Capitulo 12 Cambios inesperados.
"pensamientos de Souunga"
Dialogos de Souunga.
Kagome y Rin salieron de los baños rejuvenecidas, se despidieron entre risas y cada una siguió un camino distinto, Kagome empezó a caminar divertida y complacida, cuando de pronto se dio cuenta que estaba perdida por los pasillos, suspiraba arrepentida de no poner atención cuando le explicaron donde estarían sus aposentos.
Inuyasha caminaba molesto por los pasillos, el que Sesshomaru lo hubiera echado por hablador lo avergonzó un poco, pensaba en que no sabía cuando habían cambiado las cosas, en qué momento empezaron a cruzar palabras sin necesidad de una pelea de por medio, pero estaba claro que para el si había un limite, solo Rin podía hablar sin fin, se detuvo a meditar, ambos habían cambiado, desde que Kagome estaba a su lado, ya no resentía el rechazo del resto, ya no se sentía solo, ni hablar del frio demonio, quien parecía a sus ojos otra persona.
Flash Back.
Estaban bebiendo sake e Inuyasha no paraba de hablar que Kagome y Rin parecían hermanas, su cabello, sus ojos, la fuerza de su espíritu, su belleza, lo fácil que sería confundirlas…. y hasta ahí llegaron sus comentarios, el demonio arto del interminable discurso, atrapó por el cuello al Hanyou y lo lanzo hacia el jardín.
-Si te llegas a confundir de hembra, te mato. –Amenazo con ese tono gélido.
-¡Fe! Como si te tuviera miedo, ven aquí Sesshomaru y te voy a demostrar de lo que soy capaz.
Ambos hermanos sonrieron de medio lado maliciosamente, la sangre les pedía una batalla, era su forma de "compartir" y la asumían como tal, Sesshomaru hizo crujir sus garras e Inuyasha se posicionó para defenderse, cuando un suave pero muy agradable olor llego al olfato de ambos machos, sus respectivas mujeres estaban listas y los esperaban.
-Tienes suerte "hermano" una vez más tu mujer te salvo. - Dijo Sesshomaru con burla, tratando de ser lo más ofensivo posible,
-¡Ja! ¿No será al revés? Te dejo vivir solo porque Rin me agrada. –Rascándose la barbilla daba la idea de reconsiderarlo. -Aunque no sería mala idea, si tu mueres yo tendría que "cuidar" de ella. -Y tan pronto hizo el comentario corrió lo más lejos posible, como niño escapando de un castigo.
Sesshomaru solo levanto una ceja en señal de contradicción, pero cuando considero las intenciones de Inuyasha este ya estaba muy lejos.
Fin del flash back
Salió dándole vueltas al asunto, se sentía orgulloso de haber hecho enojar a Sesshomaru con su comentario, pero también sabía que el demonio no se quedaría tranquilo hasta hacerlo pagar, siguió dándole vueltas al asunto del parecido de las mujeres, Rin era pasiva, tierna, sumisa y risueña, eso si, con un gran poder, bastaba con que le sonriera a Sesshomaru para que este hiciera lo que ella pedía y a la vez ella le decía a todo que si, haciendo luego igual su voluntad, estaban hechos el uno para el otro. Reía en silencio pensando en lo dicho al demonio, jamás podría amar a otra mujer, Kagome tenía una personalidad más "agresiva" a sus ojos, aunque era una mujer, se comportaba a la par de un hombre, sobre todo dando su opinión, algo desconocido para la época que compartían, su carácter fuerte la dominaba y cuando él no entendía, o no hacia lo que ella decía, bastaba con un "abajo" para imponer su opinión. Pero en el fondo lo disfrutaba, una mujer fuerte valiente y amorosa ¿que más podía pedir? En medio de uno de los jardines del palacio subió a la copa de un árbol, mirando las estrellas pidió su deseo desde lo profundo de su corazón... Un hijo, un fruto de ellos para materializar su amor.
A lo lejos saliendo de los pasillos la observo confundida, quizás desorientada, ¿se había perdido? Le causó gracia, ella siempre hacia alarde de saber más que él y ahora no tenía idea de donde caminar, decidió jugarle una broma, recordar viejos tiempos donde el viajar y Naraku eran su preocupación, una muy grande por cierto, pero ella siempre lo hacía entretenido e interesante, comenzó a acechar a su presa desde las sombras, a observar con sigilo sus movimientos, el alcohol había menguado sus inhibiciones y su instinto juguetón lo dominaba, ella por su parte sintió la presencia de aquel que amaba, ¿Inuyasha de verdad creía que después de tantos años juntos, ella no podía sentir su presencia? Otro motivo para anular el licor de su dieta.
Siguió caminando sintiendo la mirada de su amado sobre los hombros, se volteo un par de veces, sintiéndose en medio de una película de terror, algo gracioso que solo ella entendía, saliendo al jardín, las ramas de los arbustos y árboles mas grandes se movían al son del viento y de aquel que se escondía entre ellos, acechaba y sembraba inseguridad en ella, o al menos eso era lo que la expresión de espanto mostraba, se consideraba a si misma una buena actriz, despistando al cazador para convertirlo en presa, Inuyasha cauteloso se movía y dejaba su rastro a conciencia, pero se conocían demasiado, eran uno, el Hanyou encontró el momento oportuno para atacar y ella lo mismo, al unísono, de un salto Inuyasha se abalanzó sobre ella, mientras Kagome giraba hacia él, mencionando con arrogancia fingida "abajo" el Hanyou esperando la orden del conjuro, coloco sus manos y pies contra el suelo para caer sobre ella su mujer sin lastimarla y así fue como quedaron tendidos en la hierba, sin saber quién era el vencedor.
-¡Auch! Me estas aplastando.. –Se quejaba Kagome, al sentir el peso de su marido sobre ella.
-Bueno, ahora entiendes como me siento cada vez que me "castigas"
Se miraron fijamente y no lo pudieron evitar, rieron con ganas, con alegría y fuerza, como hace mucho tiempo no lo hacían. La primera en parar de reír fue Kagome, quien miro unos segundos la alegría de su amado y sello sus labios con un dulce beso, Inuyasha se sentía un tonto ¿Cómo era posible que después de tantos años, aun se sintiera apenado ante las caricias de aquella desinhibida mujer?
