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S&R


1 julio 2023

Rick

Entro a casa apresuradamente después de recibir la llamada de Kate. Intento aparentar una tranquilidad que por supuesto no tengo. Siete años. Siete años de tranquilidad es lo que hemos tenido y justo ahora, en el momento en que Kate está más cerca de conseguir sus nuevos objetivos, todo reaparece. No es que literalmente reaparezcan, pero… Se perfectamente que los fantasmas del pasado están ahí y que eso es lo que Beckett debe estar pensando.

El loft está extrañamente y a pesar de las horas en silencio. A esa hora, siendo martes Lily debería estar en el colegio y aun así, con ella en casa está todo demasiado en calma. En otra ocasión la casa estaría con la misma vitalidad de siempre puesto que no es la hora de la siesta de Jake y Reece.

Y normalmente soy yo quien está a esas horas con ellos… Pero hoy ha sido diferente.

Después de despedirme de Kate, algo nerviosa por su conferencia, he llamado a Juliet para saber si se podía quedar un rato con los niños después de que yo haya recibido una llamada de Albert, el sustituto de Gina después de que tras casarse con un ejecutivo importante de la editorial decidiera mudarse a Europa un tiempo.

En mitad de la reunión con mi agente la llamada de Kate ha hecho que me olvide de todo y regrese a casa.

Al entrar a ella y a pesar de todo, el único sonido que se oye son las voces bajas de Espo, Ryan y un par de agentes en un rincón de la cocina mientras hablan.

Ellos me saludan con un leve movimiento de mano y una mirada y siguen a lo suyo. Como si no fuera mi casa en la que están y yo fuera un simple extraño que irrumpe en la situación. No digo nada y me asomo al salón donde veo a Kate sentada en el suelo, descalza, con el cabello suelto cayendo por sobre su cara (por eso aun no me ha visto) completamente concentrada con los niños.

No puedo evitar sonreír.

A pesar de lo inquietante de todo… Ver a Kate aun vestida con el pantalón y la camisa que se ha puesto esta mañana antes de salir de casa tirada en el suelo sin importarle nada y con nuestros hijos hace que una sonrisa se instale en mi rostro.

Me acerco despacio observando cómo los niños están tranquilos jugando con su madre, disfrutando, y como ella les habla con ternura y de forma muy tranquila cuando se perfectamente que por dentro está muriendo de nervios.

Ella me mira con una sonrisa algo forzada cuando se da cuenta de mi presencia pero le hago un gesto intentando tranquilizarla, tan solo hablándonos con la sigue pendiente de Lily y los gemelos ajenos a todo y antes que pueda unirme a ellos, Espo se acerca a mí y yo le sigo hasta mi despacho, tratando de no perturbar el ambiente que Kate ha creado ahí, en la zona de juegos que ha improvisado.

Cierro la puerta del despacho intentando tener más privacidad y miro a Espo seriamente.

-¿Cuánto os ha costado mantenerla ahí?-pregunto intentando romper el hielo, intentando no pensar en lo que puede pasar… O en lo que ha podido pasar.

Espo sonríe levemente. Estoy seguro que les debe haber costado un mundo convencerla de que no interfiera en la investigación… A pesar de que podría ser de mucha ayuda aun sin haber ejercido en el cuerpo durante años.

Creo que Kate nunca dejará de pensar como una detective… Y en su puesto siempre fue la mejor.

-¿Qué ha pasado?-pregunto. Beckett me había informado levemente de lo ocurrido pero quiero saberlo por boca del encargado en llevar el caso.

-Kate nos ha llamado… Bueno en realidad su asistente, Abby. Ha recibido varias amenazas…

-No me dijo nada-me quejo notablemente molesto.

-Supongo que fue por no preocuparte….Por protegerte.

Yo le miro seriamente. Ya pasamos por eso. Carraspeo algo irritado y espero a que siga contándome.

-Al principio su equipo de seguridad se encargó… No es algo a lo que candidatos al senado no estén expuestos… Acostumbrados-dice frotándose la frente-Pero esta mañana al entrar en la sala de conferencias hubo un altercado… Y Abby nos llamó.

-¿Qué altercado?

-Un tipo con unos explosivos… Por suerte toda la policía que estaba allí y algunos miembros de las fuerzas especiales se hicieron cargo… No pasó nada…

-Pero podría pasar… Y por precaución estáis revisando su correo-termino yo- Y mejor que los niños no salgan mientras comprobáis que el tipo trabajaba solo y las amenazas solo son eso… Letras de un demente.

