Pequeña aclaración: Solo Rin y ahora Kagome escuchan la voz de Souunga.

Capitulo 13.- Sara y ¿Kikyo?

Sesshomaru miraba la luna iluminando el firmamento, Inuyasha lo miraba en silencio absorto en sus pensamientos, habían pasado horas y aún no sabían que había acontecido en el palacio de la luna; luego de su "improvisada salida" y menos por donde buscar a sus mujeres, el gran demonio disimulaba muy bien, pero era la primera vez que no tenía idea de adonde ir.

Pensaba seriamente en lo que le había sucedido al Lord del Este, ¿el Señor del inframundo podría manipular a cualquier Youkai? Así parecía, debía tener mucha más precaución, todo estaba en juego, incluso su voluntad, fuera del hecho de no saber quien más podría perseguirlos siendo manipulado.

-¿Aun no las encuentras? El gran demonio Sesshomaru no puede dar con su hembra ¡Ja! Eres tú el inútil.

La molesta voz de Inuyasha lo sacó de sus reflexiones, se notaba que no tenía idea de la gravedad de la situación.

-Silencio Hanyou, tus ofensas no serán pasadas por alto –. A final de cuentas era mejor que no lo supiera.

-¿Y qué harás? Si Rin se entera que me intentaste matar se molestara contigo –. Dijo en forma burlesca, buscando pelea con el demonio.

-Rin no tiene porque enterarse -. Y sonrió de una forma que a Inuyasha se le puso la piel de gallina.

-¡Ven aquí, no te tengo miedo Sesshomaru! lamentaras haber detenido mi caída –. Dijo sacando a Tessaiga de su funda.

Sesshomaru afiló sus garras para atacar, estaba preocupado, confundido y no podía dar con el rastro de Rin, además de estar solo con su medio idiota hermano. Intentando calmarse, lo reconsideró, no podía matarlo, menos ahora, en su oportunidad lo había descartado, era tarde para eso.(1)

-Realmente eres un ignorante, no solo ignoras tu origen, sino también el de tu sobrevivencia –. Dijo sin mirarlo girando y disponiéndose a caminar, Tenseiga vibraba sutilmente en esa dirección.

-¡Fe! La última vez que me dijiste eso, intentaste matarme y quedarte con Tessaiga.

-Inuyasha, jamás he intentado matarte…. –Dijo en un tono sarcásticamente amable- Si así fuera, no estarías aquí ahora –. Terminó con una sonrisa en los labios y con un tono algo suave pero muy burlesco.

-¡Feh! ¡Qué buen hermano mayor eres! –Siguiendo el sarcasmo.

-Te tuve en mi palacio, ahí fuiste cuidado y protegido no solo de cachorro, ahora también de adulto tengo que "cuidarte", supongo que es por el lazo de sangre mi padre, si él te engendró, matarte seria matar una parte suya.

Inuyasha lo miro perplejo ¿Tan importante era Inu no Taisho para Sesshomaru, como para no matarlo e incluso haber salvado su vida en más de una ocasión? Guardo silencio un tanto pensativo y avergonzado, caminó tras el demonio que al terminar de hablar, retomo su paso.

-¿Sesshomaru? - Su tono era tranquilo y para nada agresivo- ¿Cómo era nuestro padre?

-Poderoso, pero…

-¿Pero?

-Inuyasha, tu padre murió de una manera patética…. No cometas el mismo error.

Y sin más que decir, el silencio cayó entre los hermanos.

….

Souunga analizó la situación que los rodeaba, la manada era de 12 lobos hambrientos que no dejaban espacio para escapar, ¿Tenía realmente que proteger a esas dos mujeres? Kagome estaba con arco y flecha en mano lista para defenderse, pero Rin o su "portadora", era otra cosa, tiritaba con la escena ante sus ojos, en una fracción de segundo, Souunga recorrió las memorias de Rin, encontrando el ataque de lobos en la aldea donde vivía y como a ella misma la habían matado tanto años atrás, sintió enfado, molestia, pánico, frustración, pero no odio ¿Cómo podía ser eso? Los seres que una vez la lastimaron tanto estaban frente a sus ojos, dispuestos a matarla nuevamente y ella solo sentía ¿miedo? Acaso.. ¿No los odiaba?

Los lobos gruñían furiosos y ansiosos por el banquete que degustarían, solo esperaban la orden de atacar y eso los tenia tensos a la espera, de entre unos árboles salió su líder, quien daría el vamos a la matanza, pero Kagome lo conocía, paso del miedo al enojo y por último a la valentía.

-¿Royakan, eres tú?

-Usted es la Sacerdotisa Kagome ¿no es así?, ¡¿Cómo es posible?! Si yo sentí el aroma del amo Sesshomaru.

A Kagome le brillaron los ojos, era su oportunidad.

-Eso es porque la Dama que me acompaña, es la hembra del Demonio Sesshomaru –. Dijo algo ceremoniosa, pero lúgubre.

Royakan sintió que cada pelo de su cuerpo se erizó, al pensar a quien podría haber devorado. Se acerco a Rin y se postró a sus pies.

-¡Perdóneme Señora del Oeste por favor, piedad!, no le cuente al amo lo que iba a hacer -. Con grandes ojos llenos de lágrimas, le confesó - Al amo no le agrado, ni siquiera acepta mi ayuda para las batallas, le suplico salve mi vida –. Dijo todo abiertamente llorando.

Rin reía nerviosa, viendo el pánico que causaba Sesshomaru en los otros de su "especie", no sabía que decirle, pero Kagome astuta, aprovecho la ocasión.

-Si deseas salvar tu vida, guíanos a un lugar seguro, si cumples, quizás la Señora del Oeste perdone tu vida –. Decía con una sonrisa un poco macabra en sus labios, incrementando el pánico en el Youkai.

Rin la miraba contrariada, ella no era nadie (a su juicio) para apelar por él, con respecto a algo que no sucedió (2), pero Kagome con un codazo y un guiño le indicó que le siguiera la corriente.

Royakan al escuchar sus palabras retiro a los lobos y las llevo con él, las ínfulas le subieron inflando su pecho, él, Royakan, estaba escoltando a la hembra del gran Sesshomaru, pero, ¿dónde estaba el demonio?, decidió recurrir a la manada de lobos, enviándolos en distintas direcciones hasta que dieran con su paradero, mientras tanto el lugar más seguro para las mujeres seria con el líder Koga.

…..

