3 de Abril 2020
Kate
Me muerdo el labio repetidas veces y jugueteo con mis uñas. No puedo evitar mirármelas varias veces y cerciorarme que tengo bien la manicura. Es un tic nervioso. Luego de comprobarlo, hago un ruido molesto con ellas mientras repiqueteo sobre la mesa de la cocina. Estoy sentada en el taburete y observo el ir y venir del día a día… Un día de esos que me recuerda a hace años, cuando Rick y yo comenzábamos a salir y me quedaba a dormir en su casa con total tranquilidad.
Lily no tiene clases hoy… Y aunque las tuviera serían sólo dos horas por lo que es habitual que un día como ese esté en la alfombra jugando con sus muñecos … Claro que lo raro no es que ella vaya al preeschool o no, lo raro es que es media mañana y yo estoy en casa.
Y no estoy sola.
Castle está preparándose el segundo café de la mañana mientras comenta algo que ha leído en el periódico digital y se lo enseña a Martha, quien ha decidido pasar a saludar como tantas otras veces. Mi suegra ya me ha dedicado tres miradas que se lo que significan: "escondes algo".
Claro que escondo algo… Y no pienso decírselo.
Suspiro y vuelvo a mirarme la manicura. Me acomodo mejor de lado ignorando mis manos y centro mi mirada en Lily, perdida en mis pensamientos.
Alexis regresa del despacho de su padre sonriendo con los papeles que había venido a buscar en la mano izquierda y una taza en la otra y se para a besuquear y hablar con Lily.
Yo intento ignorar las miradas de la madre de Castle y la charla que mantienen… Y me concentro en mi café que se está enfriando. También es el segundo de la mañana… Hemos desayunado cuando Lily se ha despertado a las siete y media. Aun sin tener nada que hacer lo cual me ha llevado a estar toda la mañana con ropa cómoda, despeinada, pero dándole vueltas a la cabeza hasta el punto que me empieza a doler.
¿Estaremos haciendo bien?
-¿Kate?
-¿Mmm?-alzo la mirada de mis uñas y dejo la taza en la mesa observando a Martha-.
Noto como Castle frunce el ceño. Por lo visto llevaban rato intentando hablarme.
-Te comentaba-empieza Martha con su tono de siempre- Ya que Rick me ha comentado que hoy tampoco trabajas… Si querrías venirte conmigo… Ya sabes-dice alzando las cejas- Mani… Pedi…
Yo hago como que me lo pienso… No es que no me guste salir con Martha, por supuesto que muchas veces he disfrutado a lo largo de los años nuestras salidas juntas y con Alexis… Salida de compras, spa, manicura, pedicura… Y un largo etcétera… Sin embargo, algo negativo de esas salidas (Aunque Castle diga que es que su tarjeta de crédito se queda temblando) es que me dejan agotadísima…Física y mentalmente.
-No, gracias, Martha, estoy bien.-sonrío educadamente.
-Algo distraída, querida… ¿Ocurre algo?-preguntándome directamente, mientras siento la mirada de Alexis y Castle mirándome.
-Nada.
Ella asiente.
-Pues yo me marcho… -dice jovialmente- Aun estoy agotada de la fiesta… E imagino que vosotros también…
Rick y yo asentimos a la vez.
Hace dos días fue el 50 cumpleaños de Rick y le montamos una fiesta por todo lo alto en el Four Seasons… Familia, amigos, gente conocida, escritores… Algo único y algo que nos dejó realmente agotados... Pero que disfrutamos.
-¿Alexis te vienes?-la pelirroja asiente y se dirige a la puerta con su abuela despidiéndose de los dos con un beso en la mejilla y le lanza un beso a Lily quien apenas le presta atención.
Cuando se cierra la puerta, Castle vuelve a su tarea del café como si nada… Y yo me quedo observándole.
-¿Qué te pasa?-me pregunta Castle.
-¿Y si no deberíamos hacerlo?
A él casi se le cae la taza al suelo, sin embargo sólo derrama algo de café sobre la encimera. Rick no dice nada y eso es algo que me preocupa. Nunca ha estado tanto rato en silencio…Ni siquiera cuando discutimos. Le veo moverse de espaldas a mí en la cocina, limpiando lo que ha hecho y cuando se gira, no se definir su mirada.
