Capítulo 12:

Kate

25 de julio de 2023…

Lily se tumba sobre la cama, reposando el rostro sobre mis piernas y comienzo a acariciar su corta melena. Ella resopla y alza la mirada hasta encontrar mis ojos.

-No se van a callar – murmura, apuntando con el dedo índice hacia la puerta del dormitorio que he tenido que cerrar minutos antes.

Lily se ha enfermado después de que el imprudente de Castle dejase que nuestros tres hijos se bañasen en la fuente de Washington Square, tiene unas décimas de fiebre y necesita descansar.

Le he dejado claro a Castle que Lily hoy duerme conmigo, un "hoy duermes en el sofá" silencioso que él ha entendido a la perfección. Y por supuesto le toca a él poner a dormir a nuestros dos hijos.

Sin embargo no parece que se le esté dando demasiado bien teniendo en cuenta los gritos y lloros que llegan a través de la puerta. Jake incluso ha conseguido colarse en nuestro dormitorio en un par de ocasiones, por eso he tenido que cerrar con pestillo. Por mucho que me duela, Lily necesita estar tranquila.

Paso mis dedos por su frente y su cuero cabelludo hasta que su cuerpecito se relaja.

Los llantos al otro lado de la puerta han cesado.

-¿Quieres que te lea un cuento?

Ella asiente, antes de estornudar, y yo me hago con uno de los cuentos que hemos cogido antes de su habitación. Es uno de esos libros con varios cuentos, uno para cada día, aunque a ella le gusta que le lea varios de una vez.

-La oveja negra – Comienzo a leer cuando alguien golpea la puerta de nuestro dormitorio.

Adivino por el tipo de sonido que no es ninguno de nuestros hijos.

Suspiro y muevo a Lily con cuidado, ayudándole a que se recueste sobre varios almohadones para que esté más cómoda.

Camino descalza hasta la puerta y cuando la abro encuentro a un Castle derrotado. Intento disimular una sonrisa al verlo con el cabello despeinado de ese modo, los pantalones mal puestos, y la camiseta mojada junto a su cuello. Adivino que Jake o Reece han estado llorando en el hueco de su cuello hasta empaparla de esa manera.

-Les he prometido que les darías las buenas noches – murmura en apenas un susurro.

Asiento. Me giro hacia Lily y veo que ha cogido el libro y se entretiene mirando las ilustraciones.

-Ahora vuelvo.


Cuando entro al dormitorio de los gemelos los encuentro a los dos en la misma cama, tumbado el uno junto al otro en el centro de esta. Los dos están hipando y sus ojos están completamente aguados.

-Mami – solloza Reece cuando me ve aparecer por la puerta, está a punto de volver a llorar.

Jake saca sus bracitos de debajo de la sábana y los alza hacia mí.

Una sonrisa de ternura atraviesa mi cara al verlos de esa manera.

Me siento sobre el borde de la cama y me inclino hacia ellos, envolviéndolos en un abrazo.

Al final acabo contándoles el cuento de los monitos saltando sobre la cama, y me quedo hasta que los dos cierran los párpados, agotados.

Les doy un beso en la frente a cada uno y les dejo la lamparita encendida, por si despiertan en mitad de la noche.

Cuando regreso a nuestro dormitorio Castle está recostado en nuestra cama, junto a Lily. Nuestra hija está apoyada en su pecho, utilizándolo de almohada, y él la rodea con sus brazos mientras le lee.

Hacen una pausa para beber agua de la jarrita que minutos antes he dejado sobre la mesilla de noche, junto al vaporizador, Lily necesita estar hidratada.

-¿Tiene fiebre de nuevo? – dice Castle, mirándome con preocupación.

-Unas décimas – me siento sobre la cama y coloco la mano en la frente de Lily, comprobando que no está tan caliente como antes.

-Mami, ¿me acaricias el pelo? – Pregunta ella girándose hacia mí.

Sonrío y me recuesto a su lado, rozando el hombro de Castle. Acaricio su corta melena, su cabello es suave y todavía desprende el olor a su champú. Un dulce olor a fresas y nubes de azúcar.

-Papi – nuestra hija llama la atención de su padre para que continúe leyéndole.

