Capítulo 17:

3 de Septiembre de 2023

Kate

Reviso por segunda vez la pequeña mochila de Lily: rosa y con una capa de brillantina, además del cuerno de Unicornio de tela incrustado en ella, y me aseguro de que todo el material que necesita llevar al colegio está dentro.

Compruebo la lista que nos enviaron por email a todos los padres. Creo que está todo, a excepción del almuerzo que Castle ya debería haber preparado para estos momentos, porque aunque nos hemos levantado con tiempo suficiente para no llegar tarde, ahora tenemos que andar con prisas, como siempre gracias a que los gemelos volcaron dos jarras con leche en el desayuno y después hayan estado corriendo por el salón diez minutos sin obedecernos ni a mí ni a su padre.

Todavía no sé qué van a hacer esos dos en la guardería, solo espero que no sean expulsados en su primer día.

Me froto la frente con una mano mientras que con la otra vuelvo a dejar la mochila de Lily sobre su cama.

Ella está en la alfombra, colocándose sus botines.

Cuando termina de abrocharse la tira de velcro del botín derecho se pone en pie y alza su cabeza hacia mí, mirándome con esa sonrisa desdentada que tanto adoro y esos ojos brillantes porque, no podía ser de otra manera, ella está feliz de ir al cole "de los niños mayores" por primera vez. Su cabello está perfectamente peinado en dos pequeñas trenzas, una a cada lado (aunque su pelo es demasiado liso, tanto que a veces resulta complicado hacerle ciertos peinados, estoy orgullosa con las dos trenzas que le he hecho).

-Ya estoy – Dice alzando la voz.

Me agacho a su lado y coloco bien su camiseta con el escudo del colegio a la altura del pecho, y el volante de su falda a cuadros. En realidad a ella no le hace demasiada ilusión llevar uniforme al colegio, prefiere sus faldas en forma de tutú porque le encanta sentirse como una princesa, pero después de explicarle que las princesas también van al colegio y todas llevan uniforme, parece haber aceptado su nuevo atuendo aun con poco gusto.

Suspiro mientras le aliso las arrugas de su camiseta. No debería, pero es el primer día de colegio de mi hija y estoy nerviosa. Quiero que todo salga bien, que todo le vaya bien, pero no voy a estar ahí para poder defenderla si ocurre cualquier cosa y eso me hace sentir cierto miedo.

A pesar de que Lily ya iba a la guardería, enfrentarse a primer grado es como enfrentarse al mundo por primera vez. Irá a un colegio nuevo, con nuevos compañeros, nuevos profesores y millones de cosas por aprender.

-Mami me haces daño – Se queja de pronto ella, intentando zafarse de mis brazos.

Sin darme cuenta le estaba abrazando con demasiada fuerza. No puedo evitarlo, me gustaría retenerla conmigo y saber que está a salvo todo el tiempo.

-Lo siento, ¿estás bien? – Le pregunto, preocupada.

Ella asiente y después noto cómo me observa fijamente.

-¿Y tú?

-Sí – Digo en apenas un susurro debido al nudo de mi garganta.

-Estás llorando – Ahora es ella quien me rodea en un abrazo empleando toda su fuerza.


Castle

Me asomo por la cocina y, girando la cabeza, observo por encima de mi hombro que Reece y Jake están sentados tranquilamente en el sofá mientras miran un episodio de la Doctora Juguetes, cada uno vistiendo una camiseta con su propio nombre después de que en el colegio nos pidiesen ese favor para poder reconocerlos. Hasta a mí me cuesta trabajo reconocerlos en algunos momentos, así que a Kate y a mí nos pareció algo lógico.

Por fin he conseguido que estén relajados al menos un par de minutos, que es todo lo que necesito para preparar el sándwich para el almuerzo de Lily junto a una pequeña caja de leche.

Siento cierta angustia al preguntarme si serán así todas las mañanas a partir de ahora: un gran caos generalizado en el salón y un montón de prisas por no llegar tarde al colegio (guardería en el caso de los dos pequeños). Me tranquiliza pensar que solo es cuestión de tiempo, hasta que todos ellos se acostumbren a la rutina.

Seré yo quien lleve a nuestra pequeña princesa a su primer día de colegio, mientras que Kate llevará a Jake y Reece a la guardería y después se marchará a una reunión con su partido. Con un poco de suerte no saldrá tarde y será ella quien recoja después a Lily.

