4 de Julio de 2023
Kate
Me recuesto en la tumbona después de haberme aplicado protección solar y disfruto de los rayos del sol del mes de julio mientras escucho las voces y risas de Jake y Reece que intentan aprender a nadar con su padre en la piscina a apenas unos metros de donde yo me encuentro.
Lily ha salido a tomar un helado con Alexis y a practicar con un monopatín de ésta que al parecer tenía olvidado en algún lugar de la casa de los Hamptons.
Observo mi reloj y compruebo que todavía quedan un par de horas hasta que nuestros invitados (familia y amigos cercanos) lleguen a celebrar el día de la Independencia con nosotros, así que me coloco las gafas de sol e intento disfrutar de este merecido descanso.
Rick lo ha arreglado todo contratando a varias personas para que nosotros no nos tengamos que preocupar de nada más que disfrutar.
En realidad nuestro viaje a la casa de la playa debería haber comenzado esta misma mañana, pero después de las amenazas que recibimos y tras asegurarnos de que no se trataba más que de un susto, decidimos que lo mejor sería retirarnos de la ciudad cuanto antes y disfrutar de varios días de relax. Los dos lo necesitábamos después de lo ocurrido.
Anoche por fin pude dormir de un tirón después de unos días sin poder pegar ojo. La primera noche en que recibimos las amenazas todos dormimos juntos, y la segunda la pasé subiendo a las habitaciones de los niños para comprobar que estuviesen bien, a Rick le pasaba lo mismo así que finalmente decidimos que no tenía ningún sentido y acabamos bajándolos a los tres a nuestra cama.
Todavía tiemblo al pensar que nuestra familia se vea amenazada por culpa de un desequilibrado, incluso me ha costado dejar a Alexis y Lily salir solas de casa a por un helado, pero Castle me ha convencido de que estarán bien, que no podemos vivir con temor a que ocurra algo y, sobre todo, que yo no soy la culpable de esas amenazas, si no que el único culpable es la persona que las realiza.
Me inclino cuando varias gotas de agua caen sobre mi piel y observo que uno de los gemelos (desde donde estoy no estoy segura de saber si es Jake o Reece) sostiene una pistola de agua en las manos mientras flota con sus manguitos y apunta directamente hacia mí. Al parecer ha decidido pasar de las clases de natación de su padre.
Rick le dice algo a modo de reprimenda cuando ve que me está salpicando agua y entonces nuestro hijo apunta hacia él, dándole de lleno en la cara.
Río ante esa imagen y me deshago de pareo anudado a mi cintura y dejo mis gafas de sol sobre la tumbona, caminando después hasta el borde de la piscina.
-¡Mami! – Jake estira su mano en el aire casi perdiendo el equilibrio mientras flota en el agua.
Le devuelvo el saludo, enternecida de verlos a los tres disfrutar en la piscina, y comprobando que era Reece quien estaba disparando la pistola de agua. Ahora la ha soltado en el agua y mueve sus brazos y piernas con poco éxito intentando escapar de su padre que finge ser un tiburón.
-¿Nos acompañas? – Pregunta Castle nadando hacia el borde ahora con Reece sentado en su espalda.
-Si mami – dice Reece dejando entrever una sonrisa en sus labios mientras intenta apartarse un mechón de pelo mojado que se le ha pegado en la frente.
Hago como que lo pienso durante varios segundos y finalmente me zambullo al agua junto a los tres, refrescándome así en este caluroso cuatro de julio.
Apenas unos minutos después Alexis y Lily aparecen por allí. El vestido de Lily ahora cuenta con un color más, además del rojo y azul de sus flores, una gran mancha de chocolate destaca sobre su pecho.
Alexis murmura un "lo siento" y yo le resto importancia. Por suerte conocemos demasiado bien la facilidad que tiene Lily de manchar su ropa y hemos traído varios vestidos de recambio.
Un rato después las dos se nos unen en la piscina y todos disfrutamos un rato más en el agua antes de que lleguen los primeros invitados.
Castle
Todo estaba yendo bien, demasiado bien, hasta que empezamos ése maldito concurso de los perritos calientes. Creía que sería una buena idea e, imitando el típico concurso de Nathan's de "a ver quién come más perritos calientes en poco tiempo" decidí hacer nuestro propio concurso. Por supuesto solo Ryan y Esposito decidieron acompañarme en esta locura mientras los demás disfrutaban del espectáculo.
Yo iba ganando.
