31 de Octubre 2020

Kate

Miro el reloj. Las cinco y media de la madrugada. A mi lado Castle no sólo duerme, sino que encima tiene la poca delicadeza o una gran falta de empatía con su mujer, ósea yo, que encima está roncando. Como un tractor.

Sinceramente, me dan ganas de pegarle un puñetazo. Donde sea… Aunque pensándolo bien y por lo incomoda que estoy… Me dan ganas de pegarle en sus partes.

No me importa que yo deseara este embarazo tanto como él… Él es el culpable de esto.

Estoy de exactamente 28 semanas… Pero nada tiene que ver con las 28 semanas del embarazo que tuve con Lily… O el embarazo de alguien que sólo carga con un bebé en su interior. Yo llevo dos.

Dos niños.

Dos niños que seguramente saldrán enormes como su maldito padre…El que está roncando ahora mismo sin importarle nada ni nadie. Ni mucho menos yo. Arggg.

Estoy de mal humor… Y aunque intento justificarlo con las hormonas del embarazo y debo admitir que Castle aunque esté roncando ahora, el resto del tiempo me está teniendo mucha paciencia.

Eso no quita que tenga los pies tan hinchados que no me los vea…Que mi vientre esté súper duro y súper abultado mientras dos bebés aun sin nombre definitivo estén moviéndose todo el día y que me duelan los riñones horrores.

Y que me tenga paciencia tampoco evita que, a diferencia de mi primer embarazo, esta vez apenas hemos tenido sexo… Ni siquiera la postura con él detrás mío y de lado que tanto nos gusta me es cómoda.

No estoy cómoda. No estoy excitada. Y odio hasta la forma de hablar de Castle en algunos momentos… Si. Me estoy quejando de todo.

Por si fuera poco…Son las cinco y media de la madrugada… No puedo dormir… No encuentro la postura correcta… Y llevo dos días que, aunque no le he dicho nada a Rick…No me encuentro muy bien… Pero debe ser cosa del embarazo.

Por suerte, sólo me queda un mes y poco… Tenemos el parto programado ya que con mi edad y siendo gemelar… Es mejor hacerlo así.

Me levanto de la cama como puedo y mientras camino hacia la puerta, observo que Castle… Se acomoda mejor.

Ahora mismo le odio mucho.

Salgo de nuestra habitación y como puedo subo las escaleras hasta la habitación de mi hija.

Después de observar como duerme plácidamente, salgo al pasillo y miro la habitación que será de los gemelos.

Digo será… Porque aun no está terminada.

Un pinchazo me atraviesa el vientre y llevo mi mano a ella. Respiro lentamente y espero con insistencia la respuesta de uno o de los dos bebés. Necesito sentirlos. Esto es algo que me lleva preocupando desde que nos llevamos un susto realmente grande cuando unos días atrás no los sentía moverse con tanta frecuencia como lo hacen normalmente y me temí lo peor.

El ginecólogo me advirtió que era normal… El espacio era menor…Ellos estaban creciendo mucho y más rápido y… Era probable que uno de ellos fuera muchísimo más tranquilo que el otro.

Rick decidió bautizarlo como su pequeño "perezoso".

Finalmente y después de unos minutos siento su movimiento y me relajo mirando su habitación.

Miro mi mano temblar sobre mi vientre y suspiro. Estoy realmente nerviosa.

-Oye-me dice una voz ronca detrás de mí. Estaba tan ensimismada en mis pensamientos que ni siquiera he escuchado sus pasos-¿Qué pasa? Me has asustado…

Me giro y le observo con cara de dormido y arrastrando sus pies hacia mi.

-Puedo sentir tu cabecita trabajar-me dice agarrándome por los brazos y luego besando mi frente- ¿Qué ocurre?

-Nada-miento. No quiero preocuparle… Sólo estoy cansada por el embarazo… Y es Halloween… Y aunque no me hace especialmente ilusión… Acabe siendo convencida por él y le prometimos a Lily una pequeña fiesta en familia y luego se iría con Rick a recorrer las calles disfrutando del "truco o trato" casa por casa.