El señor del Inframundo organizaba sus ideas flotando de aquí para allá, planificando su siguiente movimiento, en el fondo consideraba que el haber sido atacado por Shishinki; había sido lo más entretenido y favorable que le sucedía en cientos de años, al ser destruido su cuerpo; ganó su libertad, ahora no tenia responsabilidades eternas, encerrado en aquel deprimente lugar, era libre de vagar entre el mundo de los vivos y los muertos, necesitaba una sola cosa más para que todo fuera perfecto, pero tomaría tiempo y él lo sabía, la paciencia era algo que lo caracterizaba y la recompensa lo valía completamente, su plan era perfecto, aunque debía tener "aliados" y la forma de conseguirla era una sola, sabía muy bien que el Youkai Shishinki manipulaba a los espíritus que le servían, encerrando una parte de su alma en una burbuja de cristal, si estos desobedecían o lo traicionaban, el Youkai solo lanzaba aquella frágil burbuja a las llamas del fuego eterno y así borraba por completo sus existencias, lo sabía porque él había hecho lo mismo desde que se creó el infierno. Debía recuperar esas burbujas con sus almas, era la única forma de que su plan no fuera arruinado, descendió al inframundo con la intención de tomar aquellos fragmentos de alma y llevarlos con él, pero al ser etéreo no podía tomar nada, decidió buscar a Byakuya, sería un aliado útil en sus planes.

Byakuya estaba encadenado colgando de unas maderas sobre el rio de fuego eterno, en castigo a su traición, aquel río consumía las almas pecadoras que no merecían perdón; menos reencarnación, ahí padecía tormentos dolorosos, quemándose lentamente por las llamas que intentaban alcanzarlo, El señor del Inframundo se sentó sobre las maderas que lo mantenían a medio camino de ser eliminado y despreocupado de la situación que aquejaba al hombre, hablo ofreciendo un trato imposible de negar.

-Byakuya ¿me pareces que no lo estas pasando bien? – Dijo en tono burlesco; incluida una diminuta sonrisa.

-He estado mejor de eso no hay duda -. Respondió él con una sonrisa de resignación.

-Tienes un alma traicionera, bien hace en matarte Shishinki.

-Señor, yo solo soy una extensión de otro ser, producto de mi egoísta creador, ¿tengo acaso yo la culpa?

-Te doy la oportunidad de ser perdonado de todas tus culpas, solo debes ayudarme y serás libre, además te beneficia mucho, acabare con Shishinki en su momento.

-Cualquier cosa es mejor que estar sostenido sobre un río de fuego.

-Aceptaré eso como un sí.

…..

En algún recóndito lugar, dos mujeres se escondían a la espera de nuevas instrucciones, el tiempo pasaba y se sentían inútiles, Shishinki había ordenado esperar, pero ¿Cuánto tiempo esperarían? No imaginaron que alguien las estuviera observando, analizando, ambas hembras "amaban" al mismo demonio ¿cuál sería más útil? Considero a la humana, era la más débil; pero no por eso menos astuta, ambas formarían parte de sus planes, debían saberse libres del demonio Shishiki para usarlas, sonrió satisfecho; nada sería más fácil que manipularlas. Kagura sintió como un mal presentimiento; la presencia de aquel que las necesitaba, no dudo en atacar a quien las acechaba pero él no se presentaba más que en forma etérea, siendo imposible para ella hacerle algún daño o por lo menos verlo, quien si se dejo ver, fue Byakuya, quien cargaba en sus manos orgulloso; dos esferas de cristal resplandeciente, Kagura y Sara sabían que eran y no dudaron en preguntar.

-¿Que es lo que quieres a cambio de nuestras almas?

Sesshomaru e Inuyasha caminaban atentos a la vibración de Tenseiga, que los guiaba hacia sus hembras, de hecho la katana buscaba la energía de Souunga, pero era al final lo mismo. En silencio Inuyasha consideraba que Sesshomaru tenía algo de razón en sus palabras, si hubiera querido matarlo de verdad, nunca habría salvado su vida cuando cachorro, (si es que esa historia era real) y cuando adultos había tenido muchas ocasiones para matarlo, tantas batallas con él regresaron a su cabeza, pero en ninguna el Gran Youkai había hecho uso de todo su poder. No sabía cómo sacarle la verdad al demonio, así que decidió presionarlo con comentarios, haber si por enojo decía algo más que aclarara sus dudas.

-No deberías avergonzarte de haber sido vencido por un Hanyou -. Dijo Inuyasha creyendo haber humillado a su medio hermano.

-….

-Incluso te corte un brazo.

-….

-Lo recuperaste cuando desististe de obtener a Tessaiga, pero eso otra cosa, soy el único que te ha derrotado -. Reconsideró sus palabras, se estaba desviando del tema.

-Que ingenuo eres Inuyasha, ambos debíamos superar ciertas pruebas.

-¿Cual fue la tuya?

-….

-¿Cual fue la mía?

-Toda tu vida, ha sido una prueba para saber si eras digno o no.

Inuyasha no lo podía creer, ¿realmente seria algún día aceptado por Sesshomaru? Con algo de pudor se dio valor para preguntar directamente, aunque mal escondiendo la ansiedad.

-Y bien ¿soy digno o no?

-Cuando lo sepa te lo diré.

El Demonio perro cambio de inmediato su expresión de superioridad a una de alerta, sus sentidos le indicaban que alguien se acercaba, pero si era quien él creía, matar era la forma más fácil de resolver las distracciones y así seguir su camino.

-¿Qué haces aquí, Sara?

El sonido de la flauta había llegado a sus oídos momentos atrás, pero solo ahora confirmaba su identidad; al tener a la mujer frente a frente, esta vestía un Kimono palo rosa y abrigo verde agua, como cuando la conoció, estaba sentada en una raíz a los pies de un majestuoso árbol y al compas de su melodía, hacia danzar las hojas que caían anunciando el otoño. Sesshomaru había esperado no hacerlo, pero la mataría, su vida no era relevante para él. Sacando sus garras y látigo se dispuso a solucionar ese cabo suelto, cuando de pronto la mujer se arrodilló a sus pies sin intenciones de pelear.

-E venido aquí Señor Sesshomaru para seguirlo como una fiel servidora y entregarle valiosa información, yo sé donde se encuentra la entrada al Inframundo.

-….

Sara le contó a los hijos del general perro, como había vuelto a la vida de manos de Shishinki, lo que este había ofrecido y el precio que puso por su libertad, también que estaban Kagura, Byakuya, Bankotsu, Jakotsu y otros tras ellos, pero solo se movían por órdenes del demonio; quien estaba creando un ejército de muertos; para cuando las puertas del inframundo se abrieran, así sería el más poderoso y cobraría venganza contra quienes lo enviaron vivo al inframundo, decidió omitir como los mantenía bajo su control, seria revelar demasiado.

Sesshomaru no convencido de la narración continuo su camino en silencio, si ella deseaba seguirlo no le interesaba, si bien el quería saber donde se encontraba la puerta al infierno, no pagaría el precio que se requería, estaba consciente que para abrir el inframundo se necesitaban las tres espadas, por ende Rin estaría expuesta a morir nuevamente, como humana perdería su alma al poner un pie en aquellas tierras, antes de llegar ahí debía encontrar la forma de mantenerla viva y a salvo.

….