Llevaba cinco perritos más que ellos engullidos en apenas un minuto, cuando de repente un fuerte dolor de estómago me hizo correr hasta el baño y ahora tengo que aguantar la mirada de reproche de Kate sobre mí mientras intento recomponerme con las manos apoyadas a ambos lados del lavabo.
-No… No digas nada – Le pido mientras empiezo a cepillarme los dientes.
Por suerte me encuentro algo mejor después de haber devuelto y he subido al baño de arriba donde se encuentra mi cepillo de dientes.
-No he dicho nada – Se defiende ella alzando las manos.
Pero veo por el espejo que intenta disimular una sonrisa, y sé que va a estar siempre recordándome que ya me advirtió que no era buena idea lo del concurso.
Se coloca a mi lado cuando termino de lavarme los dientes y se moja las manos, pasándolas después sobre mi cara, refrescándome.
-¿Mejor? – Pregunta acariciándome el mentón.
-Mi orgullo todavía está herido, seguro que esos dos – digo refiriéndome a Esposito y Ryan – se van a burlar de mí en cuanto me vean.
-No te creas que estaban mucho mejor que tú –Kate coloca sus brazos en mis hombros – Creo que Ryan se estaba empezando a marear.
Sonrío al escuchar eso.
-Por lo demás… está siendo un buen día – dice, desviando la vista hacia la ventana desde donde llega la música del jardín y las voces de todos los presentes en la fiesta.
-Sí. Los niños se lo están pasando en grande…
-Ajá. Y después con los fuegos artificiales…
-Mmm – Le interrumpo antes de que continúe hablando de los niños – Y después de los fuegos, tú y yo podríamos…
-¿Podríamos, qué? – Pregunta inocentemente con una sonrisa.
Recorto la distancia con sus labios y la beso apasionadamente.
Me alegra ver a Kate así de relajada, a diferencia de los últimos días después de las amenazas. Era como si de repente no fuese ella, como si ésas amenazas le hubiesen hecho sentir miedo otra vez… Pero la Kate que tengo ahora entre mis brazos vuelve a ser la misma de siempre. Despreocupada, feliz… Preocupándose únicamente por pasarlo bien.
-¡Iugh¡ Se están besando.
Kate y yo nos apartamos rápidamente el uno del otro para ver la cabellera rubia de Nicholas (el hijo de Ryan), y la cabeza de Lily, desaparecer del marco de la puerta. Seguido de las pisadas apresuradas de los dos intentando escapar por las escaleras.
Suspiro mientras Kate se muerde el labio.
-Nicholas no está siendo una buena influencia para nuestra princesa – digo medio en serio medio en broma mientras salimos del baño para volver a la fiesta.
-Oh, vamos – ríe Kate sacudiendo la cabeza.
-En serio, ¿no has visto cómo la mira?
-Castle, solo tienen 6 años. Además… Diría que es nuestra hija quien pone más interés en Nicholas que él en ella…
-¿Qué quieres decir?
Pero Kate ya ha desaparecido del porche, dirigiéndose hacia donde se encuentran Jenny y Lanie, a quien empieza a notársele el vientre abultado.
Yo recorro la mirada por el jardín observando cómo Jake y Reece (uno con una camiseta roja y el otro con una camiseta azul mientras ambos visten un pantalón blanco) juegan con Sarah Grace a la pelota; Nicholas y Lily corretean entre los invitados; Alexis habla con Hailey, ambas apartadas en una esquina del jardín. Mientras tanto, mi madre baila al ritmo de la música tratando de convencer a Jim Beckett para que la acompañe; aparto la mirada de ellos antes de que el padre de Beckett me pida ayuda con eso y finalmente me acerco a Ryan y Esposito que, a pesar de haberse mareado un poco han decidido volver a acercarse a las fuentes de comida.
-¿Qué pasa tío? – Pregunta Espo mientras se zampa una hamburguesa.
-Creo que deberías pensar un concurso diferente para el año que viene.
Los tres asentimos y ninguno de nosotros vuelve a mencionar el concurso de perritos calientes durante el resto del día.
Después de que acabemos atiborrados a comida y bebida, hemos decidido ir a pasear y a hacer una hoguera en la playa desde donde veremos los fuegos artificiales para terminar ese día de celebraciones. Probablemente nos quedemos un par de días más para olvidarnos un poco de todo el estrés que nos provoca la ciudad.
A esas horas de la noche, la playa está bastante concurrida de familias y amigos que disfrutan de las hogueras, las nubes que calientan en ellas, las risas, la música y sobre todo los colores rojo, blanco y azul que poco a poco van iluminando el cielo.