-Sí, voy – dice él antes de seguir.

En realidad a Lily le encanta tener la atención de los dos por un ratito, no tener que compartirnos con sus hermanos. A pesar de que es una niña muy dulce y comprensiva, y para ella eso nunca ha sido un problema, entiendo que también le guste estar así con los dos. Como cuando ella era un bebé y por un tiempo solo fuimos nosotros tres.

Emite un suspiro y alza sus bracitos hacia nosotros. Uno lo deja sobre el brazo de su padre y entrelaza su otra mano con la mía.

Continúo acariciando sus sienes y masajeando su cabeza con la mano que me queda libre, es algo que siempre la ha relajado. Hasta que poco a poco su respiración se vuelve más acompasada y de pronto se queda dormida. Estaba agotada, al igual que yo misma que, casi sin ser consciente, he acabado apoyando mi cabeza en el hombro de mi marido.

-Kate – Castle susurra cerrando el libro de cuentos y dejándolo a un lado – Voy a ir a dormir en la habitación de nuestros hijos.

-No te muevas ahora. Despertarás a Lily – susurro yo.

En realidad es un "no te vayas, quédate a dormir con nosotras", que no pienso decir en voz alta porque todavía sigo enfadada con él. Casi puedo ver la sonrisa que se forma en sus labios.

-Siento lo de esta tarde – dice de pronto – No debería haberles dejado bañarse en la fuente.

-No. Ha sido imprudente, e irresponsable – digo sin cambiar de posición.

-Sí.

-Siempre lo haces, Castle – Murmuro, todavía enfadada. – Si te digo que no pueden bañarse en la fuente es porque luego ocurre esto, se enferman y esta vez ha sido un resfriado, pero podría ser peor…

-Kate…

-No, Castle. Esta vez te has pasado.

-Tienes razón – Suspira él – Pero los niños llevaban todo el día encerrados en casa, y yo estaba eufórico después de la reunión, quería hacer algo especial con ellos.

Muevo la cabeza para mirarlo, con el enfado ni siquiera le había preguntado por su reunión.

-¿Qué te dijeron en la reunión? ¿Les gustó?

Castle iba a presentarles la idea de su próximo libro, con el prólogo y las ideas que tenía anotado. Podría tratarse de una nueva saga si a sus editores les gustaba.

Sonríe y asiente, dejándome saber que así ha sido.

-Enhorabuena – Yo también esbozo una sonrisa, feliz de verdad por la noticia.

-Gracias.

Nos miramos a los ojos durante varios segundos hasta que él se inclina, con cuidado de no despertar a Lily, y posa sus labios sobre los míos.

Vuelvo a colocarme como estaba y acaricio la mano de nuestra hija entre las mías. Castle pasa uno de sus brazos por mi espalda mientras que con el otro rodea a nuestra pequeña.

-Os quiero – dice él antes de cerrar los ojos.

Lily presiona su manita alrededor de mi dedo y no puedo evitar recordar la primera vez que lo hizo. Cuando Castle la cogió en brazos y se tumbó con ella en la cama de hospital en la que yo descansaba. Y estuvimos así, como ahora, los tres juntos.


16 de Noviembre 2016

Kate

Estoy recostada en el sofá de piel cómodamente mientras Rick se mueve por la cocina preparando dos tazas de café. El mío descafeinado por supuesto. Me acaricio el vientre y suspiro recordando cómo esta semana he estado más cachonda que nunca… Y sin embargo en ese momento, estoy tan cansada y me duelen tanto los riñones que no pienso en otra cosa que dormir.

Lily se mueve lentamente en mi interior (por falta de espacio) y noto como mi vientre se deforma, como sus piececitos se marcan en mi abdomen y me hacen sonreír.

-Ya falta poco, bebé-susurro.

Tanto Castle como yo nos pasamos horas hablándole… Y ella reacciona a nuestras voces, a nuestras caricias, a la música. Nos encanta compartir esos ratitos con ella… Como si ya estuviera con nosotros… Aunque de hecho, lo está. Siempre está conmigo y hemos creado ese vinculo madre e hija…

A Rick le gusta leerle en la cama, cuando nos vamos a dormir. Y le encanta darme besos en mi estomago por las mañanas…

Y se preocupa por si me incomodo o le puede pasar algo al hacer el amor…

Sonrío.

