Hola chicas, Como estan? ojala que bien, yo he estado muy ocupada, por eso no habia podido escribir, ademas mi mama esta de cumpleaños hoy y mañana mi hija, cumple tres añitos! esta tan grande, (y malvada) he preparado dos cumpleaños, llegan visitas y mi compu no funciona de lo mejor, no se si sigue el virus, trabajo en eso, o lo arreglo o lo tiro por la ventana.

ojala les guste el capitulo, que valga la pena esperar tanto,bueno cualquier cosa me avisan, interare subir pronto pero no afirmo nada, mi marido sigue celoso del fic y cobra sentimientos cada vez que me ve escribiendo, (los hombres son mas chantajistas que las mujeres)

bueno ya no las aburro ojala les guste.


Capítulo 9.- Destinos.

El inframundo era un caos, el Inu Youkai Shishinki, preparaba mas y mas esbirros, para apoyar a sus sirvientes en el mundo de los vivos, la pila de cadáveres por ende se acumulaba, algo que molestaba de sobremanera a alguien escondido en las sombras, nadie se percataba de su presencia algo favorable para sus planes, los muertos no estaban siendo consumidos como debía ser, el equilibrio en ese maldito lugar se estaba perdiendo rápidamente, de seguir así los "muertos recién llegados" y los que estaban por morir, no podrían acceder a esas tierras, o sea, nadie moriría, aunque hubiese llegado su hora, para Shishinki, el poder de su báculo también se desgastaba, aunque consiguió abrir agujeros portales y enviar a los pútridos mercenarios, no bastaba, se reducía la cantidad que podía ser transportada, necesitaba a Souunga con urgencia.

Lleno de confusiones y dudas observaba a la espada, aun encerrada en su burbuja azul, resistiéndose a creer que la única forma de liberarla, era mandándola al mundo de los vivos, sentándose con enojo en su trono, recordó como fue derrotado su hechizo, para sellar a los Hijos del comandante perro, descubrió que el corazón puro de la muchacha, que invadió el aura maligno, fue lo que rompió su encantamiento, ¿podría ser ese el motivo, de porque un demonio como Sesshomaru mantuviera a su lado a la humana? Si era así, su punto débil estaba claro y luego de una idea fugaz de su astuto cerebro, también tenía un plan. El brazo cortado de Sesshomaru estaba también en la burbuja, asumió entonces que debía tener relación con el poder que protegía a la espada, la teoría tenía fuerza si el demonio había recuperado su brazo, es decir "crecido otro" ,si este brazo, tocaba la tierra de los vivos, se desintegraría en el olvido y la espada quedaría libre, el guardián recomendado para protegerla, debía ser alguien muy poderoso, pero capaz de obedecer, estaba claro que ninguno de los ya enviados contaba con tales características, golpeando la infértil tierra a sus pies, apareció el alma de Naraku, siendo él, el llamado a cumplir tal misión.

-A que me has traído. –Pregunto con cansancio en su voz, desgano en su mirada y resignación en toda su oscura alma.

-Te daré la oportunidad de volver a la vida, a cambio de tu obediencia.

-No puedes dar nada que yo desee.

-¿Tu libertad tal vez?

-Nadie es libre, además que nunca fue de mi interés la libertad, jamás podrás darme lo que deseo, ahora volveré a mis tormentos, no hay algo que puedas ofrecerme, deberé sufrir y pagar mis culpas, en mi infierno personal hasta que esté listo para seguir adelante.

-Te usare quieras o no.

Y encerrando su alma en una jaula de fuego, llamo a su cuerpo para obedecerlo, este sin alma, tampoco tenía voluntad y obedecería lo que se le ordenara y mientras el alma permaneciera en su poder seria fiel y podría manipularlo desde su trono. Naraku poca importancia le dio al asunto, las dos cosas que había pedido a la perla ninguna se le concedió, su infierno personal era saberse solo y sin ser ni humano, ni Youkai.

Shishinki, abrió un portal, un poco más grande que los anteriores y así envió el cuerpo de Naraku, llevando consigo a Souunga, con órdenes especificas de permanecer en el Monte de las Ánimas aguardando al "posible portador o portadora"

…..

Rin, aun pegada al cuerpo del Youkai; no noto cuando este descendió en un bosque bastante tupido. Tenían una conversación pendiente y sabían que no estarían en paz; hasta solucionar el tema. La bajo con cuidado sin soltarla, la verdad, le preocupaba un poco su reacción, pero estaba decidido a tenerla, quisiera ella o no, en su egoísta visión de las cosas, ella se metió sola en ese dilema al morderlo, (él remarco la mordedura, pero eso era otra cosa)

-¿Porque yo, si soy humana?

-Tu naturaleza jamás te ha detenido, ¿Por qué tenía que influir en mi decisión?

-¿Por qué no me dijo que mi opinión no importaba?

-Si no importara, no la abría pedido.

-¿Estaba decidido de antes cierto?, mi opinión no hubiera influido en sus acciones.

-No. Tu lo querías así, ¿no era acaso tu deseo, permanecer a mi lado, "para siempre"?

Rin frunció el ceño, ¿Desde cuándo la opinión de una humana de 8 años importaba tanto?

-¡Solo tenía 8 años! –Molesta puesto que para eso si la tomaba en cuenta, no para entrenarla o hacerla sentir útil.

-Te elegí de entre todas, deberías sentirte "privilegiada".

-¡¿Porque yo?!

-¿Por qué no? Si he de tener una hembra a mi lado, que sea una que conozco y tolero. –Dijo dándole la espalda, estaba molesto con el interrogatorio jamás escucharía cursilerías de él, ella ya lo sabía.

Las palabras lastimaron a Rin, no esperaba una romántica declaración de amor, pero si algo mas personal, no circunstancial; como "conozco y tolero". Bajando la mirada, hasta que su flequillo tapo sus ojos, se resigno a no conocer una respuesta sincera. Él por su parte recapacito sus palabras, para las mujeres Youkais, esa respuesta podría ser más que suficiente, pero estaba frente a Rin, debía pensar más antes de hablar.

-Te elegí no sólo por conocerte, sino porque eres parte de mi vida. –Dijo mirando el infinito tratando de restar importancia a sus palabras.

Rin lo miro con esperanza, escuchando atentamente.

-No te hablare de amor, como hacen los humanos. –Giro tomando su mentón para cruzar miradas. -Si diré que tu compañía es de mí agrado, deberás considerar que las cosas no cambiarían tanto.

-¿A qué se refiere?

-Las demostraciones de "afecto" también son cosas de humanos, lo que cambiaria entre nosotros, solo seria que tomaré tu cuerpo, cada vez que lo desee y dejaré en él, un heredero para las tierras del Oeste.

Se puso roja a más no poder, pero tenía que controlarse, aun faltaba una pregunta, dejaría ese tema de "tomarla cuando quisiera" para después.

