9 de Octubre 2023
Castle
Me estiro como un gato bajo las sabanas y el nórdico que nos cubre y me pego más a la cálida piel de mi mujer. Ambos estamos bien pegados y en mi caso sólo con ropa interior. Anoche tuvimos esa clase de relaciones en las que todo pasa rápido y casi en silencio pero de las que tanto disfruto y aunque me encantaría dormir desnudo piel con piel… Es mejor ser precavidos, sobre todo cuando Jake y Reece aun no entienden que si vienen a la habitación de papá y mamá y la puerta está cerrada tienen que llamar antes. Y aunque nos han visto desnudos en más de una ocasión para bañarnos con ellos…Kate en ese sentido es más pudorosa y aunque era de madrugada, me obligó a ponerme los calzoncillos antes de caer dormido. Tampoco queríamos repetir el incidente con Lily.
Me abrazo más a ella y beso su nuca mientras mi mano se pierde por debajo de su camiseta hasta alcanzar uno de sus pechos con delicadeza. Ella se remueve todavía dormida y se acomoda con su espalda en mi pecho y su trasero rozando casi inconscientemente esa parte de mi cuerpo que siempre se despierta primero.
A fuera, la vida sigue y las temperaturas han bajado considerablemente. Hace bastante frío para ser sólo otoño y está lloviendo bastante… Algo que provoca que esté mejor ahí, en mi habitación, con mi mujer en la cama y con la luz apenas filtrándose por el gran ventanal que da a Central Park.
Kate se estira igual que yo y estoy segurísimo que después de que mi mano sigue acariciándola con ternura pero aplicando algo de presión para provocarla, hay una sonrisa en su rostro.
Cuando se da la vuelta y me mira con esos preciosos ojos medio adormilados… Me doy cuenta que me enamoro de ella cada día.
Aparto unos mechones rebeldes de su cara dejándola libre y la beso tiernamente varias veces para luego pasar mis dos brazos por sobre su cintura hasta dejar mis manos en su espalda y atraerla más a mí.
-Mmm buenos días-murmura roncamente besando mi cuello y bajando por mi clavícula. Por dios…Si sigue así… Si, serán muy buenos.
-Buenos días cariño-susurro y ella nos destapa a los dos. Yo sonrío cuando ella unos minutos después de disfrutar de mis caricias se levanta quedando sentada en la cama.
Me sitúo detrás de ella y la abrazo y la beso haciendo que vuelva a tumbarse a mi lado. Es algo más bien tierno… La semi erección con la que me había despertado ha desaparecido… Anoche quedé realmente satisfecho…Ahora lo que quiero es disfrutar un rato de mi mujer, tranquilamente en nuestra cama.
-¿Qué hora es?
Me inclino y miro el reloj de la mesita junto a un libro que estoy leyendo, mi reloj de pulsera y el monitor para tener controlados a los gemelos. Miro la pantalla: aun duermen.
-Las siete. Aun tenemos un ratito antes de que todo se vuelva un caos-digo dejándome caer.
Kate me mira con una ceja alzada y se muerde el labio. Si los dos disfrutamos del caos que provocan nuestros hijos pero… Estoy cansado, anoche estuve hasta tarde escribiendo y ahora sólo quiero descansar un ratito.
La intensidad de la lluvia aumenta por momentos haciendo que el ruido de las gotas golpeando el cristal sea más constante.
-Se está tan bien todo en silencio…
-Sí, pero tendríamos que ir preparando el desayuno… Hoy no trabajo-me dice-Puedo encargarme yo mientras tu despiertas a los niños y…
-Yo me encargaré-digo completamente perdido en su cuerpo. Mis dedos juguetean con la piel que la camiseta al subirse ha dejado expuesta en la zona de su cadera. –Sabes que… Voy a hacerme un tatuaje.
Kate me separa empujándome con su mano sobre mi pecho y me mira entre sorprendida y confusa.
Mis dedos siguen sobre la tinta que cubre su piel en forma de la silueta de un pequeño elefante que se hizo cuando era adolescente y que como tantas otras cosas que hizo en aquella época volvió locos a sus padres.
Casi como yo.
Casi… Mi madre ya sabía que yo era un prenda.
Jim sin embargo… Hasta que Kate cumplió los quince había sido una niña de una buena familia de Manhattan, estudiosa, responsable y para nada la rebelde en la que acabó convirtiéndose… Llegándose a casar en las vegas con aquel tipejo del que me enteré cuando íbamos a casarnos.
Sigo acariciando con la yema de mis dedos siguiendo el contorno de la línea del tatuaje…tan fino y sensual como ella… Con un significado que en un principio no fue tan importante para ella como lo acabó siendo a lo largo de los años.
