Capitulo 4.- De noche.

Dejando a Sesshomaru parado solo en el "escenario", Rin corrió asustada por los pasillos del palacio; no paró hasta estrellarse en su futon.

"Se dio cuenta"

Quitándose el Bedlah rápido y colocándose una simple Yukata, se metió bajo las mantas avergonzada, juro jamás volver a salir de ahí, minutos después escucho que llamaban a su puerta.

-¡Rin! ¿Estás bien? Soy Kagome, ¿puedo entrar?

Al no recibir respuesta, la miko abrió despacio la puerta y diviso un montículo elevándose desde el futon.

-Si no quieres mirarme está bien, pero quiero saber que te paso. -Le hablo en forma maternal.

-...

-Rin cuéntame.

-¡Se dio cuenta..!

-¿Quien, de qué?

La miro unos momentos con lágrimas en los ojos y haciendo pucheros decidió confiar en su amiga, sería la primera vez que compartiría con alguien sus sentimientos.

-Es que hace unos años; me di cuenta que siento algo por el señor Sesshomaru, al principio no lo entendía, creía que era admiración, como cuando era niña, pero hace poco tiempo; él ha estado más cercano conmigo y en uno de esos momentos me di cuenta de la verdad. ¡Pero ahora se dio cuenta! ¡Ah! Me va a correr del palacio, me rechazara y ¡además se casara!

-Rin tranquila, entiendo tu preocupación, pero tú sabías que la celebración seria para que él conociera a las pretendientes.

-Lo sabía, pero hasta ahora no lo dimensione.

-¿Por qué dijiste que se dio cuenta?

Volvió a esconderse bajo las mantas.

-Porque cuando bailaba sola estaba concentrada; luego cuando se acerco, quise bailar para él, no sé en qué pensaba solo actúe y cuando termine la danza; cuando limpio su sangre de sus dedos; la sangre que yo derrame, yo sentí algo distinto, algo que fluía en mi y él también lo noto, porque me lo dijo.

Sabía lo que había sentido su amiga, aunque no tenía idea de cómo explicárselo.

-Sesshomaru estaba reunido con los Lores del Norte y Sur, quienes solicitaban la mano de Rin para sus respectivos hijos Hanyou.

-No está disponible para tales solicitudes.

-Porque no. -Reclamaba el Lord del Norte. -acaso no fue para eso su baile, ¿para seducirnos?

-Pensó en revelarles el verdadero motivo, pero lo descarto, no era prudente ofender a sus pares.

-Si quieren el verdadero motivo yo se los digo. -Dijo el Lord del Este. -Fue para hacernos ver; que entre todas las damas presentadas en esta velada, la "suya" es la única merecedora de ser la Señora del Oeste, aunque no haya tomado aun su virtud, planea hacerlo, por eso la dama huele a su Lord.

Todos se quedaron mirando a Sesshomaru esperando una respuesta, si confirmaba lo dicho por Ryu, se desatarían problemas entre los reinos.

-Simple entretención. -Fue su escueta y relajada respuesta, bajándole el perfil a las palabras malintencionadas.

-Bueno si no eliges a tu hembra entre las pretendientes, sabremos que solo deseabas humillarnos. -Amenazo el Lord del Sur.

Estuvieron un tiempo más luego del baile de la Dama del Oeste, bebiendo sake y conversando sobre quien se quedaría con Rin, las pretendientes que estaban atentas a la figura del bello demonio, enviaban a este, miradas lujuriosas, miradas que el macho rechazo, a todas y cada una de las invitaciones a "intimidad" de aquellas hembras, Inuyasha a cierta distancia ponía atención a cada palabra de los grandes Señores, que demostraban firmeza en su decisión de llevarse a la joven dama, estaba a punto de intervenir a favor de Rin y su libertad, cuando de pronto Sesshomaru sentenció escondiendo su irritación.

-La humana Rin es libre, no me pertenece su vida, pero mientras se encuentre en mi territorio, la protegeré como hasta ahora. Quien intente obligarla a hacer algo que ella no desee, recibirá la muerte.

Todos guardaron silencio al escuchar, la clara amenaza del Lord del Oeste en protección de la dama, las mujeres hicieron un gesto de asco y los hombres, dieron por terminada la discusión, por ahora.