-¿Como y desde cuándo?

Entendió perfectamente la escueta pregunta.

-¿Cómo? Inyectándote mi veneno en pequeñas cantidades constantes, al ser una cachorra en crecimiento, tu cuerpo se asimilo el veneno haciéndolo parte de tu formación física, este fortaleció ciertos puntos aun inmaduros y no te cambio por fuera ni por dentro, sigues siendo humana débil y frágil, pero puedes oler y ver mejor, ser un poco más rápida y tener más energía, tu cuerpo retraso su desarrollo debido a la adaptación, por eso demoraste en ser fértil, tu crecimiento y por ende, tu madurez y vejez se retrasarían, aunque aún falta la ultima parte, al tomar tu cuerpo y marcarlo, te inyectare con los colmillos, lo necesario para detener, casi por completo, tu proceso de madurez física, sin influir en tu fertilidad.

-¿Ósea? -Pregunto Rin, sin entender mucho sus palabras, esperaba algo más conciso y simple.

-No envejecerás, pero si podrás parir. Por eso no te tome antes, debías alcanzar un punto medio. – prosiguió con la segunda parte de la pregunta. -¿Cuándo? No lo sé, empecé a notar cambios en ti; al dormirte con mi veneno, para que no tuvieras pesadillas, de ahí no he parado hasta ahora.

-Señor Sesshomaru, al terminar el proceso ¿estaremos juntos para siempre? –Pregunto con esperanza bailando en sus chocolatosos ojos.

Sesshomaru lo pensó bien, sabia el riesgo que corría Rin a su lado, esa voz que lo dominaba, cada vez era más fuerte y si no lo obedecía podía incluso, utilizarlo para matarla con sus manos.

-"Para Siempre". –Sentía que mentía, pero trataría de cumplir su promesa a toda costa.

Acercándose a ella, la tomo para sentarse y acomodarla entre sus piernas, cosa que durmiera cómoda y abrigada, la noche estaba avanzada y sabia, necesitaba descansar.

-Duerme Rin. –y sin esperar respuesta, clavo su garra en ella, cayendo rendida en el acto.

….

Kagome estaba cansada pero no intento dormir, estaba molesta y confundida, quiso darle a Inuyasha tantos abajas, que este llegara al centro de la tierra, iba a gritar cuando lo miro y sintió ternura, no deseaba lastimarlo, suficiente castigo tendría con su propia conciencia al despertar, eso tampoco lo deseaba, había sido brusco e insensible, pero era el hombre que amaba, en el fondo, también reconocía no haberlo pasado tan mal, solo fue repentino y estaba asustada, ahí se le ocurrió un plan, algo retorcido, pero podría funcionar, sería su revancha y de paso alivianaría la conciencia de su amado.

Inuyasha despertó con pesadillas en medio de la noche, entre sueños recordaba lo que le había hecho a su mujer y la culpa lo invadió, tanto así que no se percato que ella no estaba cerca y en qué situación se encontraba, una briza que recorrió su cuerpo, le mostro su desnudes y al intentar vestirse, su ropa no estaba completa, faltaba su Haori.

-Por fin despertaste… -Dijo Kagome apareciendo detrás de un árbol, con el Haori de su medio demonio puesto y mirada muy seria.

Inuyasha solo pudo bajar la mirada con vergüenza, sabía que estaba dolida y él le había hecho algo terrible.

-Perdóname Kagome.

-No basta con pedir perdón. -Dijo con frialdad en sus palabras y tono, estaba herida, pero su amor era más fuerte que eso. –Me lastimaste, pero, sigo amándote y quizás salga algo bueno de todo esto.

-Todo es culpa de Sesshomaru, si él no me hubiera provocado y guiado a ti, nada habría pasado. –Gruño molesto ante la idea de que lo había hecho apropósito, con que intenciones, no sabía aun.

-Él te guio a mí, esperando que quedara embarazada. -Dijo bajando la mirada a su vientre.

-Eso es imposible como Hanyou, no puedo engendrar.

-Pero como demonio al parecer si, y eras un demonio, en el momento que me tomaste.

-¿Me odias?

-¿Como podría? Aunque si estoy triste, fuiste brusco y maleducado, ¡deberás compensarme! –Haciendo un tierno puchero le demostró su amor y confianza.

Inuyasha sonrió con ternura, no terminaba de dimensionar, aun después de tantos años, el amor que ambos se profesaban, dejando atrás lo malo de la noche, la beso con delicadeza y adoración, fundiéndose poco a poco en un mar de pasión sin límites, retiro con cuidado el Haori de sus hombros, ella se ruborizo y retrajo con un poco de miedo, pero la silenciosa mirada de su amante, basto para recobrar la confianza y complicidad, entregándose nuevamente al otro, pero esta vez, con dulzura.

Sesshomaru vio el amanecer a la espera del despertar de Rin, quien cobijada en su cuerpo, no imaginaba las intenciones del Gran Youkai, había deseado tomarla esa misma noche, pero aun su brazo no se recuperaba y lo mínimo, era que su salud estuviera en buen estado, para disfrutar y "aguantar" su pasión. Como si supiera que pensaba en ella, comenzó a revolverse entre sus piernas y la estola, parecía a veces un cachorro juguetón.

-Buenos días. -Menciono alegre la joven, estirando sus brazos y piernas con bostezos y quejidos.

-….

-¿Como estarán Kagome e Inuyasha?

-Iré a ver.

-Bien, mientras usted va y averigua, yo me aseare y lo esperare aquí. –Se levanto tan rápido que desconcertó un poco a Sesshomaru, o no le había gustado dormir con él, o tenía alguna necesidad urgente, lo segundo calzaba mejor, Rin no soportaba la idea que su Señor la viera, u oliera sin asearse, por eso corrió, deseaba estar presentable en su presencia.

Se encamino al encuentro de Inuyasha y Kagome, el demonio percibía el aire, esperando no encontrar algún rastro fuera de lo usual, de ser así retiraría de inmediato a la joven del lugar. Al encontrarlos sintió asco y muy pero muy en el fondo, un poco de envidia. El amanecer y el demonio perro, llegaron, encontrándolos cubiertos solo con el Haori rojo, tapando apenas las partes pudorosas. Con su particular sutileza, Sesshomaru despertó a su medio hermano, lanzándole una piedra, dando esta en medio de los ojos del Hanyou.

-¡Que te pasa idiota! –Refunfuño aun medio dormido.

-Levántate. –Sin mirar a Kagome le lanzo un bulto, que cuando estiro, noto que era un Kimono, simple y de un solo color.

-Gracias, creo. –Dijo un tanto avergonzada por la escena de la cual era participe.

-El Hanyou no lo hizo tan mal, después de todo, sigues viva. –Dijo en un acido tono.

