Capitulo 7 Ataques Simultáneos.
Sesshomaru miro de reojo desde las alturas; al escuchar el grito.
-Lo tomo como un sí. -Y se marcho.
En el aire, sintió el aroma de Naraku hacia el este, se dirigió al lugar esperando encontrar a Byakuya o Kagura, esta vez no los dejaría escapar.
….
Rin tendida en la hierba; no podía controlar su corazón, se pellizcó creyendo que podría haber sido un sueño, pero no lo fue, ¡Realmente se lo había propuesto!, aunque paso de la felicidad absoluta a la duda, ¿Cómo podría Sesshomaru hacerlo? Ella sabía que entre los Inu Youkai, se mordían para sellar en el cuerpo de la pareja su aroma y marcarlos para que otro no lo pretenda, pero era solo eso, el veneno traspasado llevara un aroma característico, imposible por su dosis; hacerla vivir tanto como él, la duda la volvía loca, comenzó a caminar y distraerse con el paisaje, era un día hermoso y nada podía opacar ese bello sol despejado. No terminaba de creer la maravillosa realidad que la esperaba, cuando otra la atacó, a lo lejos una nube de demonios se dirigía hacia la aldea, corrió como nunca, deseando llegar primero y dar aviso, recordó un viejo truco para llamar a Sesshomaru, él se lo había enseñado, pero solo en emergencias podía hacer uso de él, mordiéndose el dedo, la sangre derramada atraería la atención del demonio olería su rastro y llegaría a salvarla, siguió corriendo, dejaba su sangre fluir libre, sin fijarse por donde iba y al salir de unos arbustos se acabo su camino, cayendo por una quebrada, cerró los ojos con impotencia; más que por su vida, porque una vez mas no sería útil en batalla, no quiso gritar; seria mostrar debilidad en sus últimos momentos y no quería que fuera así, pero en los segundos que duro su caída; se estrelló con algo blandito y peludo.
-¡Ishira! -Grito con alegría, no era Sesshomaru, pero le daba oportunidad de llegar más rápido.
-¡A la aldea, ahora! -Grito con valentía, adelantándose al enemigo.
El tigre se elevo tan rápido; que en cosa de minutos llego a su destino, bajo del animal y corrió por la aldea, gritando daba aviso para que se resguardaran, Inuyasha salió a su encuentro, temiendo que Sesshomaru la hubiera lastimado.
-¡¿Que rayos te pasa?!
-¡Vienen para acá una horda gigante de demonios, atacaran la aldea!
-Muy tarde niña… -Se escucho la voz de Baykuya desde las alturas, acompañado de una mujer que el Hanyou reconoció.
Inuyasha puso a su espalda a Rin al ver a los demonios y viejos enemigos.
-¡¿Byakuya y Sara?! ¿No se supone que estabas descansando en paz? -Pregunto a la mujer.
-¡Lo que me ha sido ofrecido, vale el sacrificio de irme al infierno! -Grito Sara, antes de dar la orden a los demonios de atacar.
-Sin tu Tessaiga no eres rival Inuyasha. -Rio Byakuya, sembrando la confusión en el Hanyou. -Solo la Tenseiga de Sesshomaru puede con estos esbirros, no eres rival para nosotros, con eso, abrió su cantimplora liberando una extraña nube de vapor.
¿Era cierto? ¿Era útil en esa batalla? Los esbirros anteriores solo fueron vencidos por la espada sin filo, que tenia Sesshomaru, miro a su alrededor y vio como los esbirros mataban a hombres, mujeres y niños llevándose sus almas, sus ojos perdieron su brillo y cayó de rodillas, lo comenzó cubrir el miasma, pero este era distinto era de confusión, no veneno.
Los monstruos mezclados con esbirros del inframundo, mataban y destruían todo a su paso, Ishira se coloco delante de su ama en señal de protección, Inuyasha apretaba los dientes con impotencia, sin Tessaiga sentía que era poco lo que podía hacer, de pronto los esbirros se abalanzaron sobre él para devorarlo.
-¡Jamás te rindas Inuyasha! -Grito Kagome, despertando al medio demonio de sus lamentos.
Una flecha purifico un círculo en el cielo, desvaneciendo a un grupo de demonios.
"es cierto aun tengo mis garras y mi fuerza"
Kagome lanzo otra flecha, esta vez a los pies de su marido y con ella, la nube que lo rodeaba se desvaneció, dando paso a un Inuyasha lleno de esperanzas de pelear y vencer. Vio de nuevo a su alrededor y lo que vio le trajo buenos recuerdos, el monje Miroku lanzaba pergaminos purificadores y Sango con su Hiraikotsu, partía en dos a los demonio que los rodeaban, trato de despejar el cielo y ver de dónde brotaban, no lo podían creer, brotaban de la mujer que se había enamorado alguna vez de Sesshomaru.
….
En las alturas, al norte, bastante lejos de la aldea, un poderoso demonio detenía su vuelo con la duda de volver o no, había sentido la sangre de Rin a la distancia, pero también, cada vez mas fuerte el aroma de alguna de las extensiones de Naraku, decidió seguir y por una vez en su vida, confiar en Inuyasha para proteger a Rin y si este no lo conseguía, siempre estaba Ishira, quien con la batalla anterior se había ganado su confianza, apurando el paso siguió su camino, el olor cada vez más cerca lo guiaba hacia un peñasco, ahí encontró a Kagura sentada mirando el horizonte.
-Tú no sabes lo que es anhelar la libertad y más por amor.
-...-No iba a entrar en cursilerías.
-Lo supuse, Sesshomaru, si me entregas por las buenas a Tenseiga, seré libre, y podremos estar juntos.
-¿Que te dio la idea, de que te deseaba como compañera?