Me siento en una de las toallas que hemos traído y observo a mi familia. No puedo ser más feliz.
Lily está recostada al lado mío con Nicky y Sarah mirando anonadados con el cielo señalándolo mientras explotan los colores. No puedo evitar mirar a Alexis… Aunque está bastante comedida con Hailey, charlando mientras se ponen sus chaquetas. Por la noche empieza a refrescar. La música hace que se muevan levemente a su ritmo mientras de vez en cuando miran el cielo para disfrutar del espectáculo de cada año del cuatro de julio… Estoy contento de verla tan feliz y algo relajada con el trabajo.
Al fin y al cabo… Hay vida después de la investigación.
Mi mirada sigue su camino hasta encontrar a mis amigos, aquellos a los que he llegado a considerar familia, reunidos alrededor del a hoguera mientras calientan nubes para los chicos. Y para Lanie. Lanie tiene antojo de nube y se apoya en el hombro de Javi mientras ríen en compañía también de mi madre y Jim.
Lanie me ha dicho que yo voy a ser el padrino de su bebé. No me ha podido hacer más ilusión.
Ella siempre contó conmigo. Incluso antes de conseguir conquistar a su amiga.
Miro a mi lado y veo a Lily jugando con Nicholas y Sarah Grace.
-¿Tenéis frío?
-No, tío Rick-contesta el niño.
Yo les sonrío. Acaricio la pierna de mi hija y la risa estridente de Jake (es inconfundible) llega a mis oídos. Le busco y le encuentro correteando alrededor de las piernas de Kate y de Jim que se ha acercado hasta ella.
Kate, con un vestido blanco por encima de su bikini, una cazadora tejana que cubre sus brazos de la brisa de la playa que hace por la noche y descalza se mueve haciendo reír a Reece que está en sus brazos.
No consigo impedir que una sonrisa se me instale en el rostro al ver esa estampa. Reece no puede parar de reír al igual que su hermano y ambos señalan el cielo cuando un enorme fuego artificial explota en el cielo con miles de estrellitas azules y blancas.
-Ohhh-puedo escuchar que Jake se queda quieto mirando el cielo viendo las miles de estrellas rojas y azules en el cielo.
Su hermano le imita y señala al cielo mientras Kate le llena de besos. Reece se revuelve en los brazos de su madre algo agobiado por todas las muestras de cariño de ella y finalmente Kate le deja en el suelo.
No logro escuchar que es lo que Jim le dice a Kate pero adoro la forma en la que mira a su padre y se ríe.
¿Alexis y Lily me miran así también? ¿Yo las miro a ellas y a los gemelos como Jim lo hace con su hija? Es realmente adorable como Kate le abraza y como para él todavía, después de tantos años, aun, por siempre, sigue siendo su 'Katie'.
Lily se ha levantado de la toalla y echa a correr hasta los brazos de su madre. La mirada de Kate es puro amor. En ocasiones no puedo evitar pensar lo mucho que debe añorar a Johanna y lo mucho que le hubiera gustado disfrutar de nuestros hijos con ella. Suspiro. Se cuelga de ella y luego se tira a los brazos de su abuelo. Yo no espero más y me acerco a Kate.
La abrazo por la espalda posando mis manos en sus caderas y beso su cuello.
-Hola guapa-susurro en su oído.
Ella se acomoda levemente contra mi pecho y alza la cabeza para detenerse a mirar por un momento los fuegos artificiales.
Yo la aprieto contra mi cuerpo.
Desde luego no, no puedo ser más feliz.
Vuelvo a mirar a mí alrededor. Mi madre me sonríe sentada en una de las toallas mientras Lily y Nick están al lado de la hoguera junto con Javi, jugando con él mientras Ryan está con Sarah Grace junto con Jenny y Lanie quien esta acariciando su leve vientre abultado. Alexis se ocupa junto con Hailey de entretener a sus hermanos pequeños.
Yo aprovecho y vuelvo a centrarme en mi mujer entre mis brazos y muerdo su cuello.
Kate se separa de golpe y me mira con una sonrisa.
-¿Qué ha sido eso?
-¿Qué?-digo haciéndome el inocente.
Ella con su mirada y moviendo las cejas señala hacia abajo, justo a mi entrepierna. Yo la vuelvo a colocar donde estaba y le confirmo lo que ella había descubierto: una erección.
-Eso es que me vuelves loco-susurro.
