Capitulo 3.- Celebracion.
En el cielo azul , la figura de un perro demonio dejaba una estela a su paso, volaba tan alto; que los ojos de los humanos no lo lograron distinguir, Sesshomaru se dirigió al único lugar donde podía escuchar respuestas; nadie decidía por él, al tomar el puesto de su padre como Lord del Oeste; tenía el control de sus responsabilidades; que hasta el momento cumplía favorablemente, llego a su destino volviendo a su forma humanoide, subiendo las escaleras del palacio de la luna, sentía las miradas de los guardias sobre sus hombros, una sola provocación y los mataría a todos, incluso a ella, nadie se burlaba del gran Sesshomaru y esa mujer estaba en sus limites.
-A que se debe tu visita "hijo mío". -Vacías sonaban sus palabras.
-Has tomado decisiones a mis espaldas.
-Mis decisiones no son a tus espaldas, de ante mano conocías las responsabilidades de tu título.
-Tales sandeces no se llevaran a cabo en mis dominios. - Dicho esto, dispuso su retirada.
-¡Pero que hijo más egoísta tengo! -Con cara de agonía; intento recurrir a la piedad de su primogénito.
El gran Lord la observo de reojo, sin demostrar el mínimo interés en su teatro y menos en sus palabras, giro para seguir su camino, su visita fue para advertirle y ya había cumplido con tal misión.
-¡Espera Sesshomaru!, tus responsabilidades no son solamente dirigir tu reino, también debes dar un heredero para la posteridad, seguir el legado de tu padre y mío.
-Lo daré en su momento. –Respondió sin emoción y siguió su andar.
-Si cumples con esta ceremonia, te contare sobre el cambio de la Luna y el secreto de las katanas de tu padre.
Se detuvo, apretó los dientes y medito, si ese era el precio de la información que necesitaba, también pediría algo a cambio.
…
En el palacio del Oeste, Inuyasha llevo el pergamino a Rin; después de darle un par de golpes al tonto de Jacken por interferir en sus averiguaciones.
La Dama del palacio, tomaba el te junto a Kagome bajo la sombra de un árbol de Sakura, el clima era realmente placentero para las mujeres, que disfrutaban la buena vida y atenciones de aquel imperio.
-Rin, ¿Podrías leer esto por mí? -dijo serio el medio demonio.
-Claro que sí. -Tomando el papel. -¿Pero esto es un pergamino dirigido al Señor Sesshomaru?, no debo leerlo sin su autorización. -Y se lo devolvió.
-Rin, no seas testaruda, yo no conozco bien los Kanjis Youkai; pero si reconocí dos, "baile y matrimonio".
-No debo; lo lamento, si él desea que lo lea, lo dirá. -Negándose rotundamente.
Kagome los observaba, también tenía curiosidad por saber sobre eso del baile y el matrimonio. cuando quiso apelar a la curiosidad de su amiga, sin embargo fugazmente apareció Sesshomaru aterrizando de pie frente a Rin, esta se asusto, pero al saber que no había hecho nada malo le sonrió, Inuyasha se puso nervioso, estaba seguro que había escuchado su medio hermano, que trato de obligar a la muchacha a leer el pergamino y la negación que recibió de esta, lo confirmo cuando sintió la mirada asesina del gran demonio sobre la suya, sin palabras; el amo del palacio, extendió la mano guiando a su protegida hacia los pasillos, quitándole al Hanyou el dichoso papel; caminaron hacia la sala de guerra, dejando a Kagome e Inuyasha confundidos, al reaccionar se enojo y los fue a seguir cuando escucho un...
-¡Abajo!
-Ke! porque hiciste eso, ¿Que no ves que voy a ir a averiguar que paso?
-Sera mejor esperar a que Rin nos cuente, no lo veo con muy buena cara a Sesshomaru.
-¿Cuando ha tenido buena cara? –Levantando una ceja.
-Bueno si, pero ahora se nota que está muy molesto. Esperaremos.
En la sala de guerra, el Amo extendió el pergamino a su protegida; esta lo recibió y leyó, Sesshomaru estuvo atento a cada cambio en el rostro de la incrédula muchacha, primero alegría que justifico con la confianza para leer algo destinado a su Señor, luego seriedad, mostrando que era algo importante, siguiendo por la impresión y la preocupación. Las extrañas y cuantiosas emociones de su protegida; le hacían doler la cabeza.
-Te encargaras de los preparativos, dicha "celebración", estará a tu cargo, informales a los sirvientes.
-Si Señor. -agachando la cabeza deseaba preguntar algo; pero no se atrevía.
-¿Cual es tu preocupación? -No tenía que ser genio para saber que aun no terminaba la conversación.
-Señor Sesshomaru, ¿Deberé yo estar presente en tal evento? -Dijo casi con miedo.
-Sí. Al estar a tu cargo, deberás asistir como Dama del Oeste.
Lo miro impresionada, una cosa era ser respetada en el palacio como Dama y protegida de su Lord, pero otra muy distinta era ser conocida por las otras regiones como tal. Se sintió fuera de lugar por primera vez, era demasiado para una simple humana, comenzó a sudar frio y tiritar. Sesshomaru la miro con preocupación, por un momento creyó que se iba a desmayar.
-Si supiera que no puedes con esta labor, no serias la elegida. Retírate y cumple con lo que te he encomendado.
-Si Señor Sesshomaru. -y con el miedo ya exteriorizado se fue.
Cuando estuvo fuera del pasillo de la sala de guerra, corrió tan rápido como sus pies la llevaron, estaba aterrada, sabía que eran Youkais legendarios los que asistirían y ella; una humilde humana los recibiría, perdida en sus pensamientos tropezó con una raíz de árbol, pero antes de estrellarse con el suelo; unos brazos la alcanzaron.