Lamentablemente se de lo que hablo… A mi mente llegan recuerdos vagos de años atrás… Algunos casos en los que trabajé con Kate…El secuestro de Alexis, la vez que Kate tuvo que proteger a Bracken de otro pirado… Suspiro y miro a Espo.

-Ella quiere ayudarnos, Castle.

-Hablaré con ella… Lo mejor que podemos hacer es quedarnos con los niños-Espo asiente.

-Colega, nos vemos luego-dice mirando su móvil- El capi –dice refiriéndose a Ryan-Me necesita… En cuanto sepa algo os avisamos pero no te preocupes, Kate puede trabajar aquí y tenemos a dos agentes en el edificio y su equipo trabajando con nosotros también por la zona.

Estrecho mi mano con la de mi amigo y me despido. Ambos salimos del despacho. Yo me quedo mirando a lo lejos como Espo habla un segundo con los niños y se despide de Kate y junto a sus compañeros salen por la puerta mientras dos de ellos se quedan allí.

Me acerco hasta Kate y me siento a su lado, con Jake entre mis piernas ayudándole a construir un castillo con varias piezas de color azul.

Kate me mira en silencio y espera a que yo hable pero no creo que sea conveniente hablar delante de los enanos, al menos no delante de Lily quien a su edad es cada vez más consciente de todo lo que ocurre a su alrededor.

-¡Me aburro!-se queja Lily en ese momento-¿Mami vamos al parque?

Kate vuelve a mirarme y yo suspiro.

-¿No es genial, Lil? ¡Mami ha decidido pasar de la conferencia y pasar el día con nosotros!

-Siii-contesta mi niña mientras sus hermanos están completamente absortos con las piezas intentando que el edificio aguante hasta que ellos mismos lo derriban-Pero me aburro…

-¿Cuánto rato lleváis construyendo?-hago una pausa-¿Por qué no cambiamos de juego? Ahora elige Lily.

-Al parque-contesta la niña.

-No al parque no podemos ir.

-¿Por qué no?

Yo miro a Kate. ¿Cómo le explicamos que algún tarado tiene en mente atacar a su madre por que no está de acuerdo con sus propuestas o cualquier otra tontería y que es mejor quedarnos en casa porque es peligroso? Tengo que inventarme algo.

-¿Y si… Y si enciendo el proyector y hacemos una sesión de cine?

Lily se lo piensa.

-En el despacho… Podemos mover los muebles y ponernos en el suelo con cojines….

-¿Habrán palomitas y galletas?

-¿Quieres hornear primero las galletas?

-Siii.

La niña se levanta y prácticamente corre para recoger las piezas de lego junto a sus hermanos mientras les explica que vamos a comer galletas y todo tipo de guarrerias mientras vemos una película proyectada en una sabana gigante.

Yo me acerco a Kate mientras ambos nos levantamos del suelo. Beckett se gira un segundo y en su mente de policía e ignorando a los agentes que se han quedado con nosotros, uno dentro y el otro en el pasillo fuera de casa, se acerca hasta las ventanas y cierra todas las cortinas.

La sigo y la agarro por la espalda, pegándola a mí. Ella se queda quieta y yo noto como su cuerpo se rebela. Toda la tensión que está teniendo le pasa factura y tiembla levemente. La agarro más fuerte y cuando se gira veo sus ojos brillando a punto de que un torrente de lagrimas escapen sin poderlo evitar.

-Shhh… No… No podemos…Derrumbarnos delante de ellos-la risa de Lily corriendo por la cocina sacando algunos ingredientes y sus hermanos siguiéndola llega a nuestros oídos. Por supuesto, yo también quiero llorar. Si algo le pasa a ella… O a ellos… Le doy un suave beso y acaricio con ternura su mejilla- Tenemos que actuar con normalidad.

-Que los gemelos no hagan su siesta de dos a cuatro no es normal… O que yo esté aquí.

-¿Y qué quieres?-susurro-¿Salir? ¿Quieres volver en el tiempo a ser tú contra todos?-mi mano se mueve y acaricio levemente su pecho a la altura de la clavícula donde bajo la camisa hay una cicatriz que nos recuerda día a día que somos muy afortunados.

Ella niega.

-Kate…Se que es difícil…Y te lo callaste. Prometimos que nos contaríamos todo…

-Castle…

-Amenazas Kate. Un tipo con explosivos… ¿Y si hubiera llevado un arma? ¿Y si no actúa solo? ¿Y si esto del senado no es buena idea?-pregunto entre susurros nervioso.

