Pareja: Viktor x Yuuri (Victuuri), leve Yurio x Yuuri.
Resumen: Un bailarín profesional, con una pasión poderosa por lo que hace, toda esa fuerza desbordándose desde su frágil corazón de cristal. Esa será la persona adecuada para cambiar tu perspectiva en cosas que estabas seguro que nunca cambiarían. En este momento Yuuri Katsuki les ha dado vida y amor a más personas de las se imaginaba.
Advertencias:Omegaverse, Yaoi, Lemon, M-preg, Semi-AU.
Disclaimer: Yuri on Ice no me pertenece. Todos los personajes implicados en este fanfic le pertenecen a Mitsuro Kubo.
Muchas gracias a Mawu Valkier por ser la beta definitiva para este fanfic, realmente le agradezco el tiempo que ella me brindará para corregir todo error que pueda tener una persona como yo.
Sé que aprenderé mucho de ella y de este modo ser capaz de escribir mejores cosas para todos ustedes. Estoy seguro que ella hará un excelente trabajo para esta historia.
Nuevamente, muchas gracias.
Mi caja musical.
Capítulo 3.
Más allá de la primera impresión.
Viktor se quedó ahí sin moverse, observando, analizando, sin embargo, nada sucedió.
El no hacía esto, es decir, claro que lo hacía, pero no era algo a lo que estuviera aficionado a efectuar. Sorprendente fue que lo realizara en un lugar público y sin siquiera pensarlo bien como regularmente lo hacía antes de realizar cualquier estupidez suya. Yuuri, el ahora coentrenador y coreógrafo de su compañero de pista, "El hada rusa"; no parecía reaccionar a la fuerte señal que el mayor mandaba hacia el entorno, el único quien parecía percibirla era el rubio, mostrando su irritación a través de su lenguaje corporal. El ceño fruncido deformaba aquel aspecto angelical que el joven alfa se cargaba de momento en su joven rostro; su boca se mantenía en una línea apretada para no mostrar los dientes que rechinaban en la rabia acumulada dentro de sí.
¿Por qué aquel alfa no mostraba disgusto ante Viktor?
Le estaba retando con ese mar de feromonas territoriales, y por lo que veía, nada parecía ser efectivo para alterar a Yuuri. Marcar territorio era la forma más agresiva de iniciar un altercado si el otro alfa en cuestión no se retiraba luego de la advertencia.
Sin embargo, ahí se encontraba Yuuri, leyendo algunos de sus apuntes con una expresión serena en su rostro; dando de vez en cuando un sorbo a su café con tranquilidad.
—¿Quieres parar ya anciano?, me estas sacando de quicio —susurró con dureza Plisetsky al tiempo que levantaba su mentón tratando de ser intimidante para el hombre que le sacaba como veinte centímetros de altura.
Las miradas de los alfas rusos chocaron con vigor. La habitación fue ocupada con el aroma de los dos patinadores molestos. Su postura y su lenguaje corporal era una clara manifestación de su establecida naturaleza hostil: pecho inflado, mentón arriba con altivez, puño cerrados y solo por un pelo casi mostraban su feroz dentadura.
Ese fue el momento más indicado que Yuuri pudo tomar para marcharse de la cafetería; saliendo disparado nada más pudo ver que la situación de esos alfas se intensificaba. No quería estar ahí cuando se iniciarán los golpes. El miedo le estaba provocando un nudo sofocante en su garganta; todo ese aroma le mareaba mucho, tenía que haber salido desde hace rato, ahora el estrés le caía en la boca del estómago.
Aquel silencioso pasillo acentuaba el sonido de sus delicados pasos. El hombre asiático tuvo el ánimo suficiente para dirigir su andar hasta la pista de hielo, donde algunos patinadores ya se encontraban practicando saltos, otros simplemente daban vueltas a la pista con calma, dejando que las cuchillas de sus patines les llevaran con lentitud a la deriva.