-¡Soy yo quien debe besarte! –Le reclamo molesto e infantil.
-¡Es que si me quedo esperando que tu lo hagas, nos da la mañana! –Respondió en el mismo tono, odiaba cuando Inuyasha arruinaba momentos románticos.
-¡Crees que no soy capaz!
-¡Si lo eres, pero tienes la velocidad de un caracol con los frenos puestos!
-¿?
-Olvídalo. –Intento empujarlo y levantarse molesta, por entrar de nuevo en una discusión.
Él dejo que se levantara mas no que se fuera, si deseaba un "macho", esa noche lo tendría, se paro frente a ella se agacho como reverenciándola pero rápidamente agarrándola de los muslos la cargo como un bulto.
-¡Que haces Bájame!
-¡Si sigues gritando despertaras a todos y Sesshomaru nos matara por interrumpir su unión, eso quieres! –Se oía serio casi molesto, en silencio la cargo, llevándola a la habitación que fue para ellos designada, dejándola caer sobre el futon.
-Ten más cuidado…
No pudo seguir hablando, su boca fue sellada con un posesivo beso de esos que te roban la respiración, al percatarse del desconcierto de su hembra afilo sus garras y destruyo el fino kimono que cubría su cuerpo, afirmando sus manos, comenzó a recorrer con sus labios cada centímetro de su piel, deteniéndose en sus pezones erguidos, que demandaban atención, Kagome estaba muda de placer, pocas veces; él tomaba así la iniciativa, pero cuando sucedía, el mundo de ambos se reducía a las cuatro paredes que los cobijaban, al no estar acostumbrado, a veces podía ser algo brusco, por ende, trato llevar con calma el ritual, siendo su única preocupación el placer de su hembra, sintió su sangre hervir, su cuerpo y mente deseaban poseer a aquella mujer; que lo dominaba por la razón o por la fuerza, se posicionó sobre ella, tocando su intimidad, recorriéndola en su extensión, le pertenecía podía amarla sin límites, a Kagome se le subieron los colores al rostro como si fuera la primera vez, eso lo enorgulleció.
-¿Lo deseas también Kagome?
-Si, te deseo Inuyasha.
Con esa afirmación se comenzaron a amar con desenfreno, ambos arrodillados de frente, no dejaban espacio sin acariciar, Inuyasha estaba listo para entrar en su amada, mas ella aun no lubricaba bien, peor aun al ver sus ojos tornarse rojos y aparecer las líneas de su rostro, sintió miedo, aunque su amor fue más fuerte, con los ojos cerrados, lentamente acercó sus bocas y un tímido beso quedo prendado entre ellos, al mirarlo, su imagen seguía siendo la de un demonio, pero su mirada era la del hombre que amaba.
-Hazme tuya. –Susurro en su oído, la petición fue aceptada.
Dejándose caer de espaldas, espero paciente que Inuyasha entrara en ella, cuando no sucedió, abrió los ojos con confusión, la miraba con lujuria, abrió sus piernas y saboreo su excitación, algo desconcertada se dejo llevar por el placer de tan obscena caricia, disfrutándola en su máxima expresión, el orgasmo se avecinaba y solo escapaban de su boca gemidos de placer, se contorsionó entera acariciando sus senos, algo sin duda que encantaba al Hanyou, su orgasmo era el deleite de sus ojos, al ver que había terminado, busco la entrada de su amada con su miembro y se introdujo en ella con pasión y fuerza, embistió una y otra vez, escuchando su nombre mesclado con quejidos voraces pidiendo más, la sentó en sus piernas, algo que ella disfrutaba de sobremanera, dejándola llevar el ritmo y alcanzar el segundo orgasmo, con el auto descontrol dominando su ser, la levanto apoyando las manos de ella en una muralla solida, jugando con sus senos, envistiendo desde atrás, ella se retorcía de placer, él llegaba a su límite, volvieron al futon, solo para disfrutar el orgasmo frente a frente, las embestidas se tornaron suaves y profundas, acostados de lado, Inuyasha besaba la espalda de Kagome, mientras levantaba su pierna, ella se giro buscando sus ojos era el momento, no deseaba perderse ningún detalle, una ola de placer los invadió a ambos, las embestidas aumentaron su furia, con el instinto en su máxima expresión Inuyasha mordió a Kagome para marcarla, claro sin transmitirle su veneno y a la vez, derramándose en placer y felicidad, el ritual había terminado, pero no importaba, satisfechos y sudorosos sellaron sus labios para acomodarse juntos y descansar de la pasión que los unía.
-Kagome, perdóname por no poder alargar tu vida como lo hizo Sesshomaru con Rin.
-Inuyasha siempre supimos que nuestras vidas tienen un límite fijado, no me importa envejecer con la edad, todo tiene su lado bueno y malo, no me gustaría ver morir a mis seres queridos y yo permanecer estancada en el tiempo.
-Pero viviré más que tu, algún día me abandonaras.
-En esos momentos, recuérdame como la mujer que te amo, revive en tu memoria todos nuestros momentos felices, no seas como Sesshomaru que se aferra a la idea de que Rin sea casi eterna, por que no sabe lidiar con los sentimientos, enfatizando el abandono. Jamás antes de conocerla vivió tantas emociones, no se imagina la vida sin ella y por su parte Rin se lo merece, merece ser feliz con el hombre que ama, yo no habría aguantado vivir la mitad de lo que ella sufrió, si lo piensas bien, quedo sola siendo una niña muy pequeña, fue maltratada por mucha gente, murió de una forma muy cruel, Sesshomaru le dio otra oportunidad, pero a la vez la expuso demasiado a enormes peligros, consiguiendo que muriera por segunda vez, es su hora de ser feliz. –Haciendo una pausa retomo el tema principal. -Mi vida durara lo que se considere necesario, la diferencia será como lo aprovechemos, viviendo al máximo cada día como si fuera el último, sigue amándome como esta noche, soy tuya, te amo, jamás te detengas, acompáñame hasta el último aliento.
