Sorry! No pudo ser el lunes pasado, pero aquí estamos de nuevo con nueva actualización.
Esperamos que hayáis tenido un buen comienzo de año. A ver si el capítulo de hoy os ayuda a que la vuelta a la rutina sea un poco menos pesada :
¡Gracias por leernos!
S & R
Capítulo 27:
27 de Noviembre de 2021 – Montego Bay
Kate
La tormenta que azotaba sobre Hawái nos había obligado a elegir un nuevo destino casi sin tiempo para pensar en ello. Al final en lugar de Hawái, habíamos tenido que elegir Jamaica como destino para pasar un par de días en familia. No me quejo de haber tenido que elegir Jamaica.
Entre todo, hemos llegado a las islas pertenecientes a las Antillas el mismo día de Acción de Gracias, y solamente estaremos un par de días. Pero agradezco el esfuerzo que se ha tomado Castle en preparar (llamadas al aeropuerto con sus largas esperas incluidas, y sin saber si finalmente podríamos volar o no), todo para que este año Acción de Gracias fuese diferente y lo pasáramos en familia.
Después de cuatro horas de vuelo los niños están cansados, así que tras hacer el check-in en el hotel cada uno nos vamos a nuestras habitaciones. Alexis y Hailey comparten habitación, mientras que Martha y Jim tienen una para cada uno – respectivamente - y nosotros, por nuestra parte, tenemos una suite más grande con un espacio para los niños y otro para nosotros solos.
Desde nuestra suite se ven las aguas azules cristalinas con sus playas de arena blanca. Aunque en lo único que puedo pensar ahora mismo es en nuestro dormitorio. De Rick y mío. Solo nuestro.
Sonrío al pensar en ése espacio que tantas ganas tengo de compartir con Castle a solas, mientras descalzo a Reece. Rick hace lo mismo con Jake, los pobres se han quedado dormiditos nada más tumbarlos en las cunitas que el personal del hotel ha puesto en sus habitaciones después de que Rick les diese una generosa propina.
Pero Lily… con ella es diferente. Se ha pasado la mitad del viaje durmiendo y ahora, mientras salta en su cama, parece tener las energías totalmente renovadas.
-¿Podemos ir a la playa ahora? – Pregunta justo cuando da un salto y Castle la alcanza al vuelo.
-Tus hermanos duermen. – Dice él, llevándose un dedo a los labios pidiéndole que hable en un tono más bajo.
-Mamá se queda con ellos. – Responde de forma evidente mientras frunce el ceño, un gesto que me hace sonreír.
-No, yo quiero estar con mamá también. – Castle pone morritos y Lily suspira con pesar.
-¿Qué te parece si preparamos un relajante baño de espuma (he visto que en el baño hay sales rosas) y después descansamos un poco hasta que tus hermanos se despierten?
-Y después nos encontraremos con Alexis, Hailey y los abuelos en la playa. – Me apoya Castle.
Lily asiente con una sonrisa, ya con esas sales de color rosa en la mente.
Castle
Unos minutos después, mientras Kate ayuda a nuestra pequeña a desvestirse, yo regulo la temperatura de la bañera que previamente he llenado de espuma que rápidamente se ha teñido de un color rosa palo.
-¿Puedo llevarme un muñeco al agua? – Pregunta Lily cuando regreso al dormitorio.
-Sí, pero date prisa. – Responde Kate mientras recoge la ropa del suelo.
Mientras Lily corre como dios la trajo al mundo a la amplia zona común en busca de sus muñecos, yo me acerco a Kate pillándola de improvisto y rodeándola por la espalda.
Paseo mi mano húmeda por su cuello y siento cómo ella se estremece, provocando ciertas partes de mi cuerpo.
-Rick…
Me encanta que me llame así. Rick. Nada de Castle, ahí es cuando dejo de ser el escritor o el padre de sus hijos para ser simplemente Rick.
-Quiero estar contigo. – Susurro y aspiro su aroma a cerezas, mientras retiro su pelo abriendo el camino para que mis labios se paseen por su cuello.
Ella se da la vuelta quedando frente a mí, rodeando mi cintura con sus manos. Se muerde el labio cuando siente la excitación entre mis piernas.
