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S&R


Capítulo 15:

15 de Mayo 2017

KATE

Me estiro sobre mi esterilla boca abajo y empiezo a hacer la postura Dhanurasana, agarrando mis piernas y arqueando mi espalda. Mis músculos se relajan y noto la espalda mucho mejor.

El ruido del sonajero de Lily me distrae y miro hacia donde descansa en su hamaca. La he sacado al salón conmigo al comprobar que ya estaba despierta mientras Rick sigue durmiendo.

A penas son las 7am y yo ya he estoy terminando mi rutina de los últimos dos meses… He salido a correr hasta Battery Park y he vuelto, le he dado un biberón a Lily y la he dejado ahí conmigo mientras termino mis ejercicios de Yoga.

He cambiado de postura a la última, la de relajación: Savasana en el momento que Castle entra en el salón saludando a Lily con voz adormilada. Anoche se quedó escribiendo hasta tarde.

Me levanto y siento la mirada de Rick en mi trasero, por supuesto.

Me acerco hasta la cocina y bebo un bebida energética que acabo de sacar de la nevera.

-¿Qué hora es?-pregunto sintiéndome pegajosa por el sudor.

-Las 7.15 –dice moviéndose detrás de mí por el salón.

-¡Dios es tardísimo!-me quejo cuando me atrapa-Castle estoy sudada…

-No me importa-murmura mientras muerde mi cuello.

-Castle-me separo de sus manos y pienso que el día que Lily diga su primera palabra probablemente sea 'Castle' me paso el día repitiéndolo- Tengo que ducharme, tomarme un café e irme… -le miro-¿No lo recuerdas?

-¡Claro que lo recuerdo! ¡Hoy es tu primer día en la academia! ¡Otra vez! ¡Yaaaay!-mira a nuestra hija, que esta entretenida a lo suyo-¡Di 'Yay' Lil!

Yo ruedo los ojos. La niña apenas tiene 6 meses, por supuesto no va a hablarle.

Yo sigo mi camino hasta nuestro baño y me empiezo a quitar la ropa deportiva dejándola en el cesto de la ropa sucia. Al girarme veo a Rick mirándome sin ninguna vergüenza y quitándose el también su camiseta de dormir y el pantalón donde se marca un delatador bulto.

-Rick…No… Además Lily está despierta, se pondrá a llorar en cualquier momento.

Rick suspira.

Yo me meto en la ducha.

-Oye sabes que… -digo por encima del agua-Podrías ir preparándome el café… ¡Tengo prisa! –Yo me enjabono el pelo rápido pensando que hasta Albany aun me quedan 2h casi tres de trayecto en coche y me planteo una vez más porque he aceptado ese puesto… Luego me repito a mi misma el por qué: Es un buen puesto, sigo siendo capitana y solo trabajo tres o cuatro días a la semana, estoy formando a los nuevos reclutas… Eso ayudará a que no sean corruptos… O al menos lo intento, intento hacer las cosas lo mejor posible. Es un buen puesto. Mientras sigo pensando en ello me sobre salto al sentir una mano en mi cintura-¿Castle?

-Ya estamos aquí-dice completamente desnudo, sin la erección que tenía antes, y con nuestra bebé en brazos.

-¿Qué…?

-Vamos… No vamos a verte hasta la noche, queríamos estar un ratito contigo…

Yo sonrío. Por supuesto no es nada erótico ni sensual, es simplemente un baño familiar. Yo me río y atrapo sus labios mientras Lily tira de mi pelo como siempre suele hacer.

Entre risas y carantoñas entre nosotros y nuestra hija acabo de ducharme y mientras él seca a Lily y la viste yo termino de vestirme y arreglarme lo más rápido posible.

Cuando salgo dispuesta a enfrentarme a ese nuevo día veo a mi marido y mi bebé en la cocina esperándome con un café para llevar y un bollo. Yo no puedo evitar recordar todos esos cafés que Rick me trajo a lo largo de los años sólo por verme sonreír. Y mi sonrisa se acentúa.

Lily está sentada en su trona y Castle me tiende el café y el bollo.

-No sé si podré…-digo sintiendo como un vacío en mi pecho- Es que… Es muy pequeña.

Rick hace una mueca.

-No quiero ser esas madres que absorben a sus hijos y no tienen vida…Y dejan el trabajo… Mi madre no era así, la tuya tampoco y yo no voy a ser así pero…

-Es normal-dice Castle- Yo tuve la suerte con Alexis de trabajar en casa y con Lily también, pero… En serio Kate, es tu carrera, tu trabajo y estoy…-hace una pausa-Estamos orgullosos de ti….-me agarra de los hombros-¡Ahora ve y enséñales a esos niñatos como es una poli de verdad!

Yo sonrío y él me da un tierno beso.