La observo con ternura y devoción, el orgullo de poseer a tan valiente y sabia mujer lo lleno, dándole tiernos besos en el cuello, comenzó entre suaves risas y caricias lujuriosas, tendrían otra ronda de pasión hasta el amanecer.
…..
Sesshomaru por su parte no pudo dormir esa noche, el momento de tomar a su hembra había sido más placentero de lo imaginado, para él, el apareamiento no era otra cosa que un deseo carnal fácil de evitar, pero con Rin; había descubierto porque los humanos lo llamaban "hacer el amor" Nada más que una hora le tomo al demonio recuperar fuerzas, para repetir el ritual que tan satisfecho lo había dejado, pero la dama seguía durmiendo en su pecho, miro hasta el balcón y el sol anunciaba un bello día, especial para seguir hasta el límite de aquella mujer, la observo en silencio y quietud absoluta, deleitándose con sus facciones y resto del cuerpo, los cambios en ella no pasaron inadvertidos para él en su momento; el crecimiento de su busto y la reafirmación de sus caderas, eran lo que más llamaban su atención, como disfrutaba verla desnuda escondido en algún árbol, pero era mejor frente a frente, la luz que se colaba hasta la habitación, despertó a la joven y con ella, el deseo del demonio, posicionándose una vez más sobre su cuerpo, esta vez no necesitaba tanto cuidado para entrar en ella, pero el ritual era de su agrado, besos, caricias, etc, se lo daría todo, con tal de conseguir estar en su interior una vez más, la dama poco pudo reaccionar; cuando sus bocas se unían en una danza sin fin y él a la vez, con su garra humedecía su intimidad, estimulando con suavidad ese botón tan importante en su apareamiento, cuando estaba lista y se disponía a entrar, los llamados a la puerta enfurecieron al lord.
Un sirviente entro en los aposentos, causando el nerviosismo y pudor de Rin, quien se separo como pudo del demonio; al ver que este no detenía su marcha aunque hubiera alguien presente, tiro con todas sus fuerzas de las sabanas que poco la cubrían en esos momentos y se escondió bajo ellas, mas roja que un tomate.
-La señora solicita su presencia Lord Sesshomaru. –Dijo sin más y se retiró.
Por unos momentos miró el demonio hacia la puerta, confirmando la lejanía del sirviente y preparándose para su "mañana de pasión", pero la voz temblorosa de Rin hizo que descartara sus carnales intenciones.
-Debería ir a ver que desea su madre, yo me alistare y lo acompañare en unos momentos.
-Rin, hablar con una sabana no era mi idea para empezar el día.
-Ya me quedo claro su forma de "empezar el día", pero si ella lo llama debe acudir.
-No sin antes… -Tirando de la sabana que cubría a la tímida Señora del Oeste. –Saciarme..
Una Rin con las mejillas coloradas y en posición fetal, cerraba sus ojos al quedar expuesta, por un momento el demonio dudo si seguir su proeza, pero la sonrisa mal disimula de ella le dio la tacita aprobación. Abrió los brazos de la dama, dejando al descubierto toda su delantera, recorrió con la mirada de pies a cabeza el cuerpo que ya le pertenecía, considerando tal vez que él poseerla era algo que disfrutaría más que las batallas, rindiéndose ante la frágil mujer, se entrego a la pasión ofrecida con timidez.
Dejándola descansar, se vistió y salió de los aposentos, esperaba fuera realmente importante el llamado de su madre o si no, esta no vería otro amanecer, dejar a su hembra después de tanto placer, era sin dudas algo que le costaba un enorme esfuerzo.
Sesshomaru se acerco a Irasue, que estaba sentada como siempre en su sitial, de ahí parecía vigilar el mundo que mantenía soberbiamente a sus pies, percibiendo el mal humor de su hijo, asumió su molestia causada por su llamado, algo risueña fue ella quien comenzó la conversación.
-Fue de tu agrado el ¿desenlace de la unión?
-….
-Por ultimo esperaba que dijeras que si. –Resoplo desganada, su hijo para variar no contestaba ni sus preguntas ni comentarios.
-Que ganas tu con esto. –Sin rodeos preguntó.
-Nietos, es importante preservar nuestro linaje, ¿creías que no me enteraría de lo que le hiciste a tu humana? Fue lo mismo cuando el Hanyou agonizaba siendo solo un cachorro.
-Rin vivirá a mi par, es todo.
-asumo que sabes, que tu descendencia con ella ahora, no será Hanyou, además, si la entrenas, podrás conseguir más.
-No deseo mas, no quise entrenarla antes menos ahora y no habrán cachorros por el momento, no espere tanto para que de inmediato quedara en cinta.
-¡No te atrevas a hacerme esperar Sesshomaru!, no aprobé tu unión con una humana, para esperar hasta que sientas instinto paternal.
La media sonrisa en la boca del demonio antes de girar sobre sus pasos y volver a sus aposentos, enfureció a su madre. Pero antes de atacarlo por "irrespetuoso" se detuvo, el olor a sangre inundo el olfato de ambos causándoles asco, e instintivamente, se colocaron en posición de ataque hacia el verdadero enemigo.
Un cuerpo ensangrentado fue lanzado a los aires, la Señora de la luna lo reconoció y con su látigo venenoso, lo atajó frente a la inevitable caída, evitando un daño mayor o quizás la muerte del joven exterminador.
-¿Ahora lanzas sobre otros tus desperdicios Ryu? –Pregunto Sesshomaru con la tranquilidad y el sarcasmo que lo caracteriza.
-"Eso" es para que la Gran Señora de la luna, no envíe humano a hacer trabajos de Youkais. –Dijo el Señor del Este, escoltado con tres generales Dragón a sus espaldas.
En las faldas del palacio, se podía distinguir el ejercito que había traído consigo el rival del Gran demonio, este no se preocupo, los soldados del palacio de la luna estaban en sus posiciones de defensa, aunque los atacantes los superaban en número no había ejercito más fuerte que el de su madre.
Irasue observaba a ambos machos sedientos de la sangre del otro, examinó la situación como buena guerrera que era y depositando con cuidado el lastimado cuerpo del exterminador en su sitial, se dirigió hacia ellos, mostrando porque aun seguía siendo La gran Señora de la luna.