Yuuri se dejó caer en una de las bancas, con su libreta entre sus manos, observando con atención los movimientos de cada persona en la pista; la pluma se posaba con languidez en sus labios, casi estaba tentado a morderla, pero se retuvo para no ponerse ansioso. El azabache llevaba unas horas pocas en el recinto y ya estaba en la tarea de pensar cómo serían las coreografías de su alumno; se decidió a planear un poco de la secuencia de pasos que se haría para el programa corto, sin embargo, por más que lo intentaba no podía pensar en algo adecuado para alguien como Plisetsky. Sus programas eran enérgicos, con mucha fuerza en cada paso que daba y con una seguridad impresionante digna de respetarse. Aunque cuanto más lo analizaba, era capaz de ver que esto siempre era así; nunca hubo versatilidad en como transmitía los sentimientos en su patinaje: agresividad pura en cada una de sus presentaciones y eso caía en la monotonía de siempre.
—Tal vez algo más suave y calmado sería mejor…
Un ruido fuerte se escuchó a lo lejos, solo los alfas y omegas —o simplemente Yuuri, puesto que era el único omega en el lugar— sabían con exactitud de dónde provenía todo el ajetreo, sus tan agudos sentidos se lo permitían, los betas se conformaban con estar al tanto de la anormalidad que percibían en el silencio del recinto. Los alfas ansiosos se acercaron cautelosos, siguiéndoles por detrás algunas betas curiosos; Yuuri por su parte solo estaba a una distancia prudente de todo el tumulto de patinadores que se amontonaban en la puerta de la cafetería.
Oh, ya debería de tener una idea de que iba todo esto.
Con eso en mente camino veloz hacia la puerta de la cafetería donde todos se juntaban con impaciencia, el fuerte olor territorial de ahí dentro les provocaba a seguir sus instintos de forma inconsciente. Extendió sus brazos para bloquear el paso hacia la puerta, llamando la atención con una fuerte voz, dirigiéndose en mayor medida a los alfas; tratando que todo el mundo lo escuchara lo más claro posible.
—No entren ahí, no voy a permitir que el recinto se convierta en un club de alfas locos e insensatos —manifestó él. Sacaba nerviosamente su pecho para imponer autoridad, aunque lo que ayudaba mas era su olor tan fuerte que su cuerpo generaba—. Así que aléjense de aquí, yo me encargare de esto; además, no querrán dejar el olor de riña impregnado para cuando el turno de las omegas para entrenar llegue y así asusten a esas frágiles criaturas ¿o me equivoco?
—¿Y tú si vas a entrar? —cuestionó furioso el alfa que estaba un poco atrás—. Tú también eres un alfa, aunque con ese frágil y escuálido cuerpo no lograras hacer nada.
Yuuri tragó nervioso al ver aquel hombre que le miraba fijamente. Casi agachaba la mirada en sumisión; el alfa tenía una presencia fuerte, de eso podía estar seguro. El aroma les volvía mucho más agresivos, esa misma mañana el hombre le saludó con una amable sonrisa; vaya como cambian las cosas cuando tus instintos toman parte de tu razonamiento.
Pero eso era exactamente lo que le ayudaría a resolver esta situación.
—Mira, si no puedo solucionar esto por mi cuenta ustedes entraran a darles pelea a esos dos alfas de ahí adentro, ¿de acuerdo?
Los presentes asintieron convencidos y el asiático les ordenó que se alejaran hasta nuevo aviso.
Con esto en marcha el japonés daba gracias que aún tenía su mochila consigo y solo fue suerte no haberla dejado por accidente en la cafetería. Esos dos alfas eran de verdad un problema, que bien que el siempre lidiaba con alfas en la compañía y este tipo de problemas ya eran normales para el azabache. Ver a un omega con un leotardo entallado por máximo unas 12 horas era todo un desafío bastante duro estar sereno todo el tiempo; por no hablar de la cercanía que alfas, betas y omegas tenían a la hora de bailar. Los ataques, las luchas y las feromonas eran el pan de cada día y era natural que pasara esto, no se podía culpar a nadie cuando sus cuerpos rozaban piel con piel en todos las prácticas y ensayos de pareja.
Con todos los años de experiencia sabía que lo único que podía dominar a un alfa además de sus propios instintos era solo una cosa: Un omega.
—¿Alguien quiere explicarme que es lo que paso? —dijo él.