Rin caminaba un poco más tranquila, pero siempre detrás de Kagome, quien risueña intentaba calmar a la Señora del Oeste, Royakan había ofrecido llevarlas en sus lobos, pero la cara de espanto de la joven hizo que Kagome decidiera caminar, demorarían más, pero al menos Rin no sufriría un infarto, tardaron casi el día entero en llegar a la aldea de los Youkai lobo, al encontrarse con libertad, (o sea sin "hombres") pararon su camino cuantas veces quisieron, para comer, descansar y charlar, Royakan suspiraba desganado con la actitud relajada de las mujeres, pero no era suicida como para criticar a la hembra de su Gran Lord. Faltando solo un par de kilómetros para llegar, Royakan reconoció un peligroso aroma y el cambio en la dirección del viento, sintió escalofríos sabiéndose insuficiente para defender a las damas que escoltaba, liberó más lobos de su boca y los envió a pedir ayuda, con algo de suerte, él podría aguantar la batalla que los esperaba.

Souunga comenzó a brillar, algo que para esos momentos Rin ya comprendía perfectamente, "problemas"

-Si vuelves a tomar el control de mi cuerpo y manipularme a tu antojo, te tiro a las brazas de una hoguera –. Amenazo Rin intentando infundir miedo con su tono, pero lo curioso era que solo consiguió hacerlo reír.

-¿Tu y cuantos más? –Pregunto con sarcasmo ante la pésima amenaza recibida.

-Yo la voy a ayudar –. Respondió Kagome mirándolo con los ojos entrecerrados.

Solo guardo silencio, deseaba tener el control de su portadora, pero no a la fuerza, si no que ganándose su confianza, en tal caso la sacerdotisa era un problema para él.

Kagura apareció volando en su pluma, lanzando sus ataques de viento hacia ellos, Royakan abrió su boca liberando lobos para pelear, pero estos no lograban alcanzarla, Kagome lanzo sus flechas hacia Kagura, pero las ventiscas que ella liberaba las enviaban en otros sentidos, la mujer descendió hasta el suelo donde las atacó de frente.

-¡Ryuuha no Mai! –Lanzo liberando varios tornados que devoraron a los lobos en cosa de segundos.

Souunga también liberó su poder guiado por Rin.

-¡Gokuryuuha! –Grito Rin al momento de liberar la gran onda purpura/negra, que rechaza el Ryuuha no Mai, que la amenazaba a ella y a Kagome.

Kagura recibió solo parte del ataque, pero de igual manera quedo herida, subió de nuevo a su pluma pretendiendo evitar así otro ataque directo. Había sido suficiente, ya sabía que la "niña" dominaba el ataque más poderoso de la espada, al parecer esta si la aceptaba como su portadora y protegía de igual manera que Sesshomaru cuando era pequeña. Mientras se mantenía flotando en su pluma hablo con las mujeres, tenía mucho que contarles.

-No he venido a matarlas.

-¡No se noto cuando nos atacaste! –Grito Kagome molesta, ¿cómo osaba decir que venía a "conversar"?

-Mi interés eran las espadas, ahora mi interés es mayor, Sara se ha liberado del control de Shishinki y busca quedarse con Sesshomaru ofreciéndole lo que él desea, llegar a la entrada del inframundo.

Kagome y Rin se miraron con duda, no sabían o recordaban quien era Shishinki ¿y porque venía ella a explicarles la situación?

-¿Que ganas tú con todo esto? – Preguntó Kagome.

-Que Sara no se quede con él. Sé quién eres "Rin", la pequeña humana a quien tanto Sesshomaru cuidaba, acaso no lo quieres de vuelta.

-¿Creí que querías quedarte con el "Amo"?

Kagome la observo dudosa ¿Por qué lo llamaba "Amo" si desde niña no lo hacía?

-Es cierto, pero si no lo tengo yo, tampoco quiero que se lo quede esa humana –. Dijo con desprecio en sus palabras.

No sabían si confiar en ella o no, pero la dejarían al menos contar su historia, si se había tomado la molestia de buscarlas era por algo.

Así Kagura comenzó su relato…

-Shishinki al ser enviado al inframundo por Sesshomaru e Inuyasha, sobrevivió derrotando al guardián de los infiernos y confinándolo en una forma etérea, ahí encontró a Souunga, a la cual deseaba utilizar para volver al mundo de los vivos y derrotar a los que lo humillaron aquella vez, pero no contaba con que la espada estuviera encerrada en un campo de energía imposible para él de traspasar, fue entonces que ideó enviarnos a nosotros a obtener a Tessaiga y Tenseiga, al unir a las tres espadas, abriría el portal que une los mundos y saldría de ahí con un ejército de muertos para derrotar a sus enemigos. Pero todo su plan fracasó cuando Souunga se dejo portar por una débil humana; que solo la pasea de un lado a otro. –Dijo con enojo mirando a Rin. –Todo salió de control cuando el guardián decidió jugar con los destinos de los "participantes" de esta batalla y ahora Sara logro liberarse de las garras de Shishinki, corriendo a los brazos de Sesshomaru, quien por la información que necesita la aceptara a su lado, como una vez lo hizo con una "pequeña humana" –Terminó su relato mostrando su rechazo a la idea de ver a Sara y Sesshomaru juntos.

Kagome observo a Rin y pudo ver que el brillo en sus ojos desapareció, estaba triste y confundida, sin pensarlo, la joven tocó su marca de unión rozando suavemente los oficios marcados por Sesshomaru, guardó a Souunga y comenzó a caminar.

-No te creo – Grito Kagome para apoyar su melancólica amiga – Sesshomaru no sería capaz de eso.

-Cree lo que quieras Sacerdotisa, pero para los Youkai el apareamiento como las uniones son solo para la conservación de las especies, fácilmente un Youkai puede tener más de una hembra –. Insinuando la relación de Sesshomaru y Rin.

-Pues el Señor Sesshomaru puede tener todas las que quiera, si es su decisión no deberíamos opinar –. Hablaba Rin mientras a paso lento se alejaba de las mujeres.

Souunga debía encontrar un momento y lugar donde se encontraran solos, desde que la sacerdotisa empezó a escuchar también la voz de la espada, no dejaba a la joven sola; ni a sol ni a sombra, un mal presentimiento le daba la cercanía de Souunga con Rin, sabía que ya no la atacaba ni intentaba manipularla con matarlos o ese tipo de cosas, la espada se había "suavizado" con la joven Señora del Oeste y eso no era bueno.

-Diles que vas al rio, necesitas un momento a solas –. Fue la orden de Souunga.

Rin lo meditó pero era verdad, necesitaba unos minutos para reflexionar.

-Kagome iré al río, los alcanzo en la aldea –. Dijo retomando su paso.

Kagome fue a seguir a Rin para decirle que todo era mentira, pero otro comentario malintencionado de Kagura llamo su atención.

-Deberías ser más inteligente sacerdotisa, si Shishinki quiere las espadas y nos envió a mí y a Sara con Sesshomaru por ellas, ¿no crees también que trajo de la muerte a la otra mujer a la que tanto amo Inuyasha?

-….-Solo guardo silencio, con ella no sería tan fácil sembrar la duda.

-Piénsalo, a mi me parece haber visto a kikyo de nuevo en este mundo –. Y elevándose con la brisa, como vino se fue.

