith te iba a hacer sentir así…
-No estoy celosa – Murmuro mientras me seco con furia una lágrima que ha conseguido escapar por mi mejilla.
Él sonríe y da un paso más hacia mí.
-Es que… Tú ya has pasado por esto mientras que yo no sé nada. No sé cómo ser madre, no sé si lo voy a hacer bien…
De pronto siento los labios de Castle besar los míos y no tardo en corresponderle, a pesar de sentirme confusa por su ferviente respuesta.
-Kate – Susurra él tras apoyar su frente contra la mía – El simple hecho de que te preocupes por eso ya demuestra cuánto te importa.
-Pero…
Él vuelve a atrapar mis labios con los suyos en un corto beso, haciéndome callar.
-No tengo la menor duda de que vas a ser una madre estupenda.
Mis labios se curvan en una sonrisa al escucharle decir eso.
-¿De verdad lo crees? – Él asiente besando mi mejilla.
-Y no sabes cuánto me gustaría vivir esto por primera vez junto a ti, pero Kate, mi relación con Meredith no tiene nada que ver con mi relación contigo – Asiento, cerrando los ojos para controlar las lágrimas que amenazan de nuevo con inundar mis ojos – No puedo cambiar mi pasado, pero quiero aprender contigo. Quiero vivir contigo cada momento de este embarazo y que me cuentes tus dudas y tus miedos.
Vuelvo a asentir mientras Castle me besa la otra mejilla, deteniendo con sus labios una de las lágrimas que no he podido seguir conteniendo.
Me aprieta contra él haciendo que mis miedos disminuyan considerablemente.