….
Inuyasha despertó con el aroma a sangre en su nariz, sus ojos se abrieron de par en par, ese olor lo conocía, ¿Kohaku estaba herido o algo peor? Sintió otras presencias en el palacio, con cierto temor miro a su lado, Kagome dormía plácidamente ajena a lo que se avecinaba.
-Despierta Kagome es urgente, algo malo pasa, vístete y alcánzame en la entrada del palacio. –Mando antes de vestirse y salir a ver que sucedía.
Una adormilada y algo adolorida Kagome, se resistía a abandonar a Morfeo, pero al ver la preocupación en su pareja, no dudo en despabilar y hacer caso a lo solicitado.
….
Rin algo pudorosa pero deseosa, esperaba a cierto demonio volver, acurrucada en las sabanas con los ojos cerrados, recordaba la mágica noche que le entrego su gran amor, sin contar con el "buenos días" del demonio, entre risas silenciosas, se removía algo inquieta por la tardanza, la espada ubicada algo lejos del futon comenzó a resplandecer, estaba despertando de su letanía y deseaba sangre, ella casi lo había olvidado, hasta que una voz que no esperaba la aterrizo a lo que vivían realmente.
La espada que guardaba silencio desde que pusieron un pie en el palacio de la luna, meditó todo el tiempo sobre sus actos y su nueva portadora, se sentía más "liviano" con respecto a sus odios y deseos ¿Era posible que la humana transmitiera en él la pureza de su alma y le diera algo de paz? También recordó que ella lo metió a las aguas cálidas para "relajarlo", tratándolo como una persona y no como un objeto.
"será posible que ella vea mas allá de lo que soy ahora"
-¿Te vas a quedar ahí todo el día?
-¡Kya! Sigues vivo.
-Vivo no es la definición…. –Una gotita resbalo por el mango de la espada. –Pero date prisa, no deseo perder la oportunidad de probar tus capacidades, ahora veo que eres bastante flexible. –Dijo con mala intención.
Rin casi se desmaya tras esa declaración ¿¡había estado atento a los acontecimientos nocturnos!?
-¡Levántate ya! –Ordeno la voz, quien hizo que la joven saltara del futon hacia la tina y vistiera a la velocidad de la luz.
…..
Inuyasha no lo noto al principio, pero conforme se iba acercando a la batalla, se dio cuenta que su traje no era el mismo, no tenía el desgastado de su tela, ni las costuras de guerra marcadas por doquier, se pregunto si fue cambiado, seguía siendo tela de ratas de fuego, pero estaba nuevo, incluso quizás mejorado, se presento a la batalla digno y orgulloso, a comenzar el final de la guerra, si Kagome no estaba embarazada antes, sin duda lo estaba ahora, no seguiría exponiendo a su hembra a peligros inciertos.
Al salir del pasillo un aura demoniaca casi lo derriba, la Señora del palacio de la luna, liberaba su Yuki; parada con seriedad sin mover un musculo innecesariamente, demostrando porque luego de casi tres mil años seguía al mando, Sesshomaru jamás la había visto así, menos Ryu el Señor del Este, quien dudo de su gran plan, atacar el palacio de la luna, quizás no era el mejor lugar para comenzar a expandir sus dominios, pero ya estaba ahí, aunque no recordaba cómo, no había marcha atrás, además si seguían el plan al pie de la letra, no solo sería el Señor más poderoso, si no que humillaría al Youkai Sesshomaru, matando a su hembra frente a sus ojos.
Irasue azotó su Yuki contra el invasor, mientras sus soldados defendían sus dominios del ejercito que pretendía someterlos, en su sitio sin mover más que su mirada, Irasue golpeaba al lord del Este, que poco se podía defender, a su lado Sesshomaru desconfiaba de la actitud del Lord Dragón ¿Qué pensaba cuando decidió atacar ese palacio, siendo el del Oeste en esos momentos más vulnerable?, se recrimino mentalmente el haber sido soberbio, al liberar su Yuki y proclamar a Rin como Señora del Oeste, con eso solo atrajo venganzas adelantadas, salió raudo al encuentro de su hembra, no sabía que tan avanzada podía estar la trampa tendida. Aunque se lo imagino, no esperaba que detuvieran su paso, pero los tres generales del Lord del Este, atacaron al poderoso demonio para evitar que su plan fracasara.
-¡Son solo tres generales! No causaran ningún problema. –Dijo Inuyasha acercándose a su hermano. -Si tienes que irte será mejor que sea ahora. –Dijo desenvainando a Tessaiga para comenzar la batalla.
-No te confíes Hanyou. -Fue el consejo de Sesshomaru para Inuyasha, algo que descoloco al medio demonio, causándole sorpresa.
-¡Fe! Yo puedo con esto y mucho mas, no se te olvide que una vez te vencí a ti. –Menciono con una sonrisa de orgullo en sus labios y ataco a los generales con su "Kase no Kizu"
…..
Kagome se vistió con sus ropas de Sacerdotisa, notando de inmediato que no eran las que traía al llegar, al igual que su marido, sin saberlo, vestía ropas nuevas, pero estas eran de tela de rata de fuego, mucho más resistente que las telas comunes, al terminar salió de los aposentos buscando a Inuyasha, lucharían juntos como siempre lo habían hecho.
….
Rin salió de la tina y cuando busco que ponerse, encontró un Haori femenino negro, con flores rojas de cinco pétalos, con obi rojo y Hakama negra lisa, pensó en recoger su cabello, pero al final decidió seguir con su mechón de cabello, trenzando en él, el listón que Sesshomaru hace años le regalo, después de todo no solo era lindo, también ocultaba su aroma.
La espada volvió a relampaguear su medallón, adelantándose a la circunstancias, no era de su agrado su situación, pero esa mujer era su portadora temporalmente, por ende, debía protegerla.
-El Youkai al que tanto esperas será atacado, debes unirte a la batalla.
Lo sintió, nada pasaba desapercibido para él, sin pensarlo salió de su funda se coloco frente a ella y en el momento justo, sus tentáculos se dispararon hacia una sola dirección, Rin estaba atónita, no entendía lo que pasaba, hasta que sus ojos distinguieron lo que Souunga había atrapado.
