Kate

26 de Octubre de 2016

Acaricio con mi mano la tela de algodón del pequeño vestido blanco con puntitos de colores claros y una flor rosa a la altura del pecho, que tengo entre las manos mientras estoy allí, sentada en el suelo entre varias cajas en el dormitorio todavía vacío que nuestra pequeña ocupará cuando venga al mundo.

Ya queda poco para conocerla.

Sonrío al recordar el rostro de felicidad de Rick el día que el doctor por fin nos confirmó el sexo del bebé. También le habría hecho ilusión tener un niño, pero creo que ninguno de los dos podemos sentirnos más felices. Y ayer él recordó todas estas cajas con ropa de Alexis, guardadas en el trastero e insistió en recuperarlas y ver si podríamos conservar algo para nuestro bebé.

Castle aparece en ese momento en el dormitorio y se sienta a mi lado después de darme un beso en los labios. Observo que está vestido con su camisa de cuadros y unos vaqueros, al contrario que yo que todavía sigo en pijama.

-¿Todo listo para Chicago? – Pregunto, dejando el vestido de algodón a un lado.

Él suspira y puedo ver el remordimiento en su mirada. Es el primer fin de semana que pasaremos separados durante el embarazo debido a una firma de libros que Castle tiene en Chicago.

-Estaremos bien – Alargo mi mano y la dejo junto a su brazo.

-Por si acaso… Como no quiero que estés sola, he llamado a Alexis.

-Castle… - Intento protestar, pero él me lo impide.

-Vendrá esta noche y se quedará a dormir. Por favor.

Suspiro y finalmente asiento, aceptando la compañía de Alexis si eso deja más tranquilo a Castle. Últimamente está mucho más preocupado (más incluso que yo) y mucho más pendiente de mí debido a que la fecha está cada vez más cerca. Los dos estamos nerviosos, y él tiene miedo de dejarme sola.

-Le hará ilusión saber que vamos a dejar alguna de sus ropitas para el bebé – dice emocionado, mirando la ropa que yo ya he esparcido por el suelo minutos antes para elegir la que nos quedamos y la que puede continuar guardada en cajas como recuerdo.

Me muerdo el labio, dudando de que Alexis opine del mismo modo. Desde hace algún tiempo tengo la impresión de que mi relación con la hija de Castle se ha distanciado, a pesar de que él no haya notado nada al respecto y sin saber exactamente el verdadero motivo de ése distanciamiento. Pero tal vez esta noche sea una buena oportunidad para hablar con ella.

Sonrío con ternura a Castle cuando éste me muestra con ternura unos preciosos zapatitos de color blanco con lazos rosas.


-¿Vainilla, fresa y marshmallows? – Pregunta Alexis junto al frigorífico.

-Y con chips de galleta por favor – Alzo la voz desde el salón mientras introduzco en el reproductor el DVD de "Algo pasa en las Vegas" que Alexis ha traído.

Coloco una mano en mi vientre cuando me incorporo, cada vez es más pesado y no existe la postura buena para nada.

-¿Estás bien? – Pregunta ella ofreciéndome una tarrina de helado de cookie dough de Ben and Jerry's.

-Sí. Es solo… Es pesado, ya sabes. El bebé está creciendo a pasos agigantados.

La pelirroja se sienta en el sofá y coloca su tarrina de helado de fresa y trocitos de marshmallows entre sus piernas.

Antes de sentarme a su lado y pulsar el play veo que tiene sus ojos fijados en una de las butacas a nuestra derecha donde antes he dejado varias de las ropitas de bebé. Mi corazón se acelera unos segundos creyendo que no se lo va a tomar bien.

-¿Es…? – La pelirroja se incorpora, dejando su helado sobre la mesa baja del salón y acercándose a la ropa para bebés, haciéndose con un pijama de color rojo y el dibujo de un mono en la parte del trasero – ¡Es mi ropa!

El tono de su voz denota algo de emoción pero no estoy segura de que eso sea algo bueno, así que dejo mi tarrina a un lado y me acerco a ella.