Como es el primer día, Jake y Reece solo estarán hoy una hora de adaptación y yo los iré a buscar después. Pero una vez empiece la rutina yo tendré un par de horas para mí solo durante las mañanas que podría dedicar a escribir.

Al fin y al cabo, no va a ser tan mala idea que vayan a la guardería, pienso justo cuando Lily viene corriendo a la cocina, ya vestida y peinada.

Se pone de puntillas, asomando su cabeza sobre la encimera de mármol y observa con atención cómo termino de envolver su almuerzo en un papel film.

Cuando termino ella misma me ofrece su mochila para guardar el sándwich y la leche.

-Todo listo, señorita – Digo posando después mis labios sobre su frente.

Ella emite una pequeña risita y después veo que me observa con atención.

-Papi, ¿te gusta que vaya al cole de los niños mayores?

-Me hace muy feliz – Le aseguro, aunque en cierta parte eso indica lo rápido que está creciendo.

-Mami estaba llorando, pero dice que está feliz.

-¿Mami estaba llorando?

Lily asiente y juntos salimos de la cocina.

Encontramos a Kate en el salón, apagando el televisor mientras recibe quejas y lamentaciones por parte de Reece y Jake, pero ella no da su brazo a torcer.

Jake se cruza de brazos con tozudez mientras que Reece es más tranquilo y acepta con resignación que no hay más tele por esta mañana.

Kate se agacha a su lado y comprueba que sus caritas están limpias al igual que sus dientes.

Me fijo en sus ojos y compruebo que ahora no está llorando, aunque puede que (tal y como ha dicho Lily) sí haya llorado antes. Pues ya desde temprano se ha levantado agobiada por tenerlo todo bajo control (no la culpo, ella es así), por no hablar de que también a ella le apena que nuestro bebé (porque Lily siempre será nuestro bebé) crezca tan rápido, que vaya a empezar el colegio y esté un paso más cerca de su independencia. Y por si eso fuera poco, las hormonas están influenciando en sus cambios de humor.

Camino hasta situarme a su lado y le ofrezco mi mano para ayudarle a levantarse del suelo.

Ella me sonríe y la acepta.

-¿Todo bien?

-Sí. ¿Has preparado el almuerzo de Lily?

-Ya está en su mochila.

-¿Y las mochilas de Jake y Reece?

-Listas.

-¿Has metido la ropa de repuesto? Recuerda que tienen que llevar un par por si se hacen pis o…

-Está todo – Le aseguro, sonriendo.

Ella también sonríe, complacida de saber que en realidad no tiene de qué preocuparse. Lo tengo todo bajo control.

-¿Estás bien? – Le pregunto de nuevo.

-Ya te he dicho que sí, Castle.

Coloco mis brazos alrededor de su cintura antes de que ella pueda darse la vuelta y alejarse.

Suspira y yo no puedo evitar soltar una risita.

-Los niños llegarán tarde – Me advierte, alzando una ceja.

-No, no lo harán.

-Castle…

-Dime… ¿Necesitas un abrazo? – Digo, ahora algo más serio.

Ella se muerde el labio para no sonreír. Me adora y sabe que yo lo sé.

Sin permitir que diga algo más, la estrujo entre mis brazos.

-¡Chicos, mami necesita un abrazo! – Alzo la voz por encima de su cabeza.

Lily es la primera en unirse al abrazo mientras que los gemelos nos miran con cierto desconcierto (después de haber comenzado a reñir entre ellos por coger el mando del televisor).

-¡Abrazo! – Gritan los dos al unísono antes de correr hacia nosotros.

Apenas unos segundos después acabamos todos por el suelo entre risas.


-¿Podemos irnos ya? – Pregunta Kate después de un par de minutos. Lo hace con cierto retintín, pero con una sonrisa que deja más que claro yo tenía razón: necesitaba ese abrazo.

Cada uno le colocamos el abrigo a uno de los gemelos mientras que Lily se lo pone y abrocha ella sola (últimamente se ha empeñado en demostrar que ya es lo suficientemente mayor para hacer cualquier cosa).

Bajamos en el ascensor mientras yo les recuerdo a Jake y Reece que se deben portar bien en la guardería, que no peguen a ningún niño y sobre todo, que obedezcan a su profesora. Ellos me miran con cara de indiferencia (o bien no entienden qué les estoy diciendo o no les importa en absoluto).

Miro a Kate y ella se encoje de hombros, devolviéndome una mirada de "espero que todo vaya bien".

