Lean y que se diviertan, no durará mucho pero tengo muchas ideas. Si recuerdan a Pigero el chico que ayudó a Gohan a volver a la montaña paoz en la saga saiyajin, es él que está aquí.
Capítulo 8.2: La pareja
¿Se encuentra bien? – Veía Pan como vendaban al chico en la cabeza.
Si, él está bien. – Respondió la chica del gorro.
Por un momento pensé que lo habían matado, si no haya intervenido estaría más lastimado, que suerte que estaba con ustedes.
Si… Muchas gracias. También eres muy fuerte, nunca había visto a una chica con esa fuerza, eres especial, de seguro.
No tienes por qué decirlo.
Listo, ya te puedes mover.
¿Qué? Solo está vendado, no puede moverse puede ser grave.
Estoy bien, gracias. – De inmediato Aico se puso de pie para seguir con su trabajo de cuidar a su gente. Los tres salieron del cuarto, Pan no podía creer eso de ese chico, fuerte para derrotar a unos maleantes solo, resistir grandes ataques e ignorar el dolor. Para ella, se le hacía bastante atractivo, pues aunque no era tanto como los chicos con los que había salido, sus actitudes, sus valores y ese aire de chico malo lo hacían verlo con buenos ojos. Pigero volvió por lo tanto Aico pudo estar libre por el resto del día, Pan por su parte no se había ido, veía la forma de vivir de los niños y muchachos, se veía que carecían de recursos económicos pues todos estaban afuera haciendo pequeñas labores o jugando.
Oye. – La llamó Aico. – Gracias por la ayuda.
No es por nada. Si quieres te puedo ayudar cuando te pasen esas cosas, soy muy fuerte.
Ven
¿Qué?
Ven conmigo, quiero pagarte tu ayuda. – Pan lo siguió, por un momento pensó que la iba a besar en un lugar más tranquilo, pero no, fueron al mismo pueblo, ahí le compró un jugo de manzana y él se compró una pequeña botella de agua.
Ten. – Dijo dándole el jugo.
Gracias. – Pan lo abrió y comenzaron a beber. Estaban caminando de regreso al refugio mientras bebían. - ¿Por qué no te compraste también un jugo?
No tenía para pagar otro.
Me hubieras dicho, te podía haber completado para que tú también te compraras uno.
Estoy bien, tú ya hiciste mucho por mí, esos tipos ya no volverán porque saben que las armas no sirven contra nosotros.
¿Oye te sientes bien?
Si
No mientas, te veo los ojos cansados, se nota que no has comido muy bien, hasta pareces un fideo. ¿Tú eres de esos chicos que usan esas cosas ilegales en el cuerpo?
No.
¿Por qué estás así? Por lo que veo ocupas ayuda. Cuenta conmigo, tienes mi apoyo.
No he dormido estos últimos cuatro días.
¿Eh?
Cuido a los demás de que no los maten.
No me lo esperaba, pero como dijiste hace un momento, ya podrás dormir mejor.
Si, ya me siento mejor.
Que bien. Te preocupas demasiado por ellos, eres muy buena persona, lo supuse desde que te vi por primera vez. Sí, me refiero a lo de la mañana, ibas a sacar tu arma para matarme, pero no quisiste y la alzaste y te fuiste.
¿Cómo viste mi arma?
Soy muy inteligente, tengo una buena vista.
Sigo las indicaciones de Pigero, una de estas es: "Nunca maltrates a una chica, por más cosas que te haga, nunca la golpees, maltratar mujeres es de cobardes". También eres buena persona, eres muy fuerte, de seguro eres de buena ayuda a tus amigos.
Bueno, si lo soy… Solo que… A ningún chico le caigo bien, nunca tengo una buena cita.
¿Por qué? – Antes de que Pan hablara, interrumpió el silencio que hubo. – Vayamos a allá. – Señaló a una pequeña montaña con un árbol. Pan le contó sobre sus citas que siempre fracasaban.
Eso es lo que pasa, pensé que esta mañana lo conseguiría pero no fue así. – Pan estaba a punto de llorar, pero una lágrima que se le salió, Aico se la limpió suave con su dedo índice.
No te preocupes, no es malo eso. Los chicos tienen que ser más fuertes para proteger a su chica.
Si es así, creo que me irá cada vez así.
No tiene nada de malo que seas fuerte, más que un hombre, tú debes ser quien eres, los que te quieren es por ser tu misma.
Gracias que amable eres. – Se recostó en su hombro derecho. – Me he dado cuenta que si hablas más de lo que dijo esa chica.
Sabe contar muy bien, tiene habilidad menor que yo, pero es de gran ayuda.
¿Tú y ella siempre están juntos? – Se olvidó de la chica, pensó que tenían una relación muy cercana.
Si. – Eso no le gustó a Pan.
¿Y se han besado?
No.
¿Por qué? – Se sorprendió al oír esas palabras.
Tú crees que ella y yo somos novios, no lo somos, a ella le gustan las chicas.
¿Qué?
A ella le gustan las chicas. Te estaba mirando a cada momento, le caíste bien.
¡Ay! No puede ser.