-Tu padre ha pensado que… Tal vez podríamos utilizar alguna de estas prendas para el bebé. Si a ti no te importa, claro.

-No, claro que no. Es maravilloso que las haya conservado todas, ¿verdad?

Asiento mientras suelto levemente el aire entre mis dientes, fijando mi mirada en las prendas de ropa las cuales todavía desprenden un maravilloso olor a bebé.

-Espera, ¿pensabas que yo no estaría de acuerdo con dejaros utilizar esta ropa?

No sé si es mi actitud lo que me delata o simplemente ese "si no te importa", pero Alexis me mira con un gesto interrogante a la espera de una respuesta.

-Sí. No. Bueno… No lo sé. Alexis… ¿He hecho algo mal? – Pregunto, pasándome una mano por el pelo.

La pelirroja me observa frunciendo el ceño, parece sorprendida, y deja su antigua ropa sobre el sillón.

Pero desde que sé que voy a ser madre tengo miedo de no estar haciendo las coas bien, y si ni siquiera puedo estar ahí para la hija de mi marido me aterra pensar si sabré estarlo para mi propia hija.

-¿Qué te hace pensar eso?

Camino hasta el sofá y le digo lo que siento: cómo nuestra relación ha cambiado desde que estoy con su padre, y cómo siento que cada vez está más distante.

-Es posible… - Dice de pronto, cuando yo acabo de hablar – Que alguna vez me haya sentido más alejada de mi padre desde que tú estás y me haya sentido un poco celosa – sus mejillas se sonrojan cuando dice esto último.

Voy a hablar pero ella alza la mano antes de que le interrumpa.

-Pero al mismo tiempo yo también me alejaba más y más… de mi padre, y de ti. Siento haberte hecho sentir así… - Dice alargando su brazo hasta alcanzar el mío.

-Me gustaría tener una buena relación contigo, Alexis.

La joven asiente y le abrazo, haciéndole saber que lo que le acabo de decir es cierto.

Justo en ese momento, el bebé se mueve en mi vientre propiciándome una patada.

-Oh, Kate… ¿Eso ha sido… Ella? – Pregunta Alexis emocionada - ¿Puedo…?

Agarro su mano, la llevo hasta mi vientre y hasta que vuelvo a sentir una nueva patada y las dos reímos emocionadas.

Un rato después las dos descansamos en el sofá, con un leve empacho de helado, mientras Ashton Kutcher y Cameron Díaz tratan de resolver sus problemas interpretando a los personajes de la película.

Muevo mis manos entre los cojines cuando lo siento vibrar, se trata de Castle. Ya ha aterrizado en Chicago y va de camino al hotel. Nos manda un beso a las tres y eso me hace esbozar una pequeña sonrisa, acaricio mi vientre inconscientemente.

Cuando vuelvo a levantar la vista compruebo que Alexis también está mirando su móvil mientras que una sonrisa se extiende en su cara. Sin duda debe de tratarse de alguien importante para que esté sonriendo de esa manera, igual que yo lo estaba haciendo al leer el mensaje de Castle.

-¿Alguien especial? – No puedo evitar preguntar.

Alexis se lleva las manos al flequillo en un acto de nerviosismo y veo cómo traga con dificultad.

-Algo así. Es… complicado.

-¿Complicado? – Pregunto. Complicado es una palabra que no se me resiste después de todo lo que Castle y yo hemos pasado en nuestra relación.

-Digamos que… ¿Alguna vez has sentido cosas por alguien que nunca se te hubiese pasado por la cabeza tener algo con esa persona?

-Sí. Tu padre – Digo tras pensarlo durante dos escasos segundos.

Alexis ríe pero rápidamente adopta de nuevo esa actitud nerviosa, así que intento ayudarle en su explicación, esperando no meter la pata al hacerlo.

-¿Hailey?

La pelirroja me mira con sorpresa y rápidamente sus mejillas se tiñen de un color parecido al de su pelo.

-¿Lo sabes? – Pregunta, haciéndome saber que he dado en el clavo - ¿Papá también lo sabe?

Pongo una mano en su brazo al ver que le cuesta decir esto último.