Con copas de más y sin resultados claros, los Señores abandonaron el palacio en compañía de sus sirvientes y sus hijas, estas se despidieron respetuosamente del demonio, prometiendo visitas hasta que él hiciera conocida su decisión. Sesshomaru los "despidió" en la entrada del palacio en compañía de Inuyasha; que mantenía la distancia y guardo silencio toda la velada, solo esperando enfrentarlo a solas.

Cuando partió el último Lord, Inuyasha espero unos minutos para acercarse, Sesshomaru estaba con la mirada perdida en la inmensidad del cielo.

-¿Porque la exhibiste así, si no pretendías entregársela a alguno de esos "Lords"?

-Tú las viste. -Mirando a la inmensidad tranquilo.

-¿Eh? -Que respondiera su respuesta lo tomo por sorpresa.

-Son vacías, no sirven para otra cosa que la intimidad, ni siquiera para parir un heredero. -Y comenzó su caminar hacia los pasillos.

-Asumo con eso que no elegiste a ninguna. -Dijo con cierta suspicacia.

-Debo elegir una dama de entre las presentes y así lo hare. -Dio por terminada la conversación.

En la soledad de los pasillos, Sesshomaru sintió que lo acechaban, sonrió de medio lado; imaginando al ingenuo que osara atacarlo, sabia quien era, esperaba que diera el primer golpe, así tendría un motivo para matarlo al fin.

-Amo Sesshomaru.

-…

-Deseo solicitar una vez más la mano de la dama Rin.

-Los generales como los soldados tienen prohibido beber, solo tu exceso de licor permitiría que importunaras con tal insensatez.

-¡La quiere solo para usted, pero no la toma!, ¿Cuánto tiempo cree que aguantara a su lado así?; sobre todo si usted se enlaza y engendra un heredero.

Tomándolo del cuello con increíble velocidad, amenazo.

-Ella es mía. -Dicho esto, lo soltó y se retiro.

Rin se durmió en las piernas de Kagome, esta acariciaba su cabello para relajarla y acompañarla, llamaba su atención que su amiga no lloraba, solo se veía muy triste, con ayuda del Hanyou; que fue a buscar a su esposa, la acomodaron en el futon, retirándose a sus propios aposentos, para discutir la información de Inuyasha y tomar buenas decisiones.

Rin despertó a media noche con el rugido de su estomago, vagamente recordó que no había comido en todo el día con los preparativos a cuestas, cuando iba a levantarse para visitar la cocina, recordó a Sesshomaru y se volvió a esconder, no sabía que era más grande, su hambre o su vergüenza, al final el hambre gano.

Sesshomaru no dormía, estaba completamente ido en sus pensamientos, con los ojos cerrados, recordaba una y otra vez cada movimiento del cuerpo de Rin al bailar, desde que la vio practicando, esas imágenes se repetían constantemente en su cabeza en todo momento y tendían a desconcentrarlo de los asuntos importantes, sentía fluir su sangre; ganas de tenerla a su lado, de verla bailar solo para él, se levanto del futon y observo la luna, a primera hora iría a buscar las respuestas que fueron ofrecidas, a cambio de la estúpida celebración, cerro los ventanales, deseaba desconectarse del mundo, la luna ahora no le transmitía paz; solo otra preocupación. Como Gran Youkai, podía ver perfectamente en la oscuridad, y en uno de los muebles de sus aposentos distinguió la Yukata de dormir de Rin, recordando cómo fue dormir con ella, le había costado mantenerse firme en no tocarla más de la cuenta; pero había valido la pena, todos los presentes sintieron en ella su olor y así se aseguro que mantuvieran su distancia, dejo la Yukata sobre el futon, cuando sintió los pasos de Rin por el pasillo, sabía que tarde o temprano se levantaría y saldría, esa niña vivía con hambre y el hecho de no probar bocado en todo el día, la haría dirigirse a la cocina tarde o temprano. La siguió con sigilo, no sabía cómo reaccionaría después de lo que sucedió al terminar su danza, o mejor decir; lo que ella creía que sucedió.

Al llegar a la cocina observo que Rin sacaba ollas y verduras ¿De verdad cocinarías a esas horas?, prefirió interrumpirla de inmediato, no era necesario cocinar, si había alimentos preparados esperándola.

-Rin.

Esa voz hizo que un escalofrió la recorriera de pies a cabeza.

-¡Eh! ¿Sí, Señor Sesshomaru? -Dándole la espalda, trataba de conservar la calma.

