Capitulo 11 Mismo principio distinto final.

Rin estaba sentada en el sitial de La señora de la luna, rodeada de Kagome, Shippou, Kirara, Jacken e Ishira. Inuyasha estaba parado cerca de Sesshomaru, pensando como preguntar.

-Que se supone ahora, ¿debemos pasar la noche acá?

-Al parecer así lo ha dispuesto.

-¿Sabes con que intenciones?

-….

-Lo suponía.

Kohaku momentos después, regreso a la entrada del palacio con el rostro un poco más serio de lo común, Shippou salto a sus brazos, esperando una explicación.

-¿Tu conocías a la madre de Sesshomaru? -Susurro muy bajito, intentando que el demonio no lo escuchara.

- Si, me ha mandado llamar un par de veces. -Respondió sin siquiera mirarlo. –¡Kirara! – llamo a la felina, quien se transformo lista para partir. –Vamos shippou no tenemos nada más que hacer aquí.

Rin lo observaba, se sentía adolorida, agotada y mareada, pero aun así intento caminar hacia su amigo; para poder despedirlo.

-¿Ya te vas?

-Si, me han encargado una misión; que debo llevar a cabo de inmediato. –Hablo un poco duro y cortante.

-¿Estas molesto conmigo?

Suspiro derrotado antes de contestar -Solo quiero lo mejor para ti, si crees que el Señor Sesshomaru puede hacerte feliz, te apoyare. -Y con un abrazo prometieron volverse a ver.

-Cuídate.

-Tú también. –Sonrió sincero, después de todo debía escuchar a la razón. –Vamos Kirara y Shippou.

El kitsune sonrió aliviado, ya no deseaba estar más ahí.

-¡Vamos Kagome! –Invito a la Miko.

-Yo no voy, debo quedarme aquí con Inuyasha y Rin. –Hablo acercándose a él, para explicarle la situación. -Esta vez no viajaremos juntos, pero en los momentos importantes, nos volveremos a encontrar y al término de la batalla, todo será como antes. –Dijo sonriendo con ternura, Shippou sintió deseos de llorar, pero sonrió, se reencontrarían tarde o temprano, ambos ahora tenían responsabilidades distintas; pero una amistad en común.

Ambos jóvenes montaron el lomo de la Nekomata rumbo hacia la aldea, los roles estaban determinados y cada uno debía cumplir su parte. Rin los siguió con la mirada mientras emprendían el vuelo, cuando a sus espaldas sintió un aura pesada, Sesshomaru tenía los ojos clavados en ella, claramente molesto.

-No vuelvas a hacer eso…

-¿Qué cosa? –Abrió los ojos con preocupación, recordando que una hembra recién marcada; no debía tener contacto con ningún macho que no fuera su pareja, al menos hasta que el ritual estuviera completo. –¡Kya! Lo olvide lo lamento, es que todo esto ha pasado tan rápido, y ellos se iban… yo, yo no pensé bien las cosas, le pido me perdone….. –Hablaba sin cesar reverenciándose ante el demonio, disculpándose.

El suspiro con cansancio; levantando una ceja resignado, sabía perfectamente que eso pasaría y más seguido de lo que podría aguantar, el día que Rin se resistiera a abrazar a alguien, sería el día que no tuviera brazos.

-Compórtate Rin. –Fue su único llamado de atención, no lograba enojarse con ella, por más que lo intentara.

Riku apareció portando su armadura, lista para partir hacia el palacio del Oeste, se dirigió a Sesshomaru, con un evidente tono de enfado y celos.

-Partiremos hacia tu palacio, que bien ser Lord así, delegando tus responsabilidades, ¿cierto? –Dijo Burlesca y altanera.

-….

-¡Como le hablas con ese tono al Señor Sesshomaru!, mas respeto mujer, si no, perderás la filosa lengua que tienes…

-Más bien guarda silencio tú, iras conmigo a organizar los ejércitos. -Jacken quedo helado de pensar que esa mujer lo mataría en la primera oportunidad.

-Riku, jamás aprenderás a respetar a tus superiores, cumple tus funciones, en silencio, no eres más que un peón, si te mato no haría gran diferencia. –Hablo con soberbia y apretando un poco los dientes en señal de amenaza, esa mujer se tomaba atribuciones que no le correspondían, solo servía al clan de la luna, no era una de ellos.

-Intenta no matar a tu "mujercita" mientras sellas la unión. -Menciono con un tono de asco, aludiendo a la fragilidad de su naturaleza.

-No la matare, la deseo en mi lecho cada noche por el resto de su vida. –Respondió casi en su oído, un leve susurro; solo para ella, humillándola, por preferir a una humana, por sobre su propia especie.

-…. –Riku guardo silencio, mientras de reojo; vio como el gran Youkai se dirigía hacia la humana, tomando su mano y llevándola de nuevo hacia el sitial, donde la sentó y reviso la marca.

-….

¡Qué telepatía la de ellos!, Él la miraba y ella respondía.

-Estoy bien, sé que no podía ser de otra forma.

Sesshomaru dejo de mirar la marca, para poner su mano en la mejilla de la dama, acto seguido ella se acerco a su cuerpo; susurrando en su oído.

-Se que no es el momento para ser débil; estaré a la altura de las circunstancias, pero usted está ocupado ahora, no se preocupe por mí. –Sesshomaru mudo, escuchaba como Rin se postergaba, tenía tantas cosas que decirle; pero no abandonaban su boca, así era él, así era ella.

Riku, ignorada por completo, se sentía deshonrada y despreciada por aquel Youkai, Sesshomaru llamo a Jacken, enviándolo con la generala al palacio del Oeste, con instrucciones detalladas a seguir, estrategias ya conocidas y entendidas por los generales del Oeste, debían ser puestas en práctica de inmediato, al saberse acompañado por Ishira, el renacuajo se sintió más aliviado al ser llevado por el tigre se sintió seguro de aquella Youkai y partió raudo tras la mujer, dejando a los hermanos y sus respectivas mujeres, solos en el palacio de la luna.

Un sirviente del palacio llego reverenciando al Señor del Oeste, informándole que los aposentos para ambas parejas estaban listos y dispuestos, como también el baño, para que ambas damas se asearan en sus aguas y relajaran. Sesshomaru solo movió la cabeza en señal de entendimiento y el sirviente se retiro unos metros esperando a las damas; para guiarlas por los pasillos.

-Rin.

-¿Si Señor Sesshomaru? –Sabia que ya no debía llamarlo Señor Sesshomaru, pero se daría el gusto de que él se lo pidiera.

-Las guiaran a los baños para asearse, a su término serán llevadas a los respectivos aposentos, ahí las esperaremos.

-¡Hai!, ¿Pero qué harán ustedes mientras?

-….- La miro como solo ella podría entender, Rin sonrió dándole fuerza para afrontar ese momento, él era invencible con sus enemigos; pero inexperto con las palabras.

Se retiraron hacia los baños dejando solos a los hermanos, Sesshomaru comenzó a caminar hacia otro extremo del palacio, Inuyasha no sabía si seguirlo o no.

