¡Disfrutad el capi! Como ya sabéis... el drama siempre le da vida a una historia y la hace más interesante jaja y mejor aún sabiendo que todo se solucionará, no? Pero todavía les queda sufrir un poquito más a los dos.

¡Gracias por leer!

S & R


15 de septiembre 2021

Rick

Siento un insistente golpe en el pie, pero no me importa. Me remuevo y me hago un ovillo debajo de la manta que he encontrado por ahí intentando seguir durmiendo.

Pero el golpecito no para.

Me vuelvo a mover y me doy la vuelta entreabriendo los ojos.

-¿Qué demonios haces aquí?- Me pregunta Hailey con una voz de pocos amigos que hace que la punzada de dolor en mi cabeza sea más constante.

Me inclino torpemente intentando levantarme pero mi equilibrio es casi nulo y todo me da vueltas. Uff… Parece ser que aún no se me ha pasado… Luego la resaca va a ser épica.

-¿Castle?- Ella me agarra de los hombros cuando me siento para no caerme ni para adelante ni para el lado. Me dejo caer hacia atrás y la miro. A juzgar por su cara debo estar hecho un despojo… Estoy en calzoncillos, mi pelo está completamente hecho un asco y mi camisa arrugada.

-¿Qué?

-¿Cómo que qué?

Dios ahora mismo odio mucho su acento británico. Si normalmente se me hace molesto… En este momento lo detesto, y mucho.

Yo no contesto. Solo la miro. Intento que se compadezca de mí… ¿Qué quiere que le explique? Debe ser evidente por qué estoy durmiendo en el sofá de mi ex oficina… No tengo donde ir.

Hace una semana que estoy dando tumbos. Hace una semana exacta que Kate soltó la bomba esa de "Quizás deberíamos replanteárnoslo".

¿Replanteárnoslo? ¿Hasta ahí hemos llegado?

Soy un imbécil. Y por eso comprendo que no tenga donde ir… Mi madre no era una opción… En cuanto se entere, pondrá el grito en el cielo y por supuesto estará del lado de Kate… (Yo también lo estaría). Javi y Lanie… No. Si Javi quiere seguir vivo no me puede dejar su sofá, sin embargo, Kevin se la jugó por mí. Aunque los dos estuvieron siempre con Kate… (Incluso cuando me dejó por el tema de Locksat) Kevin se la ha jugado y me ha demostrado el aprecio que me tiene. Hasta que llegué borracho a su casa…Tiré varias cosas y desperté a los niños.

Jenny no tenía buena cara… Y era comprensible, eran las tres de la madrugada. Ryan me pidió amablemente que me largara y me dijo que me ayudaría como fuera… No podía seguir allí en esas condiciones… A Jenny no le gustaba, pero también estoy seguro que a él tampoco.

La única opción era irme a un hotel, pero no quería ir a mi hotel de confianza y que me vieran llegar sin Kate. O ir a otros hoteles donde me podría ver la prensa y empezar a hablar de un distanciamiento… Sobre todo, cuando llevarían toda la razón.

Hailey me mira enfadada y se sienta a mi lado.

-Como Alexis y tú estabais de viaje… Aproveché para venirme aquí- Digo con la lengua casi trabada. - ¿Alexis no está aquí no?

-No, - Me responde- Pero sabes que se enterará de esto…

-Por supuesto que lo sé…- Me quejo.- Kate se lo dirá… Si no se lo ha dicho ya. Seguramente Kate está rajando de mi con Lanie…Debe estar planeando como quedarse con mi dinero y mis hijos.

No he podido evitar imaginarme cómo Kate se desahoga con Lanie… Cómo me culpa de todo (y con razón), cómo le cuenta que he pasado el tiempo con otra que no era ella.

-Eres imbécil- Me contesta Hailey - Sabes perfectamente que Kate no haría eso…

Tiene razón. Kate no es Meredith. Aunque Mer nunca se preocupó por nuestra hija… Si lo hizo por mi dinero… Igual que Gina. No me arrepiento de no haber hecho un contrato prematrimonial con Kate…Ahora simplemente estoy hecho una mierda y sólo hago que decir gilipolleces.