-Hay alimentos guardados para ti, búscalos.

-¡Hai! -Dijo sin aun mirarlo, lo mas infantil posible.

Ya la conocía, sabía que recurría a la actitud de niña cuando deseaba desviar un tema, pero él deseaba aclararlo, no podía dejar pasar la oportunidad, se acercaba el día en que debía terminar lo que empezó y para eso; debía saber que camino elegiría su protegida.

Rin iba a abrir las puertas de los muebles para buscar, cuando Sesshomaru ordeno:

-Búscalos con el olfato.

-¿? -Ahora si lo quedo mirando extrañada.

-Cierra tus ojos y distingue los olores, dijiste que habías "aprendido" a ser Youkai.

"¡sabía que estuvo ahí esa noche!"

-Bien, ¡a oler la comida! –cerrando los ojos, intento percibir olores, pero no sabía que buscaba específicamente.

Sesshomaru no sabía si reír o enojarse, era grande su confusión, Rin levantaba la cabeza, se paraba de punta de pies y trataba de oler de una forma más sonora que efectiva, caminaba con las manos hacia atrás, por ende, la vio golpearse contra un mueble usado como mesón.

Suspiro molesto.

-Rin; con las manos guíate, con tu nariz percibe, concéntrate.

Se puso nerviosa, lo estaba haciendo todo mal.

-Si supiera que busco sería más fácil.

-…

-Bueno…

Se detuvo unos momentos y se concentro respirando suave, intento percibir los aromas que la rodeaban, las cenizas que fueron el fuego, las especias que se utilizaban para cocinar, Sesshomaru parado en una esquina, las verduras y mas ingredientes que se usarían cuando empiece el día y por último, sintió el aroma de verduras salteadas, arroz, pescado y algo mas, camarones. ¡Encontró sus alimentos!

-¡Los encontré! –Grito abriendo los ojos y la gaveta donde se encontraban ocultos. Se sentó y comenzó a devorarlos.

Sesshomaru la observaba, creyó que le costaría dar con ellos, pero sin duda su olfato había mejorado, todo marchaba bien.

Al terminar, fue a lavar los trastos; pero el demonio, no lo permitió dejando apiladas las cosas para que los sirvientes cumplieran con su labor, caminaron en silencio por los pasillos devuelta a sus aposentos. Para entonces, Rin había olvidado el motivo de su encierro y sonreía feliz al caminar al lado de su Señor, lo cual imposibilitaba al demonio tocar el tema, en las puertas de su habitación y con su infaltable sonrisa; Rin dio las buenas noches y se dispuso a seguir durmiendo. Sesshomaru también se retiro.

En los aposentos del Señor del palacio el hombre alto de cabellos largos paseaba por la estancia meditando sus acciones, cuando de pronto las puertas se abrieron suavemente, dejando ver a tras luz la silueta de una mujer de estatura mediana, figura menuda y largos cabellos entrar, ambos en silencio se acercaron; recorriendo el cuerpo del otro con sus manos, la oscuridad absoluta de la habitación, permitía jugar con los sentidos y fue así que comenzaron a amarse frenéticamente.

Rin no podía dormir sabiendo que quedo un tema inconcluso, lamentaba haber evadido una conversación, siendo que al aclararlo de inmediato podrían solucionar las diferencias y no habría necesidad de alejamiento. Salió de su habitación decidida a hablar con él, se paro frente a su puerta, la cual noto entreabierta, pero cuando iba a tocar; una mano cubrió su boca, otra la tomo por la cintura y una mirada conocida la hizo guardar silencio.

En los aposentos principales se oían gemidos y gritos mesclados con placer, Rin no entendía que sucedía, si Sesshomaru tapaba su boca ¿Quién estaba adentro? Intento mirar por la abertura de la puerta, inmediatamente la mano que cubría su boca, se desplazo a sus ojos, ¡Claro que no permitiría que viera tales cosas! Los que estaban en sus aposentos fornicaban como animales y ella no abriría sus ojos con esas imágenes, afianzo su agarre de la cintura y de un salto, salió por una ventana llevando a su protegida hacia el bosque del jardín Sur.

Aterrizo en la hierba y sin soltar aun la cintura de la dama, se apoyo en un árbol. La muchacha no aguanto más las dudas y el silencio.