-¿Rick?
-No creo…- se inclina y agarra mis manos con las suyas por encima de la mesa-No creo que estemos a tiempo de arrepentirnos…
-Bueno, tal vez aun no ha pasado.
-¿Es que ahora no quieres?-me dice en un susurro nervioso.
-No es eso…-Yo siento que las ganas de llorar aumentan, no puedo controlarlo-Pensaba que sería más fácil…El embarazo de Lily…-suspiro bajando mas la voz-Ni siquiera nos dimos cuenta…Nos cuidábamos…
-No siempre-arremete él.
-Está bien…No siempre, pero esto-me molesto y suelto sus manos- Lo estamos planeando… Y a lo mejor… Ya se nos ha pasado el tiempo.
-¿Cómo? ¿Me estas llamando viejo?
-¡Sí! ¡No!-le contesto y suelto el aire de mis pulmones, rodeo la mesa que nos separo y me abrazo a él hundiendo mi cara en su rostro-Es sólo que… Tal vez yo también lo soy… Y ahora estamos muy bien…Con Lily. Lily es perfecta-digo mirándola sin soltarme de su abrazo.
Él la mira conmigo y noto como sus manos frotan mi espalda intentando reconfortarme, mientras no aparta la mirada de nuestra hija que está completamente distraída jugando.
-Es perfecta… Pero… Hace dos meses Kate, tomamos una decisión… Y no me refiero a cuando con el auge de San Valentín me dijiste que querías un bebé… ¿Recuerdas?
Yo me aparto levemente para mirarle y asiento.
Después de que le dijera eso en mitad de nuestra noche romántica y llena de sexo y pasión, tuvimos una larga charla en la que ambos llegamos al a conclusión que nos apetecía aumentar la familia. Y pronto empezamos a proyectar… Nos imaginamos con un bebé regordete con el que Lily podría jugar…
Tal vez habría sido más fácil incluir una mascota a nuestra ecuación… Porque la situación no había cambiado durante el mes de febrero y medio de marzo. Yo no estaba embarazada y que me bajara el periodo después de creer que lo habíamos conseguido a la primera había sido un duro golpe…
-Podemos seguir intentándolo…-murmura Rick.
Yo le miro a los ojos y me muerdo el labio. ¿Es que no lo hemos intentando? Está bien sólo ha sido mes y medio… Pero durante todo este mes… Tuvo muchas oportunidades para dejarme embarazada y no salió.
Me muerdo el labio recordando cada una de nuestras sesiones de amor que habían acabado en sexo a tope. De hecho, una de las veces en las que Lily se había despertado en mitad de la noche y después de volverla a dormir, habíamos acabado haciendo el amor en el mismo sitio donde nos encontrábamos ahora, en la cocina.
Aquel día había sido realmente brutal… Recuerdo como lo que empezaron siendo caricias y besos en el cuello había acabado con él detrás mío, haciéndomelo rápido y fuerte hasta acabar extenuados.
Y como ese encuentro otros: En el sofá, en la ducha, en el coche e incluso en casa de Ryan y Jenny en una cena…Habíamos acabado teniendo sexo silencioso en su baño.
Aquello había sido realmente excitante… Pero por lo visto tampoco había funcionado.
Y después de aquello, los encuentros eran más rápidos y simplemente era sexo para procrear… Suspiro. Recuerdo como una de las noches en las que yo no tenía ganas pero a la vez deseaba que funcionara le había dicho a Rick "termina dentro y durmamos" y le había sentado tan mal que tuvimos una fuerte discusión que hizo que la reconciliación en su despacho fuera épica.
Aquellos besos que me dio y que ahora recuerdo hacen que mi piel se erice y mi temperatura aumente.
Yo relamo mis labios y desvío los pensamientos.
-¿Y si es una señal?-suspiro frotando mi frente-Si todas esas veces no han dado su fruto…
-Ok-Rick medita unos segundos que decirme pero consigue encontrar las palabras exactas- Si quieres… Bueno no digo que dejemos de intentarlo pero tal vez…Si quieres volvemos a los…condones-dice más bajito.