-¡Si te hizo algo malo ese idiota lo mato con mis propias manos! –Amenazo el Hanyou
-No me hizo daño alguno, solo tengo miedo de fallarle. –Comento escondiendo la mirada tras su flequillo.
-¿Tu fallarle? ¡Ja!, ¿Fallarle en qué?
-En tres días se realizara una celebración conocida como "Líneas de Enlace" en ella, el Señor Sesshomaru deberá elegir entre las hijas de los distintos Lores presentes; una pareja con la cual dará herederos a sus tierras. Esta ceremonia cuenta con la participación de grandes y legendarios Señores, los cuales buscan que el macho aun soltero; acepte en unión a la futura Señora del Oeste.
Inuyasha siempre vio la relación de su medio hermano y la niña como padre e hija, es por eso que no puso resistencia cuando ella no quiso quedarse en la aldea, confió en que el la cuidaría bien y sabia que no se equivoco en sus conclusiones en ese momento, pero ahora tenía sus dudas.
La noche se hacía presente y con esta, el portal en la luna crecía con fuerza, a la hora de la cena Sesshomaru no se presento, volvió a subir al techo del palacio y analizar lo que sucedía, si atacaban directamente seres del inframundo no podrían vencerlos, no con las armas que contaban por el momento, Tenseiga y Tessaiga eran inservibles para tal propósito, solo contaba con su fuerza e inteligencia.
Rin al terminar sus alimentos partió rumbo sus aposentos seguida de su nana en completo silencio, Inuyasha y Kagome hicieron lo mismo y se retiraron a descansar, el día siguiente seria de arduo trabajo, además del hecho que cuando el Hanyou fue a hablar con su medio hermano, no lo encontró.
-Dama Rin, ¿Desea usted un baño? eso la relajara y podrá estar fresca para mañana.
-Gracias, prepáralo entonces.
De pronto Kaiko frunció el ceño; observando la puerta de los aposentos, estas se abrieron dando paso al Señor del palacio que miro con odio a la Youkai.
-Retírate. –Demando.
-Señor, no son horas de visitar los aposentos de una Doncella. -Manteniéndole la mirada.
-¡Kaiko retírate si tu Amo lo ordena! -Mando Rin muy molesta por las constantes faltas de respeto de su nana hacia su Señor.
La Youkai miro a la dama y sin mas desapareció por el pasillo, Rin suspiro, esto se estaba poniendo peligroso, ya; hasta entendería si Sesshomaru la matara un día de estos.
-¿Para qué me necesita Señor Sesshomaru? -Dijo sonriente bajándole el perfil a la situación.
-He decidido que bailaras en la celebración.
Rin se puso tan roja que por poco le sale sangre de la nariz.
-¡Por favor Señor Sesshomaru, no me obligue a tal cosa!
"obligar"
-¿No fue para eso que decidiste aprender?
-Señor Sesshomaru, no se si seré capaz de bailar frente tan importantes visitantes. -Agachando la cabeza en señal de resignación.
-Practicaras lo necesario y bailaras. No debes preocuparte por los presentes, solo enfócate en un punto que te haga sentir segura.
-¿No podría quizás tocar la flauta? -pregunto con su mejor sonrisa.
-...
Rin accedió sin opción y su Señor se retiro a sus aposentos, la joven pensó que no debió castigar a Kaiko sin antes llenar su bañera; más que nunca necesitaba un baño, la noche estaba agradablemente calurosa y al asomarse por el balcón quiso bañarse en la cascada, aunque sabía que no debía ir sola, ¿Como podía salir de sus aposentos sin que su Señor se diera cuenta? No había forma; debía recurrir a él. Caminaba resignada por el pasillo hacia los aposentos del Lord, cuando de pronto escuchó.
-¡Que haces mocosa a estas horas, ni se te ocurra molestar al Amo!
-¡Señor Jacken que gusto verlo! –La solución a su problema era bajita y verde.
-¿Que quieres mocosa? –Pregunto con duda, la conocía demasiado.
-Que me acompañe a la cascada. –Dijo sonriente cerrando los ojos.
-¡Ah ni loco!, el Amo me mata.
-Lo va a matar si me deja ir sola, o si lo molesto a él, pero si me acompaña estará complacido. Contesto picara.
No le quedo de otra que acceder, fueron a su habitación por unos artículos de aseo y partieron rumbo al pequeño lago. En los aposentos siguientes había un demonio muy molesto; sabía que su protegida iría a buscarlo para acompañarla al pequeño lago, pero un estúpido renacuajo se le adelanto, miro una vez más por su ventanal tratando de mantenerse tranquilo, cuando comenzó a sentir el aroma de Rin, no supo como salió por su ventana y llego a un árbol, cercano donde pudo apreciar a la muchacha en total desnudez.
-¡Señor Jacken no vale mirar! –Dijo Risueña y mandona
-¡Quien te querría mirar mocosa fea!, además estas toda desnutrida y flacucha, a mi me gustan más rellenitas.
-jajajajajaja.
-No te rías y báñate pronto; que el Amo ya debe saber que no estás durmiendo.
-Señor Jacken, ¿Usted cree que soy fea?
Lo medito; sabia que fea no era, con respecto a su especie era muy linda, su cambio de niña a mujer fue favorecedor; sin incluir el hecho de que mantuvo lo que la hacía especial, o sea su sonrisa.
-No eres fea. -Dijo algo tímido. -¡Pero tampoco bonita oíste!
Sesshomaru se aguanto las ganas de lanzarle una piedra; así solo sabrían de su presencia y no quería eso, las risas seguían brotando entre los comentarios de Rin y los insultos de Jacken, cuando la muchacha se disponía a salir del agua; Jacken pregunto algo que tenía guardado hace mucho tiempo.