-Yo también. – Susurra mientras sus mejillas se sonrojan levemente, como si estuviésemos hablando de algo prohibido.
Mis labios vuelven a atrapar los suyos y los recorro lentamente, deleitándome con su sabor hasta que ella coloca su mano sobre mi pecho y se aparta.
-Pero ahora…
-Lo sé, Lily…
-Sí. – Suspira y asiente. – Y los bebés se despertarán de un momento a otro…
-Sí. – Respondo yo, ofuscado.
Ella sonríe y se inclina sobre sus talones, alcanzando una vez más mis labios.
-Tendremos tiempo luego, después de la cena.
-Toda la noche.
-Mmm…
Yo asiento, pero paseo mi mano por su espalda y la retengo cerca de mí. Acaricio su mejilla con la mano que me queda libre y termino por regresar a sus labios. Tiernos, sabrosos… Irresistibles.
-¡Papi, no puedo encontrar al Señor Pato! – La voz de Lily nos interrumpe desde la puerta del dormitorio.
-Debería… - Digo, aclarándome la garganta.
-Sí, yo voy a... deshacer las maletas.
Los dos asentimos y yo me marcho a atender a Lily, con un gran calentón que va a ser difícil apaciguar hasta esta noche.
El restaurante en el que nos encontramos está en una playa paradisíaca a cinco minutos caminando desde nuestro hotel.
Debería estar relajado, rodeado de mi familia, con unas antorchas como única forma de iluminación a nuestro alrededor y un clima perfecto para el lugar en el que nos encontramos.
Y sin embargo… Estoy comenzando a arrepentirme de haber venido con toda la familia. Mi madre y Jim están más pendientes de tener una conversación entre ellos que de ayudarnos con los niños, y Alexis y Hailey no paran de manosearse la una a la otra.
-¿Se han dado cuenta de que estamos justo aquí? – Susurro a Kate cuando Alexis agarra el rostro de Hailey entre sus manos y la besa de un modo demasiado pasional sin importarle el lugar ni el momento.
Seguro que ellas sí han tenido tiempo de estar a solas en su habitación antes. Ni siquiera sé por qué estoy pensando en eso. No quiero pensar en eso.
Me froto la cara con las manos con la intención de borrar esa imagen de mi cabeza.
-Es… normal. – Dice Kate haciendo una mueca porque aunque diga eso para tranquilizarme, sabe que no es apropiado.
Yo debería estar centrado en Kate, en hacerla feliz a ella, y decirle lo preciosa que está hoy con ese vestido de color verde con flores amarillas estampadas que resalta su piel morena aunque estemos en noviembre.
Y sin embargo mi hija y su empalagamiento con Hailey no me dejan concentrarme en otra cosa.
-Esto es inaceptable… – digo en un tono bajo, haciéndole saber a Kate que no me voy a quedar callado cuando Alexis ríe en el cuello de su novia antes de besarla justo ahí.
Pero entonces, justo cuando estoy a punto de levantar la voz y llamarles la atención, siento la mano de Kate posarse en mi rodilla y ascender lentamente hasta mi entrepierna.
¿Qué demonios está haciendo?
Me remuevo en la silla cuando ella empieza a masajearme justo ahí.
-¿Te encuentras bien, Castle? – Pregunta Jim, sentado justo al otro lado.
-Sí. Yo… - Me aclaro la garganta mientras intento aparentar normalidad.
-¿Estáis listos para pedir? – Pregunta Kate alzando la mano que le queda libre para llamar al camarero.
Cuando el camarero desaparece de nuevo unos minutos después, comprendo que Kate quiere jugar conmigo. Ella se está divirtiendo, así que lo justo es que yo también me divierta.
Aprovechando que todos están centrando su atención en Lily, bajo mi mano hasta encontrar la rodilla de Kate. Ella intenta apartarla y sin mirarla puedo notar cómo sus mejillas se sonrojan, pero yo insisto hasta que ella cede.
Gracias al vestido que lleva puedo acariciar su piel sin ningún impedimento y recorrer sus muslos. Su respiración se acelera un poco cuando me acerco peligrosamente al interior de sus muslos, y suspira sin que nadie de los presentes, excepto yo, se dé cuenta de ello.