-¡Oye es a mi esposa a la cual le hablas y si no te has dado cuenta esta desnuda, retírate para que se pueda vestir! –Dijo Inuyasha también desnudo y con enojo.

-No es algo que no haya visto. –Dio media vuelta y volvió en busca de Rin, dejando a Kagome mas roja que un tomate, aun recordaba cuando las vio con Sango en las aguas termales y a Inuyasha; mas confundido de lo normal.

-Sesshomaru espera. -La voz de Kagome detuvo su caminar. -Gracias.

…..

Rin por su parte chapoteaba feliz en el agua del rio, donde la dejo Sesshomaru, recordaba cada palabra dicha por el demonio y su unión con él, cuando escucho el crujir de una rama.

-¡Quien anda ahí! –dijo con fuerza y fingida valentía, tapando su busto con los brazos cruzados.

-Tanto que cuesta mantenerte viva y Sesshomaru aun así te deja sola. –Salió Byakuya de tras de un árbol, con una flor de loto en las manos.

Rin al verlo y recordar lo que hizo por ella, volvió a sentarse en el agua y proseguir con su baño, cosa que molesto y sorprendió un poco a la extensión de Naraku.

-¡¿No puedes ser tan confiada?! ¿Como sabes que no vengo a secuestrarte? –Dijo molesto y desconcertado ¡es que era demasiado confiada!

-Si vinieras a eso, no conversarías tanto. –Respondió y luego metió la cabeza al agua, tapándose la nariz.

-Como sea. -Dijo rascándose la cabeza, en señal de derrota, era cierto no venía a secuestrarla, pero tampoco con buenas intenciones. – ¿Tienes idea de lo que sucede?

-Lo que se, es que se está abriendo un portal desde el infierno, desde ahí están escapando criaturas peligrosas, debemos encontrar la manera de devolverlas a su lugar y cerrar la puerta que une los mundos.

-¿Sabes quién está detrás de todo esto? –Pregunto levantando una ceja, estaba bien enterada, pero solo de una parte.

-¿Tu si? –respondió con otra pregunta y suspicacia.

Decidió no revelarle toda la información, podría ser perjudicial para su plan, no olvidaba porque necesitaba a esa joven humana.

-Lo que puedo decirte, es que deben unir las tres espadas, en este momento Souunga ha sido depositada en la cima del Monte de las Ánimas, tienen que recuperarla.

-Ya ¿y qué ganas tu con esto? -Levantando una ceja, le pregunto directamente, dudaba de sus "buenas intenciones"

-Libertad. -Y apareciendo su garza, se elevo por los aires, desapareciendo.

Rin medito lo dicho por el extraño hombre, suspiro al reconocer que al final todos buscaban lo mismo, la anhelada "libertad", algo que ella tenía de sobra, agradecía su fortuna, Sesshomaru le había obsequiado algo más que la vida dos veces, también la "libertad" para elegir el mundo donde se realizaría como persona, aunque bien sabía que no la dejaría ir de buena gana, podía volver con los humanos, de igual manera que mantenerse en el mundo de los Youkai, gracias a él, no era rechazada en el segundo, más bien respetada de sobre manera, sonrió también al recordar la propuesta de unión con el demonio ¿Qué mas podría pedir, si jamás siquiera pudo imaginar que llegaría tan lejos?

Perdida en sus pensamientos, se levanto del agua dispuesta a salir y vestirse, sigilosamente, dos grandes manos comenzaron a recorrer un peligroso camino virgen, cerro sus ojos experimentando tan nueva y estimulante sensación, aquellas manos la estremecían desde el cuello, bajando por sus hombros, metiéndose entre el torso y brazos, rozando apenas sus pechos, el placer de tan simple caricia la adormecía y aceleraba a la vez, mas sensaciones descubrió, al seguir las manos su peregrinación, por su cintura, caderas y muslos, pudo sentir la respiración de Sesshomaru fuerte en su oído, también su lengua, dejar un rastro de saliva en su oreja, sus garras apretaron con fuerza sus muslos, casi tiritando, por las sensaciones que inundaban al demonio, quien ya no resistía la necesitad de tan frágil cuerpo, bruscamente soltó a la joven, en un desesperado intento de conservar la compostura.

-Vístete. -ordeno el demonio, con su autocontrol a punto de caducar.

Pero ella en vez de obedecer, giro su cuerpo hasta quedar frente a frente, sin cruzar sus miradas, sus mejillas coloradas exteriorizaban su sentir. Rebelándole al fin, al demonio sus ojos, con su mano, acaricio las líneas de su rostro, él cerro también cerró los ojos, dejándose querer, jamás conoció tales sensaciones, tomo su cintura pegando los cuerpos, ahí, Rin noto la ausencia de su armadura, demandando sus labios, los unió en un baile oral, sus bocas se acoplaban de tal forma, que parecían guiarse por el pensamiento, recorrió de nuevo su cuerpo, sus senos lo volvían loco y apretar su cintura lo maravillaba, tendió el cuerpo de la dama en su estola, marcando cada centímetro de la piel del torso con pequeños mordiscos, propios de su instinto. separándose de ella unos momentos, retiro su Haori, quedando solo con su Hakana, la pego a su pecho, la sentó en sus piernas frente a él, con las de ellas abiertas, rodeando sus caderas, el momento llegaba y ambos estaban listos, entregados, anhelaban ser uno, pero a lo lejos, el viento le trajo a Sesshomaru una ira profunda y odio desmedido, alguien se acercaba e invadía su intimidad, como buen demonio bestia, al excitarse liberaba un aroma particular, para marcar el lugar donde realizaría la "copulación", si ese aroma era profanado, el invasor moriría de forma cruel y dolorosa.

Levanto la cabeza y su cuerpo con la dificultad que intentaba ocultar, Rin no entendía que sucedía.

-¿Algo lo molesto u Ofendió Señor? - Dijo con tristeza y vergüenza absoluta.

-…. –Tomo su rostro y lo beso con fuerza y pasión, devoro su boca rápido y desesperado, consciente de que el invasor, cada vez estaba más cerca de ellos. –No puedo poseerte acá, no estamos solos, pero no esperare mucho mas, al momento de ser uno, te convertirás en mi hembra para siempre, así nosotros sellamos nuestro compromiso y fidelidad.

Rin solo pudo sonreír resignada ante la situación, corrió a vestirse y estar lista para lo que venía, sabía que Sesshomaru no perdonaría la vida de aquel que los interrumpía, a varios metros, escucharon la voz de Inuyasha, cosa que hizo que el demonio, liberara gran parte de su aura demoniaca, apretando los dientes, su cabello plateado se elevo con fuerza, la furia lo invadía, trono sus dedos antes de lanzarse sobre su presa, con calculados movimientos, golpeo al Hanyou, evitando a la mujer de este por pocos centímetros, Inuyasha sabía lo que significaba el aroma en el ambiente y oso igual entrar a buscarlos.

