Sí, cambié el nombre a mi cuenta. Ya no es T'rissAvin, pues ese lo mantuve sólo mientras pensaba en uno definitivo, el cual es Soulez.
Ahora lo que importa de verdad(?)
Quiero agradecer a Avi por betear c:
A Miffmelon por presionarme a que escribiera(?) Y Saku por hacerme notar algunos errores que si bien eran del primer capítulo me ayudan a mejor y poder escribir mejor.
Capitulo II
—
—
—
—
—¿Por qué debo acompañarlos?
El sol caería dentro de poco, las calles eran transitables en comparación a horas antes del día, la brisa del verano por fin refrescaba un poco creando un suave y agradable cambio de temperatura en las calles de Tokio. Como siempre, mucha gente iba y venía corriendo, algunas iban centradas hablando por teléfono, otros simplemente no tenían un semblante muy amigable.
Los tres chicos esperaban fuera de las puertas de un café.
-O-
—Acepta reunirse con ustedes mañana a las 6 pm en el centro. —Volvió a su lugar en el sillón tomando entre sus manos su PSP luego de dejar a un lado el móvil.
Silencio en la habitación.
—¿Cómo es que lo conoces?—preguntó un boquiabierto Kuroo.
—Pues… Akaashi trabaja en la tienda donde compro videojuegos —respondió como si nada.
—Y ¿Cuándo pensabas decirnos?
—No sabía a quién se referían y no tenía su número.
—¿Y el número? ¿Cómo lo conseguiste?
—Hablé con el hermano preguntando si conocía a alguien con las pobres descripciones que Bokuto nos dio…
-¡Oye!
—Me preguntó a qué se debía aquella pregunta y le conté lo que ocurrió. Luego de eso, me dijo que su hermano le había contado que un "tipo loco con cara de búho" le había acorralado en los baños del Grill y lo besó… Pasaron unos segundos y me mandó el número de Akaashi. —decía todo sin despegar su mirada de la pantalla de su PSP. Mientras presionaba con agilidad cada botón de éste.
—¿Cómo conoces al hermano?... No estoy entendiendo cómo tenemos tanta suerte. —Pasó una mano por entre sus cabellos negros desordenándolos más de lo que estaban.
—El hermano fue mi compañero de facultad tiempo atrás.
—Kenma —se acercó al más bajo con una sonrisa ladina en su felino rostro. Tomó de ambos hombros a Kenma apretando levemente con las yemas de sus dedos —Tienes que venir con nosotros. —Sentenció.
—… ¿Qué? — Miró al azabache con gesto molesto —No iré.
—No te estoy preguntando.
-O-
—¿Por qué debo acompañarlos? —Kenma lucía con humor de perros. Desde el inicio no había querido acompañarlos, pero Kuroo no le había dado opciones, quitándole su consola portátil escondiéndola en su cuarto. Fue el único modo de "convencer" a Kenma de que debía acompañarlos.
—Tú fuiste quien consiguió que se reuniera con Bokuto.
—Sí, con él. Yo no debería estar aquí.—Kenma estaba cabizbajo jugando en el celular, evitando mirar al pelinegro.
—No seas así, hazlo por tu PCP.
—PSP. —Lo corrige.
—Eso.
Kuroo, miró al de orbes dorados más alto que se movía inquieto a su lado. Bokuto movía su cabeza a todas partes con sus dedos es la boca dando alusión a que se los estuviese comiendo o quizás realmente hacía eso.
El de cabello bicolor vestía una sudadera con el logo de Pink Floyd de The Wall, pantalones negros un poco gastados y arrugados a la altura de las pantorrillas y unas converse negras con blanco. De vez en cuando tomaba entre sus dedos índice y pulgar un anillo rotatorio puesto en su dedo anular derecho que le ayudaba a calmar un poco su nerviosismo en situaciones como estas. Otras veces caminaba de un lado a otro como animal enjaulado a la espera de una oportunidad para escapar y salir corriendo. Kuroo, por su lado, iba con una playera blanca simple pero que en la espalda iba grabado el nombre de la banda: Amphetamine. Pantalones azules marino rotos a la altura de las rodillas y un poco ajustados bajo éstas y unas zapatillas negras. Sus manos descansaban en los bolsillos de sus pantalones moviendo sus dedos al ritmo de una de sus canciones. Su oreja izquierda era casi, el lugar de todas las miradas, esta estaba repleta de perforaciones, gran parte de su hélix estaba ocupada por pequeños aros y cadenas que iniciaban desde la mitad hasta el lóbulo. Lo que más gustaba a Kuroo era su industrial cruzando en transversal, fue la primera perforación que se hizo algunos años atrás y lo que le motivó a hacerse más en la misma oreja.