A lo lejos del bosque, en un punto se iluminaba con las llamas del fuego que unía a la manada, la aldea de Koga estaba cerca y ella sin dudas necesitaba llegar.

-Vamos Royakan, Rin nos alcanzara –. Fue lo único que dijo con la mirada perdida, el demonio lobo la siguió en silencio, teniendo clara una sola cosa, jamás comprendería a las mujeres.

Después que Kagura se marcho Rin quedo con una presión en su pecho, no deseaba desconfiar de su demonio, pero algo en lo profundo la atormentaba, intentaba no pensar en ello en todo caso, confiaría en él pasara lo que pasara. Así camino hasta la orilla del agua y se miró en el reflejo de esta, sentándose, medito de esa forma, hasta que sus lágrimas hicieron contacto con las claras aguas del mismo tono.

Souunga consideraba el porqué de la aparición de la Tenyo Kagura, su historia sobre el tal Shishinki parecía ser real, él no lo conocía; puesto que su alma reaccionó cuando Rin tomo la espada, no recordaba nada antes de eso, considero que podía ser útil a sus intenciones; el hecho de que otra hembra acompañaba en esos momentos al demonio, si este se decidía por la mujer llamada Sara, Rin quedaría devastada por el desamor y vulnerable para su control, verla triste por algún misterioso motivo no era del todo su agrado, pero podría encontrar él una forma de hacerla feliz… ¿Feliz? Meditó en un suspiro, la influencia de esa niña lo estaba matando o mejor dicho algo peor, ablandando.

-Deberías considerar la posibilidad de que el demonio te engañara –.Se arrepintió después de hablar, sabía que había sido directo y duro en sus palabras, después de todo era a Rin quien se dirigía.

-Él no me ha engañado, yo se que en el fondo y a su forma tiene un sentimiento especial por mí.

-No crees que te engaño, pero curiosamente tu eres mi portadora, si lo piensas bien eres la única humana que ha manejado una poderosa espada de demonio – Hizo una pausa al parecer Rin no comprendía el trasfondo de sus palabras - Si no lo recuerdas yo fui un "Inu" y Souunga fue hecha de uno de mis huesos y con energía maligna.

-Lo sé, pero él me ha cuidado y hecho cargo de mí desde mucho antes de saber que tú existías –. Contestó en un tono de enfado, si la quería hacer dudar, lo hacía muy mal, ella defendería a "su Señor"

-Y entonces qué. ¿Fue tu linda sonrisa lo que conquistó a semejante demonio? Niña no lo demuestras, pero eres más inteligente que eso -. Dijo en tono de burla, pero la verdad me molestaba la fidelidad que esa niña le profesaba al demonio.

Y ahora la ofendía.

-No tengo porque escucharte, no sé lo que planeas; pero debes saber que no caeré en tu juego.

-¡¿No entiendes que él solo te acepto como su pareja porque fuiste el resultado de su preparación?!, él te "crio" desde que eras pequeña, dejo que lo mordieras sin darle importancia, pero al ver que tú te amoldabas perfectamente a lo que él deseaba, siguió formándote, no eres tú lo que le "gusta" es lo que él hizo de ti.

-¡Basta!

Insistió estaba resultando

-Es más, alargo tu vida porque eres prueba viviente de que siempre consigue lo que quiere, esta con una humana que perdió su mortalidad solo para seguirlo, podría tener a cualquier Youkai, pero tú eres obediente y fiel; como él te enseñó. "El señor Sesshomaru siempre tiene la razón"

Rin en un arranque de furia, desató la funda de su obi y lo lanzó al río junto con la espada.

-Puedes cerrar los ojos todo lo que quieras, pero cuando los abras; la verdad seguirá ahí. Si Sesshomaru hubiera sabido antes lo que su veneno conseguía, créeme "niña", que seguirías muerta.

Ni siquiera tuvo fuerzas para correr, se desplomó a orillas del río a llorar con amargura, pena y frustración, si era verdad todo ¿cómo podía seguir viviendo así?

Souunga salió levitando de las aguas y se mantuvo en el aire frente a ella, uno de sus tentáculos tomó su barbilla obligándola a mirar el medallón que brillaba en su mango.

-Ahora solo me tienes a mí –. Dijo semi hipnotizando a la dama con el brillo de la piedra de su empuñadura.

Ella en silencio extendió las manos y la espada se posó en ellas, colocó de nuevo la funda en su obi y manteniendo el silencio, se dirigió a la aldea de Koga, lo que menos deseaba era que Kagome se preocupara por ella y la fuera a buscar.

…..

Sesshomaru caminaba al frente, considerando las posibilidades que se le presentaban, ante todo debía encontrar a Rin y saber que estaba bien, ya sabía que los enemigos eran dos, no solo Shishinki, aunque Sara no mencionó al Señor del inframundo, bien sabía que estaba detrás del ataque del palacio de la luna y uso al Señor del Este para llevarlo a cabo. Sara lo admiraba desde la espalda, su "majestuosidad" la hipnotizaba, estaba feliz de estar junto a él, pero al demonio ya lo tenía cansado la insistente mirada, ¿qué tan desesperado podía estar para aceptar su ayuda? No tenía idea. Inuyasha iba al final de la línea observando malhumorado y de mala gana; la no disimulada devoción que esa mujer sentía por el demonio, quiso hablar con Sesshomaru; pero no sabía cómo hacerlo sin que ella escuchara, de pronto se golpeo la sien con la palma, llamando la atención de los presentes, Sara se volteó a ver que sucedía y Sesshomaru solo lo miro de reojo, Inuyasha disimuló su exagerado gesto; mirando desentendido hacia otros lados hasta que retomaron su andar, apuro su paso, colocándose cerca del demonio y en un susurro hablo, sabiendo bien que su "hermano" lo escucharía.

-Porque la aceptaste.

-….

-¡Maldición! No es momento para tu mudes.

-No la acepte, solo quiero encontrar a Rin.

-Y entonces ¿qué rayos hace ella caminando con nosotros?

-Aun no lo sé.

-Esa humana nos tendera una trampa estoy seguro.

-Inuyasha, sigues siendo un cachorro, "eso" no es humana y tampoco mujer. -Apuro su paso dejando al Hanyou perdido en un sinfín de pensamientos.

-¿Le sucede algo joven Inuyasha? –Pregunto Sara amablemente.

-Nada. –Y camino en silencio pensando en las posibilidades de plan de Sesshomaru.

…..

Llegaron a la aldea del Líder Koga entrando la noche, este al sentir el aroma de Kagome acercarse; corrió a recibirla corroborando que venía sola pero con la duda de por qué.

-¿Kagome estas bien? ¿Que haces con Royakan?

El Youkai iba a contarle como las había escoltado sanas y salvas pero Kagome lo interrumpió ignorando su presencia, al final no fue útil para nada.

-Es una larga historia Koga, quería solicitar pasar la noche en tu manada para mí y mi amiga Rin.

-Querida Kagome tu siempre serás bienvenida a mi lado y claro que tu amiga puede también, ¿pero donde esta? – Miraba tras ella buscando a la otra mujer, también ignorando a Royakan que estaba a punto de llorar.