Mi propia excitación va en aumento al sentir lo húmeda que está.
No creo que podamos seguir así mucho tiempo.
-¿Katherine, te encuentras bien? – Pregunta mi madre cuando Kate se lleva la copa de vino a los labios y se bebe la bebida de un trago.
-Eh… Yo… C-creo que… - Empieza entrecortadamente. – Creo que estoy un poco… mareada. ¿Me acompañas al baño, cielo? – Pregunta mirándome directamente a mí.
-Ahora mismo, cariño. – Sonrío, poniéndome en pie y ayudándole a ella a levantarse.
-¡¿Qué ha sido eso?! – Murmura cuando ya estamos lo suficientemente alejados de la mesa.
-¿Que qué ha sido eso? Dímelo tú, tú has empezado.
-Ha sido excitante – Opina ella por los dos.
-Estoy de acuerdo.
Esquivamos unas cuantas mesas y a varios camareros hasta llegar a los servicios.
-¿No te encuentras mal, no? Quiero decir… lo de antes.
-No. Claro que no.
-Perfecto. Entonces, te espero aquí – Señalo mientras ella hace una mueca divertida. - ¿Qué?
Tras mirar a su alrededor y comprobar que nadie está mirando, Kate tira de mí hacia los lavabos de señoras y, una vez dentro, me lleva hasta uno de los compartimentos, sorprendiéndome.
-Kate, no sé si esto es…
Ella echa el pestillo y me interrumpe pegando mi espalda contra la puerta y devorando mis labios.
No es que no quiera hacerlo, pero desde luego no es lo que había pensado para nuestra primera vez después de la ruptura.
-Vale. Lo haremos. – Apenas soy capaz de murmurar cuando ella comienza a desabrochar mi pantalón.
Toda esta situación es demasiado excitante y ninguno de los dos vamos a ser capaces de controlarnos si la cena sigue igual de acalorada. Pero quiero hacerlo bien, me prometí hacerla disfrutar a ella y es lo que voy a hacer.
Rodeo sus antebrazos con mis manos apartándola de mí. Ella me mira con confusión, pero entonces sonrío y veo cómo se relaja poco a poco. La cojo en brazos, haciendo que rodee mi cintura con sus piernas y esta vez soy yo quien apoyo su espalda contra la pared.
Hundo mis labios en su cuello, besándolo, lamiéndolo e incluso mordiéndolo. Probablemente le deje una marca que será incapaz de disimular allá fuera delante de nuestra familia, pero no puedo pensar en eso ahora mismo.
Apoyando una mano contra la pared, y haciendo que ella quede presa entre la pared y mi cuerpo, busco su entrada con la mano que me queda libre. Recorro sus muslos primero, acaricio su suave piel, y después jugueteo con mis dedos por encima de la tela de sus braguitas.
Kate gime en mi boca antes de besarme. Entonces voy a introducir mis dedos en su interior cuando echa la cabeza hacia atrás y cierra los ojos, empujando mi pecho con sus manos.
Algo va mal.
-¿Qué pasa? – Murmuro roncamente en apenas un susurro.
-Lo siento, Castle. – Dice ella, todavía con los ojos cerrados, mientras mueve su cabeza de un lado a otro.
-¿Estás… bien? – Pregunto, todavía confuso.
-Creía que podía. Quería hacerlo. Quiero, pero… Esto…
-No de esta manera – Termino yo por ella.
Ella asiente y me mira con preocupación.
-Lo siento.
Esta vez soy yo quien asiento y me aparto despacio de ella, volviendo a depositarla en el suelo y apoyándome después contra la pared, tratando de regular mi respiración y, sobre todo, mi circulación. Especialmente la de ahí abajo.
-Me has dejado con un buen calentón, Kate. – Mascullo mientras ella se coloca bien el vestido.
-Lo sé, yo también estaba…
-Sí, lo sé. – Digo, tratando de no recordar lo preparada que estaba para mí.
Los dos nos quedamos un par de minutos más allí, en ese pequeño habitáculo, lo suficientemente amplio pero aun así de espacio reducido.
-Ey… - Kate coge mi cara entre sus manos y me obliga a mirarla – Solo un par de horas más. En cuanto acabe la cena…
-En cuanto acabe la cena, Kate, no voy a dejar que te escapes. Vas a pagar esta noche por todas las noches que llevamos durmiendo separados.