-No parece que hayan secuelas-bromea sobre mi operación de hace poco, más o menos una semana.
-No creo que no… ¿Quieres que te lo demuestre?-le pregunto apretando mi erección contra su trasero.
-Castle-jadea ladeando su rostro y mirándome seriamente.-Nuestros hijos, amigos y padres están a un par de metros… ¿Qué pretendes?
Yo miro de nuevo alrededor. Nadie está pendiente de nosotros.
-No sería correcto irnos a casa…-murmuro-Peeero…-yo señalo con mi mano por encima de sus hombros un camino que lleva a unas rocas lo suficiente alejado para poder encontrarnos a solas.
-No somos adolescentes… ¿Y si hay alguien? ¿Y si nos pillan?
-Kate… la gente está hacia allí-señalo la otra dirección, donde hay algunas personas, vecinos de la zona. Nuestra casa es la última de la calle, por lo que hacia el lado izquierdo no tenemos a nadie. Ese fue uno de los motivos por la que la compre, la privacidad de esa zona de la playa.- ¿Ya has perdido tu espíritu rebelde, Kit Kat?
-Oh, dios…No me llames así-se queja dándome un pequeño codazo.
-Gallina-murmuro.
Kate no tarda en reaccionar. Es competitiva como yo. Antes de que nadie nos busque o nos eche en falta ha tirado de mi mano y hemos echado casi a correr en dirección a las rocas que separan parte de la playa y nos dan la intimidad que necesitamos.
Cuando quiero darme cuenta, tengo a Kate apoyada en una de las rocas y yo la beso desesperado mientras mi mano se pierde debajo de su muslo. El sonido de los fuegos artificiales amortiguan esos pequeños gemiditos que escapan de su boca.
A lo lejos podemos escuchar la gente por lo que si alguien se acercara estaríamos completamente alertas y no seriamos descubierto teniendo sexo en la playa.
Algo que por cierto, es ilegal. Y que de ser descubiertos, sería realmente un problema para su carrera.
Pero rápido me olvido de todo eso, me olvido de donde estoy e incluso de mi nombre cuando mi mujer, experta en hacerme perder la cabeza introduce su mano en mis bermudas patrióticas y alcanza mi miembro, duro, caliente, necesitado y empieza a jugar con él, haciéndome delirar.
-Kate…Kate-jadeo-No tenemos mucho tiempo y…Y creo que si estoy más sensible que antes-le ruego casi temiendo que este encuentro acabe antes casi de empezar.
Kate me sonríe y me baja las bermudas hasta los tobillos haciendo que mi erección se ensalce ante ella. Se muerde el labio y aun habiéndole rogado, se agacha frente a mí y posa sus labios sobre ella. Cuando se la introduce en la boca no puedo evitar golpear con mi mano en la dura roca en la que me apoyo y casi me caigo.
-Kate…
Ella se apiada de mí y se separa. Me mira con esa intensidad que hace que casi me corra y mete sus manos por debajo de su vestido deslizando su ropa interior entre sus piernas. Se sube el vestido levemente y yo no aguanto más. Me sitúo entre sus piernas pero antes de introducirme en ella, busco entre mis pantalones y busco el maldito preservativo que aun hasta que pase el tiempo de precaución después de la operación tenemos que usar. Me lo coloca rápido y la penetro, gimiendo de placer.
Ambos nos besamos. Nos miramos a los ojos, ahí, medio desvestidos, con las manos entrelazadas apoyados en unas rocas como dos adolescentes después de varios años juntos, con nuestra familia cerca y en mitad de la playa…. Completamente desesperados el uno por el otro.
Los fuegos artificiales siguen explotando en el cielo mientras yo me muevo intensamente entrando y saliendo de ella, haciéndola gritar.
-Fuegos artificiales-jadeo cuando estoy a punto de llegar al clímax. Nunca mejor dicho.
Ella sonríe y se mueve en un vaivén al mismo ritmo que yo y noto como sus músculos se contraen alrededor mío.
-Te amo… Castle…Te amo-gime roncamente.
-Yo también te amo-le digo siguiendo hasta buscar la propia liberación de mi placer, celebrando el día de nuestro país.
Nuestro día.
Uno de esos días que no podemos despegarnos el uno del otro y no podemos estar más felices, mas orgullosos de la familia que hemos formado.
En este no ha habido ningun flashback y aunque lo escribimos mas hacia el 4 de julio...No hemos podido subirlo hasta ahora para seguir la cronologia. Sorry ;-)
Como siempre gracias por leer y seguir comentando!