Yo sopeso esa idea… Realmente no se que decidir…Claro que deseo un bebé… Pero después de todo… Tampoco quiero perder lo que tenemos ahora si es que embarazarnos resulta tan difícil.
-Aunque…-me mira-Quizás ya lo estás.
-No lo creo.
-Te tendría que haber venido hace cuatro días.
-¿Controlas mi periodo?
Rick alza las cejas con diversión y se encoje de hombros.
-Se cuando tengo que tener chocolate a mano-sonríe pero de repente su sonrisa se desvanece al mismo tiempo que la mía-Oh dios…Kate… ¿Y si ya lo estás?-me mira los pechos-No parece pero…
Yo intento repasar mentalmente y no emocionarme con la idea más que probable que esté embarazada porque ya me pasó el mes pasado y no fue así. Sin esperar más le mando a comprar un test.
Castle
He batido el record. Creo que nunca había tardado tan poco en bajar a la tienda Duane reade más cercana de casa, comprar varios test de embarazos y volver. Ni siquiera en alguna urgencia con Lily… Fuera de chupete extraviado o falta de pañales había tardado tan poco. He bajado por las escaleras para adelantar tiempo y en lugar de dar un paseo he andado ligeramente… Por supuesto que noto la diferencia de tener cuarenta y nueve a tener cincuenta. Mi corazón late más deprisa y no creo que sea por la emoción de saber si voy a volver a ser padre o no… ¡A mi edad!
Siento como si mi corazón se fuera detener de un momento a otro, sobre todo al pensar que mi hija mayor y mi hijo más pequeño se llevarán nada más y nada menos que 25 años.
Me llevo la mano al pecho y abro la puerta de casa. Kate me informa que Lily se ha quedado dormida y la ha llevado a su habitación… ¿Lo mismo he tardado más de lo que creo?
No importa. Los dos vamos a nuestra habitación con los nervios a flor de piel y caminando a grandes zancadas.
Beckett enciende el monitor para escuchar si Lily se despierta y yo saco todos los test de la bolsa. Esto es excitante…Puesto que será la primera vez que me entere al momento si está embarazada o no… Enterarme de que Lily estaba de camino fue muy diferente…Y con Alexis fue Meredith quien se hizo (sin decirme nada) la friolera de dieciocho test antes de asumir que no había vuelta atrás.
-He comprado todos los que había y todos de diferentes marcas-se los doy-¿Tienes suficientes ganas de hacer pis?
-He retenido líquidos durante una hora y he bebido dos litros de zumo aparte del café. ¿Cómo has tardado tanto?
-He ido lo más rápido, cariño…-suspiro-.¿Quieres que te acompañe?
La mirada me lo dice todo. Creo que necesita intimidad para hacerlo…Ella cierra la puerta y yo me espero sentado en nuestra cama. Unos minutos después sale con todos los artefactos en la mano y los deja en la cama, detrás de nosotros.
Kate se sienta a mi lado y me da la mano.
-Puede que haya funcionado…
-Y si no seguimos intentándolo…-le digo yo-Seguro que irá bien…Lo de antes sólo ha sido… Son…Las ganas y los nervios y…. No sé-digo hablando demasiado rápido-¿Cuánto hay que esperar?
-Cinco minutos.
-Ok-suspiro y muevo mi pierna mientras aprieto más su mano con la mía-Solo cinco minutos… -tres de ellos me los paso en silencio, pero ya no puedo más-Yo quiero un bebé… Tu… ¿Todavía quieres, no?
Ella me mira a los ojos y termina por asentir con una sonrisa en sus labios. Me inclino sobre ella y la beso durante unos segundos. Sus labios siempre me han parecido suaves y deliciosos.
-Puede que sea un falso negativo… Lo que nunca puede pasar es un falso positivo…Si es positivo es positivo-le digo seriamente y miro ligeramente por encima de su hombro para atrás viendo dos rayas rosas en cada uno de las cinco tiras reactivas que le he traído-¡Es positivo!
-¿Qué?
Kate se separa y me mira desconcertada y yo le señalo la cama donde los ha dejado esperando el resultado. Me levanto de la cama y doy un par de saltos.
-¡Es positivo!