-¿Si usted está acá conmigo? –Lo miro confirmando la información. -¿Quién está en sus habitaciones sufriendo?

"¿Sufriendo?"

-La "dama" del Sur y el General Hayato.

-¡OOHH! –Tenía miedo de hacerlo, pero debía preguntar. -¿Pero porque en sus aposentos Señor Sesshomaru?

Como se lo explicaba...

-De seguro Hayato cree que la hembra eres tú y Uki la Dama del sur, cree que soy yo.

Sabía que con eso solo aumentaba el número de preguntas.

-¿Por qué creería el General Hayato que yo estaría en sus aposentos en la noche y usted no?

"Buena pregunta"

-De seguro pensó que visitaría algunas de las pretendientes por la noche. -¿Por qué contestaba?, ¡No tenía idea! (La magia de Rin)

-¿Y ella?

-Quiso adelantarse a las otras, el sexo entre los Youkai, carece de sentimientos o emociones, al contrario de los humanos.

Se puso roja, supuso lo que hacían, pero un comentario tan directo no lo esperaba, fuera del hecho, que la conversación la llevaba con la misma expresión estoica de siempre, como restándole importancia.

-¿Por qué usted lo permite?

-Me deshago de dos problemas a la vez, sobre todo si se marcan mutuamente. Mandare a quemar todo luego de esto.

-¿No le molesta que estén en sus aposentos?

-…

Afianzo el agarre de su cintura y sentado a los pies del árbol, la acurruco en su pecho, aun despierta Rin se amoldo a su señor y este como tantas otras noches, corrió el cabello de su cuello introduciendo su garra, a lo cual la mujer cayó en un profundo sueño. Cuando el astro rey se hizo presente, la tomo en sus brazos y con suavidad la llevo a su futon, depositándola ahí, para dormir lo que necesitara, la hora de enfrentar a los que osaron profanar su espacio llego y con una sonrisa de maldad formada en sus labios, se dirigió a su encuentro.

En los aposentos del Lord Del Oeste, se escucharon gritos, golpes; cosas y paredes romperse, Inuyasha paseaba nervioso por el pasillo, una vez que vieron que Rin no estaba involucrada, Kagome fue a su encuentro y su marido espero atento la salida del demonio, pero una pelea se daba lugar en las habitaciones, dando por finalizada con la muerte del General Hayato y la deshonra de la dama del sur, quien fue devuelta a sus tierras solo por la "amistad" y buenas relaciones entre ambos reinos, Rin dormía en sus aposentos, desconectada de la realidad, cuando despertó estaba en compañía de Kagome, quien no dudo en ponerla de inmediato en conocimiento de la batalla que se dio y que Sesshomaru e Inuyasha luego de eso, partieron por respuestas hacia el palacio de la luna, si bien todos escucharon el "escándalo en los aposentos" nadie opino, solo alcanzaron a ver que la dama del Sur perdió la lengua en la batalla, por eso estaba impedida de contar lo que vio, solo quedaba una persona que conocía la verdad, y Sesshomaru jamás la revelaría.

Hacia el palacio de la luna se dirigían;0 una esfera de luz y un Dragón de dos cabezas, llevando a un Hanyou en su lomo, al demonio no le gustaba la idea de llevarlo con él, pero no le gustaba repetir las cosas, además de saber que le causaría un mal rato a su "Madre".

-No solo trajiste en visitas anteriores a dos humanos, si no que ahora me traes un Hanyou, ¿Qué hijo disfruta ver a su madre con jaqueca? -Dramatizando su molestia.

-Cumple tu parte, yo cumplí la mía.

-A quien has elegido entonces.

-Se enterara primero la elegida, nunca ofrecí una respuesta inmediata.

-Eres mi hijo Sesshomaru, te traje a este mundo y te puedo sacar de él. –Amenazo cansada de sus rebeliones.

Inuyasha trago en seco, ahora entendía porque su medio hermano era así de frio y "monstruoso". Esa mujer le daba miedo con solo verla.

La Gran Señora, poso sus ojos en el Hanyou analizándolo, con cierta risa sarcástica menciono.

-¿Pero si eres igual a la humana? Sesshomaru tú debes recordarla bien ¿o no? -Dejando ver mucho más en sus palabras.