Me levanto con torpeza y busco mi ropa.

-¿Sabes qué? Beckett tiene derecho a hacer lo que quiera… Ha estado cuidando de los niños y trabajando en su carrera al senado y mientras tú te ibas hundiendo más…

-Y tú que sabrás…

-Lo sé por Alexis… Ella también está preocupada.

-Ah…- Mascullo y termino de vestirme torpemente y me dirijo al minibar de la habitación del pánico del despacho.- Ah pues ya puedes informarle a mi hija que su padre está durmiendo en su despacho… Y que estaba acudiendo a unas clases de narrativa donde ha conocido a otra…

-¿Te has…?

-No. No me la he tirado. A veces… Ese no es el único motivo por el que una pareja rompe.

-Entonces…

-Nos lo estamos replanteando- Digo, utilizando las palabras de Kate. Aunque probablemente ella ya haya tomado una decisión… Si no, no tendría tantas llamadas perdidas de ella en el móvil. Si hubiera pasado algo más, me habría dejado un mensaje.

-Tal vez se lo podrías decir tú a Lex y hablar con alguien- Me contesta la novia de mi hija quitándome el vaso de whisky.- Creo que lo necesitas…

Yo suelto una risotada. Lo último que necesito es enfrentarme a Alexis.

-¿Te vas?

-Claro. Si no puedo dormir… Ni beber…Me iré por ahí.

-Oh, claro… Compadécete de ti mismo, Castle. Huye. Serás cobarde.

Yo la miro con odio. Me está provocando…Lo sé… Y también sé que caeré en la trampa. Noto como los ojos se me llenan de lágrimas. ¿Qué más puedo hacer? Lo he intentado.

Amo a mis hijos. Realmente los amo pero… Todo se me hizo cuesta arriba. Los gemelos no paraban de llorar…Sobre todo conmigo. Si me iba de gira, al volver, era como si fuera un total desconocido. Todo eso solo ha hecho replantearme quién soy. ¿Realmente he cambiado desde que conocí a Kate? ¿Es todo esto lo que quería? Hay una cosa que tengo clara y es que la amo más que a mi vida… Y siempre se lo he demostrado… Pero ahora… ¿Y si no soy un buen padre? O al menos un mal padre para Jake y Reece.

Yo nunca he tenido un padre que me enseñe a serlo… No he tenido un claro ejemplo masculino en mi vida y si no puedo serlo yo para ellos… ¿Y si no me necesitan?

-Castle… Rick…- Hailey intenta detenerme una vez más pero yo la ignoro y salgo de allí dando un portazo.

Probablemente Alexis no tardará en llamarme.


22 de septiembre 2021

Deslizo el dedo por la pantalla de mi móvil observando las diferentes fotos que guardo ahí. Lily, Jake y Reece son los protagonistas en la gran mayoría de ellas. ¿Cómo fui capaz de criar solo a Alexis y que me fuera tan bien y ahora que tengo la familia que siempre quise estoy así?

La estoy perdiendo.

Aunque seguramente ya es tarde… Y ya la he perdido. No solo a ella…

Tampoco les culpo. Esos niños… Son mi vida. Necesitan mucho más. Su madre es la mejor madre del mundo y yo a su lado… Sin ella… No soy nadie. No puedo culpar de mi situación la ausencia de una figura masculina, de un padre… No puedo culpar a mi madre.

Ha sido solo presión… Sólo… No he sabido cómo llevarlo y… Son dos. No un bebé. Dos.

Guardo el móvil en el bolsillo y tiro varias piedras al agua que viene y va y me relaja con el sonido. No sé cómo llegue hasta ahí… Hasta la orilla del río bajo el puente de Brooklyn. Tengo la camisa manchada de alcohol y no sé cuántas horas llevo ahí.