-Rin ¿Por qué sigues con nosotros?, ¿Estas consiente que tu vida aquí en el palacio limita tus posibilidades de ser madre algún día y feliz con los de tu "especie"?
Ella conocía la respuesta, estaba más que preparada para el momento de hablar justamente con él, quien aparte de cuidarla se volvió un padre y mentor.
-Señor Jacken, gracias por su preocupación, pero yo estoy con mi especie.
-¡¿Eh!?
-Jeje, el tener un límite de vida más corto que el de ustedes; jamás me ha impedido de quererlos y sentirlos parte de mi, si lo piensa bien la mayor parte de mi vida ha sido a su lado, usted una vez me dijo que yo no podría crecer y ser como el Señor Sesshomaru, porque un Youkai nace; no se hace, yo le digo que sí, yo soy prueba de eso, no entiendo a los humanos, si a los Youkai, siento que vivo en un delgado límite entre las dos especies, pero soy feliz ahí.
Era cierto, al ser criada como tal, había logrado adaptar su resistencia física, sentidos y forma de pensar. Era uno de ellos, en un pequeño mundo donde solo habitaban los tres.
-¡Dame el abrazo de una buena vez para que te vayas a dormir, es tarde! –Ordeno como sintiéndose obligado.
Rin no lo apretó, solo lo cobijo entre sus brazos, él respondió de la misma forma.
"Estoy orgulloso de ti, pequeña mocosa"
La mañana dio paso; a un ataque generalizado a los nervios de Rin, debía organizar la celebración para dentro de dos lunas, sin siquiera desayunar mando a traer productos característicos de la región para servir a las visitas, asear el palacio de modo que estuviera pulcro, escoger finas telas para decoración, buscar músicos para amenizar el ambiente, etc., Kagome se levanto a desayunar y se canso de esperarla; fue a su encuentro apoyando su buen gusto y decidiendo entre ambas lo mejor para la festividad, Jacken persiguió toda la mañana a la mocosa con la intención de que desayunara, su amo no perdonaría que la chiquilla se desmayara por no probar alimentos, hacía calor y eso favorecía su deshidratación, la verdad él; era el preocupado pero no lo admitiría nunca, Sesshomaru en todo el día no dio señales de vida, estuvo con sus generales preparando la seguridad del lugar y previniendo ataques que pudieran arruinar la velada, Señor y protegida no cruzaron camino, sino hasta entrada la noche, cuando ambas mujeres agotadas del ajetreo se dispusieron a descansar y comer algo.
Mientras Rin meditaba entre quebrarse una pierna o torcerse una mano; para así evitar su "presentación en sociedad Youkai", Sesshomaru adivinando sus pensamientos la intercepto en uno de los pasillos.
-Al terminar tus labores iras "vestida" a mis aposentos, para aprobar o no tu desempeño. -Sin más que decir, menos esperar una respuesta negativa, se retiro.
-¿Mis aposentos, Rin?, ¡¿tienes algo que contarme?! - Dijo en tono bajo con picardía, la mujer del Hanyou.
-¿Podrías empujarme de un balcón?
-¡Rin!
-Es que el Señor Sesshomaru quiere que baile frente a sus invitados y me muero de vergüenza, no vienen a ver a la "humana" del Lord Oeste bailar, vienen para que él decida con quien se va a unir, solo se van a reír.
-¿Qué vas a bailar?
(Soltando un frustrado suspiro) -Hace dos años aprendí de unas mujeres persas, un baile que en sus tierras llaman Danza de espadas.
Flash Back
Un fresco día de primavera daba inicio cuando la alerta de intrusos se disparo en el gran palacio, muchos soldados corrían hacia las puertas preparándose para la batalla que significaba, Rin con 16 años, observaba divertida como corrían de un lado para el otro, la ultima alarma que se había dado fue por unos Onis que no significaron ningún peligro, por lo cual el Amo del palacio decapito a los insensatos que armaron alboroto, creyó que sería igual y volvió a acostarse en la hierba, de pronto por los pasillos, diviso el majestuoso caminar de su señor hacia las puertas principales, lo siguió con cautela, si se presentaba él personalmente; de seguro sería algo interesante.
Lo que vio la dejo perpleja, era gente diferente, por decirlo de alguna forma, usaban túnicas, pañuelos en la cabeza y zapatos con punta respingada; bastante graciosos, noto que el gran Youkai se acercó a hablar con ellos, sin intención al parecer de asesinarlos, esos hombres le ofrecieron al Lord del Oeste finas telas y bellas joyas, a cambio de poder permanecer unos días en sus territorios ya que iban de paso. Curiosamente a juicio de Rin, Sesshomaru les permitió alojar en sus tierras, los persas armaron carpas y mientras los Señores intercambiaban sus productos y sellaban acuerdos de mercancías; el resto del grupo, en su mayoría las mujeres quedaron libres por unos días. Rin tuvo oportunidad de ver y participar de sus festejos y costumbres, le costó convencer a su señor de permitirle las visitas al campamento persa, pero este al final accedió, los persas eran muy amables y las mujeres le enseñaron sus artes, como la seducción, femineidad y el baile, el ultimo fue el que mejor se acomodo a la dama de palacio, aprendiendo así la danza de las espadas sin problemas, solo su señor y Jacken tuvieron oportunidad de conocer su desempeño, luego Sesshomaru le prohibió volver a bailar. Al partir los persas, una de sus mujeres le regalo a Rin; un bello traje de odalisca, en recuerdo a la amistad y para llevar a cabo la danza.