-Imaginábamos que podía haber algo más que amistad – Explico.

Ella asiente y traga saliva con dificultad.

-Míralo por el lado positivo, tu padre no la someterá al tercer grado puesto que ya la conoce – digo tratando de destensar el ambiente.

-Entonces… ¿os parece bien?

-Mientras tú seas feliz, Alexis, y ésa persona te respete, nosotros te apoyaremos.


A la mañana siguiente me despierta el ruido de mi teléfono móvil. Mientras lo rebusco debajo de la almohada escucho el lejano ruido del batidor en la cocina por lo que deduzco que Alexis ya está despierta.

-¿Diga? – Contesto con la voz ronca, sin tan siquiera haber mirado la pantalla.

-¿Te he despertado? – La voz de Castle suena al otro lado del aparato.

Inclino la cabeza y miro el despertador. Son casi las 10 de la mañana, parece que he dormido de más, últimamente lo hago mucho.

-¡Kate, hay un crítico aquí! – Castle continúa hablándome al ver que no le contesto.

¿Un crítico? Apoyo la cabeza sobre la almohada y masajeo mi frente terminando de despertar.

-¿Qué tal la firma de libros?

-La firma está a punto de comenzar, pero está aquí Cameron Clark – El tono de voz de Castle suena bastante alarmante.

Yo intento pensar quién es ese tal Cameron Clark, pero Castle me lo aclara enseguida.

-Escribe columnas de opinión en el New York Times, Kate, si escribe algo malo sobre este libro… Estoy acabado.

-Rick nadie va a escribir nada malo, tu libro es fantástico – Le digo con ternura.

Finalmente y tras varios intentos consigo convencer a Castle de que no tiene nada que temer, tal vez darle esa seguridad que curiosamente le falta ahora. Tal vez se deba a que se enfrenta a una nueva etapa de su carrera, ahora que debe terminar con la saga de Nikki Heat, pero nunca antes le había visto tan nervioso por una crítica.

Supongo que tiene miedo a hacerlo mal, pero todo lo que ha escrito por ahora ha sido un éxito en ventas. No estoy segura de que alguna vez vaya a salirle mal.

O tal vez esté equivocada…


17 de Julio de 2023

-¡Excursión! ¡Excursión!-Lily grita mientras se acerca a nosotros, terminando de tener todo listo. Salir con ellos es un autentico caos, hay que tener en cuenta todas sus necesidades, sobre todo si vamos a ir en metro y caminar bastante.

Me encanta hacer planes con mi familia al igual que Rick y sobre todo si esos planes es algo tan sencillo como salir al parque o a pasear como si nada tuviera que ver con el Rick escritor de Best seller, multimillonario, famoso y playboy que fue antaño.

El siempre ha sido así familiar…Y yo no lo había podido comprobar hasta verle interactuar con Alexis muchos años atrás.

-¿Estás segura de esto?-me pregunta Rick, con Jake en brazos y Reece cogido a su pierna, ambos con pantaloncitos cortos y una camiseta de diferente color para diferenciarlos más rápidamente-Es decir, para mi mejor… Unir el día de chicas y chicos… Siempre puedes salir otro día con Lily e ir a American Girl…

-¡Y al zoo!-exclama Lily detrás de mí, llegando con sus shorts, su camiseta de colorines y una pequeña mochila donde lleva sus cosas, contenta a pesar de que ese Domingo de descanso para mi (bien merecido) vamos a compartirlo con los chicos y vamos a ir a pasar el día, bastante caluroso, a Brooklyn Bridge Park.

-Al zoo quieren ir tus hermanos también…

Lily hace una mueca y se queda pensativa mientras yo contesto a Castle.

-Estoy segura-le guiño el ojo y le quito a Jake de sus brazos mientras despliega uno de los carritos y empieza a sentar a Reece en él, a pesar de sus quejas.-Estamos encantadas de pasar el día con nuestros chicos… Parece como que ha sido una eternidad desde que hemos podido salir los cinco al parque, entre mi trabajo, Castle escribiendo, la mudanza (que no está costando nada con la ayuda de un servicio de mudanzas para las cosas que queremos conservar) y la búsqueda de guardería de los niños que por fin dio sus frutos para el próximo curso.