Lo que sí sé, es cuándo empecé a beber de nuevo. No fue al salir de despacho de Hailey… No. Al salir del despacho me fui al Four Seasons y me registré yo solo.

La prensa no tardó en hacerse eco… Tampoco mi madre. Pero rechacé todas sus visitas y sus llamadas. Simplemente me he encerrado en esa habitación.

Empecé a beber esta misma tarde… O al medio día… ¿Ya es casi de noche? Si… Las luces del skyline empiezan a reflejarse en el agua. Sí. He empezado con esa botella de whisky guardada en una bolsa de papel que descansa al lado de mi pierna esta misma tarde, el mismo día que se cumplen casi dos semanas sin ver a mis hijos.

Sin verla a ella.

El detonante ha sido la llamada de mi abogado avisándome que Kate ha presentado una demanda de separación y/o divorcio. Que yo decido.

Es oficial. Quiere separarse de mí. Ya la he perdido.

Me levanto cómo puedo y me paso una mano por mi pelo. Tiro la última piedra al agua.

Tengo que hablar con ella… Y si no me deja… Pondré la excusa de ver a los niños… Tengo que decirle todo lo que pienso. Doy un último trago a la botella y la tiro a la papelera más cercana mientras camino con decisión. Me rasco la barba de varios días pensativo mientras busco un taxi. Tal vez, debería cambiarme de ropa y ponerme esa camisa que tanto le gusta…


22 de septiembre de 2021

Kate

Giro la cabeza hacia la derecha, siguiendo con la mirada a una pareja que pasea por el camino de cemento de Bryant Park en esos momentos. Son una pareja de más o menos mi edad, ella empuja distraída el cochecito de su bebé mientras que él camina a su lado, pero de repente se detiene, rodeándola a ella por la cintura y besándola en los labios. Ni siquiera le importa haberse interpuesto entre un pequeño grupo de turistas, solo le importa su mujer y su pequeño, al que le hace un par de carantoñas antes de seguir su camino los tres juntos.

-¡Kate! ¿Me estás escuchando? – Rachel chasca los dedos delante de mí y yo asiento, aunque obviamente no, no estaba prestando atención a lo que sea que me estuviese explicando.

¿Cuándo dejamos, Castle y yo, de ser una pareja perfecta como ellos para estar así como estamos ahora?

Acabo de dejar a los niños en casa de Lanie y me he reunido con mi abogada para saber si ha conseguido contactar con mi marido. Nunca creí que pudiésemos llegar hasta este punto, y realmente no quería hacerlo, pero Castle lleva dos semanas prácticamente desaparecido, sin contestar a mis llamadas y para colmo, Lily no deja de preguntar cuándo volverá a casa.

Sé que ha estado en casa de Ryan, y después de eso estuvo durmiendo en su antigua oficina de detective privado hasta que Hailey lo pilló, pero no sé dónde está ahora. Lo único que sé es que ha estado bebiendo, o eso es lo que me han contado mis amigos, y lo que he leído en un par de revistas de prensa rosa.

Rachel me agarra por los hombros, consciente de que estoy perdida en mis propios pensamientos y casi me obliga a mirarla a los ojos.

-El abogado de tu marido me ha confirmado que ya le ha hecho saber sobre la demanda de divorcio.

-¿Y qué ha dicho él?

-Nada.

-¿Nada?

Rachel se encoje de hombros antes de darme una explicación.

-Según su abogado, necesita tiempo para digerir la información…

-Eso o que probablemente estuviese borracho. – Confirmo yo, cruzándome de brazos.

-Mira… Si quieres, puedo presionar a su abogado. Nosotras tenemos todas esas pruebas de sus fotos en las revistas del corazón donde se le ve con esas modelos… Lo tenemos ganado, Kate.

Cojo aire sintiendo cómo mi estómago se revuelve al recordar esas fotografías, pero rápidamente sacudo la cabeza.

-Eso no será necesario. Gracias, Rachel… - Digo, haciendo ademán de marcharme.