Los minutos pasaban y un Bokuto inquieto se hacía notar cada vez más, del mismo modo el mal humor y ansiedad de Kenma al estar en el centro y sin poder jugar en esos momentos, el calor que hacía en esos momentos tampoco ayudaba a aplacar su molestia y pese a que podía contar con su móvil, pero no era suficiente como para lograr ignorar los quejidos, preguntas y lamentos del otro que; había que decirlo, eran bastante fuertes, lo que causaba que la gente les mirara poniendo nervioso al pobre Kenma.
Segundos después todo cesó. Tanto Kenma como Kuroo, miraban hacia delante sin entender qué ocurría, al igual que la gente alrededor de ellos. Bokuto corrió como un rayo en cuanto vio la figura delgada de Akaashi aparecer entre las personas que pasaban frente a él. El azabache vestía una playera color beige oscuro con un remolino en el centro, pantalones negros y unas zapatillas color caoba. Sobre su hombro izquierdo portaba un estuche negro de tamaño medio con la forma de un violín. El pobre chico no tuvo tiempo de reacción cuando los brazos de Bokuto ya lo estaban casi asfixiando por el efusivo abrazo de éste, Akaashi hacía lo posible por alejarlo aflojando el agarre pero le era muy difícil y a cada intento parecía que el agarre era cada vez más fuerte. Pensaba que estaba siendo abrazado por una boa constrictora.
Por sobre el hombro de un efusivo Bokuto, Akaashi pudo ver que dos personas más se acercaban hacia ellos. Reconoció al instante a Kenma, vestía una playera color verde neón junto con pantalones negros y zapatillas rojas con las puntas blancas. Para el de ojos color cian no fue difícil de reconocer puesto que había sido nombrado como un cliente habitual en el lugar de trabajo de Akaashi. Y el más alto, de los tres, Kuroo.
Su rostro y sonrisa ladina, casi ominosa, para el recién llegado, no habían cambiado en años, esa sonrisa que iba dedicada a él.
—Bokuto ya suéltalo. —Kuroo tira de uno de los brazos sin mucho éxito —Si no lo sueltas, volverá a molestarse contigo —automáticamente el agarre se detiene y Bokuto retrocede en dirección a Kuroo con los brazos en alto.
—Tanto tiempo, Akaashi —Miraba al chico con una amplia sonrisa en su rostro. Era sincero, aun así para Akaashi aquella sonrisa escondía segundas intenciones.
—Kuroo-san —Acompañó el saludo con una pequeña reverencia. Keiji pasaba su vista de Kuroo a Kenma que jugaba con su celular, evitando algún tipo de contacto visual con Bokuto que se movía inquieto en su posición junto a Kuroo.
—Tu cara no ha cambiado en nada, sigue siendo igual. —sonrió.
—Tu rostro tampoco ha cambiado. Sigues siendo engreído —Akaashi respondió sin ganas. Ver al más alto le descomponía los ánimos.
-También
—¿Para qué pidieron que viniera? —Comenzaba a perder la paciencia y que estuviesen allí, de pie entre el mar de gente sólo empeoraba los ánimos de Akaashi.
—Mi Bro tiene algo que decirte —Dio un codazo en las costillas de Bokuto, a lo que esté se quejó llevando una mano a la zona afectada. —Habla, Bro.
—Akaashi ¿Te apetece ir a comer? —Un golpe en la cabeza de parte de Kuroo no se hizo esperar tras lo dicho por Bokuto. —¡Hey! ¡Bro, eso no fue nada genial!