Yo me agacho casi gateando por la cama hasta besarla ahí, haciendo que ella mueva sus caderas y reaccione.
Me separo.
-¿Qué significa eso?-me mira aun confundida pero casi con una mirada inquisidora.
Yo me revuelvo el pelo (mas aun) con la mano y la miro con una sonrisa medio traviesa.
-Pues que me voy a hacer un tatuaje… Me encanta el tuyo…Es muy sexy… Y… No sé… Me voy a tatuar.
Kate mueve la cabeza intentando comprender lo que quiero decir.
-¿Ósea que por que mi tatuaje te parece sexy tú te vas a tatuar?-intenta comprender. A esas alturas, ambos estamos sentados en medio de la cama mirándonos el uno al otro. Sin embargo… No me gusta cómo me mira- No lo veo.
-¿Qué quieres decir con que no lo ves? ¡Es algo espontaneo y divertido!-aunque llevaba tiempo meditándolo, es algo que he terminado de decidirme esta misma mañana.
-No sé… No lo veo-se encoje de hombros y se levanta de la cama, descalza sobre la moqueta buscando sus zapatillas. Yo voy detrás de ella mientras me pongo el pantalón del pijama y una camiseta cualquiera, sé a lo que se refiere… Ella cree que no aguantaría el dolor de las agujas… O algo así. -¿Esto no es como…Hace dos años… O el otro día, no?
-¿El qué?-pregunto saliendo de la habitación-No. No es una crisis. Sólo quería tatuarme…Dejar patente en mi piel el amor que te tengo…-ambos vamos a las habitaciones de los niños. Yo me paro frente a la de Lily-Pensaba tatuarme tu nombre.
Yo escucho una risotada y la miro antes de abrir la puerta.
-¿Mi nombre? ¿En serio Rick? ¿No había nada más?
Hago una mueca y entro en la habitación de mi hija ignorando eso. Sí, me ha ofendido. ¿Por qué no puedo tatuarme su nombre si es lo que quiero… O como quiero demostrarle mi amor?
Un buen rato después y después de conseguir que Jake y Reece estén vestidos y peinados y que yo haya conseguido que Lily se vista sola y me cerciore que no va al colegio vestida con su disfraz de Frozen los cinco desayunamos en la mesa de la cocina.
Kate y yo no hemos vuelto a sacar el tema del tatuaje y nos centramos en los niños, sin embargo mientras mastico mi tostada la miro deliberadamente. Ella no me dice nada.
Yo no me he molestado en vestirme…Sigo en mi pijama… Pero ella si lo ha hecho. Entonces recuerdo que ha quedado para desayunar con las chicas y reservar el lugar perfecto para celebrar el cumpleaños de los gemelos, es por eso que ella sólo está bebiéndose un café y no come nada.
Lily sigue hablando de la obra de teatro de Halloween que organiza el colegio y en la que ella es protagonista y de la que está muy ilusionada.
-Mamá… Anótalo en tu agenda. No te olvides.
-No lo haré cariño.
-Promételo. No puedes olvidarte… ¡Tienes que venir!
-Oh, tranquila, Lil. Mami vendrá-digo seriamente-Mami tiene todo organizado y no puede hacer nada que se salga de… Su agenda.
-Lo prometo-dice Kate sin embargo no aparta la mirada de mi-Sería muy arriesgado no apuntarlo… Tan arriesgado como…-entrecierra los ojos y no termina la frase. La puerta se abre interrumpiendo la conversación.
Mi madre y mi hija han decidido pasar a saludar… Que lleguen sin avisar o sin llamar es algo a lo que ya nos hemos acostumbrado igual que hicimos en el loft.
Los niños se revolucionan al ver a su hermana mayor con la que tienen una excelente relación y le preguntan por Hailey.
Hailey ya está trabajando. Anoche estaba inmersa en un caso que llevan en mi antiguo despacho de investigador privado y estuvimos hablando bastante.
Alexis decide que será ella con Martha quien lleve y recoja a los gemelos de la escuela para darnos algo de respiro… Así que yo aprovecharé para escribir y Kate dejará a Lily en el colegio y luego se irá con Lanie y Jenny.
Yo me despido de los niños no sin antes escuchar la pregunta de mi madre.
-Richard, ¿Qué es eso que dice Katherine que quieres hacerte un tatuaje? ¿A tu edad?
Yo la miro haciendo una mueca y Kate se ríe maliciosamente. Veo como Alexis me mira alzando las cejas y luego suelta una risita.
-Papá no aguantarías ni un punto… Si te desmayaste la última vez que te hiciste un análisis…
Los gemelos intentan llamar su atención y eso evita que yo le conteste a mi hija… Me cruzo de brazos y las tres se ríen de mí. Mi enfado va en aumento.