Los chicos prefieren caminar… o más bien correr y volver loco a Castle, pero tenemos mucho recorrido y trayecto hasta allí por lo que preferimos llevar los carritos por si acaso.

-¿Lo tenemos todo?

Yo miro en la mochila de los chicos: Toallitas, una muda para cada uno incluida Lily, galletas, un pequeño botiquín incluido la crema anti chichones.

-Todo listo. ¿Tu mochila?

El asiente. Él lleva otra mochila con un pareo enorme que hace la función de mantel para recostarnos en el césped, el borrador de su libro que le prometí que leería y demás objetos de nuestra propia necesidad.

-¿Y tu mochila Lily?

Ella mira su mochila de 'Paw Patrol' y revisa que su libro de colorear, sus colores y sus juguetes estén ahí.

-Todo listo.

Los cinco salimos por la puerta y yo no puedo evitar echarle un vistazo a Castle… Esa ropa que lleva cuando no tiene que ir de "escritor reconocido mundialmente" le queda a la perfección. Pueden haber pasado los años…Pueden haberle salido un par de canas en la sien y pueden ser unos simples vaqueros y una camiseta de manga corta de color azul agua marina (que resalta sus ojos) con cuello de pico que me hacen pensar de él como "padre sexy". Quito esos pensamientos de mi cabeza y me pongo las gafas de sol. Observo su media sonrisa al salir del ascensor y puedo jurar que él ha tenido los mismos pensamientos hacia mi cuando veo como su mirada se desvía hacia mis piernas que gracias a los shorts y la calurosa temperatura que sufrimos en verano en la ciudad puedo lucir.

-¡Ahhh… Ya sé!-exclama Lily sorprendiéndonos cuando vamos caminando calle abajo, esquivando a bastantes turistas por Broadway hasta la parada de metro de Canal Street-Mami y yo podríamos ir a American Girl y luego a ver el musical de Aladdin.

Rick y yo nos miramos. No es mala idea… Los gemelos aun son demasiado pequeños y demasiado movidos incluso para aguantar una película entera en casa, por lo que ir al cine o al teatro con ellos sería un fracaso.

-Te lo compro, Aunque también podríais simplemente hacer lo que hacen las chicas en sus citas… Manicura, pedicura, peluquería… Hablar de chicos, cosa que tu no debes hacer aun…-contesta Rick justo cuando entramos en la estación mientras yo ruedo los ojos divertida-Lil, ahora dale la mano a mamá ¿Ok? Aquí no se corre.

Lily asiente.

Poco después, nos bajamos todos en la siguiente parada, Brooklyn Bridge-City Hall y cruzamos el puente de Brooklyn paseando y disfrutando de las vistas que nuestra ciudad nos ofrece, por un segundo, tal y como fuéramos turistas.

Hemos decidido cruzar el puente e ir directamente al parque, en lugar de cruzar a Brooklyn con el metro y bajar desde York Street por Dumbo Park dejando Manhattan Bridge a nuestras espaldas tal y como Rick y yo habíamos hecho muchas otras veces, antes de tener incluso a Lily. Pasear por allí, con el silencio y el skyline iluminado por la noche era simplemente algo mágico.

Sin embargo, ahora con los niños es simplemente más práctico cruzar el puente paseando y pararnos en Jane's Carousel e ir a uno de esos parques infantiles mientras comemos algún hot dog tranquilamente. Desde luego, tras llegar después de varias paradas a lo largo del puente, tengo claro que a la vuelta tomaremos un taxi, al menos hasta Jay Street, pero definitivamente no volveremos a cruzar el puente de vuelta, aunque a mí me gusta más en esa dirección.

Decidimos pasar de largo el Carousel dejarlo para más tarde y seguir por el Pier 6 bordeando la orilla del rio dejando el puente a nuestras espaldas mientras damos un agradable paseo en familia. Jake y Reece exigen sus botellitas para hacer pompas de jabón y a su lado Lily intenta explotarlas mientras provoca la risa de los gemelos. En frente de nosotros, en la zona de picnic se está celebrando un cumpleaños infantil y al otro lado de la acera un grupo rodea a un perro que patina sobre un patinete.

