Gracias por todos los comentarios que nos habéis dejado en el último capítulo de esta historia, los valoramos mucho, y lo hemos ido haciendo a lo largo de todo este tiempo. Esperamos que esta continuación de lo que fue el final de la serie os haya gustado (y os guste el epílogo también jaja), hemos intentado estar a la altura :)

Os dejamos ahora con la primera parte del epílogo, que transcurre ocho años después del anterior.

S&R


EPÍLOGO:

2 de Noviembre de 2031

Castle

-¡He llegado! – Grito mi entrada mientras entro empujando el carrito del bebé que me sonríe desde él. O eso quiero creer. - ¡Hemos llegado! - Repito.

Pero nadie contesta. Después de acercar a Reece a su entrenamiento de baloncesto, hemos ido a dar un paseo… Pero por lo visto, a nadie le importa.

Saco a Paris del carrito y noto como a sus ocho meses pesa bastante o es que a mis 61 años (aunque me conservo de maravilla) ya no tengo edad para más bebés.

En el instante en que el bebé se acomoda en mis brazos y caminamos, la puerta de la habitación del despacho de Kate se oye abrirse de golpe y los gritos de ella y nuestra hija mayor resuenan por toda la casa.

-¡Mamá sólo ha sido un….arggg… Estoy harta!

-Lily Johanna – escucho el tono empleado por Kate y aun sin verla soy capaz de saber que la vena de su frente debe estar hinchadísima. Las dos llevan semanas discutiendo por la mínima. - No toleraré que utilices ese tono conmigo jovencita…

La adolescencia de Lily está siendo más complicada de lo que fue la de Alexis… Y eso que yo la crié solo.

-¡Tus notas han bajado! - sigue Kate siguiendo a Lily hacia la cocina.- Hola mi amor, - creo que me lo va a decir a mí con ese tono tan dulce, sin embargo se dirige a Paris, a quien agarra en brazos y la llena a besos.

Yo me quedo sorprendido pero no digo nada, temiendo alterarla más.

-¡No estoy suspendiendo!

-Tomaré medidas.

-Siempre igual… No soy una niña…

-Lo pareces… ¡Además, sólo tienes 14 años!

-Arggg…- se queja mi hija después de darme un beso en la mejilla y dirigirse a su habitación. Se encierra, empujando la puerta con el pie.

Yo me quedo mirando a Kate quien besa a Paris que entrecierra los ojos azules como los míos debido a las cosquillas de Kate.

-¿Tú no serás así verdad mi amor? ¿Verdad que no te portarás así? - dice dándole más besos y dirigiéndose con ella a su despacho, dejándome solo en medio del comedor con cara de tonto.

-Llevan así todo el día - me dice una voz, detrás del sofá, quien posteriormente se asoma.

Yo sonrío a Jake y me acerco hasta sentarme a su lado.

-¿Qué haces? - pregunto con curiosidad.

-Nada.

Entrecierro los ojos, sospechando mientras cierra el cuaderno del colegio en el que estaba escribiendo y el que me ha dado tiempo de leer brevemente algo sobre el baile…No pinta nada bien.

-¿Es del baile de invierno?

-No es nada.

-Ok… - más tarde lo descubriré - ¿Oye, sabes que le pasa a Reece?

-Sí. Está enamorado.

-¿Estás seguro?

-Segurísimo.

-Eso es interesante… - asiento pensando en tener una charla con mi hijo.

Mi móvil suena en ese momento y me distraigo hablando con los de la editorial… Estamos en negociaciones para escribir un libro sobre la vida laboral de la Senadora Beckett y cómo compaginarla con la familiar… Kate por supuesto está inmersa en ello. Después de sus dos mandatos ha decidido tomarse un año sabático antes de decidir si seguir en la política con otro cargo … Un escalafón más alto o dejarlo y dedicarse a otra cosa, probablemente relacionado con la seguridad nacional o algo así… Sea lo que sea siempre la apoyaré.


Después de una larga conversación de una hora, paseándome por el salón mientras Jake sigue bastante silencioso escribiendo en ese dichoso cuaderno… Guardo mi móvil en el bolsillo y voy hasta el despacho de Kate, donde la encuentro ordenando papeles y notas que nos serán útiles a la hora de escribir.

Paris está en la alfombra gateando y jugando con un sonajero. La levanto de allí y se cuelga de mi cuello. Kate levanta la vista para verme.

-¿Qué es lo que os pasaba antes? - pregunto directamente después de por fin, darle un beso a mi mujer.

-¿Que…Qué? ¿Qué que nos pasaba?

Yo asiento, como si preguntar fuera un pecado. Su mirada se endurece.