Ella se ocupa más de ayudar a las chicas que a los chicos, no le gusta que los hombres la vean hacer sus cosas.
Sí que no es lo que esperaba. Trabajan mucho, que buen chico eres, de seguro ya todas ahí te tienen en la mira.
No, nadie me puede matar.
A eso no me refería. Me refiero a que esas chicas quieren salir contigo.
No
¿No? Es imposible, eres tan genial, amable, protector… aunque no eres tan guapo, pero eres lo que una chica quisiera tener.
Me encargo de cuidar a todos, ese es mi trabajo, llevo aquí muchos años. – Le puso su mano en su cabeza para sentir su cabello. – Tú eres hermosa y fuerte, esos chicos que te dejan es porque no les gustan ese tipo de chicas, a mí me gustan esas, las que demuestran quienes son realidad y más si son fuertes.
Pan sintió una gran sensación en su cuerpo, nunca un chico le decía tantas cosas que le gustaran de ella, se levantó para verlo cara a cara, estaba decidida, le pediría que fuera su novio.
Quiero ser tu novia. – Dijo con velocidad y cerró los ojos, pues pensó que estaba avanzando muy rápido las cosas.
Lo serás, serás mía. – Los dos se veían con unas miradas llenas de felicidad. – Ahora que estoy contigo siento algo diferente, es la primera vez que lo siento. – La joven Son se sentía mejor que otros días, nunca pensó que alguien la quisiera aun siendo muy fuerte.
No sabes lo feliz que me haces. – Los dos se besaron, fue un beso apasionado, no se separaban para nada, Pan sentía sus brazos mientras que Aico la tomaba de la cabeza replegándola hacia él. Los dos al fin se separaron después de varios segundos.
Me tengo que ir. – Pan se levantó para regresar a casa. – Volveré mañana.
Te esperaré. – Sonrió con una mirada muy centrada en ella.
Oh, muy bien, adiós. – Le dio un beso en la mejilla izquierda antes de irse corriendo del lugar muy feliz por lo que le pasó, cuando supo que ya nadie la veía dejó de correr para volar, llegó a la montaña paoz, ya era tarde, el sol ya se iba a ocultar.
¿Se puede saber dónde estabas? – Videl se sentía molesta pues no tenía idea de lo que pasó. – Ya es tarde, ni siquiera avisaste nada, te estuve llamando pero desactivaste la señal, llamé a casa de Bulma y me dijeron que nunca fuiste para allá.
Mamá puedo explicar lo que pasó.
Ya Pan, siempre excusas diciendo que se te hizo tarde, y cosas así…
Videl tranquilízate, tal vez nos pueda decir lo que pasó. – Intentó Gohan calmar a su esposa.
Gohan mira la hora que es, no avisó en donde estaba.
Tranquila, siento que algo pasó con ella. – La tomó de los hombros. – Que nos diga lo que le pasó, ya veremos que haremos después. – Terminó de hablar con Videl para ahora ir con su hija. - ¿Pan pasó algo? ¿Por qué llegaste tan tarde?
Bueno… - Pan no sabía decir lo que le pasó. Hablar con su padre de esas cosas no era nada normal para ella. – Preferiría contárselo a mamá, que después te lo diga, siento que ella me entenderá mejor. – Dijo algo sonrojada.
¿Eh? Bueno, está bien, las dejo para que hablen. – Gohan se retiró a la cocina para tomarse una bebida mientras su esposa e hija iban a la sala.
Bien, ¿qué es lo que me tienes que decir?
Mamá, lo conseguí. Lo encontré. – Dijo muy feliz.
¿Qué? ¿Qué encontraste?
Ya encontré un buen chico, por eso tardé. Iba a ir con Bra pero un asalto en el banco me detuvo, encontré a un chico que se llevó mucho dinero, pero no era para él, era para sus amigos enfermos, después pasé la tarde con él y fue tan grandioso, no le importó que fuera más fuerte que él, hasta le gustó…
Espera. – Interrumpió. - ¿A quién robó?
A un hombre que vive en la capital del oeste que es muy conocido, dijo que había conseguido ese dinero de mala manera y que por eso lo hizo.
Es él, no puedo creerlo, eso explica lo que dijeron en las noticias. Que atrevido a robarle a ese hombre, al menos no hizo nada malo. ¿Estás segura que ese chico es el adecuado para ti? – Volvió al tema. Siguieron hablando por un pequeño rato, a Videl le sorprendía como Pan hablaba de su tiempo que pasó.
Lo supuse desde que lo vi, no se atrevió a atacarme porque ya sentía algo por mí, y más fue cuando uno de esos tipos me disparó y él con sus pocas fuerzas le partió la cara por lo que me hicieron.
Para nada me esperabas que encontraras a alguien así. Si no se molestó por cómo eres tal vez sea el indicado para ti.
Las dos dejaron de hablar para ir a cenar, pues ya era tarde, Videl se tranquilizó, ya se sentía mejor. Ya en la noche habló con Gohan acerca de lo sucedido. Al siguiente día, todos despertaron como siempre, Gohan no tenía que trabajar, decidió quedarse en su casa con familia.