Me da un beso rápido en los labios y los suyos se curvan hacia un lado formando una preciosa sonrisa antes de salir del baño.
Me quedo un buen rato en el baño intentando relajarme y dejar de pensar en esos besos que provocan que mi erección se apriete más en las bermudas playeras que visto junto con unos zapatos de tela informal y una camisa de lino azul a rayas.
Sonrío al salir mirándome al espejo y paso una mano por mi cabello mientras arreglo la camisa y recuerdo cuando en nuestra habitación Kate me ha dado un repaso mientras me la ponía, comprobando que he adelgazado un par de kilos que falta me hacían.
Me echo agua en la cara y salgo del baño cruzándome con una señora que me mira entre confundida y molesta.
Cuando llego a la mesa ya completamente relajado me siento al lado de Kate y agarro mi copa de vino para llevarla a mis labios, sediento, cuando escucho a Lily lanzar una bomba:
-¿Tienes pupa en el cuello mami?
Automáticamente y sin poder evitarlo, Kate se lleva una mano a su cuello donde le he dejado marca y mi madre suelta una exclamación.
Yo no sé dónde meterme. Jim me mira turbado, Alexis y Hailey comentan algo entre dientes y mis hijos juegan con su comida sentados en las tronas, ajenos a todo.
-No cariño…
-¿Es una picada de mozquito?-pregunta sin saber pronunciarlo del todo bien y haciéndome sonreír, a pesar de la situación-No quiero que me pique ese mozquito.
-Tranquila ratoncito-dice Jim-Ese mozquito no te va a picar…Aun.
-Papá…-se queja Kate y escondiendo su rostro termina de beber su segunda copa de vino.
Yo dejo la mía en la mesa después de dar un sorbo y suspiro. Menuda pillada.
-Desde luego, tenemos que agradecer por momentos como este-comenta Hailey y yo la fulmino con la mirada haciendo que Alexis me mire de la misma forma hasta que ambos nos relajamos.
-Sí, es cierto. Tenemos que dar gracias por esta maravillosa familia y, Alexis, cielo, si quieres agradecer a tu querido padre de alguna forma…
-Lily dormirá con nosotras hoy… - Dice mi hija asintiendo.
-Eso sería genial, - escucho como Kate comenta, con un tono divertido. Yo la miro de reojo pero no digo nada.- Así nosotros podemos disfrutar tanto como vosotras dos. - Dice señalándolas, haciendo que el rostro de mi hija se tiña del mismo color que su pelo.
Yo asiento hasta que soy consciente de lo que ha dicho y miro a Kate. Vale…No recordaba los estragos que el vino puede hacer de vez en cuando en mi mujer.
-¿Hoy dormiré con Alexis y Hailey? - Pregunta Lily.
-¿No quieres eso? - Pregunto casi desesperado.
Ella suelta una risita y deja su copa en la mesa. Suspiro.
Lily hace como que se lo piensa y finalmente asiente contenta.
Kate alza los brazos y suelta un "Yeahh" que hace que todos la miremos. Yo alzo una ceja pero no digo nada. Mi madre está disfrutando de lo lindo.
Lily siempre está encantada con pasar tiempo con su hermana mayor y con Hailey así como con mi madre, sin embargo creo que mi madre tiene planeado disfrutar de los servicios del hotel, sobre todo el de la discoteca.
La cena sigue su curso entre charlas. Todos estamos disfrutando pero si hay alguien que está pasándolo en grande es Kate…Definitivamente el vino se le ha subido a la cabeza. Cuando hemos acabado de tomar el postre, Jim se ha ofrecido para llevarse él a los niños que llevaban un rato dormidos en el cochecito y ninguno nos hemos negado. Mi madre se ha ido con él… Aunque por supuesto ella iría al bar del hotel.
Un rato después, Lily le ha pedido a Hailey que le enseñe a jugar a cartas y la novia de mi hija tampoco puede negarle nada. Las tres se han ido dejándonos solos.
-¿Nos vamos? - Pregunto.