—Lechuza tonta, no es eso a lo que venimos.—Dio un suspiro pesado a la vez que rascaba exasperado su nuca. —Discúlpate con él.
Fijó su mirada que antes estaba clavada en Kuroo, en Akaashi, quien lo observaba taciturno —Lo siento, Akaashi. No fue mi intención molestarte. — Apenado desvió su mirada a un lado, mirando el suelo.
Abrió, casi imperceptible, su boca. La disculpa de Bokuto lo había tomado un tanto desprevenido —No te preocupes, Bokuto-san. Eso ya pasó. — Bien sabía que esta reunión era para esto y más, aun así, le sorprendía que Bokuto se sintiese avergonzado por su anterior actuar.
No tardó mucho para que el de cabello veteado sonriera ampliamente —¡Tengo una idea! —Volvió sus mirada a Keiji, una mirada con ilusión —¡Vayamos a comer! Akaashi ¿Aceptas?
Akaashi se quedó observando al oji-ámbar unos segundos en los cuales podía ver la impaciencia crecer en los ojos del dueño. Bufó frunciendo levemente el entre cejo —Esta bien. —Acomodó el estuche de su violín en su hombro.
Para Kuroo, sólo le quedó aceptar tal idea y hacerse de ánimos para una posible larga noche. Miró de reojo a Kenma que continuaba en silencio y con la vista clavada en su móvil y, mientras oía a Bokuto y sus miles de ideas de qué comer, le quitó el móvil a Kenma quien inmediatamente hizo el intento por recuperar el aparato. El rubio miraba molesto al moreno y con desgano se movía alzando los brazos para alcanzar su celular que Kuroo sostenía por sobre su cabeza.
—Te lo haz ganado. —Fue todo lo que dijo acompañado de una sonrisa ladina. Acto seguido, devolvió el celular a Kenma quien no había entendido el trasfondo de la frase anterior. Aun así no le dio mayor importancia, volviendo a centrarse en el pequeño aparato de entre sus manos.
El grupo, ahora de cuatro personas, se dirigía caminando por las aglomeradas calles de Tokyo en dirección al apartamento del dúo dinámico. Por más que hiciese el intento, Bokuto no lograba captar la total atención de Akaashi que sólo respondía con monosílabos a todo lo que el otro le decía o preguntaba. Pese a ello, Bokuto no se daba por vencido aun cuando comenzaban a escasear las preguntas y temas de conversación.
Luego de haber llegado al apartamento, Bokuto corrió a la cocina arrastrando a Kuroo dejando a los otros dos en la sala de estar. Kenma por su lado, se dejó caer en el sofá aun con la vista clavada en la pantalla de su móvil, Akaashi le siguió sentándose junto a él en silencio.
Bokuto les observaba desde la puerta de la cocina, como si estuviese analizando a ambos chicos. Su rostro se contraía en una mueca de nerviosismo e impaciencia. Kuroo por su parte, le ignoraba a la vez que se disponía a preparar la cena.
—¿No te parece increíble? —Rompió el silencio Bokuto.
—¿El qué? —Movía el cuchillo con agilidad y destreza cortando algunos vegetales.
—Han pasado muchos años desde la última vez que estuvimos los tres juntos.
—Si…
—Se siente un poco de nostalgia. Hey ¿Crees que siga molesto? —Preguntó girándose para mirar a Kuroo quien le daba la espalda.
—Es posible. Recuerda que cuando éramos pequeños siempre se molestaba con mis bromas —rio amargo.
—Tengo la idea de que algo cambió en él… —Desde aquel encuentro en el Grill, Bokuto no ha logrado quitar de su mente la imagen de los ojos de Akaashi. Aquella vez se veían vidriosos y apagados, sin embargo, él recordaba que esos orbes tenían algo en particular que ahora carecía.
Aun con la intriga, no se separaba de la puerta de la cocina sin quitar la vista a Akaashi que sólo se limitaba a mirar a los alrededores y en ocasiones lograba sacar alguna respuesta que no fuese un "hm" a Kenma.