-Muévete. –Ordeno el demonio indicándole con la orden que lo siguiera.

-¿A dónde vamos nosotros?

-….

...

Las damas fueron conducidas en silencio; por los amplios pasillos del palacio de la Luna, llegando a un lugar de altas paredes, de donde salía vapor hacia el cielo, abriendo las gruesas puertas de madera, el sirviente les indicó entrar, también donde abrían toallas y ropas limpias; dejando a Rin y Kagome en absoluta privacidad.

Al desaparecer el sirviente, se miraron risueñas y celebraron infantilmente el tener todo el baño para ellas, desnudándose a la velocidad de la luz y sumergiéndose en el relajo y tranquilidad que ofrecían el tan sublime líquido, que por cierto, tenia la temperatura justa.

-Esto si es vida…. –Confesaba Kagome, aspirando los vapores termales.

-Si, con tantas batallas y durmiendo en el bosque, nos merecíamos estas atenciones… -Decía Rin, de pronto se miraron serias y luego estallaron en carcajadas, casi nadando de un lado al otro en la amplitud del baño.

….

Llegaron Sesshomaru seguido de Inuyasha, a un salón grande; decorado sobriamente con una mesa en el centro, varios cojines para sentarse y un futon escondido tras un biombo, un espacio sin vida, donde había un mueble con pergaminos y varias diferentes armas colgadas en una de las paredes.

-Estos son…-Dijo Inuyasha admirando la sobriedad del lugar.

-Mis antiguos aposentos. –Termino la frase sentándose en un cojín al lado de la salida que daba a un frondoso jardin, era tan grande que no divisaba su fin.

No podía dejar al Hanyou solo rondando el palacio, aun no entendía para que lo retenía su madre ahí, por ende, no quería arriesgarse a que se metiera en problemas, considero la posibilidad de que su madre quería que sellara la unión lo más pronto posible, ¿Pero que ganaba ella con eso? Estaba confundido, no había escuchado ni una sola critica de su parte por la unión con una humana, ¿Ella sabía lo que había hecho con Rin, lo del veneno? Le dolía un poco la cabeza con tantas incógnitas, sin mencionar su "relación" con el exterminador, ¿el mundo estaba de cabeza o solo era él?

Miro de reojo a Inuyasha, quien conocía la habitación sin tocar nada, parecía un niño en un lugar prohibido, pero él también observo a su alrededor, ya no recordaba la última vez que estuvo ahí, eran sus aposentos de "infancia", si se le podía llamar de alguna forma, los encontró bastante sobrios para un niño, todo en su lugar, como lo había dejado siglos atrás, considero que los aposentos de su etapa de adulto tenían más vida que esos, pero luego recordó porqué, Rin al quedarse sola en el palacio; aun vez que salió el demonio sin poder llevarla, se tomo la libertad de "redecorar" medio palacio, incluyendo su habitación.

Esa niña no tenía remedio y él recién estaba dimensionando, lo que sería de ahora en adelante su vida con ella como compañera formal. Llamaron a la puerta de los aposentos, entrando un sirviente con sake y dos katakushi para beberlo, lo dejo sobre la mesa y se retiro en silencio.

Sesshomaru se sirvió y bebió disfrutando del silencio, mientras que Inuyasha lo observaba tan fijo, que estaba empezando a molestar al demonio.

-Te comportas como un niño, bebe y deja de molestar.

El Hanyou se sirvió y bebió, pero al ser poca su costumbre; quemo su lengua con el fuerte licor.

-¡Qué rayos tomas, nuestras lenguas son sensibles, como aguantas esto!

-Rin se queja menos. -Respondió bebiendo otro corto.

...

Disfrutando de las cálidas aguas, estaban sentadas con los ojos cerrados, cuando Rin recordó algo, salió casi corriendo hacia los vestidores, Kagome se alarmo al no saber que buscaba su amiga, pero no pasaron muchos minutos; cuando la vio caminando de vuelta, pero con algo en las manos, sinceramente jamás espero eso.

-¿Rin porque traes a Souunga al baño? –Pregunto con cierto tono irónico, y una gotita de anime refalando por su cabeza.

-Creo que también se merece un relajo. –Respondió risueña, como si se tratara de una persona.

-….

Rin sacó la espada de la funda y Kagome quiso salir corriendo, su amiga podía ser muy irresponsable cuando quería, pero contrario a lo que pensaba, la espada se mantuvo quieta sin reacción, Rin la observo confundida, esperaba que el alma que residía en la katana, la tapara con insultos por meterla en la funda y olvidarla en los vestidores, pero no, permaneció en silencio a tal punto que la joven volvió a enfundarla y la coloco cerca de ella, intrigada por el nuevo comportamiento.

-Kagome, ¿Tú crees que puedas liberar el alma encerrada en Souunga, con tu poder espiritual?

-No lo sé, aunque podríamos intentarlo una vez que termine la batalla, queramos o no necesitamos a Souunga y como dijo Sesshomaru, tú eres su portadora.

-Sesshomaru…. –Menciono en un susurro bajito que Kagome a duras penas pudo escuchar, pero no lo necesitaba, sabia porque suspiraba la joven prometida.

-¿Dolió mucho la mordida?

-Si, no solo son los colmillos desgarrando la piel, también el veneno es viscoso, cuesta que se mescle con la sangre y se siente como hiel. ¿Tu no tuviste que pasar por eso, cierto?

-Pues no, Inuyasha es Hanyou, tiene el instinto, pero no el veneno, aunque si me mordió una vez, pero con un abajo todo se soluciono. –Haciendo gestos con la mano resto importancia a la acción del Hanyou.

-Jajajajajajajajaja. -Volvieron a reír, era parte de la confianza que se tenían.

Mas tranquilas y relajadas, Rin se atrevió a preguntar esperando sabiduría y confianza.

-Kagome ¿cómo es la "primera vez"?

No sabía cómo responder a su pregunta, había sido bastante doloroso con un Hanyou, si era un poco doloroso con humanos, no quería imaginar cómo sería con un demonio como Sesshomaru.

-Rin, la verdad todo depende de él, si desea que sea placentero para ti o se deja llevar por el instinto, sabes cómo se hace ¿cierto?

-Sí. -Respondió bajando la mirada avergonzada.

-Bueno entonces debes pensar que Sesshomaru jamás querría lastimarte, e imagino será cuidadoso contigo al llegar el momento, todo depende si se trata de sexo o hacer el amor.

-El Señor Sesshomaru no entiende lo que es el amor.

-¡Rin!, Sesshomaru no lo llama con el mismo nombre que nosotros, pero si hay algo claro aquí, es que te ama como nadie más lo haría, te cuida desde que tienes 7 años, dejo que lo mordieras a los 8 y que lo torturaras por 10 años más con tu imparable hablar. –Sonrió dándole a entender que en momentos mareaba al resto por no saber guardar silencio. –jamás a dejado de responder una pregunta tuya o explicarte algo, te acepta aunque seas humana, siendo que nos odia y al inyectarte el veneno todos estos años, solo intento prolongar tu vida; para que estuvieras a su lado, porque no puede vivir sin ti.