-¡Es positivo!-dice ella mirándolos y luego me mira a los ojos con emoción, casi llorando… Tal vez por la alegría o tal vez porque los nervios se han esfumado y ya no tiene que preocuparse si tal vez no era lo correcto o si era demasiado tarde por qué ha pasado… Kate y yo estamos embarazados.
Yo me acerco a ella y la abrazo con fuerza y con cuidado a la vez, la alzo del suelo y la beso con ganas repetidamente entre risas y gritos de alegría, algo contenidos para no despertar a Lily.
Cuando la dejo en el suelo, sigo saltando unos segundos mientras alzo mis puños en señal de victoria.
-Fue en casa de Ryan… Ese lavabo nos inspiró… Te lo aseguro-digo seriamente mirándola.
Ella me golpea en el brazo riendo y yo me agacho levemente y acaricio su estomago después de levantar su camiseta y deposito mis labios allí. Esta vez nos hemos enterado pronto y diferente pero ha sido igual de especial que la primera.
-Te amo-le digo cuando me levanto de nuevo y vuelvo a besarla.
-Te amo-me contesta ella con una sonrisa.
25 de Septiembre de 2023
Castle
Doy un mordisco a mi hamburguesa mientras Esposito y Ryan comentan una jugada del partido que estamos viendo en el televisor. Yo no solía ser una persona a la que le gustaba especialmente mirar partidos de baseball – prefería pasar el tiempo escribiendo, viendo una película o leyendo – sin embargo he llegado a acostumbrarme a este tipo de reuniones con ellos dos, e incluso a disfrutarlas.
Jim también tiene parte de la culpa en eso, ya que en cualquier tipo de reunión familiar aprovecha para hablarme de baseball, o incluso Lily ahora que es una gran aficionada a ese deporte.
Esposito alza el brazo en una mueca, disgustado por la puntuación del equipo de segunda división del que ni siquiera es aficionado, pero que hemos decidido apoyar durante esta tarde.
-Parece que estabas equivocado – Me burlo mientras me limpio la cara con una servilleta.
-No lo estaba. Remontarán después del descanso, tienen que hacerlo.
Ryan se gira hacia mí y sacude la cabeza.
-No, no lo harán.
Los dos nos reímos mientras que Esposito se queda mirando fijamente la pantalla. Uno de los anuncios publicitarios muestra a un bebé llorando en su cuna hasta que despierta a los padres y estos van a cambiarle el pañal y le ponen la marca de pañales que están intentando vender.
-Tío… - Dice Ryan, alzando su cerveza hacia la tele – Ve acostumbrándote. Tu vida en los próximos meses.
Yo me río y el aludido se gira hacia nosotros con el ceño fruncido.
-¿Vosotros también? – Deja su hamburguesa de vuelta en la mesa, como si le hubiésemos fastidiado el menú.
-¿Qué quieres decir?
-Lanie ha estado preocupada por todo el tema del bebé últimamente.
-Eso es normal – Le digo – Está de cuánto… ¿siete? ¿ocho meses?
-Sé que eso es normal, lo que quiero decir es que yo también me he estado preocupando por el bebé. Y ella se ha enfadado conmigo por eso.
Ryan y yo nos miramos de nuevo con una mueca.
-Explícate – Le pide él.
-Tíos… He estado preocupándome por no hacerle daño al bebé cuando… Ya sabéis – Dice, haciendo un evidente gesto con sus manos. – Así que ella se ha enfadado, dice que no le dejo disfrutar y que no le voy a hacer daño al bebé de ninguna manera.
-No se lo harás – Interviene Ryan – Yo temía lo mismo y lo consulté con un especialista. Me dijo que…
Esposito se ríe antes de que Ryan pueda terminar.
-¿Cómo le ibas a hacer daño tú, con tú cosa?
-Eso ha sido un golpe bajo.
-Chicos, estáis siendo asquerosos. ¿Podemos hablar de otra cosa? –Digo yo con una mueca mientras me levanto con un par de servilletas y platos de cartón sucios para tirarlos a la basura.
Los dos se levantan casi de manera estrepitosa y me siguen de cerca hasta la cocina. Ryan lleva la cara manchada de la salsa de su hamburguesa, aunque ni Esposito ni yo se lo mencionamos.
-Eso es raro.