-Kate…

-No podía dormir-le digo y miro a sus ojos. Sabe que no le estoy diciendo todo. Suspiro-No tenemos casi nada listo… No podía dormir por el susto del otro día…Por que me duele la espalda…Por que su habitación aun no esta lista y son dos…

-Oye…Hey…Cálmate-me dice tranquilamente. Supongo que él se tomó mejor que fueran dos, no sólo porque son niños y equilibraran nuestra familia…Tan llena de mujeres… Si no porque él siempre ha querido una familia enorme…Y no pensaba conformarse sólo con Lily aunque tampoco me presionó nunca.-Todo va a salir bien… Escucha… Este fin de semana terminaré las cunas… Y tendremos todo listo enseguida… Tenemos la ropa y…

Él se calla.

-¿Crees que deberíamos mudarnos?-me pregunta entrecerrando los ojos y esperando una respuesta por mi parte.

-No…No-digo seriamente- Este es nuestro hogar… Y aunque ahora estén en esta habitación…Si cuando crezcan quieren su propia habitación… Hay sitio ¿No?

Castle asiente.

Yo asiento.

Ambos nos quedamos callados.

-Kate…Escucha…No será fácil pero irá bien… En serio-me acaricia la mejilla-Podremos con los dos…

-Y Lily…Aun es pequeña…Son tres…-me muerdo el labio. Estoy aterrada. Creo que todo esto me está superando-¡Ni siquiera tenemos nombre!

Castle sonríe.

-Ok…Vale… Vamos a decidirlo…

-No quiero Cosmo…

-No…Ok. Cosmo no-me dice y se queda callado. Y hasta ahí hemos llegado. Son las cinco y media de la mañana…Él bosteza sonoramente y llevamos todo el embarazo y desde que sabemos que son niños sin decidir los nombres…. Y apenas queda nada para que nazcan.

Definitivamente… Todo esto me está sobrepasando.

Rick suspira.

-Vamos a intentar dormir… En un rato nuestra hija querrá desayunar y vestirse de gatito como lleva recordándonos toda la semana-Castle me besa los labios de una forma tan tierna que me derrite y me hace olvidar todo-Mañana… Ósea en un rato lo veremos todo diferente…Necesitas descansar-me dice mientras me arrastra hacia nuestra habitación tirando de mi mano.


Mi pequeña gatita está realmente preciosa. Y alegre. O tal vez es el subidón de azúcar gracias a Dylan's Candy Bar. Rick se ha pasado comprando dulces…Durante un buen rato nos hemos dedicado a hacerle diferentes fotos hasta que se ha cansado y ha salido corriendo por la casa (Que está preparada para la ocasión, decorada con todo tipo de motivos de Halloween como esqueletos y calabazas) en busca de Sarah Grace y Nicholas.

Todos allí estamos pasando un buen rato, riendo, comiendo y bebiendo. Menos yo. Yo no puedo comer más… Y no estoy riendo. Desde luego reír es lo último que quiero. Las molestias de la madrugada no han cesado.

Estoy sentada en el sofá acariciando mi enorme vientre que lleva todo el día molestándome. Estoy intentando mantener la calma respirando con tranquilidad y despejando mi mente mientras Castle disfrazado de vampiro habla con Javi, que en esta ocasión va de Frankenstein.

Ryan les complementa siendo una estupenda momia.

Mis molestias no han remitido y probablemente ahora sean más evidentes en mi rostro, a juzgar por la cara que Lanie y Jenny ponen cuando terminan de hablar y me miran.

-¿Te encuentras bien, Kate?

Yo aprieto mis dientes. En ese momento una contracción decide atravesar mi cuerpo haciéndome sufrir. Las pequeñas contracciones son normales durante el último trimestre. Pero no tan fuertes. No tan seguidas.

Algo no va bien.

Yo intento decir un si, pero apenas es un siseo. Me levanto con la dificultad que supone tener el enorme peso de un embarazo doble y me siento mareada. Casi me doblo de dolor y con torpeza derramo mi copa.