Fin del Flash Back
-¡AHH! -Grito emocionada Kagome, ¡claro que la conocía!
-¡Guau Rin; eso es muy difícil!, debes tener mucha gracia; para que Sesshomaru confié en ti.
La mirada de Kagome la incomodo, ¡¿Que estaba pensando?! Dejo la conversación de la danza hasta ahí y le sugirió con risas un tanto forzadas seguir con los preparativos, aunque a su amiga poco la convenció, debió aceptar igual. Con exquisito gusto, Rin termino su labor, todo estaba debidamente planificado, Jacken amenazo a algunos sirvientes reacios a ayudarla y Kagome la apoyo con sus opiniones, no les llamo la atención cierto detalle importante hasta que llego la noche.
-¿Donde está Inuyasha?
-Mmm, no sé ¿creo que no lo vi en todo el día?
-Bueno tiene que aparecer, ya es hora de la cena. Jajajaja.
Rin, Jacken y Kagome cenaban solos, cuando un Inuyasha bastante contento; cruzo las puertas del salón comedor con una sonrisa en sus labios, las mujeres se miraron analizando la actitud del Hanyou, el cual se sentó tranquilo a cenar. La dama del palacio se notaba bastante nerviosa mientras su plato disminuía, disimuladamente Kagome; bien bajito le pregunto a Jacken; que estaba sentado a su lado.
-¿Qué tal lo hace? -Refiriéndose al baile.
Jacken dudo si contestar, no le había gustado la idea de que Rin bailara frente a todos; mas aun era incompresible para él, que su amo; exhibiera a la mocosa de esa manera.
-Si, muy bien. -Reconoció con tranquilidad.
Al terminar la cena Jacken desapareció para cumplir una labor encomendada, luego iría a buscar a Rin para llevarla a los aposentos de su Amo. ella se dirigió sola a su habitación, saco de sus armarios una caja decorada con pequeñas piedras preciosas, adentro protegido con final telas lisas se encontraba intacto su Bedlah rojo carmesí, tenía dudas sobre si aún le quedaba. Al probárselo, se sorprendió de la imagen; mas los nervios eran mayores, se puso encima un Uchikake, no se pasearía con tan diminuto atuendo por los pasillos, cuando Jacken llego a buscarla estaba lista, vestida y peinada, llevo una caja alargada en sus manos y juntos llegaron a los aposentos del señor del palacio.
Entro sola, notando la poca luz, eso incremento sus nervios, trato de ganar confianza ¿si el Señor Sesshomaru confiaba en ella...?
Sintió la mirada del demonio en su cuerpo, estaba parado frente al ventanal, con un gesto le indico a la muchacha que se quitara el Uchikake y con otra que los músicos; que por cierto estaban detrás de un biombo, se prepararan para tocar.
….
Kagome el día anterior estaba tan cansada que no quiso preguntarle a su marido donde estuvo todo el día, cuando le iba a preguntar recordó a Rin y su noche, contra su voluntad dejo durmiendo al Hanyou y se levanto para ir en busca de su amiga, esta de mas decir que esos datos eran más interesantes que los de su medio demonio. Trato de no correr por los pasillos pero estaba muy nerviosa, llego a los aposentos de la dama de Oeste algo agitada y rápidamente entro encontrando a Rin aun durmiendo, sonrió como niña traviesa y se abalanzo sobre ella despertándola con el peso de su caída.
-¡AHH, Kagome que susto!
-¡Dime como te fue ayer y no omitas ningún detalle!
-Bien, me fue bien. –Contesto sin mucha emoción.
-Como que bien solamente, ¿Qué opina Sesshomaru? Dime.
-Dijo que mi baile seria "apropiado para tal celebración" y que hoy en la noche ensayaría una última vez.
Kagome quedo pensativa no esperaba que Sesshomaru fuera muy expresivo; no iba con él, pero si al menos… algo, más que apropiado.
-¿Puedo ver el traje o ver tu ensayo?
-No, él dijo que nadie debía verlo y cuando la celebración terminara no lo repitiera. ¿No sé por qué?
"Ese celopata solo quiere exhibirla y guardarla solo para él"
-De seguro Rin, debe creer que es un baile muy "intimo" para que lo hagas para otras personas fuera de este día en especial.
-Si debe ser eso.
…
El día se paso tan rápido que cuando se detuvieron; vieron como el sol ya desaparecía, estaban más agotadas que el día anterior y sabían que el siguiente seria decidor en todos los aspectos, tomaban el te antes de cenar cuando Rin dedujo donde podría estar Inuyasha, invito a Kagome a seguirla y cuando llegaron a donde se encontraba el Hanyou estallaron en carcajadas.
La imagen ciertamente hasta a Sesshomaru le abría sacado una sonrisa, parados los dos, Inuyasha le tiraba los bigotes a Ishira mientras el tigre por su lado trataba de morderle las ojeras al Hanyou, mientras él repetía, "¿Quién es el tigre más bonito?" Le apretaba las peludas mejillas y el tigre con las patas delanteras apoyadas en su pecho, también lamia su cara. Cuando el medio demonio se percato de que tenia público; soltó al tigre tratando de disimular, pero este perdió el equilibrio y cayó sobre Inuyasha aplastándolo.
Las carcajadas eran tan fuertes que las mujeres soltaron un par de lágrimas, las cuales percibió el gran señor, Sesshomaru a una gran velocidad atravesó el palacio encontrándose con las dos mujeres risueñas y al Hanyou siendo alfombra de la mascota. Se molesto, ¡Claro que se molesto! Al oler las lagrimas se preocupo y no puso atención a las risas alguien debía pagar por tal espectáculo y desconcentrarlo en un momento tan importante.
-Rin, ¿Acaso Ishira no está castigado?