Yakov estaba molesto; no, más que eso, estaba furioso. Su rostro estaba rojo de la rabia y las dos personas sentadas en frente del escritorio del hombre mayor solo apartaron la mirada algo apenados. Yuuri se quedó a una distancia prudente de ellos dos, tratando de no seguir temblando de forma tan evidente, pero no pudo evitarlo, a su cuerpo le invadía el miedo. No entendía lo que hizo mal, siguió los mismos pasos que hacía con sus compañeros alfa en la compañía, tampoco comprendió porque se paralizó en el momento que Viktor se le abalanzó. ¿Por qué no se defendió? No fue el primer ataque que recibía en ese tipo de situaciones, siempre lograba apartar a la persona que estaban en ese estado e incluso podía darles pelea hasta que los otros bailarines encontraran una forma de tranquilizarlo, pero esta vez no pudo y no entendía por qué.
Ahora tenía un gran rasguño debajo de la cuenca del ojo, sangre en la boca y moretones en las zonas donde las manos de Viktor habían apretado con demasiada fuerza; incluso estaba muy seguro que el dolor del golpe que recibió al estrellarse contra el suelo va a estar acompañándolo hasta el día de mañana.
—Viktor, quiero que te mantengas alejado del Sr. Katsuki, solo le has estado causando problemas desde que se conocieron y eso provoca que arruines mis planes para Yuri. —El alfa más alto estaba a punto de replicar, sin embargo, Plisetsky no se lo permitió.
—Él tiene razón, Viktor. Estas siendo un estorbo para mí y para Yuuri, causas más problemas de los que normalmente haces —bramó el rubio —, y eso que solo lleva aquí cinco horas para afinar los últimos detalles. No quiero ni imaginarme que contratiempo provocaras cuando ya esté aquí para entrenarme. Así que saca tu trasero lejos de Yuuri, ¡¿entiendes?!
La oficina se quedó en un silencio total y el de cabello platino no tuvo más remedio que retirarse con una expresión de fastidio, no queriendo causar más líos. Además, el ambiente que había estado construyendo el rubio desde que el asiático empezó a estremecerse fue lo suficientemente obvio para saber que de verdad tenía que irse si no quería empezar otra pelea. Dio una última mirada al joven japonés antes de salir por la puerta. Los hombros de Yuuri se destensaron, dejando salir un aliento que no se había dado cuenta que estuvo sosteniendo todo este tiempo. El aroma de la habitación calmó al azabache; era un aroma dulce y tranquilizador.
El joven alfa suspiró, enfrentándose con una mirada dura hacia su nuevo entrenador.
—¿A qué clase de beta se le ocurre interponerse en una lucha de alfas tan temerariamente? —rugió Yuri, levantándose de su asiento para ir directamente con su estúpido coreógrafo.
Katsuki le miró confundido y sorprendido al igual que Yakov, quien no paraba de intercambiar su mirada dudosa entre los dos jóvenes.
—Crees realmente que podías engañar a un alfa como yo ¿no es así? —dijo el—. Aunque de verdad lo hiciste por un momento, sin embargo, la familia Plisetsky es un linaje puramente de alfas; soy un alfa puro y eso significa que mis sentidos están más desarrollados que todos los de mi categoría, por eso fui capaz de identificarte.
Presumió el rubio con egolatría, sonriendo de manera petulante. No obstante, Yuuri no parecía estar intimidado con eso.
—Vaya, quien lo diría, es sorprendente que lo notaras dos semanas después cuando apenas si hoy llevo rastro de cualquier olor fuera del mío. Buen trabajo señor "Soy un alfa puro"
Dijo con sorna, al mismo tiempo que le daba una sonrisa amable y esos ojos brillaban llenos de falsa inocencia.
El ruso no contestó nada, lo único que hizo fue ponerse rojo de la vergüenza. No parecía dar miedo cuando se enojaba, porque estaba molesto en este momento y no se veía como lo describió Lilia, quizás solo fue para asustarlo. Sin embargo, no había necesidad de aquello, ya con solo reconocer el apellido le bastaban y sobraban motivos para respetarlo. Yuuri Katsuki había sido un nombre reconocido en su tiempo en la pista de patinaje.
Iba a demostrarle a ese cerdo porque no debió retirarse del patinaje años atrás.
—¿Es esto siquiera una buena idea? —preguntó nervioso Yuuri.
—¡Claro que lo es!, ¿acaso dudas de mí? — manifestó el tailandés mientras apartaba la camisa del hombro de su amigo—. Soy tu mejor amigo ¡por dios!, tenme algo más de confianza.