Inuyasha quedo pensativo, sabía que Sesshomaru había conocido a su madre, pero las palabras de esa mujer; sonaban a una insinuación bastante molesta, ido en sus conclusiones, no se percato del momento en que él demonio se abalanzo sobre su madre, agarrándola del cuello y elevando sus pies del suelo.

-Limítate a lo acordado. –Hablo entre dientes molesto.

¿Que podía esconder Sesshomaru sobre la madre de Inuyasha?

-Suéltame o la información se irá conmigo a la tumba "Querido Hijo" -Pronuncio con una calma impropia de la situación.

Luego de bajarla se calmo, escucharía lo que necesitaba y se iría para no volver, de preferencia, jamás.

-Como ya sabes, tu padre de uno de sus colmillos forjo a Tessaiga, la cual tiene un gran poder de destrucción, pero en uno de sus tantos viajes en busca de fortalecerse, conoció a otro Inu Youkai, nunca me dijo su nombre. -Haciendo un puchero. -Que poseía una espada mucho más poderosa que Tessaiga, la katana es la conocida Souunga.

Esta espada no era como la de tu padre, puesto que Souunga fue forjada con un hueso del Inu Youkai, por un herrero que conocía artes oscuras. Este ser era perverso, maligno y muy poderoso; mataba sin consideración a cualquiera que se cruzara en su camino, daba lo mismo su especie, tiempo después de conocerlo, a tu padre le encomendaron detenerlo, por eso de que defendía a los humanos. -Ironizo la última frase, moviendo en círculos las manos. -Después de una ardua batalla, cuando lo mato; su espada quedo sin poder. Tu padre, un Youkai joven y temerario, lo único que ansiaba era lo mismo que tu; ser más fuerte. Por esto mando a forjar Tenseiga, a quien utilizo para revivir al Youkai y así que este revelara como utilizar Souunga, obviamente salió mal, al no haber cuerpo, el alma que fue traída del otro mundo no tuvo donde alojar y lo hizo en la espada, de ahí su espíritu maligno. Inu no Taisho se arrepintió de revivirlo y escondió la espada en el palacio, tú venias en camino de nacer. -Dijo mirándolo a los ojos con esa frase. -Y como el único heredero del Lord del Oeste y La señora del palacio de la luna, fue grande la celebración de tu nacimiento, pero la espada con el tiempo gano fuerza, se libero de la prisión donde la confino tu padre y siendo tú, un recién nacido, te ataco. Esta demás decir que te protegimos y no paso nada. -Dijo restándole importancia al recuerdo que asalto su mente. -Pero tu padre ahí decidió que la katana era demasiado peligrosa y como él lo provoco, por sed de poder, debió cargar con la espada hasta el fin de sus días, con lo que eso significaba, una batalla constante de fuerzas de voluntades, la katana siempre intento poseerlo, al parecer, cuando murió por salvar a la humana y el Hanyou. -Apuntando a Inuyasha. -Lograron sellar la espada un tiempo, el resto lo sabes, estuviste ahí, la espada se libero, poseyó a un humano y peleo contra ti y tu "medio hermano" ganado ustedes la batalla y sellando la katana en el inframundo. Resumió la batalla con Souunga menoscabando lo que sucedió aquella vez. -Pero sé que esta ah adquirido fuerza a través de los años, logro abrir un portal con ayuda del mismo Señor del infierno y desea venganza. Juntando sus manos, dio por finalizada su explicación.

-Debes saber todo eso por el Meido Seki.

-Sí, eh visto el movimiento que ha levantado en el inframundo, predigo que dentro de tres lunas llenas, podrán salir del portal demonios poderosos, no los simples esbirros, como los que liberaste tu, de forma irresponsable. -Atacándolo directamente.

"Dentro de tres semanas, la tercera luna llena"

-Como lo detenemos.

-Destruye a Souunga, es la única opción.

Inuyasha escuchaba incrédulo la historia, quiso intervenir en la conversación, pero sintió miedo de sus dos acompañantes.

-Eso es lo que se, de aquí en adelante queda a tu cargo "Señor del Oeste", espero que no nos maten a todos. -Y se retiro hacia el interior de su palacio, al mismo tiempo Sesshomaru giro en silencio y se dispuso a partir, Inuyasha monto a Ah-Un y siguió sus pasos.

Aun en el aire, lejos del palacio de la Luna, ambos machos volaban perdidos en sus pensamientos, Sesshomaru como ganarle a Souunga e Inuyasha, en lo que dijo el Lord del Norte y ahora la Señora de la Luna, pero ¿Cómo preguntarle?