-Se que tienes razón, siempre a sido especial y consentidor su trato conmigo, no debería ser distinto ahora. –Sonrió feliz de saberse amada, se fue a acercar a su amiga para abrazarla, cuando rozo su mano, una punta de piedra y se corto, derramado un fino hilo de sangre.

-¡Kagome ponte una toalla, ahora!

-¿Por qué? –Rin le mostro su mano y el pequeño corte en esta –Sigo sin entender.

-Fui mordida hace apenas unas horas, olerá la sangre y vendrá de inmediato, si antes era sobreprotector imagínatelo ahora. –Y ambas mujeres raudas corrieron a colocarse las toallas y esperar la aparición del celoso demonio.

…..

Quedaba media botella de sake, cuando el gran demonio detecto el aroma de la sangre de su hembra, sus ojos se tornaron rojos por la furia y partió raudo hacia los baños, cuando Inuyasha lo vio; quedo petrificado con la reacción de furia, como pudo lo siguió en su carrera, el Hanyou había bebido más de la cuenta, lo que volvió torpes sus movimientos y lento su andar, pero aun así llego al lado del demonio, impidiendo que destruyera el baño con Bakusaiga.

-¡¿No se supone que si le pasara algo a Rin, estaría gritando y no riendo…?!

En su embriagues, Inuyasha tenía razón, las risas de ambas mujeres inundaban el ambiente, quizás había sido una falsa alarma, se disponía a volver a los aposentos, cuando escuchó el demonio, algo que si le interesó.

-Rin me vas a contar ¿por qué estabas vestida de odalisca, cuando escapamos del palacio?

-Kagome por favor ¡no me preguntes eso, es muy vergonzoso!

-Prometo no contarlo anda, di que si..

-Si se entera el Señor Sesshomaru se enojara conmigo…

-Pues que no se entere entonces. -Y guiñándole el ojo, prometió guardarlo como un secreto.

-Veras, cuando desperté en el palacio, me llevaban en presencia de Bankotsu, discutí con él, por atacar el palacio y al parecer eso le gusto, me envió a los aposentos del Lord, con la intención de tomarme ahí, ¡yo no sabía qué hacer, antes muerta que traicionar al Señor Sesshomaru!, se me ocurrió un estúpido plan al encontrarme sin escapatoria, me vestí de odalisca, lo tente con el baile, haciéndole creer que deseábamos lo mismo, amarre sus manos con una tela especial y él seguía creyendo que eran provocaciones, así que seguí el juego, luego me senté sobre él; bailando con la espada y….

-¡¿Y que Rin, me mata la curiosidad…?!

-¡Y le enterré la espada en el pecho! –Rin hacia la imitación con las manos, evidenciando los nervios de aquel momento, mirando hacia otro lado.

-¡Ahh Rin!

-Pero no pude matarlo, no pude siquiera mirar lo que hacía, falle y cuando intente escapar, él lanzo la espada que se enterró en mi brazo y así me lastime.

Flash Back

Rin sintió la sangre de Bankotsu correr por sus manos, no pudo evitar cerrar los ojos al apuñalarlo, él sintió dentro de su excitación, como la cuchilla invadía su pecho y rozaba su corazón.

-¡Mujer estúpida, de verdad crees que puedes matarme con eso! -Trato de levantarse, pero no pudo -¿¡Con que me amarraste!?

-Inuyasha no es el único que posee tela de ratas de fuego. -Se levanto rápido, sin embargo antes de salir por la puerta, con uno de sus pies, Bankotsu agarro una de las espadas, lanzándola contra Rin, clavándose en su brazo izquierdo.

Fin del Flash Back

-Eso fue lo que paso, yo solo pensaba en liberarme para ayudarlos, no quería traicionar al Señor Sesshomaru, aunque fuera en contra de mi voluntad. –hizo una pausa evidenciando el dolor de ese momento. -Abría sido traición igual, no podría volver a mirarlo en mi vida.

Sesshomaru e Inuyasha escucharon la confesión de la joven escondidos en las sombras, el demonio estaba molesto por el estúpido plan de Rin, pero en el fondo se tranquilizaba sabiendo que no fue su deseo, sino mas bien la circunstancias lo que la llevaron a eso… y la recordó, una vez más recordó lo que sucedió muchos años atrás, pero no alcanzo a meditarlo, el comentario del Hanyou lo descolocó.

-Sesshomaru, ¿no crees que Rin y Kagome se parecen?

-….

-¡Míralas, podrían pasar por hermanas! –Sin pensarlo las miro, si se parecían en algo. -¿Podríamos confundirnos algún día? – pregunto distraído, observando aún a las bellas mujeres que tenían de compañeras.

-Si alguna vez tocas a Rin, serás perro muerto. –No quiso pelear mas, lo asumió como parte de su borrachera y no necesitaba problemas por el momento.

No quiso decirle que consideraba a la Miko entrometida y vulgar, fuera de lo mucho que lo molestaba eso del "collar", no era común en su época, que una mujer tuviera ese poder sobre un hombre, otro motivo para despreciar al Hanyou, dejarse manipular por un truco barato como ese desprestigiaba a su linaje.

….

-Rin, al final no apareció Sesshomaru..

El demonio a lo lejos, puso atención.

-Sí, supongo que sabía que estaba bien, que solo fue un pequeño corte en la mano, el Señor Sesshomaru no solo es poderoso, también muy inteligente. -Dijo orgullosa tocando su marca de unión.

Caminando recordó el bello cuerpo que acompañaba esa iluminadora sonrisa, el orgullo de su voz al referirse a él y sin querer un amago de sonrisa adorno su frio rostro, lejos a su juicio, Rin era superior a la Miko, perfecta para él.

Los hermanos abandonaron los baños devolviéndoles la intimidad a las mujeres, volvieron a los aposentos a esperarlas.

Caminaron por un jardín que Sesshomaru reconoció, como el jardín personal de su madre, encontrándose con las puertas de su balcón abierto, cruzaron rápido y en silencio, si la Señora de la luna veía al Hanyou ebrio, se acababa la paz.

…..

Irasue después de encargar la misión a Kohaku; fue a sus aposentos, desde su balcón pudo ver la Luna que ya estaba en lo alto del cielo, el tener a Souunga tan cerca; la hacía revivir recuerdos que se obligo a bloquear en un momento, pero confiaba en Sesshomaru para manejar la situación, otra cosa que la incomodaba era tener a su hijo; después de casi doscientos años, de nuevo bajo su techo, como madre, jamás había tenido buena relación con él, sobre todo cuando se separaron con Inu no Taisho, quedando completamente sola. Confió en el joven exterminador la misión de avisar de la situación a todos los aliados del Oeste, que se prepararan para la batalla y definieran sus bandos, pensó en Kohaku, en su deseo de amar a la joven humana de su hijo, en su "dolor" de no ser correspondido.

"Si sintieran menos y razonaran mas"Recordó con cierta envidia….

El recuerdo del soldado revivió en su memoria, al sacar una pequeña caja, sentía miedo de abrirla…. y terminar con ella; rememorando cada momento junto a él…

La historia vivida por Irasue.