-Pues sabéis que… ¡Me da igual lo que digáis! ¡Voy a ir esta tarde! ¡Dame el numero de tu tatuador…Llamaré para pedir cita!
Kate no puede evitar reír.
-Castle…Tenía diecisiete años… Mi tatuador… No era "mi tatuador de confianza" fue un simple estudio al que acudí y del que se fiaron diciendo simplemente que era mayor de edad… Probablemente ese sitio o lo han cerrado… O el tipo ha muerto.
Yo me voy murmurando palabras ininteligibles hacia mi despacho después de despedirme de mis hijos y desearles un buen día y escucho como Kate, mi madre y mi hija salen del apartamento entre risas y comentarios respecto a mi tatuaje… cosas como "Que no me pega nada" o "Podría morir de dolor". Se van a enterar…
Llevo un buen rato frente al portátil. El culo se me va a quedar plano y el cursor no para de parpadear esperando a que por fin me decida a escribir. Sólo he escrito dos párrafos. No puedo concentrarme… Y no es culpa de la lluvia que sigue cayendo… Es simplemente que a veces no es el día para ponerse a escribir…
Suspiro y decido abrir el navegador como tantas otras veces… No para buscar porno…Por supuesto.
En cuanto la página de Google se abre, escribo las siguientes palabras en el buscador:
Tatuajes masculinos.
Miro unas cuantas páginas y sigo la búsqueda.
Tatuajes ideales para escritores.
Nada me motiva lo suficiente… Yo quería tatuarme el nombre de Kate… O algo que realmente tuviera un significado para mí. Eso último hace que empiece a pensar que podría ser eso que realmente tuviera un significado para mí.
Una hora después, he llegado a la conclusión de que tatuarme la palabra Siempre es… demasiado femenino para mí… Y que intentar parecer algo rebelde y "badass" como lo era mi musa en sus días de policía… Haría verme ridículo. O podría malinterpretarse. Desde luego si me tatúo unas esposas en el dedo anular, Kate podría llegar a pensar que el matrimonio para mi es una prisión… Y no quiero eso.
Podría tatuarme las fechas de nacimiento de mis hijos… O de la boda con Kate. Sería demasiado sensiblero… Quiero algo de verdad… Algo cañero como el soldado que Espo se hizo unos años atrás en el gemelo… Algo masculino de verdad. Pero un soldado o un boba fett como el que tenía a tamaño real en mi baño hace años como he pensado en hacerme no dice nada de mí o de lo que siento por mi familia…
Sin pensarlo más, cierro las páginas del buscador y decido vestirme y salir a consultar con algún especialista.
Beckett
Lanie está a punto de explotar… Eso no le impide seguir comiendo algún que otro dulce y beber un descafeinado.
Mi café es el segundo de la mañana… Algo necesario en días que estoy menos activa mentalmente.
Jenny bebe té y escucha atentamente como nuestra amiga se queja de Espo y de sus preocupaciones en cuanto al bebé… Algo que a lo largo de las últimas semanas se ha ido repitiendo.
-Y menos mal que solo tenéis uno…-comento yo dando un mordisco a una galleta.
Jenny se ríe y asiente. Ella sabe lo que es tener más de un hijo… Lo que no sabe es que no sólo me refiero a mis hijos.
-Tener dos sería el doble de preocupaciones… ¡Llevamos una semana sin tener sexo!
-Lanie… La última vez que nos vimos… Castle se pensaba que no teníamos sexo porque ya no me gustaba…
-¿Era por eso?-pregunta intrigada interrumpiéndome.
-No…Me sigue gustando…Siempre le elegiría a él, aunque haga tonterías como querer hacerse un tatuaje.
-¿Un qué?-pregunta Jenny sorprendida.
-Un tatuaje… Pero ese no es el caso-digo yo-El caso es que empezamos a… Ya sabéis…-ambas asienten- Y Lily entró en la habitación.
Ambas ahogaron un grito de sorpresa.
-¿Qué pasó?
-Nada… Por suerte.
-Sarah Grace nos descubrió cuando apenas tenía tres años también… Kevin se agobió tanto que no me tocó en un mes… ¡Un maldito mes!
Lanie y yo no podemos evitar reír ante la cara de nuestra amiga, sin embargo Lanie para y se queda seria de golpe.
-Por dios, espero que Javi no se entere de eso… Si cree que hay posibilidades que nuestro hijo pueda sorprendernos en mitad del tema… ¡No me tocará hasta que el niño se independice!
En mitad de las carcajadas de ese tipo de conversaciones que normalmente tenemos cuando nuestros maridos no están presentes mi móvil empieza a vibrar. Miro la pantalla y observo la foto de Rick.
Cuando contesto y habla tan rápido que no me da tiempo a decir nada más antes de que me cuelgue.