-¡Castle!-grita Lanie agarrándome del brazo.

Todo pasa demasiado rápido y soy incapaz de ser cien por cien consciente de lo que sucede a mi alrededor. Rick se acerca a mí y aunque le digo que estoy bien, ambos sabemos que no es así.

Los demás hablan preocupados decidiendo que es lo mejor.

Por suerte, mi suegra está de viaje y no altera más la situación. Porque desde luego, si ella estuviera ahí… Todos estaríamos más nerviosos.

-Nos vamos al hospital-decide Castle-Llama a Alexis, Lanie por favor. –le dice a mi amiga-Llámala y que venga a quedarse con Lily.

-Alexis está de viaje con Hailey… No va a llegar a tiempo-me quejo yo.

Castle se lleva una mano a la cabeza recordándolo.

-Nosotros nos quedaremos-dice Ryan intentando controlar la situación y tratando de mantener al margen a los tres niños que nos miran entre sorprendidos y asustados… Sobre todo porque yo estoy pálida y no voy disfrazada.-Javi os puede llevar enseguida…

Yo asiento. Lanie disfrazada de hada, se une a nosotros y los cuatro nos vamos al hospital.


Castle

-Empiezo a odiar Halloween-mascullo mirando a Kate recostada en una camilla. Ella me sonríe casi sin fuerzas.

Con el otro embarazo también pasamos la noche de Halloween en el hospital. Por suerte, hoy es más pronto y todavía no hay mucha gente… Aunque ha sido surealista llegar con una hada y un Frankenstein. Como si fuera lo más normal.

Yo me he deshecho de la capa de vampiro y los dientes antes de entrar y si no fuera por algo de maquillaje, el pelo repeinado con gomina hacia atrás y una camisa y un pantalón negro del siglo dieciocho nadie diría que he estado disfrazado.

Camino de un lado a otro de la sala, nervioso, muerto de miedo, aunque por suerte el estado de Kate ha mejorado. Cuando nos han llamado, el dolor ha remitido levemente y ha ganado color…Su tensión está bien… Pero algo no esta bien con ella.

Cuando el doctor entra para avisarnos de que los niños tienen que nacer mi corazón se detiene así como el de Kate que motorizado en la pantalla notamos como se acelera.

-No pueden nacer…-digo yo nervioso-No tenemos lo necesario…No hemos traído la bolsa con sus cosas…

-Señor Castle…

-Son muy pequeños-dice Kate, llorando.-Solo estoy de 28 semanas…

Yo observo al doctor… Él nos recuerda que el feto es viable a partir de la semana 24 aunque no nos asegura que no tengan secuelas… Sin embargo, si no nos decidimos a que nazcan ahora...Kate también estará en peligro…Su edad tiene mucho que ver con que el parto se haya adelantado tanto y corra peligro si no nacen hoy.

-Kate…

-Yo puedo esperar…

-No…No podemos esperar…-le digo seriamente mirándola, intentando sonar calmado…Pero por dentro estoy muriendo. Si algo le pasa a estos niños…O a ella…

-Podemos esperar-me dice desesperada-Ellos…Ellos tienen que estar bien…

Miro al ginecólogo. El se mantiene al margen aunque no tenemos mucho tiempo.

-Beckett…

-No…

-Kate-alzo la voz-Nuestros hijos van a nacer ahora-creo que jamás me habrá escuchado hablar así pero…Necesito que se concentre en lo que le voy a decir…-Todo va a salir bien…No puedes ponerte en peligro. Me lo prometiste.

-Tenemos que hacer nacer esos niños-dice el médico interviniendo-No podemos esperar más… Kate-la mira-Hemos intentado frenarlo… pero es demasiado tarde tenemos que hacer una cesárea…

Ella me mira primero a mí entre lágrimas y luego al doctor. Finalmente asiente. De todas formas, la cesárea no es algo que no entrara en nuestros planes…Sólo que no entraban tan pronto.

Los minutos se hacen horas… El tiempo no pasaba…Kate esta medio adormilada pero es capaz de hablarme antes de que empiecen con la cesárea…Me obliga a prometerle que si algo le pasa cuidaré de nuestros tres hijos y yo no puedo evitar llorar.