Al ser la futura Señora de la Luna, Irasue contaba con un linaje superior a cualquiera, siendo su belleza y fortaleza lo más destacable, era una joven poderosa y ambiciosa, fue educada como tal, al llegar a cierta edad madura para concebir, su padre busco al mejor pretendiente para seguir mejorando el linaje; que tanto orgullo y poder les significaba.

Como todos los días un joven soldado protegía su balcón, firme, serio y soñador, anhelando en sus más profundas fantasías, algún día ser digno de tal gran señora, él estaba de punto fijo día y noche protegiéndola, siendo quien observara casi todos sus momentos de intimidad, lo que le gustaba, lo que no, en el fondo ella lo permitió, llegando así a formarse una amistad tacita, una complicidad donde no compartían con palabras, pero siempre sabían que el otro estaría ahí.

El padre de Irasue comenzó a notar la nula rotación de soldados, frente a los aposentos de su única hija, siendo para él un problema, un simple soldado jamás mejoraría el linaje, debía ser un Youkai poderoso y de sangre pura, más pura de la que ya era, pertenecer a una casta. Envió al soldado a fortalecerse en los campos de batalla, ofreciéndole poder y titulo a cambio de dejarla sola y este así lo hizo, todo por conseguir su anhelado sueño, de ser pretendiente algún día; de tan noble señora. En un plazo de varios años se volvió general de uno de los ejércitos del palacio de la luna, aunque cada vez que tenia oportunidad de volver al palacio, seguía siempre el mismo camino, este por cierto pasaba bajo el balcón de cierta princesa, que sabía cuando el valiente soldado llegaba, era simple deducirlo, puesto que depositaba en su balcón; una pequeña y sutil flor blanca, que se desprendía de la enredadera; que caía por las paredes inmediatas de los aposentos, sabía que era él quien la dejaba ahí, cuando el marchaba a la batalla o no estaba cerca, jamás las flores entraban por su balcón, era su secreto, su imposible, algo que ella misma se negaba a aceptar, casi cincuenta años pasaron, el soldado, se transformo en un poderoso guerrero reconocido, pero no dejaba de ser un soldado, no era digno de tal honor, se perturbo por "amor y poder" mandando crear a Souunga de uno de sus huesos, específicamente de una costilla, que el mismo herrero retiro del cuerpo de Youkai, estaba cansado de no ser lo suficientemente poderoso para amarla y ser su compañero, cuando la espada estuvo lista, la entreno por otra cantidad de años, para luchar contra el actual Señor de la luna y así reclamar su premio, su amada. Al volver se entero que la gran dama había sido comprometida con un guerrero de la casa de la tierra, el Guardián del viento del Oeste.

Ella había aceptado su destino sin vacilar, su lugar era al lado de una Youkai poderoso siempre lo supo, nunca se permitió negar su responsabilidad, pero el soldado no lo entendió, su cordura se trastorno por amor, se volvió tan frio y sanguinario que se volvió un peligro para su propia especie, sin mencionar que en sus manos o bajo su espada, murió el Lord de la Luna; subiendo al poder Irasue, quien debió desposar al lord del oeste por obligación, ella conocía su lugar, su descendencia seria poderosa, era lo que importaba al final, el "amor" era un espejismo que no traía nada bueno. Con el pasar de los años no se supo nada de aquel soldado, que herido no solo en su orgullo, también en su corazón, se retiro del mundo para padecer en soledad su rechazo, lo que creo odio en su corazón, volviendo años más tarde, más sanguinario y peligroso que antes. Como Lord del Oeste y Lord de la luna Inu no Taisho fue llamado por los otros reinos para destruir a tal amenaza en la batalla, se demostró la fuerza de aquel soldado convaleciente de amor, en una dura batalla sin tregua, se dice busco la muerte, deseaba descansar, abandonar todo, de que le servía tanto poder, ¿si no tenía a quien proteger?

Inu no Taisho fue el ganador en tal cruda batalla, reclamando a Souunga como premio de esta, el alma del soldado seria libre por fin y antes de abandonar este mundo, visito por última vez a quien amo más que a su vida, encontrándola en cinta. Libre del odio que lo dómino por años se despidió depositando por última vez, una pequeña flor en su balcón, por primera y única vez, una lagrima derramó Irasue por su mejilla, sin conocer a ciencia cierta el porqué de su dolor, hasta que noto la flor en su balcón, recogiendo aquel dulce y puro recuerdo, depositándolo en una cajita de madera como su más grande y único tesoro…. Su único amor.

….

Ella siempre supo de su deseo, mas nunca lo alimento, sabía que "sentir" era algo prohibido y debía ser indiferente, fría y poderosa. Ser la Señora de la Luna.

Abrió la pequeña caja, que por siglos guardo escondida en lo mas profundo de sus aposentos, la observo tomando en su mano aquel único recuerdo de que alguna vez…. sintió su corazón.

"Nunca se me ha permitido soñar, pero si puedo pedir algo, es tu descanso, tu libertad, yo sacrifique la mía, para que algún día, mi descendencia pudiera elegir, no me arrepiento, mi felicidad no importaba y no importa aún, se libre y espérame, algún día estaré junto a ti"

Y liberando la pequeña y seca flor, esta se fue con el viento, dejando partir, lo único que alguna vez la hizo mujer.

….

Sesshomaru bebió solo parte de la noche, expulso a Inuyasha cansado de su monótona conversación de "Rin y Kagome tienen en común" sabia que Rin lo esperaba en los aposentos nupciales para ser tomada, también sabía que estaría nerviosa, temerosa de ser lastimada, ella era pura, noble, "Su Rin" solo así podía definir la fidelidad absoluta y el amor incondicional

"amor"

Escapo de sus labios, sin poder evitar revivir el recuerdo de esa mujer, lo dejaría ir de una vez por todas, no sería su entrega completa, hasta olvidar y quién sabe, quizás perdonar….., si esa noche le pertenecería a ella, la elegida, deseaba estar limpio de sus rencores mas profundos…

La historia de Izayoi y Sesshomaru.

Cuando el gran demonio perro Inu no Taisho murió peleando contra Setsuna no takemaru, Izayoi no solo perdió su gran amor si no que también todo lo que poseía en una sola noche, quedando expuesta al crudo frio del invierno, con un bebe recién nacido en los brazos, como pudo el anciano Mioga; quien acompañaba en la batalla al demonio perro, guio con ayuda de otros Youkais a La princesa Izayoi, al único lugar donde podría recibir ayuda, el palacio del Oeste, propiedad del demonio Sesshomaru, Nuevo Señor del Oeste.

-Mioga, ¿Qué hace aquí esa humana? -Pregunto Sesshomaru sin siquiera mirar a la pulga, la mujer estaba lejos, fuera de las puertas del palacio, pero aun así podía olerla.

-Amo Sesshomaru, su padre a caído en batalla.

-…..

-A logrado con su muerte, salvar la vida de la princesa Izayoi y su reciente vástago, he venido a solicitar asilo para la mujer y la criatura que carga en sus brazos.