-¿Ocurre algo?-pregunta Jenny ante mi cara.
Yo asiento.
-Lo siento chicas… Tengo que dejaros… Os…-me levanto cogiendo mi chaqueta-Os cuento luego.
Después de comprobar que los niños duermen tranquilamente en sus camas, camino descalza por el pasillo y me reúno con Rick en el sofá. No puedo evitar reírme entre dientes cuando me siento a su lado y observo como mira la parte interior de su brazo.
-¿Todo bien?
Él asiente entre defraudado y enfadado.
-Sabes que no hace falta que te tatúes mi nombre en élfico o mi cara… O lo que sea para demostrarme lo que me amas… ¿No?
-Lo sé…-dice finalmente después de un silencio y termina por sonreír. –Sólo quería… No sé… ¿Crees que he cambiado?
-¿A qué te refieres?
-Me refiero que… Cuando era joven… Pues… Me metía en líos… Y…No tengo ningún tatuaje… Pero poco a poco…Me volví aburrido. ¡Quiero sentir la adrenalina que sentíamos cuando perseguíamos juntos a los sospechosos! Tú si tienes un tatuaje y has cambiado… Y aun así sigues siendo… En parte rebelde.
-Me estoy presentando a senadora, no creo que quiera enseñar esa faceta mía… Pero… Rick…
-No, Kate. Sigues siendo dura como cuando eras policía y podías con toda esa gente…
-Y ahora también soy madre…-sonrío- Un tatuaje no te define, cariño… Yo me hice el tatuaje porque fui inconsciente y quería retar a mis padres… Así como tú te paseaste desnudo por Central Park…
-Tenía veinticinco años… Por aquel entonces… Mi madre estaba curada de espantos y acababa de ser padre…
-Tardaste más en madurar… O aun no lo has hecho… Y no eres para nada aburrido-le digo acariciando su mejilla y dándole un beso en los labios- Entonces… ¿No me lo vas a contar?
Él me mira confundido y finalmente asiente.
-Casi me desmayo. Aun no había empezado a tatuar que he soltado un gritito-dice enseñándome la pequeña mancha de un punto casi invisible de la tinta que le había dejado el primer "pinchazo" y el que llevaba repitiendo todo el día que era lo que representaba nuestro pequeño mundo visto desde lejos-¡Duele horrores! ¡Como aguantaste eso!-me dice señalando mi cadera.
Yo me rio levemente recordando la llamada y como he tenido que ir a rescatarle. Durante un segundo he pensado en utilizar su cita y tatuarme… Luego pienso que aunque no es cuestión de edad… El momento de hacerme un tatuaje pasó. Pienso en que diría la "Becks" del pasado si me viera así y por un segundo siento algo de nostalgia.
-Algunos tenemos más resistencia, Castle… ¡Como a la hora de beber!
-¿Es un reto?
-Puede-digo pensado brevemente si no estaría bien terminar el día que me he tomado libre con un par de chupitos de tequila. Sin embargo, escucho como Jake (reconozco perfectamente el lloro de mis hijos) empieza a llamarnos entre lágrimas. –Tarde…
Un segundo después Reece le acompaña casi gritando.
Ambos nos levantamos…
-¿Sabes que, cariño?-me dice-Eso-dice señalando la habitación de los gemelos- Desde el día que nos enteramos que venían en camino-ambos lo recordamos durante un momento- Desde ese día no hay mayor aventura o adrenalina…
Yo asiento riendo. Tiene razón. La energía que tienen los dos… Supera con creces cualquier cosa.
27 de mayo de 2020
Kate
Estoy sentada en el sofá, con prácticamente la totalidad del cuerpecito de Lily sobre el mío, mientras deslizo mis dedos sobre su fino cabello. Las dos miramos la pantalla del televisor donde están dando la película de Toy Story, con la diferencia de que Lily está completamente sumergida en la historia mientras que yo apenas le presto atención.
El sonido metálico de un par de cacerolas en la cocina hace que vuelva la cabeza hacia allí, observando cómo Martha prepara un pastel de chocolate que ha empezado a hacer con Lily y ha acabado haciendo ella sola. No estoy segura de querer probarlo después, a pesar de que debo reconocer que esta vez huele bien, cocinar nunca ha sido su punto fuerte.
Ella se da cuenta que le estoy mirando y me sonríe cariñosamente, yo le devuelvo la sonrisa para después volver a mirar a Lily. Su respiración se ha vuelto más pausada por lo que intuyo que está a punto de quedarse dormida. Me inclino un poco solo para comprobar que es así, sus ojos se entrecierran levemente en una lucha entre el sueño e intentar mantener la atención en la película.