-No sé qué le pasa a tu hija… De verdad.

-¿Ahora sólo es mía? - sonrío.

Kate suspira.

-Se ha hecho un piercing.

-¿Qué? - abro los ojos sorprendidos.

-En el ombligo. En serio… ¿De dónde habrá sacado el permiso?

-¿Mi madre? - pregunto preocupado. Ella hace una mueca. Probablemente estamos en lo cierto… Aunque mi madre tiene casi ochenta años… Sigue con la misma actitud y vitalidad de siempre.

Yo me callo.

-Hablaré con ella…

-No creo…

-Kate… Lleváis semanas que sólo os gritáis… No creo que sea buena idea.

Kate se muerde el labio y asiente. Se apoya en mi hombro y me abraza. Yo beso su cabeza a la vez que Paris intenta agarrar un mechón de su pelo y tirar de él… Una fea costumbre.

-¿Dónde está mi hija? - me pregunta - ¿Aquella niñita que me llamaba Mami y estaba orgullosa de mi.

-Sigue estando orgullosa.

-Pero odia que aparezca por su colegio… Y me ha tocado ser vigilante en el baile de invierno.

Yo hago una mueca. Aunque por suerte, me será más fácil colarme y vigilar a Reece si es que tiene intención de hacer alguna de las suyas en el dichoso baile.

-Lily era tan tierna… En serio, ¿Dónde está?

-Ha crecido - le informo - Cómo Alexis… ¿Recuerdas cuando se fue a la Universidad? Menos mal que estabas tú… - le digo - Y esta pequeñita también lo hará - digo besando su moflete y haciéndola reír - Y como lo han hecho los gemelos… - Ella me mira sin comprender - Para tu información, Reece está enamorado.

Ella abre los ojos como platos sorprendida.

-¡Tienen diez años!

-Yo me enamoré con ocho años…- le informo.

Ella rueda los ojos y se ríe. No esperaba otra cosa de mí.

-Tal vez podría Alexis hablar con Lily…

Yo asiento y vuelvo a abrazarla.


A media tarde, mientras Kate ha ido a llevar a Jake a futbol y Lily sigue en su habitación, probablemente hablando por teléfono, Paris y yo estamos jugando en la alfombra cuando Reece llega cargando su bolsa de deporte y sus zapatillas colgadas al cuello.

Suelta la bolsa y las zapatillas a un lado.

-¿Qué tal el entreno? - pregunto cuándo se deja caer en el suelo. Menos mal que Kate no está aún en casa… Si no… Las zapatillas y la bolsa no estarían ahí.

-Bien.

-¿Y Hailey? - pregunto, pues ella iba a recogerle en baloncesto tal y como habíamos quedado.

-Aparcando. Me ha dicho que fuera subiendo.

Yo asiento. Le miro preocupado y sonrío.

-Reece…

-¿Mmm?

-¿Quieres que hablemos? ¿Te ocurre algo?

Él me mira con la misma mirada de Kate… Sus ojos son idénticos hasta en la expresión de "me has pillado y sabes que algo me pasa". Mi hijo se encoje de hombros y se queda sentado en la alfombra cabizbajo.

-Es que…

-Puedes contarme lo que quieras.

-Es que… ¿Cuándo te diste cuenta que querías a mamá?

-¿Cuándo…? - pienso unos segundos - Desde el primer día.

-Ya…

-¿Por qué?

-Me gusta una chica pero no sé qué hacer…

-Ya… Cuando yo tenía tu edad…Hace mucho tiempo - se ríe mientras juega con Paris - Me gustaba Alison Ralston. Era preciosa… Me gustó desde siempre…Desde que llegó a mi clase.

-¿Y qué hiciste?

-Pedirle de ir al baile conmigo.

-Ya…- yo veo como se levanta rápidamente y recoge sus cosas, sabiendo que si no le caería una bronca.

-¿Reece?

-Gracias papá - dice medio gritando yendo a su habitación. Imagino que le he ayudado a despejar sus dudas y que va a planear como pedirle ir al baile a la chica que le gusta. Sonrío orgulloso. Mi hijo será igual de ligón que yo.

El timbre suena sacándome de mis pensamientos y agarro en brazos a Paris. Cuando abrimos la puerta, la bebé se tira en brazos de Hailey, su piel más clara que la de la detective privada resalta a su lado, al igual que su cabello castaño claro en comparación del oscuro de la británica.

-Hola mi amor - Hailey le da un par de besos- ¿Cómo se ha portado el abuelo contigo?

-Ja ja- me rio - Que graciosa. ¿No deberías preguntar si tu hija se ha portado bien?