-….

-Amo Sesshomaru no tiene mas donde ir y si siguen expuestos al frio del invierno, la criatura no sobrevivirá.

-¿Y crees que es mi responsabilidad velar por una humana y un Hanyou?

-Como nuevo Lord del Oeste, es su responsabilidad velar por las criaturas que viven en sus tierras. –Se atrevió a decir la pulga, no sin antes y después, sudar frio aguardando su muerte.

Sesshomaru lo medito, la humana no le significaba nada, pero el Hanyou era distinto, al ser hijo del mismo padre, tenía cierta responsabilidad sobre él.

-Al llegar la primavera deberán marchar. –Fue toda su sentencia, elevando el vuelo, si su padre había muerto, las espadas debían ser entregadas a su legitimo dueño, o sea él, por ende marcho en busca de ellas.

Mioga al ver como el nuevo Lord del Oeste desaparecía sin rumbo conocido, pudo respirar otra vez, dentro de todo no había sido difícil convencer al gran demonio de aceptarlos en su palacio, pero ahora tenía que cuidar que permanecieran en él sin molestar al gran Señor, un paso en falso y mataría sin culpa a la madre y al cachorro.

La pulga mando a instalar a los nuevos inquilinos al otro extremo de los aposentos del demonio, para así no molestarlo de forma alguna. Pasaron varios días donde el cachorro moría de hambre por no mamar, Izayoi al ser tan joven no sabía cómo cuidar de un bebe, menos uno mitad demonio, el gran Youkai volvió de su viaje sintiendo en el aire el aroma a muerte.

"y por ellos te sacrificaste padre, que ironía, el cachorro a de seguirte pronto al otro mundo"

Caminando por los pasillos, noto que todo en el palacio seguía como siempre, al parecer a los sirvientes no les agradaba la presencia de la humana y al no recibir órdenes de él, para ayudarla, simplemente la ignoraban, llego al salón de guerra, donde se propuso investigar sobre un par de asuntos, cuando las puertas fueron golpeadas; solicitando permiso para entrar, había sido tan despacio el golpe, que no podía ser otro que Mioga, ….de nuevo…

-Amo Sesshomaru, el cachorro está muriendo…

-Este mundo no es para los híbridos.

-Amo, el cachorro muere de hambre, le ruego mande a llamar a una hembra para alimentarlo.

Sesshomaru sabía que si la mujer había sido revivida, al resucitar no tendría leche para alimentar al cachorro, Mioga también sabía, pero no solicito a la hembra antes.

-De que sirve ahora, no le queda tiempo.

-Amo se lo ruego, no deje morir al otro hijo del general.

-Haz lo que quieras…

Mioga corrió a dar la orden para traer a la hembra, esta fue llevada directo a los aposentos de la humana, tuvieron problemas al principio para que el cachorro supiera mamar, pero cuando lo consiguieron, era tarde, la muerte había llegado al palacio y no se iría sin su presa.

Irasue al enterarse de los nuevos allegados del palacio, no dudo en mandar a llamar a su hijo y pedirle explicaciones.

-Veo que ahora recibes a la amante de tu padre y alimentas a su bastardo.

-Si para eso me has llamado, no me hagas perder el tiempo.

-Ten cuidado Sesshomaru, los humanos son traicioneros y ambiciosos, no permitas que extiendan su estadía o te arrepentirás.

-…..- Se retiro repitiendo en su mente las palabras de su madre, él no caería en ningún truco barato, respetaba a su padre y solo por eso los había recibido, que el Hanyou muriera de frio, era faltar a su memoria, pero si moría por culpa de los malos cuidados de la humana, bien poco le importaba, eso no era su responsabilidad.

Al volver al palacio el ambiente se sentía tenso, se esperaba la muerte del Hanyou como algo inevitable, pero no le dio importancia, volvió al salón y a sus pergaminos, odiaba leer las solicitudes de otros reinos, pero si disfrutaba de los de investigación, todo lo que pudiera transmitirle conocimiento.

Entre estos, recordó uno muy antiguo, que expresaba la posibilidad de que su veneno Inu Youkai podía curar, incluso cabía la posibilidad de fortalecer los cuerpos enfermos, pero estaba inconcluso, él que lo escribió no tuvo oportunidad de demostrar sus teorías, el olor a sal comenzó a expandirse en el aire, la humana lloraba con el cachorro en brazos, negándose a su muerte, rogando por un milagro.

Sesshomaru lo medito más tiempo del necesario, sería interesante conocer las propiedades de su veneno, podrían ser útiles algún día y si el pergamino mentía, no se perdía nada valioso.

Se dirigió a los aposentos de la humana, donde el olor de la sal era insoportable para su sensible nariz. Mioga perdió el alma cuando vio al gran demonio ingresar a la habitación ¿iba a matar él mismo al cachorro? Sin poder evitarlo, vio como con sus garras, tomo el bulto que casi no respiraba y lo alejaba de los brazos de su madre, quien sin pensarlo, intento enfrentar al demonio con tal de que no matara a su bebe.

-¡Gran Señor por piedad, deje que muera en mis brazos se lo ruego!, ¡es tan pequeño y a sufrido tanto!, ¡por piedad, devuélvamelo!

Los presentes, Mioga y la hembra que alimentaba al cachorro, afirmaron de los brazos a la humana, cuando esta se abalanzaba sobre el demonio, solo gritaba piedad y lloraba, si seguía así serian dos los muertos ese día.

-Mioga, sácala. –Dijo con su tono neutral sin mirarlos.

Con el dolor de su ser, la pulga dio la señal a un soldado de la puerta, para sacar a la humana, dejando al gran demonio y el cachorro a solas.

Sesshomaru espero que las puertas fueran cerradas, y ya no escuchar tan cerca los gritos de la mujer, eso lo alteraba y debía estar tranquilo para probar la teoría del veneno. Coloco al cachorro boca abajo en un mueble alto que llegaba a su pecho, luego movió su poco cabello y sin mucho cuidado enterró su garra en una parte blanda al final de la nuca. La respiración nula del recién nacido y la falta de latidos, confirmo al demonio la falsedad del pergamino, tomo con una garra, haciendo pinza, el cuerpo sin vida del cachorro y lo observo bien, tenia orejas de perro y lo encontró muy feo, agradeció por primera vez; parecerse a su madre, iba a dejar el cuerpo en el futon para ser despedido, cuando sintió un suave y pequeño latido proveniente del cachorro, abrió los ojos con admiración, ¿estaba funcionando su veneno? Acerco el pequeño cuerpo a su rostro y pudo sentir leve también, el aliento a leche materna, el cachorro vivía.

Considero interesantes las propiedades curativas de su veneno, pero no era suficiente ¿Qué mas podría hacer? Decidió seguir inyectando al cachorro cada ciertos días y ver su evolución, miro al Hanyou, que aun mantenía en su garra apresado y le hablo.

-Eres muy feo para ser hijo de mi padre. –lo dejo en el futon abandonando los aposentos a vista y paciencia de Mioga quien no entendía lo sucedido.