Eso la sorprendió, Kagura creía que algo sentía por ella, pero él la miraba estoico, sin rastros de burla o confusión, realmente no la amaba.
-¡Te vas a arrepentir! -Grito hirviendo en despecho.
-Por no quererte a mi lado, lo dudo.
-¡Tu no sabes lo que es amar! Cada vez más fuera de sí.
-Los demonios como yo no hablan de amor, a lo mucho se hacen acompañar un tiempo por una hembra; para que esta les de descendencia, nada más, los "sentimientos" de los que hablas son para seres inferiores. -Respondió omitiendo ciertos detalles personales. A toda costa debía proteger a Rin, ella no pagaría la locura de esa mujer.
Kagura grito histérica y furiosa, ataco a Sesshomaru con la danza de las cuchillas, las cuales rechazo con su látigo venenoso; sin moverse de su lugar mostrando superioridad, la mujer más irritada ante la burla, lanzo los torbellinos de la Danza del dragón para matarlo, pero nada resultaba, el demonio evito usar Bakusaiga, sabía que esa mujer no era digna de su poder, solo merecía morir por sus garras, aunque intentaba no lastimarla, ¿Como no entendía, que si tenía vida de nuevo, debía aprovecharla de otra forma?
...
Los esbirros atacaban a Ishira, pero el tigre los eliminaba rápido, temiendo por Rin, que estaba solo observando las batallas, la insto con el hocico a montarlo, al tenerla tan cerca podía protegerla mejor, pero unos monstruos con cuerpo de serpiente; trataron de someterlo enredándose en sus patas, el tigre comenzó recién a transformarse, liberando en todo su cuerpo el fuego azul, los colmillos y los ojos rojos, Kohaku llego volando para ayudar a su amiga, el fuego azul podría quemarla, pero a ella no le paso nada, todo lo contrario la protegió de los esbirros que caían del cielo.
-Hiraikotsu! -Sango cortaba los demonios, mientras el monje Miroku, creaba una barrera para proteger a los aldeanos que quedaban vivos, era una masacre, por un momentos todos los enemigos detuvieron su ataque con una señal de Byakuya.
-Inuyasha entrega la Tessaiga y los pocos aldeanos que quedan vivirán. -Ofreció esperando una respuesta favorable.
-¡Jamás! la Tessaiga es un gran arma, pero con mis propias manos te derrotaré.
Miroku rezaba arrodillado; una serie de cantos para mantener a los pobladores a salvo, daría hasta su último aliento de vida si era necesario, en ese campo de energía también se encontraban sus gemelas e hijo menor, los demonios deseaban sangre fresca y no pararían hasta conseguirla; ya estaba agotando sus fuerzas y esos seres se azotaban contra la barrera debilitándola, cuándo Rin apareció con Ishira, quemando a los esbirros por completo, se colocaron frente a ella para ayudar al monje desde afuera. Kohaku y Sango peleaban en equipo, como su padre les había enseñado; cuidándose las espaldas, mientras que Kagome desde un punto alto, lanzaba flechas, procurando limpiar el aire de miasma y así no caer en las ilusiones del enemigo, Inuyasha atacaba con sus garras de fuego quemando a los monstruos a su paso, la situación poco a poco estaba siendo controlada, Kohaku y Sango montando a Kirara, decidieron atacar a Sara, para que dejara de liberar monstruos, con su hoz; el joven exterminador rozo el brazo de la mujer, que permanecía en trance, despertándola, así evito que el Hiraikotsu la partiera , Shippou que estaba dentro de la barrera de Miroku, abrazaba a las gemelas alentándolas a ser fuertes, en un momento observo a su alrededor, hasta Rin peleaba en el lomo de Ishira y él no hacía nada, de pronto vio a Sara y se le ocurrió un plan, era arriesgado, pero de funcionar, al menos sus amigos ganarían tiempo, salió de la barrera a paso decidido, intentando no ser visto y se escondió tras un árbol, transformándose en Sesshomaru, no contaba con que las gemelas al sentir pánico por la situación lo siguieran, pero él, transformado en el Youkai, no se dio cuenta de la ausencia de las niñas y ejecuto su plan, cuando las pequeñas creyeron alcanzar al Kitsune, vieron al demonio de cabellera plateada, ahogando un grito en la boca, corrieron hacia ningún lugar para escapar de aquella pesadilla. Miroku sintió un vacio en su corazón, un mensaje de su instinto paternal, algo no andaba bien, cuando giro para ver a sus pequeñas solo estaba su hijo menor en los brazos de una aldeana, el pánico lo invadió y por un momento liberando el campo de fuerza, dejando a todos expuestos.
-¡¿Que sucede Monje Miroku?! -Pregunto con pánico Rin.
-¡Las niñas, no están, debo ir por ellas!
-Yo lo hare por usted, confié en mi, las traeré sanas y salvas, por favor no desproteja a la gente que confía en ustedes.
Era cierto no podía abandonar a los aldeanos que quedaban, con el dolor de su ser, le permitió a Rin el buscarlas, confió en que la dama con Ishira a su lado, darían con las niñas y las traerían de vuelta.