Kate asiente y se levanta de la mesa casi perdiendo el equilibrio y se apoya en mí. Ese simple gesto me recuerda el primer beso que nos dimos en un caso encubierto. Había pasado tanto tiempo… Y aun así lo recordaba a la perfección: Los dos fingimos que éramos una pareja que había bebido demasiado y Kate pensaba que no funcionaría…Yo sólo improvisé y me aproveché de la situación.
Sin poder evitarlo, y a mitad de camino hacia el hotel, tal y como hice aquella vez la agarro del brazo y la atraigo a mi, mirando sus labios desesperado. Ella no puede evitar reír y antes de que hable, casi perdiendo el equilibrio asalto su boca con mis labios y mi lengua sin darle tiempo casi para respirar.
Ella gime en mi boca y sabe a pecado. No puede ser de otra forma…Nuestra temperatura corporal sube hasta dejarnos sin respiración… O tal vez es simplemente que nuestros labios no pueden separarse. No dejo de acariciarla entre risas mientras caminamos al hotel y las olas suenan en compañía de los grillos bajo la luz de las estrellas. Aquel sitio y estar con mi mujer es simplemente mágico.
Nos subimos al ascensor después de saludar al recepcionista y compartimos el habitáculo con otros huéspedes. Kate me provoca con sus caricias sin importarle nada y yo intento detenerla aunque me lo pone difícil.
Cuando la pareja de ancianos se baja en su planta yo no puedo evitar respirar aliviado y ella se ríe.
-Eres maligna…
Ella alza una ceja y mira hacia abajo viendo el bulto que se forma en mis pantalones después de su jueguecito.
Salimos en nuestra planta y cuando quiero darme cuenta, entramos en nuestra habitación a oscuras y sin dejar de besarnos. Kate tropieza soltando una palabrota y una risotada.
-Kate, amor… Creo que deberíamos descansar…- Rio - Te has acabado la botella tu solita…- Digo, siguiéndola - Estabas nerviosa…
-Si…- Dice mirándome caminando hacia la cama. - Pero ya sabes qué me hace a veces el vino…
Yo me hago el distraído. Ella aprovecha y se quita el vestido que tanto le favorece y lo deja caer al suelo quedando con solo unas braguitas del mismo color que el vestido y sin sujetador. Dios. Me va a dar un infarto.
Trago saliva con esfuerzo.
-Claro que lo sé…- Digo casi sin voz. Se pone cachonda y juguetona
Ella se deja caer en la cama y abre las piernas y mueve su dedo índice para que me acerque. Me siento a su lado y ella no para quieta intentándome quitar la ropa…Por favor.
-Pero nena… - Yo no sé cómo decírselo, no quiero aprovecharme de la situación…Realmente lo he pasado bien y lo estoy pasando bien pero no quiero hacerlo así…Con el suficiente alcohol en vena como para que no lo recuerde.
-¿Mmm? - Me muerde el cuello. Temo que si le digo que no… Se ponga a llorar. A veces ha pasado. El vino hace estragos en ella… Con el vino nunca ha vomitado así como una vez, antes de ser padres, vomitó después de un par de chupitos de tequila como la joven y rebelde "Kitkat", pero a diferencia de eso si es verdad que con el vino se ha puesto a llorar alguna vez… Definitivamente, no más vino para Kate en un tiempo.
Me giro dispuesto a decirle que deberíamos tomar el aire en la terraza antes de seguir cuando la noto demasiado quieta. Se ha quedado dormida.
- ¿Kate?
Ella prácticamente ha quedado KO sobre mí. La zarandeo levemente mientras frunzo el ceño y por dentro se apoderan de mi las ganas de gritar un sonoro "nooooooo" pero me contengo y sólo suelto un suspiro cuando se acomoda mejor. La miro y no puedo evitar sonreír tiernamente.
Si, a veces también le ha pasado eso…
Acaricio su pelo con cariño y beso su frente. Aunque estoy frustrado porque tenía ganas de pasar la noche con ella… No puedo estar más agradecido de poder dormir con ella…De poder estar con ella.
-Te amo - Susurro después de besar su pelo de nuevo levantándome para acomodarla mejor y taparla. Apenas obtengo un murmullo por su parte y algo ininteligible que suena parecido a un "yo también".