-Pero…

-Agradezco tu ayuda, pero… Tenemos tres hijos, y no quiero que ninguno de ellos salga perjudicado por todo esto. Intentaré contactar con él personalmente, y te llamaré después.

Rachel suspira y después asiente. Seguramente no lo considere un movimiento demasiado acertado por mi parte, pero no me importa. Yo ni siquiera pretendía presentar ésa demanda de divorcio, pero Castle me obligó a ello negándose a contestar a todas esas llamadas y desapareciendo por completo de nuestras vidas. Realicé esa demanda como una llamada de atención por ver si reaccionaba de una vez, pero parece ser que no le ha importado demasiado…


Una hora después, recojo varios juguetes que nuestros hijos han dejado tirados por el salón y no puedo evitar fijar la vista en las dos revistas que descansan sobre la mesita frente al sofá.

En una de ellas aparece mi marido, en la portada, agarrado del brazo de una modelo: alta, con curvas, grandes pechos… y rubia. Ahora prefiere las rubias, y no ha necesitado ni una semana para darse cuenta de ello. Me pregunto si ya se habrá acostado con ella. ¿Se habrá tirado también a la rubia sin cerebro de la página 16 de la otra revista?

Dejo los juguetes sobre el sofá y cojo las dos revistas. A él se le ve bastante desmejorado, a pesar de la imagen que intenta dar. Sus ojeras, los ojos enrojecidos y la postura encorvada lo delatan. Pero no importa. Ya no. Yo también lo estoy pasando mal, y además tengo que hacerme cargo de nuestros hijos mientras que él ahoga sus penas en alcohol y mujeres.

Al principio, cuando Ryan me llamó para decirme que Castle estaba muy borracho, me dio pena. Incluso me compadecí de él y lo llamé por teléfono, aunque él ni siquiera me contestó. Pero esto… Castle se ha pasado de la raya. Basta de compadecerme por él, Castle no es la víctima de todo esto.

Voy hasta la cocina y estrujo las dos revistas para después tirarlas a la basura.

Después paseo mi mirada por el salón ordenado y en un absoluto silencio. Es curioso lo rápido que me he acostumbrado a tener a tres niños en casa, tanto que ahora echo de menos su alboroto.

Probablemente debería llamar a Lanie y decirle que voy a buscar a los niños… Creía que necesitaba este tiempo para hablar con mi abogada y poder aclarar mis pensamientos, pero lo que realmente necesito es estar con ellos.

Justo en el momento en que me llevo la mano atrás para sacar mi móvil del bolsillo trasero de mi pantalón, alguien llama al timbre.

Me acerco a la puerta y compruebo por la mirilla antes de abrir. Mi corazón comienza a latir aceleradamente, pero me quedo allí parada, decidiendo si abrir o no. Castle se desespera y esta vez golpea su mano contra la puerta un par de veces, aunque podría haber utilizado su llave, no lo hace y espera desesperadamente.

Cuando finalmente abro la puerta, compruebo el desastroso estado en el que se encuentra. A pesar de que viste su camisa azul (esa que a mí tanto me gusta) y ésta está impecable, no ha conseguido disimular la peste a alcohol y el olor a sucio. Probablemente no se haya duchado en días. Tampoco se ha molestado en afeitarse, y sus ojos están enrojecidos.

-He ve-nido a v-er a… los niños. – Consigue decir arrastrando cada palabra. Está borracho.

-No están aquí. – Respondo de manera tajante mientras continúo sujetando la puerta.

Él desvía la mirada hacia mí pero rápidamente la aparta e intenta centrarla en el interior del loft. Está tan borracho que tiene que entrecerrar los ojos para intentar fijar la vista. Me recuerda a mi padre cuando se emborrachaba cada noche.

-Ent-t-onces he v-enido… a ver-te a ti.

Me tenso al escuchar sus palabras y le impido el paso. .

-¿Puedo… us-ar nuest-ro baño? Cr-eo que v-oy a… pot-ar – dice, llevándose una mano a la boca.