-¡Pórtame ya! –Grito furioso, al ver que la mujer no se movía, no tenia entrenamiento alguno, cosa que lo ponía de mal humor, algo bueno en todo caso, mientras más enojado estaba, más poderoso y cruel podía ser en batalla.
Rin vio como los tentáculos apretaban el cuerpo de una Youkai de cabello oscuro y ojos verdes, la reconoció de inmediato era Ryoka, la dama del Este, ¿Qué hacía en el palacio de la luna?, dejo sus preguntas para después, corrió a tomar el mango de la espada, mientras la Youkai intentaba zafarse de quien la apresaba, al hacer contacto con la katana esta brilló, una vez mas Souunga podía sentir lo que ella, el miedo que sentía la mujer, pero estaba ahí de pie, sosteniéndolo, no salió a esconderse o corrió abandonándolo, lucharía junto a él, confiando en su poder, sin haberlo prevenido, la sangre de Rin encendió el deseo de batalla de la espada, pero con una particularidad, esta vez se "divertiría" no sería solo matar.
La Youkai se libero de los tentáculos cortándolos con sus garras, amenazando a la Señora del Oeste.
-Así que ya te proclamo, que lastima, ¡corto será el reinado de la humana del demonio Sesshomaru!
"No si yo puedo evitarlo"
-¡Pies separados, sostenme con las dos manos, abaniquea hacia ella y grita: Gokuryuuha!
-¡Gokuryuuha! –Grito Rin defendiéndose de la Youkai que se lanzaba con sus garras listas para matarla.
Nadie lo esperaba, si a Sesshomaru se lo hubieran contado jamás lo hubiera creído, vio el ataque de Souunga destruir la pared del palacio donde se encontraba Rin y salir disparada, casi calcinada, a la Dama del Este, aterrizando esta cerca de donde estaba él, pero sus fuerzas llegaron hasta ahí, no se pudo levantar y la Youkai dragón cayo inconsciente, Sesshomaru giro su cabeza y sorprendido vio la figura de Rin vestida con un kimono negro, no solo portando la peligrosa espada, si no también haciendo uso de su poder.
-¡Salta!
-¡No!, ¡no se caer me voy a matar!
-¡Tu me obedecerás!
Rin respiro profundo y salto, Souunga al ver la obediencia de su portadora no dudo en extender sus tentáculos y con ellos suavizar su caída.
"Que confiada es"
…
Inuyasha peleaba con los tres generales a la vez, disfrutando de la batalla, su sangre hervía y su adrenalina se disparaba, ¡Cuánto había extrañado esa sensación correr por sus venas!, también confirmaba que su poder era superior al de sus adversarios, no entendía cómo, pero de la noche a la mañana se había vuelto más fuerte. Los generales al ver que su Señor se encontraba en problemas con la Señora de la luna y ellos con un "Simple Hanyou" no dudaron de utilizar todo lo que estuviera a su alcance, aunque eso fuera deshonesto, mientras dos de los generales se abalanzaron sobre el semi demonio, el tercero llego al sitial de la Señora de la luna, amenazando la vida del exterminador.
-Si no te rindes de inmediato, mataremos al humano. –Dijo el general extendiendo sus garras hacia el cuello de Kohaku.
Pero no pudo hacerle daño, una oportuna flecha de Kagome ilumino el poco espacio que había entre el Youkai y el exterminador, purificando al primero con su energía.
-¡Quien sigue! –Grito Kagome desde un punto elevado, demostrando no solo tener gran puntería, sino que además ser la poseedora de una gran fuerza de purificación.
Inuyasha la observo orgulloso, una vez más estaban juntos, eran invencibles.
…
Sesshomaru observaba a su alrededor sintiéndose cada vez mas enojado, su madre peleaba con el Lord del Este (si es que se podía llamar pelea cuando ella atacaba y el poco podía evadir sus golpes), Inuyasha luchaba con los dos generales que quedaban, Kagome lanzaba sus flechas hacia el ejercito que intentaba invadir los territorios de los cielos y Rin, su Rin, vencía a la dama del Este con Souunga en su poder. Su ira no se hizo esperar, elevo su Yuki de tal forma que todas las batallas se detuvieron al mismo tiempo, ¿Osaban ignorarlo? ¿Osaban dejarlo fuera? Él Era el Gran Sesshomaru Señor de las Tierras del Oeste, ¡No lo permitiría! Sus ojos se tornaban rojos al momento que su Yuki destruía el suelo alrededor de sus pies, miro a Ryu, sería él su presa. Camino con la elegancia propia de su persona, pasando al lado de su medio hermano, quien no lo detuvo, los Generales que en ese momento sentían miedo; no dudaron en atacarlo.
"Escorias, no perdonaré que me subestimen"
Con un solo golpe mato a los dos generales, frente al rostro atónito de Inuyasha.
-¡Oye metete en tus batallas!, lo tenía todo controlado.
-…..-La mirada del demonio lo heló.
Inuyasha decidió guardar silencio, pensando en lo inmaduro que aun era su medio hermano, no soportaba no ser el "centro de la batalla", se hizo a un lado para que este pasara y prefirió ir en ayuda de Kagome, después de todo Sesshomaru podía acabar con el mundo entero si se lo proponía, aunque sabía, Rin jamás lo permitiría.
El Gran Lord del Oeste, se coloco al lado de su madre y sin solicitar permiso o cruzar palabra, se elevo por los aires al tiempo que el Lord del Este mostraba su verdadera forma, la de un Dragón, aunque un ínfimo detalle llamo la atención del demonio perro, pero no supo que era en ese momento. El no era rival de importancia como para transformarse también, no lo haría no caería en su juego, es más, siendo más soberbio y arrogante de lo normal, Sesshomaru lo ataco solo con su látigo, marcando en cosa de segundos su rostro, aun, siendo la piel de un dragón tan dura como el acero.
Una respiración agitada llamo la atención de Irasue, miro de reojo hacia el sitial y ahí estaba Kohaku intentando ponerse de pie.
"idiota" pensó al tiempo que veía como su intento lo mandaba al suelo, botando sangre por la boca.