La cena consistía en unos cuantos onigiri, a petición de Akaashi y que nadie se opuso a la idea. Y para Bokuto, un especial de carne asada con algunos vegetales estratégicamente escondidos en el plato. La cena fue adornada por un silencio incómodo. Al término de esta, Kuroo recogió los platos mientras Kenma se iba a dejar caer, nuevamente, sobre el sofá pero esta vez estaba acostado boca abajo con la vista en su PSP que minutos atrás había recuperado.
Bokuto por su parte, llevó a Akaashi a ver el paisaje nocturno desde el balcón. La vista desde el piso quince era espectacular. La ciudad siendo iluminada por las intontables y pequeñas luces mantenía a ambos chicos con la vista hacía el frente. Akaashi no decía nada, simplemente se maravillaba con la sencillez del paisaje y de cómo las luces creaban diversas figuras a la distancia. Bokuto lo observaba en silencio, buscando algún modo de romper el silencio que comenzaba a incomodarle pero pese a sus esfuerzos por pensar en un tema en que no fuese casi ignorado, terminó por darse por vencido y volver su vista hacia delante.
—Y, dime Akaashi ¿A qué te dedicas? —Preguntó Kuroo rompiendo el silenció. Hacia unos tres minutos que los veía y al percatarse que la situación no cambiaba decidió hacer algo. —Además de ser vendedor en la tienda ñoña de Kenma.
—Toco en una orquesta. —Continuaba con la vista en frente, dando la espalda a Kuroo.
—¿Eres músico también?¿Qué instrumento tocas? ¿Cantas? ¿Cómo se llaman? —Al fin pudo hablar dejando de sentirse incómodo, gracias a la intervención oportuna de Kuroo.
—Cálmate, lechuza —Posó una mano en el hombro izquierdo de Bokuto, luego dio unos pequeños golpecitos.
—Se llama "Swallow." Es una orquesta. —Se giró para así disfrutar de la briza en su espalda.
—¿Tocas en una orquesta? —Silbó a la par que abría sus ojos en señal de asombro —Debes ser muy bueno tocando.
—¿Por qué estás en una croqueta? —Mira curioso a Akaashi.
—¡Orquesta! ¡Sordo! —Corrigió entre molesto y con ganas de reír por la ocurrencia de su compañero.
—Ah… ¡Oh! ¡Es donde un hombre de traje mueve un palito para todas partes como espantando moscas! —Movía sus brazos de modo exagerado.
—Ignóralo. Dime ¿Qué instrumento tocas? —Bokuto abrió la boca para hacer una protesta pero decidió que mejor no y se fue a su habitación.
—Toco el violín.
—Vaya, estamos ante un violinista profesional —La mirada de Akaashi se tensó un poco luego del comentario de Kuroo, a lo cual éste no paso por alto. Una sonrisa ladina se escapó en sus labios cuando Bokuto regresó cargando una guitarra acústica—No te pondrás a tocar ahora, bro.
—Broo —Alargó la "o" como protesta de niño pequeño.
—Me gustaría oír tocar algo por Bokuto-san —Sin hacer esperar más a Akaashi, Bokuto se cruzó la correa de su guitarra con una sonrisa y mirada cómplice, que sólo Kuroo sabía lo que significaba.
Bokuto no esperó más y comenzó a deslizar una uñeta verde esmeralda por las cuerdas de su guitarra dando paso a las notas de "Blood brothers" de Iron Maiden. Kuroo que había entendido la mirada anterior de Bokuto, comenzó a cantar. Y al momento de llegar el coro, Bokuto se le unía.
Akaashi que les escuchaba atentamente, observaba cómo se acoplaban ambos. Recordando aquellos años en los que conoció a ambos amigos inseparables. Pese a que han pasado más de diez años sin verles podía decir que no han cambiado en absoluto, seguían siendo los mismos idiotas alegres que sólo ellos, mediante su propio lenguaje, se entendían sin mediar palabra alguna.
—¿Y? ¿Qué te pareció? Genial ¿Cierto? —Atropelló preguntando Bokuto una vez terminaron, dejando a un lado, con sumo cuidado, su guitarra para después dirigirse con la mirada a Akaashi.