En el palacio Kagome y Kaiko ayudaban a Rin a decorar de nuevo los aposentos principales, colocando un futon nuevo y cambiando algunos muebles.

La energía de Rin era envidiable a juicio de las mujeres, también la agilidad, quizás el hecho de vivir con Youkais si la había influenciado.

Los hijos del comandante perro llegaron y se separaron, Inuyasha fue en busca de Kagome y Sesshomaru fue a sus aposentos.

-Retírense. -Ordeno al entrar a sus habitaciones, sin siquiera mirar los cambios.

Cuando las mujeres se disponían a salir, retuvo a Rin, quien siguió en silencio con lo suyo.

Sesshomaru dejo a Bakusaiga en su arrimo y se soltaba su armadura, cuando la dama lo ayudo.

-No es necesario que hagas esto. -Dijo con los ojos cerrados, dejándose ayudar.

Rin sonrió, sonó como la primera frase que le dirigió en aquel bosque.

-Me gusta ayudarlo y no me cuesta. -Y retiro con cuidado la armadura con púas. -¿Consiguió la información que buscaba?

-En tres lunas llenas se abrirá el portal, es ahí cuando pelearemos.

-¿Le contó a su madre su decisión? -Pregunto con algo de recelo.

-Primero informaré a la elegida, luego al resto. -Se sentía cansado algo poco común en él, pero debía atender asuntos importantes antes de descansar. -Dormirás aquí esta noche.

La tomó por sorpresa, no esperaba esa propuesta y mucho menos a esas horas.

-Si Señor Sesshomaru.

Y partieron a cumplir sus obligaciones, cada quien por su lado.

Kagome corrió por los pasillos en busca de su marido, lo encontró meditando en la copa de un árbol.

-Baja por favor cuéntame que sucedió.

Inuyasha le relato lo escuchado entre ambos Inu youkais, pero omitió el comentario de la Señora de la Luna sobre Sesshomaru y su madre.

-Ya veo tenemos tres semanas entonces, para saber donde se abrirá el portal y saber cómo cerrarlo, sin causar muertes ¿no es así?

-Si

-¿Qué te pasa?

-Recuerdas el comentario del Lord del Norte, sobre mi protección por parte de Sesshomaru?

-¿Qué hay con eso?

-Su madre hoy insinuó que el idiota y mi madre se conocían; de otra forma...

La quedo mirando para darle a entender sus dudas y preocupación.

-Quizás lo dijo por el odio que sentía Sesshomaru hacia los humanos y que su padre estuviera con una; no debió gustarle en su momento. Trato de bajarle el perfil.

-Eso espero, pero me sonó a algo más.

Kagome se acerco a su marido con una tierna mirada y una sonrisa en los labios, se apoyo en su hombro y este la abrazo, mientras estuvieran juntos nada importaba, encontraría el momento de responder sus dudas, en ese instante solo aprovecharía el dulce aroma de su mujer y con un beso se tendieron en la hierba a descansar.

Esa noche Sesshomaru mando traer sake a la sala de guerra, él no disfrutaba del alcohol, como otros Grandes Señores, pero esa noche era distinta, era noche de Luna llena. Inuyasha lo encontró sentado en el balcón de la sala mirando hacia el infinito.

-¿Que bebes?

-Sake, es solo para Youkais; Hanyou.

-Ke! ¡Ja! Los Hanyou también bebemos sake idiota. -Sirviéndose y tomándolo de un sorbo.

Sesshomaru lo observaba esperando ver su cara, el sake que mandaba a traer era especial por ser más fuerte de lo normal. De a poco, el hermano menor empezó a sentir como le quemaban la garganta, pero aguanto dignamente, no le daría el gusto de verlo sufrir.

-Otra. -Sugirió Sesshomaru a sabiendas del sufrimiento ajeno.

Cuando ya habían bebido media botella e Inuyasha ya no era dueño de su lengua decidió preguntar.

-¿Porque el Lord del Norte dijo que estoy bajo tu protección?

-Te he dicho anteriormente que solo yo puedo matarte. "Por mi sigues vivo Inuyasha", deberías saberlo.

Sentía que se refería a algo más, pero no supo adivinar que era.

-¿Conociste a mi madre Sesshomaru?