No contaba con eso, menos con su reacción, una gran llamarada de fuego era lanzada hacia ellos, instintivamente se movió, quedando frente al exterminador y con su Yuki creó un campo de energía que consumió el fuego, que en vano intentaba agredirlos.
-Perdóneme Señora. –Pronunciaba Kohaku con dificultad. –No cumplí bien mi misión y no solo eso, los guie hacia este lugar. –Apenas y podía moverse, pero lo seguía intentando. –Moriré en batalla, como digno exterminador que soy.
Irasue lo escuchaba en silencio, ella ni siquiera había levantado una mano para atacar a sus oponentes y la victoria casi era de ella, en cambio ese muchacho arriesgaba la poca vida que le quedaba para morir con honor, después de tanto tiempo seguía sin entender a los humanos.
"humanos que contrariedad, valientes pero estúpidos"
-Aun no llega tu hora exterminador... –Dijo liberando su Yuki, devolviendo cada uno de los ataques enviados a su persona.
Inuyasha se lanzo a la batalla contra el ejército, muy en lo alto se escuchaba la batalla entre los Lords, pero no le ponía atención, su preocupación debía ser solo Kagome, a quien no veía a su alrededor.
-¡Kase no Kizu! -Lanzo una y otra vez, para disipar la cortina de humo de emanaban los ataques con fuego, distinguiendo a lo lejos la figura de su hembra.
….
Rin no lo podía creer ¿Una humana había vencido a una Youkai dragón? sostenía la espada nerviosa, todo había cambiado muy rápido, en una noche se había convertido en la Señora del Oeste y al día siguiente, en una guerrera que vencía a poderosos Youkais, era mucho para ella. La espada brillo percibiendo que la mujer que estaba en el suelo, no estaba vencida.
-Atenta, esto no termina aun.
Irasue veía preocupada como la espada dominaba cada movimiento de la hembra de su hijo, pero eso no era todo, ella estaba distinta. Ryoka trataba de levantarse para volver a atacar cuando comenzó a escupir sangre, algo en el pecho de Rin palpito y solo la Señora de la luna pudo sentirlo, el deseo de sangre de la espada dominaba la adrenalina del cuerpo de la humana, debía detenerla pero no sabía cómo.
-Señora Irasue volveré a la batalla. –Dijo Kohaku de pie, silbando para llamar a Kirara.
La Nekonmata no tardo en aparecer, seguía el rastro de su dueño y llegaba en el momento oportuno, montando a la felina, el exterminador se elevo por los cielos, pero antes recibió una nueva instrucción.
-Trae a la sacerdotisa.
Sesshomaru entre golpes de su látigo y sus puños, decidió que era hora de acabar con los juegos, cuando sintió un mal presentimiento, observo como cambiaban los ojos del Lord del Este, al momento en que le transmitían un mensaje.
"Todos los demonios caen Sesshomaru, tu no serás la excepción". –y en fracción de segundos todo volvió a la "normalidad", cosa que desconcertó al demonio perro, siendo el único en notar el cambio en el demonio dragón.
En la lejanía, como el cuerpo de Rin palpitaba al son del brillo de Souunga, ¿Podria estar controlándola? La joven dama, atacaba sin piedad a la Dama del Este, quien poco podía esquivar el filo de su espada, menos devolver sus ataques, eso estaba mal, demasiada sangre en el lugar para una espada no entrenada a seguir a su portadora. Como pudo Kohaku llego al lado de Inuyasha transmitiéndole las instrucciones.
-Debo llevar a la Señora Kagome.
-¡Pero si apenas puedes estar de pie!, Kagome lanza sus flechas desde aquella dirección, ¿pero para que la necesitas?
-Fue una orden de la Señora de la Luna.
Sesshomaru saco a Bakusaiga de su letargo, era momento de matar al Lord del Este y no habría consideración.
-¡Bakusaiga! –Grito liberando el poder del colmillo explosivo y aunque el demonio dragón se movió justo para evadir el poderoso ataque, este igual lo derribo.
Sesshomaru observo con asco la debilidad de su oponente, ¿En qué pensaba cuando decidió atacarlos? Supuso entonces que la idea no había nacido de él, ¿podrían estar manipulando al Señor de Este, como una vez lo hicieron con él? Dejo las preguntas para después, su hembra lo necesitaba.
A unos cuantos metros, una Rin ausente de voluntad, estaba por dar el golpe final a la dama del Este, la espada clamaba por sangre y la joven dama no luchaba para contradecirlo.
"Después de todo no era tan puro su corazón"
Souunga se elevo sobre la cabeza de su portadora, proclamando el golpe final, al lanzar su furia con la Youkai Dragón, la espada fue interceptada por una que no esperaba.
-Sesshomaru ¿osas blandir a Tenseiga en mi contra? –No era la voz de Rin y tampoco su voluntad, pero jamás la atacaría, solo rechazo su estocada.
-Rin no será marioneta tuya, Souunga..
El rostro de Rin hizo un puchero sarcástico, que puso a hervir la sangre del demonio.
-Ouh…. ¿Ahora defiendes a otras hembras? Cuantas deseas tener Sesshomaru, ¿acaso con la humana que elegiste no te vasta?
-¡Silencio! –Si Rin se dejaba llevar por la inseguridad estaba perdido.
-Jajajaja es mía ahora Sesshomaru ¿Quieres que la compartamos? ¡Ven por ella!
Lanzo sus tentáculos para cansarlo, el espíritu de Souunga era un guerrero formidable, no dejaba que se acercara a ella, golpeando al demonio con rapidez y fuerza, esperando el momento justo para liberar el Gokuryuuha.
Kagome escucho que Kohaku la llamaba si era orden de la Señora Irasue debía ser importante, le pidió al exterminador montar a kirara y que esta la dejara cerca de la Youkai.
Irasue observaba tranquila parada delante de su sitial las batallas a su alrededor, Kagome llego donde ella bajando de kirara y caminando hasta quedar frente a frente, se asusto cuando la Youkai extendió su látigo y lo lanzo hacia ella, para su tranquilidad, solo mato a un soldado que venía a atacarla por la espalda.
-Debes purificar de inmediato a Souunga, con eso bastara para que libere a la niña.