—Tocan bastante bien y logran congeniar a la perfección. —Amos amigos se miraron sonriendo, como si la opinión de Akaashi valiese mucho.
—Ahora, cuéntanos algo sobre "Swallow" —Kuroo pasó un brazo por los hombros de Akaashi atrayéndolo a él —¿Cuánto tiempo llevas tocando?
—Estoy en la orquesta de hace cinco años pero toco oficialmente hace dos años —Tomó el brazo de Kuroo para quitárselo de encima.
—Eso quiere decir que ya has estado en frente de algún público —Bokuto había dejado su guitarra con sumo cuidado a un lado de él apoyada en la pared.
—Sí. Este año se hará un recital en unos meses más—Ambos chicos lo miraron asombrados,. Luego se miraron el uno al otro.
-¿OYA?
-¿OYA OYA?
-OYA OYA OYA
Un escalofrío recorrió la nuca de Keiji al ver las miradas de ambos amigos, cómplices y tontos desde siempre —¿En qué están pensando ahora? —Tenía miedo de la posible respuesta de ambos, aun así, su boca se movió por si sola formulando aquella pregunta.
—Tú podrías hablar bien de nosotros para que podamos tener un concierto en al menos un teatro… —Bokuto pasó su brazo por los hombros de Kuroo interrumpiendo lo que el otro decía —Es seguro que sepas conseguir buenos contactos, Agaashi.
Frunciendo levemente el ceño, Akaashi miró a ambos como si estuviesen hablando alguna idiotez —Me niego.
—Vamos, no seas así con nosotros. Sólo queremos avanzar y ser reconocidos —Decía moviendo sus manos en súplica desesperada y un gran brillo de ruego en sus orbes dorados.
—Ya nos haz escuchado tocar, nos puedes recomendar, hablar de nuestra música…— Entrecerró los ojos acompañando su mirada con una sonrisa gatuna. Kuroo no dejaría pasar esta oportunidad. —¿Qué hay que hacer para que nos ayudes en esto?
—¡¿Ah?! ¿De verdad creen que pediría algo a cambio? —No salía de su asombro de la descarada pregunta de Kuroo.
—No. Pero por algo se inicia ¿No crees? —Sonrió ladino.
—…Tsk. Está bien. Buscaré a alguien que esté en interesado en una banda como la suya. —Soltó un suspiro mientras rascaba un tanto incómodo su nuca. Tetsurou y Koutarou chocaban palmas entre ellos transformándolo en un apretón de mano al instante.
—O—
—¡¿Qué crees que haces?! —Empujó con ambas manos a Bokuto molesto. La osadía de besarlo había sobrepasado el límite del azabache.
—Lo siento… —Estaba un tanto avergonzado por su comportamiento, mas no sentía que hubiese hecho algo mal. Miró a Akaashi que limpiaba su boca con el dorso de su mano empuñada. Había algo en él que le hacía traer recuerdos nostálgicos. —Akaashi…
Keiji se limitó a observar a Bokuto mientras este hacía mohines con su boca, y miraba de un lado a otro, arriba y abajo como si buscara algo. Aun que para el azabache se veía más como si estuviese haciendo un sobre esfuerzo y pronto saldría humo de aquella cabeza con cabello bicolor.
No tardó mucho hasta que un grito acompañado de chasqueo de dedos rompieran el silencio que se había formado entre ellos. Como si al fin encontrara lo que buscaba, Bokuto le miró con una reluciente sonrisa en su rostro. Una sonrisa sincera que no veía hacía tiempo.
—¡Akaashi! ¡Ya recuerdo! No nos veíamos desde primaria…! —Era casi incapaz de contener su felicidad en estos momentos, Bokuto estaba tentado de saltar y encerrar a Akaashi en un fuerte abrazo. Estuvo a un paso de hacerlo, aun así se contuvo luego de ver el semblante en el contrario —¿Ocurre algo?
—Bokuto-san ¿De verdad eres tú…? —Se veía sorprendido y no era para menos.