Habían regresado del supermercado, dejando las bolsas de la compra en la mesa. Phichit había sacado lo que compró especialmente para Yuuri, obligándolo a sentarse junto a él en el sillón grande de la sala. La primera cosa era una pequeña botella de aceite producida por la empresa Омега комфорт —bastante cara diría la pobre billetera del moreno—, consistía en frotar la sustancia en las zonas del cuerpo donde los omegas secretaban sus feromonas: La parte interna de los muslos, el cuello, parte de los hombros y la espalda baja, para lograr la mayor excitación en tu pareja, o al menos eso decía la botella.
—Esto me va a doler mucho Phichit, ¿no hay habrá otra manera de hacer esto?
Se removía inquieto en el sillón frotando lo poco que restaba del aceite en sus hombros y cuello.
—Seré cuidadoso, no tengo la dentadura de un alfa así que no te dolerá mucho. Igualmente, este hecho da lugar a que lo que haga no sea permanente. Nosotros los betas no tenemos la capacidad de darles a ustedes los omegas una marca que dure toda la vida; máximo dura unos 3 meses si lo hago de forma superficial y eso que estoy exagerando.
—¿No bastara con la colonia que compraste? —cuestionó—. Quiero decir… con solo la colonia "Reafirma el olor natural de un verdadero alfa, dando un aroma poderoso a macho que ningún omega sería capaz de resistirse y…"
—Calla de una vez, no eres ese ridículo infomercial —dijo riendo—. Además, es justo lo que acabas de leer "Reafirma", no te da por arte de magia una esencia alfa así de la nada y ahí es donde entro yo.
—Eres un beta, Phichit — expresó secamente mientras le dirigía la mirada a su amigo.
Haciendo un mohín molesto e indignado el tailandés volteó la cara de Yuuri hacia el frente como antes la tenía.
—Ya sé que lo soy y me siento orgulloso de serlo. No obstante gracias a que mi padre y mi madre son alfas, tengo un olor más fuerte que cualquier otro beta. Veras, tengo vagas cualidades alfa, por lo tanto, soy esencial en este plan.
Orgulloso levantó su barbilla e infló su pecho para probar su "lado alfa" ante Yuuri, pero lo único que hizo él fue resoplar divertido por el inútil intento de su amigo para hacerle sentir más confianza en su idea.
—Lo siento, creo que soy estúpido, pero no le puedo encontrar ningún sentido a tu plan. —Estaba sonriendo a modo de disculpa, aunque realmente se estaba burlando un poco de él.
—Mira, te lo explicare. —Phichit tomó un suspiró y un momento para pensar cómo es que empezaría a narrar su plan—. El aceite, que espero que ya esté haciendo su efecto, será un detonante para que seas más susceptible a un cambio, pues todas tus feromonas serán liberadas y eso provocara una alteración en tus poros. Yo te muerdo y te dejare mi olor, formaras parte de mi propiedad el tiempo que dure la marca. Después la colonia hará más fuerte el aroma que he dejado en ti, pero tendrás que rociarla en ti a menudo; cada 8 horas más o menos… o no lo sé, depende de la persona.
Phichit comenzó a divagar y Yuuri no tenía tiempo para aquello, estaba ansioso sin ninguna razón y eso solo significaba una cosa en estas condiciones. El tailandés tenía que apurarse o su oportunidad de ejecutar su plan se esfumaría en cuestión de minutos.
—Chulanont, tienes que darte prisa, no poder aguantar mucho más. Sabes a lo que me refiero, ¿verdad?, no tendré mucha cordura en cuestión de minutos, te pido que no te tardes.
—Oh, sí. Lo siento. —El moreno había recuperado rápidamente el hilo de la conversación, levantándose para tomar las cosas que formarían parte del plan—. Luego de que terminemos esa fase tendré que restregarme en ti; necesitaras estar pegado a mí un buen tiempo, como siempre, para que mi olor se impregne en ti y quizás usar una de mis chaquetas ayude a que el aroma que tu "generes" sea aún más convincente.
—Está bien… eso fue muy… extenso, sin embargo, impresionante, creo… —contestó algo conmocionado y confundido.