28 de Noviembre de 2021 – Manhattan
Kate
El viaje de vuelta se me ha hecho interminable. Es tarde, casi media noche. El vuelo se ha retrasado y hasta media tarde no hemos salido. Entre que hemos recogido el cochecito de los bebés, las maletas y hemos llegado a casa… Se me ha hecho eterno.
E incluso antes de abandonar Jamaica. El día ha sido horrible.
El despertar fue… Demoledor. Recuerdo cómo la luz me ha cegado completamente y me ha matado como si fuera un vampiro. La cabeza me iba a estallar y me he tirado todo el día con gafas de sol.
Me he disculpado con Rick en varias ocasiones y que él le quite importancia mofándose de mi (aunque a veces me crispe) lo hace más llevadero, aunque eso no evita que me sienta culpable. Eché a perder la oportunidad de pasar la noche juntos sin interrupciones… Nuestra primera noche juntos después de la separación.
Y luego el haberme reencontrado con mi padre, con Martha y sobre todo con los niños sin parar quietos y hablando demasiado alto ha sido criminal.
Para colmo, durante el desayuno Alexis me ha comentado, por si no era obvio, que tenía mala cara… Vaya. Que observadora.
Suspiro y siento un zumbido en la cabeza. Es horrible. La resaca me va a matar.
Después de haber llegado a casa y dejar todo por el medio sin preocuparme en recogerlo, he metido a los niños que ya venían con el pijama puesto en sus respectivas cunas, completamente dormidos y Rick se ha encargado de Lily quien estaba a punto de caer en un sueño profundo.
-Me voy a dar una ducha…- Yo le he mirado con un evidente "no te vayas antes de que salga" y él ha asentido mientras sigue arrodillado al lado de la cama de nuestra hija hablando bajito.
Un buen rato después, tras salir de la ducha me he quedado sentada en el borde de la cama completamente perdida en mis pensamientos hasta que Castle se ha asomado por la puerta.
-Me siento fatal - He murmurado, alzando la mirada a él.
Él me sonríe, ya no se burla de mi ahora simplemente me sonríe con ternura.
Rick se acerca lentamente y se sienta a mi lado.
-Te he preparado un té. - Hasta ese momento ni siquiera me había fijado en la taza que llevaba, no podía apartar la mirada de sus ojos.
Yo asiento y tomo la taza mientras bebo en silencio y cabizbaja.
-¿Te encuentras mejor?
-Meh…
Rick suelta una risilla.
-¿Qué significa eso?
-Que la he fastidiado.- Yo me levanto después de terminar de beber el té y dejo la taza en la mesita. - Se suponía…- Me froto la frente. - Nosotros…
-Estamos bien - Termina él.- Lo de anoche fue muy divertido…
Yo arrugo mi frente y me muevo frente a él con una manta en los hombros.
-Esto… No… No fue divertido.
-Admítelo, lo fue. Me lo pasé genial en la cena…
-Sí, eso sí… Pero lo nuestro tenía que ser sexy…Apasionado… ¡Fuegos Artificiales!
Rick me vuelve a sonreír y sin previo aviso posa sus manos en mi cintura y me atrae hacia él situándome entre sus piernas. Apoya su frente contra mi pecho y luego me mira bajando sus manos hasta mi trasero.
-No me mires así…
Él pone esa cara que siempre acaba conquistándome… No es la mirada seductora con esos ojos azul intenso que hace que vibre todo mi ser, no es la mirada de canalla o de niño travieso que consigue lo que quiere, es la de hombre enamorado y la de perrito abandonado esperando que le acaricie el pelo como siempre acabo haciendo.
Y no tardo en hacerlo.
-¿Cómo quieres que te mire? Me tienes loco…
Él sigue con sus manos en mi trasero hasta que me aparto y le miro haciendo gestos de evidencia.
-¿Esto? Estoy horrible. - Me quejo y me compadezco.
De más está decir que voy con un simple pijama y unas ojeras kilométricas.
Él resopla y vuelve a tirar de mí, ambos forcejeamos y acabamos recostados en la cama, él aun completamente vestido detrás de mí, con sus manos en mi cintura.