Byakuya estaba aburrido de esquivar una que otra flecha que lanzaba Kagome hacia él, porque a ella le intentaba purificar el miasma, no vencerlo, no formaba parte de la pelea, solo liberaba el miasma, esa ya era una rutina que le daba sueño, sin embargo, mirando hacia la barrera vio como esta se desvanecía, el monje hablaba con una mujer y esta salía rauda hacia el bosque, la dama le pareció conocida, no sabía de dónde, pero estaba seguro que la había visto antes, libero una cantidad impresionante de miasma, antes de seguir a esa mujer, eso mantendría ocupada a la sacerdotisa un rato, para averiguar hacia donde se movía la mujer montada en el tigre, la verdad lo asaltaba la curiosidad de quien era ella, cuando vencieron a Naraku no estaba en la batalla ¿o sí?. Rin montada en Ishira, voló lo más rápido y bajo que pudo, atenta a cualquier movimiento, quedo petrificada por un segundo al ver a Sesshomaru escondido tras un árbol ¡Ese no era otro que Shippou de nuevo! ¡¿Qué pretendía?! ¡Claro! Atraería a esa mujer con la imagen del demonio para desconcentrarla de la pelea, considero llamarle la atención luego, si el verdadero Youkai se enteraba estaría muerto antes de pensarlo y siguió su camino en busca de las gemelas. Sara vio de reojo la silueta de Sesshomaru, ¡lo había conseguido! Shippou, detuvo la salida de sus demonios por un momento, hasta que la figura desapareció, frustrada libero otra vez de toda ella, quizás, hasta cinco veces más demonios que antes, demostrando su ilimitado poder, se bajo del Origami que Byakuya hizo para mantenerla en las alturas y corrió tras su amado, él cual escapaba; escondiéndose tras los arboles. A Shippou, más bien a Sesshomaru, le corría una gotita en la frente, ¿Como salía de eso ahora? la mujer lo perseguía y si se daba cuenta que no era el demonio que ella esperaba lo mataría, con ese miedo corría, luego caminaba con elegancia, tratando de representar bien su papel, pero los nervios afloraban de nuevo y volvía a correr, al estar ya lejos de la aldea, se transformo en un monje de piedra y se coloco a un costado del camino cerrando los ojos, pero al aparecer Sara a su lado, comenzó a sudar frio que bajo por todo su cuerpo, cuando la mujer siguió su camino, recién pudo volver a respirar y prometió que si sobrevivía, jamás volvería a suplantar a aquel demonio.
Rin llego al rio donde tantas veces se había bañado, al poner atención sintió unos llantos como susurro, bajo de Ishira, caminando hasta la roca de donde venían, respiro con alivio; encontrando a las gemelas escondidas tras ellas, pero el gruñido del tigre la alerto, alguien se acercaba, rogaba porque no fuera Sara y no fue así, tomo una rama gruesa; que estaba cerca de las piedras del rio y envió a Ishira a proteger a las niñas, pasara lo que pasara ellas saldrían con bien.
-¿Quien eres? me pareces conocida, pero no sé de dónde. -Hablo Byakuya apareciendo también en el rio rascándose la cabeza.
-¿No esperaras que te lo diga o sí? -Levantando la rama para amenazarlo; aun sabiendo que no tenía oportunidad.
El hombre la miro, sus ojos, su cabello, esa colita al lado amarrada, ¡no podía ser ella!
-Tu eres Rin ¿cierto? -Menciono con una sonrisa en los labios, que a Rin le pareció de ¿Ternura? O ¿alegría quizás?
-¡Soy yo! si me pretendes secuestrar, déjame decirte que ¡al menos daré la batalla!
-jajajajajajaja, ¡no lo puedo creer, estas tan grande!, jajajaja jamás imagine que ese demonio te fuera a cuidar tan bien, mírate eres toda una Bella dama, que bueno que estas bien. -Decía pareciendo sincero.
Eso confundió a Rin ¿él no la atacaría? ¿Que pretendía entonces?
-¿Puedo hacerte una pregunta?
-¡¿Eh, si?! -Respondió algo sorprendida, pero sin bajar la guardia.
-¿Cuantos años han pasado desde que derrotaron a Naraku?
-¿Es que no lo sabes? -Pretendía no contestar, pero lo pensó mejor y respondió, supuso que deseaba saber cuánto llevaba muerto. -Han pasado 10 años.
Se sorprendió, 10 años era mucho y él los había sentido apenas como unos días, la idea de "para siempre" en el infierno azoto su cabeza, no deseaba volver a la miseria de aquel lugar por ningún motivo, debía hacer algo para ganarse el perdón de su alma.
Byakuya giro su cabeza sintiendo la presencia de Sara acercándose, considero sus opciones; podía llevarse a Rin, y manipular a Sesshomaru, si era celoso cuando esta solo era una niña; no quería imaginar lo que le haría si se llevaba a la Rin mujer, podría ser su hembra y no deseaba más problemas.
-Guarda silencio Rin. -Ordeno Byakuya, antes de aparecer Sara.
-Retirémonos, pronto destruirán a todos los demonios y no sacaremos nada, es mejor que vallamos con Kagura.. –Sara quedó mirando a Rin, le pareció "conocida"
-¿Quién es ella? -Pregunto soltando un par de monstruos para matarla.
-¡No la ataques! es solo una aldeana que sobrevivió, déjala vivir, no vale la pena, además puede llevarles un mensaje. -Mando algo nervioso Byakuya.
Rin sudaba frio, pero prefirió mantener la dignidad y no demostró el miedo que sentía, le llamo la atención que aquel hombre no le dijera a Sara quien era y la dejara con vida, algo tramaba ¿Debía confiar en él?
-"Mujer" -Dijo disimulando. -Dile al Hanyou que entregue a Tessaiga o sino, todos morirán. -Y sacando su ave de papel pretendió elevarse.
-¿Donde está tu ave Sara? -Pregunto a la mujer que no quitaba sus ojos de Rin.
-La abandone cuando creí ver a Sesshomaru. -Respondió mirando a la niña a los ojos.
-Bien. -Dijo con desgano. -Pero no tengo tiempo de hacer otra, ahora monta uno de tus demonios y vámonos.
-No lo olvides; "niña", da nuestro mensaje. -Y se marcharon.
….