-Elije un nombre ahora-me pide. Yo la miro acariciando su pelo.

-No sé…No puedo decidir eso ahora… Vas a decidirlo conmigo cuando despiertes… ¿Ok?

-Castle…

-Está bien...-Yo me quedo pensativo unos segundos-Reece y Jacob.-digo recordando dos de los nombres de nuestra lista… Dos de esos que a ambos nos gustaban pero no nos terminábamos de decidir.

Ella sonríe con esfuerzo, a punto de caer en la inconsciencia.

-Son perfectos-murmura.

-Tú escogerás su segundo nombre como yo hice con Lily-le digo seriamente y antes de que ella diga nada, ha cerrado los ojos.

-Te amo-susurro.

Yo no dejo de sufrir durante todo el procedimiento sin separarme de mi mujer, acariciando su pelo todo el rato… Comprobando el trabajo de los médicos…Que hablan entre ellos y parecen tener todo controlado hasta que un pitido en la maquina que controla el latido de Kate y de los niños me hace pensar en lo peor.

Me echan.

Cuando salgo de allí, en mitad del pasillo y sin importarme mi traje verde esterilizado y obligatorio me apoyo en la pared y me dejo caer hasta quedarme sentado en el suelo llorando sin parar.


No sé cuantas horas han pasado cuando siento un pequeño apretón en mis dedos. Rápidamente alzo la vista y me encuentro con la mirada del amor de mi vida, ojerosa, pálida, cansada.

En ese momento me recuerda cuando estaba ingresada y acababa de sufrir un disparo en el corazón…Parecía tan indefensa como en este momento.

-Ey…-me muevo, sentándome mejor y acariciando su brazo.

Ella, algo perdida, abre mas los ojos y se remueve seguramente y a juzgar por su cara sintiendo dolor en todo su cuerpo. Rápidamente se lleva una mano al vientre y es consciente del todo. Se inclina de golpe sin importarle nada, asustada.

-Todo está bien-digo lentamente interrumpiendo sus pensamientos- Están bien-una lagrima se desliza por mi rostro a la vez que las que escapan de sus ojos. Son muy pequeñitos-digo riendo y llorando a la vez.

Ella aprieta mi mano y sonríe adolorida.

-Quiero verles.

-Tendrás que esperar…

-Rick…Son mis hijos…

-Beckett-me levanto y la miro seriamente sin soltar su mano-Acabas de darnos un buen susto… Y has pasado por una cesárea…Los niños están en incubadoras yo los he visto a través de un cristal…

Ella vuelve a llorar cuando le digo eso. Probablemente por las hormonas y por todo por lo que ha pasado.

-Eh…Están bien…En serio, están muy bien…No creen que vayan a tener secuelas pero son tan pequeños que necesitan tenerlos un par de semanas en observación-yo le seco las lagrimas- Somos padres otra vez.

-Otra vez-susurra ella. Yo me siento en el borde de la cama y me acerco besándole con todas las ganas que llevaba contenidas. –Lily…

-Mañana vendrá…Les he avisado a Kevin y Jenny…Esta dormida…Y deseando verte a ti y sus hermanos.

Ella sonríe más calmada y esta vez es ella quien me besa.

Ambos nos quedamos callados. Ninguno de los dos piensa en ese momento en que la habitación no esta lista…En que son dos…En todo el trabajo que pueden darnos…Estamos eufóricos por la gran familia en la que nos hemos convertido y no dejamos de mirarnos con el amor que nos procesamos desde el primer día.

-Reece Alexander-me dice. Yo sonrió sorprendido y asiento. Me gusta como mi verdadero segundo nombre queda con el primero de mi hijo.

-Jacob James-ella sonríe y entrelaza mis dedos con los suyos de nuevo, jugando con estos-¿Te gustan?

-Me encantan. Son perfectos…Como ellos.

Ella asiente. Ambos sabemos que a partir de este momento… No habrá nada más importante que nuestros hijos. Nada será comparado con el amor que le tenemos a Lily, Reece y Jake.