-¿Crees que no es buena idea? ¿Qué no lo pensamos mucho?-bufa ella molesta- Esto no es nada… Se solucionará… Conozco a la gente que está en el caso y lo sabes…Sabes que son buenos.

-¿Cuánto tendremos que estar aquí encerrados con tres niños? ¿Sabes lo que es eso?-yo niego-Kate…

-No quiero discutir, Rick. Yo también estoy aterrada… Pero que pensemos todo eso… ¿Qué hubiera pasado? Pues no lo sé…Siempre hay riesgos… En el senado, en la policía… O siendo hijo de un Best Seller…-baja más la voz-O nieta de…-yo la callo. Se cual es su punto. Por supuesto que secuestraran a Alexis fue culpa de mi padre…

Yo la abrazo de nuevo y nos tiramos un par de minutos en esa posición hasta que Lily nos llama.

Nos separamos y nos acercamos a ella hablando como si no pasara nada… Pero sé que hasta se solucione, hasta que interroguen a conciencia a ese tipo y comprueben que no hay peligro vamos a estar aterrados y con tensión… Sé que esa noche, volveremos a dormir los cinco en la cama aunque nuestros hijos no sepan nada porque nosotros si lo sabemos y lo que yo sé es que… Aunque no quiera pensarlo… Mis recuerdos se enfocan en siete años atrás, en todas las veces que hemos sobrevivido y hemos estado en peligro antes, en todas las pesadillas de Kate…

Solo deseo que no vuelvan debido a este pequeño susto.


Rick

1 de Octubre 2016

Suspiro cuando de nuevo Kate se mueve en sueños y me da una patada en la espinilla. Me incorporo y la observo allí, en la oscuridad de la noche, tapada con nuestras sábanas y una de mis camisetas que utiliza a menudo para dormir. Le queda ancha y normalmente le llega hasta los muslos, aunque ahora le queda algo más corta debido a su, cada vez más, abultado vientre.

Aparto un mechón de pelo que cae sobre su cara y ella murmura algo que no llego a entender. Se me corta la respiración solo de imaginar que pueda estar teniendo un mal sueño y me pregunto si tal vez debería despertarla, pero decido no hacerlo al ver que ella continúa durmiendo como si nada.

No sería la primera vez que se despierta en mitad de la noche por culpa de una pesadilla. Ocurre desde que Caleb entró a nuestra casa y nos disparó a ambos, desde que estuvimos a punto de perder la vida. Sin embargo, Kate parecía haber conseguido controlar esas pesadillas, al menos no había ocurrido ni una sola vez en nuestras vacaciones. Un escalofrío recorre mi espalda al pensar en que pueda volver a ocurrir.

Mi boca está seca así que me levanto de la cama y me acerco a la cocina para coger un vaso de agua. Fijo la mirada justo donde Caleb se encontraba cuando apuntó su arma hacia mí. Cierro los ojos y presiono los párpados recordándolo. Pero el disparo que me tumbó a mí en el suelo no fue lo que más me dolió, si no los disparos que se sucedieron a continuación, y ver que Kate caía a apenas unos metros de dónde yo me encontraba.

Cuando vuelvo a abrirlos me golpea la imagen del suelo lleno de sangre. Y rememoro las voces ya lejanas en mi cabeza, minutos después de que se me ocurriese la genial idea de presionar el botón del pánico en mi móvil. Ése con el que tanto habíamos bromeado pero que mi imaginación de escritor me obligaba a retener, acabó por salvarnos la vida.

Tal vez deberíamos mudarnos de apartamento, encontrar un nuevo hogar que no nos haga recordar el suelo manchado de sangre, el sonido de los disparos, las voces amortiguadas que le siguieron…Pero por otra parte, me niego a desprenderme del resto de momentos vividos aquí, como por ejemplo nuestra primera vez juntos.

Me acerco el vaso a los labios y me bebo todo el agua, dejo después el vaso sobre el fregadero y apoyo mis brazos contra la encimera. Ésos recuerdos no pueden atraparme ahora, llevamos una vida feliz, hemos pasado unos meses estupendos y los que se avecinan van a ser todavía mejores. Se acabaron las amenazas, se acabó el estar asustado… Ya no estamos expuestos a ninguna situación de peligro.

Cuando regreso al dormitorio Kate está sollozando, su cuerpo medianamente encogido, se mueve en nuestra cama presa de los nervios. Comienzo a llamarla y tardo unos segundos en comprender que está soñando y se trata de una nueva pesadilla.