Suspiro.

-Adiós Lily-me acerco a ella y le lleno la cara de besos. Sé que si no me voy ya me voy a echar a llorar en cualquier momento.- Pórtate bien con papi…

Rick sonríe.

-Hay biberones en la nevera, me saque la leche anoche, te he preparado ropa por si vas a ir a dar un paseo, échale protección solar… Sabes que es muy sensible…-suspiro. No sé qué hago repitiendo eso por enésima vez, Rick ya lo sabe todo… Para algo es su padre- Si pasa algo llámame… Vendré enseguida.

- Kate… Todo va a ir bien-me da ánimos- ¡Dile adiós a mami!-escucho que Castle dice con mi pequeña ahora en sus brazos acompañándome hasta la puerta-¡Te queremos!

Yo me giro en la puerta y les lanzo besos y con mi bolsa colgada al hombro, cierro la puerta.

Me apoyo en ella.

Lily está a punto de cumplir 6 meses en unos días y me voy a separar de ella tres días por semana… Durante horas… ¡No creo que pueda hacerlo! Al fin y al cabo mi trabajo como capitana en la doce no es nada comparado con irme hasta allí pero… Necesito darle un giro a mi carrera, necesito más… Aunque no puedo pensar más que en Lily. Me he convertido en quien no pensaba ser nunca… Jamás pensaba que cada vez que viera a mis amigos y me preguntaran por mi niña les enseñaría fotos o les contaría que ha hecho tal o cual cosa… O que sería esa persona que sabría de saca leches, biberones, pañales, contaría las horas de mi bebé o sabría que dibujos animados le gusta y los vería con ella…

Bajo en el ascensor hasta el parking y después de dejar la bolsa en el asiento de al lado, arranco y salgo al estresante trafico de la ciudad.


Un par de horas después llego a la academia. No se me ha hecho muy largo mientras iba escuchando las noticias en la radio y luego algo de música.

Al llegar allí me reúno con el sargento Ortiz y después de estrecharme la mano me sonríe. Los dos nos vamos a reunir con el Comisionado y le recuerda una vez más como descubrí que el anterior había asesinado a un recluta y como yo le salve la vida.

Después de ponernos al día y explicarme más o menos que va a consistir mi empleo allí, Ortiz me lleva con él para dar una clase. Él me presenta como la otra vez que viene aquí sólo que esta vez voy a estar sola y voy a ser una fija para enseñarles todo lo necesario.

Veo algunas reclutas que me recuerdan a mí… Algunas que quieren comerse el mundo… Otros que simplemente no sabían qué hacer con su vida y ser policía les ha parecido la mejor opción.

Al final de la clase noto como la mayoría me respetan y me admiran. Ok, si batí bastantes records siendo como ellos y todos han leído sobre mí, sobre mi pasado con Bracken y como me convertí en capitana… Pero al terminar el día estoy tan agotada como ellos.

He acabado haciendo bastante trabajo físico y machacándolos a todos llevándolos a los campos de entrenamiento y las pistas de obstáculos exteriores.

Les reto para el próximo día que me vean… No sólo voy a estar con ellos para darles clases de cómo interrogar y mantener la calma y se hacen a la idea que tal vez ahora sea la más dura del profesorado… Comparándome como si esto fuera peor que estar en el ejército o en Afganistán.

El camino de vuelta a casa a primera hora de la tarde se me hace más largo. El tráfico es más denso y hasta las siete casi las ocho de la tarde no llego a casa. Al entrar en Manhattan y parada en varios semáforos en rojo he estado hablando por mensaje con Castle.

Como casi todo el día.

Por supuesto estoy segura que si Lily me ha extrañado y ha llorado o le ha pasado algo que tenga que ver conmigo, aunque siendo tan pequeña no es consciente, Rick no me lo va a decir.

Por otro lado, Lily ha comido bien, han salido a dar un paseo por Central Park con Martha y luego ha hecho la siesta mientras Rick escribía. El resto de la tarde han estado viendo dibujos.


Al entrar en casa completamente agotada… Me quito los tacones y los dejo tirados junto a mi bolsa. El loft huele a salsa boloñesa respires donde respires y una vela decora el centro de la mesa que ya está lista.

Sin embargo y aunque encantada del detalle de Rick de prepararme esa cena yo sólo tengo ojos para alguien.

-¡Bebéee!-susurro.

Rick me sonríe, por un momento hace el amago de venir a mi encuentro pensándose que me refiero a él con ese apelativo cariñoso pero cuando me ve que me acerco a Lily que esta dormidita en su hamaca en el salón, baja los brazos abatidos.

-Hola a ti también amor-oigo que murmura. Pero yo ya tengo a Lily en mis brazos, oliendo su aroma e impregnándome de él. Le doy tiernos besos en su cabecita para no despertarla.