-Sí, demasiado, raro – Comienzan a hablar entre ellos como si yo no estuviese delante – ¿Castle no queriendo hablar de eso? Algo pasa aquí…
-Sí… Tal vez es algo con su…
-¡Oh, vamos! – Alzo la voz, poniéndome justo en el punto que ellos querían – No pasa nada con MI cosa.
-¿Entonces?
-Sí, ¿entonces, qué pasa?
Suspiro hondamente y después me encojo de hombros. Tal vez ellos puedan ayudarme a encontrar una solución.
-Kate y yo no hemos hecho nada en dos semanas.
Esposito y Ryan se miran entre ellos y se mantienen en silencio durante unos segundos que a mí me parecen eternos y sumamente incómodos después de lo que les acabo de confesar. Esposito además decide llenar ese silencio con él molesto sonido de la caña de su refresco absorbiendo aire del culo del vaso.
-¿Cómo… nada, nada? – Pregunta Ryan finalmente.
-Nada. Nada.
-¿Pero tú… te has insinuado? – Espo me mira con una mueca burlona.
-Por supuesto que me he insinuado – Respondo ofuscado – Dice que está muy ocupada: reuniones del trabajo, encuentros familiares, los chicos con la guardería y Lily con el colegio… Han sido unos días muy ajetreados y ella está cansada.
-¿Ha mencionado que le duele la cabeza?
Yo hago memoria y asiento. Lo hizo hace un par de días, cuando los niños por fin se habían quedado dormidos y yo me acerqué demasiado en el sofá con intenciones que iban más allá de ver la serie que estaban dando en ese momento.
-Tío… Eso es malo. – Comenta Esposito, dejando su vaso sobre la encimera de mi cocina.
-¿Cómo de malo?
-Muy malo.
-Bueno… pero es normal – Dice Ryan – Quiero decir, mírate. Tienes… ¿cuántos años, 60? Parece que tengas 60.
-Sí, y mira ese pelo.
-Y los michelines…
-Y la forma de vestir.
-¿Qué hay de malo en mi forma de vestir? – Pregunto con una voz ahogada.
-¿En serio? Pareces mi abuelo, Castle.
Los miro horrorizados mientras no paran de comentar todos mis defectos. Por supuesto que están exagerando, es lo que ellos siempre hacen, pero ¿podría ser que Kate también se haya fijado en esas cosas? ¿Puede que ya no le resulte tan atractivo como antes?
-Si quieres que Kate vaya a buscarte a ti – dice Espo, apuntando con su dedo sobre mi pecho – Tienes que cambiar algunas cosas.
-Tienes que modernizarte – Añade Ryan.
Estoy a punto de decir algo cuando la puerta de casa se abre dando paso a un pequeño bullicio. Uno de los gemelos está llorando, mientras que el otro ríe después de haberle quitado un juguete a su hermano. Lily, por su parte, recorre todo el salón subida en su patinete mientras Kate le dice que no lo haga.
Se acerca a nosotros después de uno segundos y coloca su mano sobre el hombro de Esposito, demasiado
ocupada incluso para darme un beso.
Kate
Después de haber corrido por el parque y haber jugado con los hijos de Kevin y Jenny, Reece y Jake están agotados. Sabía que ocurriría esto, por eso decidí llevar la silleta doble (ya no puedo cargar con los dos en brazos). A Lily, sin embargo, parece no agotársele la energía nunca.
Mientras subimos en el ascensor no deja de parlotear y contarme lo que ha hecho con Nicholas y Sarah. A pesar de que yo iba a escasos metros detrás de ellos (paseando junto a Lanie y Jenny) y he visto todas las carreras que han hecho con los patinetes.
Cuando abro la puerta de nuestro apartamento, Reece y Jake comienzan a pelearse por un muñeco, mientras que Lily desobedece las normas y comienza a recorrer el salón montada en su patinete.
-Lily, sabes que no puedes utilizarlo dentro de casa – Le ordeno, señalando dónde debe dejarlo ahora.
Ella hace una mueca y lo lleva cabizbaja al rincón junto a los zapatos que les quito a Jake y Reece antes de que llenen la casa de tierra.