No sé si está exagerando para que le deje entrar, o si de verdad va a vomitar, pero en cualquier caso me aparto antes de que forme un alboroto en el rellano y él pasa al interior, casi tropezando con sus propios pies. Realmente me alegro de que los niños no estén aquí y no tengan que ver a su padre en estas condiciones, especialmente Lily que ya empieza a ser consciente de todo.

-¿Has visto el lamentable estado en el que estás? – Pregunto, alzando la voz mientras él se apoya a ambos lados del fregadero de la cocina, sin llegar a vomitar.

-Y-o… Lo n-ecesita-ba… - Farfulla apartándose del fregadero e intentando caminar sin tropezar.

-Por supuesto, necesitabas beber. Eso es… muy maduro por tu parte, Castle. Porque claro que lo vas a solucionar todo bebiendo, ¿no es así?

-¡Sí! – Grita, alzando sus manos, allí parado, en mitad del salón-comedor, que es lo más lejos que su ebriedad le ha permitido llegar. - ¡Porque nos estamos divorciando! Tú deberías beber también K-Kate, para cel-ebrarlo. Es lo qu-e qui-er-es, ¿no?

Cojo aire profundamente antes de pedirle que se marche, pero él habla primero.

-¡Tú no me quieres! ¡Ya no me quieres! – Grita, apuntándome con su dedo índice.

Un par de lágrimas se agolpan en mis ojos porque eso no es verdad. Claro que le quiero. A pesar de todo, todavía le quiero. Pero no es tan fácil como borrar todo lo que ha ocurrido (lo que está ocurriendo) y hacer como si todo estuviese bien.

Me muerdo el labio, no de esa manera sexy que a él tanto le gusta, si no con furia, y camino hasta la papelera en la que hace tan solo unos minutos he arrojado esas dos revistas del corazón. Me acerco a él y las empujo contra su pecho, con tanta fuerza que casi cae hacia atrás.

-¿De verdad crees que yo quiero todo esto, Castle? ¿Qué te quiero ver en estas condiciones? ¿O que te quiero ver con otras mujeres? ¿Qué no echo de menos que seas el mismo de siempre? ¿O realmente has pensado que no echo de menos a mi marido, el que se preocupaba (se desvivía) por mí y por nuestros hijos?

Él baja la mirada. No sé si mira las revistas o si es mi mano empujando su pecho por segunda vez lo que llama su atención.

-¡Pues no! No soy yo la que quiere todo esto, no soy yo quien se ha marchado de casa dejando al otro al cargo de nuestros tres hijos, sin tan siquiera venir a verlos, ni soy yo quien no da señales de vida. ¡No soy yo la que ha dejado de querer al otro!

Me aparto de él cuando siento el escozor en mi garganta y las lágrimas resbalando por mis mejillas como dos caudales después de una gran tormenta.

-¿C-cómo lo haces? – Pregunta él de pronto - ¿C-cómo haces para ser t-an b-uena madre y n-no fallar nun-ca?

Alzo la cabeza hacia él y veo que ha caminado hasta el salón y ha cogido una fotografía. En ella aparecemos los cinco, es de hace apenas unos meses, pero todo parecía estar bien.

-Ellos… necesitan un buen padre… – Vuelve a dejar la fotografía en su sitio. – Y yo…. no sé cómo Kate…

Después de decir eso sus rodillas se clavan en el suelo y él comienza a sollozar, encorvado en el salón de nuestra casa, como un niño pequeño.

Tal vez porque soy incapaz de verlo así, o por lo que ha dicho acerca de ser un buen padre, pero algo dentro de mí se rompe y soy incapaz de quedarme donde estoy. Camino hasta llegar a su lado y me agacho junto a él, rodeando su cuerpo con mis brazos y permitiéndole llorar en mi regazo durante unos cuantos minutos.


-Deberías darte una ducha. – Susurro cuando mis extremidades se han adormecido de estar en esa postura. A pesar de haber estado así un buen rato, todavía no he logrado acostumbrarme al olor a alcohol y rancio que Castle desprende.

