Hola chicas ! como están? ojala no muy enojadas conmigo PERDON! sincero y de corazón pero e tenido algunos problemas que no me han dejado avanzar en la historia. 1.- Mi hija esta dejando los pañales y tiene cero control de esfinter por ende mi casa esta toda marcada. 2.- MI MARIDO ES ARCHIENEMIGO de que escriba y no me da tiempo para estar concentrada ni con el celular me deja en paz (es un pesado y odioso) y 3.- por mas que el antivirus diga lo contrario, mi pobre notebook tiene un virus, se mueve solo, me cambia los formatos, borra frases, cambia el porte de la hoja, etc. la otra opción es que este poseído, fuera del echo que se me había cortado el cable de la corriente y la batería sin carga, no tenia forma de prenderlo.

PORFAVOR no se enojen conmigo tratare de volver pronto a la normalidad... o eso espero.

Gracias chicas por su paciencia y ojala sea de sus agrados.


Capitulo 8 revelaciones

Sesshomaru corría a toda velocidad; creyendo que de esa forma se liberaría de la impotencia que sentía en esos momentos, dejar a Rin fue lo más difícil que tuvo que hacer, pero era necesario, aunque la sensación no lo abandonaba, se sentía miserable y débil, esa niña estaba equivocada, ¡era él, el que no podía hacer algo bueno por ella!, cuando se detuvo, puso atención a la mujer que llevaba en su lomo, con nada de cuidado, volvió a su forma humanoide, dejándola caer sin aviso. Iba a volver por Rin, mataría a todos a su paso y colocaría sus cabezas al sol, para verlas descomponerse día con día y dar un mensaje claro, con él nadie jugaba, de golpe recordó que no tenia opción y en el mismo silencio que mantenían, el demonio y la humana sacerdotisa, comenzó a caminar, escucho los pasos de la mujer tras él, siguiéndolo muda, confundida y quizás asustada, lo único que podía hacer; era llegar al monte de las animas.

...

Cuando Sesshomaru cruzo las enormes puertas del palacio con Kagome en su lomo, se sintió orgullosa, pudo ayudar a su Señor por primera vez y no lamentaba el no poder acompañarlo, su brazo estaba muy lastimado y solo sería una carga para el grupo, con gran esfuerzo empujo las puertas hasta cerrarlas, a su encuentro llegaron Bankotsu y Jakotsu, vestida aun de odalisca, levanto la frente en señal de superioridad, no moriría demostrándoles temor, Jakotsu levanto su espada para matarla cuando el hermano lo detuvo.

-Espera! ella me debe algo..

-Pero hermano, ¿acaso no vez que por su culpa hemos fracasado?

-Todo lo contrario. -Sonrió malicioso mirando a Rin. -Aun tenemos en nuestro poder el palacio, es cosa de esperar. -Dijo relajado, sentía que aun tenia las de ganar.

Condujo a Rin a un calabozo húmedo y oscuro, Jakotsu la lanzo con desprecio; para luego encerrarla, con la poca luz; pudo distinguir un bulto en el suelo, con miedo se acerco esperando que lo que fuera; siguiera con vida y no la atacara. El Señor Jacken una vez mas estaba agonizando, lo acurruco en sus piernas para que descansara, no podía hacer mas.

-Rin ¿eres tu?

-Si Gran Jacken.

-Mocosa, vamos a morir. -Dijo semiconsciente

-No Gran Jacken, saldremos de esta como de tantas otras… -Daba ánimos, mientras acariciaba la cabeza del malherido renacuajo con ternura.

Al ver que se desmayo trato de cuidarlo, estaba cansada; más no tenia sueño, en la pared había una pequeña ventilación, de donde podía ver una parte de la luna, con nostalgia recordó todo lo sucedido desde que cruzaron la pared y llegaron a al gran árbol, de donde provenía la barrera que cubría el palacio….

Rin observa horrorizada como jakotsu golpea en la cabeza a Kagome, quien cae inconsciente en el acto.

-Sabíamos que vendrían, ¿creían que éramos tan tontos de no estar esperando? con o sin esta barrera podemos vencerlos. -Decía Jakotsu acercándose a Rin para matarla, ella saco sus Sai para defenderse, pero pronto fue derribada por el hombre vestido de mujer, cayendo aturdida debido al duro golpe.

Al despertar se dio cuenta que la arrastraban por un pasillo, miro con cuidado a su alrededor, el palacio estaba todo destruido, tantos recuerdos vinieron a su mente, su hogar había sido invadido y lo que construyeron juntos se desvanecía, cerró los ojos para simular aun inconsciencia, quizás lograba escuchar algo que pudiera ayudarlas a escapar, la dejaron en un salón tendida en el suelo, después de unos segundos escucho una voz conocida, sintió miedo por ella y Kagome, quien no estaba en el salón ¿Dónde podría estar?

Fue llevada ante la presencia de Bankotsu, quien ocupaba el lugar de Sesshomaru en la sala de guerra, ¡esa falta no la perdonaría! Pero debía ser lista, un paso en falso y seria su fin, Sesshomaru le había explicado que no la podría volver a revivir si le pasaba algo, debía tener mucho cuidado.

-Se que estas despierta mujer, habla, ¿por qué ayudas a los Youkais?

-Este es nuestro palacio y ellos mi familia, me criaron desde los 7 años. Por gente como tú, siento más miedo de los humanos que de los demonios.

-¿Gente como nosotros? –Pregunto mientras se acercaba a ella.

-Que mata a quien se cruza en su camino, hombres como tu mataron a mi familia. -Respondió seria y orgullosa.

Bankotsu sonrió con malicia, cosa que perturbo a Rin, pero antes muerta que demostrarles miedo.

-¿Dónde está mi amiga?

-La llevaron a un calabozo, siempre es útil una sacerdotisa. –Hacia círculos alrededor de ella, observándola de pies a cabeza.

-¿Que harás conmigo?

-Pues tú y yo nos divertiremos. -Hablo mientras acariciaba el cabello largo de la dama.

Fue llevada a los aposentos del Lord a espera de Bankotsu, quien arreglo unos detalles con Jakotsu y fue a su encuentro. En la habitación la dama recorrió los muebles y el futon con los dedos, no podía permitirlo; pero estaba contra la espada y la pared, ¡una idea cruzo por su mente!; podría defenderse con los sai que Kohaku le regalo, pero no los llevaba consigo, entonces sonrió con otra idea, se puso roja de solo pensarlo, aunque podría resultar si la ejecutaba bien.

"Perdóneme Señor Sesshomaru"

…..