El salón está parcialmente a oscuras, las cortinas echadas dejando apenas un hilo de luz atravesar a través de ellas, y la lluvia que golpea levemente contra los cristales apenas se escucha ya, aunque no se ha detenido del todo.
Inclino la cabeza hacia atrás apoyándola sobre el respaldo del sofá cuando siento un pequeño malestar. Respiro pausadamente intentando controlar mi propio cuerpo, no quiero que regresen las náuseas. Estos dos últimos días han sido horribles, es como si los síntomas del embarazo se hubiesen acentuado. O por alguna razón con Lily no fueron tan significativos.
-Katherine… - Abro los ojos para encontrarme con mi suegra observándome de cerca con preocupación. Estira su brazo y coloca su mano sobre la mía que tengo libre sobre el reposabrazos del sofá. - ¿Te encuentras bien?
Asiento pero eso no parece convencerla del todo.
-Sí, estoy bien. Solamente algo cansada.
Ella muda el gesto y asiente, pero no se queda del todo tranquila ya que se sienta en el sofá a mi lado. Probablemente no debería haber dicho que estoy cansada, no es lógico que lo esté después de haber pasado el día tumbada en la cama y en el sofá.
-Richard debe estar a punto de llegar. – Asegura, mirando su reloj de muñeca.
Asiento, y deseo con todas mis fuerzas que llegue pronto. Ha estado dos días reunido con varios escritores en una feria de Boston, donde han estado firmando libros y dando discursos para sus lectores. Los dos estuvimos de acuerdo en que fuese, yo me encontraba bien y de todas formas apenas estoy embarazada de unas doce semanas, por lo que todavía me siento capaz de moverme por mí misma sin ningún tipo de esfuerzo.
O eso creía.
Hasta que Castle se marchó y las náuseas se acentuaron, así como un malestar general que apenas me ha dado tregua en estos dos días.
No me quedó otro remedio que llamar a Martha para que me ayudase con Lily. Ella aceptó al instante y las dos estuvimos de acuerdo en no preocupar a Castle, aunque sé que eso le molestará, hubiese sido una tontería tener que cancelar su participación en la feria y regresar desde Boston por los típicos síntomas del embarazo.
Pero es cierto que me habría gustado tenerlo aquí.
-Probablemente deba ir a prepararme… - Murmuro tratando de pensar cómo mover a Lily sin llegar a despertarla.
Sin embargo, antes de que yo llegue a moverme, la puerta se abre y aparece Rick, con el pelo empapado y la chaqueta impermeable levemente mojada. Deja su maleta a un lado y se deshace de los zapatos, dejándolos junto a la entrada y colgando su chaqueta en el perchero. Se acerca hasta el salón y se arrodilla frente al sofá, apenas apartando la vista de nuestra hija que ahora duerme profundamente con la cabeza muy cerca de mi vientre.
Rick posa sus labios sobre la frente de nuestra pequeña, que encoje la nariz sin llegar a despertarse, y después acaricia con su mano mi vientre. Ese gesto me enternece y coloco mi mano sobre la suya, antes de que él levante la mirada e inmediatamente intuya que algo no va bien.
¿Han sido mis ojeras las que me han delatado? Realmente apenas me he mirado al espejo hoy, pero no creía que tuviese tan mal aspecto. O tal vez hay algún gesto de preocupación en mi mirada.
-¿Estás bien? – Pregunta con un deje de preocupación, incorporándose y sentándose a mi otro lado.
Siento la mirada de Martha sobre nosotros, pero no me giro hacia ella. Probablemente eso solo serviría para preocupar más a Rick.
-Ha sido un día horrible por las náuseas… - Digo mientras llevo mi mano hasta su cara y acaricio su incipiente barba, producto de no haberse afeitado en los dos días que ha estado fuera.
-Deberíais haberme llamado – Dice él, mirándonos tanto a mí como a su madre. – Os dije que me llamaseis si algo…
-Estoy embarazada, Rick. – Le corto con una sonrisa que rápidamente se le contagia – Las náuseas son uno de los síntomas. Estoy bien, esto… es normal.
Él asiente y veo que se queda más tranquilo.
Aunque algo dentro de mí sigue diciéndome que esto no es del todo normal.
-De todas formas, para que ambos nos quedemos más tranquilos, he adelantado mi cita con la Doctora Eyesenck. Es dentro de una hora y media.
Se inclina y me besa suavemente en los labios antes de ayudarme a mover a Lily sin que se despierte de su siesta y eso me permite levantarme despacio.
Los dos caminamos hasta el dormitorio y todo el tiempo siento la mirada de él sobre mí. Es verdad que me he pasado casi toda la mañana devolviendo y sintiéndome mareada el resto del día, por lo que probablemente esté algo más pálida que de normal.
Él me coge por la cintura antes de que yo pueda abrir el armario para elegir mi ropa y me detiene, haciéndome girar hacia él.