27 de Octubre de 2023

Kate

Suspiro, cansada de leer tantos informes. Cuando decidí iniciar mi carrera hacia el senado no pensé en todo el trabajo de oficina que eso implica. Pertenecer a un partido político y estar en el punto de mira implica mucho más que ofrecer discursos en público y acudir a un acto u otro. Eso es solo el trabajo fácil. La realidad es que tengo que hacer mucho más que eso, tengo que tramitar proyectos, conocer a las personas detrás de esos proyectos y sus objetivos, estudiarlos a fondo (que es precisamente lo que estoy haciendo ahora), y un largo etc.

A veces me recuerda al papeleo de Comisaría tras cerrar un caso. Aunque esto requiere toda mi atención, pues ahora yo soy quien está en uno de los eslabones más altos. No puedo permitirme ningún fallo.

Sin apartar la vista del informe que tengo delante, estiro la mano sobre mi escritorio hasta encontrar mi taza de café. Cuando me lo acerco a la boca y saboreo el líquido con los labios rápidamente hago una mueca de asco. El café está frío, casi helado.

Frunzo el ceño y observo la taza. Mi asistente, Abby, me lo preparó antes de marcharse hace diez minutos.

Me recuesto en mi silla y alzo la vista al frente, reparando de pronto, en la oscuridad que rodea a los edificios colindantes a nuestras oficinas.

No puede ser que…

Echó un vistazo al reloj y me levanto como un resorte, recogiendo el abrigo y el bolso en mi camino hacia la salida.

-¡Mierda, mierda, mierda!

Ni siquiera reparo en si he apagado o no las luces al salir. Pulso ininterrumpidamente el botón del ascensor hasta que se abren sus puertas. Presiono el botón de la primera planta y busco en el bolso mi teléfono móvil mientras el ascensor inicia su descenso.

Antes de desbloquearlo observo en la pantalla que tengo 15 llamadas perdidas de Castle, y un mensaje.

"¿Dónde te metes? La obra está a punto de empezar. LILY TE NECESITA AQUÍ."

Un nudo se forma en mi garganta al leer las últimas palabras, escritas con letra mayúscula.

Miro la hora del móvil, esperando que mi reloj de muñeca estuviese adelantado, pero mis esperanzas se desvanecen. Son las 9:17 pm, la obra de teatro del colegio de Lily ya ha empezado. Para cuando llegue allí puede que incluso haya terminado.

Llamo a Castle solo para escuchar cómo me salta el contestador. Apoyo mi espalda contra la pared del ascensor mientras veo mi reflejo en uno de los espejos laterales, sintiendo una enorme culpabilidad sobre mí.

Mi asistente se marchó hace más de media hora. Treinta minutos que me habían parecido diez. Yo solo quería quedarme diez minutos más revisando esos informes. No se suponía que debiera olvidar la obra de Lily. No cuando era algo tan importante para ella.

Aprieto la mandíbula y salgo corriendo entre las puertas del ascensor, esquivando en mi camino hacia la salida a un par de ejecutivos que, al igual que yo, se han quedado trabajando hasta tarde.

Alzo mi mano y llamo a un taxi que justamente pasa frente al edificio en ese momento. Le indico la dirección y el taxista se pone en marcha mientras yo no puedo apartar la mirada del reloj.


Castle

Mi cabeza no puede dejar de dar vueltas al asiento vacío a mi lado. No me puedo creer que ella no haya venido.

Lily ha estado estupenda, pero he visto cómo volvía la cabeza hacia el público cada vez que no le tocaba decir una frase, y sé que la buscaba a ella.

La obra finaliza y todos los asistentes nos ponemos en pie. Entre el público se forma un gran aplauso, acompañado de murmullos y elogios hacia nuestros propios hijos.

-Tiene un gran futuro por delante como actriz. – Comenta mi madre, orgullosa. Ella tampoco ha podido perderse el debut de Lily, aunque solo sea una pequeña función escolar con motivo del día de Halloween.