-Pronto llegara. –Respondió la sacerdotisa caminando con Koga hacia la aldea.

Kagome le contó a Koga sobre el ataque al palacio de la luna y como fueron enviadas en medio de un bosque por la Señora Irasue y que no sabían que había sucedido al final de esa batalla.

-Vino hace un par de lunas un joven exterminador advirtiendo sobre problemas y buscando apoyo, pero no creí que fuera tan grave -. Comentó Koga sobre lo que él sabía.

-Lo es, si el portal se abre; los muertos podrán cruzar a este lado y no podrán descansar. Todo será un caos.

-¿Donde está el pulgoso?

-No lo sé, pero de seguro buscándonos, Royakan envió a sus lobos para guiarlos, en cuanto encuentre el rastro correcto lo veras aquí en cosa de segundos. –Dijo Kagome algo risueña por la pelea infantil que se daría entre ellos dos; como cuando eran jóvenes.

-¿y quien te acompaña querida Kagome, acaso es la exterminadora?

-No es ella, es un tema delicado, quien me acompaña es la Señora del Oeste, la hembra del demonio Sesshomaru.

-Se emparejo al fin, ya era hora. Se llama Rin no es así.

-¿Como lo supiste?

-Era obvio, ¿para qué entonces cuidar a una humana desde tan pequeña si no tenía una doble intención?

.¿Para que entonces cuidar a una humana desde tan pequeña si no tenía una doble intención?... alcanzo a escuchar Rin cuando entraba a la aldea.

Sintió una presión más fuerte aun en su pecho con aquellas palabras, pero no lo demostraría, no preocuparía a su amiga hasta estar segura.

-¡Kagome! –Llamo a la sacerdotisa para que no hablaran más de ella.

-¿Rin estas bien? –Pregunto Kagome con una tierna mirada, tratando de leer en sus ojos; el dolor que escondía, pero Rin era hábil para ocultar sus penas.

-Sí, solo necesitaba algo de aire; creo que han sido muchas emociones por un día –. Contesto risueña como si nada.

-Señora del Oeste –Dijo Koga serio y un tanto formal –Sea bienvenida a nuestra manada, aquí la invito a esperar mientras el Señor del Oeste venga por usted.

Kagome lo miraba extrañada, no esperaba tanta ceremonia solo para recibir a Rin, o Sesshomaru era más importante de lo que dimensionaban, o era parte de la cultura de la época respetar tanto a los "Señores las regiones"

Una voz un tanto chillona la sacó de sus pensamientos, Ayame me acercaba a ellos para saludar a su "ex rival"

-Kagome! Me da mucho gusto verte -. Hablo cariñosamente a la sacerdotisa.

-A mi también, si no te molesta le pedíamos a Koga si podíamos pasar la noche aquí en la aldea.

-Sería fabuloso justo hoy celebramos un antiguo ritual de luna, serán nuestras invitadas de honor.

Ayame miro de reojo a Rin, no la conocía; pero la encontró con expresión amable y muy bonita, antes que la mujer preguntara; quizás de una forma poco educada, Koga se adelantó a las presentaciones.

-Ayame, ella es Rin la Señora del Oeste, la hembra del demonio Sesshomaru.

-Dama Rin, ella es Ayame, mi.. pareja..

Kagome río, ¿cómo podía ser tan tímido si ya llevaban juntos muchos años?, eso le recordó a su propio esposo.

-Mucho gusto Ayame -. Saludo Rin sin inclinarse, solo debía asentir suavemente con la cabeza, así le habían enseñado.

-¡La Señora del Oeste, que increíble! -Gritaba Ayame, olvidando por completo las etiquetas la tomo del brazo y juntas comenzaron a caminar hacia la aldea; mientras la Youkai lobo le contaba que solo había visto a Sesshomaru una vez, pero lo encontraba muy atractivo

Rin no pudo más que reír, en el fondo le recordaba a ella, evito las etiquetas e intento relajarse, no podía ser rencorosa; menos con una mujer tan amable, al entrar a la cueva de los lobos y verse rodeada de ellos, la angustia bloqueo sus sentidos, pero sabía que ninguno la atacaría. Souunga estuvo todo el tiempo alerta, pero Rin lo dominaba por mas temerosa que se sintiera, no permitiría que atacara a nadie, si no se encontraba en verdadero peligro, la joven dama noto de repente que los lobos se acercaban a ella, el miedo la invadió en cosa de segundos, siendo fácil de oler para los animales que la rodeaban, Koga también lo sintió y alejo a sus "amigos" de inmediato, deseaba ganar su confianza; para así algún día pagar su deuda con ella.

-No te preocupes no se acercaran mientras yo esté aquí.

-Gracias de verdad me siento mejor.

Kagome saludo a Ginta y Hahaku, después de tantos años sin verlos; le pareció gracioso que siguieran igual que antes cuidando de Koga, la manada se veía feliz, habían superado la muerte de sus compañeros hace años atrás y se disponían a celebrar; que con la muerte de Naraku; habían sido vengados sus amigos caídos en batalla. Ayame llevaba de un lado a otro a Rin, mostrándole orgullosa sus dominios y explicándole que la fiesta era en honor a los caídos, pero no les gustaba recordarlos con tristeza, todo lo contrario, reír, cantar y bailar, era las formas de mantenerlos siempre en su memoria.

Rin no pudo más que entregarse a la alegría que inundaba a los hombres y mujeres; que danzaban al ritmo de las llamas con movimientos extraños pero interesantes, Kagome se sentó a su lado mientras Ayame y Koga como buenos líderes de la manada; debían dar el ejemplo y "bailar" , la sacerdotisa miraba de reojo a la joven a su lado, estaba preocupada por ella y no habían tenido oportunidad de hablar a solas, intentaba disfrutar de la algarabía, hasta que sus miradas se cruzaron y le dedico una tierna y alegre sonrisa, Kagome se había encariñado mucho con Rin, lo menos que quería era que sufriera, la abrazo con ternura e instinto maternal; transmitiéndole que no estaba sola, al terminar la demostración de afecto sonrieron y Kagome le extendió la mano invitándola a "bailar" esa noche se divertirían, ya habría tiempo para los problemas. Ginta y Hahaku las guiaban en los movimientos, el par de galanes hacían uso de todos sus recursos para impresionar a las damas, sin intenciones de cortejo claro, no estaban tan locos como para enfrentarse a Inuyasha (con lo celoso que era) y menos al demonio Sesshomaru, el solo nombrarlo les causaba escalofríos. La celebración se daba satisfactoriamente entre risas baile, comida, etc, pero como no todo siempre es perfecto, uno de los hombres del clan puso sus ojos en Rin, quien olvidando momentáneamente los problemas que cargaban se dejo llevar por la alegría masiva, saltando y bailando al compas de las llamas y los tambores, el hombre no podía dejar de mirarla, quería atraer su atención y lo conseguiría.

…..