-¿Como hago eso sin lastimar a Rin?
-Es humana no recibirá daño, pero ella está débil para luchar por el control, solo a ti te escuchara.
-Entonces ire. –Para Kagome era como hablar con Sesshomaru madre e hijo miraban al infinito cuando conversaban con alguien
Kagome corrió hacia donde peleaban Sesshomaru y Rin, el demonio al advertir su presencia, saco a Bakusaiga cortando los tentáculos que lo atacaban y atrayendo la atención de los que estaban por venir, debía liberarle el paso a la sacerdotisa, si ella conseguía calmar a Sounnga, se ganaría su respeto. Kagome lanzo sus flechas, purificando un círculo alrededor de Rin, pero la espada no se rendiría, quería sangre y la iba a obtener, Sesshomaru se libero de sus ataques y se coloco en la carrera frente a Kagome para despejarle el paso, cuando estuvieron a menos de un metro, el demonio afirmo las manos de su hembra, forcejeando para que no liberara el Gokuryuuha, desapareció justo cuando la sacerdotisa se abalanzo sobre el cuerpo de Rin abrazándolo y quedando ambas encerradas en los tentáculos de la espada.
En el interior del alma de Rin.
Kagome sin saberlo, se transporto a aquel desierto donde una vez cruzaron palabras el alma de Rin y aquel guerrero encerrado en Souunga, no le gusto lo que vio, solo había un árbol en medio de arena y oscuridad, abrió sus ojos completamente y dio un grito cuando vio la imagen de Rin, apresada por raíces en el tronco del árbol sin sombra.
-¡Rin, Rin despierta! –Poco podía abrir los ojos la joven, pero al escuchar esa voz tan familiar hizo un esfuerzo.
-¿Kagome, que haces aquí?
-¡Debes ser fuerte Rin debes pelear. No te rindas!
-No tengo fuerzas estoy agotada.
-Sabes lo que sucede allá afuera, Rin, Souunga ataca a Sesshomaru y el no se defiende para no lastimarte, lo matara si no reclamas tu lugar… ¡AH!-Fue interrumpida cuando otras raíces del mismo árbol la apresaron de las cuatro extremidades.
-¡Kagome! -Grito Rin con desesperación intentando liberarse.
-No conseguirás nada, estas débil y eres débil, permanece dormida, será mejor que tus ojos no vean lo que haré.
Kagome escuchaba la voz pero no veía de donde provenía, además, ese tono no sonaba a soberbio, sonaba a ¿Condescendiente?1 ¿Souunga estaba protegiendo el alma de Rin?
-¡Souunga debes escucharme!, si Rin mata a Sesshomaru, morirá de pena al saber a su amado muerto por sus manos, ¿eso es lo que deseas para ella? luego de que Rin solo se preocupara por buscar tu descanso….
-No me interesa, me alimentare de ella el tiempo necesario y luego encontrare a otro portador, la alejare de todo y de todos, solo será para mi uso.2
Rin, que antes guardaba silencio, respiro profundo y se relajo, había encontrado la manera de dominarlo, su seguridad y paz lo doblegarían.
-Basta ya espíritu de Souunga. –Eso llamo la atención de la sombra, ella buscaba saber su nombre.
-No te molestes ni te resistas, mientras estés aquí permanecerás a salvo.
-¡Es que no lo entiendes!, ¡Yo mando aquí! Un brillo muy particular rodeo la figura de Rin siendo liberada de las raíces, e iluminando el especio que la rodeaba y liberando también a Kagome, ambas mujeres se pararon, frente y a la espalda de la sombra, de la cual con la luz se podía distinguir su forma humanoide, alto y de cabello corto. –No necesito que me protejas, estaré bien, solo deseo terminar con esto y liberar tu alma ¡acaso no lo entiendes!
La sombra se sintió impotente ante la paz que desprendía el alma de Rin, potenciada por el aura purificadora de Kagome, sin fuerzas que emanaban de su odio se sintió derrotado.
-No olvides quien venció a la Youkai que pretendía matarte.
-Y te lo agradezco, pero déjanos ir, confía en mí, tu y yo podemos protegernos mutuamente.
Con esas palabras la sombra abrió los ojos sorprendido, mostrándole a Rin el color de estos.
"sus ojos son morados"
"Tu y yo, Protegernos"
…..
Sesshomaru al ver que Rin y Kagome quedaron encerradas en los tentáculos, hizo crujir sus garras preparándose para liberarlas, pero dio un salto hacia atrás, al ver como una luz brillante era emanada desde el interior de la maraña de tentáculos, giro su cabeza evitando quedar encandilado con la luz que fluía, cuando vio que Inuyasha se enfrentaba a Ryu, creyó haberlo vencido, pero no fue así, sin darse cuenta, corrió hacia donde el medio demonio y el dragón libraran su pelea, vio el momento exacto cuando el dragón con una de sus garras, golpeo a Inuyasha y lo lanzo fuera del palacio, como este estaba en las alturas, la caída para cualquiera incluso para un poderoso Youkai sería fatal, en cosa de segundos se lanzo hacia su medio hermano, lanzándose por el limite del palacio en su rescate, Irasue al ver todo, ver como las mujeres producto del enfrentamiento con Souunga caían desmayadas y como Sesshomaru se lanzaba al vacio por salvar al Hanyou, susurro un breve mensaje que solo su hijo pudo escuchar.
-"Las pondré a salvo, después las buscaras"
Abriendo el Meido Seki, abrió un portal pero no al otro mundo, a un lugar en la tierra donde pudieran recuperar fuerzas, con su látigo las tomo y lanzo hacia él, después de ver de reojo esa imagen, Sesshomaru apresuro su caída, para ese momento la presión del descenso había dejado inconsciente a Inuyasha y la muerte lo aguardaba, al verlo, estiro su mano para alcanzarlo pero caía con mucha fuerza, si lo jalaba le arrancaba el brazo, descendió con él afirmándolo de la ropa por la espalda y de a poco comenzó a disminuir la velocidad, pero no era fácil, a lo lejos escucho la risa burlona del Lord del Este diciendo con burla.
-Eres débil Sesshomaru.