—Sabía que reconocerías mi ingenio; ojalá y pudiera tomarte una foto para que puedas ver tu cara, lamentablemente mi celular está muerto, es una pena. Quería recordar este momento hasta el fin de los tiempos.
—Sí, detente ya. Lo admito, tu plan es inteligente —dijo resignado y divertido—, no obstante, lo único que no encaja es que eres un beta, solo frotándote como un gato contra mí o mordiéndome no servirá de nada. Dejaras en mi un olor superficial que se disipara con el pasar de las horas ¿habías pensado en eso?
—Yuuri, podré ser un beta, pero no un estúpido. Como dije mi aroma es más fuere que otros betas, tengo ascendencia alfa y una de un linaje fuerte, además tu sabes mejor que nadie que tengo tendencias alfa.
Explicó, abrazándolo por la espalda, respirando el aroma del cuello de Yuuri. Su cuerpo empezaba a desprender una fragancia deliciosa gracias al aceite que había comprado, tan potente que el beta ya se sentía mareado. Benditos sean esos 400 rublos bien gastados.
—Yo diría que eres un beta con tendencias omega, pero en cierto sentido no puedo quitarte la razón sobre alguno que otro comportamiento alfa.
El moreno no podía deducir con exactitud si Yuuri estaba insinuando algo o no. Decidió arriesgarse adelantando sus planes que tenía para un poco más tarde.
—Quizás no mencione esto, sin embargo, creí que se entendería por lo que dije, pero…
Mencionó vagamente Phichit con la voz ronca, apretando su agarre que se encontraba firme en la cintura del japonés. Yuuri solo apoyo su espalda contra el pecho del más joven, colocando su cabeza en el hombro de su amigo.
—¿Quieres ser más directo?, me estoy impacientando un poco —dijo sonrojado y nervioso.
Trataba de actuar más atrevido, sus palabras estaban un tanto forzadas y era claro que se notaba que estaba demasiado avergonzarlo para hacerlo correctamente. Esto provocó una carcajada en Phichit, el trataba de callar su risa ocultando su rostro en el hombro del bailarín, pero esto parecía no tener éxito. Yuuri mostró su rostro molesto, sin embargo, con más rapidez de la que pensaba se unió al buen humor con sus propias risotadas, todo el ambiente divertido resonaba en el apartamento.
—Tienes razón, tenemos que darnos prisa. Después de todo no vine desde Canadá hasta Rusia por nada. —Phichit cerró la distancia entre sus rostros, acercándose peligrosamente hasta verse de manera intensa a los ojos—. Estoy aquí para ayudar a mi mejor amigo.
—Haremos que valga la pena tu viaje, ¿o me equivoco?
—Eso tenlo por seguro.
—Yuuri ¿estás bien? — preguntó Phichit colocando una mano sobre el hombro del mayor, sacándolo de su ensoñación—. Te ves un poco pálido, tampoco me contestabas cuando te estaba llamando.
—¿Eh? Ah, sí, lo siento. Es que no he desayunado aún. —Phichit le envió una mirada de muerte, Yuuri solo levanto las manos tratando de tranquilizar a su amigo el tailandés—. Oye, no es mi culpa que el tren no tenga una comida apropiada en su menú para un bailarín profesional de ballet como yo —explico en su defensa.
Chulanont bufó molesto. Unos minutos después algo le vino a la cabeza y se dedicó a esculcar en su mochila de forma insistente hasta que al parecerse encontró lo que buscaba. Era una barra energética, no era mucho pero el tailandés sabía que para Yuuri sería más que suficiente
—Ten, toma esto —dijo el moreno y le entregó amablemente la barrita —. No es la gran cosa, aunque al menos así evitaremos que te desmayes.
—Gracias —susurró amablemente mientras abría la envoltura del pequeño paquete.
El silencio inundó su cabina del tren en donde se encontraban. San Petersburgo era su destino, cuatro horas de viaje y solo llevaban una hora de recorrido, cargados de sueño y muchas maletas. Se estaban mudando temporalmente a esta ciudad donde Sports Champions Club se encontraba y donde el joven alfa ruso entrenaba. Fueron dos semanas muy estresantes sin lugar a dudas. Tuvo que hablar con muchas personas todos estos días, no hubo momento en que no estuviera arreglando ciertas cosas o negociando con la compañía para que le dejaran hacer este cambio tan importante.