-¿Por qué no puedo utilizarlo? Es divertido – Pregunta mientras también ella se deshace de sus deportivas. Últimamente no deja de cuestionar todas nuestras normas, supongo que está en esa edad.
-Son las normas. Ve a lavarte las manos – Le digo después de ayudarle a quitarse el abrigo y darle un beso en la frente.
Cuando por fin yo me deshago de mi chaqueta y mis zapatos, alzo la cabeza y veo a Ryan, Esposito y Castle observándome desde la cocina. Frunzo el ceño y voy hasta ellos, colocándome junto a Esposito y poniendo mi mano sobre mi hombro.
Incluso habiendo prescindido de toda mi carrera como detective habría sido capaz de adivinar que estos tres están tramando algo. Pero todavía no puedo descifrar de qué se trata.
-¿Qué pasa? – Pregunto con una sonrisa.
-Nada – Castle se encoje de hombros.
Ryan y Espo se miran entre ellos, después éste último coge su vaso de cartón de un refresco de encima de la encimera y comienza absorber por la caña, haciendo un molesto ruido sin dejar de observar a mi marido.
-Vale, lo que sea que estáis tramando… - Digo, mirándolos a los tres – Se acabó. Vuestras mujeres e hijos, – Me giro especialmente hacia Esposito y Ryan – os esperan abajo.
Los despedimos en la entrada no sin que antes ellos le dediquen a Castle unas extrañas miradas, cuando cierro la puerta tras ellos me giro hacia mi marido para ver que se aleja hacia el salón sacándose la camiseta por encima de los hombros y tumbándose en el suelo, donde comienza a hacer flexiones.
-¿Castle, qué haces?
-Flexiones – Murmura con algo de esfuerzo tras haber realizado solo tres.
Yo alzo las cejas, sorprendida, sin embargo mi mirada rápidamente repara en la mesa del salón llena de platos, servilletas y vasos sucios, así como algún que otro resto de hamburguesa.
-Vale. Cuando termines con las flexiones no te olvides de limpiar eso.
Deslizo el cepillo por entre el cabello de Lily, que desprende un agradable olor a fresas después de haber tomado un baño junto a sus hermanos.
Mientras yo me ocupo de secar y peinar su pelo, ella está entretenida con un libro de cuentos que sostiene sobre sus piernas.
Mi mente, por su parte, está en otro sitio. No puedo dejar de pensar en el comportamiento que está teniendo Castle desde que hemos llegado del parque: primero han sido las flexiones en mitad del salón; después ha estado un rato caminando de manera extraña, como con una pose chulesca; y por último lo he visto mirarse al espejo mientras metía tripa.
Por supuesto no es la primera vez que Castle actúa raro. A veces incluso lo hace para meterse en la piel de los personajes de sus libros. Pero aun así, no puedo dejar de pensar por qué está haciendo esto. Es como si estuviese tratando de verse mejor, consiguiendo el efecto contrario.
-¿Podemos ver una película, mami? – Pregunta Lily, alzando su voz por encima del secador y mirándome a través del espejo.
Yo miro el reloj de mi muñeca, comprobando que todavía queda un rato antes de cenar. Además, es sábado, no hay prisa.
Asiento y Lily alza sus brazos mientras que sonríe con satisfacción.
-Pero tenéis que elegir una que os guste a los tres –Señalo. Ella se lleva un dedo a los labios, pensativa.
-¿El rey león? – Pregunta, con esperanza.
-El rey león está bien – Sonrío, a sabiendas que a nuestros tres hijos les gusta ése clásico de Disney.
Cuando terminamos, regresamos al salón para comprobar que Reece y Jake ya están enfundados en sus pijamas mientras que juegan con unas piezas de lego sobre la alfombra.
De nada sirve tener un cuarto de juegos si acaban llevando los juguetes al salón. Estoy a punto de decir algo al respecto, cuando Castle aparece en el salón y su aspecto me hace olvidar cualquier cosa que tuviese en mente.
-Castle… ¿qué…? – Literalmente, no sé qué decir. Pero no puedo evitar reírme al ver su pelo engominado y peinado hacia arriba, al más puro estilo Punky.
Ni siquiera sabía que guardásemos gomina en nuestro baño.