-¿Qué? – Pregunto en un tono risueño después de que él observe mi vientre y sonría, dejando una mano de separación entre nuestros cuerpos.
-Ya estás empezando a… - No termina la frase, seguramente porque cree que lo que sigue me pueda ofender, pero no es así.
Decido terminarla por él.
-¿A engordar? – Pregunto, devolviéndole la sonrisa.
-Lo siento, - Se disculpa rápidamente después de asentir – He estado dos día fuera y parece que haya sido una eternidad sin veros. Pero es que… no fue tan evidente con Lily.
Me acerco todavía más a él y poso dulcemente mis labios sobre su mejilla, haciéndole saber que no tiene por qué disculparse. No hay nada ofensivo en saber que estoy engordando porque nuestro hijo, o hija, está creciendo en mi interior.
-También estoy comiendo mucho más – Confieso, haciendo una mueca. – probablemente debería controlarme.
-No hay nada que controlar. Ahora estás comiendo por dos. Y a mí me gustas de todas formas.
Eso me hace sonreír, saber que me ve igualmente sexy aun con varios kilos de más.
-Pero, ¿estás bien, verdad? El motivo por el que has adelantado la cita… ¿hay algo más que no me hayas contado?
Niego contundentemente y observo cómo la preocupación se esfuma casi por completo de su rostro. No estoy preocupada por el bebé y se lo hago saber.
Todavía es muy pequeño como para poder sentirlo en mi interior, de momento solo siento una extraña sensación, lo mismo que sentía con Lily. Lo único diferente esta vez es que el malestar propio del embarazo es mayor y que, como ha dicho Castle, esta vez estoy engordando más rápido.
No creo que haya nada de qué preocuparse, pero de todas formas la doctora nos lo hará saber en un rato.
Castle
Aprieto mi mano todavía más alrededor de la de Kate. Ambas están sudadas pero a ninguno de los dos nos importa en estos momentos.
Miro a Kate y me fijo en que sus ojos están completamente abiertos. Mira la pantalla del ecógrafo, aturdida, y después me mira a mí, como esperando a que sea yo el primero en decir algo.
Sin embargo, yo estoy tan aturdido como ella. Detengo mi mirada sobre su vientre, untado con ese gel sobre el que la doctora sigue pasando el ecógrafo para hacer todas las comprobaciones pertinentes.
Siento un leve pinchazo en mi estómago, aunque seguro que no tan evidente como el que debe de sentir Kate en estos momentos. O como el que ha estado sintiendo todos estos días.
Es ella quien rodea mi mano ahora entre la suya, presionando tanto que temo que vaya a parar mi circulación.
-Pero… ¿estás… segura? – Es la primera en hablar, dirigiéndose a la doctora, mostrando en su voz el mismo aturdimiento que refleja su mirada.
Está claro que solo lo ha preguntado por preguntar, o porque necesita cerciorarse al 100%, pero las dos pequeñas manchas que aparecen en la pantalla y que ninguno podemos dejar de mirar, no dejan lugar a dudas.
La doctora se gira hacia ella con una sonrisa, seguramente comprendiendo que ninguno de los dos nos esperábamos esta noticia.
-Sí, Kate. Estoy segura, vais a tener gemelos. –Los dos tragamos saliva con dificultad. – Gemelos idénticos, los dos en la misma bolsa.
-Pero…
-No os preocupéis, - Continúa la doctora Eyesenck – comprendo que necesitáis un tiempo para asimilar la noticia.
Yo asiento, mientras que Kate vuelve a fijar su mirada en la pantalla sin decir nada. La doctora pasa un pañuelo de papel por su vientre, limpiando el gel.
-Pero, ¿todo lo demás está bien? – Pregunto al ver que Kate no va a hacer ninguna otra pregunta.
-Todo está perfecto. En un embarazo gemelar es normal que se intensifiquen los síntomas habituales, por eso Kate estaba sintiendo más náuseas esta vez que en el primer embarazo. – Dice, dirigiéndose a mí – El aumento de peso será mayor, entre 12 y 17 kilos; necesitará cuidar la alimentación; y el embarazo suele durar 37 semanas en lugar de 40.
Asiento, procesando la información mientras Kate se incorpora y se abrocha el pantalón.
-Todo irá bien, no hay de qué preocuparse. – Continúa la doctora Eyesenck. – Nos veremos en tres semanas para controlar cómo vas.
Cojo a Kate del brazo para protegerla de la lluvia bajo el paraguas que ambos compartimos tras salir de la consulta. Caminamos así unos silenciosos segundos sin ningún destino fijo hasta que paramos delante de un semáforo, a apenas un bloque de la consulta.