-¿Te interrumpí? -Pregunto con sarcasmo, fingiendo pena en un puchero exagerado, la venganza era dulce para el Hanyou.

Ambos machos se prepararon para pelear a muerte, e inconscientemente, el menor saco a Tessaiga de su vaina.

-Ven por mi si …. -La espada había recobrado su transformación, se alzaba poderosa y fresca, como nueva.

Todos quedaron impresionados ¿a que se debía el repentino cambio?, agito la espada para comprobar sus técnicas y su destello demostró su poder, liberando el Kase no Kizu.

-¿Que ha sucedido? -Dijo Inuyasha desconcertado, luego de ver el bosque destruido, por la técnica utilizada.

-Souunga. -Dijo Rin pensativa, mirando en dirección al Monte de las Ánimas.

-¿Qué? -Kagome estaba atónita con la recuperación de la espada, comenzaba a tener un mal presentimiento.

-Byakuya lo advirtió, Souunga seria traída al mundo de los vivos. -Sesshomaru miro a Rin detenidamente ¿En qué momento se había presentado ante ella Byakuya? Esa niña últimamente escondía muchos misterios.

-Primero iremos donde Totosai. –Y dando media vuelta, tomo rumbo hacia el hogar del herrero. Después mataría al Hanyou.

Decidieron, mas bien, decidió ir donde Totosai, alguien había forjado a Souunga y el podría saber quien fue. El viaje se hizo en silencio, una que otra mirada de odio entre los hermanos, pero nada de batallas innecesarias entre ellos, todo iba tranquilo hasta que al atardecer, Inuyasha percibió un aroma nada agradable.

-Se acerca Koga. -Dijo de muy mala gana, llamando la atención de Kagome.

-¡hay! Inuyasha, ¿aun sientes celos de él? -Pero si ya ha pasado mucho tiempo. –Dijo risueña, quitándole seriedad a las palabras de su marido.

Un torbellino se detuvo frente a la mujer del medio demonio, llamando la atención de todos. Rin aun lo recordaba y por eso se alejo de Kagome, e intento refugiarse tras su demonio.

-Tanto tiempo sin verte, mi amada Kagome.. –Dijo en un tono seductor, que erizo la piel del Hanyou, reaccionando este de inmediato, como escudo frente al lobo sarnoso.

-¿A qué has venido?, los sarnosos solo estorban ¿sabes?

Koga, ignorando los reclamos del Hanyou, beso la mano de la dama y observo, como una bella joven, se escondía, tras la imponente figura de un demonio perro.

-He venido, porque hay esbirros destruyendo aldeas de humanos y Youkais por todos lados, creí que ustedes sabrían el porqué.

Sesshomaru siguió caminando, dejo atrás a su medio hermano, esposa y lobo, necesitaba respuestas, no contestar el.

-También te incumbe, …"bestia" mayor.

"¿bestia?"

Se giro con la calma que lo precede, observando al lobo que lo ofendía. Inuyasha sintió un escalofrió recorrer su espalda completa, creyó que sería el fin de Koga, solo a él se le ocurría ofender sin motivo a Sesshomaru.

-¡Es conmigo con quien debes hablar! -Dijo el Hanyou, intentando desviar la atención de Koga. Pero el lobo lo ignoraba, su deseo era morir.

-Oye, ¿Esa no es la niña pequeña que te acompañaba, cuando todos buscábamos a Naraku? Ahora veo porque la llevabas contigo. –Insinuando cosas que ruborizaron a Rin.

-¡Suficiente! –Tomándolo del cuello, alzo sus pies en el aire, lo iba a matar, después de la interrupción del Hanyou, nadie podía esperar nada bueno de él.

-¿Señor Sesshomaru? Mi brazo duele un poco. -Dijo Rin casi en susurro, donde el demonio y el medio demonio, fueron los únicos capaces de oír.

Soltando a su víctima, camino hacia Rin y la alejo un poco del grupo, debía desvestirla para curar nuevamente su herida y era impensable hacerlo frente a ellos. Tras un árbol, descubrió la mitad del cuerpo de la dama, para lamer la herida, no se había curado aun, puesto que el metal de la espada al parecer, estaba envenenado, lamio una y otra vez, pero luego ya no recorría su brazo, más bien era su cuello quien estaba a merced de la boca y deseos del demonio, su kimono, cubría desde su busto para abajo, el delicado cuerpo de la dama, Sesshomaru, con una mano levantaba el cabello de Rin y con la otra sostenía su espalda, tal placer, la invadía al punto de dejarse caer, a duras penas, el demonio replanteo el tomarla ahí mismo, ella no sería espectáculo del Hanyou y el lobo, se detuvo, transmitiéndole su decisión con la mirada, ella acepto y luego de recuperar la respiración, ambos volvieron donde habían decidido pasar la noche.

-Ahora entiendo porque tu hermano cuidaba a la niña, ustedes sí que tienen buen ojo. –dijo Koga refiriéndose a la belleza de ambas mujeres.

-Ya basta koga. –Interrumpió Kagome incomoda por la actitud del lobo. -Si buscas algo con nosotros, es mejor que respetes a todos, no incluyas a Sesshomaru en tus peleas con Inuyasha y menos, insistas en incomodar a Rin, ella es una persona buena y dulce, no merece tus comentarios, a mi no me molesta, porque te conozco, pero ellos no. –Kagome hablaba seria, demostrándole así al hombre lobo, lo importante de no jugar con alguien como Sesshomaru y lastimar a Rin.

Al acercarse de vuelta Sesshomaru y Rin, notaron el cambio en el ambiente, mas cómoda que cuando se fue, se quedo con Kagome a preparar algo para comer, mientras el demonio perro, se retiro sin explicar sus motivos, Inuyasha y koga conversaron compartiendo información sobre la gravedad del asunto. Al termino de la comida, Rin se acomodo para dormir, lo mismo hizo Kagome cerca de su marido, pero Koga miraba demasiado a la dama, tomando aire se acerco a ella y le hablo.

-Lamento si te ofendí de alguna manera, y lamento también haber dado la orden de matar a la gente de tu aldea, hace ya tantos años, en ese entonces no respetaba a los humanos, pero mi visión cambio. –Dijo mirando a Kagome recordando tiempos pasados. –Y deseo presentarte respetuosamente mis disculpas.

-Está bien, después de todo de las dos formas ganaba. –Hablo algo melancólica recordando, tan triste historia.

-¿Eh? –Todos pusieron atención a tan extraño comentario.

-Si, si no me hubieran matado los lobos, el Señor Sesshomaru no podría haberme revivido, no abría viajado y permanecido con él. Pero si no me hubieran matado, él habría marchado para no verlo más y yo igual estaría muerta, no creo poder haber aguantado mucho tiempo más mi vida; como lo era.