-¿Te gusta? – Dice él, dando una vuelta alrededor de sí mismo. Me fijo en que también está utilizando una camiseta de tirantes que hacía tiempo que no utilizaba (mostrando así los músculos de sus brazos).
Hago una mueca y Jake reclama la atención de su padre antes incluso de que yo pueda responder algo.
Después de poner el DVD de El Rey León, Castle regresa al dormitorio y yo voy tras él, aprovechando que nuestros hijos están tan concentrados en el televisor.
Él está buscando algo en un cajón de su mesilla cuando yo entro en nuestro dormitorio y cierro la puerta detrás de mí.
-Vale, ¿me quieres explicar qué está pasando aquí? – Le digo con una expresión de desconcierto en mi rostro pero sin poder reprimir una sonrisa.
-¿Qué quieres decir? Nada – Dice, girándose hacia mí.
-¿Esto no tendrá nada que ver con Ryan y Esposito, verdad?
-¿Qué? No, claro que no. – A pesar de su negativa, la expresión de su cara lo dice todo.
Lo observo severamente y me cruzo de brazos, estudiando su actitud.
-Tú nunca haces flexiones, ni te miras así delante del espejo… Hacía años que no te ponías esta horrible camiseta – señalo, apuntando hacia su pecho – Y ¿gomina en el pelo? ¿En serio, Rick?
-¿Qué? Solo quiero… verme mejor, solo intentaba, renovar mi estilo.
Sacudo la cabeza tras escucharlo. ¿Por qué querría él siquiera renovar su estilo? No me cabe duda de que Esposito y Ryan tienen todo que ver en esto.
Me acerco hasta él y cojo su mano, tirando de él hasta el cuarto de baño. Lo obligo a sentarse sobre la tapa del wáter mientras que humedezco mis manos bajo el grifo y después me giro hacia él, tratando de eliminar la gomina de su pelo.
-Nunca, jamás, vuelvas a utilizar gomina – Le digo. Es una orden.
-Pensé que te gustaría – Dice él dejándose hacer.
-Castle, me gustas como eres. No tienes que hacer flexiones, o llevar camisetas…feas… para impresionarme. Ni mucho menos engominarte el pelo. No sé qué es lo que te han dicho Esposito y Ryan, pero claramente no tienen ni idea.
Vuelvo a humedecer mis manos mientras él se mantiene en silencio, y comienzo de nuevo a masajear su cabello.
Estamos muy cerca el uno del otro, yo entre sus piernas, con mi cuerpo casi sobre el suyo. Puedo notar su cálido aliento sobre mi vientre, provocándome un leve cosquilleo.
-No es lo que ellos han dicho… - Murmura de repente en apenas un susurro. – Es esto, no hemos estados así en casi dos semanas, Kate.
Él coloca sus manos sobre mi espalda baja, sosteniéndome junto a su cuerpo.
Yo dejo por un momento de masajear su pelo, en el que apenas queda ya rastro de la gomina.
Así que de eso se trata todo… Pero tiene razón, llevábamos demasiados días sin dedicarnos unos minutos el uno al otro. Han sido dos semanas demasiado ajetreadas con campañas y preparación de varios discursos en el trabajo, donde yo me he tenido que traer trabajo a casa y Castle ha estado también demasiado ocupado escribiendo, sumergido en su nuevo libro. Por no hablar de los niños comenzando su rutina en el colegio y la guardería, algunas actividades extraescolares de Lily…
Habíamos estado tantos días alejados el uno del otro aun todavía estando cerca, que ha bastado un momento estando los dos solos para que mis pulsaciones se aceleren a mil.
Pego mi cuerpo todavía más al suyo y continúo masajeando su cabello, pero esta vez con movimientos más lentos y más marcados. Intentando provocarle.
Y lo consigo.
Un leve gruñido escapa de su garganta mientras desliza sus manos por debajo de mi camiseta. Sus caricias provocan un cosquilleo en todo mi cuerpo.
Bajo mis manos por su cuello y me acomodo, sentándome sobre sus piernas. Los dos nos miramos el uno al otro hasta que él comienza a besar mi cuello, recorriendo con su lengua el lugar donde nace mi pulso, haciendo que de mi garganta también escape un gemido.
-Vamos, al dormitorio – Susurra él.