Yo me fijo en la cafetería que hay en la acera de enfrente, especialmente en los donuts rellenos que hay en la cristalera.
-¿Tienes hambre? – Pregunto, apuntando hacia la cafetería con un dedo de la misma mano con la que sujeto el paraguas.
Ella me mira durante un par de segundos y finalmente asiente. Me preocupa que no haya dicho nada desde que la doctora nos dio la noticia, pero ha sido un impacto para ambos. Yo tampoco he podido hablar apenas.
Vamos a ser padres de nuevo, por partida doble. Eso genera un impacto bastante grande en algún punto medio entre la alegría y el aturdimiento.
Dejo el paraguas en el paragüero cuando entramos y dejo que sea ella quien elija una mesa. Camina casi hasta el fondo del local y elige una que está junto a la ventana. Nos quitamos los abrigos y ella deja la vista fija en algún punto fuera de la cafetería, mirando la lluvia. Sé que eso le relaja.
Espero a que la camarera venga a tomarnos nota y pido por ambos.
-Dos cafés descafeinados y dos donuts rellenos de chocolate, por favor.
-Perfecto. Dos de cada cosa. – La camarera nos dirige una amable sonrisa antes de alejarse con nuestro pedido.
Kate y yo nos miramos el uno al otro después de ese significativo "dos de cada cosa". Ella extiende sus manos sobre la mesa, buscando las mías, y yo se las estrecho dedicándole una tierna sonrisa.
-Así que… Lo hicimos doble.
Ella me dedica una mirada, indicándome que no ha tenido gracia y después suspira profundamente.
-No esperaba esto. – Me suelta una mano para masajearse el entrecejo – Dios, ni siquiera había pensado en esa posibilidad.
-No, yo tampoco.
¿Seremos siquiera capaces de manejar la situación? Siempre había pensado en tener más de dos hijos con Kate (aunque no estoy seguro de que eso entrase en sus planes), pero saber que va a suceder, que ya está sucediendo, y que dos de ellos vienen al mismo tiempo… En parte me atemoriza.
Y aun así, sé que no hay nada en lo que pensar. Ha pasado y no podemos hacer nada para cambiarlo. No quiero cambiarlo. Vamos a tener dos preciosos niños (espero que sean niños), probablemente con un gran parecido a Kate, y Lily va a adorar a sus hermanos. Todo va a estar bien. Necesitamos ser capaces de manejar la situación.
-Todavía todavía tenemos unos meses para hacernos a la idea – Digo, apretando la mano que aún mantiene entre las mías.
Ella asiente, pero eso no parece evadir su preocupación.
-A veces pensaba que podría ser demasiado siendo padres de dos, ¿sabes? Lily y un bebé correteando por la casa… ¡Y ahora vamos a ser padres de tres! – Exclama sin poder evitar esconder la sonrisa que asoma en su rostro al pronunciar esas palabras, y probablemente al imaginarse eso: Lily, y dos bebés iguales correteando por la casa.
Ninguno podemos negar que, a pesar del shock inicial, sea una buena noticia después de todo.
Me levanto y me coloco en su lado de la mesa junto. Los dos sonreímos y yo la estrecho entre mis brazos, besando después sus labios intensamente.
-Va a ser toda una aventura – Murmura apoyándose sobre mi hombro.
-Lo vamos a hacer genial.
15 de junio 2020
Castle
Kate se gira hacia mí y alza una ceja cuando me ve entrar en casa con dos osos de peluche gigantes en cada brazo. A duras penas consigo entrar con los dos a la vez por la puerta, cerrándola después con la punta del pie.
No estoy seguro de que le vaya a gustar, especialmente porque no sé si habrá hueco en el dormitorio que hemos asignado para los bebés. Todavía tenemos que preparar las dos cunas, el cambiador… e incluso probablemente tendremos que ampliar el armario. Pero no he podido evitar comprar los osos cuando, tras pasar por delante del Toys 'R' Us de Times Square después de su reapertura, los he visto en el escaparate.
Kate me lanza una mirada de desaprobación, pero rápidamente la acompaña con una tierna sonrisa. Sabía que en el fondo acabaría por ablandarse, ya que sabe que estoy extremadamente feliz desde que la doctora nos anunció que los dos bebés son niños. Creo que me lo merecía después de dos chicas, comenzaba a sentirme incomprendido.
En realidad solo pudimos ver el sexo de uno de ellos, pues el otro está sentado detrás de modo que no es posible verlo del todo, pero como son gemelos monocigóticos, no existe la posibilidad de que sean de diferente sexo.
Observo que Kate tiene a Lily en brazos, a pesar de su más que evidente vientre y el dolor de espalda que le está causando el tener que cargar con nuestros dos hijos en su interior.
-¡Hey, Lily! Mira los dos osos que papá ha comprado para tus hermanos.