De golpe cesaron las risas.
-Si Señor Sesshomaru.
-¿Que hace jugando con el Hanyou entonces? Tu deber es educarlo, se responsable, no serás por siempre una niña. -y se retiro.
Rin perdió por completo el brillo en los ojos, se puso pálida y en silencio se retiro, Kagome miro a Inuyasha y este guardo silencio, debían respetar sus costumbres por mas injustas que les parecieran, fueron al salón comedor donde solo estaba Jacken, cuando este pregunto por Rin; le contaron lo ocurrido, el renacuajo prometió llevarle algo para comer a sus aposentos y al terminar sus alimentos se retiro, al quedar a solas la pareja recordó que los había llevado al palacio, solo llevaban tres días en aquel lugar y sentían como si fuera un año, decidieron descansar para estar frescos ante la celebración que se acercaba; sin ellos saber si participarían de esta o no.
Jacken llevaba comida a los aposentos de Rin cuando su Amo lo intercepto.
-Deja los alimentos en mis aposentos, tráela hasta acá y retírate.
-Si Amo.
Cuando Jacken entro a la habitación de Rin esta estaba sentada en el futon vestida con su traje y lista para su práctica; aunque muy pero muy triste.
-Es hora de ir. –Dijo con algo de timidez en su voz.
-Si. –Respondió sin emoción.
La dejo frente a las grandes puertas; esperando que a la mañana siguiente todo fuera mejor.
La pobre Rin ni miedo sentía, estaba tan triste por el regaño del Señor Sesshomaru que se movía y actuaba por inercia. El sabía que había sido duro con ella; aunque era válido lo que le reclamo, el que actuó mal fue él, al desquitarse con Rin por problemas que rodaban su cabeza, cuando el ensayo termino, retiro a los músicos y se quedo a solas con su protegida.
-Come, después iras a dormir.
-No tengo hambre, lo lamento. -Bajando la cabeza.
-Entonces duerme.
Se despidió reverenciándolo, se dirigió a la puerta; mas no pudo salir.
-No he dicho que te vayas, dormirás aquí esta noche.
-¿?
-Tus ropas están detrás del biombo, cámbiate.
No supo que decir pero obedeció, se cambio el Bedlah por una Yukata delgada y se acomodo en el gran futon, en el, ya estaba el demonio sentado, vestido con un pantalón y un ahori ligero. Dándole la espalda a Sesshomaru pronuncio.
-No es mi intención defraudarlo, me esforzare mas y cumpliré la obligaciones que tengo.
La miro unos segundos y respondió.
-No me defraudas, solo esfuérzate más.
Eso a Rin le sonó: "confió en ti, se que puedes hacerlo"
Sin pensarlo se giro a abrazarlo como cuando era niña y apoyo la cabeza en su pecho, él no quiso moverse pero lo hizo, acostándose completo y tomando con un brazo su cintura, la acomodo mejor sobre él, ella se relajo, echaba de menos esos momentos a su lado y sin darse cuenta se durmió.
El amanecer llego con el canto de las aves, somnolienta sintio que apoyaba la cabeza en algo duro; cuando recordó la noche, de un brinco se separo de Sesshomaru cayendo del futon.
-¡Kyaaa!
-¿Porque todas las mañanas te caes? -Pregunto el demonio con real duda.
-jejejeje, la verdad no se que responder.
Omitiendo su extraña respuesta; ordenó.
-Rin, úsalo. -Indicándole una caja muy parecida la propia de su bedlah.
...
Kagone, Kaiko y Jacken esperaban angustiados en la habitación esperando saber donde estaba Rin, cuando esta cruzo la puerta los gritos y regaños no se hicieron esperar.
-¡¿Donde estabas mocosa?! -Jacken fue el primero.
-Este yo...
-¡¿Rin que te he dicho sobre portarte como una dama?! -Siguió Kaiko.
-Es que yo...
-¡Rin cuéntamelo todo! Debe ser interesante tu historia. -Guiñandole un ojo, Kagome.
Hablaban los tres al mismo tiempo, hasta que a Rin le dolió la cabeza, su buen despertar se había acabado.
-¡Basta! -Grito con fuerza y todos callaron. -El Señor Sesshomaru me pidió que durmiera en su habitación anoche, ahora necesito que se concentren, Kaiko prepara mi baño, Señor Jacken vea que estén preparando ya los alimentos que se eligieron y Kagome no se... Acompáñame en silencio.
Después de eso nadie discutió ni pregunto, aunque más dudas tenían que antes.
Todo estuvo listo para la noche Jacken le entrego a Kagone e Inuyasha ropas apropiadas para la celebración aunque no le gustara a Sesshomaru debían estar presentes como "huéspedes" que eran, fuera del hecho de que igual los detectarían.
A los ojos de Inuyasha Kagome era hermosa, pero vestida con un Kimono lila muy suave con flores rosadas, el cabello tomando con adornos en él, la favorecían dando la imagen de una gran y bella señora, sin dudas las comodidades y lujos del palacio le sentaban bien, contradiciendo a lo que él podía ofrecerle.
Al llegar el ocaso, Sesshomaru se presento en la entrada del palacio vistiendo una Yukata masculina blanca con flores moradas, del tono de sus marcas de linaje, su cabello suelto, y su estola en el hombro derecho, acompañadas de su típica armadura. Rin llego a su lado vistiendo un Kurotomesode negro con los bordes del cuello y mangas color rojo, así como un obi ancho, que iba desde abajo del busto, formando la cintura y terminaba en sus caderas realzando su figura de reloj de arena, junto con su cabello tomado, despejando su rostro y terminando en una pequeña colita que caía en su hombro, se veía sin lugar a dudas, hermosa.