-Te he echado de menos-susurro-mucho mucho mucho-digo acercándome a Rick-Mami te ama mucho…

Yo llego a la altura de Rick y como puedo, libero una de mis manos y le toco el hombro.

-Mami también ha echado de menos a Papi-le digo.

Rick no puede evitar sonreír y me besa en los labios, deleitándose en ellos.

Después de unas cuantas muestras más de cariño, vuelvo a dejar a Lily en su hamaca mientras le voy explicando cómo ha ido mi día y él me explica el suyo con más detalles.

Yo le cuento que he decidido seguir con los mismos días pero rebajar los grupos y las horas.

-¿Entonces no te gusta?-me pregunta, ambos sentados y cenando.

-Sí, si me gusta, pero son muchas horas así que solo tengo un grupo…Iba a tener más, pero entre que son dos horas de ir y otras dos para volver, solo tendré un grupo e impartiría dos o tres clases, a las cinco como muy tarde estaré aquí... No son muchas más horas que los días que este por la doce…

Rick asiente.

Por supuesto el motivo de hacer ese cambio horario no es otro que nuestra pequeña. No quiero separarme tantas horas de ella…No puedo… Y desde luego si algún día tengo más hijos o sólo con ella… No pienso dormir nunca nunca separada de ellos…Ni yo me iré de su lado, ni ellos se irán de campamento o cualquier otro motivo por el que tengan que separarse de mí muchas horas… Al menos hasta que se casen.


20 de agosto de 2023

KATE

Termino de doblar un suéter y lo coloco en la maleta, sobre el traje perfectamente doblado que llevaré en mi discurso en la casa blanca. Lo reviso todo una vez más y repaso mentalmente la lista de prendas que llevo, lo suficiente para pasar tres días en Washington.

Este será el primer viaje que hago sin los niños y estoy algo nerviosa. No solo por el discurso y la importancia que conlleva este viaje, sino porque no me gusta tener que separarme de ellos durante tanto tiempo (tres días sin ellos es demasiado). Sé que estarán perfectamente con Castle, y que además él tendrá la ayuda de mi padre, de Martha, Alexis e incluso de nuestra niñera. Pero también a él le voy a echar de menos.

Doblo cuidadosamente la hoja en la que llevo anotado mi discurso, aunque ya me lo sé de memoria prefiero llevarlo escrito, y lo guardo en mi bolso de mano. Castle me ha ayudado a prepararlo ya que las palabras se le dan mucho mejor que a mí, y al final creo que es un discurso perfecto que explica a la perfección mis ideales y los objetivos que me gustaría conseguir siendo senadora, y sin que le falte el toque emotivo.

Acaricio después entre mis dedos la pulsera de abalorios hecha por Lily que ella misma me ha dado para que me de suerte en mi discurso.

En ese momento la puerta de nuestro dormitorio se abre dando paso a los tres niños. Cada uno de ellos lleva una torta de avena en sus manos. Castle sabe que les tenemos prohibido comer en las habitaciones pero no voy a decirles nada ahora mismo, no pienso ser la mala en estos momentos.

Sonrío con ternura cuando Lily se acerca a mí y me rodea por la cintura con sus brazos, apoyando su cabecita sobre mi estómago.

-¿Lo tienes todo listo?

Asiento mientras acaricio el suave cabello de Lily entre mis dedos.

Castle cierra la cremallera y extiende el asa de mi pequeña maleta. Jake y Reece le ayudan a arrastrarla hacia la puerta.

Podría ir hacia el aeropuerto en un coche oficial, pero Castle ha insistido en llevarme él y de esta manera puedo pasar unos últimos minutos con mi familia, de modo que no he podido negarme.

Castle intenta hacer el viaje hacia el aeropuerto más ameno, y agarra mi mano cuando llegamos al parking y un nudo presiona mi estómago.

-¿Estás bien? – pregunta acariciando mi mano con sus dedos.

Yo asiento y sonrío levemente, tratando de disimular el brillo en mis ojos porque lo único que me apetece en estos momentos es cancelar el viaje y quedarme en Nueva York con mi familia.

Pero tengo que pensar en mi carrera y en lo importante que es este viaje. Cuando decidí involucrarme de verdad en el senado lo hice con todas las consecuencias, como hacer pequeños sacrificios durante la campaña. Además hasta ahora no he tenido que hacer demasiados sacrificios, aunque haya puesto mucho empeño para poder compatibilizar mi vida laboral con la familiar, creo que lo estoy haciendo bien. Y Castle está siendo de mucha ayuda en eso.

Nos bajamos del coche y juntos caminamos hasta el interior del aeropuerto, deteniéndonos junto al arco de seguridad y a pesar de que ya debería estar entrando (mis compañeros de campaña ya han llegado) me quedo un rato más junto a ellos.