Kate tuerce el gesto y sacude su cabeza de un lado a otro, indicándome que no haga eso.
Yo no acabo de entender qué quiere decir, pero dejo los osos de peluche en el suelo y me acerco a ellas cuando veo que Lily no alza la cabeza de donde la tiene escondida entre el cuello de su madre y lo único que hace es mover sus pies en señal de protesta.
-¿Qué pasa? – Digo en un tono bajito, más bien gesticulando.
Intento coger a Lily pero ella se abraza todavía más a Kate.
-Ella está… teniendo un mal momento, – Responde Kate, tratando de escoger las palabras adecuadas. – desde que mojó la cama esta mañana.
Frunzo el ceño y finalmente cojo en brazos a Lily, a pesar de sus quejas por querer estar en los brazos de su madre.
-Vamos, Lily, dale un respiro a mamá. Ella está cansada, ¿recuerdas?
Kate aprovecha y se recuesta en el sofá, levantando los pies y colocándolos sobre la mesa del café.
Me acerco con ella en brazos al armario de la cocina que utilizamos como despensa y me hago con una pequeña bolsita de fresas secas bañadas en chocolate blanco, un snack que a ella le encanta y no deja de ser saludable, en parte.
Lily rápidamente sonríe mostrando todos sus dientes y sale corriendo con su bolsa cuando la dejo en el suelo, olvidándose por completo de su rabieta.
-¡Castle! – Escucho la voz de Kate desde el salón - ¿Son de esas bañadas en chocolate blanco?
Hago una mueca, preparándome para la bronca que se avecina por haberle dado a Lily un snack a estas horas y como medida de finalizar su cabreo.
-Ajá.
-¡Tráeme dos paquetes, por favor!
-¡Oh, un antojo! – Murmuro, triunfante y haciéndome con un par de paquetitos.
Cuando se los entrego a Kate ella alza una ceja, haciéndome saber su desacuerdo con lo que he hecho, pero no dice nada al respecto. Me siento a su lado y le robo un par de ellos mientras observamos a Lily jugar en el suelo a construir un bloque de legos.
-¿Deberíamos estar preocupados? – Pregunta ella, con la boca llena.
-¿Por Lily? Solo se ha hecho pis, es normal.
-Sí, pero ya habíamos pasado por esa etapa, ya había dejado de hacerlo. Y no es solo que se haya hecho pis en la cama una noche, es… su comportamiento estos últimos días.
-¿Qué quieres decir? – Pregunto, a pesar de que intuyo a qué se refiere.
Tiene razón en que ya habíamos dejado atrás la etapa del pañal, Lily había aprendido a ir al baño sola y hasta ahora no había vuelto a hacerse pis ni siquiera por las noches, y de pronto hemos vuelto a eso.
-Quiero decir que ella está celosa, Castle, por los bebés. Últimamente no hemos hecho más que hablar del embarazo, comprar cosas para ellos… Y para colmo apareces con esos enormes osos de peluche y nada para ella.
Alzo los brazos, aunque asumo mi parte de culpa.
-Y vuelve a pedir el chupete a la hora de dormir.
-Sí, y solamente quiere dormir con nosotros.
-Y está más apegada a ti.
Kate ladea su sonrisa y me observa con una ceja en alto.
-Sí, y ella no es la única que está celosa – dice mientras se lleva una fresa seca a la boca.
-¿Qué? Espero que no estés hablando de mí, yo solo… No he tenido tu atención por dos noches seguidas. Vale, sí, estoy celoso. – Alzo las manos en señal de rendición.
Ella se ríe y sacude la cabeza de un lado a otro, divertida.
Sin embargo, pienso en ello y creo que deberíamos buscar una solución, o hablar con Lily de los bebés. Dentro de pocos meses habrá dos bebés en casa y ella debe entender que necesitan más atención y más cuidados que los demás; aunque también es cierto que deberíamos repartir el tiempo entre los tres. Y dejar algo para nosotros también.
-Deberíamos hablar con ella. Todavía tenemos unos meses para que se haga a la idea. – Dice Kate, habiendo llegado a la misma conclusión que yo.
-Sí. Y probablemente cuando estos dos nazcan – digo, posando mi mano sobre su vientre – Deberíamos hacer un calendario para nosotros, sin excusas, ya sabes, para tener un tiempo para nosotros dos solos.
-¿Estás seguro de que una vez al mes es suficiente?
Me giro hacia Kate y veo que ella está mordiéndose el labio de una manera provocativa. Dios, sus hormonas van a acabar conmigo también.
Agarro un cojín y lo coloco sobre mi entrepierna fingiendo que allí no ha pasado nada y que mi cuerpo no ha reaccionado al suyo, mientras que ella suelta una carcajada.