-Me tiene loco tu pijama de ositos. - Se ríe y me besa la nuca - Y me da igual lo de ayer… Lo importante es que estamos juntos. - Me susurra erizándome la piel - Tenemos mucho tiempo…Estaremos juntos siempre.- Vuelve a besarme y yo cierro los ojos.
Estamos un rato en silencio, sin soltarnos, con él acariciando mi pelo consiguiendo que el dolor de cabeza sea cada vez menos intenso, simplemente recostados en la cama hasta que le noto levemente más tenso, como si quisiera decirme algo y no supiera cómo. Le doy su tiempo hasta que él acaricia mi brazo suavemente.
-Kate…
-¿Mmm?
-Yo… ¿Quieres que me vaya?
-¿Qué?
Me giro levemente y le veo con cierto aire de dudas y temor. Tomo su rostro con mis manos y le beso varias veces lentamente.
-Rick…Quiero que te quedes. No puedo volver a dormir sin ti más…
Él me mira a los ojos y yo sonrío dándole la confianza que necesitaba y asiente aliviado ante mi respuesta. Sin decirle nada me levanto y voy a la puerta, cerrándola.
-Puedes quitarte la ropa…- Le digo de espaldas - Mañana desharemos la maleta e irás al Four Seasons para recoger tus cosas.
Él me mira desde la cama, puedo sentir su mirada en mí y cuando me giro le observo quitándose la ropa quedando solo con los calzoncillos.
Cuando me recuesto y vuelvo a la posición inicial, dispuestos a dormir, una parte de mi se siente decepcionada al no encontrar la erección que esperaba encontrar, pero me recuesto mejor con mi espalda en su pecho y cierro los ojos… Mañana será otro día.
Pero un rato después no puedo dormir y la cercanía de él, su cuerpo caliente prácticamente sobre el mío y su brazo sobre mi cadera hace que no deje de darle vueltas al tema.
Inconscientemente he frotado varias veces mi trasero contra su bajo vientre y el resultado ha sido evidente. Me muerdo el labio cuando a través de la fina tela de licra del bóxer de mi marido noto su enorme erección. Relamo mis labios y muevo mi mano hacia atrás hasta acariciarlo por encima de su ropa interior.
Noto como se sobresalta levemente y eso hace que una sonrisa se instale en mi rostro. Le acaricio apenas con los dedos suavemente y prácticamente ronronea enroscándose a mi cuerpo como un gato y frotándose contra mi cadera mientras no pierde el tiempo en acariciar con sus labios mi cuello y deslizar una mano por dentro de la camiseta del pijama hasta alcanzar uno de mis senos.
Cuando lo aprieta yo no puedo evitar dar un respingo y hacer lo mismo con su miembro, apretando y probando que embista contra mi cadera.
-Pensaba que no…Que no tenías ganas - Me susurra en mi oído haciendo que su aliento me provoque una oleada de excitación por todo mi cuerpo.
Yo sonrío y noto su prenda tan humedecida como mis braguitas, sobre todo cuando sus manos se cuelan en mis pantalones y frotan por encima de ellas. Gimo sabiéndome condenada al placer.
Rick sigue moviéndose suavemente mientras sus manos hacen maravillas en mi ser, endureciendo mis pezones, frotándose en mi sensible entrepierna… Oh dios, si sigue así. Cierro las piernas atrapando su mano entre ellas, retorciéndome.
-Rick…
Su entrepierna vibra y se endurece más cuando la rodeo con mis manos por dentro de sus calzoncillos. No la recuerdo tan grande, caliente y dura desde hace mucho tiempo…
No puedo más y me giro besando su boca desesperada mientras me siento a horcajadas sobre su erección, moviéndome suavemente mientras araño su pecho. Él se inclina y me quita la camiseta con prisa hasta hundir su boca en mis pechos, mordisqueando mis pezones.
Arqueo mi espalda chocando con sus rodillas flexionadas y mis manos se apoyan en sus brazos…
Le miro a los ojos y le sonrío. Sé que adora mirarme a los ojos…Que adora ver cómo me muero en sus brazos manteniendo la mirada el uno en el otro.