Se levanta después de mí y le ayudo a caminar hasta nuestro cuarto de baño donde enciendo el grifo de la ducha y regulo la temperatura (tirando a fría, que es lo que necesita para salir de su estado de embriaguez). Castle está como ausente, y simplemente se deja hacer mientras yo comienzo a quitarle la ropa.

Le saco la camisa por los hombros y algo en su mente hace clic. No sé si tal vez se trata del roce de mis manos por su torso, pero de pronto reacciona y sin darme tiempo a echarme para atrás, agarra mi cara entre sus manos con fuerza y me besa.

Es un beso desesperado y repleto de sabor a alcohol. Y aun así por unos breves segundos lo disfruto, su lengua en mi boca provoca en mi cuerpo una sensación que hacía tiempo creía muerta entre Castle y yo. No quiero, pero estoy a punto de dejar escapar un gemido incontrolable debido a este beso. Pero entonces algo me hace reaccionar, son las manos de Castle recorriendo mi cintura, tratando de colarse por entre mi camiseta para acariciar mi piel por debajo de esta. Intento apartarlo pero él me agarra con más fuerza, negándose a renunciar al contacto con mi piel.

Así que simplemente lo hago, me armo de valor y empujo su pecho con fuerza hasta conseguir apartarlo y darle después una torta en su mejilla derecha. Puedo ver la confusión en su rostro y estoy segura de que él puede apreciar el enfado en el mío.

Se frota la mejilla con una mano y sin tan siquiera esperar a que termine de desnudarse, lo empujo hasta la ducha y dejo que el agua fría comience a hacer su trabajo.

-Estoy intentando ayudarte, pero esto no significa nada – Digo con contundencia.

Él simplemente me observa desde la ducha, cabreado, y se deshace de sus pantalones y sus calzoncillos, tirándolos fuera de la ducha y corriendo las cortinas después.

A pesar de que hacía demasiado tiempo que no veía a mi marido desnudo, en este momento evito fijarme en ciertas partes de su anatomía. Creo que ha adelgazado en todo este tiempo, pero no de una manera saludable, y eso me duele.

Después de poner su ropa en la lavadora voy a nuestro dormitorio y abro los cajones de Castle, hasta escoger unos pantalones y una sudadera cómodos.

Regreso al cuarto de baño cuando ya no escucho el agua de la ducha correr. Castle está tiritando mientras intenta secarse con una toalla. Yo simplemente le dejo la ropa limpia junto al lavabo y por un momento él me mira fijamente. Parece avergonzado por su comportamiento y parece querer decir algo, pero no lo hace. Ahora está más espabilado que antes, por lo que imagino que el agua fría ha surtido efecto.

Dejo que se vista y regreso a nuestro dormitorio. Busco un par de mantas y una almohada y salgo al salón, donde preparo un vaso con agua que dejo sobre la mesita del salón.

Apenas un par de minutos después, Castle aparece en el salón. Su postura no es tan encorvada como antes y sus movimientos son más rápidos. Ya no está tan borracho como antes, ahora está simplemente avergonzado.

Lo observo durante varios segundos, todavía incapaz de reconocer a mi marido en el hombre que ahora me mira distante desde el otro lado del salón.

-Puedes dormir aquí esta noche… - Murmuro, señalando el sofá donde he dejado las mantas y la almohada.

Yo cruzo el salón para refugiarme sola en nuestro dormitorio, pero antes de que pueda cerrar la puerta, él me detiene.

-Kate… - Nuestras miradas vuelven a cruzarse y puedo ver arrepentimiento en sus ojos, pero no es suficiente. – Gracias.

-Esto no significa que volvamos a estar bien, Castle.

Él asiente, resignado, y yo cierro la puerta de nuestro dormitorio. Si al menos duerme aquí esta noche, se mantendrá sobrio, y mañana podrá ver a los niños. Eso podría hacerle recapacitar y cambiar su comportamiento de los últimos días.