Todos guardaron silencio, no creían las palabras de Rin, ella era alegre llena de vida, fuerza, energía, su sonrisa iluminaba los días más oscuros y si alguien como ella, deseo en algún momento la muerte, no imaginaban lo que pudo haber vivido. Kagome se acercaba para acogerla, cuando se adelanto Inuyasha, quien la jalo del brazo y la puso frente a él.

-Nunca repitas eso, has vivido cosas terribles, la muerte de sus padres, la muerte tuya, los secuestros de Naraku, el desprecio tanto de Humanos como Youkais, aparte de aguantar por 11 años al idiota de Sesshomaru y al renacuajo rezongón de Jacken, eres fuerte Rin, la primera parte de tu vida, solo te preparo para recibir más agradecida, las maravillas que tu sendero abrirían a tus pies. –Le sonrió con orgullo. –Hubiera dado lo que sea por tener a alguien que me enseñara, lo que tu aprendiste sola, tan pequeña, para mí fue muy difícil averiguarlo.

Rin entendió que se refería a sobreponerse, con una actitud positiva a no odiar y desear mal, en el fondo, eran más parecidos de lo que imaginaban.

Sesshomaru escucho a lo lejos la conversación, no sabía que decir o hacer en ese tipo de situaciones, pero de algo estaba seguro, elegir a Rin como su hembra, era algo de lo cual no se arrepentía, era humana, pero su fortaleza iba mas allá de los limites que él conocía.

A la mañana siguiente, partió Koga devuelta con su manada, prometiendo poner en alerta a todos a su paso, si no lograban cerrar el portal a tiempo, al menos estarían preparados para luchar, los clanes de los lobos apoyarían la batalla.

A media mañana llegaron al Monte Hi, un lugar no precisamente adecuado para las mujeres, siendo muy caluroso, esto las aturdía un poco. La casa de Totosai parecía desierta, pero eso no engañaba al demonio, quien con su olfato, encontró escondido al herrero y con su látigo, lo alzo por el cuello ahorcándolo

-¿Planeabas esconderte de mí, Totosai? –Sesshomaru causaba pánico en el pobre herrero y lo sabía. Totosai pataleaba en el aire, asfixiándose con el apretado látigo alrededor de su cuello.

-Suéltalo ya, si lo matas no te servirá. -Inuyasha apelaba por el herrero, aunque bien sabía, este tenía trucos para evitar a Sesshomaru. Lo soltó con desgano, formulando inmediatamente la pregunta.

-Souunga. Sabes quien la forjo y quien la solicito. Si no respondes con la verdad, hasta aquí llego tu vida Totosai. -Un escalofrío recorrió la espalda de todos, hablaba en serio y nadie podría detenerlo.

Sobo su retaguardia adolorida por la caída y tomando su tiempo para darle tono de misterio a la información, se arreglo calmadamente la ropa y el pelo con la mano, ahora sacando de quicio al medio demonio, quien tenía menos paciencia que su "hermano mayor"

-La verdad no sé bien quien la forjo. –Comenzó a hablar con tranquilidad Totosai. –Solo se, que fue alguien que murió hace ya tanto tiempo, que nadie recuerda su nombre, forjo a Souunga y luego se arrepintió, es por eso que no es conocido, aunque no cualquiera crea una espada de un hueso Youkai, ni yo podría lograrlo, ¿quien la solicito? Fue un Inu Youkai soldado del clan de la luna, de tu madre Sesshomaru, este anhelaba más poder y así demostrar su valentía, para solicitar lo que su corazón deseaba, la mano de una joven demoniza; princesa de ese clan, pero le fue negada cuando otro joven soldado, de más rango y linaje, fue el elegido para engendrar herederos, el joven soldado despechado, entreno y entreno al punto de perder un poco la razón, matando sin culpa o consideración a todo aquel que se cruzara en su camino, mi Amo fue llamado por los clanes, para matar al Inu Youkai y así recuperar la tranquilidad para las tierras. –Guardo silencio un momento, quería elegir bien las palabras que diría, después de todo solo eran especulaciones de él. –Sesshomaru, yo estuve al lado de mi amo en esa ocasión, casi puedo afirmar que, aunque el Inu Youkai peleo con fuerza y valentía; siendo un gran oponente, me dio la impresión que deseaba la muerte, tu padre corto su cabeza y quemo su cuerpo, dando así la señal de paz, pero mi Amo fue ambicioso al querer usar a Souunga, era como tú, no le importo lo que arriesgaba, con tal de conseguir sus objetivos, como no pudo aprovechar las técnicas de la espada, me ordeno forjar a Tenseiga y con esta, intento revivir al Inu Youkai, lo que fue un desastre, la verdad, ya debes saber que paso, el alma poseyó a la espada, llenándola de odio por ser manipulado, y tu padre debió cargar con su error hasta el fin de sus días, debo decir que la espada, luego de la muerte de mi Amo, por un momento pareció tener paz, luego de haber cobrado su venganza, solo así pudimos sellarlo, el resto lo sabes.

Todos meditaban en silencio, esa historia complementaba la de la madre de Sesshomaru, quien sabía ahora, había omitido información importante.

"Sandeces"

Pensó Sesshomaru, la mujer Youkai sabía que tarde o temprano se enteraría, ¿Porque no contarlo ella? solo tenía una explicación, ella era la "pretendida" por el "valiente y malvado" soldado.

-Que lastima. –Dijo Rin, mirando con tristeza el caliente suelo de lava. –amaba tanto, que al no ser correspondido perdió el rumbo de sus sentimientos, contaminando algo tan bello. Hay que ser fuerte y valiente para amar, no solo para proteger a esa persona, también para dejarla ir sin rencores, si no eres correspondido. –La verdad, hablo mas para ella que para el resto, pero todos pudieron escucharla perfectamente.

Totosai la observo con cuidado, no la conocía, y era muy "especial" su forma de pensar, para ser una humana normal, miro a Kagome a ella si la reconocía, aunque no había podido saludarla, Sesshomaru no le dio tiempo, pero decidió primero preguntar por la joven desconocida.

-¿Quien eres tú? –Pregunto rascándose la cabeza, se le hacía conocida.

-Soy Rin Señor Totosai, ¿no me recuerda? yo acompañaba al Señor Sesshomaru en sus viajes.

Totosai abrió tanto sus ojos que casi cae de espaldas, se acerco gateando a Mo-Mo, su buey demonio y susurro a su oído, como quien cuenta un chisme.

-"De tal palo tal astilla, pero al parecer le gustan más jóvenes" –Mo-Mo solo asentía con la cabeza, tapándose la boca con las pesuñas.

Sesshomaru e Inuyasha podían escuchar perfectamente el chisme de Totosai, el medio demonio, usaba toda su fuerza de voluntad para no reír, por eso su medio hermano odiaba al herrero, siempre era indiscreto.