Sesshomaru sabía que estaban cerca, el aroma de su hembra marcaba el camino hacia su persona, pero no estaba sola, ¿Quién podría acompañarlas? ¿Era una manada?

-Huele a Koga -. Dijo Inuyasha también reconociendo los aromas de la manada de los lobos.

Recordó el nombre como el líder del clan de los lobos, se había topado con él cuando Rin era pequeña y hace no mucho en el bosque, sabía que no la lastimaría, ella estaba marcada y no respetar a una hembra marcada, fuera del hecho que era La Señora del Oeste, significaba la muerte para cualquiera. Pero a la vez estaba molesto, reconocía perfectamente el aroma a macho seductor cerca de su hembra. Alguien amenazaba "su dominio"

-Iré por ellas -. Dijo caminando hacia la aldea de los lobos.

-¿Me dejaras con ella? –Pregunto molesto, Sara no era su problema, era del demonio.

-Vigílala -. Ordenó, sin siquiera mirarlo.

-Está bien, pero no mates a nadie Sesshomaru -. Se sentía un tonto por acatar todo lo que él decía pero en el fondo confiaba en su juicio.

-Joven Dama, ¿me haría el honor de celebrar conmigo?

-¿Eh?

-Solo un brindis, es lo único que solicito.

Rin lo miro desconfiada, si algo había aprendido, era que "brindar" con alguien significaba diferentes cosas dependiendo del clan, Sesshomaru había sido categórico con respecto a eso, solo debía brindar cuando él lo disponía como algo sin consecuencias, podría incluso aceptar matrimonio con ese simple gesto, debía ser cuidadosa.

-No gracias pero es usted muy amable -. Respondió evitando su penetrante mirada, sabía que hacia bien al rechazarlo.

-Insisto -. Menciono jalándola del brazo para cumplir su cometido, la mujer le gustaba y asumía que no "tenia dueño"

Sesshomaru observo como Rin se resistía ante la insistencia del hombre, su mandíbula se apretó y sus ojos se tornaron rojos, nadie tocaba a su hembra. Lanzando su látigo sujeto al hombre de la muñeca, tirándolo contra las rocas dejándolo inconsciente de inmediato, Koga reaccionó en el momento en que el despliegue del Yuki de Sesshomaru, apagaba la gran hoguera de los reunía y daba termino a la ceremonia.

-¡Como te atreves Youkai a atacar a los míos en mi presencia!, mas aun, a terminar de esta forma con nuestra celebración.

-Deberías estar atento. Que tus hombres no vuelvan a tocar lo que no les pertenece –. Dijo pasivo y sin mirarlo.

Uno de los lobos de Koga se acerco a él informándole la actitud irrespetuosa del hombre; que quiso tomar sin permiso a la hembra del gran demonio, Koga observó a Kagome quien poco se había dado cuenta de la situación, pero esta apoyo a Sesshomaru, sabía que no se presentaría como un macho celoso solo porque si, debió confirmar la intenciones del hombre antes, de otra forma no habría actuado.

Rin lo miro y las confusiones la invadieron, en el fondo le había gustado que la defendiera, pero ¿Era porque otro macho la pretendía? O ¿Porque se sentía pasado a llevar?

Evadiendo su mirada comenzó a caminar sin rumbo, mientras Koga le bajaba el perfil a la situación, e intentaba volver a las celebraciones, en cosa de segundos la hoguera ardía de nuevo, las risas y bailes no se hicieron esperar. Quedando en el olvido el asunto.

Se alejo un poco de la manada, no deseaba arruinar su alegría con sus problemas, esperaba que Kagome no la siguiera y así fue, Kagome buscaba con la mirada a un Inuyasha que nunca apareció.

-¿Donde está Inuyasha, Sesshomaru? -pregunto Kagome preocupada por la advertencia de Kagura, si no había ido a la aldea por ella; solo significaba una cosa, estaba con Kikyo.

-Está en los alrededores -. Y se dispuso a seguir a Rin-. Ten cuidado no está solo –. Advirtió Sesshomaru sobre Sara, pero al no saberlo ella, confirmo lo peor, si estaba su marido con Kikyo.

Kagome caminaba por el bosque; buscando algún sonido o lugar para encontrarlo, pero a la vez temerosa de cómo lo encontraría, recordó las veces en que había sido testigo de los besos de él y Kikyo, la inseguridad la dominó distrayéndola de la fauna del lugar, quería llorar, ¿cómo podía ser que esa sombra aun los persiguiera?

Sin atención alguna mientras caminaba, pisó la cola de un jabalí; quien en cosa de segundos se dispuso a atacarla.

-¡Garras de acero!

Cuando el jabalí ya no se movía, Inuyasha orgulloso y galante se giro a saludar a su amada esposa, pero no contaba con sus ojos llorosos y mirada de angustia, abrió los ojos desmesurado y comenzó a tocarla de arriba abajo buscando una herida o algo que le doliera y provocara las lagrimas, en la cabeza de Kagome el enojo se hizo visible; cuando una vena gigante comenzó a palpar en su sien, cuando sus miradas hicieron contacto Inuyasha no pudo más que tragar en seco resignado por lo que se venía..

-¡Abajo! ¡Abajo! ¡Abajooo!

Inuyasha no opuso resistencia alguna, solo deseaba saber que había hecho mal.

-¡¿Donde está?!

¿Kagome sabía que Sara estaba con ellos? Se pregunto mentalmente Inuyasha.

-Está por allá, cuando sentí tu aroma quise venir a verte. –dijo indicando la dirección algo confundido.

Como podía decirle "por allá" tan relajado…

"¡Descarado!"

Pero esta vez la iba a enfrentar, ellos eran un matrimonio, una familia, ahora la que sobraba era "otra".

Con una metralleta de improperios, Kagome afilo su lengua ¡y cuando la tuvo frente a ella!

-¿Sara? –Pregunto totalmente desconcertada.

-Mucho gusto Señora Kagome, es un placer verla luego de tanto tiempo. -Parecía otra no era la misma loca que había atacado la aldea no hace mucho atrás.

-Sí, si, el placer es mío –Dijo ignorando a la mujer que estaba reverenciándola como si fuera una princesa - ¿Donde está Kikyo? – Primero se desharía de Kikyo y luego compartirían a Sara con Rin.

La cara de Inuyasha dejo al descubierto el engaño, Kikyo descansaba en paz y ella, por culpa de Kagura, ella casi pierde la razón y de paso queda viuda.

Inuyasha que no es tonto, supo de inmediato porque había sido maltratado tan violentamente.

-¡Pero qué mujer mas celosa eres Kagome!

La sacerdotisa bajo la cabeza en señal de arrepentimiento.

-No sabía en qué pensaba cuando le hice caso a Kagura… -En cosa de segundos todo cuadro, pero cuando se dieron vuelta a enfrentar a Sara, ella ya no estaba -. Hay que detenerla ahora.

-Que rayos pasa Kagome primero me "castigas" sin motivo, me acusas de estar con Kikyo y ahora me dices que hay que detener a Sara.