Sesshomaru se alejo de ellos, antes que Rin y Kagome entraran a la grieta para atravesar la pared, tenía un mal presentimiento, avanzo hacia unos árboles, sentía una extraña presencia con olor a azufre, pero no encontraba su procedencia, de pronto todo a su alrededor se volvió oscuridad absoluta y solo veía sus pies, sus garras brillaron listo para defenderse, pero fue inútil, no lograba enfocar sus sentidos, un frio lo invadió arrebatándole el aire, cayo arrodillado ¿Qué sucedía? ¿Quién provocaba esas sensaciones?

-No te hare daño "hijo mío". -Sonó una extraña voz entre la oscuridad.

Escucho una voz bastante ambigua, sin averiguar si era hombre o mujer, aunque cualquiera de las dos era de temer.

-¿Quién eres? –Pregunto apenas y respirando, un extraño frio calaba sus huesos.

-Gran Señor de la guerra, el límite entre la vida y la muerte ha sido violado, restaura el equilibrio, o paguen todos por el egoísmo de uno, sin piedad surgen aquellos privados de luz, hasta que la línea que divide los mundos vuelva a cerrar.

-….-Miraba a su alrededor sin distinguir figura, la voz venia de todas partes además de no entender el extraño mensaje.

- Yo controlo los destinos del hombre y del demonio, tú me debes un alma robada, ¿creíste poder arrebatarla de mis manos? Permanece a tu lado porque ¡yo! lo permití, si cumples tu cometido; considerare que la conserves.

-¿Eras tú quien me controlo, a través de la luna?

-Eres un demonio, un hijo de mi ser, puedo controlar a quien yo quiera, es mas lo haré justo ahora.

Entre aquella oscuridad solo distinguió dos esferas rojas, brillando con llamas bailando en su centro, al Gran Youkai la oscuridad lo devoro.

…..

Bankotsu estaba entrando a los aposentos, vio que todo estaba oscuro, salvo cuatro velas colocadas estratégicamente, sonrió lujurioso, después de todo no deseaba obligarla, hace mucho no probaba mujer y quería disfrutarlo al máximo, sobretodo, porque encontró a la dama hermosa y deseable, no estaría mal tomarla como esposa, si volvía a la vida. Rin salió detrás del biombo vestida con su Bedlah rojo carmesí y las espadas en las manos, moviendo sus caderas; comenzó la danza que una vez degusto su Señor, concentrada movía las espadas de forma sensual, invitando al hombre espectador con ellas, a recorrer su cuerpo, al parecer estas no tenían filo, ya que ella las colocaba en distintas partes sin cortarse, las coloco en el suelo y se acerco al hombre, quien sentado en el futon del demonio se dejo llevar, la odalisca lo amarró de las manos, mientras movía sus caderas y vientre al compas de una música tarareada, al cumplir su cometido, volvió a las espadas y seguir su baile, caderas, vientre y busto se meneaban con gran sensualidad, finalizándolo al sentarse sobre él, piernas abiertas, el hombre estaba fuera de sí, hipnotizado por los sensuales ir y venir de aquel cuerpo virgen, cuando de pronto, Rin levanto una de las espadas y la enterró en el pecho de Bankotsu.

…..

En el árbol donde emanaba la barrera, Jakotsu cuidaba que no despertara la sacerdotisa, las energías de la miko y el trozo de carne de Naraku se atraían, no podían mover a la mujer. Tan aburrido estaba, que no noto la presencia de alguien más a su espalda, lo cual termino durmiendo al afeminado, al verse rodeado de una nube extraña, Byakuya observo que los dos estuvieran inconscientes, tomo a la mujer parándola apenas y en su mano afirmo una de sus flechas, la enterró con fuerza en el árbol, donde estaba el trozo de Naraku, el cual se disolvió con el aura purificador de Kagome, dejo caer nuevamente el cuerpo de la mujer, faltaba poco para que despertara, escucho los gritos y una pelea, se retiro del lugar, esperando que ese sacrificio valiera la pena.

Rin sintió la sangre de Bankotsu correr por sus manos, no pudo evitar cerrar los ojos al apuñalarlo, él sintió dentro de su excitación, como la cuchilla invadía su pecho y rozaba su corazón.

-¡Mujer estúpida, de verdad crees que puedes matarme con eso! -Trato de levantarse, pero no pudo -¿¡Con que me amarraste!?

-Inuyasha no es el único que posee tela de ratas de fuego. -Se levanto rápido, sin embargo antes de salir por la puerta, con uno de sus pies, Bankotsu agarro una de las espadas, lanzándola contra Rin, clavándose en su brazo izquierdo.

-¡Maldita!

Salió de los aposento y con decisión saco la espada de su brazo, aguantando las lagrimas y ahogando con fuerza el grito, le dolía mucho y sangraba mas, pero debía escapar y encontrar a Kagome, vio como la barrera se desvanecía del palacio, estaba despierta la sacerdotisa y cumplió con su misión, eso la lleno de esperanzas. Escucho la voz de Bankotsu tras ella y se escondió en una estatua hueca; parte de la decoración de aquel palacio, siempre se escondía ahí para sorprender al señor Jacken. Con el hombre, iba alguien que parecía un niño, sabía que lo había visto antes, pero no lo recordaba, este era bajo con el cabello melena negra, vestido de sacerdote color celeste y ojos completamente negros.

-Señor Bankotsu la barrera ha caído, pero esta todo listo para atrapar a los inu Youkai y sellarlos.

-Esos idiotas caerán en la trampa pronto, pero primero buscare a la mujer, la matare con mis propias manos.

Debía encontrar la trampa, pero no tenía información de esta, Sesshomaru podía llegar en cualquier momento, de pronto se le ocurrió seguir al niño extraño, estaba claro que ambos guerreros solo servían para la batalla, no para planificar trampas.

…..

Lo siguiente que vio Sesshomaru, luego de la conversación con aquel ser, fue que estaba dentro del palacio, destruyendo todo a su paso, solo veía a momentos, no podía controlar su cuerpo, no le pertenecía en aquellos momentos, distinguió la voz de Inuyasha en la oscuridad, quien le gritaba cosas que no entendía, a la batalla se presentaron Bankotsu y Jakotsu, junto con esbirros como soldados, estos esbirros eran distintos, perros del inframundo y aves esqueléticas atacaron al perro demonio, rodeándolo entre todos atacando a la vez, al no tener control de él mismo, poco era lo que se defendía, si ese extraño ser lo poseía y lo llevo a la línea de batalla ¿qué quería de él, si no lo dejaba pelear libremente?. Inuyasha sintió el olor de Kagome, creyéndola herida corrió a su encuentro divisándola cerca de un árbol, desmayada sobre sus raíces, se acerco sin considerar las consecuencias, grave error, apareció Jakotsu derrepente, lo ataco con su espada serpiente, cortándole el hombro con sus cuchillas.