-¿Señor Totosai? –Dijo Rin Sonriendo con los ojos cerrados. –No es el momento de "molestar al Señor Sesshomaru", a menos, que quiera perder la cabeza de forma dolorosa. –Dijo sin dejar de sonreír. Tampoco le gustaba que hablara así de ella.

Totosai tuvo un escalofrío y tosiendo, recupero la compostura, por su parte, los otros tres estaban sorprendidos por la amenaza de Rin, jamás lo imaginaron de ella, no había duda, después de todo, creció con alguien cruel y aterrador.

-¿Porque la espadas se volvieron inservibles, al momento de abrirse el portal? -Pregunto Sesshomaru omitiendo todo lo sucedido.

-Porque fueron manipuladas con un conjuro desde el inframundo, a través de Souunga, pero como la espada ya no esta allá, Tenseiga y Tessaiga son libres nuevamente de utilizar su poder.

-¿Como sabes que no está en el inframundo? –Pregunto Inuyasha queriendo formar parte de la conversación.

-Porque la siento y ustedes también, las espadas vibran con su presencia. –Su tono era serio, como explicando algo obvio.

Sesshomaru giro para volver tras sus pasos, cuando Totosai lo detuvo.

-¡Sesshomaru! espera un momento por favor, debo entregarles algo a las damas.

Corrió hacia su casa y luego de escucharse cosas caer y revolverse, volvió con dos escuches de madera, una de color castaño y otro blanco marfil.

-Kagome esto es para ti. –Entregándole el estuche castaño.

Cuando lo abrió, encontró una bella espada larga y delgada con mango rojo.

-Esta espada fue forjada de uno de los colmillos de Inuyasha, se ve delgada pero es un poco pesada; debido a su condición de Hanyou. Deberás entrenar con ella, pero valdrá la pena, esta Katana puede tranmitir tu energía espiritual, si en algún momento faltan tus flechas.

-Gracias Totosai. –Dijo observando la espada y tomando su peso, era difícil pero la entrenaría.

-¡¿De donde sacaste ese colmillo si yo no te lo di?! ¡Tampoco te pedí hacer la espada! –Reclamo al herrero, sintiéndose engañado y en el fondo avergonzado, de no haber pensado él, en un regalo así para su esposa.

-Bueno, veras, cuando repare a Tessaiga hace ya mucho tiempo, sin que te dieras cuenta te saque dos colmillos, uno nunca sabe cuando los va a necesitar. –Dijo con cara de inocencia y distraído, esperando así ninguna represalia por parte del Hanyou.

-Esto es para usted dama Rin. –Dijo mas ceremonioso que con Kagome.

Le entrego el escuche blanco marfil, se notaba a lo lejos la diferencia, al abrirlo, una luz la encandilo por unos momentos, revelando con misterio un par de Sai, con el mango del mismo color del estuche.

-Usted no necesita una espada, se ve que lo suyo es mas la protección que el ataque, con Sesshomaru a su lado, dudo que los ocupe, pero llévelos siempre con usted, estos Sai no solo la protegerán, también avisaran si existe peligro cerca, incluso con entrenamiento, podrían revertir el Yuki maligno.

Rin los admiraba maravillada, mientras que Sesshomaru, olía discretamente las armas, con sorpresa, supo de inmediato, que colmillos de él, había utilizado el herrero para crearlos, ¡pero si a este se le ocurría decir, de donde venían!, le cortaría la lengua antes de terminar la frase.

-¿Quieres saber de donde los saque? -Pregunto Totosai, sabiendo que el demonio podría atacarlo en cualquier momento.

-Me basta con saber que son del Señor Sesshomaru. -Respondió con una sonrisa de agradecimiento. –Gracias Señor Totosai. –Rasco su cabeza en señal de derrota, no podría avergonzar a Sesshomaru con eso, si ella no lo apoyaba.

Antes de partir, mientras Kagome, Inuyasha y Rin probaban y admiraban las armas, Sesshomaru y Totosai se alejaron un poco del grupo, para que no escucharan la conversación.

-¿Asique mi madre era pretendida por otro?

-Si, pero tu padre era el "adecuado" para su posición.

-Por eso me dejo mi padre a Tenseiga, para que no fuera ambicioso como él.

-Su ambición casi le cuesta la vida de su primogénito, Sesshomaru, ¿Tu arriesgarías la vida de la dama Rin, o de un cachorro tuyo, solo por poder?

-….

-Eso creí. -Después de un pequeño silencio, mirando de reojo donde esta Inuyasha, prosiguió. –Veo que te llevas mejor con Inuyasha.

-Solo necesito mantener las espadas juntas, mi opinión de él no cambia en lo más mínimo.

-Sesshomaru, debes liberar a la Señora Izayoi por su error, ya lo pago con creces y lo sigue pagando su hijo, no espero que perdones, solo déjalo atrás, se necesitan mutuamente.

-Esa mujer… -Dijo con la misma molestia de siempre al recordarla.

-Esa mujer era joven y se equivoco, solo tenía 15 años cuando pario, el padre de su hijo había muerto protegiéndolos y su recién nacido también corría el mismo destino, estaba desesperada.

-Cuando llego al palacio, la recibí, y salve la vida del Hanyou, sin pedir nada a cambio.

-Insisto, fue un error.

-Inuyasha podría haber sido entrenado correctamente. –Dijo con desinterés.

-Si, también tú podrías haberlo buscado; luego de la muerte de su madre, eres tan culpable como ella.

Alguien se acercaba, decidieron dar por terminada la conversación, pero no sería la última vez que el tema, rondaría su cabeza.

Con mucha dificultad, Inuyasha afino su oído escuchando parte de la conversación, no sabía que error cometió su madre, pero esta vez no actuaria impulsivamente, encontraría el momento de preguntar y las palabras justas, para no morir en el intento, noto que era algo que molestaba a su medio hermano, debía tener mucho tacto.

Se despidieron de Totosai, reconociendo que buscarlo fue provechoso, no solo contaban con más información, también Kagome y Rin portaban armas nuevas para la batalla, al alejarse del Monte de Totosai, Sesshomaru emprendió su retirada, avisándole a Rin, que los alcanzaría en la falda del Monte de las Animas lo más pronto posible, ella asintió al ver elevarse al Youkai, sabia a donde se diría no necesitaba preguntar. Siguieron su camino pero sin Sesshomaru, el viaje se hizo más liviano de llevar, pararon cerca de un rio para buscar que comer, mientras Kagome buscaba algunos frutos o setas, Inuyasha y Rin pescaban, al quedar solos Inuyasha se atrevió a preguntar a la dama, confiando en su honestidad y discreción.

-Rin, ¿Sesshomaru te ha hablado alguna vez de mi madre?