—Me pregunto por qué no te reconocí a penas te vi… Te ves igual que antes
—Tú no has dejado de ser ruidoso, Bokuto-san —Estaba deseando salir corriendo de allí pero era seguro que Bokuto lo detendría.
Carcajeo acercándose al azabache —Esto será aún más divertido ahora. Debes venir conmigo y los demás. Te aseguro que KuBro se pondrá feliz de verte. —Pasando un brazo por sobre los hombros del contrario, Bokuto se disponía a salir de los baños junto a Akaashi. —Luego de que desaparecieras de la escuela, Kubro y yo nos preguntamos si te habían secuestrado o alg…—Bokuto no logró terminar la frase al ser interrumpido por un golpe en su rostro. Akaashi había asestado un combo directo en su mejilla izquierda.
A causa del golpe, Bokuto trastabilló cayendo sobre su trasero, llevando una mano a la zona lastimada, se quedó perplejo mirando al azabache que, le observaba con un claro enojo en su rostro. Ahora entendía que era aquello que le faltaba a Akaashi. —Akaashi… ¿Qué…?
—Lo siento, Bokuto-san. —Sin esperar a que el otro tuviese la oportunidad de ponerse de pie, Keiji huyó de allí lo más rápido que pudo. Su mano dolía y la sostenía con la otra mientras reprimía una mueca de dolor en su rostro.
Al salir del baño, chocó con alguien. Por el rabillo de su ojo le reconoció al instante, haciendo que acelerara el paso y así salir pronto de aquel lugar.
En su mente, se repetía una y otra vez que Bokuto no se merecía aquello, sin embargo, el recuerdo de aquellos años le hizo perder el control, descargando frustración he ira contenida de años atrás en Bokuto.
La mera mención de aquel día en el que debió dejar de asistir a la primaria, hizo rememorar todo por lo que tuvo que pasar hasta que cumplió dieciséis años.
No supo cómo ni en qué momento tomó un taxi hasta su departamento, simplemente tenía la cabeza a punto de hervir de frustración. Ahora se sentía fatal por Bokuto, en verdad él no tenía culpa de nada. Entro a su departamento, encontrándose con su hermano que iba de camino a su cuarto con un vaso de agua.
—Bienvenido, Kei-chan —Saludó con una gran sonrisa en su rostro de porcelana.
—Por favor, Tooru, no me llames así. —Se quitó los zapatos y luego se disculpó con una pequeña reverencia de antes de poder dirigirse a la ducha.
En su cama, mirando el techo en medio de la oscuridad, Keiji reflexionaba sobre lo ocurrido en el día. Más específicamente en la tarde, en el Grill. Debía disculparse apropiadamente con Bokuto pero ¿Cómo lo haría? No tenía modo de comunicarse con él, tampoco tenía certeza de que tuviese suerte de volver a encontrarlo en el bar.
Cerró sus ojos, comenzando a entrar en un sueño, sintiéndose liviano.
Su móvil sonó sacándolo de golpe de su estado. Maldiciendo mentalmente, tomó su celular viendo que se trataba de un número desconocido. A punto de ignorarlo, Keiji optó por atender la llamada.
Del otro lado, se escuchó un estruendoso grito, reconociendo al instante la potencia y voz, cortó por mero susto. ¿Realmente no estaba enojado con él? ¿Luego de que lo golpeara injustamente? Bokuto jamás dejaría de sorprenderlo.
Una segunda llamada se hizo sentir, siendo el turno de Kuroo. Era con quien menos deseaba hablar en esos momentos, por lo que apenas tuvo la oportunidad le cortó la llamada, esperando a que no sonará nuevamente. Para su mala suerte, sonó una tercera vez pero esta vez se llevó una sorpresa.
Luego de hablar un momento con Kenma, Keiji accedió a reunirse con ellos. Y pese a que tenía una idea de qué podría ser, comenzaba a retractarse de su decisión… Pero no tendría otra oportunidad, posiblemente.
Cerró sus ojos quedándose dormido al fin con el móvil en la mano. Una escurridiza sonrisa se escapó a sus labios adornando su rostro dormido.
—
—
—
—
Gracias por leer!