Tenemos que despedirnos en el portal ya que ella llevará a Jake y Reece en coche, mientras que yo prefiero caminar con Lily. Su colegio no queda muy lejos de nuestro apartamento y todavía tenemos algo de tiempo.

Solía hacer lo mismo cuando llevaba a Alexis al colegio, los dos disfrutábamos más el paseo y podíamos ir charlando con tranquilidad.

Cruzamos por Central Park ya que creo que es el camino más corto (y el que más disfrutará Lily). A esas horas los corredores, los ciclistas y los dueños con sus perros son los que más abundan en todo el parque.

Pasamos por uno de los lagos pero Lily no se detiene a ver a los patos, está demasiado entusiasmada por llegar a su colegio como para preocuparse por nada más. Sin embargo sí que se detiene unos segundos y me pide una moneda cuando pasamos por delante de un artista callejero que intenta dar lo mejor de sí con su guitarra.

Él le hace una reverencia a Lily cuando ésta deja caer cinco dólares en su gorra y ella corre de nuevo a mi lado con una risita.

Apenas unos minutos después nos adentramos en el recinto de su colegio. El edificio es un edificio moderno que en realidad no tiene nada de particular.

Lily mira atenta a su alrededor, observándolo todo y poniendo especial atención en los demás niños con sus padres o niñeras.

Nos dirigimos juntos hacia la puerta y entro con ella hasta encontrar su clase. Es el primer día y los padres podemos estar con ellos los primeros diez minutos. A un par de padres no parece interesarles demasiado ya que se van cuando ven que sus hijos ya han entrado en la clase. Otros como yo, por el contrario, nos quedamos allí y compartimos opiniones.

Hay varias mesas circulares distribuidas por el aula y cada una de las sillas lleva un nombre para que cada uno sepa dónde debe colocarse hasta que se habitúen a ello. Le indico a Lily la silla que lleva su nombre y ella se cuelga de mi cuello antes de correr hacia su asiento.

A su izquierda hay una niña rubia (Dakota, según el nombre de su silla) con las facciones igual de finas que Lily, mientras que a su izquierda está Mason, un niño que mira con interés a mi pequeña. Demasiado, tal vez.

Lo observo con atención antes de darme cuenta de que la madre de Dakota me mira a mí con una sonrisa. Le devuelvo la sonrisa tratando de ser amable pero la evito rápidamente poniéndome a hablar con otros padres.

Conozco ésa sonrisa. Y no es que dude de mí mismo (hace tiempo que solo tengo ojos para Kate) pero si no le dejo saber hoy que no tiene nada que hacer conmigo, puedo tenerla lanzándome miradas durante las dos primeras semanas. Y después vendrá una invitación a una play date con las niñas, y después una cena… Sacudo la cabeza recordando que ya pasé por eso cuando Alexis empezó el colegio.

La profesora entra en el aula y se presenta amablemente, ofreciendo un pequeño discurso a los padres antes de invitarnos (amablemente) a abandonar el aula.

Me despido de Lily lanzándole un beso que ella simula coger en el aire y antes de marcharme observo que habla por lo bajo con Dakota. Imagino que ella va a ser su nueva mejor amiga, mientras que ese niño, Mason… Espero que no le preste demasiada atención a él.

Le envío un mensaje a Kate para decirle que con Lily ha ido todo bien y no tarda en responderme.

"J y R se han quedado llorando." (Seguido de un emoji triste).

Sonrío y vuelvo a teclear en mi pantalla.

"Te adoran. Y tú a ellos."

"Adoro a nuestros 3 hijos. Pero 3 son demasiado."

No puedo evitar soltar una risa que hace que varios de los padres que al igual que yo, caminan hacia la salida, me observen con curiosidad.

"Tú me lo pediste." Le respondo, añadiendo después un emoji con una mueca de burla.


14 de febrero de 2020

Kate

No puedo evitar bostezar mientras leo unos informes de la academia y a la vez hablo mediante mensajes con Espo y Ryan que están enfrascados en un caso algo complicado y me quieren hacer partícipe de ello.

Ni siquiera son las cinco de la tarde pero estoy agotada y el café no me espabila. Me he pasado toda la mañana en la academia en trabajo de campo y al terminar, he salido pitando para llegar a comer con mi familia, justo para encontrármela vacía.

He aprovechado para darme una ducha, hacer un par de cosas, comer tranquilamente, recoger un poco y sentarme en el sofá.