Jamás me imaginé en esta situación. Sin mis tacones. Sin perseguir asesinos. Descansando en casa… Preocupándome de las cosas cotidianas y del futuro… Esperando un bebé con el amor de mi vida… Deseando verle la carita y experimentar ese amor del que tanto hablan.

Al mismo tiempo… Estoy aterrada. No sólo tengo miedo del dolor que puede suponer el traer un bebé al mundo si no… Del "después". ¿Y si no soy buena madre? ¿Y si no soy suficiente para ella? ¿Si no se hacerlo bien?

Martha no deja de mostrarme su apoyo y darme consejos en ese aspecto que me ayuda tanto y Rick no deja de repetirme que seré increíble y que él va a estar a mi lado sin embargo… Tengo miedo.

Un intenso dolor invade mis lumbares… Algo tan parecido al dolor menstrual. Bufo.

Rick, en pijama pero descalzo se acerca y se recuesta a mi lado tras acercarme mi taza. Le doy un sorbo y él hace lo mismo. Se la devuelvo y la deja sobre la mesita.

Él observa con ternura como acarició mi enorme y abultado vientre cubierto por un jersey anchísimo y unos leggins. También estoy descalza.

-¿Te encuentras bien?-me pregunta.

Esta última recta final del embarazo va por momentos. A veces estoy cachonda. Otras no lo puedo ver. Algunos días tengo mucha energía y otros simplemente quiero dormir mientras que por momentos estoy eufórica y entusiasmada y otras solo quiero llorar por culpa de las hormonas… Ni que decir de los antojos…

-¿Galleta?

El saca una de las galletas que traía escondida para mí y yo sonrío.

-A tu hija le encantan…-sonrío con inocencia.

-Si…-él acaricia mi vientre, trazando líneas con sus dedos y parece que Lily le contesta pateándome.-Portate bien con mami-susurra acercándose- No tiene buena cara…

-Estoy bien-sin embargo me remuevo intentando buscar una postura cómoda. No estoy del todo bien pero no quiero asustar a Rick…No tiene que ser nada, es simplemente cansancio.

Me recuesto de nuevo y vuelvo a tomar la agenda entre mis manos. Siempre suelo usar la tablet pero a veces me gusta seguir con mi agenda y escribir todas las cosas pendientes y los planes.

-Entonces mañana…

-Olvídate-digo mirándole-No tengo ganas…

-Pero Kate el otro día…

-Lo sé, pero no me apetece salir a cenar…

-Tenía reserva… ¡Es tu cumpleaños, tenemos que celebrar! Iba a venir tu padre y mi madre también… Algo familiar… Pensaba decírselo a los chicos, a Lanie y…

-Algo familiar-murmuro y carraspeo aclarándome la garganta-. Entonces… Navidad…

-Navidad-repite él- ¿Qué pasa?

-Se supone, si no se retrasa el parto que Lily tendrá casi veinte días…

-O a lo mejor se adelante.

-No digas eso.

Rick agarra mi mano y antes de entrelazar sus dedos con los míos me acaricia la mano.

-¿Tienes miedo?

Sus ojos me miran sinceramente, con ese azul tan intenso del que me enamoré desde que le vi por primera vez… No en una firma de libros a la que había ido, no, cuando le vi de verdad… Cada mañana, compartiendo café conmigo… O más bien trayéndome el café.

Yo asiento. Estoy aterrada. ¿Y si pasa algo en el parto? ¿Si se adelanta no sería peligroso? ¿No sería mejor tenerlo programado? Me muerdo el labio y siento que me falta el aire sólo de pensar que cualquier cosa le puede pasar a mi pequeña.

Aun no ha nacido pero desde que sé que existe… Tengo ese sentimiento…Ese gen protector…No quiero que le ocurra nada…

Mi labio tiembla imaginándome lo peor y Castle rápidamente lo atrapa con los suyos, besándome suavemente y acariciándome la mejilla… Desterrando todos los miedos y haciéndome olvidar ese molesto pinchazo en mi bajo vientre… Por momentos ha subido de intensidad y aunque no me duele… Es molesto…Así como la leve humedad que desde hace un rato siento entre mis piernas.