Tengo la tentación de despertarla, pero entonces recuerdo lo alterada que se pone si se despierta bruscamente en mitad de una pesadilla, y no quiero que eso ocurra, pues podría tener consecuencias sobre su embarazo.

Me tumbo a su lado y la atraigo hacia mí, me acerco tanto como puedo a ella y coloco mi mano sobre su rostro, apartando los mechones de pelo que se han pegado a su cara debido a la capa de sudor frío sobre su cuerpo.

-Shh… Kate, estás bien… Todo está bien – Le hablo en susurros y la abrazo fuerte, reteniéndola a mi lado.

Poco a poco los sollozos van disminuyendo y comienza a despertar. Le repito que todo está bien y limpio las lágrimas que recorren sus mejillas.

-Rick – Me mira con ojos asustados y se mueve hasta posar sus manos sobre su vientre. Lo acaricia durante un largo minuto hasta estar segura de que todo ahí abajo está bien.

Acto seguido coloca sus manos por debajo de mi camiseta y recorre mi pecho hasta encontrar mi cicatriz. Siento mi piel arder bajo sus dedos y supongo que es precisamente eso, el calor que desprende mi piel el que le hace saber que todo está bien. Que todo ha sido una pesadilla de la que ya se ha despertado.

Coloco mis manos alrededor de su cintura, sintiendo su vientre entre nuestros cuerpos.

Descubro que una nueva lágrima se ha abierto camino por el rostro de Kate, y la atrapo antes de que alcance sus labios.

-Tengo miedo – Las palabras escapan de su boca en un apenas un susurro, y descubro entonces que el miedo reflejado en sus ojos es un miedo diferente al que he visto otras veces.

Trago saliva cuando ése mismo sentimiento me atrapa, porque ya no se trata de protegernos el uno al otro, ahora hay alguien más que depende única y totalmente de nosotros dos, esa pequeña personita que se está formando en su interior. Y comprendo perfectamente el miedo que siente Kate, que le desgarra las entrañas con tan solo pensar en la posibilidad de que nuestro bebé resulte herido de alguna forma, esa imperiosa necesidad de protegerlo y de saber que va a estar bien.

-Tenemos que pensar un nombre – Digo de pronto. Kate me mira con confusión por mi cambio de tema.

Y es que sé que es lo que necesita ella ahora mismo. Sé que no necesita volver a recordar lo que ha soñado minutos atrás, ninguno de los dos necesitamos ser presas de esos oscuros recuerdos cuando tenemos tanto futuro por delante… Y tantas cosas de las que hablar. Por ejemplo, no hemos hablado de cómo se va a llamar, ni cómo vamos a decorar su dormitorio, o de qué religión va a ser, a qué colegio irá…

-Había pensado Jacob, o James si es niño… - Sonrío al escuchar su voz, todavía en un susurro.

-¿Y si es niña?

-Mmm…. No lo sé. ¿Sophia, Emma, Abigail…?

-Johanna – Interrumpo su lista de nombres con el único que creo que podría tener un significado especial para ella.

Su mano se mueve alrededor de mi cicatriz.

-Me gusta como segundo nombre – Dice con una leve sonrisa.

-Está bien. Johanna como segundo nombre.

Acerca sus labios a mi piel y me besa en el cuello, junto a la garganta.

-¿Y a qué colegió irá? – pregunto mientras acaricio su vientre por debajo de la camiseta.

-No quiero que vaya a un colegio muy pijo – Dice, recalcando la palabra muy como si diese por hecho que yo iba a proponer uno muy pijo.

-Tenemos dinero suficiente para pagar uno de los mejores.

-Esos colegios son muy estirados.

Hago una breve mueca y ella se ríe, algo que me llena de orgullo después del momento que ha pasado con la pesadilla.

-¿Y dónde nacerá? ¿En casa? – pregunto tras unos segundos.

No puedo aguantar la risa al ver la expresión en su cara cuando abre tanto los ojos.

-¿Sin epidural, quieres que muera de dolor?

-Vale, hospital entonces.

-Castle… Hay tantas cosas que quiero saber… - Susurra ella después de un rato – Quiero ver su carita, saber si tiene tus ojos, su pelo…

Me inclino levemente hasta posar mis labios sobre los suyos, incapaz de confesarle cuántas ganas tengo de verla con nuestro bebé en brazos, de que descubra ese sentimiento indescriptible que te alcanza cuando eres padre… Y por supuesto, las ganas que tengo de compartir ése sentimiento junto a ella.