Después de las horas de preschool a la que asiste, Lily tiene un taller de lectura donde con tres años está aprendiendo a leer, o al menos lo intenta, al que asiste con Castle quien después de todo fue el más interesado en todo esto del 'club de lectura'.

Por supuesto los padres de los otros niños están encantados que un escritor best seller como él acuda a esos encuentros, subiendo su ego y disfrutando más de esos momentos padre-hija.

Nuestra hija, como era de esperar, acude a la biblioteca pública con Rick desde que cumplió 18 meses… Y desde que nació él se ha encargado de leerle casi todas las noches por lo que no es nada nuevo para ella. Supongo que eso es algo que también hizo con Alexis.

Lily se lo pasa bien, ella está acostumbrada a ir allí aunque ahora lo disfruta más puesto que va con otros niños de su edad, es más consciente y hacen diferentes talleres y no sólo leen. Se está haciendo mayor demasiado rápido…

Miro la hora en la pantalla del móvil cuando termino de contestar el mensaje a Espo y lo dejo al lado del sofá. Por la hora que es, probablemente se han quedado un rato en Bryant Park y yo estoy ahí, sola, casi imitando lo que era mi vida antes de que Rick me salvara o que Lily llegara a iluminar nuestra vida en común.

Seguro que Lily ha convencido a Rick para quedarse. Siendo tan pequeña y ya sabe manejarlo bastante bien y cada día va mejorando ya que Lily ya no es la pequeña bebé que me mantenía despierta los primeros meses de su vida durante media noche… Lily tiene su propia personalidad y carácter.

Minutos después de perderme en mis propios recuerdos y sintiendo algo de nostalgia y otra sensación que no logro definir, la puerta del loft me sobresalta al abrirse y dejar pasar a las dos razones de mi vida.

Lily corre hasta mí, cargando su pequeña mochila y con el pelo recogido en dos trenzas tan largas que llegan a mitad de su espalda y de un color oscuro como el mío. Castle es casi un profesional a la hora de peinar a nuestra hija.

-¡Mamiii!

Ella me sonríe lanzándose a mis brazos justo cuando dejo todos los papeles al lado, junto al móvil… Dejando olvidado el trabajo. Ahora no hay nada más importante que ella. Antes el trabajo ocupaba mi vida, ahora sólo existe mi hija…Lo demás, puede quedar en un segundo plano. Jamás pensé que llegaría a pensar algo así y a disfrutar tanto de esta faceta mia, pero realmente lo hago…Incluso cuando se porta mal, aunque últimamente en eso también hemos mejorado muchísimo.

Lily tira la mochila al suelo y trepa por mi cuerpo mientras Rick se acerca a nosotras.

-¿Cómo ha ido tu día mami?

Yo sonrío y miro a Castle quien nos mira con curiosidad. Él es el que le enseña esta clase de preguntas y vocabulario que no va a acorde con la edad de nuestra hija pero que la hace ver adorable, sobre todo a mí cuando he tenido un día largo.

Lily se sienta a mi lado (al otro lado, donde no hay papeles ni el móvil) y me mira esperando una respuesta.

-He estado trabajando…Hemos estado haciendo trabajo de campo…

-¿Cómo correr y saltar?

-Parecido, si.

Yo sonrío.

-¿Qué tal tú día peque?-le pregunto. Sé que ella está esperando su turno para poder contarme como le ha ido en preeschool pero sobre todo como le ha ido en la biblioteca.

-'Mien'-dice pronunciando mas la 'B' como una 'M'- Ha sido divertido. Hemos hablado del amor… ¿Sabes lo que es el amor mami?

La risa de Rick hace que le mire. Él se encoge de hombros cuando yo le pregunto con la mirada y hago una mueca.

-Si… Si lo sé, es lo que siento por ti-digo antes de agarrarla entre mis brazos y achucharla y llenarla de besos.

Ella se ríe y se retuerce ante las cosquillas y pide auxilio a su padre. Castle no duda en ayudarla y acabamos los tres recostados en el sofá con todos los papeles del informe que estaba revisando por el suelo. No me importa lo más mínimo.

-Papi me ha regalado una tarjeta con corazones…-Lily se sonroja- Y en clase de lectura hemos leído cuentos de amor por que es San Valentino-dice provocando la risa de los dos y haciendo que ella frunza el ceño.