Sesshomaru se arto de luchar con Kagura, hacerla entender era imposible, aunque tampoco la podía dejar escapar, anulo sus ataques acercándose a ella en un segundo; noqueándola con un puñetazo, ya molesto por las corrientes de viento de su abanico, de la nada aparecieron Byakuya y Sara quien lo ataco con sus demonios, siendo Byakuya quien recogiera el cuerpo desmayado de la mujer poseedora del viento, lanzando una flor de loto hacia el demonio, la explosión de esta lo distrajo dos segundos y desaparecieron los tres.
El demonio estaba furioso, no porque se llevaran a Kagura o lo interrumpieran, ¡Byakuya tenía el olor de Rin encima!, no lo suficiente para haber estado cuerpo a cuerpo; pero sí estuvo cerca de ella.
"Si le paso algo a Rin…."
Transformándose en una esfera de luz; se dirigió a la aldea donde en cosa de minutos aterrizo, se recrimino el no acudir al llamado de la sangre de Rin, entre tanto cadáver, poco podía dar con el olor de ella, a su lado llego Inuyasha quien lo miro con terror, en la batalla estuvo tan concentrado que se olvido de Rin y ahora no sabía dónde estaba.
-Donde está. -Pregunto si mirarlo conociendo la respuesta.
-No lo sé. –Respondió agachando la cabeza, solo una cosa le había pedido en su vida y no pudo cumplirla
El demonio alzo a su medio hermano del cuello ¡Como podía haberla descuidado! Era la única vez que había confiado en él y lo estropea.
-Sesshomaru, Rin esta en el bosque, fue tras mis hijas. -Dijo Miroku con la angustia en su garganta, Sango corrió hacia el monje al escucharlo y cuando se giraba para ir en busca de las niñas, estas aparecieron montadas en Ishira con Rin; caminando sonriente a su lado. Ambos hermanos sintieron alivio al verla, sin embargo algo raro noto Sesshomaru, su sonrisa no era sincera, solo intentaba tranquilizar a las niñas. Sango y Miroku corrieron a tomar a sus hijas en brazos y agradecer a la dama por traerlas con bien.
-Puedo hablar con usted "Señor Sesshomaru". -Dijo mirándolo seriamente.
No le gusto su tono de voz, pocas veces se había enojado con él y estaba seguro que esta sería una de ellas, le indico con la mano el camino a seguir estaba tranquilo, sabía que no había motivo para su molestia. Cuando llegaron a un claro, él se sentó bajo la sombra de un árbol y como nunca, ella se sentó a cierta distancia de él, significaba que estaba muy molesta, ¿Que había pasado con la alegría de su propuesta? peor aún, ¿con la respuesta?
-Señor Sesshomaru, ¿Usted sabía que Kagura y la señorita Sara estaban vivas? Pregunto directa y seria.
-Si. -Empezó a sacar conclusiones. ¿Estaría celosa?
-Entonces sabía que vienen para que usted las acepte como compañeras.
Si, estaba celosa era el único motivo para su enojo.
-No están vivas y no me interesa lo que pretendan, siguen en este mundo solo para indicarme el camino hacia el portal. -Trato de calmar sus angustias, pero sucedió lo contrario.
-Creo que debe elegir a una de ellas para estar a su lado, son más dignas que yo.
Giro su cabeza más brusco de lo que pretendía y la miro molesto, ¡¿Hablaba enserio?! ¡Lo rechazaba!, no podía ser... Trato de conservar la calma, cosa que era un gran esfuerzo en ese momento, con su orgullo herido de esa forma.
-Explícate.
-Ellas son poderosas, hermosas, y lo aman, no cualquiera sale del infierno para estar con el hombre que ama, creo que es enorme el sacrificio.
-No ofrecen nada que yo necesite o desee.
Los ojos de Rin se humedecieron, bajando el rostro, trato de forma inútil ocultárselo a Sesshomaru, quien solo pronuncio.
-Si no aceptas la propuesta Rin. -Haciendo el amago de pararse. -Igual te obligare.
No supo con que rapidez; Rin se lanzo a sus brazos, estrechándolo fuerte con desesperación, curiosa reacción a sus ojos, luego de la amenaza que le dio.
-Yo soy una inútil, solo se reír y disfrutar su compañía, no aporto nada a su vida, no he logrado hacer nada bueno por usted, además, Byakuya sabe quien soy, temo que a través de mi quiera manipularlo, ¡por favor!, si no puedo ser alguien que lo apoye, al menos, permítame salir de su vida y no causarle más problemas.
A ese punto las lagrimas silenciosas se transformaron en verdaderos gemidos de angustia y dolor, Sesshomaru suspiro tranquilo, no era que ella no quería estar con él, solo deseaba no ser un estorbo. El dolor que transmitía su llanto lo hizo sentir algo parecido a un vacio, la apretó contra él, hasta ese momento solo ella era la que abrazaba, ahora era reciproco.
-"Tonta" si no sabes lo que pretendo de ti, ¿Como sabes lo que necesito?
Lo soltó y quedo mirando, entonces, ¿ella si podía darle algo; que otra no podía?
No encontró respuestas en su mirada tan falta de emociones, aunque lo que siguió le dijo mas de lo que debía, Sesshomaru tomo su barbilla y la acerco a su boca; sellando sus labios en un beso. Rin estaba en shock, reacciono a tiempo para disfrutarlo, moviendo sus labios y abriéndolos a la par como él lo hacía, el demonio al sentir que ella correspondía; profundizo moviéndose cada vez más sensual, finalizando al morder sus labios; dejándolos rojos e hinchados. Al separarse vio el daño a su boca, incluso un hilo de sangre corría de un extremo de sus labios, pero cuando cruzaron miradas, el brillo en los ojos de Rin casi lo encandila, mientras la observaba reír, colocarse roja, taparse la cara, reír más fuerte y saltar como conejita, medito lo feliz que la ponía algo tan simple como unir sus bocas, el cambio fue absoluto, para él no tenía nada en particular, salvo el sentir su sabor, pero a ella la llevo al cielo. Considero que Rin aun no daba una respuesta, iba a preguntarle cuando esta se acordó de información importante.