-Ella siempre se porta bien. –Yo asiento. Tiene razón. Paris es un amor. - ¿Te quedas a cenar, Hailey? – pregunto - ¿Viene Alexis?

-Sorry suegro, Lex está yendo para casa ahora mismo…

Yo asiento y voy en busca de las cosas de la niña mientras le comento a Hailey mis sospechas sobre Jake y las novedades sobre Reece en el momento que Kate llega a casa en compañía de Jake y nos callamos. Hailey y Jake se chocan el puño mientras Kate le hace carantoñas a Paris y esta se tira a sus brazos.

-La estáis malcriando - murmura Hailey. Pero nadie se resiste a ese bebé… y Kate parece más su madre que su "abuelastra". - ¿Y Lily?

-Mejor no preguntes - digo haciendo una mueca al ver a Kate.

Hailey asiente y se cuelga el bolso con las cosas de Paris y la deja en el carrito para marcharse.

-¿Mañana puedes quedarte con ella un par de horas? - me pregunta y yo asiento - Te ayudaré con el tema de Lily - me susurra.

-Y lo del baile…Estoy preocupado por Jake y Reece - digo en el mismo tono.

-Hecho.

Cuando cierro la puerta, me encuentro de nuevo solo en medio del salón. La vida en nuestro hogar es un ir y venir diario…Sobre todo ahora con el baile de invierno a la vuelta de la esquina.


4 de Noviembre de 2031

Castle

Entro al gimnasio del colegio y miro a mi alrededor intentando encontrar su rostro entre todos aquellos niños y adolescentes. Algunos valientes ya se han atrevido a salir a la pista de baile. Ellos intentan mostrarse seguros y orgullosos, mientras que ellas se sonrojan casi de continuo.

Una mezcla de buenos recuerdos y escalofríos me abordan de repente, pero justo entonces la veo a ella, hablando con un adolescente. Le indica algo con el ceño fruncido y rueda tras hacerle señas para que se aleje.

Sonrío al comprobar que, como vigilante, ha adoptado su antigua pose de Detective, con sus ojos puestos en todas partes. Sin embargo, no parece haber reparado en mí hasta que me acerco unos segundos después.

-¿Algún adolescente conflictivo? – Pregunto a sus espaldas.

Kate se vuelve hacia mí, sorprendida. Pero puedo detectar el brillo de emoción en sus ojos, ése que siempre tiene para mí después de tantos años.

-¿Qué estás haciendo aquí? - Pregunta, mientras me acerco a ella y coloco un mechón de pelo detrás de su oreja. Ni siquiera sus incipientes canas le restan atractivo.

-He pensado que te vendría bien mi ayuda. – Digo, rodeándola entre mis brazos, sin importarme los adolescentes y preadolescentes a nuestro alrededor.

Ella suspira y deja escapar una risita.

-¿Desde cuándo necesito tu ayuda?

-Admite que siempre hemos trabajado mejor juntos.

-No creo que necesite tu ayuda para controlar a un grupo de escolares. Además, tampoco creo que a nuestros hijos les haga mucha gracia tenernos a los dos aquí, bastante está soportando Lily con que a mí me haya tocado vigilar… - Dice, volviéndose y señalando con la cabeza a una de las esquinas del gimnasio, donde Lily habla con un grupito de adolescentes.

Seguro que se ha puesto en el lugar más alejado a posta para evitar sentirse controlada por Kate todo el tiempo.

-Precisamente he venido por uno de nuestros hijos… - Digo, mientras busco con la mirada a Jake. – O por todos ellos, pero Jake… Había anotado un par de ideas en su cuaderno…

-Oh, no. Dime que no va a provocar ningún accidente esta vez. – Dice en un susurro mientras su rostro palidece de repente.

Mi mirada le indica que eso es precisamente lo que el más travieso de nuestros hijos tiene intención de hacer.

-¿Qué tiene pensado esta vez? Dios, Castle, no puede hacer esto mientras yo, precisamente yo, soy la encargada de vigilar el baile… Él… ¿dónde diablos está? – Dice, girándose para buscarlo.

-Tranquila, para eso estoy yo aquí. Mientras tanto… tú échale un vistazo a Reece, creo que va a pedirle salir a alguna chica.

Ella rueda los ojos, cada vez más pálida, pensando en que nuestro hijo solo tiene once años.

-Oh, y vigila las bebidas, creo que alguien acaba de echarles vodka. – Río mientras me alejo.


Kate

Después de indicarle a uno de los profesores, encargados del buffet, que retire las bebidas, voy en busca de Reece.

Todo el gimnasio está decorado para la ocasión. Los adornos de color azul y blanco son los que más abundan, con la intención de darle un toque de invierno al baile. Y por si eso no lo dejaba del todo claro, una gran pancarta en la que está escrito: BAILE DE INVIERNO 2031 preside una de las cuatro paredes.