Pasaron un par de meses donde el amo del palacio, "compartía" con el cachorro Hanyou cortos momentos, aunque ese compartir, no era otra cosa de inyectarle el veneno y observar las mejorías, que realmente eran muchas, el pequeño Inuyasha contaba ya con 6 meses, cuando comenzó a pararse para caminar, era admirable ver; como el cachorro que no llegaría a pasar el mes, podía en tan poco tiempo fortalecerse y crecer, nadie sabía lo que Sesshomaru hacia; era su investigación y por ende su secreto, con el pasar del tiempo, las visitas al infante fueron cada vez más lejanas, al punto que la ultima había sido hace un mes, Izayoi quien hasta ese entonces no cruzaba palabra, ni presencia con el demonio, se empezó a angustiar, el Señor del Oeste había dado al principio, un plazo fijo hasta la primavera y ya llevaban casi un año viviendo ahí, sin mencionar el gran avance de la salud del cachorro y el trato tan común que tenía el demonio con su pequeño "medio hermano" a veces la descolocaba, dándole esperanzas de que aceptara a su pequeño y lo recibiera definitivamente, brindándole los cuidados y educación que a este por descendencia le correspondían, un día se atrevió a hablar con Sesshomaru y solicitar la estadía de ambos de forma oficial y sin plazos.

El disfrutaba la suave briza desde la rama más alta el bello árbol de Sakura del jardín del norte, cuando sintió el fuerte aroma desprendido de los humanos, ¿Qué pretendía ella, buscando estar en su presencia? ¿No era suficiente que cuidara de ellos y salvara la vida del Hanyou? Al parecer no.

"Traicioneros y ambiciosos"

Antes de llegar bajo la sombra del árbol, Izayoi sentía mareos y falta de aire, no fue hasta que miro sus pies que noto la gran cantidad de flores de león que decoraban el jardín, ella, alérgica a tan insignificantes seres, no pudo ganar la simple batalla de volver a respirar, cayendo sobre la hierba mientras su visión se nublaba, Sesshomaru seguía todo lo sucedido con su oído, "si no podía estar cerca de aquella flor, pues que no se acercara", pero luego pensó; si moría la madre del Hanyou, no se desharía jamás de él, con desgano bajo del árbol, camino hacia ella y la cargo en brazos; hasta los pasillos, donde los sirvientes la recibieron y atendieron, ella, en su casi nula apreciación del momento, tuvo la impresión que la había salvado "su Señor" el padre de su hijo, eso confundió a la humana siendo aun joven, tomo la peor decisión, arriesgándolo todo.

Aquella noche todo cambio, esa noche comenzaría el odio por los humanos, seres rastreros y traicioneros, asquerosos,… hirientes.

Izayoi dejo durmiendo a Inuyasha, bajo la vigilancia de la Youkai que alguna vez lo alimento, siendo ahora su nana, armándose de valor, llego a los aposentos del Lord del Oeste, llamando a la puerta firmo su condena eterna.

Sesshomaru sabia quien era, no deseaba dejarla entrar, no era propio de él, menos de ella; visitas a esas horas de la noche eran inapropiadas, pero el segundo llamado lo convenció ¿Qué podía ser tan importante como para molestarlo a Él a esas horas?

Izayoi entro en los aposentos de Sesshomaru, encontrándolo sentado frente a una mesa, leyendo pergaminos y contestando otros, en ningún momento la miro, pero ella bien sabía que la escuchaba. Las palabras se atoraban en su garganta, comenzó a tiritar reconsiderando su idea..

-A que has venido humana… - Pregunto esperando que se retirara rápido.

Ya no había vuelta atrás…

-Señor he venido a solicitar nuestra permanencia en el palacio..

-…..

-Es mi petición, asilo permanente para mí y mi hijo, también solicito que se le entregue a Inuyasha; la educación de un Lord, acá estará a salvo de la maldad humana y Youkai, si no pertenece a ninguno de los dos mundos, es mejor que se adapte a este, para cuando yo ya no pueda acompañarlo. A cambio…

Despego su vista de los textos, colocándose de pie, imponente como solo él podía hacerlo.

-¿Por qué he de protegerlos, más allá de lo que ya lo he hecho? Jamás fue mi deber y seguirá sin serlo, cuando el Hanyou termine el proceso; partirán sin retorno..

No pudo terminar la frase; cuando vio con asco su equivocación, maldecía a su madre por advertirle lo inevitable, frente a él se encontraba desnuda, la hembra de su honorable padre, por quien él murió, ofreciéndose al gran demonio, como una vulgar, a cambio de techo y cuidados para su hibrido, ¡como se atrevía!, ¡como podía pensar que él caería en algo tan bajo como la lujuria!, ¿Así había caído su padre, en manos de una humana? ¿Por deseo?

La tomo del cuello, deseaba matarla, borrarla del mundo por traicionar de esa manera; lo único más grande que él mismo, su gran Padre, el gran general perro, un Youkai poderoso; pero justo, la traición que Inu no Taisho había cometido contra su especie estaba ahí, tentándolo ahora a él.

-¡¿Cómo te atreves a manchar la memoria de mi padre, Sucia humana?! El te devolvió la vida ¿y así le pagas? ¿Buscando a otro Youkai para que te de seguridad, techo y cargue con tu Hanyou? ¡Eso jamás! – grito lanzándola a metros de él.

-Si he de sacrificarme para que mi hijo este bien lo hare… -Declaro entre lagrimas aludiendo a su cuerpo como parte de pago.

No la mataría, no serian dos los que traicionarían a su padre esa noche.

-No te matare, vete con tu Hanyou y no vuelvan jamás, si vuelvo a verte, te matare y a tu hijo también, vive con la culpa de haber deshonrado la memoria de aquel; que te eligió por sobre su propia especie, responsabilidad y honor.

Izayoi como pudo recogió sus ropas y partió corriendo lejos, para desahogar su dolor, lo había perdido todo, él jamás pidió nada a cambio, ahora lo entendía, ella sola había traicionado a "su Señor".

Esa noche odio a los humanos, los mataría por el simple hecho de existir, los despreciaría hasta el fin de sus días. Llamo a Mioga desterrándolo a él también de sus tierras, por haberla traído a su presencia, advirtiendo no tener piedad si volvía a saber de ellos, maldiciendo el día en que los recibió, en el fondo "lamento" la partida del Hanyou, no pudo terminar su investigación, pero no lo deseaba cerca de él, era el recordatorio de la traición de su padre hacia los suyos y la de esa mujer hacia su padre.

Así por los años creció su odio, hasta que un día todo cambio, bajo la sombra de aquel árbol, donde yacía malherido, un alma pura, se ofreció a redimir la imagen de la traición, con los años y esfuerzo, libero al demonio; del odio que guardaba su corazón, no perdonaría la traición consumada por la mujer, pero si daría una segunda oportunidad a la raza inferior. La única oportunidad de los humanos de ser perdonados, cayó en la sonrisa de una niña muda y su gran corazón…. Rin los salvo.