Jake se cuelga en mis brazos cuando me agacho junto a ellos, aunque sea el más travieso de los tres también es el que está más enmadrado.

-Estaré de vuelta enseguida – digo, acariciando la carita de Reece con mis manos.

-Tres días – dice Lily, poniendo su mano sobre mi hombro.

-Sí, tres días… Pero hablaremos por Skype.

Ella asiente antes de imitar a Jake y abrazarse a mi cuello. Reece también lo hace y yo no puedo evitar que las lágrimas se agolpen en mis ojos.

Siento la mano de Castle acariciar mi espalda cuando anuncian mi vuelo por el megáfono del aeropuerto.

Es hora.

Me levanto, aun con Jake colgado en mis brazos y se lo paso a Castle. Me abrazo a él y me da un beso en los labios.

-Llámanos en cuanto llegues – me pide antes de volver a besarme.

-Lo haré – digo mientras él me seca el surco que las lágrimas han dejado en mis mejillas.

-Te queremos.

-Te queremos mucho mami – los bracitos de Lily me abrazan de nuevo.

Me despido de cada uno de ellos con un beso y me dirijo al arco de seguridad, porque si me quedo un rato más creo que seré incapaz de tomar ese vuelo.


Tras un intenso día reunida con mi equipo y algún que otro periodista, preparando lo necesario para el gabinete de prensa y repasando mi discurso una y mil veces llegamos al hotel y me despido de mis compañeros.

Algunos de ellos todavía tienen el cuerpo para ir a tomar algo, pero lo único que quiero hacer yo es llegar a mi habitación, tumbarme en la cama y llamar a Castle, saber cómo están los niños… Seguro que hace rato que están durmiendo. Castle les habrá dejado quedarse hasta tarde, seguramente les habrá puesto una película y se habrán quedado dormidos en el sofá, o les habrá dejado dormir en nuestra cama… Sonrío ante esos pensamientos cuando las puertas del ascensor se abren en la quinta planta.

Camino por el pasillo enmoquetado hasta la habitación 447 y cuando me dispongo a introducir la llave electrónica, un extraño sonido llama mi atención.

Parecía como si hubiese alguien en mi dormitorio, pero imagino que las paredes de estas habitaciones son muy finas así que no le doy demasiada importancia y termino por introducir la llave. Empujo la puerta cuando se ilumina el piloto verde y no puedo evitar soltar un pequeño grito de sorpresa.

Los brazos de Lily me envuelven y como si fuera un pequeño mono se enrosca sus piernas alrededor de las mías y apenas me permite caminar hacia Castle que, junto a la cama y con un ramo de flores en la mano me mira con una sonrisa.

Jake y Reece están metidos en la cama, ya dormidos.

-¿Qué…? ¿Cómo habéis…?

-No podíamos estar tres días sin ti – dice él dejando el ramo sobre la cama y caminando hacia mí.

Me muerdo el labio antes de besar a mi marido intensamente. De todas las sorpresas que podría haberme dado, esta es la mejor.

-Te echábamos mucho de menos – dice Lily desenroscándose de mis piernas y subiéndose a la cama, con su pijama de la princesa Sofía.

-Sabemos que estarás muy ocupada, así que hemos planificado nuestro día con escapadas al zoo, el museo nacional de historia, una excursión al monumento a Washington… Y cuando regreses al hotel por la noche te estaremos esperando para que nos cuentes cómo ha ido tu día.

No sé cómo agradecerle a Castle lo afortunada que me siento de que esté en Washington, que haya venido con los niños en avión porque me echaban de menos…

-Tal vez podríamos quedarnos un par de días más – le digo después de haber olido el ramo de flores que él me ha entregado – y pasarlos todos juntos, como en unas vacaciones.

-Suena perfecto – dice él rodeándome por la cintura.

-Mmm – murmuro antes de que él me bese de nuevo.

-Y ahora, voy a prepararte un baño caliente, tal vez podríamos bañarnos juntos – alza las cejas provocativamente.

Estoy a punto de decirle que Lily sigue despierta cuando ella misma nos lo hace saber.

-¡Yo también quiero bañarme con mamá!

Castle chasquea la lengua mientras que yo no puedo evitar soltar una carcajada. No vamos a poder disfrutar de ese baño a solas, pero disfrutaremos de un baño en familia con nuestra pequeña, la bañera del hotel es lo suficientemente amplia como para que quepamos los tres, y no hay nada que me apetezca más en estos momentos que pasar unos minutos junto a ellos, relajados, sabiendo que Jake y Reece descansan plácidamente en la gran y mullida cama del dormitorio.

Sonrío y agarro la mano de Castle, tirando de él hacia el cuarto de baño, siguiendo a nuestra pequeña princesa.