Kagura vino a nosotras, le dijo a Rin que Sesshomaru la engañaba con la mujer "esa" y también que Kikyo estaba contigo. Al principio no le creí, pero cuando Sesshomaru me dijo: "Ten cuidado no está solo" - Pensé que podía ser ella, no imagine que estarías con Sara mientras él hablaba con Rin.

-Yo sabía que todo esto era una trampa, debemos advertir al idiota antes que Rin reaccione como tú.

-Ella reaccionara peor. –Dijo con preocupación –Inuyasha, creo que Souunga quiere "dominar" a Rin, sacando del camino a Sesshomaru.

Odiaba seguirla pero debía averiguar que le pasaba, camino rastreando fácilmente su aroma y llego al rio donde horas antes Rin había llorado, vio de reojo como Souunga resplandecía en parpadeos, se lo imagino pero esperaba que no fuera tan fácil para ellos, al aceptar recibir la información de Sara había caído en la trampa.

-¿Así que ella viene con ustedes? - Pregunto Rin sin esconder su enojo.

-Me guiara a las puertas del inframundo.

-¿Tanto confía en ella? - No sabía si fue una pregunta o solo una ironía, esa parte de Rin ciertamente no la conocía.

-….

-¿La tomara como su hembra luego de todo esto?

-Tú eres mi hembra Rin, aunque quisiera; no puedo tener otra. -Las palabras debieron ser, "solo a ti deseo a mi lado y cuando te marqué, te jure fidelidad por siempre" - Pero su orgullo no le permitía transmitir más con palabras.

-Si lo desea puedo devolverle su libertad, nada aun lo ata a mí.

-Basta Rin, tú eres mi hembra y punto.- Dejar a Rin por Sara ¡Ni muerto!

-¡¿Porque yo sí y ella no?! – Que pregunta tan estúpida escuchó Sesshomaru, ¿Qué acaso Rin de verdad no veía en ella; ni la mitad de lo que él sí?

-¿Quieres la verdad?

-Siempre.

-Sonreíste –. Fue su escueta respuesta, aunque esperó que por lo menos notara ella su sinceridad.

-¿Qué? –Dijo notoriamente molesta por la respuesta.

Si debía dar explicaciones esperaba al menos alguna "compensación" luego de la discusión.

-Nunca había visto una expresión así viniendo de un ser inferior, no sentiste miedo salvo la primera vez, pero te acercaste de todas formas al creer que alguien necesitaba ayuda, algo bastante estúpido; pero común en tu especie. –Le falto decir muchas más cosas pero no era Youkai de discursos.

Decidió omitir que la tratara de "tonta" por preocuparse por él, sí, él era poderoso y autosuficiente, ¡pero no inmortal!

-Ella también se acerco a usted, ella deseaba dar su vida por usted, por eso permitió que la invadieran miles de demonios, para cumplir "su deseo", -Recalcó recordando la conversación en la cual estuvo presente hace ya tantos años -. Atacó a Inuyasha y consiguió a Tessaiga, fue más de lo que he hecho yo en todos estos años.

-¿Tantos años y aun no lo sabes cierto? –Dijo con tono de molestia, no sabía si el problema era él por callar o ella por no saber interpretar.(3)

-¿Eh? –Por un momento creyó que le daría una respuesta directa.

-...- no era capaz de decir que fue ella la que le dio un sentido a su vida; más allá de las batallas por poder, no quería reconocer que era débil pero feliz solo con ella y por ella lo daría todo, incluso la vida.

-¡¿Cuál es la diferencia entre ella y yo?! –Gritó ya con desesperación, como odiaba las meditaciones del demonio, para él podrían ser clarificadoras pero ella no leía la mente.

-Tú eras una cachorra cuando te encontré, te reviví, te cuidé y…

-Y te transformé… -Rin terminó la oración, con un ácido tono, jamás esperado por él.

Rin no lo podía creer, Souunga tenía razón, él solo la había usado como investigación, si resultaba, bien y si no resultaba, ¿buscaría a otra?

–Nada me hacia especial o diferente de ella, lo que sucedió conmigo, es que resultó su "plan" de alargar mi vida, fue como una vez dijo "Si he de tener una hembra a mi lado, que sea una que conozco y tolero"

Reconoció mentalmente que por eso hablaba poco, sabía que sus comentarios eran duros y categóricos, ya no odiaba a los humanos, pero él era el único que lo sabía. Rin estaba al borde de las lágrimas y con el corazón desgarrado, apretó los puños y con la cabeza en alto dio la vuelta.

-Tiene una segunda oportunidad con ella ahora, si fuera usted la tomaría. -Y sin más que decir, dejo a un estupefacto demonio solo; con un vacio en el pecho.

Él también dio media vuelta, caminando en sentido contrario a lo más importante de su vida, pero ya habría tiempo de recuperarla (o a eso se aferraba) debía encontrar de inmediato a Sara y hacerle pagar su osadía.

Su orgullo herido le ordenaba matar a la irrespetuosa "humana" que le causaba problemas con Rin, no sería en vano su esfuerzo de alargar su existencia para que ella decidiera no seguir con él, jamás lo permitiría, si debía obligarla lo haría, pero reconsideró las opciones, aunque deseaba esperar un tiempo; la única forma de reafirmar la confianza de Rin era una sola, engendrar un hijo en ella, así no tenia opción de abandonarlo.

En la copa de un árbol, una sombra reía complacida, su plan había resultado a la perfección; un nuevo heredero se gestaría dentro de poco.

Rin no camino más de diez pasos y cayó de rodillas, evito por todos los medios derramar lagrimas, sabía que él podía olerlas a gran distancia y no le daría esa satisfacción, Sesshomaru por su parte también a pocos pasos detuvo su andar, no podía dejarla así, solo llevaban un día de "pareja" la necesitaba con él, "disfrutar" el placer que ella le había enseñado, se devolvió doblegando su orgullo pero no se entregaría fácilmente solo diría unas palabras y se marcharía, confiaba que con eso ella reaccionara y lo buscara cuando recobrara la tranquilidad. Al verla de rodillas a orillas del rio abrazándose sola, la culpa cayó en sus hombros, se había prometido que nadie jamás la lastimaría y era precisamente eso lo que él había hecho.

-¡Rin! - La llamó esperando que volteara y poder ver su triste rostro, solo eso necesitaba para correr hacia ella.

Ella no volteo, escondió su pena, se levantó seria sin darle la cara. Por un momento Sesshomaru supo que sería más fácil decirle así lo que debía confesar.

-Cuando no te quisiste quedar en la aldea, no fue una sorpresa, sabía que me seguirías, estarías a mi lado con esa sonrisa tan particular que tienes, pero cuando comenzaste a florecer todo cambió, necesitaba más de ti y no deseaba compartirte, fuiste educada según mis especificaciones, si, pero no olvides un detalle, esa sonrisa no la cree yo, aunque siempre la sentí mía, sé que me pertenece esa sonrisa, siempre fuiste mía Rin, con el pasar de los años solo reafirme esa posesión.