Al separarme acaricio su ceja, un gesto que me gusta hacer y ver como sonríe y sus ojos se achinan al hacerlo y luego paso mi mano por su flequillo y su pelo.

-Entonces… Con Lily con 15 días más o menos….Dejemos un margen… Yo creo que si podríamos abrigarla bien y salir a ver el árbol de Navidad…

Yo asiento y trago saliva.

-¿Qué día tienes planeado en tu súper agenda ir a la academia?

Yo había aceptado ese nuevo puesto como algo así como una profesora en la academia para guiar a los nuevos reclutas y ofrecerles ayuda y una guía de cómo ser un buen agente etc etc, sin embargo eso no sucedería hasta que poco a poco dejara mi puesto en la doce (aun conservando mi título como capitana) y que Lily fuera lo suficiente mayor para poder separarme unas horas de ella (si es que lo conseguía) y que una babysitter o Martha o incluso Alexis o Hailey (que se habían ofrecido) poder cuidar de ella.

-Pues… No sé… ¿Mayo?

-Mayo parece un buen mes…

-Si…Ya veremos…

Ambos nos quedamos callados.

-Ok… Estamos hablando de Navidad pero… ¿Acción de gracias? Es en unos días… ¿Sí? ¿No? ¿Estarás muy pesada?

-Si es aquí en casa… -digo anotando unas cosas. Me gustaría tenerlo todo bien organizado incluso antes de que nazca nuestra bebé- Sin disfraces… (Olvidando la tradición que yo inventé) No me importaría… Si no tendría que ir de pavo relleno, no crees…

Rick no puede evitar reír y me contagia la risa hasta tal punto que siento mi ropa interior más húmeda aun.

Sin decir nada al respecto me levanto con esfuerzo y tras terminar la taza de café la dejo en la fregadera. Escucho como Rick se queja y yo le repito que no estoy invalida. Me asomo al salón y le veo entretenido leyendo una revista asi que le aviso que voy al baño…

Pero no tengo ganas de hacer pis.

Aprieto mis labios mientras me miro al espejo, bajo mis leggins y me siento en la taza del wc. Compruebo las braguitas húmedas… Y sin hacer pis me vuelvo a levantar.

Me subo los leggins y con esfuerzo llego hasta donde está Rick.

-Cariño…

-¿Mmm?-me mira, sentado y su rostro cambia al ver el mío. Probablemente mi mirada de preocupación me delata-¿Qué pasa?

-Creo que tenemos que ir al hospital.

Él se levanta como un rayo.

-¿Qué? ¿Por qué? ¿Estás bien? ¿Qué pasa? ¿Está todo bien?

-Cálmate-le pido. No necesito que alguien me ponga más nerviosa de lo que estoy a pesar de que intento aparentar toda la calma posible… Pero soy primeriza…No sé que me puede deparar por lo que quiero ir al hospital y asegurarme que todo está bien-No me duele ni me encuentro mal… Y la bebé está bien pero… Estoy húmeda… Y llevo mucho rato así…No me hecho pis… Vamos no lo creo…-murmuro.

-Vámonos.

-¿En pijama?

-No me importa. Vamos.

Salimos del loft con lo puesto… Y las llaves, los móviles y la documentación. Nada más. Nada necesario para el bebé… Porque estoy segura que no estoy de parto. Me intento auto convencer por que si no…Lily estaría adelantándose casi tres semanas. No. No estoy de parto.


-Tranquila Martha-le digo por el móvil mientras llegamos al hospital y entramos por el pasillo de urgencias para que nos atiendan. El trayecto en taxi ha sido bastante corto-No estoy de parto, sólo… Pues creo que estoy perdiendo liquido… Y vengo a asegurarme… No…No es necesario-separo el móvil de la oreja y hablo con Rick-Tu madre quiere venir-él rueda los ojos y me quita el móvil mientras se pone a hablar con ella durante un momento. Finalmente cuelga.

-Vendrá en un rato para saber que nos han dicho-me informa.

Yo aprieto los labios intentando no reír y llegamos al mostrador. Rick se encarga de hablar con la administradora de turno e informarle de lo ocurrido.