Al menos ella ha estado aquí.

Sonrío a Lily cuando todas esas pequeñas personitas de menos de un metro de alto salen al escenario y hacen una pequeña reverencia tan ensayada como la propia obra. Mi corazón se derrite de nuevo al verla allá arriba, con sus zapatos de charol en punta y con un poco de tacón, sus leotardos a rayas, su tutú de color morado, su camiseta negra, su puntiagudo sombrero y la escoba en una mano. Además de los dos mechones de color lila que sobresalen por debajo de su sombrero junto al resto de su pelo. Es definitivamente la bruja más dulce que he conocido jamás.

Pero no está todo lo feliz que debería. Puedo verlo en su mirada, y en cómo ésta se oscurece levemente al mismo tiempo que aprieta sus labios como cuando se enfada. Sus ojos fijos en un punto en concreto del salón de actos.

Giro mi mirada hacia ese punto en concreto y veo a Kate. Ella intenta sonreír a nuestra hija, consiguiendo que Lily corra hacia la parte trasera del escenario antes que los demás niños.

Camino con paso ligero hacia el backstage, Kate va unos pasos por delante de mí pero ninguno de los dos dice nada. Cuando entramos en la salita de vestuario los demás niños todavía no han regresado del escenario. Los aplausos del público, cada vez más apagados, se escuchan desde aquí. Se me encoje el corazón cuando veo a Lily en un rincón de la habitación, en un pequeño banco de madera junto al que están colocadas todas las mochilas y otras pertenencias de los niños.

No está llorando, pero es evidente lo enfadada que está, manteniendo la misma postura con sus labios apretados desde que vio llegar a Kate; sus brazos a ambos lados de su cuerpo menudo, mientras apoya sus manos contra el banco.

-Cariño… - Dice en apenas un susurro agachándose junto a ella.

-No me has visto. – Lily cruza ambos brazos sobre su pecho mientras asesina a Kate con la mirada.

Mirada que ha heredado de su madre y que yo personalmente conozco bastante bien.

-Lo sé, hice todo lo posible por venir, pero… - Kate intenta colocar su mano sobre la rodilla de nuestra hija, pero ésta se aparta bruscamente.

-¡Dijiste que vendrías! – Lily se levanta de banco, evitando a su madre, y corre hacia mí, perdiendo el sombrero de bruja por el camino.

La cojo en brazos y enseguida puedo notar la humedad en mi hombro debido a sus lágrimas. Coloco una de mis manos sobre su espalda, y la presiono contra mi pecho tratando de calmarla.

Esta vez soy yo quien lanza una brusca mirada a Kate después de que ella recoja el sombrero de Lily del suelo. Abro la boca para decir algo, pero en ese momento el resto de niños regresan del escenario y comprendo que no es el lugar ni el momento adecuado.

Cuando salimos al aparcamiento del colegio, la tensión es palpable entre nosotros. Odio que ella haya convertido en esto una noche que Lily llevaba días esperando con ilusión. Le ha dicho a nuestra hija que ha hecho todo lo posible por venir y, quizá se deba al hecho de que estoy bastante cabreado, pero no le he creído.

Coloco a Lily en su elevador en el asiento trasero y le abrocho el cinturón. Kate sostiene la puerta antes de que yo pueda cerrarla y apoya sus manos sobre el asiento, junto a nuestra hija, que aunque ha dejado de llorar, la mira con el ceño fruncido.

-Lily, cielo, te prometo que no me perderé la siguiente actuación. Te lo prometo.

-Mejor no lo hagas. – Digo en un tono bastante brusco.

Kate se gira y también ella me lanza una mirada severa. Echa un vistazo a Lily por encima de su hombro y cierra la puerta trasera antes de enfrentarse a mí.

-¿Qué se supone que quiere decir eso?

Abro la boca pero me veo interrumpido por mi madre, que decide que ese es el momento más oportuno para hablar.

-Creo que pediré un taxi.

Yo suspiro y Kate aprovecha el momento para escabullirse al interior del coche.