Lily no puede evitar reír al verlo pero cansada, exige que acampemos en la primera zona verde que hay, cerca del parque infantil. Cuando paramos, lo primero que hace Lily es soltar a sus hermanos de los carritos y echar a correr con ellos en mitad del césped, cayendo y rodando entre risas y la atenta mirada de su padre.

Yo les miro a ellos embelesada me acerco y paso mi brazo por la cintura de Castle sobresaltándolo.

El tuerce su rostro levemente y me besa en un rápido y tierno beso mientras no despega la mirada de los niños.

-¿Y… vas a….?

Yo ruedo los ojos y asiento. Miro a un lado donde hemos dejado los dos carritos de los niños y nuestras cosas y encuentro un árbol que da sombra. Le indico que voy hacia allí mientras él se queda con ellos, como uno más, haciéndoles reír.

Aparco los carritos y compruebo que las mochilas de los niños y la de Castle siguen ahí. De la suya saco el pareo y el borrador y lo extiendo en el césped. Me apoyo en el árbol y me dispongo a concentrarme para leerlo, completamente ajena al resto del mundo. Eso es lo que me pasa con sus novelas…

Sin embargo, quince minutos después, lo único que quiero hacer es tirar el borrador al rio.


Rick

Después de estar un buen rato jugando con los niños, los tres tenían hambre así que decido que Kate se tome una pausa en la lectura de mi borrador y les vigile un rato mientras voy a buscar unos deliciosos rollitos de langosta de Luke's Lobster y unas bebidas.

Cuando regreso, un buen rato después, Kate está haciendo pompas de jabón con los tres, recostados sobre el pareo enorme que alcanza para todos e incluso para la comida.

No puedo ser más feliz. Nos sentamos todos juntos a comer y aunque es toda una odisea con Jake y Reece y sus constantes ganas de jugar y su increíble personalidad para ser tan pequeños…

A Jake no le gusta la piña mientras que su hermano la adora. Y… Precisamente eso es lo que había comprado para el postre, piña troceada junto con otros pequeños trocitos de fruta fresca embasada.

A pesar de eso, conseguimos pasar un rato agradable y me relajo con mi familia. Escuchamos atentamente a Lily y disfrutamos del momento tomando algunas fotografías para el recuerdo. Después de comer insisto para que Kate vuelva a leer, pero la noto algo reticente.

-¿Qué pasa?

-Nada.

-Dímelo…-Yo estoy sentado a su lado alternando mi mirada entre ella y nuestros hijos quienes a unos metros juegan con una pelota de plástico. –Eres mi mayor fan… ¿No? Mi mejor critica, Kate…

Beckett hace una mueca y murmura algo que no logro entender.

-¿Qué? ¿Qué has dicho?

-Es aburrido.

Yo abro la boca intentando decir algo pero en ese momento no se me ocurre nada que decir. La cierro y asiento.

-Cariño…-ella pone su mano en mi hombro-Yo…

-No, está bien… Tienes tu opinión y…-no puedo seguir hablando. No sé porque, siempre he aceptado las criticas, sobre todo las de ella…Sin embargo, ahora, empezando esa nueva etapa cuando ya he dejado atrás mis dos mejores historias (Derrick Storm y Nikki Heat) cuando por fin quería darle un giro a mi carrera…Cerrando ese ciclo de increíbles best sellers, spin offs y novelas graficas… Y viendo como a ella el cambio en su carrera casi no le afectado es cuando más vulnerable me siento.- ¡Reece, campeón, la pelota es tuya, pero debes compartir con tus hermanos!-le aviso y me levanto acercándome a ellos sin decirle nada más a Kate.

Me quedo allí con ellos jugando con la pelota pero minutos después, las manos de mi mujer rodean mi cintura por detrás y noto su rostro contra mi espalda. Yo no digo nada pero acaricio sus manos sobre mi estomago y le dejo estar unos segundos así antes de que ella misma se separe y se posicione a mi lado.