-¡¿Inuyasha bonito?! ¡Dichosos los ojos que te ven! –Dijo coqueto antes de volver a atacar al Hanyou.

Inuyasha esquivo el ataque y cada una de las cuchillas, pero su hombro herido y no poder utilizar su espada, estaban en su contra, aprovechando su herida, lanzo sus garras de fuego, arrepintiéndose inmediatamente, Jakotsu se escondió tras el cuerpo de Kagome como escudo, enviando desde ahí sus ataques.

Rin siguió al niño hasta un pequeño cuarto, donde un altar se alzaba en el centro, lo vio cruzando los dedos en símbolos que no reconoció, las llamas de velas que acompañaban el ritual, pasaron de ser color amarillos a ser rojo intenso, manifestándose la oscuridad a su alrededor, el sello estaba siendo invocado y no sabia como detenerlo, en los jardines, ambos guerreros estaban siendo rodeados por un circulo, que les provocaba descargas de corriente en el cuerpo, no lograban escapar, el círculo se iba cerrando. Rin no sabia que hacer, sin pensarlo, entro en la oscuridad del ritual, esperando al menos desconcentrarlo, pero lo que sucedió dentro jamás lo lograra explicar, una luz broto de su pecho, rodeándola como aura y esta misma disipo la oscuridad de la habitación, desvaneciéndose también el sirviente de Shishinki y el sello.

"Habrá veces que tengas que vencer la oscuridad, aún sin luz"

Recordó las palabras de su madre, quien en ciertas noches cuando no aparecía la luna en el firmamento, le recitaba. Con cierta calidez en su pecho, abrió los ojos volviendo a la realidad, debía ir a donde se encontraba la batalla.

Kagome despertó, sin abrir aun los ojos, escuchaba gritos y destrucción, miro a todos lados buscando una explicación de quien la había golpeado, la barrera había desaparecido y una de sus flechas estaba junto a ella, creyó que podía haber sido Rin, pero ella no tenia poder espiritual suficiente, dejo las cavilaciones para después, como había amenazado, Sesshomaru estaba en su forma original destruyendo todo a su paso, al parecer atacado por extrañas criaturas, el demonio perro estaba sangrando pero no grave, se levanto con cuidado, su cabeza daba vueltas, pero, ¿Dónde estaba Rin? Llego a su lado Jacken montando a Ishira, quien le tendió la mano nervioso y subió al lomo del tigre bajándose él.

-Vete mujer, no hay tiempo, yo buscare a Rin. -Y dándole una señal a Ishira este se elevo.

¿Dónde estaba Rin? Y ¿Por qué no veía a Inuyasha? Solo Sesshomaru luchaba, pero estaba teniendo problemas, lo veía agitar la cabeza, de pronto, observo la luna que tenia marcada la luna menguante, cosa extraña en ese momento, ¿podían estar tratando de manipular a Sesshomaru como la vez anterior? El Youkai perro estaba confundido, de como llego ahí y que era lo que esperaba de él, aquel extraño ser, pero solo tenía una cosa en mente, encontrar a Rin, no la veía en ninguna parte y se acababa el tiempo, la voz invadía su cabeza, repitiéndole dirigirse al monte de las animas, a su olfato llego el olor de la sangre de Rin acercarse.

"Déjala si deseas que viva, no olvides que soy yo quien escribe estos destinos"

Su cuerpo comenzó a retirarse, no podía siquiera controlarlo, cerca de él, Ishira con la mujer del Hanyou se refugiaban, el tigre movió la cabeza como buscando algo, eso llamo la atención de Kagome, quien buscaba con la mirada donde el tigre se dirigía, Inuyasha estaba ensangrentado en el suelo, aun respiraba pero estaba débil, el sello mas los ataques de jakotsu, lo habían lastimado gravemente, indico a Ishira descender para ayudarlo, lanzando sus flechas, evaporó a todo aquel que osara acercarse, su mujer lo subió al lomo del tigre y le ordeno a este, llevarlo lo más lejos posible, lanzaba sus flechas a todas partes sin resultados, la barrera había desaparecido pero los dos guerreros luchaban sin límites con el demonio, no entendía lo que sucedía y porque se dio así, por instinto ayudo a Sesshomaru, colocándose cerca de él, en su costado, Rin apareció cerca de las puertas sangrando de un brazo, se veía agotada y vistiendo su traje de danza, Kagome quiso correr en su ayuda, la vio mover los labios pero no escuchar, si notó que con el brazo bueno, hacia señas de que escapara, lo que sucedió luego paso muy rápido, la dama del oeste abrió las puertas del palacio, dándole oportunidad al Demonio para huir, este con el hocico, levanto a la mujer de su medio hermano, lanzándola sobre su lomo, no las perdería a las dos, con su olfato percibió que inuyasha era llevado por Ishira y corrio hacia la salida, maldiciendo la fuerza sobrehumana que lo manipulaba, Kagome no entendía nada ¡¿Por qué Sesshomaru dejaba a Rin ahí?!

Al cruzar las altas puertas, que muchas veces se abrieron para recibirlo con honores, la voz desapareció, en la cabeza de Sesshomaru solo cabían las últimas palabras de Rin, no escuchaba los gritos de su "cuñada"

"Soy feliz de saber que esta vez fui útil para usted"

...

Inuyasha despertó y noto vendas alrededor de sus heridas, las cuales habían sanado casi en su totalidad, cerca de él estaba Ishira, siendo acariciado por alguien que no reconoció de inmediato, al escuchar su voz supo que podía confiar.

-Kaiko, donde están todos.

-Tranquilo señor Inuyasha, iremos por ellos.

-¿?

Al ponerse de pie y ver mas allá de unos árboles, Kaiko con la mano guio su vista hacia el ejercito que se alzaba con el amanecer, los generales de Sesshomaru se preparaban para recuperar el castillo a toda costa. Sintio orgullo, esos youkais estaban dispuestos a dar su vida por las tierras del Oeste y su lord, reconsideró la imponente imagen de su medio hermano, si lo seguían era por algo.

-Atacaremos en cuanto llegue mas información, hasta el momento solo sabemos que tienen a la niña Rin y Jacken, del amo no sabemos y su mujer tampoco.

Se preocupó ¿dónde podían estar? En eso apareció tras él, un pequeño Youkai, parecía gato egipcio, pequeño y de grandes ojos violetas, que traía la información faltante.

-El amo partió con la mujer del hanyou, la dama del Oeste esta herida y Jacken también, están encerrados en un calabozo, son sólo dos guerreros, pero muy fuertes y están acompañados por seres del inframundo, de ellos me puedo encargar yo, pero debemos atacar pronto, las heridas de la dama son graves y vienen refuerzos de su parte, una mujer que puede liberar monstruos de inferior nivel, otra que manipula los vientos y un hombre que crea ilusiones.