La pregunta no la tomo por sorpresa, a su juicio había demorado mucho, al parecer estaba madurando.

-No mucho, solo sé que hizo algo que lo molesto mucho, y está dividido, entre ofendido y justificándola.

Flash Back

Rin dormía en su futon plácidamente, cuando el peso de un cuerpo se deposito sobre el suyo, el aliento a licor evidenciaba que su Señor había bebido un poco más de la cuenta, aunque no estaba segura, que no controlar sus actos.

-¿Así le gusta a las mujeres o no? -Comenzó a apretar su cuerpo, entrelazando sus brazos por su cintura, al parecer deseaba lastimarla.

-Estas dispuesta a esto, ¿Tan poco vale lo que llamas amor?

A quien le hablaba, Rin no sabía, pero era a ella a quien estaba asfixiando.

-Señor Sesshomaru soy Rin, yo Soy Rin. –Repetía comenzando a sentir más fuerte la presión en sus costillas a punto de quebrarse, empezaba a faltarle el aire por la presión ejercida del demonio.

-¡Rin! –Abrió los ojos viendo a la mujer que lastimaba, rápidamente se levanto para que pudiera respirar.

-¡¿Señor Sesshomaru, está bien? -Pregunto cuándo regularizo su respiración, al parecer fue solo un susto.

-No te lastimaría, no a ti. -Sesshomaru dijo como un susurro, antes de intentar retirarse a ahí.

-¡Por favor espere, no se vaya! –Tomando su mano, Rin lo guio de nuevo al futon, donde con sutileza, lo empujo para acostarlo en él y ella se acomodo en su pecho.

-No crezcas Rin, no seas nunca una mujer.

Ella solo escuchaba, por primera vez Sesshomaru, necesitaba dejar salir algo de su pecho.

-Las mujeres están llenas de buenas intenciones, pero no siempre la práctica de estas es la correcta, promete que tú no serás así.

-Hai, prometo no crecer. -Dijo risueña, sabiendo que era una promesa imposible de cumplir.

Con eso, él se relajo, acaricio un par de veces su cabellera, para caer dormido, ella hizo lo mismo, cuando despertó, él ya no estaba, no sabía si recordaría la conversación, pero jamás se atrevió a mencionarlo.

Fin del flash Back

Hasta ahora no sabía si había hablado consiente, o por el licor, pero asumía lo primero, lo segundo solo fue, para no reconocer que también tenía necesidad de hablar de vez en cuando. Decidió no mencionarlo a Inuyasha, era algo muy íntimo entre ellos, para traicionar así su confianza.

-Yo creo que tu madre hizo algo que molesto al Señor Sesshomaru, se sintió "usado" y la alejo de su lado, despreciándola y despreciándote a ti por consecuencia. Cuando el momento llegue, creo yo, él mismo te contara lo sucedido, si lo cree necesario.

Inuyasha medito sin saber si insistir o no. Al volver Kagome ya habían reunido varios peces, se tomaron su tiempo para prepararlos y comer tranquilos, el Hanyou daría por omitido el tema por el momento, no era Rin quien debía responder sus dudas.

Por su parte, Sesshomaru volaba más despacio de lo normal, pensando en como enfrentar a su madre; de forma que ella explicara, porque la omisión de tan valiosa información, sobretodo sabiendo que el asunto también le afectaba directamente, tan perdido estaba en sus pensamientos, que evito por poco el ataque de Kagura, quien deseaba llamar la atención del demonio. Descendió con calma, pero por dentro estaba molesto.

-¿Tantos deseos tienes de morir? –Hablo sin siquiera mirarla, mostrándole la nula importancia de su presencia.

-Quiero saber si la mujer que estaba en el palacio del Oeste, era la misma mocosa que te acompañaba antes.

-...-No iba a responder tal cosa, debía alejarla de Rin lo mas posible, dio media vuelta y siguió su camino.

-¡No me ignores! Quiero saber si es por ella por quien me rechazas.

Se detuvo, acabaría eso ahora mismo.

-No tengo intenciones de unirme a ti, nunca las tuve, si sigues insistiendo te mataré.

-No serias capaz, una vez te preocupaste por mí, ¿porque no aceptarme ahora como tu hembra?

-Solo senti lastima por ti, no fuiste capaz de obtener tu libertad, eras debil y lo sigues siendo, en vez de aprovechar lo que tienes, buscas lo imposible. Liberate y huye, si no, todo acabara mal para ti.

-Sabias que tu "Dama". -Acentuando el tono despectivo. -¿Iba a ser de Bankotsu? El la deseaba y ella acepto.

Recordo el traje de odalisca de Rin, ¿Seria posible que se entregara a él? No imposible, si había alguien que conocía de fidelidad, esa era Rin, existía otro motivo para sus actos, además que no sintio el aroma de ese humano en su cuerpo, si la hubiera tomado, no oleria como siempre, si tenía que confiar en ella, debía hacerlo ahora.

-Di lo que quieras, no me interesa, la mujer que viste, no la conozco. -E ignorando magistralmente a la teynno, se elevo en dirección al palacio de su madre, dejando a Kagura más confundida que antes, por su parte, le pediría explicaciones a Rin, por las buenas o por las malas.

Faltando pocos kilómetros para llegar al Monte de las Ánimas, Inuyasha diviso a Kirara, dirigiéndose hacia ellos, Rin y Kagome, también se percataron y alegraron, Kohaku y Shippou venían en su lomo.

-¡Kagome! -Grito Shippou de felicidad, sabiendo ahora que su amiga estaba sana y salva. -¡Nos dijeron que el palacio del Oeste fue atacado y hemos estado buscandolos desde entonces! -Decia Shippou con lágrimas en los ojos, comportándose como un niño, aprovechando su infantil imagen.

Kohaku bajo de Kirara, quien volvió a su tamaño normal y el exterminador se acerco a saludar a su amiga, tranquilo y feliz de encontrarla bien. Se miraron a los ojos y Rin supo que Kohaku no le guardaba rencor por rechazar su propuesta, por eso lo abrazo con cariño, transmitiendole el calor de hermana que sentía por él, lo cual agradeció el joven, después de todo, en el fondo, sabia que su corazón no le pertenecia, y asi lo asumía.

El único ajeno a tan agradable reencuentro era Inuyasha, quien golpeo Shippou en la cabeza sin explicación.

-¡Oye! ¡¿Pero que te pasa, ahora porque me pegas?! -Haciendo pucheros y derramando lagrimas falsas, pretendía que los corazones de ambas mujeres, lo salvaran de algo peor.

Inuyasha lo miro con los ojos entrecerrados, sin creer su teatro. Luego se fijo en el joven exterminador, que también recibió lo suyo.

-¡¿Que no saben que es una difícil situación?! ¡Son unos irresponsables, debían proteger la aldea, no andar "paseando"!