-¿Estás segura de que quieres ir en taxi? Podemos acercarte en el coche…

-Hijo – Me sonríe mientras coloca su mano derecha sobre mi pecho – Ese coche ahora mismo es como un gran foco de tensión entre dos guerras, no tengo ninguna intención de subirme ahí.

Tras darme un beso en la mejilla y despedirse de Kate y Lily con un movimiento de su mano, se marcha y yo me monto en el vehículo.

Mi madre tenía razón.

-¿Qué se supone que has querido decir antes? – Pregunta Kate en un tono para nada amigable, antes siquiera de que pueda abrocharme el cinturón. Ni siquiera sé por qué está enfadada cuando ha sido precisamente ella la que ha originado todo esto.

-Solo digo… - Murmuro, mientras pongo el coche en marcha – Que mejor no le prometas cosas que no vas a cumplir.

-¿En serio, Castle? – Siento su mirada fija en mí, pero no me giro. Por el contrario, desvío la vista hacia el espejo retrovisor y echo marcha atrás, saliendo del estacionamiento – Es la primera vez que me pierdo algo así. Y si no he llegado a tiempo, ha sido porque estaba trabajando…

-Claro, trabajo. Siempre es el trabajo.

-¿Crees que estoy mintiendo? – Se revuelve en su asiento.

-Te llamé. Quince veces.

-Oh, sí, vaya, lo siento, no pude contestar tus llamadas – Dice alzando los brazos.

-No. ¡No viniste a ver a tu hija! – Digo, esperando que no centre la discusión en mí.

Ella exhala un hondo suspiro y echa un vistazo hacia el asiento trasero. Lily comienza a quejarse desde su elevador.

-No pude venir.

-¡Ella te necesitaba aquí, Kate! – Digo, elevando el tono de voz más de lo que pretendía.

Lily comienza a llorar más fuerte y Kate se gira hacia ella intentando calmarla pero sin llegar a conseguirlo.

-Mejor que lo dejes por ahora. – Me espeta en el mismo tono de discusión que estábamos teniendo hasta ahora.

Y aunque odio que esta vez sea ella quien tenga la última palabra, decido hacer lo que dice y dejarlo por el momento. Lily odia las discusiones y lo último que necesita en estos momentos es vernos discutir.


Kate

Observo el líquido granate en mi copa. Todavía no lo he probado. En realidad odio que cada vez que estoy enfadada, realmente enfadada, por algún motivo, vaya a la cocina y me sirva una copa de vino. Como si necesitase un trago de alcohol para que las penas sean menores. Sé que no lo necesito.

Jugueteo con mis dedos agarrando la copa mientras masajeo mi frente con la mano que me queda libre.

La casa está prácticamente en silencio. Los gemelos hace rato que duermen, por suerte nuestra niñera había conseguido meterlos en la cama antes de que llegásemos a casa, y ni siquiera los llantos de Lily han conseguido despertarlos.

Tampoco se le escucha a ella ahora. Probablemente ella también se haya dormido, después de que Castle le quitase el maquillaje de bruja, y le pusiese el pijama.

A lo mejor él también se ha quedado dormido sobre la cama de nuestra hija mientras yo espero aquí. Tal vez debería ir a comprobarlo… Alzo la cabeza hacia la oscuridad del pasillo, vagamente iluminado por los pequeños focos que llegan desde la cocina, y rápidamente deshecho la idea.

Lily nunca me perdonará por no haber asistido a la obra del colegio. O puede que me perdone con el tiempo, pero nunca lo olvidará. Son este tipo de cosas que se te quedan grabadas en la memoria aunque solamente tengas seis años. Y yo he faltado a su promesa.

Castle tiene razón. Ella me necesitaba ahí y yo no he estado. Y me sentiré culpable por ello para el resto de mis días.

Pero todavía no puedo creer que él me lo haya echado en cara. ¿Y lo que dijo acerca del trabajo? ¿Puede que sea verdad? ¿Puede que pase más tiempo en el trabajo que con mi familia?

Siempre he intentado que no sea así, pero últimamente he tenido que volcarme más en mi carrera debido a la cercanía de las elecciones. Y creía que contaba con su apoyo.