Flash Back

Un día cualquiera Sesshomaru se dirigía a la sala de guerra después de desayunar con Rin, ella al contar con 14 años no solo se volvía cada día mas hermosa a sus ojos, si no que mantenía ese espíritu infantil; que en el fondo lo entretenía con sus ocurrencias, al sentir varias presencias esperándolo, dejo a la niña en unos de los jardines con la promesa de volver en una horas, lo cual le daba tiempo a la damita, de cumplir con sus labores de jardinera y luego solo dedicarse a él.

Al llegar, notó que habían unos soldados jóvenes con sus respectivos progenitores esperándolo, no eran grandes soldados; pero sus padres servían o habían servido fiel y destacablemente con su ejército y ganado victorias en su nombre, no podía solo ignorarlos. Lo reverenciaron y entraron después de él, expondrían sus peticiones sin rodeos.

-Amo Sesshomaru, he venido con mi hijo para que en su nombre solicitar la mano de la dama Rin.

-Yo he venido a lo mismo Amo.

¡Estaban locos, ella aun era una niña! Sabía que el cambio de niña a mujer traería problemas, pero el hecho de que ya pudiera parir no significaba que él lo fuera a permitir.

-Porque creen que les daré la mano de la "niña" - marcó la palabra, demostrando que para él Rin aun "jugaba con muñecas".

-Amo, mi familia a acumulado grandes riquezas de batallas victoriosas, sin contar que con la "unión" no solo conservaría a su protegida cerca, si no que ganaría un general fiel a su disposición y agradecido por la bendición de poseer a tan bella dama a su lado.

Para él, "unión y poseer" eran palabras que no tenían que estar cerca del nombre de "Rin"

"Como osara tocarla alguno de ellos yo.." sabía lo que seguía a esa frase, por eso la desecho, Rin la noche anterior había dormido con él, había tenido la oportunidad de "sentir" su cambio físico al tenerla tan cerca, el imaginarse que alguien aparte de él, la tocara aunque fuera por casualidad… Su sangre instintivamente hirvió y sus ojos se tornaron rojos.

-La fidelidad de vuestros hijos deberá ser por servir a este Lord, a ninguno le daré la mano de Rin en promesa de pareja, aun es joven y es débil al ser humana, como alguno ose acercarse a ella, morirá en el acto -. Dicho eso se retiro dejándolos impotentes y frustrados al no obtener lo que deseaban.

Volvió al jardín esperando encontrarla jugando, pero estaba dormida a los pies de un árbol, la tomo en brazos y levito a sus aposentos.

-Señor Sesshomaru, el día esta cálido.

-Aquí estarás más cómoda.

-Para estar cómoda solo me hace falta usted -. Y acomodándose en su pecho siguió durmiendo con una sonrisa en los labios.

Esa sonrisa le pertenecía a nadie más que él, siempre debía ser dirigida solo a él.

Cerró sus ojos manteniendo esa imagen en su memoria, Rin estaría siempre a su lado; pidiera quien pidiera su mano, después de todo era su "niña" le pertenecía su vida. Disfrutó la tranquilidad que le ofrecía su compañía, hasta que sin darse cuenta, también se durmió.

Fin del Flash Back.

-Eres especial a mis ojos Rin. Por eso te elegí -. Dando la media vuelta se dispuso a darle espacio para reflexionar – cuando me busques sabrás encontrarme – y se fue. Si no la convencía con eso… no quiso darle más vueltas al asunto.

Rin quedo pasmada, sus ojos brillaron con fuerza y comenzó a danzar feliz y risueña, "eres especial a mis ojos" "sé que me pertenece esa sonrisa" estaba tan feliz que no escuchaba los gritos de Sounnga.

-Todo es un engaño, no confíes en él –Repetía una y otra vez sin que ella escuchara, en sus oídos tocaba un coro de ángeles.

Sara quien había escuchado todo, sintió odio hacia esa mujer ¿Quién era ella para quitarle a su amado? La desaparecería definitivamente, aunque esas no fueran sus órdenes. Salió de los arbustos a enfrentarla, crearía confusión en su corazón antes de matarla.

-Tú realmente crees todo lo que te dicen.

-Digas lo que digas no me interesa, él tomo su decisión y dejo que yo tomara la mía, seguiré a su lado te guste o no. -Hablo desafiante la Señora del Oeste.

-Serás vieja en cosa de unos pocos años, tu belleza y juventud no son eternas, la mía si.

Rin sonrió con malicia y le saco la lengua.

-El me ha dado el regalo de vivir tanto como su propia existencia, sin dudas viviré más que tú, si no sabe aun que estas acá, cuando lo sepa volverá y te arrancara la cabeza. –Dijo con burla desconociéndose a sí misma por esa actitud.

-No, no lo hará si no te encuentra -. Y levantando su mano saco un collar con una de sus perlas color negro.

-Adiós niña -. Y lanzo su maldición sobre Rin.

Sesshomaru sintió como la briza cambio y el olor de Sara inundo su olfato, ¡no podía ser! ¿Estaba cerca de Rin? Corrió a toda velocidad llegando en el momento justo cuando Sara lanzaba su maldición sobre su hembra, no lo pensó, solo actuó, no tuvo tiempo de contrarrestar el ataque, se coloco frente a ella abrazándola, protegiéndola con su cuerpo, Sara no se detuvo al verlo aparecer, todo lo contrario, más odio sintió, si por ella se sacrificaba que murieran juntos y Sesshomaru poco a poco; se convirtió en una bella figura de cristal.

Muajajaja….


Aclaraciones.

1.- En el capitulo donde cuento lo que sucedió entre Sesshomaru e Izayoi, él podría haber dejado que muriera Inuyasha siendo cachorro, incluso su madre le preguntó porque lo ayudaba, si lo hubiera dejado morir por debilidad, no habría faltado a la memoria de su padre, pero como lo salvo perdió la oportunidad, he visto varias veces la serie y en el fondo me da a pensar que Sesshomaru nunca quiso matarlo, solo torturarlo, si sus intenciones hubieran sido reales, la serie se abría acabado antes de empezar y eso de "soy el único que puede matarte" a mí me suena solo a problemas de hermanos guardando las proporciones, (personalmente torture mucho a la mía no sé porque aun me habla)

2.-Rin no sabe el poder que tiene sobre Sesshomaru, y yo sé que es algo enredado (o quizás no) lo que dije, pero en palabras simples fue, si no las lastimó no había qué perdonar.

3.- ….no sabía si el problema era él por callar o ella por no saber interpretar… : Eso, que quede constancia fue pura y verdadera ironía, la culpa era de él y punto.

Hola chicas! compasión de mí que me estoy muriendo por el resfrió si no subo el siguiente capitulo es porque me morí, estoy haciendo un esfuerzo por subir este, si no entendí bien el instructivo, es por el resfrió que hace que escurra mi cerebro y fríe mis ojos. me siento muy mal.

bueno cualquier cosa ya saben me lo hacen saber.

sorry por lo escueto de mis comentarios y errores, besos para todas (sin microbios)

Yuki.