Los dos jóvenes bajaron la cabeza, aunque habían tenido buenas intenciones, el Hanyou tenía razón, descuidaron la aldea, dejando a Sango y Miroku con toda la responsabilidad, en el camino a su encuentro, se habían enfrentado a algunos esbirros y comprendían perfectamente, la preocupación del medio demonio.

Pero la vida no es justa y cuando Inuyasha sentía y sabia, tenía la razón, sintio el aura de Kagome, recordando así, que las mujeres siempre tienen la última palabra.

-¡Abajo, abajo, abajo!

Enterrado en un gran hoyo, escucho apenas, las palabras de la mujer, que él tanto amaba.

-"No es para tanto" -Dijo risueña; retomando el paso, sabia que la situación era delicada, todos corrían peligro, pero nada sacaba con hacerlos sentir mal.

El Hanyou resopló con desgano, dándoles alcance rápidamente. Prosiguieron el viaje entre risas, Juegos y conversaciones, poniéndose ambos grupos al tanto de lo ocurrido en los últimos días, escuchando atentamente sobre la batalla que se dio en el palacio, la revancha de los soldados de Sesshomaru y la valentía de Rin (claro que ella omitió lo del baile). Subían el Monte de las Ánimas entretenidos con la compañía, hasta que Inuyasha y Kagome, a medio camino, con espanto percibieron un aura conocida, ¡No podía ser él, era imposible que fuera él!

Naraku desde la cima cuidaba la espada, pero no los atacaba, era como si no estuviera ahí. Kagome monto a Kirara, quien la llevo al cielo, lejos; claro del monstruo, apuntaba una de sus flechas a su pecho, cuando noto que este no reaccionaba ante su presencia, decidió descender y analizar la situación. Lo observaron a lo lejos, protegiéndose con una barrera creada por Kagome, era extraña su actitud, estaba quieto frente a la espada, parecía un fantasma, de pronto Souunga comenzó a vibrar, lo mismo que Tessaiga, las espadas se llamaban, atrayendo así la atención de Naraku, quien ataco donde apuntaba la espada, Inuyasha salto tomando a Kagome, mientras que Kohaku en un rápido movimiento tomo a Rin, subiendola en Kirara, para escapar, mientras que Shippou, apenas pudo afirmarse de su amigo Hanyou, para no salir lastimado por los tentáculos, pero seguía siendo extraño, ni una palabra salía de la boca, explicando su aparición, o provocándolos como antes cuando lo buscaban, no tuvieron mucho tiempo mas, para analizar la situación, los tentáculos se movían a una velocidad increíble y precisa, atacando a los invasores, Inuyasha cortaba los que podía, con su recuperada espada, pero estos volvían a unirse, como en los viejos tiempos.

"Sesshomaru, ven pronto"

Los ataques cada vez más certeros, comenzaban a agotarlos, Kirara se preocupaba de proteger a Rin y shippou, quienes estaban sobre su lomo, mientras Kohaku, Inuyasha y Kagome, en tierra, hacían lo posible para detenerlo, Rin recordó las palabras de Totosai, respecto a sus Sai.

"incluso con entrenamiento, podrían revertir el Yuki maligno"

¿Podría ser esa una opción? Por algo se los había regalado, en el fondo, Totosai sabía que los necesitaría, además de que ella, había logrado romper el sello que encerraría a los hermanos, su poder no era definido, pero hasta ahora no le había fallado, confió en su instinto y se lanzo del lomo de Kirara, para correr a donde se encontraba la espada.

Comenzó la lucha que tanto había esperado Byakuya, quien vigilaba de cerca la situación, el cuerpo de Naraku, atacaba bajo las ordenes de Shishinki, mas su alma se encontraba presa en el inframundo, no habia criterio, ni voluntad en ese cascaron vacio, solo un final fatal podía predecir de todo esto, pero ansiaba estar presente para el final, o lo que creía, un destino inevitable.

…..

Una línea de luz se desplaza a la velocidad del rayo por los aires, maldecía haberla dejado sola, maldecía no haberla tomado en su momento, maldecía no poder confiar en el Hanyou, maldecía no ser mas rápido, sabiendo que su vida corría peligro, maldecía no haberla encerrado en alguna habitación del palacio, maldecía no tenerla a salvo a su lado. Haber ido en busca de su madre, aunque muy útil fue arriesgado, ahora todo cuadraba, y lamentablemente podía predecir el final de la batalla.

….

Por su parte, Rin corría evitando los tentáculos de Naraku, mientras Kagome e Inuyasha lo distraían, no sabían que hacía, pero confiaban en ella, para ser una mujer no entrenada, se movía ágilmente, hasta que por fin su carrera se detuvo, solo debía enterrar uno de sus Sai con fe en Souunga, estaba segura de poder lograrlo, la espada levitaba derecha, resguardada tras Naraku, con las dos manos, apretó firme el Sai dispuesta a todo por acabar de una vez, a lo lejos, Byakuya sonreía, había llegado el momento, cuando en el cielo, la figura de Sesshomaru, se veía mas imponente que nunca, furioso e implacable, pero con el miedo en sus ojos.

-¡Rin! –Grito sin pensar en las consecuencias.

"Si no hubiera gritado su nombre, nada hubiera pasado."

Todo en esta ocasión fue en cámara lenta, ganando terreno, Inuyasha lanzo el Kaze no Kizu, hacia Naraku, abriéndole el paso a las flechas de Kagome, la única forma de detenerlo, todos, al escuchar el nombre de la dama, perdieron segundos valiosos para reaccionar, a Naraku le dio de lleno el viento cortante y también la flecha, que se incrusto en su pecho impecablemente, pero lo preocupante era lo otro, el Kase no Kizu atravesó el cuerpo del monstruo, seguía avanzando hacia Rin, quien estaba más atrás de Naraku, intentando destruir la espada, él grito de su Señor llamo su atención, jamás lo había escuchado gritar su nombre, pero al voltear su rostro, la espada la detecto, sus tentáculos cubrieron su cuerpo, dejando irónicamente, sus ojos para el final, terminando así con el contacto de sus miradas, hundiéndola en total oscuridad, los tentáculos cubrieron por completo el cuerpo de la joven, comenzando a brillar en la espada la piedra que adornaba su mango, absorbiendo, mas de una vida con tal acto.


Hola de nuevo, MATE A RIN? no lo se aun estoy pensando, ¡obvio que no la mate! no me maltranten en sus mensajes, tengo todo friamente calculado...

suavice el tema de Inuyasha y Kagome, no les quise hacer mal, solo poner un poco de drama a la historia, si es todo feliz no es interesante, creanme veo todo los dias a los "cariñositos"

cualquier cosa ya saben, tambien pueden comentar en face, por ahi si puedo responder y en tiempo real, cuidense y ojala suba pronto. chausss