Nada más decírselo, un enfermero se acerca a mí con una silla de ruedas y nos lleva a una habitación. Por él camino, él y Castle se ponen a hablar de los libros de Nikki Heat por que Jason, el enfermero es fan de mi marido.

Y yo en ese estado.

Prefiero no decir nada.

Una vez instalados en la habitación, después de que a mí me den el típico camisón de hospital, me recuesto y esperamos a que el ginecólogo pase a verme… No tardará mucho aunque se encontraba en una urgencia, fuera de la ciudad.

No pasa nada… No estoy de parto.

Castle intenta distraerme y me enseña todo tipo de apps en su iPhone, juegos, videos en Youtube para que no pensemos en nada hasta que llega el doctor y una enfermera. Me hacen un par de pruebas y ponen unas correas en mi vientre que conectadas a una maquina informan del estado del bebé.

Por lo visto todo está bien…

Yo estoy tranquila.

-Ok…-el doctor nos mira a ambos-Kate estás de parto.

-No…Yo no estoy de parto.

-No estaba de parto, eso es verdad, no le ha dolido nada…-le dice Castle, algo nervioso por toda la situación en la que de repente nos hemos visto envueltos.

-Por que… La bolsa tiene una pequeña fisura y llevas un buen rato perdiendo liquido amniótico por lo que para que no hayan complicaciones con la niña tenemos que provocártelo-dice enseñando un pequeño medicamento que intravenosamente provocará mi parto.-Todo irá bien. Es algo normal…Vuestra pequeña es muy movida y ha roto la bolsa… ¡Tenía ganas de conocer mundo!

Rick sonríe.

-Tranquilos… Todo irá bien.

Mis ojos se llenan de lágrimas. Eso no puede estar pasando… Yo no estaba de parto.

El doctor hace su trabajo y pone el medicamento en la vía. Me informa de que en un rato empezaré a sentir las contracciones cada vez más fuerte y que volverá a revisarme en el periodo de una hora… Para entonces si estoy lo suficiente dilatada… El resto será pan comido.

Yo no estoy tan convencida.

¡Voy a traer un bebé al mundo!

¡Voy a conocer a mi hija!

Castle aprovecha ese momento para llamar a todos y avisar del acontecimiento. Ordena a Alexis que pase por casa y traiga todo lo necesario para su hermana.


Unos 30 minutos después… Entre lágrimas y sudor, maldigo a Castle. Le miro entre furiosa, aterrada y agotada. No tengo fuerzas. Me duele hasta el alma y las contracciones cada vez son más fuertes.

-Nunca más.-le informo duramente-Nunca más me vas a tocar-me quejo. Rick traga saliva y le aprieto la mano con fuerza.

Entre inhalar, exhalar, bufar, casi gritar, las contracciones, la voz de Rick animándome, la enfermera poniéndome la epidural y rebajando algo el dolor llega el momento esperado.

Castle está a mi lado. Va con el traje típico, su flequillo se pega a la frente por debajo del gorrito esterilizado de color verde y sus ojos azules brillan más que de costumbre mientras me anima. Yo siento mi cara ardiendo y como el dolor es más intenso pero sólo tengo que hacer un último esfuerzo, según me dice mi ginecólogo.

Empujo un par de veces más mientras Rick va y viene de mi lado al lado del doctor sin soltarme casi la mano para ver el momento más esperado…Lily llegando a nuestras vidas. Lily inundando la sala con su llanto.

Yo rio y lloro a la vez que mi hija. Observo, agotada, entre sudor y lagrimas como Castle está al lado del doctor y agarra a nuestra hija en brazos, en un color grisáceo y rojizo por toda la suciedad pero que no evita que piense que es el ser más maravilloso de la tierra.

Rick se acerca con ella y la pone en mi pecho. Ambos nos miramos. Yo acaricio con sumo cuidado su rostro y luego vuelvo a llorar mirando a Castle. A pesar del cansancio mi pecho está lleno de amor en ese momento y solo puedo besar al que ahora es el padre de mi hija y besar con mucho cuidado la frente de ella.

-Bienvenida al mundo Lily…-susurro. La niña se mueve entre mis brazos nerviosa y ambos nos reímos.