La dama estaba sudando frio y con intención de desmayarse, tanto así que Sesshomaru la tomo de la cintura, y sin que nadie se diera cuenta, se la llevo lejos unos momentos para calmarla.
-Rin, eres la dama del Oeste, compórtate como tal.
-Para usted es fácil decirlo, son sus invitados, vienen a verlo por considerarlo un macho prometedor y lo más importante, son de su misma especie.
Decidió omitir el sarcástico comentario de su protegida, si los nervios se iban y ella se acordaba de sus palabras; la corregiría, ese no era el momento, contra sus principios creyó conveniente decir palabras que jamás repetiría.
-Me debías un premio, es mi deseo que por esta noche, seas una Gran Señora.
No creía lo que sus oídos escucharon, pero sabía que él no lo repetiría, respiro profundo, inflo su pecho enderezando su postura y declaro.
-Seré una gran Señora por usted. –Y comenzó a caminar de vuelta a la entrada.
Sesshomaru dejo escapar una diminuta sonrisa.
"Gran Señora, no hay duda"
Al poco tiempo comenzaron a llegar los invitados, el primero en hacer acto de presencia fue el Lord del norte el ave de fuego Hi No Tori, un Youkai alto, robusto, con el cabello color rojo fuego, ojos grandes y duros de color ceniza y una gran nariz, daba la sensación de ser osco por su presencia, pero la verdad era completamente distinto.
-¡Sesshomaru Lord del Oeste, cuánto tiempo! –saludo efusivamente el Lord del Norte.
-Hi No Tori! –Seco y conciso contesto Sesshomaru.
El hombre sonriente vio hacia el lado del demonio del Oeste, encontrando una cara conocida.
-¡¿No me digas que es tu protegida?! La pequeña… Rin, si, te llamas Rin ¿cierto?
-Gran Lord del Norte, Bienvenido al palacio del Oeste, espero haya sido agradable su viaje.
-Vaya pero si la última vez que te vi le llegabas al cinturón a Sesshomaru.
-Los humanos crecemos rápido Lord Hi No Tori.
-Toda una dama, te felicito Sesshomaru por tenerla aun en tu compañía. –menciono, con algo más en sus palabras.
-Mi deber es estar a su lado, para alguna vez compensar todo lo que Lord Sesshomaru; ha hecho por mí durante todos estos años.
-Que suerte la tuya Lord del Oeste. –De nuevo contestó con doble intención.
Extendiendo su mano, se acerco al Youkai pájaro una hermosa mujer, alta con su mismo tono de cabellos y ojos pero con un rostro más armonioso.
-Mi bella hija; Hou ou.
La dama se agacho frente a Sesshomaru; en señal de respeto, pero este apenas y movió la cabeza.
-Es un placer visitar tan majestuoso palacio, si me permitiera unos minutos; luego de los recibimientos me gustaría que me hablara un poco de él. A Rin casi se le escapa una risita "el Señor Sesshomaru hablar" el demonio la miro de reojo una fracción de segundo, para luego volver a poner atención en la bella dama.
-Veremos. –Fue para variar su escueta respuesta.
El Lord del Norte su hija y una pequeña comitiva, ingresaron al palacio directo al salón preparado para la celebración, dentro de este Inuyasha estaba muy nervioso; por como lo tratarían los visitantes, hubiera preferido no presentarse, pero Kagome insistió. De pronto diviso al Lord del Norte el cual al ver al Hanyou nervioso, quiso dar el primer paso.
-Tu debes ser Inuyasha, el hijo menor de Inu no Taisho.
-Si soy yo. –Respondió a la defensiva.
-Jajá muchacho no soy tu enemigo relájate, de hecho el menor de mis hijos también es Hanyou, no temas, además que como medio hermano del gran Sesshomaru ni en sus dominios ni en otros reinos, nadie te puede tocar así él lo ha dispuesto. –Y dando una palmada en el hombro; de un impresionado Inuyasha, el Lord del Norte se retiro.
Cuando volvieron a estar solos Sesshomaru miro con enojo a Rin, la cual por alguna extraña razón; en vez de preocuparse soltó la risita contenida.
-Jijiji –Tapándose la boca. –"Hablar". –Jajajaja. -Después de desahogar sus nervios mediante la risa, respiro profundo más tranquila.
El demonio seguía observándola y más que eso siguió sin entenderla, pero un suave olor inundo su olfato; colocándolo alerta previniendo a la muchacha.
-Ahora Rin, es el momento.
En un haz de luz llego el Lord del Este, el Dragón de la fertilidad, más conocido por su repudio hacia los humanos.
-Lord Sesshomaru Señor del Oeste. –Saludo mirando a su lado con desprecio. –Veo que has decidido seguir los pasos de tu padre.
-Lord Ryu Señor del Este, es de esperarse que tú no sigas los pasos del tuyo. –Respondió sin filtro.
Con una sonrisa en los labios del dragón, contesto cambiando el rumbo de la conversación.
-He traído a mi hermana Ryoka, digna Youkai de nuestra estirpe.
La dama de cabello oscuro y ojos verdes se paro frente a su anfitrión y reverencio.
-Es una placer visitar el palacio del Oeste, mi Lord.
Sesshomaru volvió a mover la cabeza en señal de saludo; en completo mudismo, pero en sus ojos se plasmaba el desprecio de sus presencias. Entraron en silencio al salón y aunque Rin se sintió intimidada por la mirada de ambos Youkais, jamás disminuyo su presencia o bajo su frente.
-Puedes respirar ahora. –Menciono leyendo los pensamientos de su protegida, la cual inhalo de forma profunda dejando escapar un suspiro.
Solo faltaba un Lord para ingresar ellos también al salón, y este ultimo invitado no se hiso esperar.