-San Valentín, cariño-le corrige Castle con ternura, haciendo que muera de amor al verlos juntos.

-Eso-dice Lily con su vocecilla y su tono dicharachero- Y hemos recortado corazones y tarjetas para las mamis también... ¡Tengo un regalo para ti! -dice recostada sobre el cuerpo de Rick en mitad de la alfombra pero intentando levantarse para buscar mi regalo-También me ha regalado una tarjeta Parker.

-¿Quién es Parker?-pregunto con curiosidad notando como mi hija suelta una risita cuando vuelve con un par de tarjetas en la mano y se sienta de nuevo entre las piernas de Rick.

Yo miro las tarjetas. En una pone 'Mami te amo' y está llena de corazoncitos recortados y pegados en color rojo y rosa. Yo miro a los dos y los lleno de besos.

-Parker es el novio de tu hija-dice Castle con un tono entre divertido y algo celoso.

-¿Ah sí? –yo miro sin comprender.

-No… No es mi novio-se queja Lily completamente roja.

Castle ríe.

-Parker es uno de los chicos que trabajan en la biblioteca… Tiene veinte años… Y Lily está completamente embobada con él… Olvidándose que su padre existe-dice melodramáticamente.

-¡No es verdad! Papi miente-dice tirándose encima de él, aunque está completamente sonrojada.

Yo no puedo evitar reírme. Así que a Lily le gusta Parker. Castle me cuenta que el chico es muy amable y siempre saluda a Lily y ella me explica cosas sobre él… Después cuenta como lo conoció y lo que han acabado haciendo en el taller de lectura… y su pregunta me deja muda.

-¿Qué como conocí a papá?-pregunto mirando a Castle. Él no dice nada.

-Sí. La señorita Megan nos ha explicado historias de amor en el taller aunque a Patrick no le gusta…-Patrick era uno de esos molestos niños- Y nos explicaba que todos se conocieron de una forma especial y única… ¿Y tú mami, como conociste a papi?

Yo sonrío y mis pensamientos vuelan hacia el pasado. ¿Debería decir que ya le había visto varias veces antes de presentarnos oficialmente? ¿Debería confesar que hice cola para tener su libro firmado?

-Mami ya estaba enamorada de Papi antes de conocernos, Lily-dice él haciendo que le mire seriamente.-Desde la primera vez que nos vimos-me mira intensamente.

-Eso no es verdad, Lily. Papá era un gamberro cuando nos conocimos…

-¿Qué es un gamberro?

Nosotros dos nos miramos y reímos.

-Es una persona que se porta mal-le digo mientras nos levantamos del suelo y yo me pongo a recoger los papeles que se habían caido-.

-¿Le metiste en la cárcel como a los malos, mami?

-Algo parecido.

-Pero mamá ya estaba enamorada de mí-intervine Rick de nuevo ganándose una mirada ofendida por mi parte.

-¿Así os conocisteis?-Lily abre los ojos como platos- ¡Que diver! ¿Podre contárselo al abuelo?

-Claro-digo yo extrañada por la pregunta. Y escucho como dice que se lo va a contar a todo el mundo: a la abuela, a Alexis, a Hailey, al tío Javi, a la tía Lanie… al tío Kevin y la tía Jenny, a Sarah Grace… E incluso al portero de nuestro edificio.

-Mami y Papi se conocieron porque mami metió en la cárcel a papi.

-No…No fue así-dice Rick alarmado-Mami ya conocía a papi cariño, Lily…-dice viendo como nuestra hija salta corriendo para ir a la bañera como siempre que llega del taller de lectura, siguiendo su rutina.-¡Recuerda que papá es escritor y famoso! ¡Lily!-digo viendo como Castle la sigue-¡Mami ya conocía a papi por sus libros…Así se conocieron!-dice mientras veo como la alcanza y la alza en sus brazos. Yo no puedo más que derretirme.


Castle

Mientras he bañado a Lily le he explicado como conocí a su madre. Ella no ha podido evitar escucharme embobada… La verdad es que nuestra historia ha sido épica. Le he explicado que me enamoré prácticamente desde que la conocí, aun sabiendo que probablemente Kate nos estaba escuchando. Le he dicho que como policía era increíble y la seguí durante todos los casos hasta que tuve la oportunidad de darle un solo beso como hacen los príncipes y princesas. Lily ha sonreído emocionada al escucharlo y su mirada ha hecho que mi corazón se acelere. Ella es el producto de nuestro amor.