Rick

No recordaba lo que era que el amor te golpeara con una sola mirada. Alexis lo hizo unos años atrás. Era como un rayo atravesándote. Lily lo ha hecho ahora. No puedo dejar de mirarla. Es perfecta. Es de Kate. Es mía. Es nuestra. Siento lágrimas en los ojos y me las seco rápidamente.

Ahora estamos solos en la habitación. Los tres. Somos una familia de tres. En el instante que ha nacido mi pequeña he salido, con ella envuelta en una mantita y se la enseñado a sus abuelos y su hermana… Todos hemos llorado. Ahora todos esperan para ver a Kate… Sin embargo ella todavía duerme y yo quiero aprovechar estas primeras horas para nosotros solos.

Observo un segundo como Lily descansa en su cunita y la coloco al lado del a cama de Kate mientras salgo a despedir a nuestra familia.

Minutos después, cuando vuelvo a entrar, Kate está despertándose.

-Hey-susurro en voz baja y me acerco a ella. Apenas ha pasado casi una hora desde el parto…Pero ella necesitaba ese momento para descansar, porque incluso había tenido unas decimas de fiebre… Algo normal-¿Cómo estás?-le pregunto apartando un mechón de su cara y acariciando su frente.

-Bien-me dice algo ronca y también bajito, con miedo de molestar a Lily- ¿Ella?

-Todo bien. Es fuerte como su mami…-me siento en el borde de la cama a su lado y acaricio su mano.-Y creo que tiene sus ojos…

-Oh…

-¿Qué?

-Esperaba que tuviera los ojos azules como tú…-me dice.

-Kate, los ojos azules son una mutación ¿Lo sabías?-ella niega mirándome medio confusa por esa respuesta-Los tuyos son perfectos. Nunca había visto unos ojos tan increíbles…Con tanta expresividad-le digo-Estoy feliz.

-Y yo.-su mirada se pierde en nuestra pequeñita, vestida con un trajecito blanco. Se remueve. Ambos sonreímos-También parece que tiene mis orejas…

Kate sonríe. Yo me acerco a ella y le beso en los labios.

-Gracias por hacerme el hombre más feliz de la tierra.

-Siempre.

-Siempre-le contesto.

Estamos un momento más en silencio y ella se incorpora. Me pide que le acerque al bebé, no puede evitarlo más. La necesita. Yo agarro a Lily con sumo cuidado intentando recuperar la práctica que había perdido después de tantos años… Y la acomodo en sus brazos con cuidado de la cabeza. Ambos nos vemos algo torpes. Yo me siento a su lado, rodeándola con un brazo.

Kate jadea en un suspiro de sorpresa cuando después de acariciar la manita de nuestra hija con su dedo índice, ésta lo agarra con fuerza. Sé completamente la sensación que está sintiendo en ese momento…Yo siento lo mismo. No hay un amor igual.

Lily ronronea y casi llora…Creo que tiene hambre... Yo sonrío viendo como Kate casi por instinto la acomoda mejor…Aun tendrá que esperar para poder darle el pecho por culpa de la fiebre pero llamo a una enfermera para que nos prepare un biberón o nos ayude con lo que haya que hacer.

-Si es el pañal…

-Es un buen regalo de cumpleaños-le digo.

-¿Qué?-me pregunta confundida por ese comentario y sin saber si me refiero al pañal como regalo.

-Feliz cumpleaños mamá-le digo-Lily nació pasada la media noche.

Ella abre la boca sorprendida y acabamos sonriendo y fundiéndonos en un beso, con nuestra hija en medio. Kate vuelve a sonreír y llorar de la emoción, justificándose en las hormonas. Yo también estoy llorando de felicidad…

Ya nada importa.

No importa el pasado…Ni lo que vendrá. Lo importante es que estamos los tres juntos para enfrentarnos a ellos.

-Te amo-susurro en su cabeza.

Ella sonríe y me mira de lado sin casi apartar la mirada de Lily y gesticula un "yo también te amo".

Sé que las primeras horas e incluso días serán difíciles. Ambos tendremos que enfrentarnos a las dificultades del momento, de ser padres, pero a su lado se que yo soy mejor y podremos superarlo. Juntos. Siempre.