Inuyasha miro a los generales y estos lo reverenciaron.

-El amo ordeno que si él no estaba, siguiéramos sus órdenes.

Se molesto, el imbécil jamás le había dedicado mas palabras que de desprecio ¿Y ahora esperaba que dirigiera su ejército?

"Maldito Sesshomaru si esto sigue así, creeré que confías en mí"

El amanecer ilumino la pequeña ventilación del calabozo, Rin no pudo dormir, su herida ya no sangraba pero estaba infectada, y comenzaba a subir su temperatura, si no se curaba; podía incluso perder el brazo, que ironía, ahora seria ella a la que le faltaría una mano, pero sabía que solo a Sesshomaru le volvían a crecer. Jacken seguía inconsciente, su báculo no estaba, había sido atacado y desarmado mientras la buscaba, sintió culpa por ello, escucho pasos en el corredor, con miedo tomo al renacuajo en brazos con cuidado y se coloco en el fondo de la celda a la sombra, tiritaba de solo pensar que aquel hombre la buscaba para poseerla, cuando puso en practica su plan, esperaba escapar y no volverlo a ver, pero la realidad era otra, y ese hombre tendría su venganza tarde o temprano.

-Esa herida se ve grave, hasta aquí siento la infección de tu brazo.

Baykuya se hiso presente en el calabozo, con ropas limpias en las manos y un balde de agua, las entrego a la dama, no sin advertirle.

-Cambiate, cuando estés lista te llevare ante Bankotsu, al parecer llamaste su atención, desea matarte con sus propias manos.

En silencio se quito el Bedlah manchado y rasgado, se limpio con el agua, repasando fuerte el brazo, dolía mucho, pero así podría limpiar algo la infección, al colocarse el kimono, noto que era uno de los más finos de sus posesiones, desenredo un poco su cabello y al estar lista, Byakuya la llevo hasta la sala de guerra, donde esperaba su sentencia.

Inuyasha al frente del ejercito se dirigieron a la batalla, en el palacio, los sirvientes que no estaban muertos, servían a los guerreros proporcionándoles bebidas alcohólicas y alimentos, estos sintieron las presencias a los lejos, la hora había llegado y sus bandos estaban definidos, por los pasillos Byakuya guiaba a Rin en silencio, la miraba de reojo; suspirando con pesadez, si no sucedía algo como un milagro, la dama moriría de forma cruel, no sentía pena por ella, era solo parte de su plan, pero no tenia forma de salvarla en esos momentos, las puertas de la sala de guerra se abrieron de par en par, dándole a Rin una última imagen de aquel lugar, que consideraba su hogar.

-¡Byakuya nos atacan!- escucho la voz de Sara a lo lejos -Trae a esa mujer la utilizaremos de escudo.

Al parecer su milagro se realizaría.

Los valientes soldados sobrevolaban el palacio, atacando todo a su paso, como ofreció el pequeño Youkai, este se encargo con Ishira de los esbirros que quedaban en el palacio, al resplandecer sus ojos estos desaparecían, Byakuya tenía agarrada del brazo a la joven dama, desde unos de los pasillos que daban al jardín, pudo presenciar las batallas que se desarrollaban en aquel paisaje, el césped pintado de rojo, los arboles destruidos, parte de demonios esparcidas por todos lados, la imagen era asquerosa y deprimente.

-Corre. -Dijo soltando su brazo.

-¿Eh?

-No tendrás otra oportunidad de escapar.

Los soldados al mando de Inuyasha, acorralaron a los guerreros, Kagura atacaba con su danza de las cuchillas, Sara con sus monstruos, Bankotsu con su Banryu y jakotsu con su espada serpiente, pero por más grandes que fueran sus esfuerzos, cuando un soldado Youkai caía, tres ocupaban su lugar, uniéndose a la causa los sirvientes del palacio, Kagura estaba pensando lo peor, además de preguntarse dónde estaba Byakuya y a quien debería traer, hace días que le causaba cierta desconfianza, Sara le había comentado su encuentro el río con una mujer joven y Jakotsu, el interés de Bankotsu por la mujer que ayudo a Sesshomaru a escapar, solo podía pensar en alguien, pero tan solo era una infante la mocosa que acompañaba al demonio, empezó a unir piezas ¿cuánto tiempo podría haber pasado? ¿Y si era ella? De pronto la vio y entendió todo, ¡si era ella! Su cabello largo y negro, mas alta, sus ojos malditamente puros, pero como mujer, ahora era delgada, hermosa y femenina, enloqueció de ira al considerarlo, ¡era por ella que Sesshomaru la rechazaba! esa mocosa había embrujado al Youkai, al punto de pensarla su hembra, al correr Rin por el patio, intentando llegar donde estaban los youkais, Kagura se elevo en su pluma y fue a atacarla.

-Rin, ¿cierto? -Dijo mirándola con desprecio.

-Kagura, tanto tiempo sin verte. -Desafiante y orgullosa, hablo Rin.

La mujer se empezó a acercar para lanzar sus cuchillas, a esa distancia la mataría, pero antes de liberar su ataque, los tres generales se colocaron frente a la dama del Oeste para protegerla, dos de ellos atacaron a la mujer, mientras el tercero tomo a la joven en brazos llevandola con su nana, Kaiko desde lo lejos olfateo el aroma de la sangre de Rin, yendo a su encuentro, esta tenía algo de fiebre y estaba débil.

-¡Joven Inuyasha! -Grito la mujer llamando al Hanyou. -La Dama Rin está seriamente lastimada, debe sacarla de aquí cuanto antes. -Sacando una pequeña bolsita de cuero se la entrego. -Esto es un ungüento de hierbas, cuando este fuera de este peligro, cure su infección, de no ser así perderá el brazo.

-Parta de inmediato joven Inuyasha. -Insistió unos de los generales que luchaba sin descanso. -Nosotros recuperaremos el palacio del Oeste, usted debe velar por la Señora.

Inuyasha inflo el pecho, la fidelidad de esos hombre era completa, puso con cuidado a Rin en su lomo y comenzó a correr hacia la salida.

-¡Llévese a Ishira joven Inuyasha! -Recomendó Kaiko, antes de comenzar a pelear.

-No es necesario, envienlo luego, asi sabremos que ganaron.

-Jacken, el Señor Jacken -repetía Rin, dentro de los delirios de la fiebre.

-Kaiko busca a Jacken. -Ordeno el Hanyou, a lo que la mujer youkai asintio con una sonrisa y dejando crecer sus garras, ataco a quien se cruzara en su camino.