Me muerdo el labio y él termina de deshacerse de mi pijama hasta lanzarlo lejos. Recostada prácticamente sobre él me siento menuda ante su enorme cuerpo y le hago cosquillas con mi pelo sobre su hombro mientras beso su clavícula y siento sus manos gigantes sobre mi espalda, aferrándome a él. Nos tomamos nuestro tiempo besando cada milímetro de piel, acariciándonos mutuamente, redescubriéndonos después de tanto tiempo.
Acaricio con mi dedo índice sus labios hinchados por tantos besos con una sonrisa y lo muerde cuando siento su pene humedeciéndose en mi entrada. El me provoca y se mueve esperando una respuesta. Estoy lista. Estamos listos. Se desliza en mi interior gimiendo roncamente y le callo con un nuevo beso. Tenemos que ser cuidadosos…
Yo me quedo quieta unos segundos y me balanceo entrelazando mi mano con la suya en un vaivén tan lento como una tortura. Gimo levemente varias veces mientras intento ahogar cada jadeo contra su cuello.
Con su mano libre me agarra de la cintura y me gira dejando mi espalda contra el colchón. Yo rodeo su cintura con mis piernas y el cambio de ángulo hace que llegue más hondo volviéndome loca. Me mira con una sonrisa pícara y retrocede varias veces para volver a hundirse en mí. Mis músculos internos atrapan su miembro a las puertas del orgasmo y sin previo aviso comienza a moverse con más ritmo…
Poco a poco, completamente sincronizados, nos miramos mientras él sigue embistiendo cada vez más seco, más hondo, más desesperado hasta que se aferra a mí.
-Te amo Kate…- Gime de nuevo. - No puedo…más…- Clavo mis uñas en sus bíceps sintiéndome desfallecer.
Y explota. Y le sigo. Mi vista se nubla sintiendo mis ojos húmedos. Me siento palpitar en él, siento como mi corazón late fuerte contra su pecho al mismo ritmo que el de Castle como si fuéramos un solo ser… Siéndolo unidos por nuestro amor…Por nuestro deseo.
Respiro varias veces hondamente y sonrío cuando se separa de mí y se deja caer a mi lado boca abajo.
Cuando recupero el sentido, la cordura y la respiración le miro de lado y acaricio su espalda perlada en sudor como mi propia piel. Bajo mi mano hasta su trasero y le acaricio suavemente.
-¿Estás bien?
Él levanta la cabeza de la almohada y me mira. Tiene el rostro enrojecido y el flequillo pegado a su frente. Yo sonrío enamorada.
-¿Estás vivo?
-Más que nunca. - Me contesta y se mueve con pesadez hasta besarme mientras mi cuerpo aún está experimentando los últimos latigazos del orgasmo.
Me recuesto boca arriba completamente desnuda y él se aferra a mí en silencio. Cuando me doy cuenta… Rick está llorando.
-¿Cariño?
Pero él rápidamente se seca las lágrimas antes de decir nada y se encoje de hombros. Ambos sabemos lo que significa todo esto para nosotros. Con la mirada nos lo decimos todo, incluso ese 'Te amo' que nos ha acompañado durante todos los besos y las caricias que nos hemos dado.
-¿Estás bien?
Él asiente y se recuesta a mi lado, abrazándome y sin intención de soltarme en toda la noche… Ambos nos hemos echado de menos. Poco a poco y después de disfrutarnos mutuamente de nuevo, acabamos dormidos, esta vez juntos sabiendo que aún nos queda un largo camino por recorrer de la mano, dejando atrás las dudas y los miedos.
-Kate - Él se levanta de golpe, irguiéndose, despertándome a mí en el proceso.
-¿Qué…que pasa?
-El condón. - Dice seriamente, sobre saltado. A buenas horas se acuerda…
Yo me dejo caer de nuevo y me acomodo en sus brazos, por suerte, tenía cubierta ese frente y no hay problema… Por suerte, no será un nuevo dolor de cabeza.
-Duérmete Castle, todo está controlado…
-¿Seguro?
-Si…Sobre todo cuando vayamos al médico para que te operes.- Murmuro con una sonrisa y escuchando el esfuerzo para tragar saliva que acaba de experimentar mi marido.-Tres hijos son suficiente- Murmuro.
Yo me acomodo de nuevo a él y agarro sus brazos para que me abrace, no tarda en hacerlo y en volver a caer dormido, junto a mí.
¿Qué os ha parecido? :)