Aun es demasiado pequeña para saber el resto de la historia… Como estuve a punto de perderla varias veces, sin embargo, algún día le explicaré todo. Creo que Lily se merece saberlo todo.

Después del baño, Lily ha cenado casi cayéndose de sueño en la mesa. No podía dejar de reírme al ver como daba cabezazos intentando tener sus ojos bien abiertos.

Al terminar de cenar y a pesar del cansancio, Lily ha pedido su cuento. La he acompañado a su habitación y ha bastado con dos páginas que ya estaba completamente dormida.

Al bajar al salón me encuentro con todo a oscuras.

No me sorprende. Probablemente Kate ha acabado de cenar y de recoger y se ha ido a duchar… Pero cuando entro en nuestra habitación, la situación es completamente diferente.

Si, se ha duchado por que puedo percibir más aun el intenso olor a cerezas que desprende su champú, pero ahora no está en la ducha…. Está recostada en medio de la cama con un conjunto de lencería que apenas logra cubrir lo necesario.

Abro la boca mientras siento como mi temperatura corporal aumenta así como el tamaño de mi entrepierna, incitada por como Kate se muerde el labio y me mira con intensidad.

La lencería es negra y de encaje: mi favorita.

Y mi mujer me espera en la cama así, recostada entre los cojines y con esa mirada…

-Feliz San Valentín, señor Castle-dice mientras juega conmigo, mordiéndose el dedo índice casi con inocencia.

-¿Mi regalo?

Ella asiente divertida.

-Esperaba las nuevas espadas laser-bromeo-Pero sin duda esto es mucho mejor…

Yo me muero por hacerla mía.

No puedo pensar más que en eso, tanto así que me olvido de darle mi regalo… Pero los pendientes de Tiffanys pueden esperar… Ahora sólo pienso en quitarle la ropa y poseerla.

Y creo que ella tampoco puede pensar en otra cosa.

No sé cuándo ni cómo ha pasado, todo ha sido demasiado rápido, pero me he deshecho de mi ropa y estoy completamente desnudo al igual que ella. La lencería era un bonito envoltorio que ha salido volando. Lo que me esperaba era mejor. Dios. Kate me vas a matar.

Jugueteo con sus pechos mientras la beso e inconscientemente me froto contra su cadera, excitándome más ante el contacto de su piel caliente. Mi mano baja por su vientre hasta llegar a su sexo, cerciorándome de lo preparada que está.

Ella suelta un gemido cuando con experiencia la acaricio donde más lo necesita.

-Hazme el amor, Rick-me dice.

Yo me introduzco en ella lentamente, después de estar ambos de lado, mirándonos mientras aguanto su pierna por debajo de su rodilla y la penetro varias veces. Eso es solo un juego. Sólo la estoy provocando. Saco mi miembro de ella y lo froto sobre su sexo varias veces, haciendo que se retuerza de placer… Si ella es mi regalo de San Valentín… Lo pienso disfrutar con ganas.

-Condón-murmuro saliéndome una vez más de ella, ya hemos jugado demasiado sin protección.

Ella me mira mientras de rodillas alargo mi mano hasta la mesita de noche y abro el cajón en busca de una caja de preservativos.

Está en uno de esos descansos de la píldora anticonceptiva y me he encargado de tener varias cajas de preservativos por si acaso, sin embargo, noto como ella me empuja y caigo en la cama.

Kate se sienta a horcajadas sobre mí, frotándose contra mi entrepierna mirándome a los ojos.

Me besa y alza la cadera dejándose caer de nuevo sobre mi pene desprotegido y haciendo que suelte un gruñido ronco ante tanto placer. La miro a los ojos mientras ella empieza a moverse lentamente.

-Quiero un bebé, Rick.

Aquello me deja paralizado durante unos segundos. Me muevo y sin separarnos ella queda debajo de mi cuerpo. Yo la beso varias veces, en sus labios y su cuello pero me mantengo quieto.

-¿Kate?

Por supuesto que yo quiero otro hijo también, pero aquello me ha pillado por sorpresa… Desde luego no lo habíamos hablado antes, sin embargo su mirada me dice que lo tiene demasiado claro y que ella si lleva dándole vueltas al tema.

Sonrío y la vuelvo a besar para luego asentir. Me empiezo a mover intensamente en su interior en busca del placer de ambos con el deseo también de que sin protegernos esto no sea una locura. Ambos lo queremos.