Inuyasha cruzo las puertas a saltos y siguió corriendo el resto del camino, Rin estaba semiinconsciente, sin embargo debía aprovechar para avanzar, cuando sintió que la joven se deslizaba de su espalda, detuvo su paso cerca de un río. Respiro profundo y con desgano se decidió a curar a Rin, pero necesitaba bajar la fiebre primero, con mucho cuidado, retiro el kimono de su cuerpo, dejándole puesto solamente una yukata interior, algo transparente para su gusto, intentando no mirarla, la tomo en brazos y juntos se sumergieron en el agua fría, causándole espasmos a la dama, a lo cual debía sostenerla fuerte, incluso, apretarla contra su pecho, pero resultaba, su temperatura bajaba, luego descubrió su brazo mal herido y aplico la sustancia entregada por Kaiko, considero el no perder el tiempo; colocándola de nuevo en su espalda y corriendo con cuidado para alcanzar a Sesshomaru, quien al parecer había dejado un rastro fuerte a su paso, quizás pensó en que lo alcanzaría tarde o temprano.

El demonio caminaba y caminaba, incluso pretendió caminar por la noche, pero cuando la mujer del Hanyou comenzó a explicarle que ella debía descansar y a quejarse por que no veía el camino, decidió detenerse y retomar su camino al amanecer, podría haber volado, sabia donde ir y no tardaría en llegar, pero esperaba que el resto lo alcanzara, se dio cuenta que Rin realmente tenía algo especial, porque cada vez que abría la boca Kagome, en el crecía cierta irritación, agradeció que la mujer hablara poco, pero aun así era molesto, sin mencionar la culpa que cargaba por dejar a Rin, pero la sabia viva, lo sentía.

Kagome mantuvo el silencio lo que más pudo, camino tras él todo el tiempo, aunque la angustia de su pecho crecía mas y mas, se preocupaba por Inuyasha, lo encontró seriamente lastimado y aunque Ishira pudiera cuidarlo de quien los atacara, igual su pecho se apretaba, sin olvidar a Rin ¿que había sido eso?, no sabia si preguntar, pero una vez que tomaron un descanso; para que ella pudiera dormir, aprovecho la ocasión.

-Sesshomaru que sucedió en el palacio, ¿por qué dejaste atrás a Rin?

-...- Ni siquiera volteo a mirarla.

Solo lo miro y suspiro con desgano, trato de dormir y poco le costo conciliar el sueño, al amanecer estaba entumida por la incomodidad y el frio, vio a unos metros a Sesshomaru, asumió que seguirían caminando, el paisaje se le hacía familiar, ¿se dirigían acaso al monte de las animas? A media mañana, pararon por algo de comer, el estomago de Kagome no dejaba pensar a Sesshomaru, dándole la impresión de que sonaba en su cabeza, la mujer no aguanto más la mudes, si la mataba o algo, al menos tendría que amenazarla.

-No sé cómo Rin aguanta viajar contigo ¿siempre eres tan callado?

-Rin es distinta.

-¿Eh?

-Ella habla, yo la escucho.

-¿No puedes negarle nada cierto? –dijo mirándolo con ternura.

-…. –La miro tratando de entender sus palabras, estas eran dichas con doble lectura.

-Rin me conto que le enseñaste a leer, de hecho que tu le leías, que siempre le das obsequios y comparten tiempo cuando no estás muy ocupado y cuando lo estas, igual se lo dedicas.

-A que viene eso. -Sabía donde iba la conversación pero esperaba escucharlo.

-La amas, como ella a ti.

-El "amor" es para los humanos, nosotros no tenemos lo que ustedes llaman sentimientos.

-Pero arto te preocupan los de ella, por eso la cuidas como si fuera de oro y la quieres solo para ti. ¿Sabes que Kohaku le propuso matrimonio y ella lo rechazo?, espero solamente la sigas haciendo feliz como hasta ahora, nuestra vida es corta en comparación a la de ustedes y…

-Ella no morirá. Y siguió caminando.

Kagome quedo pensativa, ¿Rin podría vivir más de lo que vive un humano normal?

-Sesshomaru, morir es parte de la vida.

-Ella no, no me abandonara jamás. -Y con eso dio por terminada la conversación, su tono no sonó alterado, pero su mirada le dio miedo, siguió en silencio, hasta que el demonio se detuvo en seco.

-Los esperaremos acá.

-¿Eh?

-Inuyasha viene con Rin, puedo olerlos, aunque falta para que lleguen.

Era cierto, Inuyasha con mucho cuidado, corría rápido para alcanzarlos, Rin de a poco comenzaba a reaccionar nuevamente, aferrándose con más fuerza para no caer.

-¿Dónde estamos?

-Estamos por alcanzar a Sesshomaru, no te preocupes, yo te cuidare hasta entonces.

-Gracias por todo Inuyasha. -Abrasándolo por el cuello.

Al pobre se le acaloraron las mejillas, tanta ternura y bondad transmitía esa mujer; que no daba crédito, fuera para Sesshomaru, el demonio no demostraba nunca una pizca de emoción hacia ella, aunque pensándolo bien, si tenía "atenciones" como acurrucarla para no pasar frio, protegerla en todo momento, y permanecer a su lado, ¡Sí! El imbécil había cambiado para bien después de todo.

-Tengo un poco de Hambre, ¿tu no? -Dijo asomándose divertida por el cuello del Hanyou.

-La verdad si, pero no podemos retrasarnos. -Dijo en un tono serio frunciendo el ceño.

-Solo será un momento, detente, que yo busco algo que podamos comer.

Rin bajo de su espalda y corrió hacia unos árboles, se veía sana como si nada hubiera pasado y su brazo estuviera bien, era valiente y fuerte la dama del Oeste después de todo, minutos después llego con varias frutas envueltas en su kimono, dejando a la vista sus largas y bellas piernas.

-Si se entera Sesshomaru estoy muerto, ¿lo sabes cierto?

-¿De qué se tendría que enterar?

-Bueno, yo tuve que quitarte la ropa y sumergirte en el río, en este momento hueles a mí.

-¿Tu amas a Kagome?

-Sí.

-¿Hiciste algo malo conmigo inconsciente?

-¡No!

-Entonces no te preocupes, todo estará bien. -Y con una sonrisa dio por terminado el tema.

Sesshomaru estaba inquieto, ya deberían haber llegado, pero no los veía y tampoco olía, el viento cambiaba rápido de dirección. ¿Que podría haber pasado para que detuvieran su carrera? Se levanto con intenciones de volver por ellos, pero Kagome lo retuvo.

-No seas impaciente si dices que vienen, deben estar por llegar.