Apretó los dientes y libero su Yuki para facilitar su aterrizaje, con los pies de nuevo en la tierra miraba hacia el cielo, desde ahí no podía ver el palacio de la luna, aunque sabiendo a Rin y Kagome a salvo se sentía más tranquilo, estaba demás decir que su madre se encargaría del Lord del Este, su ejército y hermana, ese pelea ya no era de él, miro a su lado y aun sostenía el cuerpo de Inuyasha, el cual permanecía desmayado, pensó en lanzarlo al piso, pero si él no estaba despierto, no le causaba placer torturarlo, lo dejo con "cuidado" (oséa solo lo soltó) sobre la hierba y el se sentó bajo la sombra de un árbol, a esperar que despertara y así partir a buscar a las hembras, en ese tiempo que tuvo de paz pensó en todo lo ocurrido, era obra de aquel "ser oscuro" la invasión al palacio de la luna, ¿Estaba jugando con él o provocándolo? Sea como fuere solo lo llenaba de preguntas.
Inuyasha despertó luego de un par de horas, ajeno a los acontecimientos más importantes del día, al abrir los ojos y saber donde se encontraba supo que su medio hermano lo había salvado.
-¿Por qué me salvaste Sesshomaru?
-Te lo he dicho en varias ocasiones, de verdad eres estúpido, soy el único que puede matarte.
-¿Donde están Kagome y Rin?
-No lo sé, debemos buscarlas. –Se levanto del árbol y comenzó a caminar, Inuyasha no sabía si seguirlo o no, pero no tenía otra opción. –Pero ¿hacia donde caminar?
…..
Rin y Kagome aparecieron en medio de un frondoso bosque, Kagome fue la primera en despertar, no logro reconocer el lugar donde estaban, miro a su amiga preocupada, quien abrazaba la espada como protegiéndola, pero suspiro tranquila al ver que solo seguía desmayada, miro a Souunga y se pregunto si fue real lo que vio en el interior de los tentáculos, lo pensó y luego intento tocar la katana, pero se asusto cuando cortos tentáculos impidieron su avance.
-Solo mi portadora me puede tocar. –Escuchó esa áspera voz de nuevo, confirmando que lo vivido fue real.
-¡Pobre Rin, siempre topándose con idiotas de mal carácter y amargados en su camino! –Grito molesta al ver que la espada y Sesshomaru compartían tan desagradable carácter.
-¿Qué sucede? -Pregunto Rin medio dormida.
-Estas bien, estaba preocupada por ti. –Respondió Kagome, un tanto avergonzada por el hecho de "gritarle a una espada"
-Si Kagome ¿y tu? Por cierto ¿Dónde estamos? –Las preguntas comenzaban a atorarse en su garganta.
-¡Tu nos trajiste aquí, llévanos de vuelta con Inuyasha! –Ordeno Kagome apuntando con una flecha a la espada.
Rin quien sostenía a Souunga en su regazo, bajo la Flecha de Kagome con la mano.
-No sacamos nada con pelear, si él nos trajo de seguro será por algo.
-Yo no las traje, fue la Señora de la Luna, intentaba ponerlas a salvo de la batalla. –Con Rin a su lado ni el se reconocía. ¿Dónde había quedado la sanguinaria espada de la conquista?
Entre tanta conversación, las jóvenes no notaron que eran vigiladas por alguien desde los arbustos, Souunga brillo y se puso en posición de defensa, gritándole a Rin sostenerlo, se colocaron las dos cuidándose las espaldas y Kagome apunto sus flechas, lo que vieron hizo que Rin se pusiera azul de miedo, una manada de lobos las rodeaba gruñían y preparaban para atacar, solo esperaban una orden y esta no demoro en hacerse presente…
-¿Royakan?
…..
En el palacio de la luna, una vez que las damas y los hijos del general perro desaparecieron el Lord del Este detuvo su ataque quedando estático en su trance, había cumplido su cometido y eso era más que suficiente, una figura negra abandono el cuerpo del demonio dragón a vista y paciencia de la Señora de la luna quien por primera vez sintió miedo de los acontecimientos. ¡No podía ser él! Retrocedió unos paso al ver que esa "cosa" se acercaba a ella, dejándole un pequeño mensaje.
-Gracias por tu ayuda Youkai. –Y se desvaneció.
Junto con desvanecerse aquel ser el Lord del Este cayo inconsciente, junto con todo aquel que lo acompaño a la batalla. Sin saberlo, Irasue había ayudado a sus propósitos enviando a los personajes de su trama, en caminos distintos, "Divide y Vencerás" pensó en el momento en que una sonrisa malvada adornaba su rostro.
"Tu no trazas tu destino Sesshomaru, eso lo hago yo"
Aclaraciones…
El palacio de la luna por lo poco que muestran en la serie, está sobre una especie de nube y muy alto, por eso Irasue gobierna y vigila los otros cuatro reinos sin entrar en la cuenta de estos, es como tierras aparte.
….ese tono no sonaba a soberbio, sonaba a ¿Condescendiente? : quería explicar un poco esto, puse condescendiente porque realmente no di con la palabra correcta, me imagino ese momento como que el espíritu quiere que Rin estuviese ajena a todo lo malo que él desea hacer, no la obliga por la fuerza a permanecer en su interior si no que, es como si la protegiera.
….. solo será para mi uso: me refiero a que él tomara el control de su cuerpo para pelear, no piensen mal, pero me encantan los personajes posesivos, lo que no quiero definir aun es: si es malo o se hace el malo.
Creo que eso por el momento, ojala les guste el capitulo y no me odien por la tardanza, de verdad empezó marzo y también la locura, sin considerar la falta de inspiración. Me comentaron que era mala con Inuyasha y Kagome, así que intente trabajar mas con ellos (cosa que me costo MUCHO) porque son SessRin el que me sale, InuKag no mucho, bueno espero que me digan que les parece. Hasta pronto chicas cuídense y tratare de no demorar tanto.
P.D. cualquier pregunta, insulto o queja, por favor en el face, también si quiere me pueden apurar por ahí como Anxelin, si ella no me apura todavía no lo terminaría…. Gracias.
Yuki no shimizu.