Esa noche se libero de ese gran peso, lo dejaría ir, jamás la perdonaría a ella, pero si a Inuyasha, quien demostró ser digno hijo del general perro y portador de Tessaiga, no lo odiaría mas, respiraría de la pureza de la joven doncella, que aguardaba su presencia y expiaría con ella, un poco su alma.

Llego a sus aposentos pasada la media noche, Rin dormía tranquila, quizás agotada; en el centro del futon, acostumbrada a dormir sola; todo cambiaria a partir de esa noche, entro sigiloso a la habitación, se quito la armadura y su yukata, dejándose solo una hakama ligera para dormir, se paró a su lado y la observo un tiempo prolongado, no quería despertarla, sabia estaba cansada por el día anterior, de reojo observo a Souunga, apoyada en la pared, tantos problemas por obtenerla, tan poderosa y peligrosa, que ironía de la vida, quien diría que desde ese día en adelante, la portadora legitima de la espada, sería una joven dulce, sin maldad alguna en su corazón.

Rin comenzó a removerse entre las sabanas del futon, abriendo sus ojos adormilada; noto la presencia del demonio cerca de ella, sabía que significaba, pero no tenia miedo, también deseaba sellar la unión, ser una con él.

-No era mi deseo que despertaras, vuelve a dormir. –En el fondo sentía miedo, también era nuevo para él.

-Señor Sesshomaru, ¿me acompañara? –invitándolo a acostarse junto a ella extendió su mano.

El demonio recibió la invitación, pero al tomar su mano la jalo hacia él, levantándola del futon. Lo diría solo una vez, nunca lo volvería a repetir, serian "sus votos" en aquella unión, una ceremonia que transparentaba su alma, que de forma "poética", proclamaría su amor por aquella frágil y joven humana.

-Nunca me importaron las consecuencias de mis actos, si debía ir al infierno por mis acciones, asumiría con honor…., desde que llegaste a mi vida; eso cambio, deseo expiar mi alma; para así permanecer a tu lado…. –Tomo su rostro con ambas manos para no perder contacto visual ningún momento. -Sálvame.

Una sonrisa sutil adorno su boca, de pie frente al hombre que amaba, se sintió mujer, importante, suya, acaricio su rostro ladeando el propio de un lado al otro, dependiendo de la caricia que entregaba, él cerro los ojos disfrutando la sensación, esa noche no existía mundo, el tiempo se detenía, solo estaban los dos. Deseaba demostrarle que su compromiso era real, tan real como su necesidad de ella, enredo sus garras en su negra cabellera apretando sin lastimarla y busco su boca con calma, descubriéndola con cada succión de sus labios, recorrió su extensión, su sabor comenzaba a inundar sus sentidos, era extraño para él, recién comenzaba y ya se sentía pleno, Rin puso sus manos en su pecho; admirándolo, recorriendo sus pectorales con las puntas de los dedos, las palabras sobrarían esa noche, transmitirían su sentir con caricias apasionadas, y miradas llenas de deseo. Sesshomaru la miraba fijo, atento a cada roce de las yemas de sus dedos, retrocedió solo unos centímetros, lo suficiente para retirar su obi y que su yukata revelara lo que con tantas ansias él esperaba, la liviana ropa se abrió dejando ver el espacio entre sus senos y parte de su femineidad, ella no sintió miedo ni pudor, lo había soñado muchas veces, con el dorso de su garra, comenzó a explorar el borde de esos senos que lo llamaban, sus pezones reaccionaron automáticamente, haciéndose presentes; reclamando atención, siguió bajando su garra y con la uña del meñique rozo el ombligo, su cuerpo reaccionó y él analizo el sutil salto, deseaba saber cómo sería cuando la recorriera entera, más aún, cuando profundizara en ella, llego hasta su monte de Venus, sería su límite por el momento, volvió a su rostro, volvió a recorrerlo con la yema de los dedos, comenzó a ver borroso, el aroma de la excitación de Rin empezaba a nublarlo, de sus hombros refalo la yukata, siendo a ese punto inútil su presencia, no tenia qué ocultar, bajo por sus hombros besando y succionando su piel, sintió el temblor en las piernas de Rin, la miro de nuevo a los ojos, pidiéndole que aguantara un poco más, si caían en el futon, la pasión lo desbordaría y deseaba disfrutar ese momento como único; mágico, ella asintió, dejándose llevar otra vez por las corrientes eléctricas que erizaban su piel. Deborandfo su boca en todo momento, masajeaba sus senos siguiendo luego a sus caderas, por primera vez el gran demonio Sesshomaru se arrodillo, solo para estar a la altura de su vientre, lo lamio reverenciando el lugar que contendría a sus cachorros algún día, Rin con la cabeza hacia atrás se sentía enloquecer, su intimidad húmeda reclamaba atención, y no paso desapercibido por el demonio, quien aprovecho la altura para besar el límite de su pasión, con una mano separo un poco sus piernas, la explosión de deseo en la joven se desato, comenzando a abandonar su virgen refugio, la humedad que deseaba saborear el demonio, el Youkai decidió descubrirlo con su lengua, experimentando los sabores que escondía aquella frágil humana y al probarlo enloqueció, deseó mas y mas con cada lamida, su miembro comenzó a llamar su atención con desesperación, deseaba fundirse ahí, en ella, se sabía masoquista; quería llegar al límite de su pasión, de su deseo, la consumación estaba cerca, pero se resistía; plasmando en su piel cada sensación nueva y excitante, un pequeño botón encendió los gemidos que escaparon profundos y desesperados de la garganta de ella, le gusto al demonio, jamás la imagino tan desbordante de pasión, deseosa, exigiendo por él y a él, los gemidos se intensificaron; mostrándole al demonio el primeros de los orgasmos de su hembra, observo cada gesto de su rostro, sonido de su boca, como perdía la razón, sus ojos se volvieron rojos y su miembro cobro vida propia, la rodeo con los brazos y deposito en el futon, Rin reacciono al ver el bulto asomarse en su hakana, ahora era ella quien estaba a la altura de su masculinidad, abrir la hakana le provocaba pudor, pero no se resistió, ambos lo deseaban y no había vuelta atrás, los gruñidos del Youkai inundaron el ambiente, el roce de la tela al abandonar su piel; lo volvió loco, ella lo observaba extasiado, y a la vez, a aquella extensión de su Señor, por un momento; le provoco miedo y él sin duda lo percibió.

-No es de tu agrado lo que ofrezco. –Pregunto haciendo un esfuerzo por mantener un tono neutral.

-No es eso mi Señor. –Bajando la mirada avergonzaba, temiendo defraudarlo.

-¿Tienes miedo de mi Rin? –Sabia su temor, con lo que ya había sucedido, era ilógico pensar que no lo deseaba.

-Si, no creo que quiera lastimarme…, pero sé que es inevitable.

Como amaba su sinceridad, su inocencia, su nulo pudor y entrega absoluta, no podía ser mejor, era perfecta para él.

La acostó en el futon, colocándose encima sin aplastar su cuerpo, entre sus piernas se encerró, acomodándolas el mismo.

-¿Es tu deseo ser mía Rin? –Pregunto mirándola a los ojos, revelándole a la hembra su mayor deseo y lujuria, solo para ella por siempre.