Después del tiempo que tuvo la recuperación en su tobillo, era normal que estuvieran muy impacientes por su regreso; su ausencia marcó malas críticas hacia la compañía, muchos titulares en las noticias y periódicos comentaban que desde la última obra en la que no habían dado el ancho, esperaban demasiado para la próxima. Sin embargo, por más que lo desearan, no era el momento de Yuuri para volver ahora.
En primer lugar, su tobillo aun necesitaba tiempo para adaptarse de nuevo al estilo de vida tan ajetreada de un bailarín de ballet, debía de ir de poco a poco aun cuando su tobillo ya estaba totalmente recuperado, segundo, un joven patinador ruso lo retenía a estar en aquella ciudad por horas entrenándolo junto con Yakov. Así que por el momento solo se decidió que Yuuri seguiría practicando el ballet por su cuenta, con un ritmo suave que no forzara su tobillo a nada. Aquello no fue todo lo que tuvo que decir el azabache para que se le permitiría hacer este paso tan arriesgado tanto para él como para la compañía; además había dicho que estaba planeando algo muy grande junto al director de ballet que dirigió la obra previa en la que Yuuri había participado como principal todo el tiempo que había durado, antes que se lesionara y no fuera capaz de participar en la siguiente. Esto era en parte cierto, de verdad habló muchas veces de esto con aquel hombre sobre sus ideas para algo totalmente nuevo y original. Lo habían estado planeando por un tiempo, hablándolo y era un paso grande que la compañía ya se decidió a secundar, iba a ser un cambio que revolucionaria el mundo del ballet clásico.
Regresando a su viaje en tren del cual ya habían salido hace unos minutos. Ya habían mandado algunas cosas para el departamento así que muchos problemas con llevar su equipaje por su cuenta no tenían. En este momento solo traían consigo ropa, las pertenencias de Vicchan —quien ya se encontraba fuera de su kennel y ahora en los brazos de su dueño—, y una que otra cosa más en las maletas, no era mucho o por lo menos no era demasiado para la necesidad de Yuuri de llevarse media casa cada vez que salía. Pues Phichit habría dicho otra cosa en una ocasión diferente, pues lo preventivo que era su amigo era totalmente una exageración, en todos los viajes que ha pasado junto a él Yuuri tendía a tener un modo "por si acaso" cada vez que viajaban, por lo menos esta vez no traían consigo una enorme cantidad de mantas y colchas.
Omegas adolescentes y sus nidos, eso fue lo que pensó.
Solo llevaban lo esencial, todo lo demás se quedaba en el apartamento de Yuuri por obviedad. No iba a llevarse los muebles o la cocina entera. Estarían en San Petersburgo el tiempo en que necesitaran al azabache ahí. Le habían conseguido un departamento y todo para que estuviera cómodo y no tuviera ningún problema en ir y venir de Moscú a San Petersburgo. Era extraño que le insistieron tanto para vivir ahí por un tiempo, de cierto modo se sentía alagado, pero no comprendía porqué ahora el chico rubio que al parecer tanto lo había odiado ahora parecía quererlo como de lugar junto a él las horas que pasaran juntos entrenando.
—¿Se supone que vendrían a recogernos? —preguntó el moreno.
—Así es, me dijeron que esperáramos aquí fuera de la Estación de Moscú, ya he llamado y me dijeron que ya venían en camino.
No tuvieron que esperar mucho, pasaron veinte minutos y una auto gris obscuro se estacionó enfrente de ellos. Una de las puertas traseras se abrió y vieron salir a Yuri Plisetsky. Enseguida del lado del conductor salió sorpresivamente Viktor Nikiforov. A Yuuri casi le da un paro al corazón cuando vio aquel hombre salir con una sonrisa bastante alegre, paso firme y un olor más leve de lo que recordaba.