-Señor Sesshomaru, Byakuya no solo supo quien era yo, sino también me pregunto cuánto tiempo había pasado, dijo que para él habían sido días, no tienen idea de que han transcurrido 10 años.
-A que viene eso. -Dijo molesto, sintiendo que era ignorada su pregunta.
-No saben que han pasado 10 años para perfeccionar técnicas y fortalecerse.
-….
Rin volvió a la aldea saltando feliz, cosa que no entendían sus amigos, el daño causado por los enemigos fue devastador, pero Kagome sonreía con ella, sabía que algo la había hecho así de feliz y ese algo se llamaba Sesshomaru. Entre todos ayudaron a reconstruir algo la aldea; para pasar la noche y enterraron a los muertos, Shippou y Rin cuidaban a los niños mientras que Kagome y Sango curaban a los heridos, Kirara e Ishira ayudaban a los aldeanos y al medio demonio, cargando materiales para reconstruir las cabañas destruidas y tener un techo para la noche, el Moje Miroku y Kohaku enterraban a los muertos, Inuyasha les había mencionado que Tenseiga tampoco podía revivir gente por el momento y Aunque pudiera, dudaban que Sesshomaru aceptara, cuando estuvo todo en orden se retiraron a descansar, necesitaban recuperar fuerzas, Ishira recogió a Rin y la llevo donde esperaba Sesshomaru, los acompaño el Hanyou, debía hablar con el demonio y juntos decidir que hacer. Al llegar Rin prendió una fogata y apoyando su espalda en Ishira espero ser vencida por el sueño. Sesshomaru e Inuyasha la observaron en silencio y al verla ya dormir decidieron hablar.
-Si buscan a Tenseiga y Tessaiga, debemos abandonar el pueblo para que nadie más salga lastimado. -Dijo Inuyasha admirando con ternura a la dama durmiente.
-Llevare a Rin al palacio; estará segura allá, tu puedes hacer lo que quieras, me tiene sin cuidado. –Dijo mirando la luna cada vez más oscura por el portal del infierno.
-Iremos contigo en el camino podemos obtener información. Además dudo que Kagome quiera abandonar a Rin, se ha encariñado mucho con ella.
-Partiremos al amanecer, Ishira y Rin deben descansar.
Partieron al día siguiente los hermanos y sus respectivas mujeres, dejando a Sango y Miroku a cargo de la aldea con Kohaku y Shippou.
Se despidieron cariñosamente, lamentando en esta nueva aventura o ser útiles como antes.
-Debemos proteger la aldea y a nuestras familias. –Dijo Miroku observando jugar a sus hijos.
-Cuanto contigo. –Respondió el Hanyou, quien no deseaba un adiós, sino un hasta pronto.
-Cuídate Kagome. –Decía Sango con lágrimas asomándose en sus ojos. –Siempre seremos amigas y te apoyaremos en lo que hagas con tu vida.
-Gracias Sango, cuídate también, eres una mujer fuerte y deben velar ahora ustedes por la aldea, nosotros nos encargaremos del resto. –Temblaba su voz, con lágrimas a punto de aparecer.
Rin se despidió de Kohaku, quien le regalo unos Sai con mango forrado azul cielo livianos y prácticos, para que se defendiera sola en caso de necesitarlo, ella le regalo un beso en la mejilla y un abrazo, susurrando a su oído que era un hombre maravilloso y un increíble amigo, un sentimiento de paz recorrió al exterminador, su amistad no se había quebrado y siempre contarían el uno con el otro.
Con tanta demostración de "cariño" y rematando con la despedida de Rin, el demonio celoso partió su camino sin aviso, cuando Inuyasha lo noto; aviso a las mujeres y apuraron su paso para alcanzarlo. Demorarían un día y medio para llegar al palacio a pie, Ishira iba cargando en su lomo lo necesario para el viaje, por ende, no podía cargar a ambas mujeres, pero estas no tenían problemas, caminaron a la par del demonio todo el día, solo parando dos veces para comer, Sesshomaru camino el día entero en absoluto silencio, al llegar la noche de la misma forma se sentó bajo la sombra de un árbol dando a entender que ahí seria donde dormirían, Inuyasha lo observaba ¿que nunca conversaba?, imaginaba como Rin hacia para no aburrirse a su lado, a las mujeres por su parte no les paro la lengua, tampoco los temas de conversación, prepararon una fogata y en ella algo para comer, el Hanyou acompaño a su mujer a buscar agua dejando a solas al demonio y la dama.
-Señor Sesshomaru ¿está usted bien? Ah estado más callado de lo común.
-…. -Con los ojos cerrados la ignoraba por completo.
-¿Está molesto conmigo? Si hice algo mal por favor, espero que me diga que fue para no repetirlo. -Hablaba Rin con ternura en su voz, ella sabía que molestaba al demonio, pero quería escucharlo.
-….
-¡OH, vamos! Que le sucede, dígame por favor. –Cansada de escuchar solo su voz dijo. –Si le molesto que le diera un beso en la mejilla a Kohaku no debería ser, en la mejilla significa amistad.
El demonio abrió los ojos demostrando atención, generalmente ignoraba todo lo concerniente a los humanos, pero el significado de los "besos" podría servirle más adelante.
-¿Que significa en la frente entonces?