Esa mujer ya agotaba su paciencia, ¡ahora le daba órdenes! se tranquilizo al sentir el aroma de Rin, estaba cerca, de pronto su semblante se endureció y sus ojos cambiaban del normal al rojo. ¡Toda ella olía a Hanyou! Inuyasha no tuvo mucho tiempo para reaccionar, solo para bajar a Rin de su espalda y saltar para esquivar el látigo venenoso. Sabía que se había dado cuenta, escapo entre los arboles alejándolos de las mujeres, si intervenían podían salir lastimadas.

-¡¿No esperarás que te de una explicación?!

-No la necesito, mi olfato no me engaña.

-¡Idiota! si la hubiera tocado con otras intenciones, ¿no crees que iría en dirección contraria a ti?

-…- lo atacaba con su látigo sin piedad, cortando su rostro y extremidades, tenia honor, solo por eso no sacaba a Bakusaiga y lo volvía carne putrefacta.

-¡Preferías que muriera! -Sesshomaru detuvo su ataque a penas a dos centímetros de cortarle la cabeza. -¡Su brazo estaba muy infectado por una herida de espada y ardía en fiebre!, ¡sí! Le quite la ropa y la metí al rio. ¡sí! La afirme contra mi pecho para aminorar los espasmos del contraste con el agua fría, y ¡si! Cure su herida colocando ese ungüento en su brazo, mas no la toque de no ser necesario. ¡¿Crees que soy estúpido? es tu hembra! Aunque no la marques aun. Tus generales fueron en rescate del palacio del "gran Lord Sesshomaru" ¿y sabes lo que hicieron cuando vieron a Rin en peligro? "¡protejan a la Señora del Oeste!" gritaban dando su vida por tu dama.

Sesshomaru retiro su látigo y dio la media vuelta, necesitaba ver la herida.

Rin y Kagome se abrazaron felices por el reencuentro, poco conversaron sobre lo que sucedió, porque volvió el demonio tomando a la dama en brazos y elevándose de nuevo con ella, la llevo a la orilla de un rio y sin pronunciar palabra, la desnudo casi completamente de manera brusca. Dejo solo su Yukata interior, como lo hizo Inuyasha, pero Sesshomaru saco todo el lado de su cuerpo, aunque solo habían herido su brazo. Rin bajo la mirada con Rubor, tomando con su mano su seno al descubierto, solo así, el demonio se dio cuenta de lo brusco que era.

-Solo deseo ver tu herida, no provocarte más daño. -Tomando su brazo y olfateándolo, derramo agua sobre el quitando todo rastro del ungüento.

-¿Está enojado conmigo? -Pregunto aun colorada y un poco adolorida.

-No.

-¿Entonces con quien? -Lo quedo mirando con la cabeza ladeada, lo que le daba una imagen inocente e infantil

-Conmigo, por dejarte atrás y que te sucediera esto. -Comenzó a lamer la herida, su saliva sin duda atacaría la infección.

-¡Me hace cosquillas!

-Quieta, no estoy de buen humor. -Y si que se le notaba.

-No debería estar molesto, hizo lo correcto, no se arrepienta, usted no es así.

Detuvo su faena y la observo unos minutos, no entendía como podía ser tan condescendiente con él.

-Usted hizo su parte y yo estoy orgullosa de haber hecho la mía, no me quite esa alegría por favor. -Hablaba seria y desafiante pero en un tono casi de puchero.

-¿Crees que con eso, saldaste tu deuda conmigo?

-No lo creo, usted a hecho demasiado por mi, para estar saldada de esa forma.

"Cada sonrisa que me dedicas en el día es indispensable para mi, como no entiendes que soy yo quien te debe su vida"

Pero sus palabras murieron en su garganta, jamás lo diría, sería como enterrarse Bakusaiga.

Volvió a lamer la herida y Rin se sentía feliz de estar nuevamente a su lado. Al terminar, el demonio, tenía una gran duda.

-¿Porque vestías el Bedlah al abrir las puertas? –Si sonaba irritado con la pregunta, no quería imaginar cómo se podría con la respuesta.

-Porque, este, yo, ¡ah! Como decirlo, pues…

Nada en concreto y la paciencia del Youkai se agotaba.

-Es una larga historia luego le cuento. -Sonrió nerviosa vistiéndose rápido y volviendo con Kagome.

Si Sesshomaru no perdonaba, menos olvidaba, decidió no presionarla pero lo sabría tarde o temprano. De la nada la voz en su cabeza volvió a retumbar fuerte, tirándolo de rodillas al suelo.

-¿La tienes de vuelta no es así? Es porque yo deseo dártela como ofrenda, haz lo que te digo y vivirá, ve al monte de las animas y empuña a Souunga, esa es tu misión. -Y como vino la voz se fue.

….

Cuando vio a Inuyasha volver, Kagome corrió tirándose en sus brazos, este lo devolvió con la misma intensidad y con un beso calmaron su angustia.

-Sabia que estabas bien Kagome, aunque con Sesshomaru uno nunca sabe.

-Tenía miedo por ti, me asuste mucho cuando te vi herido y desmayado lo único que pude hacer fue montarte en Ishira y que este te protegiera.

-Todo estará bien ahora, ¿tú sabes donde se dirige Sesshomaru?

-Creo que al monte de las animas.

-¿Sabes que hará ahí?

-Sesshomaru habla tanto como una pared, pero creo que algo le sucede, dejar a Rin; me da la impresión, no fue su opción. Antes de escapar del palacio, la luna en su frente tenía un tinte extraño, pienso que pueden estarlo "influenciando".

Terminaron la conversación cuando el Hanyou olio que se acercaba Rin, con disimulo se separaron a la espera del demonio y volver a caminar, cuando este llego retomaron el rumbo. El día paso rápido y la noche cayo sin aviso, Kagome y Rin se sentían incomodas, decidieron bañarse en un rio, donde habían cazado unos peces para comer. Se quitaron sus ropas dejándolas a mano en un lugar seco, sumergiéndose en las heladas aguas.

-Rin lavare tu cabello, sacare tu listón.

-No lo sé, jamás me lo saco, fue un regalo del Señor Sesshomaru y es uno de mis mas grandes tesoros.

-No te preocupes Rin. Retirando el listón de su cabello. Lo dejaremos con la ropa para que no se pierda. –Con cariño y sutileza masajeo el cabello de la joven entre risas y chismes.

Sesshomaru solo cerró los ojos asumiendo lo que se avecinaba, mientras que Inuyasha levanto la cabeza de golpe, olfateando el origen del aroma, comprendiendo en parte la situación.

-¿Me explicas o te saco la verdad a la fuerza?

-…

-¡¿Sesshomaru maldito demonio, que le hiciste a Rin?!

-Eso no te incumbe ella está bien, si corriera riesgo jamás lo abría echo.