Frunció el ceño al acordarse de aquella mujer, después de tantos años seguía molestándolo el tema de la humana Izayoi.

-Cuando uno es joven comete errores, algunos de los cuales te arrepientes por toda la vida. -Bebiendo otro vez de un sorbo.

Inuyasha lo miro creyendo que se refería a él mismo, pero no era así. Al ver que Sesshomaru en algo respondía sus preguntas quiso insistir, pero la presencia de Kagome y Rin termino la privacidad.

-¿Señor Sesshomaru desea algo? -Pregunto ingenuamente Rin.

-Bebe -Dijo extendiéndole el katakuchi.

Ante el asombro del medio demonio y la sacerdotisa, Rin lo bebió sin asco.

-Jajaja. -Rió con ganas ante la sorpresa de sus amigos. –Esta muy bueno, muchas ceremonias sellan sus pactos con sake, es por eso que aprendí a beberlo, si lo haces bien no quema. -Dijo guiñando un ojo.

Terminaron la bebida los machos y se fueron respectivamente a sus aposentos, Inuyasha creyó que el licor había hecho efecto en Sesshomaru, pero al matar un grillo con su látigo venenoso lo descarto, seguía con excelente puntería.

-¿Que culpa tenía el grillito Señor Sesshomaru? -Reclamo Rin en tono infantil.

-Deseo silencio.

Rin fue a sus aposentos a cambiarse para dormir y Sesshomaru siguió su camino, deseaba dejar el olor de Rin en su futon para siempre, había decidido tomarla esa misma noche como su hembra, antes que su Madre pudiera interferir en sus planes.

Al entrar en sus aposento y observar la Luna, se sintió extraño, algo invadía su cabeza, parpadeo para recuperarse, pero la sensación empeoro, sus ojos se volvieron rojos, sus garras crecieron, al igual que sus colmillos y su sed de sangre, la Luna menguante de su frente se volvió negra.

Rin llamo a la puerta y entro, estaba iluminada la habitación, pero no había rastro de Sesshomaru, se acomodo en el futon para esperarlo y sin querer se quedo dormida.

Todo paso muy rápido, cuando abrió los ojos se encontró sobre Rin enterrando las garras en sus brazos, el olor de su sangre le permitió reaccionar unos segundo, pero no duraría, perdía el control, Rin le hablaba, trataba de convencerlo, ella no gritaba, ni siquiera derramaba una lagrima solo aguantaba el dolor.

-¡Corre!

Fue lo único que salió de su boca al tratar de controlar su cuerpo e intentar soltarla, se azoto el mismo contra una pared atravesándola, Rin con dificultad se levanto del futon para salir de ahí, corrió lo más rápido que pudo, pero de nuevo Sesshomaru la alcanzo, cuando iba a cortar su cabeza una mancha roja tomo a la dama y Sesshomaru apropósito se estrello de nuevo.

-¡Rin que sucede! -Grito Inuyasha con desesperación. -¡Que rayos le pasa a Sesshomaru!

-¡No lo sé!, estaba durmiendo cuando se puso sobre mí y me enterró sus garras, de pronto sus ojos cambiaron de color por segundo y me ordeno correr.

Sesshomaru se incorporo de entre los escombros sonriendo con maldad pura, Inuyasha pudo notar lo que dijo Rin de los ojos pero había más, ¿Desde cuándo la luna en la frente de Sesshomaru era negra? Sus líneas también lo eran, ¿Podría ser que estuviera siendo controlado por el poder de Souunga desde la luna, o era algo más?