-¡Sesshomaru! –sintió un grito solemne frente a él.
"En qué momento llego"
-Lord del Sur, tus apariciones son inesperadas.
-Eso espero, recuerda que como Zorro Blanco; debo mostrar mi astucia a los poco favorecidos. –Respondió con una sonrisa de superioridad. He traído a mi hija Uki para presentarla en tu celebración.
Una hermosa y nívea dama muy femenina apareció detrás del Zorro del sur; presentando también sus respetos ante el Lord del Oeste, la Youkai era un poco más alta que Rin pero de similar contextura, con cabello y tez blanca resaltaba en ella, el rojo de sus labios. Sesshomaru levanto su mano y los guio al gran salón, los invitados estaban reunidos y recién empezaba la velada.
Entre conversaciones, los grandes Señores se colocaban al día en materia personal, de hecho solo hablaban el Lord del Norte y del Sur, mientras que el Este y Oeste compartían miradas asesinas, cada ciertos momentos las damas invitadas se acercaban a Sesshomaru; intentando intercambiar frases con él, pero de este ni una palabra escapaba, Kagome se acerco a Rin al verla algo tensa, comenzó alagando su traje, cuando se acerco Ryoka, dama del este a intercambiar palabras con la humana protegida.
-Si salgo elegida, debes saber que no deseo tu presencia en este palacio, marcharas el mismo día en que sea informada la decisión de Lord Sesshomaru.
-Hasta entonces he de solicitarle; que evite mi contacto si tanto la incómoda. -Y como una gran dama; se alejo de ella en busca de algo productivo que hacer.
-ignórala.
-¿Eh?
-Si me uno a Lord Sesshomaru me da lo mismo tu presencia en el palacio, mientras no estés en sus aposentos, todo estará bien. –Fue la sinceridad de la dama del Norte.
¿Y se suponía que eso la haría sentir mejor? -Pensaba una angustiada Rin.
-Yo te matare no lo dudes. -Amenazo la dama del Sur.
"¡¿Kami en que me metí?!"
Evitando que Kagome les respondiera por ella y dejándola al lado de su esposo, salió a un balcón; necesitaba aire fresco, cuando una presencia a su espalda la sobresalto.
-Tranquila, si te quisiera matar, Lord Sesshomaru me mataría antes.
¿Y ese quien era?
-Me presentare, soy Kotori, hijo Hanyou del Lord del Norte.
-Disculpe no lo vi en la recepción de su padre.
-Obvio, ¿No esperara que un "Hanyou" se presente delante de un Youkai como Lord Sesshomaru o no?
Rin sonrió con ternura era cierto el Señor Sesshomaru odiaba a los Hanyou, aunque eso había cambiado un poco.
-No debería juzgar a Lord Sesshomaru por sus palabras pasadas, si no por sus logros presentes.
-Veo que es incondicional a él, aunque es de naturaleza humana.
-Mi naturaleza no marca mis pasos, mi persona lo hace, he sido la protegida del Señor Sesshomaru por 11 años, si odiara tanto a los de especie inferior mi presencia en el palacio sería imposible.
-Tiene razón.
El amable Hanyou estaba a unos metros de Rin; conversando casi de extremo a extremo, pero cuando el mitad demonio quiso reducir el espacio, el Señor del Oeste apareció.
-Rin prepárate.
-Si Señor Sesshomaru. -Contesto algo nerviosa; pero sin olvidar la sonrisa, se retiro.
Sesshomaru analizo al Hanyou con odio en sus ojos, advirtiéndole tácitamente donde se encontraba y a quien le pertenecía, la dama con quien intercambio palabras. El Hanyou mostro sus respetos y volvió al salón dejando molesto al demonio perro, un descuido y todo terminaba para él.
Kagome observaba a la distancia a aquellas criaturas, todas de bella imagen y asombroso poder, lamentaba la posición de su amiga, si Sesshomaru debía escoger una esposa entre esas damas, no tenía opción. Pero al fijarse bien en las "Ladies" que eran presentadas, todas carecían de los que Rin tenía en abundancia, ahora entendía porque el demonio mantenía a la niña a su lado, su mundo no era otra cosa que frívolo, carecían de corazón, sentimientos, solo se pavoneaban frente a él; para seducirlo de forma, en ocasiones bastante grotesca, solo deseaban el poder que ofrecía un Lord y las comodidades del título, en cambio la humana, ella sí compartía con él, los había visto conversar y tratarse, jamás creyó que Sesshomaru con su ambición de poder y repudio a todo el que fuera diferente, pudiera ser a la vez amable y justo, dedujo que la influencia de Rin, lo había hecho reconsiderar el vivir solo para la batalla y de a poco aprender también, el "disfrutar" los momentos simples de la vida; sobre todo una cálida sonrisa ofrecida por alguien; que en verdad se preocupa por ti. Cuando vio a la dama salir del salón la siguió; deseando poder ayudarla en sus preparativos para su baile, al alcanzarla se tomaron de la mano, sonriendo y apuraron su paso, pronto estuvo lista para su presentación, Kagome impresionada partió a dar aviso a los músicos que amenizaban el ambiente y estos se posicionaron para comenzar, Rin se paro en lo que Kagome llamo "escenario" desde ahí todos la verían, respiraba profundo recordando las palabras de Sesshomaru "mirar un punto que te genere seguridad" y cuando comenzó su canción; apareció ante la expectación de todos los presentes que observaban algo reacios; a lo que pudiera ofrecer de entretenimiento una simple humana.