-¡La transformaste en un Youkai!

-Ella no es Youkai eso es imposible e innecesario.

-¿Por qué huele como tal entonces?

-….

-¡Ah no! me vas a responder ¡quieras o no!

Inuyasha empezó a atacar a Sesshomaru con sus garras, mientras el demonio con elegancia y calma evitaba los golpes.

-No eres lo suficientemente rápido ¡imbécil! -Con un puñetazo lanzo lejos al Hanyou, este detuvo su caída apoyando los pies en un árbol, tomando impulso volvió al combate.

-Tú no sabes si es perjudicial para ella, fuera del hecho; que asumo, no pediste su opinión.

-Ella desea permanecer a mi lado, es suficiente para mi.

Ahora con dos brazos, golpea al Hanyou en el estomago y en la cara lanzándolo de espaldas contra el suelo, camina hacia el tomándolo del pelo, para que lo mire atentamente.

-Es más, gracias a tu asquerosa madre, fuiste tú el primero en probar mi teoría.

Inuyasha abrió los ojos desmedido, lo lleno de odio que se refiriera así de su madre, pero ¿que quería decir con que fue el primero?

Trato de zafarse de su agarre, pero el mismo Sesshomaru lo levanto y lanzo de nuevo contra otro árbol, partiendo este en dos por la fuerza.

Inuyasha comenzó a ver todo rojo, apareciendo en su rostro las líneas del linaje Inu, creciendo sus colmillos y garras, respiraba agitado con poco autocontrol.

-A eso me refería, debiste ser entrenado, pero esa "mujer" prefirió llevarte lejos, y hacer de ti no solo un Hanyou rechazado, sino que también incompetente.

Su cabeza daba vueltas pero su instinto pedía sangre, no sabía como transmitir en esa forma lo que quería decir, de su boca solo salían gruñidos amenazantes. Sesshomaru solo lo miraba, algo que más lo enardecía, lo ataco de nuevo, esta vez con más agilidad y rapidez.

-¡Rin no se merece esto! -Salió de su boca a duras penas.

-Si hubiera creído que le pasaría lo mismo que a ti, no lo hubiera hecho. Ella me pertenece, su vida su formación, la eduque y protegí para mí, es más Youkai que humana.

Abrió los ojos desmesuradamente al sentir la sal en el aire, Rin y Kagome observaban la escena desde unos metros. ¿Qué tanto había escuchado? La dama se soltó del abrazo de su amiga y corrió en sentido contrario, Kagome los miraba con enojo y decepción.

-Espero resuelvan sus asuntos, antes de que vuelva con Rin, tienes muchas explicaciones que dar Sesshomaru. -Dio la media vuelta y se perdió entre los árboles.

Llego hasta el rio llorando y escalo unas rocas hasta encontrar una pequeña cueva en donde cavia a duras penas. ¿Todo era cierto?, ¿La transformo en algo intermedio entre Youkai y humano solo por odiar su sangre? ¡Ni siquiera era Hanyou! Kagome la buscaba sin resultados, esa niña era muy rápida cuando se lo proponía. Perdida en sus teorías, Rin no se percato de la presencia de Kagome, quien tocando su hombro trato de contener su angustia.

-¿Que soy Kagome?

-Eres Rin. Una mujer maravillosa, la cual ha sido cuidada por el más grande idiota Youkai de la historia, pero tú ya sabias como es, lo conoces mejor de lo que se conoce el mismo.

-¿Porque si me odia me mantiene a su lado?

No sabia como responder a eso, abrió los ojos y sonrió recordando algo dicho por el demonio, rápido su cerebro por fin descubrió el trasfondo de sus palabras

"-Ella no morirá.

Kagome quedo pensativa, ¿Rin podría vivir más de lo que vive un humano normal?

-Sesshomaru, morir es parte de la vida.

-Ella no, no me abandonara jamás.

-¡Rin! Deberías estar feliz, no llorando en mis brazos.

La joven la miro confundida, ahora si no entendía.

-Bien te voy a explicar. No creo que Sesshomaru odie del todo a los humanos, solo le molestan, ya que él es demasiado estricto y calculador, racional extremo, no sé que fue lo te hizo a ciencia cierta, pero supongo que fue para extender tu vida, debes verlo así, él viviría mucho, pero mucho más que tú, ¿no has pensado en lo que sufriría al perderte? creo que solo alarga tu vida, para que no lo abandones es todo.

Tenía lógica. El fue criado sin sentimientos de por medio, solo la razón y la fuerza, Rin era una bocanada de aire fresco en su día, comenzó a pensar todo lo que hacía por y con ella, las preguntas sobre sus estados de ánimo, sus reacciones, su paciencia, tomaba forma, pero la asalto una duda ¿desde cuándo la veía así?

Flash Back.

Cuando solo faltaba lavar su cabello, la volvió a llamar, la dama se presento y lavo con gusto la larga cabellera platinada, cuando la masajeaba, noto en su hombro una extraña marca, jamás había querido preguntarle pero ese día no pudo aguantar.

-Señor Sesshomaru, ¿Usted fue herido?

-No lo recuerdas cierto.

-¿?

-Cuando recuerdes, sabrás que es eso. –se dispuso a salir del agua; cuando Rin invento todo tipo de escusas y salió volando de la habitación.

Fin del Flash Back.

Su cabeza daba vueltas y sus ojos se abrían a más no poder, ¿sería posible que ella…?

Flash Back.

-Señor Sesshomaru, ¿ahora que usted tiene compañera me va a abandonar?

-No te abandonare y no tengo compañera. -Respondió para evitar futuras confusiones, la verdad, no le gustaba mentirle... Tanto.

-¿Qué es eso de la marca? -Sentándose a su lado y poniendo atención.

-Cuando en mi especie se eligen "compañeros" -Evito por todos los medios mencionar "amantes" - se muerden para estar juntos siempre.

-¿Y esa mujer acepto que usted la rechazara?

-…. –No le iba a contar como la mato, habría sido menos cruel, si no hubiese querido comerse a Rin y osase desnudarse frente a todos. Planeo una respuesta coherente y espero que la pequeña la creyera.

-Le dije que no, acepto y se fue.

-Qué curioso, si hubiera sido yo, ¡No me voy hasta convencerlo!

"estoy seguro de eso"

Con una sola mirada, le dio a entender que debía dormir, mañana los esperaba una caminata más larga por el atraso de esa mujer.

-Buenas noches Señor Sesshomaru.

-Buenas noches Rin.

Sabía que en medio de la conversación, Jacken había despertado y escuchado, pero con el anterior golpe, no le darían ganas de decir más.