-Entrega y al mismo tiempo sentido de proteger a quien se besa, es una manera de decirte que no quiere lastimarte nunca o que espera que seas fiel.
Levanto una ceja siendo sarcástico con la mirada, esa niña inventaba muchas cosas.
-¿Y en la boca?
-Depende, si es solo en los labios o con afirmando la cintura
Lo reconsidero no le interesaba la verdad pero ya estaba en eso, debía seguir hasta el final.
-Las dos.
-Beso en los labios significa amar, que no existe nadie más que esa persona. El beso en los labios abrazando la cintura es el amor más maduro y reflexivo que se ha consolidado a pesar de los obstáculos. -Dijo risueña, como explicando algo sumamente importante.
Agachándose frente al demonio lo miro a los ojos antes de volver a hablar.
-Puedo dar "demostraciones de afecto" a mucha gente, besos en la mejilla, abrazos y sonrisas, pero solo a uno lo he besado en los labios…
Sesshomaru cayó en el detalle, fue él quien beso a la joven, ¿entonces de quien hablaba?
Con él sentado y ella arrodillada; frente a frente, Rin extendió su mano tomando el rostro del demonio, cerrando sus ojos; acaricio los labios de este con los propios, solo roces, que encendían la pasión del demonio de una manera que ni el mismo lo creía, se sintió agitado cuando ella de a poco comenzó a morder con sus labios, si no la detenía perdería su auto control, ¿Por qué algo tan suave y simple lo estimulaba así? Con su lengua recorría las comisuras de su boca, tan suave, apenas y lo tocaba, pero lo llevaba a la gloria, no quiso detenerse, la tomo de la cintura con intenciones de profundizar el beso y así actuó, enterró su boca en la de ella, descubriéndola por dentro, el sabor de su sangre comenzó a fluir por su olfato, cosa que lo obligo a dejarla ir.
Rin se sintió avergonzada, esperaba hacerlo sentir su amor, pero él la rechazaba.
-Lo lamento, no fue mi intención incomodarlo. -Estaba triste y avergonzada, Sesshomaru poco entendía lo que le pasaba ¡¿Qué no le había gustado?! ¡Era la primera vez que sentía algo así!
-Toca tu boca, mis colmillos la hicieron sangrar. -Dijo mirando hacia otro lado.
Rin toco su boca, dejado un pequeño rastro de sangre en sus dedos. Curiosamente sonrió.
-Se que me acostumbrare en algún momento. -Dijo tomando su rostro para que la mirara sonreír.
Inuyasha y Kagome habían vuelto hace unos minutos del rio, viendo la ultima parte de la conversación, incluyendo el beso, el Hanyou carraspeo su garganta dando aviso de su presencia, sin mencionar lo visto, lo guardarían para ellos, el ver a Sesshomaru así era algo que nadie creería.
….
Byakuya llevo a las mujeres a una cueva en el Monte de las Ánimas, ahí aunque no había campo de fuerza; podían estar seguros, de pronto apareció un círculo de fuego que rodeo a los tres seres y los llevo de vuelta al infierno.
Ante la presencia de Shishinki aparecieron encadenados y enjaulados.
-Dame un buen motivo para no enviar tu alma a las torturas del inframundo.
-Señor Shishinki, ya sé como venceremos a los hijos del comandante perro y traeremos las espadas. -Respondió Byakuya esperando una oportunidad.
-Te escucho.
-Debemos atacar el palacio del oeste, quitarles a Sesshomaru e Inuyasha lo que más aman a la sacerdotisa y el reino. –Ni loco mencionaba a Rin, podía ser su salvación.
-Sesshomaru protegía una niña pequeña, ella servirá como carnada, aunque no la he visto cerca de él. -Aporto Kagura.
A lo cual Byakuya esperaba que no dijera nada más. El no pretendía involucrar a la "niña" era el único que sabía que ella se había vuelto mujer, tenía un plan en mente y si lograba convencer a Shishinki podría resultar como él esperaba y así salvar su alma.
-Señor Shishinki, solicito a usted que envié a dos de los siete guerreros al mundo de los vivos, a Bankotsu y Jakotsu para tomar el palacio del oeste y así humillar a Sesshomaru, por otro lado podría liberar a Naraku, él como Hanyou poderoso podría proteger la espada Souunga, en el mismo Monte de las Animas, si no confía en él, coloque un circulo de fuego a su alrededor, si la Katana permanece en el mundo de los muertos, jamás podrá aprovechar su poder.
Shishinki lo pensó, no sería mala idea, así podría encontrar a alguien fácil de manipular, pero poderoso y con esos dos bastaría para doblegar los territorios del demonio, observo a la espada Souunga, no entendía lo que la rodeaba, pero imaginaba que fuera del inframundo podría liberarla al fin y si Naraku intentaba traicionarlo o cualquiera, desde donde se encontraba era más que suficiente para destruirlo o enviarlo a las torturas del inframundo.
Con su báculo golpeo la estéril tierra que pisaba y se abrieron dos círculos más, de estos se distinguían los dos guerreros mencionados pero sin voluntad, Byakuya lo pensó, como faltaban sus almas eran cuerpos vacios, pero estas pronto llegaron a tomar posesión de los inertes cuerpos. Ambos miraron a quien los traía de vuelta con confusión, ¿estaban en el infierno?
-¡Porque nos has llamado! -Pregunto Bankotsu con arrogancia.
-Tengo una misión para ustedes, deberán ir al oeste y tomar el palacio del demonio Sesshomaru, si lo hacen bien, su paga será la vida que les he otorgado, si fallan, el castigo será las torturas eternas del inframundo.