Paseo mi mirada por los chicos más pequeños del baile, los de la edad de mis gemelos, pero no encuentro a ninguno de ellos. Tampoco a Masson, el mejor amigo de Jake y compañero de trastadas. Debí haber supuesto que planearían algo para el baile de invierno, nunca hay ningún acontecimiento importante en el que no hagan nada. En eso ha salido más a Castle…

Maldigo entre dientes mientras continúo buscando a Reece.

Él sin embargo, no se parece tanto a Castle. Ni siquiera estoy segura de que haya heredado de mí ése carácter tan sensible. Desde luego es el más bondadoso de los tres, por eso no quiero que le hagan daño.

Por supuesto que el hecho de que quiera pedirle salir a alguna chica no debería suponer un grave problema, teniendo en cuenta que solamente tiene once años y no es nada serio, pero aun así… Temo que le rompan el corazón. Castle diría en este caso que los protejo demasiado, pero no puedo evitarlo, siguen siendo mis pequeños.

Incluso Lily, sigue siendo mi pequeña. A pesar de sus 14 años, de estar bailando despreocupadamente con Tracy, su mejor amiga, en mitad de la pista de baile, moviendo sus caderas y luciendo su vestido de lentejuelas plateadas. Todavía está castigada sin salir por lo del piercing, aunque el baile de invierno haya sido una excepción.

Frunzo el ceño cuando Matt, un compañero de clase, se acerca a ella y le pide bailar. Lily y Tracy habían decidido acompañarse al baile mutuamente, pero Matt parece ser una excepción. Compruebo perfectamente cómo Lily se sonroja cuando el adolescente agarra su mano y comienza a bailar con ella.

Una sensación de melancolía se agolpa en mi garganta y contengo las ganas de llorar. Por verlos crecer, por ver que poco a poco comienzan a ser más independientes de nosotros…

Pero entonces aparece Reece en escena, con sus pantalones oscuros y su camisa azul en un tono más claro. Se acerca hasta Tracy, que está de espaldas a él, y golpea su hombro hasta que ésta se gira con una sonrisa. Desde mi posición observo cómo mi pequeño se va poniendo colorado por momentos, entonces Tracy le dice algo y Reece sale corriendo.

-Oh, no… la chica…. – Murmuro en un susurro ahogado.

-Ya lo he solucionado. – Dice Castle que aparece de repente a mi lado.

-Que has… ¿qué? – Pregunto, confusa, reparando en un par de confetis sobre su hombro.

Justo entonces una pequeña explosión sobre nuestras cabezas provoca una lluvia de confetis y rápidamente el gimnasio se llena de gritos de júbilo y aplausos, como si aquello hubiese sido improvisado por la escuela.

-Cambié la harina por confetis, aunque esos dos de allí no se lo han tomado muy bien. – Dice, señalando hacia donde se encuentran Jake y Masson con expresiones malhumoradas. Al parecer son los únicos que se han manchado de harina gracias a Castle, que les ha dado un poco de su propia medicina.

Voy a decir algo, pero Rick me calla, presionando sus labios contra los míos.

-Feliz baile de invierno.

-Castle, Reece… - Digo después de devolverle el beso. – Creo que le han rechazado.

-¿Cómo? ¿Quién ha sido? – Pregunta Castle, tan ofendido como si el rechazado hubiese sido él mismo.

-Tracy, la amiga de Lily.

-¿Tracy? Pero si Tracy tiene… 14 años. – Yo asiento, preocupada, mientras que él adopta una expresión divertida. – ¡Le gusta una chica mayor! Él…

Yo golpeo su hombro antes de que siga riéndose, sobre todo porque Reece acaba de llegar y está justo detrás de él.

-¡Espera, Reece, yo….! – Intenta frenarlo antes de que nuestro hijo vuelva a marcharse, más enfadado y humillado que antes si cabe.

Yo suspiro. Castle intenta seguirlo, pero su teléfono comienza a sonar y él se detiene para contestar.

-¿Si? … Sí, soy yo… Soy su hijo. Ella… ¿Está bien? – Agarro firmemente su brazo, al sentir que la conversación está tomando un tono demasiado serio - ¿Le ha pasado algo? ¡Dígame dónde se encuentra¡

-Castle…- Insisto, después de que él se haya quedado aturdido y pálido mirando fijamente la pantalla de su teléfono, - Rick…

-Es… Mi… Mi madre. En el hospital.

Hago un esfuerzo para tragar saliva tras ver la enorme preocupación en sus ojos.

-Martha…