Me seco con furia las lágrimas antes de que completen su recorrido por mis mejillas mientras escucho los pasos de Castle acercarse por el pasillo.

Él camina hasta la cocina y se detiene a escasos metros de la barra, frente a mí. Levanto la mirada hacia él, dolida.

Parece cansado. Mira mi copa, aunque no dice nada. Ambos nos miramos en silencio durante unos segundos, hasta que él se acerca a la barra, apoyando sus manos en el borde de ésta.

-Deberías haber venido – Murmura.

-Oh, demonios, Castle. Te lo he dicho, estaba trabajando. Yo… Lo he intentado.

-No, no lo has hecho - Me mira directamente a los ojos, haciéndome saber que no me cree.

Suspiro y apoyo mis codos sobre la barra.

-Estaba revisando unos informes… No me di cuenta de lo tarde que era, y cuando lo hice ya era demasiado tarde. No pude llegar a tiempo.

-Haber empezado por ahí. – Vuelve a atacar, ladeando su cabeza.

Vuelvo a mover mis brazos, cruzándolos cerca de mi pecho y mirando directamente a esos ojos azules que me observan, oscurecidos.

-Castle, ¿quieres que renuncie a mi puesto en la política?

-¡¿Qué?! ¡No! – Parece sorprendido por mi pregunta.

-Lo haré si es lo que crees que debo hacer. Si crees que no estoy aquí para nuestra familia…

-No, vale. Espera, ¿qué estás diciendo?

-De aquí a un mes se celebran las elecciones. Probablemente tendré que dedicarle más tiempo y si gano... No sé cómo va a ser. Nuestra familia es lo primero, no voy a interponer esto a nuestra familia.

Él deja caer su peso sobre sus hombros y suspira.

-No queremos que renuncies. Te apoyamos en esto, ya lo sabes.

-¿Entonces por qué me lo has echado en cara hace un rato?

-Yo… No… Lo que quería decir es que odio que no hayas estado hoy ahí para ella. – Murmura mientras su mandíbula se tensa.

Mis músculos se ponen rígidos también.

-¿Y cómo narices te atreves, precisamente tú, a echarme en cara que no he estado ahí, Castle? Podría decirte unas cuantas veces en las que no estuviste cuando de verdad te necesitábamos.

Puedo ver la culpabilidad acudir a su mirada, y sé que sabe de qué le estoy hablando. Y realmente no quiero volver a tener una crisis como aquella. Seguramente nuestra peor crisis.

Apoya la mitad de su cuerpo sobre la barra mientas se frota las sienes con ambas manos.

-Vale, lo siento – Susurra después, mirándome – No más reproches.

Lo miro y siento el nudo de mi garganta que contenía todas mis ganas de llorar deshacerse poco a poco.

-Lo siento. – Vuelve a decir, alargando su mano hasta acariciar mi mejilla.

Asiento, cerrando los ojos ante el contacto de su mano.

-Yo también lo siento. Desearía no haber llegado tarde.

-Te perdonará.

Desvío la mirada hacia mis manos. Probablemente debería hacer algo para compensárselo, quizá un día de compras para nosotras dos solas, o ir a patinar al Rockefeller Center en cuanto abran la pista de hielo, a ella le encantará eso.

Regreso al presente al sentir la voz de Castle.

-¿Estamos bien?

Lo miro y asiento.

Rick hace el amago de sonreír antes de presionar sus labios contra los míos en un dulce beso.

Tardaré toda la noche en poder perdonarle, y probablemente él también en perdonarme a mí. Pero estaremos bien a la mañana siguiente, porque eso es lo que hacemos, no podemos estar peleados por mucho tiempo. Siempre lo acabamos arreglando.


Como siempre gracias por leer... Y un comentario siempre viene bien. Nos vemos la semana que viene y por cierto, queremos avisar que estos siguientes capitulos se trataran solo de Flashbacks de la epoca en la que nacieron los gemelos.

Nada de 2023... Todo estará basado en 2021.

Gracias

S&R