Phichit frunció el ceño un tanto confundido y preocupado por como Yuuri se sintió al observar al hombre caminar hacia ellos. No eran normales, pudo percibir un poco de miedo, pero no estaba seguro, tal vez también algo de confusión, pero nada más. Gracias a que había "marcado" a Yuuri fue capaz de percatarse cuales eran sus sentimientos, no obstante, solo era media marca; el bailarín no lo marcó como él lo hizo porque los omegas si tienen la capacidad en su dentadura para que la mordida sea permanente, así que una marca incompleta de un beta tenía sus ventajas como desventajas. Phichit podía sentir lo que Yuuri sentía al momento, pero esto no era siempre. Podía sentir los sentimientos incorrectos, o no percibirlo en lo absoluto y además como el japonés no lo marco, él no podía saber cómo el beta estaba emocionalmente.
—Buenos días Señor Katsuki, es un gusto verlo de nuevo. —Viktor le dio la mano a Yuuri muy contento. Vicchan le gruñó, enseñando los dientes al hombre que había tocado a su dueño.
—Pero mira que tenemos aquí. ¿No eres tu un adorable caniche? —musitó el alfa estirando su brazo con la intención de acariciar al pequeño animalito. Sin embargo, a Vicchan no le hizo mucha gracia y comenzó al ladrar enojado.
—¡Vicchan, tranquilo! —regañó Yuuri algo nervioso a su mascota—. Lo siento, él no se comporta así todo el tiempo.
—No te preocupes, yo también tengo un perro de la misma raza. Él se ponía algo estresado con los viajes largos sus primeras veces, pero ahora está acostumbrado a eso. Tranquilo, es muy normal que se que comporte así.
Actuaba con un buen humor, la brillante sonrisa estaba colocada perfectamente sobre su rostro y su mirada mostraba un sentir sincero de felicidad.
—Perdone señor, no quiero ser grosero, pero ¿quién es usted? —habló Phichit, cruzando los brazos con una mirada seria, hablándole en ingles al de cabello platino. Había entendido lo que había dicho y le pareció grosero que decidió ignorarlo por completo deliberadamente.
—Oh, discúlpeme. Siento no haberme presentado como se debe —contestó Viktor en inglés, también dándole la mano al tailandés—. Mi nombre es Viktor Nikiforov, y soy el compañero de pista de Yuri Plisetsky. No estaba informado que alguien estaría acompañando al entrenador de mi amigo.
—¿Amigo? —comentó confundido el rubio, mirando al mayor con una mirada de odio y repulsión.
—¿Realmente? —Viktor asintió vigorosamente. Su sonrisa aun permanecía en su lugar—. Bueno Sr. Nikiforov, ¿verdad?, yo soy el mejor amigo de Yuuri. Ahora vivó con él y viaje desde Canadá hasta aquí solo para estar con él y para…
—Siento interrumpirlo señor…
—Phichit Chulanont —completó Phichit por él.
—Señor Chulanont, de verdad siento cortarlo tan de repente, pero necesitamos irnos ya. Me pidieron que llevara de inmediato al Sr. Katsuki a su departamento, después de eso tenemos que ver algunas cosas en la ciudad. Todo esto lo pidió Yakov, así que tengo que obedecerle.
—¿Ya nos vamos, Yuuri? —pidió casualmente Plisetsky, había llamado por su nombre a su entrenador un poco avergonzado.
—Si… por supuesto.
Yuuri estaba bastante confundido por todo el asunto. Ahora el alfa que lo había atacado se comportaba de forma amable con el como si no hubiera pasado nada. En verdad no sabía cómo reaccionar, sólo siguió a los dos rusos al auto. Ya vería después de que se trataba todo eso, aunque tenía que admitir que le gustaba más este Viktor amable y algo plástico en forma de ser que un hombre alfa de cabello gris furioso y grosero. No obstante, había algo en su comportamiento que no le terminaba de convencer del todo. Phichit por su parte estaba bastante enojado, para no mostrar aquel sentimiento negativo que no iba apara nada con el solo sonrió con amargura mientras cargaban el maletero del auto con sus cosas. Con esto pudo llegar a la conclusión que las primeras impresiones nunca se olvidan.
Este viaje en coche iba a ser muy largo.
Mi caja musical.
Fin del capítulo 3
Próximo capítulo:
Capítulo 4:
No se preocupen, ¡solo fue un accidente!