Bankotsu se iba a negar, cuando Shishinki apunto con su báculo a Jakotsu y este comenzó a retorcerse de dolor, se estaba quemando en las llamas del infierno y sus gritos de agonía hicieron recapacitar a su hermano.
-Lo haremos.
….
Por la noche, luego de cenar, las mujeres fueron a unas posas termales que Sesshomaru les indico según su olfato, Inuyasha estaba convencido que resaltaba sus sentidos con el afán de avergonzarlo por ser Hanyou, haciendo una escena, exagerando su molestia, noto como Sesshomaru lo observaba fijamente, se puso nervioso, era la primera vez que lo miraba tanto.
-¿Que miras se te perdió algo?
-Se te perdió a ti idiota, tus orejas desaparecieron.
Inuyasha observo sus manos petrificado, con tanto movimiento había olvidado que esa noche era luna nueva.
-No pareces sorprendido. -Comento resignado al saberse descubierto.
-Ya lo sabía, deberías estar más atento, a todos los Hanyou les pasa, pero a ti en la luna nueva.
Inuyasha lo pensó bien, ¿Sesshomaru se había quedado, porque sabía lo de la luna nueva y su trasformación? si era así ¿porque nunca lo ataco en ese estado para quitarle la Tessaiga?
-Eres más feo como Humano que como Hanyou..
"¡¿A que venía ese comentario?!"
-Te pareces a ella… -Dijo con la mirada perdida, sin saber porque el comentario escapo de sus labios.
"¿Sesshomaru conoció a mi madre?"
De pronto escucharon un grito atrás de ellos.
-¡Señor Sesshomaru que le paso a Inuyasha! -Grito Rin abrazándose al demonio.
-Se vuelve humano en luna nueva. -No podía quitarle los ojos de encima, ¿que hacia Rin ahí, solo envuelta en una manta? -¿Que haces sin ropa?
-Vine a buscar el kimono limpio, lo olvide cuando nos fuimos a bañar.
Tras ella llego Kagome lista, vio a su marido y también se sorprendió, había olvidado la luna de esa noche.
Se acomodo Inuyasha con la espalda en un árbol y Kagome se acomodo al lado del Hanyou envuelta en su saco de dormir, en el otro extremo Rin se apoyo en la estola de Sesshomaru, la noche estaba algo fría, la dama tiritaba, él no dormía e Inuyasha tampoco, si poco dormía como Hanyou menos podía bajar la guardia las noches como humano.
Sesshomaru estaba incomodo con la presencia de esos dos y el frio de Rin, hasta que Inuyasha hablo en susurro.
-Acomódala si quieres, prometo no contar que tienes corazón. -Hablo mirando a su mujer.
Sin opción, la tomo con suavidad y colocando su cuerpo sobre la estola extendida en la tierra, ella se acomodo sola, siempre lo hacía, subiendo su cabeza por las piernas del demonio, hasta quedar enredada en ellas. Acaricio su cabello sin importarle si el Hanyou lo veía.
-Realmente Rin es especial. -Dijo Inuyasha. -Se que es difícil para Kagome estar a mi lado, pero ella, pobre Rin tener que aguantarte es una tortura.
-….
El resto de la noche paso en silencio Inuyasha cabeceo un par de veces en el fondo se sentía tranquilo con Sesshomaru cerca el podría reaccionar a cualquier situación de ser necesario y si aun no lo mataba era por algo.
….
En las puertas del palacio del oeste los guardias de turno divisaron dos figuras acercándose, dieron aviso a las otras torres de la muralla, pero fue en vano, aquellos individuos atacaron si piedad siendo llevados por aves de papel de Byakuya hacia las torres ahorrándose derrumbar las puertas, los soldados dieron aviso a Jacken quien estaba a cargo del palacio por orden de su amo, temiendo lo peor decidió enviar a Kaiko en busca de los generales de las fronteras. Corrió por los pasillos destruidos tratando de encontrar a la mujer, se había recuperado bien de las heridas que Sesshomaru le causo y era obvio que iría a la pelea, pero él no dejaría que muriera, conocía a los atacantes y sabia el riesgo que corrían, llego donde Ah-Un encomendándole la misión, el dragón al parecer entendió las ordenes y lo siguió, encontraron a Kaiko preparándose para la batalla, Jacken suspiro había llegado a tiempo.
-Toma a Ah-Un y da aviso del ataque a los generales, ¡vete no hay tiempo!
La mujer Youkai lo miro desconcertada.
-No Jacken, yo peleare para defender el palacio.
-¡Tonta! Vete ahora mientras puedas ¡Y no me llames Jacken! Para ti soy el Señor Jacken, si te pasa algo o podrás ser revivida y Rin se pondrá triste ¡eso es lo que quieres!
Se dio cuenta que en el fondo solo trataba de salvarla, monto, tomo las riendas de Ah-Un y este se elevo por los aires.
-No te mueras Jacken, la dama Rin moriría de tristeza si te sucede algo.
"insolente"
Jacken lo pensó, si lo mataban, no podría revivir, porque ya había pasado una vez. Fue con los soldados a la línea de ataque y rogo para que Kaiko volviera con lo encargado.
….
Estaba cerca el palacio lo sabia pero el olor a muerte invadió su olfato, el Hanyou también lo sintió, se miraron considerado la mejor decisión, dejaron a las mujeres atrás en un valle y fueron a ver que sucedía, sigilosamente espiaron el palacio, este lleno de cadáveres daba la sensación de abandonado, no sabían quien había sido, pero moriría por la osadía de atacar el palacio del Gran Sesshomaru Lord de las tierras del Oeste. Entre unos arbusto el demonio reconoció un aroma, se acerco y con la mano levanto un bulto maltrecho y verde, medio morado.
-Que ha pasado Jacken.