Nos levantamos y caminamos con movimientos torpes hasta nuestra cama, sin dejar de besarnos y tocarnos el uno al otro.
Para cuando llegamos a la altura de la cama, yo ya me he deshecho de la horrible camiseta de tirantes de él, y deslizo mis manos sobre su pecho.
-Rick… Los niños – Murmuro cuando él me rodea por la espalda, levantando mi camiseta y sacándomela por los hombros.
Nos dejamos caer sobre la cama y yo agarro su cara entre mis manos, besándolo mientras acaricio su incipiente barba con la que me hace cosquillas un segundo después cuando vuelve a besar mi cuello y comienza su camino hacia abajo.
-Ellos están… ¿viendo una película, verdad?
-Mhm – Asiento, demasiado concentrada en las sensaciones que su cálido aliento provoca sobre la piel desnuda de mí estómago.
-Entonces… deberían… estar bien durante…. Varios minutos.
Asiento de nuevo mientras trato de recordar si he cerrado la puerta de nuestro dormitorio con pestillo.
¿Lo he hecho?
Castle desabotona mi pantalón y lo desliza por mis piernas hasta que cae sobre la cama y él se coloca entre mis piernas, comenzando de nuevo su camino hasta mi boca.
-Rick… la puerta… yo… - Intento advertirle, pero él me lo impide.
-Shh. Vamos, Kate, concéntrate en esto – Me pide, besando mis labios con pasión. – Por favor.
Me pide, con la voz ronca y ese tono de súplica en sus ojos que soy incapaz de decirle que no. No puedo hacer otra cosa que concentrarme en él. En nosotros dos, a solas.
Él tiene razón, los niños van a estar concentrados en la película durante por lo menos treinta minutos más. Todo debería estar bien.
Inclino mi cuerpo hacia arriba y deslizo mis manos por entre nuestros cuerpos, hasta dar con el botón de sus pantalones.
Apenas lo he conseguido soltar cuando la puerta de nuestro dormitorio se abre sin previo aviso, dando paso a nuestra hija que nos observa atentamente.
Yo suelto un grito ahogado mientras que aparto a Castle de encima de mí y trato de taparme de mala manera con mi propia camiseta, sintiéndome descubierta a pesar de que ambos conservamos todavía nuestra ropa interior.
-¡Mami, papi, Jake está jugando con el mando! – Grita Lily caminando hacia nuestra cama.
-Oh… ¿él… lo está haciendo? – Pregunto con la voz ahogada.
Ella asiente mientras que Castle y yo nos miramos entre nosotros. Él se abrocha de nuevo el pantalón.
-¿Estabais haciendo bebés? – Pregunta Lily con ambas cejas en alto y ladeando su boca.
-Ah… eh… - Castle y yo apenas somos capaces de vocalizar una palabra.
-¿Qué le has enseñado a nuestra hija? – Susurro yo, anonadada, dirigiéndome por lo bajo hacia Castle.
-¿Yo? Yo no… - Él se masajea la frente y se dirige hacia Lily – Cielo, ¿por qué no vuelves con tus hermanos? Ahora voy yo a reñirles, ¿quieres?
Lily asiente, conforme, y sale de nuestro dormitorio.
-No puedo creer que me hayas convencido para hacer esto ahora – Murmuro mientras alcanzo mi pantalón.
-Como si yo fuese el único que tenía ganas – Sonríe él, viendo el rubor sobre mis mejillas.
Niego, a pesar de que él está en lo cierto.
Se coloca su camiseta y se acerca hasta la puerta del dormitorio, girándose hacia mí antes de salir.
-No te vistas todavía cariño, no hemos acabado aquí – Dice con una irresistible sonrisa que ni en un momento como este soy capaz de rechazar.
Si, los capítulos nos salen algo (bastante) largos, pero no podemos hacer nada para acortarlos...Asi es nuestra forma de escribir y de contar una historia...
Espero que os haya gustado...Nos encantaría que nos lo hicierais saber por un review... Y gracias por leer y como siempre eso, comentar.
PD. Sorry si hay faltas de ortografia lo hemos repasado rapidamente por encima antes de actualizar... (Tenemos prisa y suponemos que quereis leer ya)