-Por siempre mi Señor. –Declaro con credibilidad absoluta en sus ojos.

-Entonces confía en mí, intentare no lastimarte, pero no debes evadir mi mirada, quiero ver tus ojos cuando seamos uno, si no perderé la razón, tu alma guía mi instinto a no lastimarte, solo darte placer.

Tomo sus manos y las coloco arriba de su cabeza, las afirmo con una de sus garras y la otra siguió con su misión, no dejar fracción de piel sin saborear. Sus sentidos enloquecían sus caderas se movían incitándolo a recorrerlas, no pudo aguantar más, no quería aguantar más.

Se posiciono en sus pliegues y con la mirada solicito su autorización

"Recíbeme Rin"

-Estoy lista mi Señor. –y con una dulce sonrisa permitió al demonio, arrasar con su virtud.

Y se adentro en su cuerpo despacio pero decidido, sus miradas fijas en el otro demostraron el placer del macho y el dolor de la hembra, pero ella no cedió, no cerró los ojos, la lagrima que se formo en su pupila, abandono esta sigilosa, el suave olor a sangre le indico a Sesshomaru que se pertenecían, eran uno por la eternidad, siguió embistiendo suave, cuidadoso, ella ocultaba su dolor, pero al ser uno él lo percibía, sus músculos se tensaron, el placer era mucho mayor a lo imaginado, jamás creyó recibir tanto de una hembra, pero era su Rin, ¿quién otra podría cumplir con sus deseos, conocerlo como realmente era? sintió la presión en su miembro, las paredes que lo atrapaban se contraían; indicando un segundo orgasmo en la hembra, el dolor había cedido dando paso al placer, era su momento, embistió con un poco mas de fuerza, él no había esperado tanto por ese momento, para que durara tan poco, en el limite de su culminación, abandono el interior de su hembra evitando su propia consumación, suavizando su agarre, jalo de su mano y giró su cuerpo; para sentarla en sus piernas, despacio volvió a sus sensibles pezones; succionándolos con cuidado, mientras lo gemidos se abalanzaban de su garganta; intentando salir todos a la vez.

"Música para sus oídos"

Su hembra disfrutaba de él, como él de ella, recorría su rostro con besos desesperados, inexpertos, tirando de su cabello para guiar su boca, su cuello, algo que volvió loco al Youkai; fue cuando Rin mordió la antigua marca que él portaba, reafirmando su pertenencia, eso lo alentó a seguir con más fuerza, la mujer que se entregaba a su pasión deseaba más y él estaba dispuesto a entregárselo todo, su miembro estimulaba su exterior con frenesí, buscando la entrada que le había sido arrebatada un rato antes, hasta que la encontró, con un fuerte gemido de ambos, arremetió de nuevo con fuerza subiendo y bajando a la hembra de las caderas, que ya comenzaban a ponerse rojas; por el vigor del macho indomable, Rin apoyo sus manos en las piernas de su amante, echando el cuerpo para atrás, se dejaba llevar por lo que su cuerpo pedía, no existía pudor en ella; el placer la dominaba.

-¡Mas! –Solicito y mas recibió, más fuerza, más pasión, mas desenfreno, la estimulaba por dentro y por fuera. –¡Mas! Y una nueva ola de placer recorrió su cansado cuerpo, el sudor la volvía difícil de sostener, pero no importaba solo la pasión gobernaba el momento.

-¡Rin! –Se podía descifrar de los gemidos del demonio enloquecido de placer, olvidó que era humana, su fragilidad era una percepción relativa a sus ojos y lo que le entregaba, ella lo apretaba y él enloquecía.

Reaccionó, si no salía de inmediato, todo terminaría, se paro con ella en brazos, abandono de nuevo su interior solo al bajarla, demorando el placer, la apoyo en un mueble alto y con sus dedos volvió a jugar con su intimidad desde su espalda, las contorciones de Rin lo maravillaban, no entendía como podía entregarse así, pero lo agradecía, la pasión entre ellos era admirable tanto como su resistencia, el amanecer iluminaba el sudor que cubría el cuerpo de la dama, haciendo brillar su piel.

"Majestuoso"

Entre gemidos, inconsciente de sus actos comenzó a preparar la zona que ya había marcado en su piel, la lamio y acaricio, tomo su cuerpo colocándola apoyada en sus extremidades, buscando su oído, ese mensaje no debía ser pasado por alto.

-Te necesito por la eternidad.

Y sin aviso penetro su piel desgarrándola nuevamente, y su femineidad lo recibió contrayéndose y permitiendo al demonio derramarse en ella, derramándose como si no hubiera un mañana, como la primera vez, al culminar la unión, el Yuki del demonio libero una onda expansiva que alerto a todo ser vivo kilómetros a la redonda, proclamando así, la unión con su hembra y el nacimiento de la nueva señora del Oeste.

Deposito suavemente su cuerpo agotado en el futon con la sola intención de que descansara, sin medir consecuencias la tuvo toda la noche, amando su cuerpo y alma con desenfreno, la apoyo en su pecho para que se rindiera al sueño, Al observarla no pudo evitar sonreír, por primera vez sintió tanto placer que solo broto esa pequeña alegría en su corazón, de reojo noto como Rin lo notaba asombrada colocándose roja de inmediato.

-¿Sera así siempre mi Señor?

-Así como.

-Sonreirá para mí al consumar la pasión.

-Eres y serás la única persona por la cual sonreiré. –A ese punto y con tal placer le diría lo que quisiera oir.

Lo beso en los labios, sabiéndose libre de tomar esas atribuciones con el Gran Lord, se acomodo en su pecho y busco el sueño, ahora si estaba agotada.

-Descanse Señor Sesshomaru.

-Sesshomaru, ahora eres mi compañera, mi par.

-Descansa Sesshomaru.

"Te amo"


Aclaraciones breves:

Me costo mucho describir las dos historias de Izayoi e Irasue, si fui escueta, mis disculpas, si pueden por face Yuki no Shimizu, podemos comentar detalles que quizás me faltaron, no me olvide de Inuyasha y Kagome el próximo capitulo va dedicado a ellos. cualquier duda o comentario porfis avísenme yo se que no les puedo contestar mucho por acá pero leo todo lo que me escriben y no solo me hace feliz saber que les gusta si no también me van inspirando para la linea del fic. Asuman que Izayoi tiene unos 15 años cuando nace Inuyasha, algo inmadura a mi juicio para ser mama y responsable de golpe, siendo que antes no se preocupaba de nada al ser princesa, ojala no quedaran decepcionadas del secreto de Sesshomaru y la humana. Irasue fue difícil intente no salirme del personaje, aunque si toque creo una fibra sensible de su corazón.

tengo que quedar hasta aquí tenia que haber salido hace tres horas, me van a matar! pero si no publicaba hoy me mataban ustedes! jajajaja cuídense chicas besos chau.

PD.- A mi Amiga que no le gusta el Sesshomaru fresco y "mosca de la fruta" ojala le gustey no encuentre mal la unión de los personajes, espero tu opinión amiga..