Este medio inconsciente, aun no pudo responder, se lo llevo a Rin esperando que despertara del todo para averiguar lo sucedido. Estaban Kagome y Rin cortando flores cuando a los brazos de la joven cayo un bulto verde inconsciente.
-¿Señor Jacken? Pregunto horrorizada pero este de nuevo no pudo responder.
Kagome lo curo, sus heridas eran graves pero al despertar ya se sentía mejor, vio a Rin y sus ojos se llenaron de lágrimas, las cuales desaparecieron cuando la fría mirada del Youkai perro se centro en él.
-Amo hicimos lo que pudimos para detenerlos, pero eran más fuertes que antes. -Se disculpo el demonio sapo esperando la muerte.
-Los generales fueron avisados.
-Envié a alguien para eso, deberían estar en camino. -Rogaba porque Kaiko cumpliera su misión.
-Entraremos.
-Amo Sesshomaru espere, es una trampa los están esperando, solo son dos de los Shichinintai, pero son los más fuertes, Bankotsu y Jakotsu, quienes con ayuda de Byakuya de los sueños lograron colocar una barrera para purificarlo, nadie puede entrar o salir si es demonio o medio demonio. -Dijo mirando a Inuyasha.
Sesshomaru se sentía impotente no quería convertirse en YaKo y arrasar con todo, era su palacio, su obra.
-Tengo una idea. –Dijo Rin de forma seria. -Yo puedo entrar con Kagome y destruir la barrera.
"Eso jamás"
-Podríamos intentarlo. -Menciono el medio demonio ganándose una mirada asesina.
-¡No arriesgaras tu vida mocosa tonta! -Se adelanto Jacken al pensamiento de su Amo.
-Puedo entrar y salir sin ser vista, ya antes me he escapado.
Sesshomaru recordó una vez que el partió de viaje dejando a una Rin de 12 años molesta en el palacio y sin saber como, esta había salido dándole alcance al terminar su cometido.
-Te escucho. Sesshomaru sorprendió a todos al considerar la idea de Rin, pero más que eso, quería saber como se escapaba del palacio sin ser vista.
-Existe una abertura en la pared norte, es pequeña pero quepo bien, podremos entrar con Kagome, protegidas por una barrera personal, y llegar en silencio hasta donde tienen la barrera que cubre el palacio y Kagome la destruye con una de sus flechas.
-…. -Parecía una buena idea, de no resultar o poner en peligro a Rin, podría destruir el palacio, para él nada era más importante que la vida de la joven. –Inténtalo, si siento tu sangre en el aire, lo destruiré todo, estas advertida, no pongas en riesgo tu vida. –Y sin más se alejo.
Las mujeres se prepararon y al llegar a la grieta entraron sin mirar atrás, Inuyasha las acompaño hasta ya no distinguirlas, pero el demonio guardo su distancia, tenía un mal presentimiento.
Rin y Kagome se arrastraron por la grieta, la pared era muy gruesa y por ende, demoraron un poco en cruzarla, Kagome pensó cuanto habían cambiado las cosas ya no era tan joven y le costaba desplazarse, deseo volver a los años de persecución de Naraku extrañaba la adolescencia. Al salir, Kagome sintió la energía que emanaba la fuente de la barrera, podía incluso verla, llegaron hasta un árbol, donde notaron que un trozo del cuerpo de Naraku era la fuente, Kagome sintió escalofríos, el que estuviera detrás de esto podría revivir a Naraku, rezaba porque no, se preparaba para lazar su flecha, cuando un golpe en su cabeza volvió todo negro.
Sin abrir aun los ojos escuchaba gritos y destrucción, como había amenazado Sesshomaru estaba en su forma original destruyendo todo a su paso, se levanto con cuidado, su cabeza daba vueltas, pero, ¿Dónde estaba Rin? Llego a su lado Jacken montando a Ishira, quien le tendió la mano y subió al lomo del tigre bajándose él,
-vete mujer no hay tiempo yo buscare a Rin. -Y dándole una señal a Ishira este se elevo.
¿Dónde estaba Rin? Y ¿Por qué no veía a Inuyasha? Solo Sesshomaru luchaba, pero estaba teniendo problemas, lo veía agitar la cabeza de pronto, observo la luna que tenia marcada la luna menguante, cosa extraña en ese momento, ¿podían estar tratando de manipular a Sesshomaru como la vez anterior? El Youkai perro solo tenía una cosa en mente, encontrar a Rin pero no la veía en ninguna parte, Ishira movió la cabeza como buscando algo, eso llamo la atención de Kagome, quien buscaba con la mirada donde el tigre se dirigía, Inuyasha estaba ensangrentado en el suelo, aun respiraba pero estaba débil, su mujer lo subió al lomo del tigre y le ordeno a este llevarlo lo más lejos posible, lanzaba sus flechas a todas partes sin resultados, la barrera había desaparecido pero los dos guerreros luchaban sin límites con el demonio, de pronto, Rin apareció cerca de las puertas sangrando de un brazo, Kagome quiso correr en su ayuda, la vio mover los labios pero no escuchar, lo que sucedió luego paso muy rápido, la dama del oeste abrió las puertas del palacio, dándole oportunidad al Demonio para huir, este con el hocico levanto a la mujer de su medio hermano, lanzándola sobre su lomo y corriendo hacia la salida, Kagome no entendía nada ¡¿Porque Sesshomaru dejaba a Rin ahí?!
En la cabeza de Sesshomaru solo cabían las últimas palabras de Rin, no escuchaba los gritos de su "cuñada"
"Soy feliz de saber que esta vez fui útil para usted"
Hola chicas me estan apurando por aca! cualquier cosa ya saben espero sus opiniones buenas o malas cuidense mucho! chaito.