-No he dicho que sea malo… Es…

-Aburrido, ya me ha quedado claro-digo casi ofendido-Y si… Es malo, Kate… No te lo calles.

De reojo observo como entrecierra sus ojos.

-Rick… ¿Qué ocurre?

-¿Qué?

-No sé… Yo sé que esto es difícil… He visto como te has pasado horas escribiendo y reescribiendo con una idea que se te ha metido en la cabeza hasta que te has quedado satisfecho-hace una pausa-Mi amor adoro ver como escribes…Yo…Yo te leía antes de conocernos…Iba a tus firmas…Ver tu proceso creativo simplemente…me encanta-se acerca a mi oído y me susurra-Incluso me pone cachonda.

Yo abro los ojos.

-Pero sinceramente…. ¿Ciencia ficción?

-Quería darle un giro… Y… ¡No logro concentrarme!

-Sí pero…-ella patea la pelota que ha llegado a sus pies y los tres salen corriendo por el césped a buscarla- ¿Ciencia ficción? No…No es tu estilo… Y entiendo que ahora con mi carrera…

-No…No es eso, Kate. Yo siempre te voy a apoyar-ella me obliga a callarme.

-Pero no tienes tiempo… Con los niños todo el día…Es una suerte que haya habido unas plazas libres a estas alturas en el kínder de Lily…

-Si…-yo asiento. Ambos nos volvemos a sentar en el césped, sin apartar la mirada de nuestros hijos.- ¿Sabes porque quería llevarlos al mejor sitio?

Ella espera a que yo hable.

-Por que… Porque yo de pequeño no puede…Mi madre hizo mucho y conseguí muchas becas… He intentado darle a Alexis y ahora a ellos todo lo que yo no he tenido…Y todo lo que tengo lo conseguí con esfuerzo…Y… Resulta…

-Que acabaste siendo el mejor-termina la frase. Algo que no iba a decir, a decir verdad, pero que me hace sonreír-Castle, no tienes que tener miedo… Que quieras cambiar de género es algo que tiene que abrumarte pero no ponerte así… No vas a dejar de ser quien eres… Estoy segura que escribes novela erótica y…-se muerde el labio, algo que hace que me vuelva loco- Y lo harías maravillosamente bien, sólo debes encontrar eso que te inspire… No es fácil, yo sé que no es fácil escribir…Que te guste…Las horas que pasas sin dormir pero…Sólo tienes que encontrar eso que te inspira.

-Ya lo encontré-contesto acariciando su rostro y besando sus labios. –Ya… ¡Ya lo encontré!-abro los ojos como platos-¿En que estaba pensando, Kate? Pff eso-señalo el borrador-es lo peor que he escrito en mi vida… -suspiro- Yo…Ya tengo mi inspiración. Tú. Voy a intentar escribir thriller político-digo seriamente dándole vueltas al a idea que simplemente acaba de bombardear mi mente. Ella me mira seriamente y finalmente sonríe y asiente.

No puedo evitar besarla atrapando sus labios con los míos durante unos segundos y escucho las risitas de mis hijos que se acaban de acercar y se tiran encima de nosotros. Los tres están cansados, despeinados y algo sucios, pero…Son felices.

Su madre y yo nos miramos y empezamos a hacerles cosquillas.

Los niños no paran de reír y luego decidimos que es hora de hacerle cosquillas a ella.

Un rato después, con los gemelos trepando por mi pecho y mi espalda y Lily correteando, delante de nosotros como si su energía aun no acabara, recogemos todo y damos un paseo hasta uno de los parques infantiles.

Kate se sienta en uno de los bancos y contempla como Lily corretea por la estructura en forma de barco mientras yo ayudo a los niños a tirarse por el tobogán mientras se ríen.

Me acerco un momento a ella, mientras es Lily quien está con sus hermanos y me siento a su lado.

-Me has dado todo, Beckett. La mejor inspiración que podía tener…-ella acaricia mi mano.

-Siempre.

-Siempre.


¡Gracias por leernos!
S&R