Cuando el Darbuka comenzó a marcar el paso, una bella mujer apareció ante los ojos de los grandes Señores; vestida con un Bedlah de la mas fina calidad, el sujetador era dorado con bordes blancos; todo trabajado solo con piedras preciosas para dar el diseño, caían en el medio del busto algunas tiritas colgantes, el cinturón era igual al sujetador pero de este caían trozos de seda en punta; permitiendo la vista de las piernas a cada paso, el cabello cayendo suelto, despejado su rostro con un pañuelo que servía para traer la espada apoyada en la cabeza, su muñeca izquierda y su tobillo derecho adornados con pulseras también con incrustaciones, su maquillaje propio del baile; con los ojos bien delineados negros y la boca rojo carmesí, una imagen simplemente sensual y atrayente.
Camino extendiendo sus brazos; comenzó a mover sus caderas con golpes marcados por el Darbuka y la espada fija en su cabeza, daba la impresión de desencajar su cadera con cada movimiento y luego entraba y sacaba su vientre, sus manos comenzaron a marcar un recorrido en su cuerpo, desde la cabeza a los pies desplazándose por el escenario, el sonido del Duf, aviso que la música apuraría su paso, tomo la espada en su cabeza y simulo una batalla marcada por sus pies y caderas, luego coloco el arma de nuevo en su cabeza y se tendió en el suelo haciendo bailar su vientre en forma de olas; se paro, giro en el espacio dispuesto y con las manos ondeando su rostro se disponía a terminar su baile, estaba tan concentrada que no necesito un punto en el cual fijarse, pero cuando busco una mirada en especial; la encontró fija sobre su la suya, buscando; llamándola; avisándole que algo sucedería, cuando en cosa de un parpadeo; su Señor apareció frente a ella de un salto lento sin asustarla, eso no se lo esperaba, decidió alargar el baile meneando sus caderas y vientre mientras lo rodeaba, Sesshomaru la ínsito con la mirada a tomar de nuevo su espada y levantarla hacia él, con miedo de no conocer sus intenciones siguió su juego, moviendo el arma mientras seguía su danza hasta que él; en un movimiento hiso que Rin le cortara el rostro, una cortada pequeña; nada especial para aquel demonio, pero que si demostraba que el arma tenia filo y era peligrosa, la música termino, y con el mismo mutismo que Sesshomaru se presento, limpio la ínfima sangre que broto del corte con una de sus garras. Rin algo desconcertada vio hipnotizada a su Señor lamer la sangre de su dedo, fue ahí cuando Sesshomaru lo olio por primera vez.
-¿Estas…? Humf. – menciono mirándola a los ojos con una pequeña sonrisa que transmitía demasiado.
Rin se asusto, se puso roja a la velocidad de la luz y salió corriendo a sus aposentos dejando al Lord del Oeste; satisfecho de ese primer paso.
Kagome no entendió mucho que sucedió, pero partió corriendo tras de ella, cuando Inuyasha salió del hechizo de su baile, quiso hacer lo mismo pero una conversación llamo su atención.
Los Sirvientes de compañía de los grandes Señores, se acercaron al Lord del Oeste con una clara intención.
-Lord Sesshomaru, ¿Que pides a cambio de la humana?
-…
-Sabemos que fue esa su intención al presentar ese delicioso baile, ponga un precio y el que ofrezca mas se la lleva. –Dijeron sin un ápice de consideración.
-…
Inuyasha sintió escalofríos, ¿El idiota de Sesshomaru no sería capaz de cambiar a Rin o sí?
Hola Chicas Jajajaja. Me demore mucho cierto?, lo lamento pero me ha costado un poco, no ser tan dispersa con las ideas.
me di el gusto de poner a un Rin odalisca ¿Que tal?
Bueno las invito a compartir sus opiniones con mensajes, yo olvido un poco las cosas, cuando me siento apurada para subir el capitulo así que derrepente se me van ciertos puntos de esta parte.
Anxelin gracias por seguirme ojala te guste el capitulo, aunque es largo, prometo que el siguiente tendrá un poco de acción y revelaciones y te mencione primero porque fuiste la primera en comentar la historia, gracias por dedicarme tu tiempo.
Tsuki no Youkai gracias por seguir la historia y haré lo posible por mejorar mi puntuación, pero créeme que se me ha echo muy difícil, no estaba acostumbrada a escribir, y me lance con una trama muy compleja si te sigue interesando sabrás porque, pero cualquier critica constructiva es bien recibida.
RefiraM Hola! te echaba de menos que rico que te gusto, aquí estamos de nuevo, plasmando las locuras que se me ocurren, yo también quiero un tigre, ofrezco a mi marido en parte de pago jajajaja están por ahí con la cantidad de comida jajajaja.
Miara Hola y si Rin da miedo tantos años con Sesshomaru de ejemplo debio aprender algo, el asunto con los colmillos lo deje en ascuas este capitulo pero el siguiente contara la verdad Muajaja.
Elci Hola! bienvenida al loco mundo de mis ideas, no te preocupes, un Sesshomaru mujeriego aquí no sirve! jajajaja no lo aceptamos, que bueno que te gusto la historia y es mas agradezco tu fe en mi, pero de ser sincera no creo que pueda meter a todo el universo de Inuyasha en la historia es mucho para mi, que estoy recién comenzando, y no soy humilde si no REALISTA no puedo! pero intentare agregar mas personajes de acuerdo como avance Gracias por leerme.
bueno chicas sigo trabajando para ustedes tratare de subir pronto, Lo juro!
a por cierto de forma humilde (ojo) no piensen que me creo el cuento de escritora, abrí una pagina en face como Yuki no Shimizu por si quieren comentar algo mas del capitulo o la historia, búsquenme por ahi, si desean. podre responder y avisar cuanto falta para publicar, insisto de forma de comunicación con ustedes.
chao hasta pronto!