A media noche y con los ojos cerrados, noto que Rin se daba vueltas en lugar incomoda, percibió sus pasos acercarse a él, demasiado cerca, esperaba solo que la niña le hablara para reprenderla, cuando estuvo frente a frente, esta no menciono palabra, para su asombro, Rin corrió el cuello de su Yukata, ¡¿Qué rayos pensaba hacerle?! De pronto sintió su pequeña y tibia boca, entre su hombro y cuello, estaba tan confundido que prefirió no moverse, cuando la niña lo soltó, menciono muy bajito, besando su mejilla.

-Así estaremos juntos para siempre. -Volviendo a su lugar para seguir durmiendo.

Sin que se dieran cuenta sus acompañantes, se levanto y fue al río que estaba cerca, a observar lo que había hecho Rin, en el agua se reflejaban sus dientes, apenas y se notaban en su blanca y dura piel, no supo porque los delineo con su garra, ido pensando en las palabras de la niña, sin querer soltó su veneno, marcando como cicatriz aquella mordida, a sabiendas de quién era y que la cargaría por siempre.

Fin del Flash Back

No podía creer su propia osadía, iba a gritar cuando Kagome le tapo la boca y obligo a explicar sus extrañas reacciones.

-Kagome cuando dos Youkai desean ser compañeros, se muerden dos o tres veces, la primera para que algo de su esencia se impregne en el otro, la segunda y tercera para sellarla en el cuerpo del compañero, eso sucede en el "apareo" dijo la palabra con rubor y como un susurro.

-Sigue contando ¿a dónde quieres llegar?

Rin la miro con pánico y confusión.

-Yo marque al gran Sesshomaru Lord de las tierras del Oeste, vi mi mordida en su hombro, él me pertenece.

-Rin, es imposible que algo como "tu mordida" quedara marcada en la piel de Sesshomaru.

-Pero yo la vi, el me dijo "cuando recuerdes sabrás que es eso" se refería a mi marca.

-¿Cuantos años tenias? -Pregunto con miedo de conocer la respuesta

-8 años, ¿creo?

-¡Degenerado! ¡Ya va a ver cuando lo agarre! -Grito a pulmón abierto, tomando sus flechas pensaba en "castrar" al demonio por "perro".

La batalla entre los medios hermanos se tornaba cada vez más sangrienta, Inuyasha había acertado un par de golpes pero Sesshomaru todos, al ser mano a mano, el demonio lo golpeaba para cansarlo, a lo lejos escucho el grito seguido de la palabra "degenerado" lo que hizo que su mal humor incrementara, recordó la petición de Rin, al sentir con su olfato la fertilidad de la mujer del Hanyou, decidió explicarle a grandes rasgos como salvo su vida y darle a entender cómo aprovechar su "estado"

-Cuando eras un cachorro recién nacido, estabas muriendo, yo inyecte pequeñas dosis de mi veneno en tu cuerpo y así pudiste sobrevivir a los malos cuidados de esa "mujer", es por eso que cuando tu sangre hierve y no tienes en las manos a Tessaiga; te transformas en Youkai. Inuyasha se detuvo ¿Era cierto? ¿El lo había cuidado y salvado una vez?

-¿Por qué? -Pregunto con dificultad al no saber controlar ese estado.

-Estaba aburrido. –Dijo con desgano. -Deberías agradecerlo a tu "hermano" Algo útil debo decir, si piensas que los Hanyou no pueden procrear. -Y comenzó una carrera hacia donde estaban las mujeres.

Rin calmo a Kagome, quien furiosa deseaba poner en su lugar al gran Youkai. Al verlo aparecer corriendo hacia ellas, sus deseos se esfumaron. Sesshomaru tomo de la cintura a Rin, y antes de elevarse hablo a Kagome.

-Es tu oportunidad, no la desperdicies y no mueras en el intento.

-¡¿?! -Ladeando la cabeza sin entender sus palabras.

Vio como se llevaba a Rin quien la miraba igual de confundida, giro la cabeza al escuchar ruidos y vio a Inuyasha, cuando fue a reclamarle por respuestas noto lo agitado de su respiración.

No hubieron palabras entremedio solo gritos algo preocupantes, pero Sesshomaru confió en que con lo avanzado de su estado podría manejar la situación el Hanyou.

-Señor Sesshomaru que sucede porque dejamos sola a Kagome.

-No te gustaría ver eso.

-¿?

-No querías que tuvieran cachorros, depende solo de ellos ahora.

Rin se puso roja como un tomate y se aferro fuerte al demonio, había entendido sus palabras y guardaba silencio hasta llegar a donde la llevaría.

-¿Señor Sesshomaru donde vamos nosotros?

-Dijiste que harías cualquier cosa por ese "favor", iremos donde puedas "cumplirlo".

Inuyasha se lanzo sobre Kagome por instinto rompiendo sus ropas ella trato de evitar sus garras sin entender aun sus intenciones. Había prometido no ocuparlo mas pero la situación lo ameritaba.

-¡Abajo!

El Hanyou se encorvo; más no cayó al suelo.

-¡Abajo, Abajo!

Ninguna diferencia, se acercaba cada vez más a ella, cerró los ojos tratando de no pensar, si moría a manos de él, no deseaba guardarle rencor.

El Hanyou de perdido en la furia, paso a perdido en la excitación, al sentir el olor fértil de su hembra, su instinto lo llevo a oler su cuerpo, recorriendo con la nariz zonas sensibles de la mujer, lo cual provoco en ella risa mesclada con excitación, él poco podía controlarse, tirándola del pelo, la obligo a caer en el pasto semi desnuda, terminando de arrasar con su ropa, entro en ella sin cuidado, ni esperando su lubricación causándole gran dolor, incluso algo de sangramiento, al oler ese detalle Inuyasha logro decir unas palabras.

-No te lastimare.

Fue todo, antes de seguir el vaivén de su cuerpo, ella solo aguanto con lagrimas en sus ojos y enterrando sus uñas en el Hanyou, cosa que lo ínsito mas a arremeter con fuerza, para girarla o acomodarla la tiraba del cabello, colocándola al final apoyada en sus cuatro extremidades y terminando en esa postura su "violación".

Cayo rendido a su lado, entre dormido y desmayado perdiendo así su transformación y volviendo a ser el mismo. Kagome se levanto tomo el haori de su marido y coloco encima viendo su ropa destruida con lagrimas en los ojos, aun no entendía que había pasado y porque había reaccionado así, miro la luna pensativa cuando una loca idea cruzo por su cabeza.

"Es tu oportunidad, no la desperdicies y no mueras en el intento"

¿Podría ser que de esa mala experiencia saliera algo bueno? Toco su vientre con dudas en su cabeza y esperanza en su corazón.

¿Podría haber quedado embarazada?