N/A: Espero que el capítulo haya sido de su agrado, en el siguiente capítulo Viktor ya tendrá mucha más participación, me asegurare que la espera valga la pena. Ha pasado de todo estas dos semanas; tareas y más tareas, los dibujos y láminas que tengo que hacer para cada una de las actividades se vuelven más laboriosos y no me dejan descansar, para mi consuelo tuve la oportunidad de dibujar a Yuzuru Hanyu a color, fue un dibujo que me gustó mucho. Me desmayé en las escaleras, por suerte alguien que está conmigo me alcanza a tomar del brazo y no caí hacia atrás, pero me di un tremendo golpe en la cabeza contra la pared que está a mi lado, mis lentes se rompieron en el proceso y creo que eso me dolió más que el golpe ya que tuve que comprar otros nuevos con el dinero que tenía ahorrado, sin embargo, estuve ciego por una semana por no ir a comprarlos inmediatamente. En fin, ni siquiera sé porque le cuenta mi vida, eso no vende, así que pasemos a los datos que si son importantes.
Curiosidades:
Apenas me percate que estaba escribiendo el nombre del querido tailandés de forma incorrecta. Yo escribía Pichit en lugar de Phichit, realmente no sé porque lo escribía así, pero ya se modificará de los capítulos anteriores para que todo este correcto.
Los rublos son el tipo de moneda que se usa en Rusia. Un rublo ruso vale aproximadamente 0,02 dólares estadounidenses y esta moneda vale 0, 35 pesos mexicanos.
Омега комфорт se traduce como Omega confort es el único nombre que se me ocurrió para el nombre del producto, quería ponerle un nombre más ingenioso, pero siendo sinceros mucha imaginación no tengo.
Los omegas y los alfas arrojan feromonas, cada especie tiene sus diferentes partes del cuerpo por donde las expulsan, esto también es diferente si el omega o el alfa es hombre o mujer.
Las personas con ambos padres alfa pueden ser mal vistos o ser normales ante la sociedad dependiendo del país o lugar en el que se encuentren y también del contexto en el que se haya desarrollado esta situación. En Rusia la opinión está dividida, por un lado, muchos lo consideran aberrante ya que son dos alfas quien son los padres de la persona, desde otra perspectiva esto se ve normal y bueno ya que de esta relación pueden salir alfas sangre pura, son una especie de alfa mucho más poderosa que un alfa nacido de alfa-beta, alfa-omega u beta-omega.
Las "tendencias" traté de que fueran un igual al típico comentario que se le hace a un hombre gay (no necesariamente tiene que ser gay, solo lo puse como ejemplo porque es el más común de oír) cuando este no cumple con el estereotipo que la sociedad tiene sobre su sexualidad: "¡No pareces gay te lo juro! Podría jurar que realmente pareces heterosexual" Entonces un cuando se dice que un beta tiene tendencias omega, alfas y así con todos esto, se refiere que no se comporta como las personas esperarían de alguien de su tipo. Esto entre Phichit y Yuuri fue más como una broma pata molestarse entre ellos.
Cuando me desmaye alguien me dio una barrita, y al decir que me la dio significa que literal un amigo me la aventó vilmente a la cara. Decidí que quería ver esto con Yuuri y Phichit, pero de una forma más leve. Quería imaginarme como hubiera pasado esa situación si mi amigo no fuera un maldito y si yo no fuera un amargado, vaya que quedó bastante bien como los amigos que son Yuuri y Phichit
Санкт-Петербург-Главныйdicho como San Petersburgo-Glavnyy y conocida popularmente como Моско́вский вокза́л dicho como Moskovsky Vokzal, Moscow Station o Estación de Moscú es la estación de donde los trenes de San Pertersburgo llegan y salen, está en el centro de la ciudad y tiene junto a ella una estación del metro llamada: Ploschad Vosstaniya y está ubicada en la Plaza Vosstaniya. Phichit y Yuuri tomaron el mismo tren que los 3 rusos habían tomado antes: Sapsan.
Creo que esta vez trate de poner más cosas sobre como es mi mundo omegaverse, así que espero que todo este entendido, si no es así usted puede poner cualquier cosa o duda en los comentarios acerca de eso o cualquier otra cosa que usted quiera ver o saber para el próximo capítulo.
Me extendido más de lo que tenía planeado otra vez, esto ya se hará costumbre que ya no será necesario disculparme por eso. Espero que les esté gustando las curiosidades tanto como a mí.
Nos vemos este sábado 25 de febrero para el siguiente capítulo.