Mamá voy a salir, nos vemos después. – Pan se volvió a ir de nuevo a ver a su nuevo novio, estaba ansiosa por volverlo a ver.
Está bien, Pan, vuelve pronto. – Pan salió y emprendió su vuelo para llegar más rápido.
Oye, Videl, ¿Hasta dónde va Pan a ver a su novio? – Preguntó Gohan.
Va para… Eso nunca lo pregunté, bueno, lo sabremos cuando vuelva.
Bueno, entonces tenemos un tiempo antes de que Pan regreses, ¿No lo crees? – Dijo pasando sus por encima de ella, y ya los dos comenzaron a hacer sus "cosas" mientras su hija no estaba.
Pan llegó de nuevo al refugio de los huérfanos para reencontrarse con Aico.
Hola. – Saludó la joven Son
¿Otra vez tú? – Pigero fue a verla.
Si, vine a ver a Aico, ¿Está aquí?
Si, hoy no está tan ocupado.
Pan, volviste. – Dijo Aico acercándose a Pan, los dos se abrazaron y se besaron como saludo.
¿Están saliendo? – Pregunto el castaño.
Sí, no te preocupes, no pasará nada.
Oye. – Dirigió su palabra a Pan. - ¿Tú no has dicho nada acerca de lo que pasó?
No, no tiene caso decirlo. Se ven que son mejores personas de lo que parecían.
Gracias, no vayas a hacer nada malo, confío en Aico, pero no en ti. – Se iba a ir pero decidió quedarse. - ¿Dónde vives?
¿Eh? En la montaña paoz, ¿Por qué lo preguntas?
¿Tú eres amiga de Son Gohan?
¿Lo conoces? – Pan se sorprendió al oír el nombre de su padre, ¿Cómo él lo conocía? – Él es mi padre, no es mi amigo.
Eso explica de donde tienes esa fuerza de la que me contó Reni (la chica del gorro).
¿Cómo conociste a mi padre?
Fue hace años, era un niño cuando lo vi, dijo que estaba perdido, yo tenía quince años, trataba de hacer que unos niños no los llevaran al orfanato, él estaba con ellos, entre todos evitábamos a los policías, salvaba a todos los niños que podía pero era difícil, Gohan tenía una diferencia a todos ellos, estaba dispuesto a no ser capturado, tenía una habilidad increíble, fue cuando me di cuenta que esos niños no estaban preparados para ser como yo, y solo salvé a Gohan, lo llevé a la montaña paoz, dijo que ahí vivía. – Terminó de hablar.
¿Mi padre se perdió? No, eso no es posible. ¿Qué edad tenía cuando lo viste?
Cuatro años.
Qué extraño, yo ya podía hacer mejores cosas a su edad, no me podía perder para nada.
No lo sé. Portaba una espada muy peligrosa para alguien como él, tenía un traje naranja con un símbolo que decía "Maldad", si, así lo recuerdo, también una camisa azul debajo de eso.
Pan ahora estaba más confundida, había cosas que no conocía de su padre. Decidió después preguntarle cuando volviera a casa, ahora estuvo con Aico la mayor parte del día, volvió a su casa ahora a la hora de la comida. Cuando todos se sentaron a comer, Pan empezó a hablar.
Papá, ¿Puedo decirte algo?
Si, ¿Qué pasa?
¿Tú alguna vez te perdiste?
¿Eh? – Gohan soltó su tenedor al oír eso. - ¿por qué lo preguntas?
Pan es imposible que tu padre se haya perdido alguna vez, nunca llegó tarde a la escuela, y si era no era porque se perdió, ni aunque viva lejos de la ciudad es imposible. – Comentó Videl
Me dijo uno los amigos de Aico que te conoce.
¿Qué?
Si, dijo que estuviste perdido cuando tenías cuatro años, y llevabas una espada y tu traje de pelea pero con un símbolo diferente, el de Maldad, ¿Por qué llevabas eso?
Bueno…
¿Gohan que estás ocultando? – Dijo Videl muy directa.
Lo que pasa es… no estaba perdido, estaba entrenando, el señor Piccolo me estaba entrenando, me dejó en el desierto para que aprendiera a vivir en el mundo salvaje, iba a varios lugares, buscando la forma de volver a casa, llegué con unos niños, el más mayor de todos fue el que me llevó de vuelta, estaba dispuesto a entrar pero no lo hice, decidí entrenar más, el señor Piccolo llegó me dijo que ahora empezaba el verdadero entrenamiento.
Gohan contó todo a Videl y Pan acerca de su niñez, ambas no podían creer todo lo que oyeron, lo de los saiyajines, de Freezer y Cell. Los tres terminaron de comer, se levantaron de su asiento.
Pan, quiero que mañana invites a tu novio a comer, me gustaría conocerlo. – Dijo Gohan.
¿En verdad, Papá?
En verdad, quisiera saber más cosas de él, algo me dice que es importante. – Fue todo lo que dijo a su hija.
Gohan y Aico se verán cara a cara muy pronto, la vida de ellos cambiará algo cuando llegue, esto ha sido todo por el momento, muchas gracias por leer, nos vemos después.