Inuyasha se preparo para pelear, hasta que recordó que ya no tenía a Tessaiga, debía hacerlo con sus garras, se limito solo a evitar sus peligrosos ataques, el demonio también solo usaba sus garras, aun así era demasiado poderoso para él, Sesshomaru libero su látigo; dispuesto a atacar al Hanyou, cuando de reojo, noto que lo rodeaban los generales de las tierras del Oeste, estos no sabían que hacer o mejor dicho a quien atacar, sacaron sus espadas escuchar de Inuyasha, que el gran Youkai estaba siendo controlado, decidieron detenerlo, Rin escondida tras Inuyasha seguía sangrando y eso enardecía mas al demonio, retomando su ataque contra el Hanyou y la joven, los tres generales atacaron al mismo tiempo intentando proteger a la dama, sabían que si le pasaba algo seria peor, sesshomaru logro de un latigazo arrojar lejos a Inuyasha y a los generales quedando frente a su presa, sonriéndole con maldad, levanto sus garras y cuando creyó atravesarla, sintió otro olor a sangre, percibió una flecha que iba a impactar contra el y la esquivo. En el suelo casi sin vida se encontraba Kaiko, quien se interpuso entre su ama y el Lord, protegiéndola con su cuerpo, Rin se sentía como en una pesadilla, veía como Sesshomaru esquivaba las flechas de Kagome y esta intentaba escapar de él, veía también la sangre de su nana y su cuerpo casi destruido, a los generales casi derrotados e Inuyasha apenas pudiendo defender a su mujer, derrepente se le ocurrió una idea, silbo muy fuerte y a su encuentro apareció Ishira; a quien monto, con sus colmillos corto la palma de su mano y reto al demonio a seguirla, este enfureció mas, al ver lo escurridiza que era la humana, Rin tiro el pelo del tigre y lo guió hacia el bosque del jardín sur, donde podría perderlo o al menos darles tiempo a Inuyasha y los generales para detener a su señor, cuando salió de los pasillos, como lo planeo Sesshomaru salió tras ella, Inuyasha le indicó a Kagome que cuidara de Kaiko y partió con los generales tras el Gran Youkai, Ishira corría con todas sus fuerzas, pero aun era un tigre joven, eso le dio ventaja a Sesshomaru para alcanzarlos y de un golpe en la tierra, los abalanzó contra un árbol estrellándolos, Rin se levanto con mucho esfuerzo, estaba herida, pero algo necesitaba hacer, el demonio nuevamente se paro frente a ella, pero el tigre con sus colmillos y patas lo empujo, colocándose delante de su dueña.

-¡Señor Sesshomaru, por favor reaccione!

El tigre rugió y se lanzo hacia él, Sesshomaru lo golpeo y tiro lejos, en eso llegaron Inuyasha y los generales quienes lo atacaban por turnos solo con puños y garras, era impresionante la fuerza del demonio, en esos momentos demostró, que era el más fuerte de todos, esquivando golpes con su velocidad y noqueando con su fuerza, solo quedaba Inuyasha de pie, quien incitaba a Rin a escapar, de pronto, se escucho una voz desde las alturas, Kagome montaba a un malherido Ishira, recitando un conjuro, el demonio fue a alzar el vuelo, cuando una mano sostuvo su brazo con decisión, por un momentos sus ojos volvieron a tornarse ámbar y cayó aturdido por el sello del conjuro, Rin sostuvo su cabeza, al ser ella humana nos le afecto y puso su cuerpo bajo el de su Señor para que su cabeza no azotara el piso.

"Todo estará bien" le transmitió con la ternura en sus ojos.

"Rin"


Hola chicas! Como están ojala que bien, aquí termine el cuarto capítulo, avise que entraría un poco de acción espero haberla descrito bien, me costó era como ver una película en cámara lenta para poder plasmarlo.

Lamento si en algunas partes les parece que me salgo de la personalidad de Sesshomaru, pero a mi juicio él a solas con Rin comparte mas sus pensamientos, siente confianza en ella además de verla más madura y la necesidad de prepararla para lo que viene, en la historia no intercambia palabras casi con nadie mas, los sirvientes y generales los mantuve al margen porque no son dignos de él (jejejeje) en el trascurso de la historia solo le va dando pistas a Inuyasha para descubrir una verdad importante, me parece que en el fondo cuida a su medio hermano, asique también quise tomar eso para el fic.

Entiéndase que Sesshomaru, no solo es orgulloso, si no también estratega y poco apegado a lo material, lo único que le importa es la victoria y el poder, por eso sacrifica sus aposentos en pro de deshacerse de esos dos al mismo tiempo.

Hay una parte en la película 3 que totosai les cuenta a los personajes, que él forjo a Tessaiga y Tenseiga, pero no sabe de donde apareció Souunga, yo solo aproveche ese dato.

¿Qué sucedió entre Sesshomaru y la humana Izayoi? Muy Buena pregunta.

Ojala lo encuentren entretenido, le he puesto empeño, al tratar de mejorar, cualquier cosa ya saben avísenme! Leo todo lo que me escriben y lo considero en la historia falta mucho aun.

Chao chicas hasta pronto.